La Apoteosis de la Desigualdad

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La Apoteosis de la Desigualdad

anillosDE OLIMPIADAS A OLIMPIADAS XV

 

El Gran Negocio Deportivo

La Apoteosis de la Desigualdad

 

El espectáculo deportivo está sometido a las leyes de la rentabilidad, y trata de obtener la máxima eficacia al tiempo que minimiza los riesgos.

Pierre Boudier

El deporte, por supuesto sigue estando en el centro  de los Juegos, pero el comercialismo ha aplastado cualesquiera otros valores que los Juegos puedan encarnar. La agobiadora influencia cultural en los Juegos es ahora la cultura comercial; y el agobiador mensaje informativo es: compra, compra, compra.

Robert Weissman

 

El Deporte-Espectáculo sigue siendo uno de los más grandes negocios en el capitalismo tardío. Boyante incluso en tiempos en que la economía de la principal potencia del mundo hace agua.

Los deportes profesionales superan por mucho a otros sectores de los espectáculos en cuanto a actividades productivas implicadas y a la generación de empleos y ganancias. Y los Juegos Olímpicos de Verano se presentan como el máximo evento deportivo mundial. Dos semanas de intensas actividades incluyendo a los principales deportistas que se consideran son la manifestación más alta del atleticismo, efectuado competencias que solo pueden realizar atletas de alto rendimiento en su gran mayoría del todo profesionales, quienes logran vivir de manera exclusiva practicándolos en tiempo completo y obteniendo muy elevados ingresos. Única manera de poder aspirar a la victoria, lo que en realidad viene a ser el propósito de la mayoría de atletas participantes, sobre todo de aquellos que proceden de los países ricos.

Competir para ganar, y no sólo por el júbilo deportivo de ser el mejor y triunfar en el certamen, sino por lo que trae consigo en cuanto a contratos y estatus. El ganar medallas de oro, plata y bronce significa ganar una presea con valor monetario, trastocando el premio simbólico de ser coronado con una rama de olivo o de laurel, y más ahora que tras de los metales olímpicos hay miles de dólares, libras, euros, rublos, yuanes, renminbis, etc. Dinero que los comités olímpicos nacionales pagan a los atletas que logran por lo menos un tercer lugar. Pues el estar entre los tres mejores atletas en una olimpiada se cotiza como el mayor logro deportivo entre los deportes que tienen participación olímpica. Un primero, un segundo, un tercer lugar olímpico vale más que esos mismos lugares en los campeonatos mundiales que se realizan cada dos años; el ciclo de cuatro hace valer aún más las preseas olímpicas. Así que no hay logro más grande en la carrera de un atleta que el competir y ganar alguna medalla olímpica. El ceremonial, la atención, la tensión, la emoción olímpica no tiene parangón.

La Realización de unos Juegos Olímpicos (JO) en la actualidad requiere de un desembolso exorbitante: mejoras a la infraestructura de transporte, comunicaciones y hospedaje, incluyendo la Villa Olímpica para los atletas; más la indispensable seguridad ‘antiterrorista’; gastos que tan solo circundan a lo propiamente deportivo, el que está conformado por flamantes edificaciones deportivas, empezando por un gran estadio para la inauguración y las actividades de atletismo, así como una gran piscina, un velódromo, un gimnasio…

Cuando que ya de por sí el gigantismo que implican los Juegos Olímpicos elevan sus costos a niveles prohibitivos, solamente posibles de cubrir por las grandes capitales del mundo de países preponderantes. A diferencia de Atenas (Grecia), cuyas Olimpiadas (2004) devinieron por su gasto excesivo en una pesada losa en la economía nacional contribuyendo a provocar la posterior debacle en que se encuentra, por supuesto, contando con la colaboración de la banca alemana y francesa y de sus respectivos gobiernos imperialistas en finanzas, por lo mismo que la burocracia del euro de Bruselas, así como del indispensable Fondo Monetario Imperialista, cuya actual dirigente, Cretina Lagarde, en aquellos días fungía como promotora de ventas de armas alemanas  a Grecia, y para rematarla del nefasto Banco del agio crematístico y máximo exponente de la ‘bankstercracia’, Goldman Sachs, involucrado en el manejo de préstamos y en el ocultamiento de déficits que terminaron por hundir a Grecia en un adeudo total impagable pero sí cobrable a plazos año tras año.

