Los veneros que nos escrituró el diablo,1ª Parte

Escrito por on Jun 21st, 2016 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Tecnologia e Internet. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Los veneros que nos escrituró el diablo,1ª Parte

petroleoAconteceres desafortunados para empeños de gobiernos progresistas de la Región Latinoamericano-Caribeña, llevan a recordar la frase que acuña Ramón López Velarde, en su “Suave Patria” cuando exclama: “El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”. Cuánto sentido tienen estas líneas-de exquisita manufactura- si las aplicamos a los aciertos de utilizar los hidrocarburos para reducir miseria y pobreza -en siete países de la zona que hemos visto en estos escritos- pero cómo los demonios de la presión transnacional y las fallas de concepción del desarrollo sustentable, les llevan a olvidar al campo, raíz y razón de todos los movimientos sociales profundos, habidos y por haber. Ver:http://crisolplural.com/2015/10/29/los-avatares-del-crecimiento-y-desarrollo-politico-el-caso-latinoamericano-y-caribeno-1a-parte/hasta la 31ª parte.

Sembrar el petróleo fue una expresión que utilizamos años ha, como consigna para que éste pudiese cooperar al desarrollo, hoy conformado y denominado sustentable o sostenible, al ofrecer el mantenimiento, conservación y custodia de los recursos naturales del suelo y subsuelo, para beneficio de las generaciones actuales y sus descendencias. Este concepto se afina con la sostenibilidad que considera las necesidades sociales, políticas y culturales de los seres humanos. Por ello podemos definir al desarrollo sostenible como aquel que busca la satisfacción de las necesidades y expectativas económicas, sociales, de diversidad cultural, conservando un medio ambiente sano para la presente generación, sin arriesgar la ejecución de políticas equivalentes para las descendencias venideras. Leer:https://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_sostenible

Es precisamente el petróleo, pretexto para infringir cruentos agravios a pueblos que, por todo el Planeta, pretenden manejar sus recursos naturales de manera auto determinada, buscando a veces beneficios para las clases dominantes, es cierto, como ocurre en muchas naciones petroleras del Asia y África, pero en otras se lucha, incluso con armas –primitivas o de generación pasada- contra la fuerza destructiva, de vidas y antiguas estructuras -monumentos de la obra de grandes culturas prístinas- que representa y demuestra el poderío militar de las grandes potencias. https://es.wikipedia.org/wiki/Geopol%C3%ADtica_petrolera

En México se tuvo un momento estelar en este terreno, cuando el gobierno de Lázaro Cárdenas, respondiendo a un clamor obrero –que se enconó en el malestar de todo el pueblo- decretó la expropiación del petróleo (18-marzo-1938), confrontando a transnacionales poderosas –las siete hermanas- a quienes los cambios constitucionales ocurridos en años recientes, reabren puertas para que reinicien la explotación irracional de hidrocarburos, misma que fue motivo de su expulsión. http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/935/18.pdf

En base a la utilización de la industria petrolera por el gobierno, junto a la organización de obreros, campesinos y clases populares, en lo que se denominó sector social de la economía, así como un vigoroso impulso a la pequeña y mediana empresas de todo tipo, se arriba -años 1940-1970- al llamado Milagro Mexicano, que logra tasas de crecimiento por arriba del 6%. Tales resultados no se sostienen después de esas fechas, ante la presión de las instituciones que se crearon, tras la 2ª Guerra Mundial –F.M.I. y banco Mundial- para acatar medidas que sirven a la incursión incontrolable de las finanzas como sustento de la economía y la apertura de mercados nacionales al mundial, paradigma de la economía planetaria.

La economía mexicana no estaba preparada para afrontar tal competencia; se había desarrollado un mercado interno sin más conexiones con el exterior que la exportación del petróleo y otras materias primas, pero con importaciones muy controladas, para dar paso al crecimiento de una industria, que prosperó incapaz de competir con productos venidos de otros orígenes. Ante ello, el gobierno no buscó mecanismos propios para preservarla, modernizando la producción industrial local, sino que permitió su destrucción o compra a precios bajos, que desmantelaron un esfuerzo de más de 30 años de industrialización local.

Confundida la democratización política –necesaria para superar estructuras caducas- con la apertura indiscriminada a la economía financiera transnacional, se desmantelan sectores completos (alimenticio, textil, del hierro y acero, máquinas-herramientas, armado de automóviles, tracto-camiones y otros) para dejarlos en manos de transnacionales que se enseñorean del mercado interno y, desde aquí integran o ensamblan producciones para exportación, aprovechando ventajas comparativas en empleo y precios de diversos insumos.

Tal proceso de sustitución-desmantelamiento de la economía local, no compensa las situaciones que se vivían en cuanto a crecimiento económico y atención a diversos requerimientos sociales (salud, educación, vivienda, transporte y demás) integrantes del Índice de desarrollo humano (IDH) que nos dice el nivel para los habitantes de una nación, del disfrute de una vida prolongada y saludable, la obtención de conocimientos adecuados para su desarrollo integral y el alcance de un nivel de vida digno (PNUD 1990).http://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/library/poverty/indice-de-desarrollo-humano-para-las-entidades-federativas–mexi.html

Funcionarios inexpertos o capturados en su conciencia al formarse en escuelas del imperio, consideran que podrán encausar a los capitales transnacionales para “mover a México” –consigna que apuntala las reformas recientes- aunque hasta ahora no se conozcan planes que muestren que las inversiones por llegar a sectores como el energético –el siguiente en el proceso de desmantelamiento de la industria local- adquirirán tipologías de empresas “polo de desarrollo”, detallando las obligaciones de tales capitales: para respetar el medio ambiente, capacitar y utilizar mano de obra de regiones a que acudan con maquinaria y equipos, llevando a cabo la modernización de los ambientes urbanos y el apoyo al crecimiento productivo y social de los que aún viven de la tierra. (Continuará)

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