MÉXICO, IBEROAMÉRICA: SUBDESARROLLO Y DEPORTE

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MÉXICO, IBEROAMÉRICA: SUBDESARROLLO Y DEPORTE

Joaquín Capilla

Joaquín Capilla

DE OLIMPIADAS A OLIMPIADAS XII

 

 MÉXICO, IBEROAMÉRICA:

SUBDESARROLLO Y DEPORTE

 

 

Por lo mismo, el deporte mexicano refleja las debilidades del sistema mexicano, las debilidades estructurales. Quien no cuida a su juventud, no cuida al único recurso que no le pueden enajenar.

     Rubén Acosta

 

La situación del deporte en México durante décadas ha ido a la par del subdesarrollo que padece el país, y este subdesarrollo conlleva condiciones de pobreza, falta de recursos, políticas deficientes, corrupción, etc. La corrupción es uno de los peores males que afectan a las sociedades subdesarrolladas, pues siendo un mal consubstancial al sistema capitalista resulta intensamente más nocivo al ser utilizado como una manera de sabotear el buen funcionamiento de las industrias nacionales, en lo que es una estrategia del Capital que así procura la privatización de las empresas y propiciar la ineficiencia en las actividades públicas preponderantes; para esto, el número de políticos y funcionarios públicos deshonestos, vivales, defraudadores, cínicos demagogos, así como mediocres incapaces de desempeñar con prestancia los puestos públicos es inconmensurable. Y hay que entender que la corrupción en Iberoamérica es un mal endémico, con raíces históricas muy profundas, lacra social que ha cercenado el desarrollo desde los tiempos de los virreyes.

¿Qué lección nos deja la Historia? ¿Cómo la estrategia de dominio externa es una sombra que corroe la organización político-economica? Divide y vencerás, estados divididos entre sí y con serias fragmentaciones internas que conducen a una situación de zozobra e iniquidad, lo que en la historia iberoamericana dio al traste con el ideal bolivariano. Inocula la corrupción y las malversaciones cunden y la nación no se fortalece, la desorganización prolifera y el país no puede competir contra las potencias que sí poseen una organización eficaz. Desorganización y corrupción se dan aunadas. Además, la corrupción impide que los fondos públicos se utilicen en bien de la población, cualquier hurto y desviación de la recaudación de impuestos extraídos a las clases trabajadoras debe ser considerado un latrocinio que va en contra de la economía nacional, esto es, en contra de las condiciones de vida de los trabajadores y de aquéllos que por algún motivo ya no pueden trabajar, entre los que se deben incluir a los jubilados y a los incapacitados.

Consideración que extendida a los sacadólares debe de ser tenida como una afrenta a la patria, pues la extracción del dinero generado en las naciones del Sur por los emporios bancarios extranjeros representa tributar la riqueza generada en un país pobre a países ricos. Saquear a la Nación, un doble hurto perpetuado por la burguesía, pues además de extraer la plusvalía, al sacar el dinero convertido de pesos a dólares para su disfrute particular en los países del primer mundo, no sólo se lo escamotean a los productores locales sino que se lo roban a un país empobrecido para gastarlo de manera ególatra en una economía capitalista superior, las que se benefician de captar las riquezas de los subdesarrollados por intermedio de varios ‘mecanismos financieros’, lo que viene a ser una estafa a la República perpetuada por la oligarquía-plutócrata subordinada al gran capital transnacional.

Se trate de políticos corruptos que saquean el erario público y acrecientan su propiedad privada, o de los delincuentes de cuello blanco que cometen los hurtos más considerables y dañinos sin ser castigados -pues el aparato jurídico está configurado para simular una justicia equitativa cuando en realidad la balanza se sigue inclinando en favor de la plutocracia. Tal y como ya lo hacían ver los helenos en el siglo -V, la justicia es una gran red que sólo atrapa a los peces chicos pero es incapaz de capturar a los grandes; contemporicemos: a los tiburones que cotizan en la bolsa y manejan, en algunos casos, de manera fraudulenta a las grandes empresas.

Organizar el deporte para producir los llamados deportistas de alto rendimiento no es una empresa fácil, sino algo propio de instituciones planificadas y coordinadas en diversos sectores de la sociedad. Si no existe una organización bien coordinada con programas de seguimiento a largo plazo y estructurada hasta el fondo de las instancias sociales no funciona; pues este tipo de prácticas debe de tener un seguimiento secuencial que comienza en la educación primaria hasta terminar en los atletas que compiten en los certámenes internacionales. En México, a diferencia de las potencias deportivas, no hay tal organización. Y no se trata exclusivamente de gastar dinero, hay potencias deportivas que no son países ricos sino todo lo contrario, como es el caso de Cuba.