De manera tal que las Olimpiadas de Atenas pueden ser las últimas realizadas en un país pequeño y no beneficiado con recursos monetarios, quedando éstas a disposición de los gigantes del primer mundo y potencias emergentes, cual realización de los ostentosos juegos así ejemplificados en sus últimas dos ediciones, Beijin y Londres, pasando de la potencia emergente número uno del mundo, a la capital de la City, es decir, del capital financiero que junto con el Wall Street de New York, se combinan para regentear los mercados crematistas de la plutocracia. Por lo que en un próximo futuro se augura unas olimpíadas en Nueva York, de cierto que ya concursaron por ellas pero se prefirió a Londres.

El gobierno chino gastó 40 mil millones de dólares para su ostentosa realización. Los pasados juegos en Atenas 2004, incluso y siendo realizados de una manera mucho más modesta que los de Sídney o Beijing, costaron 15,000 millones de dólares. Para su fortuna, el solo pago por derechos de televisión, que involucraron a cerca de 3000 cadenas televisoras, cubriría  1.500 millones de dólares gracias a que los incrementos en audiencia prosiguen olimpiada tras olimpiada. Se calcula en 3,000 millones el tele auditorio que contempló los Juegos de Atenas, cifra muy superior a los 1,100 millones en Sídney 2000. De manera tal que la sola TV y sus patrocinadores proporcionan ganancias que hacen costeables a las últimas seis olimpiadas.

Visa -su tarjeta acaparadora-, junto con otras 11 empresas patrocinadores oficiales, entre las que se encuentra la Coca Cola (habitual patrocinador desde hace décadas), General Electric, Johnson & Johnson, Lenovo, Panasonic…, pagaron 866 millones de dólares por los Juegos de Invierno, Turín 2006, y los de Beijín, lo que viene a ser casi 200 mdd más que en el ciclo pasado efectuado en Salt Lake City y Atenas, involucrando en esa ocasión a 11 empresas. Contándose asimismo con compañías auspiciantes que hacen las veces de socios menores copatrocinadores, las que en el caso de Beijing fueron 63.

Practicándose algo que en la jerga publirrelacionista están dando en llamar ‘activación’, lo que viene a ser promocionarse a través de los grandes exponentes deportivos, propaganda que les reditúa hasta 10 veces la inversión efectuada. Publicidad con la que conocidas marcas se ganan la preferencia captando la atención del consumidor cautivo, haciendo uso del artilugio mercadotécnico: la conexión emocional con la gente en el momento preciso, los ‘mensajes’ subliminales que llegan al inconsciente colectivo en un pathos exultante garantizan ganarse al cliente potencial.

De cierto que el patrocinio va correlacionado con la publicidad: El patrocinio es aún pequeño comparado con la publicidad: WPP estima que el gasto global de todas las formas de patrocinio ascendió a 38mil mdd el año pasado, contra 449 mil mdd de la publicidad. Pero el patrocinio crece rápido: 11% anual durante la década pasada, según Lesa Ukman, presidente de IGE, consultora filial de WPP […] En la actualidad podría costar unos 180 mdd patrocinar durante tres años la Liga de Campeones de la UEFA, o unos 70 mdd respaldar un equipo de Fórmula Uno (F1) durante una temporada. Y todo lo que se compra es el derecho de usar el nombre de un evento, un equipo o una organización.[1] Y así se va en la ruta de que el patrocinador manda, si bien se informa que las marcas para sumar ingresos patrocinan deportes de élite, como torneos de golf, polo, o regatas de yates para atraer a los magnates, pues unos cuantos de esos ejemplares bastan para garantizar el negocio.

De esta manera el desiderátum capitalista-comercial-consumista-monopólico se realiza. ¡Qué maravillosa acumulación de élite!: Con menos patrocinadores, las propiedades valiosas son más exclusivas,  y el precio de asociarse con ellas puede elevarse.[2] El gran pastel debe quedar para unos cuantos comensales.

