Asómbrate

Escrito por on Jun 21st, 2016 y archivado en Cultura, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Asómbrate

asombroSegún el escritor de libros infantiles Dr. Seuss, los adultos son unos niños que se atrofiaron en algún momento de la vida. Esto quiere decir que nuestra capacidad de asombro y curiosidad se ven disminuidas al pasar de los años. En muchas ocasiones el ritmo ajetreado que llevamos, las responsabilidades que conlleva la adultez, los estudios y el trabajo, nos obligan a enfocar nuestros intereses en el lado pragmático y solemne del mundo.

Confundimos la madurez con las obsesiones emocionales en lo laboral y material; en nuestras relaciones afectuosas y nuestra necesidad de reconocimiento, pero debajo de todas esas capas de apariencia es indudable que existe la niña o el niño que fuimos y que en sus propios descubrimientos forjó nuestro temple y carácter.

Nuestros recuerdos cálidos y confortables, al lado de quienes amamos, en paisajes enormes y asombrosos; la infinidad de cosas por ver, tocar, escuchar y oler; meterse entre las cobijas de la cama porque nos asustó un trueno o pensando que habría un monstruo asechándonos; cuando vimos a esa niña o niño y que por alguna razón queríamos pasar todo nuestro tiempo a su lado; todas esas exploraciones vitales son necesarias y tienen que ser guiadas por nuestra familia, maestras y maestros, porque cuando somos niñas y niños imitamos y aprendemos más que nunca.

El reconocido físico Michio Kaku, dice que las niñas y los niños son científicos al momento de nacer, sus sentidos se agudizan para aplicar los métodos de la ciencia más elementales: observar, experimentar y concluir, pero que estás facultades se ven afectadas por una sociedad y educación que favorece la simpleza y velocidad de los contenidos. Otro caso es que en nuestras escuelas se reproduce una pequeña sociedad en la que se nos enseñan ciertos valores y normas para la civilidad y cuando nos enfrentamos al mundo real percibimos de manera abrupta que algunas de esas enseñanzas no son compatibles con la educación que recibimos.

Que perdure la creatividad y la imaginación en nosotras y nosotros es un tesoro invaluable que debemos alentar en las y los demás, estimular la genialidad debería ser un requisito en cualquiera de nuestros empleos u oficios, mantener nuestra curiosidad interior, a esa niña con coletas y pecas, a ese niño que patea un balón y se cae, debe ser un ejercicio de madurez para reconectarnos con esos mundos maravillosos de la infancia, en donde las letras suenan diferente y los colores se llaman de otra forma.

Por la red circulan innumerables artículos que alientan a que sean más intuitivos, desde colocar en la barriga de una embarazada unos audífonos para que el bebé escuche a Bach, leerles un libro antes de dormir a las y los infantes, dejarlos que brinquen los charcos llenos de lodo, acariciar a un perro o un gato, observar las estrellas y tratar de imaginar que sucede allá arriba, encontrarle forma a las nubes o mojarse bajo la lluvia; son muchas las maneras, pero pienso que quizás, las y los adultos deberíamos enseñar con el ejemplo y salir de nuestras oficinas, de nuestros talleres y negocios, sacarnos los zapatos y correr muertos de la risa, asombrarnos y ser felices como en aquel entonces.

 

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