La huella social del comercio

Escrito por on Abr 7th, 2016 y archivado en Ciudadanía Económica, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

La huella social del comercio
Comercio Internacional

Comercio Internacional

Mientras en México se disfraza o de plano se oculta la información con la que se puede evidenciar el empobrecimiento general de la población y la casi desaparición de la clase media, en otros países del mundo ese fenómeno crea una gran diversidad de fenómenos de movilización social.

El capitalismo salvaje, como en su momento lo llamó el Papa Juan Pablo II, la economía que mata, como lo define Francisco I, o el capitalismo versión 3.0 como lo hemos llamado en esta columna, es el modelo que, a nivel global, prospera enriqueciendo a un puñado extremadamente reducido de personas, empobreciendo a la mayoría. Es el modelo económico que conforme a su más moderna versión, impone el mismo esquema de comercio que se extiende mundialmente a través de tratados internacionales. Los más conocidos se identifican por sus siglas en inglés como TPP en países de la cuenca del Océano Pacífico, TTIP y EFTA en Europa, TISA entre Europa y los EUA en materia de servicios, MEFTA y GAFTA en el Medio Oriente.

Con el público propósito de impulsar la cooperación internacional aprovechando ventajas comparativas derivadas de la diversidad geográfica, biológica y cultural de los países, los grandes monopolios del mundo han logrado convencer a múltiples gobiernos para abrir sus fronteras al flujo de dinero, bienes y servicios. Pero, a final de cuentas, terminan beneficiando la concentración de la riqueza.

El valor del comercio internacional es, en más de un 85%, el flujo interno de bienes y servicios entre las grandes compañías con operaciones en diversos países. Contraviniendo el propósito original del comercio de beneficio mutuo entre las partes que intercambian, la mayoría de las transferencias internacionales son realizadas por consorcios transnacionales sólo con el propósito de maximizar su propia ganancia sin retribuir suficientemente a los países que les proveen materia prima o mano de obra.

En los EUA el encono social provocado por el traslado de puestos de trabajo fuera de sus fronteras, abona a la campaña presidencial de Donald Trump. Es entre los blancos con bajo nivel de estudios en vías de empobrecimiento y expectativas de vida digna frustrada donde tienen gran eco la furia y los desplantes del candidato. México, con el que los EUA tiene un déficit comercial de 58.4 mil millones de dólares al año, es destinatario del odio racista que ya comienza a reflejar consecuencias sociales al norte de nuestra frontera.

En Europa, el abaratamiento de la mano de obra que inducen los tratados internacionales, favorece la migración de países de Oriente Medio y África y fomenta, simultáneamente, la movilización de grupos que violentamente la rechazan, como los “cabezas rapadas”, y el profundo cambio en tradiciones, culturas y costumbres en ciudades enteras que pasan a tener mayoría de población musulmana.

Las huellas que está dejando el comercio internacional conducido bajo el modelo del capitalismo monopólico son ya heridas abiertas que sangran y supuran afectando a todo el cuerpo social de los países que padecen una política económica supeditada al interés de corporaciones transnacionales de producción, transportación y comercio.

El impulso que durante más de tres décadas se ha dado en nuestro país al modelo económico que algunos llaman neoliberal, ha provocado que ochenta y dos de cada cien mexicanos tengan un nivel de vida inferior a lo que permitiría una vida digna, mientras que otros diez de cada cien mexicanos concentran el 46% de los ingresos. De esta manera, sólo ocho de cada cien representan una raquítica clase media, que viven principalmente en las cuatro mayores ciudades del país. Es un sector poblacional que se siente cada vez más amenazado por la presión social de la mayoría empobrecida, y por la exclusión que le impone esa minoría de los obscenamente ricos.

Ya es posible encontrar, en estudios recientes, referencias a la tremenda reducción del poder adquisitivo del salario mínimo, pero poco se dice de la precarización de la clase media como resultado directo de la política económica que favorece el modelo de comercio internacional adoptado por nuestros sucesivos gobiernos para atender los requerimientos de los grandes consorcios monopólicos.

Desde el año 2007, a pesar de que la productividad laboral se ha mantenido estable, el pago al factor trabajo en la industria mexicana se ha reducido 6.17%. Conforme a esta cifra, obtenida de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del INEGI y de Estadísticas del Sistema Financiero del Banco de México, la remuneración promedio por persona de todos los niveles en el sector industrial, se ha reducido en términos reales. Este resultado ha sido obtenido considerando el deterioro del poder adquisitivo medido en términos del Índice Nacional de Precios al Consumidor, que ha sido del 42% en dicho período. Pero en realidad el impacto en el poder de compra de la clase media es mayor, porque los precios de las mercancías y servicios que la población adquiere mayoritariamente han subido más que esa cantidad. El aumento en el precio de frutas y verduras ha sido del 64%, el de los productos pecuarios, 83%, los energéticos, 55%, las tarifas autorizadas por el gobierno, 54%, por citar unos cuantos rubros de gasto. El aumento en los precios de vivienda, educación, esparcimiento y todo lo referente a la compra y mantenimiento de vehículos. No es de extrañar, por tanto, la vigorosa protesta de la clase media de la Ciudad de México por las recientes medidas que, en aras de proteger la calidad del aire, prohíben el uso de los autos particulares que tanto les ha costado mantener.

El vehemente rechazo de los capitalinos aflora como punta de un iceberg que bien pudiera ser un importante llamado de atención al gobierno federal que, con la política de puertas abiertas al comercio internacional, ha profundizado la herida social que implica afectar la remuneración laboral de manera generalizada.

Para ir al archivo de textos de José Luis Gutiérrez Lozano hacer clic en su nombre


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