Advirtiéndose que si el que paga manda, la injerencia de las televisoras en consideración a los ratings de auditorio puede tomar un poder decisorio para incluir o no algún deporte en las Olimpiadas, además de que la transmisión de los deportes que les conviene tiene preferencia. Deportes en función del patrocinio, lo que rompe con la tradición deportiva. La lucha grecorromana, el pentatlón moderno, el tiro con arco, la esgrima, los lanzamientos de bala o disco no pueden resultares muy atractivos a un auditorio acostumbrado a los deportes de mayor rating televisivo.

O sea que los deportes olímpicos pasan a estar en función del interés que crean las ligas profesionales difundidas ampliamente por las televisoras preponderantes, las que están vinculadas a las ‘ligas mayores’ profesionales. Si la NBA apoya la participación de sus jugadores destacados en las olimpiadas es debido a que no le afecta la realización de su temporada. Convirtiendo al basquetbol en uno de los eventos más atractivos en los recientes JO, y como tal patrocinado por las televisoras, además de que se da el caso de ser un deporte con innegable tradición olímpica, por eso su éxito.

No es el caso del béisbol, el que por principio de cuentas no cuenta con esa tradición olímpica, el beis no sabe a olimpismo. Pero si va a salir de las siguientes olimpiadas no se debe a eso, ni siquiera a su poca difusión mundial -aunque se esté expandiendo por Asia y Europa, no deja de ser preferentemente un deporte de Norteamérica y el Caribe, con extensiones en Japón, Sur Corea y Taiwán-, sino a que a las Ligas Mayores no le conviene que los jugadores interrumpan su temporada para incursionar en JO, la pérdida de interés con su respectiva disminución en los ingresos serían de consideración. Por consiguiente el béisbol puede ser prescindible; además de que si el antidoping fuese efectivo, ¿qué pasaría con tantas figuras del jonron? De seguro lo mismo que con otras estrellas de la NBA, la natación, el atletismo, ¿gozan de inmunidad los superestrellas en el antidoping?…

Porque China es hoy la gran potencia mundial ascendente pudo lograr tan magnos juegos. Si los juegos han crecido a tal grado que padecen de gigantismo, solo un gigante creciente como China podía costearlos y hacerlos a la medida de las exigencias.  ¿Algún otro país en todo el planeta será capaz de igualarlo? Lo más probable es que no; pero la respuesta la tiene Inglaterra dentro de 4 años. En momentos en los que Gran Bretaña admite pasar por su peor crisis económica desde el final de la Segunda Guerra Mundial, afectado como USA por la crisis que comenzó con las hipotecas chatarra… ¿Se resarcirá dentro de cuatro años?

El caso es que la hipertrofia de los Juegos los torna prohibitivos para los países con un desarrollo medio. La celebración de las Olimpiadas se está volviendo algo exclusivo de los países del Primer Mundo que tienen los recursos para financiar este carnaval deportivo. Junto con el excesivo crecimiento de los Juegos, el embate de las televisoras apegadas a los deportes  de circuitos profesionales debe frenarse para respetar las otras competencias con sabor olímpico. Aun y cuando éstas no generen un gran rating, pero hay que preservarlas porque conservan el espíritu olímpico, lo que no es el caso de otros deportes recientemente incorporados, por muy atractivos que los haga la televisión. El gigantismo propiciado por los intereses mercantiles deberá frenarse si es que se quiere que los Juegos retomen una dimensión sensata. En lo que está en juego la búsqueda del equilibrio requerido. El gran capital los hace posibles pero a la vez los está tornando ingentes, desmesurados.

Así que no todo lo que brilla como el oro tiene la nobleza de ese metal. El espíritu olímpico está opacado por la competencia capitalista. El gran espectáculo no puede ocultar la explotación y la miseria que están del otro lado de la pantalla.

