Aprender a despedirnos

Escrito por on Jul 18th, 2016 y archivado en Aguascalientes, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

despedidaEl adiós siempre está latente, sabemos que con cada nuevo comienzo llega una culminación, una despedida que representa un momento inevitable para afrontar en el sendero de la vida; a pesar de ello, nunca estamos lo suficientemente preparados, porque nos han enseñado a mirar hacia adelante, a continuar siempre de cara al porvenir.

El verano es una estación de mudanza, no porque las hojas se anticipen al otoño, sino porque las aulas comienzan a vaciarse, cada institución deja volar a su alumnado y prepara el nido para recibir nuevos discípulos que llegarán con aires renovados.

Estamos en la temporada de las graduaciones y con ellas emociones encontradas para estudiantes, docentes, madres y padres de familia, ¿cómo decir adiós y continuar? Es una cuestión que supera el terreno de la despedida cursi, no se queda en la emoción sensible de abandonar con duelo a los amigos que no seguirán a nuestro lado, o a las maestras y maestros que dejarán de compartirnos su conocimiento; es una pregunta que implica alimentar de esperanza, de sueños, pero sobre todo de voluntad, responsabilidad y de retos, los corazones de niñas, niños y jóvenes para continuar una formación que generalmente se afronta en la adversidad, contra dificultades, a pesar de las carencias económicas, la falta de oportunidades, entre otras amenazas y realidades.

La educación es un tema de todas y todos, se trata en las curules y asambleas, en la Cámara y el Magisterio, en cada rincón de cada megápolis o pequeña comunidad; donde todas y todos luchamos por mejorar las condiciones en que vivimos e incrementar las oportunidades para las mexicanas y los mexicanos.

Volvamos a nuestra interrogante. Desprenderse del salón, el colegio, la prepa, el lugar común, de convivencia, que se convirtió en nuestro segundo hogar jamás será sencillo. Edmundo de Amicis escribió en Corazón: Diario de un niño. “La escuela es como una madre, Enrique: te tomó de mis brazos cuando apenas hablabas y te devuelve ahora mayorcito, fuerte, bueno y estudioso. ¡Bendita sea, y no la olvides jamás, hijo mío!

Serás un hombre, irás por el mundo, verás ciudades inmensas, monumentos sorprendentes, y también te olvidarás de ellos; pero del modesto edificio blanco, con sus persianas cerradas y el pequeño jardín donde se abrió la primera flor de tu inteligencia, nunca te olvidarás, sino que lo tendrás presente hasta el último día de tu existencia, lo mismo que yo recordaré toda mi vida la casa en que oí tu voz por primera vez.”

¿Cómo decir adiós y continuar? La respuesta siempre se ha encontrado en la palabra oral, pero sobre todo en el ejemplo, por eso las instituciones han buscado a las y los líderes de sus comunidades para pronunciar el discurso de despedida en una graduación. Grandes empresarios, destacados deportistas, políticos, académicos sobresalientes, y las y los estudiantes más brillantes han pronunciado esa voz que habrá de convertirse en inspiración de tantas y tantos más.

Grandes discursos han perdurado en la memoria colectiva, como muestra aquel que el genio de nuestro tiempo, Steve Jobs, pronunciara en la Universidad de Stanford para invitarnos a permanecer siempre ávidos de conocimiento “stay hungry, stay foolish”.

No es tarea sencilla encontrar las palabras precisas para alentar a jóvenes que se afrontan al temor de un futuro incierto. El desasosiego está siempre al acecho; no podemos olvidar que esta época no sólo es de celebración, también es el momento de enfrentarse a exámenes de ingreso, situaciones que ponen a prueba a las y los jóvenes que buscan continuar con su educación. Este es el primer reto al que se exponen ante el comienzo de una nueva etapa. Los proyectos de vida de nuestra niñez y juventud se pueden truncar. Ante esta situación, J.K. Rowling, la popular autora de Harry Potter, pronunció en un discurso de graduación en la Universidad de Harvard en el año 2008, “el conocimiento más inteligente y fuerte ha surgido siempre de los contratiempos. Nunca se conocerán a sí mismos, verdaderamente, o la fuerza de sus relaciones, hasta que las hayan puesto a prueba ante la adversidad”.

La graduación se convierte entonces en momento cumbre y decisivo para continuar con mayor ímpetu. Seguir es una elección primordial, cada paso que dan los conduce a dar otro que los acercará más a sus objetivos. El fin de un curso o nivel educativo no es momento para pensar en lo lejos que han llegado, ni tampoco en lo que dejan; es tan sólo la estación para dejar atrás el peso extra en su equipaje, aferrarse con fuerza a los valores y conocimientos que los llevarán a conseguir eso que más desean, tomar aire y continuar trabajando duro, sin perder la fe ni las ganas, superándose a sí mismos, sus miedos, dudas e inseguridades; luchando por cumplir sus metas sin descanso, porque el éxito no es la estación final, es algo que se construye todos los días.

¡Enhorabuena a las graduadas y los graduados!

 

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