Lorena, el IEA y la educación en Aguascalientes

Escrito por on May 6th, 2016 y archivado en Cultura, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Lorena, el IEA y la educación en Aguascalientes
Lorena Martínez

Lorena Martínez

“La evolución del hombre hacia estratos superiores sólo es posible a través de la educación; por ella la sociedad se humaniza, la justicia se fortalece y la virtud se agiganta”.

Jaime Torres Bodet

Tengo más de 30 años investigando y analizando el sistema educativo de México, en especial la educación en Aguascalientes. Muestra de ello son cuatro libros publicados: Controversia Educativa entre la ideología y la fe; Modernización de la educación en México. El caso Aguascalientes; Educación y Alternancia política en México. Los casos de Guanajuato y Aguascalientes y, en coautoría con Yolanda Padilla, Vaivenes de utopía. Historia de la Educación en Aguascalientes durante el siglo XX. También trabajé durante 10 años en el sector público atendiendo asuntos educativos y actualmente soy profesor del departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Creo que todo esto me permite hacer algunos comentarios fundamentados con respecto a la propuesta de la candidata a la gubernatura Lorena Martínez Rodríguez en materia educativa.

Parto de un hecho comprobable: en el Aguascalientes contemporáneo hemos tenido dos gobernadores que hicieron importantes aportaciones a la educación de los aguascalentenses: Enrique Olivares Santana y Otto Granados Roldán. Este último supo aprovechar el proceso de descentralización de 1992 y el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica que impulsó la Secretaría de Educación Pública (SEP). Por sus resultados, Aguascalientes fue considerado entonces como un estado ejemplar al que debían imitar otras entidades en el país. Al finalizar el sexenio y al iniciar la campaña electoral por la gubernatura en 1998, el entonces candidato del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe González González, sin mayor propuesta educativa, dijo que lo que iba a hacer en caso de ganar las elecciones era continuar lo que se estaba realizando “para seguir siendo un estado vanguardista en esta materia” (Hidrocálido, 22 de abril de 1998). Ahora sabemos que, como gobernador, mostró que la alternancia política podía favorecer un cambio, y lo hizo en educación: se fue para atrás.

Desde entonces a la fecha no ha habido un proyecto educativo de relevancia en Aguascalientes y la propuesta de Lorena Martínez me ha llamado la atención, no sólo por su interés en mejorar los indicadores de nuestro sistema educativo, que ya es mucho decir (escolaridad, cobertura, permanencia escolar, atención a la demanda, aprovechamiento académico, etc.), sino porque ha concebido y posicionado a la educación en un proyecto amplio de carácter cultural, social y económico. Ella le ha llamado “Aguascalientes Valley”, por su relación a Silicon Valley, una región al norte de California, Estados Unidos, que aloja a muchas corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación. Originalmente se le llamó así porque se fabricaban chips de silicio, pero acabó haciendo referencia a los negocios y proyectos de alta tecnología establecidos en la zona, con un buen impacto en la economía y el bienestar social.

En otras palabras, el proyecto de Lorena Martínez, alejada del conservadurismo del PAN y de su propio partido, le está apostando a un cambio de rumbo en materia de desarrollo socioeconómico, para dejar de ser un estado proveedor de mano de obra barata a las grandes empresas trasnacionales y convertir al sistema educativo local en una gran estructura que impulse la innovación, la creatividad y responda a los retos propios del estado y la región. Al hacerlo, el resultado no sólo implica que los jóvenes puedan obtener mejores ingresos cuando se incorporen al mundo laboral, sino también que logren contar con más y mejores competencias para incorporarse a un mundo globalizado, cambiante y cada vez más exigente, desde su propia cotidianidad en Aguascalientes.

Si solemos compararnos con los países que han despegado social y económicamente y lamentamos estar muy atrasados, entonces una de las principales respuestas está en favorecer una educación distinta a la que tenemos. Esto implica involucrar mucho más a grupos sociales, instituciones y empresas; y dentro del sector educativo significa mantener una nueva relación con los maestros, las instituciones formadoras de docentes y su organización sindical. Sin su participación todo proyecto es inviable, por lo que los añejos males que tanto han dañado al sistema educativo en el país, como el corporativismo y caciquismo, deberán ser asuntos del pasado. Quienes hemos estudiado la historia de la educación sabemos bien que la política educativa también es un asunto de poder, donde se juegan intereses no siempre relacionados con la mejora de la educación.