Hace ya más de cuatro años salió a la luz que las grandes empresas de ropa y calzado deportivo, aunadas a los fabricantes de instrumentos deportivos, como bicicletas, botes, raquetas, balones, pelotas, sometían a sus trabajadores a jornadas exhaustivas y bajos salarios.[3] Siendo el caso de que en 2003 estas industrias generaron ingresos por 65 mil millones de dólares. Por lo que el lado oscuro del esplendor deportivo resulta en ser las condiciones de trabajo en las maquilas en que se producen tales enseres deportivos. Bajo el dominio de la ideología ‘posmoderna-posindustrial’, el trabajo asalariado pareciera ser una actividad clandestina, en la apariencia tendenciosa y así manipulada de la realidad desvirtuada, tal y como se presenta en los mass media. Los enseres requeridos para toda actividad no parecieran ser producto del trabajo. Los hacedores y su ámbito laboral permanecen invisibles, como si las cosas brotaran de la tierra o cayesen del cielo.

Incómodo para el plano esplendoroso de lo espectacular circense resulta ser que aparezca el sub-mundo del trabajo industrial con sus obreros y obreras, niños y niñas laborando en muy difíciles condiciones y devengando salarios de miseria; trabajando a marchas forzadas y/o laborando horas extras impagas. Hoy como en el siglo XIX.

Si en lo superestructural las Olimpiadas refulgen como el magno espectáculo, la infraestructura y los habitantes del submundo que hacen posible el bienestar en la cima de la pirámide deben permanecer ocultos. Con lo que la visión anti-utópica de un mundo dividido entre la élite que habita gozosa disfrutando los placeres de la vida en paraísos artificiales, a costillas de los trabajadores que como ratas laboran y subsisten en el oscuro subterráneo, se hace realidad en la medida de lo posible. (Vid Metrópolis).

La apoteosis del mundo capitalista: en la superestructura refulgen los atletas sintéticos y de laboratorio, patrocinados por las grandes marcas y promocionados por las kakistocracias nacionales, para ser vitoreados por las masas y videados por la tele audiencia, admirados hasta la idolatría. Mas los que hacen posible el circo se les ignora. Si las olimpiadas se realizaran durante la Era Arcaica en China, el emperador organizaría a millones de esclavos para realizar unos juegos por igual de fastuosos. Con la neo esclavitud capitalista, aunado al portentoso desarrollo de la producción industrial, también se cuentan en millones los desvalidos que laboran para hacer posible el magno evento. De la esclavitud a la semiesclavitud lo que varía es el incremento y la intensidad de lo producido: los salarios son mero paliativo para la subsistencia del trabajador.

Se trata de maquilas ubicadas preferentemente en Asia, África e Iberoamérica, explotando la mano de obra barata que en tales regiones prolifera, gracias a las políticas económicas impuesta por el BM y el FMI, apuntalando siglos de colonización.

La competencia entre marcas es una competencia anti olímpica. En la sociedad multiindustrial “la competencia entre las grandes marcas es más intensa que en la pista olímpica, y las empresas buscan reducir costos unitarios por todos los medios a su alcance. Se trata de una rama con complejas cadenas productivas, diseminada por todo el mundo. En ella las maquiladoras deben responder con gran rapidez a las variaciones en diseño y tamaño de lotes que dicta un mercado muy dinámico, moldeado por una publicidad implacable. La necesidad de minimizar el costo por manejo de inventarios es intensa y hay que reducir el tiempo entre diseño y puesta en anaquel. Para poder competir, las maquiladoras deben responder con gran flexibilidad para entregar en el menor tiempo posible a las empresas contratistas.[4]

Se trata, pues, del capitalismo dominado por los grandes monopolios, con su trabajo semiesclavo, garantizado por un innumerable ejército de reserva laboral (desempleados) dispuestos a trabajar por bajos salarios. Dándose el caso que las maquilas se trasladan cada vez más hacia el ‘Sur’, para pagar salarios ‘competitivos’. Por esas razones el rubro más castigado es el costo de la mano de obra. Investigaciones de Oxfam y la organización de Air Olympics demuestran que las jornadas de doce horas son comunes, y que no son raras las de 14 y 16 horas. Los salarios son sumamente bajos: en plantas chinas que surten pedidos de Niké, Reebrok, Adidas y Fila se encontraron salarios de 24 dólares mensuales (el salario mínimo es de 41 dólares) y jornadas de 14 horas sin día de descanso. Los salarios a destajo son todavía menores.[5]

