Tapando baches

Escrito por on Jul 12th, 2016 y archivado en Destacado, México. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

baches¿Ahora con qué tapamos tanto bache? Se pregunta a sí mismo el Secretario de Obras Públicas del Ayuntamiento 14-16, Humberto Cruz. Y es que entusiasta personal sí hay, pero dinero ya no tanto, pues el presupuesto era de 30 millones y como los perritos de la tía, ya nada más quedan como diez y en una de esas ya no alcanza para cubrir la temporada de lluvias ¡Hágame Usted el favor!

Así andamos hoy por hoy los hidrocálidos: tapando baches. Baches económicos, baches sociales, baches políticos y hasta baches emocionales. Quizá nuestras maltrechas calles sólo sean un reflejo, de la frenética actividad en que muchos andamos metidos sin gran ánimo pero con ineludible obligación. Y es que tapar un bache, mientras se destapa otro, y además sin un gran presupuesto, no es nada fácil ¡Oiga Usted!

Un feo bache político que ya se abrió, pero que no se tapará pronto, es el de la presentación del recurso de nulidad de la pasada elección para gobernador del estado, ganada en inicio por Martín Orozco Sandoval. Doña Lorena Martínez, a quien el gran inquisidor jalisciense “Torque María de la Torre” se le fue con todo; abrió el bache jurídico-electoral y de proceder el mismo, veremos ocupar el palacio de gobierno, a un interino, electo por el Congreso del Estado, para posteriormente celebrar en pleno verano del 2017, una nueva elección.

Lo cierto es que mientras no se resuelva ese recurso de nulidad, interpuesto por la coalición “Aguascalientes grande y para todos” -¿Vaya nombre eh?- hasta su última instancia; el bache de la elección constitucional 2015-2016, sigue abierto y llenándose de agua de lluvia y de una que otra lágrima de los dolidos. ¡Ándele pues’n!

Los baches de percepción. Me asaltaron y me robaron mi celular; me platicó mi ahijada Danny Palomares. Con el parque lleno a todo lo que daba, junto al monumento al Papa Juan Pablo II, unos cholos asaltaron a un anciano; Lo amenazaron con un cuchillo de cocina. Todos nos quedamos mirando y nadie nos animamos a hacer nada, porque se veían bien drogados, me contó la médico veterinaria de gran corazón: Alicia Baltazar. Se metieron a nuestra casa en El Campestre, a pesar de la vigilancia que pagamos mes a mes ¡y nos dejaron en la calle! se llevaron todo lo de valor, todo lo que habíamos acumulado con tantos años de trabajo. Lo que no pudieron llevarse lo destrozaron. Estamos desolados, se queja amargamente una pareja de personas maduras, bien queridas en nuestra comunidad hidrocálida, cuyos nombres me pidieron omitir.

No hay dinero que nos alcance, para cubrir los “baches” que la delincuencia común, le genera a nuestra condición personal económica. En verdad que está im-pa-ra-ble la comisión de delitos en vía pública, sin importar la hora y sin importar lo concurrido o no, que se encuentre el sitio. Están a la orden del día los robos a casa habitación, sin importar la zona económica o condición social. Los robos de auto partes y de los propios automóviles.

El “bache” económico y emocional que nos genera un asalto o un robo, con y sin violencia; se multiplica a nuestros seres queridos y a nuestros amigos; potencializa la sensación de vivir en una entidad insegura y radicaliza el miedo en torno a la familia y su integridad física.

Las víctimas de un hecho delincuencial, sufrimos un doble bache (lesión, daño) que más allá de lo económico, nos mete en un estado de vulnerabilidad, de desprotección ante la acción de sujetos viles que el gobierno no puede contener y, por supuesto, tampoco puede castigar, ya sea porque no será capaz de encontrarlos y ponerlos a disposición de la justicia, o porque habiéndolos ubicado y retenido, podrán más sus derechos como delincuentes, que los nuestros como ciudadanos honestos.

Denominé los baches en comento, de percepción, porque las autoridades insisten en que el problema de la inseguridad está bajo control y que el incremento de que nos quejamos los ciudadanos, es una mera cuestión de “percepción” ¡Ora pues’n!

Los baches sociales. Según el ombudsman de Aguascalientes, Jesús Eduardo Martín Jáuregui, los jóvenes en nuestra entidad, comparten en general un “problema de autoridad”, es decir, no obedecen instrucciones de sus adultos, guías, mentores y autoridad con facilidad, todo lo cuestionan o bien desean imponer sus propias reglas.

Noticias recientes nos revelan que en varias escuelas secundarias, los adolescentes ya pertenecen a la delincuencia organizada, por lo que alegando “invasión a la intimidad”, se niegan a permitir la revisión de sus mochilas escolares y desarrollan dentro de las aulas su actividad delictiva.

Sabemos por notas recientes de los periódicos y medio de comunicación locales, que un varón, vecino de esta ciudad capital,  apaleó a un bebé de solo 8 meses de edad, causándole muerte cerebral. El infortunado menor, es hijo de su concubina adolescente y adicta, que nada hizo para proteger a su pequeño.

En el municipio de Jesús María, un alcoholizado sujeto hirió a su pequeña hija de tres añitos de edad, que se encontraba en brazos de su madre. Al parecer, la intención era lastimar a la madre, no a la pequeña hija de ambos; lo que por supuesto no justifica la conducta agresiva del presunto delincuente, cuya intención era delictiva.

Esos y cientos de ellos más, son los baches sociales que se reproducen en nuestra sociedad. La “reconstrucción del tejido social” es un fracaso rotundo, un mero discurso, o quizá una aspiración, un buen deseo.

Los hidrocálidos nomás no encontramos la manera de tapar, los baches generados por un entorno agresivo; permeado por valores materialistas imposibles de alcanzar por un ciudadano promedio.

Quizá de todos nuestros baches, estos, los sociales, sean los más difíciles de tapar, llenar, reconstruir. Y no tenemos suficiente presupuesto filosófico, sociológico y hasta espiritual para mantener un pavimento de convivencia liso y armónico. No nos queda otra que hacer lo mejor que podemos como maestros, como padres de familia, como ciudadanos; para cubrir de la mejor manera posible nuestros boquetes sociales y para construir, cuando podemos, las condiciones para un pavimento de convivencia familiar y comunitaria: firme.

Así andamos hoy, a medio 2016 las ciudadanas y los ciudadanos. Tapando baches ¡Qué remedio!

¡Si te gusta, comparte!

Los comentarios estan cerrados