Machismo de closet y La era de hielo

Escrito por on Jul 18th, 2016 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Tecnologia e Internet. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Machismo de closet y La era de hielo

era del hieloEn su excelente artículo La doble moral del Macho de Closet Rocío Castro (una de las maestras en preparatoria que marcaron mi formación y a quien siempre le estaré agradecido) plantea una hipótesis interesante, la del hombre que, literalmente por taparle el ojo al macho, refugia su homosexualidad en el matrimonio, generando una serie de problemas. Dice la también especialista en letras hispánicas “Quienes se casan o forman parejas heterosexuales para tapar las apariencias, tienen un grado altísimo de neurosis y eso ocasiona muchas afecciones a los demás”. El ensayo me parece oportuno en la crisis que vive Aguascalientes derivada del concepto de familia natural (sic).

Frente a quienes ocultan sus preferencias homosexuales en el matrimonio es necesario hacernos una pregunta ¿Son los gays de closet y machos de pantalla, discriminados? La respuesta es sí, más en una sociedad hidrocálida con tendencias conservadoras, incluso, la bandera de acción política de un partido político fue la familia natural (re-sic) y toda su parafernalia retrograda revivida por viejos grupos aguascalentenses de ultraderecha. Es claro que hay segregación, la falsedad con que se conducen nace del miedo a esos grupos de poder que prohíben en lo público, pero que permiten, toleran e incluso practican, en lo privado.

En la quinta entrega de la franquicia de los simpáticos Manny (doblado excelentemente por Jesús Ochoa) y Sid (tampoco se queda atrás la interpretación de Carlitos Espejel) La era de hielo: choque de mundos, vemos cómo ahora todos los personajes viven en la feliz familia heterosexual, imponiendo el viejo adagio de nacer, crecer, reproducirse y morir. La cuestión de si este ciclo aplica para el ser humano ha sido rebasada por mucho, nuestro raciocinio nos permite elegir y muchas veces la elección puede no ajustarse a aquellos parámetros, pero los grupos ultras presionan para que no exista otro tipo de comunidad sino la clásica, que tan bien se refleja en la película. Mientras que en la primera parte de la saga veíamos una familia no convencional integrada no sólo por machos sino además de diversas especies (Manny el mamut, Sid el perezoso y Diego el Tigre dientes de sable) ahora cada uno de los protagonistas asume su rol de pareja. como si el único camino que existiera fuera ese, hasta el despistado Sid logra (con un argumento excesivamente forzado) este objetivo.

Es cierto lo que opinan la mayoría de los críticos, La era de hielo va de mal en peor, mientras que la primera parte fue fresca y entretenida, con claras ideas sobre la amistad, la camaradería, pluricultural, la última es francamente aburrida, demasiados personajes, muchas historias, un desenlace inverosímil, incluso para una cinta de niños. Como en muchas películas infantiles, los personajes secundarios terminaron robándose las preferencias del público, si en Mi villano favorito lo hicieron los minions y en Madagascar los Pingüinos, aquí vemos a Scrat, una simpática ardilla que además de perseguir incansablemente su bellota, en varias de las cintas provoca los cataclismos a que se ve sometida la tierra; en la parte cinco de la serie, este personaje de segundo plano, también decepciona, gags repetidos solo aptas para los niños que se ríen con los chuscos abruptos del animalito.

Nos debería preocupar esta clase de mensajes que generan en el espectador la idea ineludible del matrimonio como único fin, incluso una de las fallidas historias es justamente de la boda de la hija de Manny. Cuando la vi, mi hijo de cuatro años, durante la proyección me dijo “Papá, yo me voy a casar contigo y con mamá” supongo que su pequeña mente salvó el mensaje subliminal del maridaje, haciéndolo con sus padres. Esta misma imposición que permea la sociedad aguascalentense y mexicana es la que obliga al gay a recluirse en un closet llamado matrimonio heterosexual y familia clásica, ciertamente, como dice Castro, generando daños a un gran cúmulo de personas. La solución aun es compleja, pero parte de que sigamos denunciado (como lo hace Rocío) impulsando salidas jurídicas y sociales que algún día logren una sociedad más igualitaria sin discriminación para nadie.

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