La neo-esclavitud capitalista en toda su extensión. Se dirá, esto pasó en tiempos de las olimpiadas anteriores, y al ser denunciado era de esperar se presentase un cambio. ¿Se dio alguna mejora en las condiciones de trabajo? La respuesta es mínima, en realidad insignificante. De hecho: A pesar de más de 15 años de códigos de conducta adoptados por las principales marcas de ropa deportiva, como son Adidas, Niké, New Balance, Puma y Reebok, trabajadores que hacen sus productos siguen enfrentando una extrema presión para cumplir con cuotas de producción, horas extra excesivas indocumentadas y no pagadas, abusos verbales, amenazas a la salud y a la seguridad, relacionados con las altas cuotas y la exposición a productos químicos tóxicos, y el incumplimiento de programas legalmente exigidos de salud y otros seguros.[6]

El modo de producción capitalista no puede conseguir su objetivo primordial: las ganancias monetarias, si no es incrementando la explotación; y si los trabajadores luchan por mejorar sus condiciones laborales, la fábrica cierra y se muda a donde encuentre trabajadores dóciles dispuestos a aceptar regímenes de explotación exacerbados. Ejemplos: Los cosedores de balones de fútbol en Pakistán, por ejemplo, informan que reciben entre 57 centavos y 65 centavos de dólar por cada balón que producen, un precio que no ha cambiado en seis años a pesar de que el índice de precios al consumidor aumentó en un 40% durante ese período. Trabajadores de la vestimenta en Camboya ganan un promedio de entre 70 y 80 dólares por mes, incluyendo horas extra y bonificaciones –lo que no es suficiente para permitir a un trabajador y su familia un nivel de subsistencia mínima.[7] En ese mismo sentido ocurre que la propia Adidas recién anuncia la transferencia de sus plantas productivas de China, porque el gobierno chino acaba de establecer un incremento en los salarios, y a la empresa europea estos le parecen ‘demasiado elevados’.[8]

Los observadores de derechos humanos dicen: queda pendiente para los siguientes Juegos el que las condiciones laborales pudiesen mejorar; pero en realidad no hay indicios de ello. Como en otros tantos sectores de la sociedad capitalista globalizada, se requieren modificaciones a fondo sólo posibles de ser realizadas por gobiernos nacionalistas en ruta al socialismo para frenar la explotación capitalista.

La competencia entre Adidas y Nike en esta ocasión generó un gasto de 190 mdd por concepto de patrocinio y mercadeo por parte de la empresa alemana, mientras que su rival estadounidense apoquinó cerca de 150 millones. Ambas empresas se repartieron el pastel de la delegación china, disputándose a las estrellas pero también uniformando a los funcionarios, entrenadores y hasta a los voluntarios. El problema es que las superestrellas suelen fallar en competencias difíciles, si no pregúntenle a Liu Xiang, Yao Ming, Asafa Powell, Tyson Gay. Perdiéndose el momento clímax para promover las ventas en el máximo escaparate mundial.

Visando al futuro, ya sabemos lo que el mercado chino representa: Nike afirma haber sobrepasado el techo de los mil millones en ventas esta primavera, adelantándose un año al calendario fiscal. Por su parte, Adidas sostiene que ha adelantado a su rival, convirtiéndose en el líder del mercado al inicio de los juegos, con un aumento del 60% en las ventas durante la primera mitad del 2008, a pesar de que su afirmación se basa en factores como la imagen corporativa. Se espera que esta tendencia siga el curso y alcance los mil millones y medio en el 2010 (…) ‘Este mercado es fenomenal… China tiene 400 millones de adolescentes de menos de 20 años que están viendo las Olimpiadas y enamorándose del deporte. La mayoría de la gente en China aún no practica ningún deporte. Cuando empiecen a hacerlo, ¡imagínate!’.[9]