No vayamos lejos, estando trabajando en el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) durante tres años, tristemente comprobé que de lo que menos se hablaba y se discutía en esa dependencia de gobierno era de educación. Actualmente, en la campaña electoral, líderes sindicales que tuvieron el control y el manejo de los recursos económicos del IEA entre 2010 y 2014 ahora trabajan para el PAN. Quieren regresar y abanderan un discurso de independencia y compromiso con la educación de los niños y jóvenes. Urgen auditorías externas para que se investigue la fuga de recursos y se castigue a quienes han abusado de sus cargos ¡Oh maldita impunidad cuánto nos has dañado!

En el IEA ha faltado una dirección que realmente conozca de educación y se comprometa, al lado de las y los maestros, con su mejora constante. No es casualidad que muchos profesores cuestionen al director general por su incapacidad, presuntos desvíos de recursos y falta de apoyos reales. Tampoco es coincidencia que critiquen a la actual dirigencia sindical que ha estado entre la espada y la pared, deseando con urgencia que este gobierno termine pronto para establecer una mejor relación con Lorena Martínez. A esto se suma el descontento de muchos docentes por la falta de involucramiento en la elaboración e instrumentación de la Reforma educativa que impulsan en todo el país la SEP y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE). El magisterio en Aguascalientes, con razón, está molesto, pero también confundido y dividido.

El día 16 de abril, frente a más de dos mil trabajadores de la educación, militantes del Partido Nueva Alianza y el líder nacional del SNTE, Lorena Martínez fijó su posición con respecto a los maestros y a las actuales autoridades del IEA. En su intervención reconoció el nivel profesional de los profesores al obtener el primer lugar en los exámenes aplicados por el INEE entre todos los estados del país. Dijo en esa ocasión que con estos logros las y los maestros de Aguascalientes habían callado las voces de críticos que los hacían culpables “de los males del sistema educativo y del déficit de calidad de la educación”. La culpa, concluyó enfática, está en el Instituto de Educación.

De esta manera, Lorena marcó claramente su posición, pero no se quedó en la denuncia, fue más allá porque su propósito es ambicioso y de largo aliento: pretende transformar el sistema educativo para que en las escuelas realmente se prepare a las nuevas generaciones en una sociedad del conocimiento y para que lo que se enseñe en las aulas tenga relevancia con la realidad que viven y vivirán los niños y jóvenes de Aguascalientes. Esto implica aumentar el presupuesto destinado a mejorar la infraestructura y equipamiento en las escuelas y a hacer una reingeniería a fondo del aparato burocrático del sistema educativo estatal.

Con este afán, Lorena Martínez hace una campaña novedosa en materia educativa. Sin decirlo, busca que los aguascalentenses seamos modernos, aunque, para bien, no deja de hablar de sus querencias en una sociedad con arraigo provinciano que valora las tradiciones y la familia. Finalmente, las experiencias en el mundo nos han enseñado que es recomendable mantener un justo equilibrio. No podemos desvincularnos de aquello que por años nos ha dado identidad y fortalezas, pero tampoco debemos, como lo han hecho los conservadores, aferrarnos a un discurso parroquiano y ensimismado que en la práctica nos aísla de los avances que se dan fuera de nuestro pequeño círculo.

Me parece correcto que esto se esté analizando y proponiendo en la campaña, aunque hay mucho que discutir en cuanto a propuestas concretas, como la formación y la redignificación social de los profesores, los programas de arte y deporte en todos los niveles educativos, la participación de padres de familia y medios de comunicación, la vinculación de la educación media y el mundo laboral, la educación superior como espacio para desarrollar investigación tecnológica y científica de primer nivel, etc. Todo esto es importante como lo es apoyar una educación para formar ciudadanos críticos, exigentes y propositivos; una educación que en las actuales circunstancias y con los problemas que tenemos forme también personas rebeldes y dispuestas a generar cambios.

La educación, finalmente, es un arma poderosa que puede usarse para conservar o cambiar aquello que creemos que es necesario cambiar. Bien lo decía quien fuera titular de la SEP en dos ocasiones, Jaime Torres Bodet: con educación los hombres y las mujeres pueden alcanzar estratos superiores de vida, y con educación también “la sociedad se humaniza, la justicia se fortalece y la virtud se agiganta”.

 Aún siendo crítico del PRI, de los vicios de los partidos políticos y de la frágil democracia que aún tenemos en México y en Aguascalientes, mi voto es por Lorena

Para ir al archivo de textos del autor Salvador Camacho Sandoval dar clic en su nombre.


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