Por su parte en los EUA encontramos que el Deporte-Espectáculo no requiere de la cita olímpica cuatrienal para generar macro ganancias, las que fluyen año tras año, semana a semana. En  2006 la cifra total de millones de dólares manejados por los negocios deportivos en los EU alcanzó la cantidad de 213 mil mdd. Es tal el mercado deportivo como industria que genera dos veces más ganancias que el poderoso renglón automotriz, y siete veces más que la industria del cine, según un reciente reporte de la publicación especializada Sport Bussines Journal (SBJ).[10]

Llegando, sin exagerar, hasta el grado de que el deporte espectáculo se ha constituido en uno de los pilares y emblemas y como tal el Big Bussines del consumismo capitalista. Convirtiéndose en el escaparate y la telepantalla que acrisola múltiples cadenas productivas, magnificando las ganancias y retroalimentando muy diversos rubros productivos.

Se menciona 15 renglones o sectores principales que se interrelacionan en este supermercado. El Gran Circo que concentra los patrocinios de las grandes empresas, las que al tener tales rangos de audiencia, captan millones de potenciales compradores. Es debido a ello que el sector de la publicidad deportiva es el que más ganancias genera en todo el país, con 14.1 por ciento de la cifra total. Casi 28 mil millones se mueven entre anuncios en los estadios, la televisión y la radio, Internet y publicaciones deportivas.[11]  Por ello este renglón ocupa el primer nivel en la sumatoria.           

Los gastos de espectadores representan el 2º lugar con 26 mil 170 millones entre ventas de boletos, concesiones en los estadios para expendio de bebidas, comidas, subvenirs y estacionamiento. Los aficionados promedio en juegos de fut-ball americano o de béisbol, o en su defecto el basket, que representan la atracción masiva en los Estados Unidos, gastan entre 80 y 100 dólares por partido. El consumo de hamburguesas y hot dogs va primero. La construcción de estadios y demás recintos deportivos ¿cuántos millones genera? Ocurriendo que en las principales ciudades la infraestructura se deteriora a pasos agigantados gracias a las políticas neoliberales, pero eso no es óbice para que se estén construyendo espléndidos estadios, con palcos para los multimillonarios.

El tercer lugar se lo adjudica la industria de la ropa y el calzado deportivo así como otros aditamentos fabricados por nuestras conocidas empresas, líderes en el mercado: lo cual genera 25 mil 620 millones anuales para las arcas de los gigantes del ramo como Adidas, Nike, Puma entre otras. Industria relacionada: fábricas de ropa, calzado, balones, raquetas, pértigas, jabalinas, bastones de juego, googles… innumerables son los productos que se fabrican para hacer deporte.

Y como el interés es grande y a la fanaticada le encanta apostar en muy diversos deportes, pues presto que se han generado los negocios de apuestas permitidas. A su cuenta se registran 18,900 mdd. Y ojo porque este ha sido un sector que a las mafias le encanta manejar ¿No será una manera fácil de lavar y/o multiplicar el dinero del narco?

El quinto lugar lo proporcionan los gastos de viajes relacionados con actividades deportivas, dándole gran chamba a las aerolíneas y demás medios de transporte. Simplemente en gastos de viaje para presenciar espectáculos deportivos el informe da la cifra de 16,60 mdd. Recorriendo toda la Unión Americana.

El sexto sector jugoso es el de los servicios profesionales que producen 15 mil 250 millones por concepto de gerencia de instalaciones y eventos, asuntos financieros, legales y de seguros, mercadeo y representaciones de los atletas. Scott Boras, el superagente de varias estrellas profesionales, tiene una buena cuota de los 358 millones de dólares que ingresan a sus arcas los señores encargados de negociar con los dueños de franquicia. Antes del ‘palazo’ de Beckham, Boras tenía el récord de un megacontrato cuando le sacó a los Rangers de Texas 252 millones en seis años por el pelotero Alex Rodríguez... Más que ‘palazo’, papelazo el de Beckham, figurín de exhibición exclusiva en eventos especiales, pero nadie se queja, los negocios fluyen. David Beckamm con el LA Galaxi percibió 33 mdd en el 2007 atribuibles a vender su imagen de icono portando la camiseta del Galaxi y no por su participación deportiva; ¡y qué problema si la venta de camisetas se eleva!

Es tal la imbricación de actividades correlacionadas por los deportes, que incluso el sector médico resulta beneficiado con más de 12 mil 160 mdd al año, por concepto de tratamiento de lesiones. Y ¡oh sorpresa! Resulta ser que el más popular de todos los deportes, el juego de la patada al balón, es el que más lesionados genera, ¡en los mismísimos Estados Unidos! ¡Regocijaos médicos deportivos! 3 mil 390 millones salieron del bolsillo de practicantes del balompié, dejando a los del bate y las manillas en 2 mil 160, mdd, mientras que el softball (de chicas raspadas) les entregó 1,280. Por su parte, el rudo deporte de las tackleadas proporcionó con sus tackleados 1.27 millones a los médicos especialistas en gringolandia. Así tenemos que por este supermercado deportivo el dinero también fluye hacia el Comité Olímpico de USA, pues más de 100 compañías lo auspician.

Pero eso sí, el Super Bowl es el Super Business, incluso por encima de los Juegos Olímpicos de Verano, como evento deportivo, pudiéramos decir, per cápita. Según la revista Forbes (30-01-07) el Super Bowl dotó de 379 mdd mientras que los Juegos de Beijing dotarían de 176. En un honroso tercer lugar queda el Mundial de la FIFA con 103 mdd. Tomándose en consideración para elaborar estos cálculos: ingresos por derechos de TV, patrocinios dentro del estadio, licencias y boletos, dividiendo el monto entre el número de días. Forbes calculaba en el 2007, en 3 mil mdd  los ingresos en Pekín, dividiendo entre 17 días da un total de 176 mdd, tanto como 203 menos que el Super Bowl.[12] Por algo será que los Vaqueros de Dallas son la franquicia más cara del mundo: 1,500 mdd. Y la NFL  la liga que más dólares genera. Por su parte, el equipo más famoso del béisbol, los Yanquis de New York, comprados por George Steinbrenner en 1973 en 10 mdd, hoy día la franquicia está valuada en 1,300 y el próximo año estrena estadio.

Pero si de competir se trata, los europeos le compiten a los estadounidenses con la Liga de Campeones de la UEFA. Siendo un negocio también en crecimiento: 3 mil millones de euros. Por equipos la disputa entre los ‘clubes’ más ricos se da entre el Real Madrid, Barcelona, Bayer Münich, Milán, Juventus y el Manchester United.., ahora el Manchester City.

¡Regocijaos fanáticos, la etapa dorada del circo para el pueblo está en su apogeo con los deportes adaptados a la TV! ¡Qué son 80, 90, 100 mil aficionados en un estadio, poca cosa comparado con los millones de la tele audiencia!

Y por supuesto, las estrellas ganan cifras exorbitantes, la lista de deportistas millonarios en el período 2006-2007 fue encabezada por el golfista Tiger Woods, acumulando 100 mdd, seguido por el boxeador Oscar de la Hoya con 43 (aún y cuando perdió la pelea contra Floyd Myweather, quién solo cobró 26,5 milloncitos). En la Fórmula1 al campeón fines Kimi Raikkonen la Ferrari le pagó 40 millones, mientras que el ex multicampeón Michael Schumacher todavía alcanzó a llevarse 36. El deporte que agrupa mayor número de millonarios es la NBA, con Kobe Bryant ganando 32,9, Shaquille O’Neal, 31,9, 27,3 de LeBron James, 26,3 del abanderado chino Yao Ming… Mientras que al ya retirado Michael Johnson aún percibe 31 millones de regalías. El número uno del tenis Roger Federev en 2006-2007 percibió 29 millones de dólares; por su parte el dominicano Alex Rodríguez fue el jugador de béisbol mejor pagado con 29’2 millones…..[13] Y  párele de contar. Hoy en día en que la apoteosis de los ‘héroes’ se las concede el dios Pluto.

De cierto que los superestrellas de los deportes más espectaculares y así televisivos se convierten en los profesionales mejor pagados mientras dure su período estelar que generalmente promedia unos 10 años. Convertidos en ídolos son las insignias de un capitalismo que cada vez concentra la riqueza en unos cuantos magnates. Lo menos que uno puede pensar: Con tanto dinero en juego de seguro las transas extradeportivas abundan, pero eso es parte del juego sucio del capitalismo decadente, y permanece oculto en las cloacas

El consumismo a lo american way of life en todo su esplendor; ni visos de que pretendan disminuirlo a pesar de que su ‘economía casino’ provoca la quiebra de sus corporativos financieros y sume a la economía real en un deterioro acelerado por sus gastos de guerra,  por los elevados precios del petróleo, por la polución, por el calentamiento global y los desastres naturales, propiciando el incremento de la pobreza y el deterioro de los servicios sociales, todo ello relacionado con la ‘locura americana’ que sigue prefiriendo el show bussines. Lo que ameritaría un viraje en el timón de la nave si de estadistas se tratara, pero como los imperialistas se afianzan con todo y conmemoración de la ‘Gran Mentira’ del 11 de septiembre, esos cambios requeridos no se producirán. Por el contrario, las ‘soluciones’ las seguirán buscando en la producción de ‘biocombustibles’ y en generar más guerras contra el ‘terror’, incrementando el tráfico de armas, drogas y espectáculos; pues el show debe continuar….

Ante este panorama de frenética apoteosis y auge inigualable de la desigualdad, pareciera ser que el deporte-espectáculo es el gran negocio capitalista y que sería el último sector que se vería afectado por la creciente Crisis, pero eso está por verse en el próximo futuro, cuando la borrachera de paso a la cruda…., realidad post show bussines.

Publicado originalmente en Crisol en el otoño del 2008

NOTAS

[1] “El negocio del deporte”. Economist Intelligence Unit. La Jornada. 12-08-2008..

[2] Ibid.

[3] Una campaña llamada Play Fair (juego limpio) denunció los maltratos y abogó por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores

[4] Alejandro Nadal. “Espíritu olímpico: medalla de oro en explotación –sueldos de miseria y jornadas de hasta 16 horas en plantas de Nike, Reebok, Adidas y Fila-“, La Jornada. 18-08-04.

[5] Ibid.

[6] Leaver. Maquila Solidarity Network/Asia TimesErik. “Las firmas de ropa deportiva fracasan en la prueba olímpica”. Traducido del inglés para Rebelión.org por Germán Leyens. 26-08-2008.

[7] IbidSi una maquiladora en Sri Lanka resiente la presión de sus trabajadores, los gerentes de producción de Reebrok o Puma amenazan con enviar los pedidos a las plantas de Camboya, Vietnam o Bangladesh. El empleo es cada vez más precario y una proporción significativa de la mano de obra se compone de trabajadores migratorios, sin derechos ni protección. Los testimonios de intimidación, asedio sexual y abusos de todo tipo son comunes. Ibid.

[8] Robert Weissman. “Los Juegos Comerciales: El comercialismo invade Beijing”. Zconmunications. Traducido del inglés para Rebelión.org. por Germán Leyens. 12-08-2008.

[9] Tania Branigan. “Niké y Adidas se disputan a los héroes chinos”. The Guardian. Traducido para Rebelión.org. y Tlaxcala por Ángel Ferrero. 20-08-2008. Palabras de Terry Rhoads de la empresa Zeu Marketing de Shangai.

[10] “Maneja 213 mil mdd anuales la industria del deporte estadounidense –el verdadero sueño americano: negocios que generan negocios; publicidad, la más beneficiada”. AFP. La Jornada. 4-02-2007. Subrayado añadido.

[11] Ibid.

[12] Roberto González Amador. “Super Tazón, mina de oro”. La Jornada. 4-02-2007. Considérese que la publicidad adentro de los estadios aún no es permitida en las olimpiadas.

[13] Tomado de la lista Forbes, en un informe de la agencia EFE


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