Los factores que se requieren cubrir para fabricar deportistas con nivel de competencia internacional comienzan con la buena alimentación del pueblo; si no la hay -como es el caso de México y demás países iberoamericanos-, se debe descontar un alto porcentaje de la población que se ve incapacitada para practicar algún deporte, sobre todo a nivel competitivo. Y así como no se tiene la alimentación adecuada tampoco se cuenta con las instalaciones propicias para la práctica de la mayoría de los deportes a nivel popular; el fomento al deporte social en los sectores campesino y urbano popular tiene un gran rezago.

Sigamos con la sumatoria de defectos e impedimentos: desnutrición, falta de infraestructura, carencia de entrenadores desde los niveles básicos, desorganización, corrupción, tales son algunas de las lacras que afectan a la organización del deporte en México. Por estas condiciones el número de deportistas en el país es ínfimo; con datos de 1998, se advierte que sólo un 15.20% de mexicanos practica algún deporte o actividad física, contra un 84.80% que no lo hace. ¡Ah!, pero por supuesto, muchos de ellos si los ven por T.V. Estadística que demuestra que en México no tenemos una cultura deportiva, las grandes mayorías no practican el deporte porque está fuera de su alcance por carencias; pero aun y dentro del porcentaje de personas que podrían practicar alguno, no lo hacen por falta de actitud y de disciplina deportiva que se inculca desde la primera infancia en la familia, puesto que generalmente las madres y los padres no se preocupan de que sus hijos practiquen algún deporte de manera permanente. Dado que la cultura deportiva comienza en el seno familiar, los siguientes niveles le corresponden al Estado y a los colegios y clubes privados. Habiendo atavismos que resultan contraproducentes en la procuración de fomentar el deporte, las costumbres del mexicano no son compatibles con el deporte en aspectos primordiales como son la comida y la bebida.

De manera similar a como el país ha padecido un excesivo centralismo a efectos de la política tributaria que beneficia a la Metrópoli, en el deporte todo es fútbol soccer por aquello de la concentración de inversiones y manejo mercadotécnico monopolizado. México es un país en el cual la difusión del deporte se ha futbolizado, demasiado interés se le presta al fútbol profesional y lo demás queda en el limbo, conformándose con observar por televisión las proezas que realizan deportistas de otras latitudes. Con lo que se propicia el fomentar ‘campeones’ en el levantamiento de tarra y en el salto al sillón. Sin buena alimentación, sin recursos para practicar el deporte y sin disciplina competitiva inculcada desde la infancia el deporte en México languidece. Así pues, sí las condiciones socioeconómicas son tales el biotipo del mexicano no es apto para la práctica de los deportes de mayor fuerza y velocidad, ni en atletismo ni en natación,[1] así como tampoco para destacar en los deportes de contacto y lucha en los pesos mayores, lo mismo vale para los lanzadores y saltadores.

Es cierto que el fútbol es un deporte adecuado para que los países subdesarrollados puedan competir destacando a nivel mundial, pudiéndole jugar al tú por tú a las potencias europeas inventoras y difusoras de este juego. Al menos así lo hicieron y lo siguen haciendo tres países sudamericanos que han sido los máximos exponentes del fútbol mundial, pues entre los tres suman 8 campeonatos mundiales: Brasil, Argentina y Uruguay.[2] Pero también es cierto que México no ha estado a la altura de los sudamericanos; entonces, ni en este deporte factible para obtener buenos resultados en similitud de condiciones socioeconómicas con los americanos australes México ha logrado ser un país competitivo. El boxeo -en pesos chicos y medios-, la caminata y los clavados son deportes en los que sí se han conseguido logros, por ser disciplinas propias del biotipo procurándose establecer escuelas que han logrado perdurar sin estar exentas de problemas.[3]

En el caso del tenis, las figuras relevantes -especialmente Rafael Osuna y Raúl Ramírez- fueron producto de sus propios recursos al provenir de familias acomodadas o son hechuras de sus clubes, mostrándose la Federación Mexicana de Tenis hasta la fecha incapaz de generar tenistas a nivel internacional, en un deporte que cada vez es más competitivo y exigente de cualidades físicomentales fuera de lo común para sobresalir. Deportes como el tenis se han vuelto tan difíciles que sólo competidores educados en su práctica desde la infancia y con cualidades físicas innatas son capaces de incluirse dentro de los mejores 50 del mundo.

En términos generales los deportistas mexicanos que llegan a destacar a nivel internacional lo hacen por su iniciativa individual, consiguiendo ellos mismos el patrocinio en las competencias de novatos, para que con empeño y sacrificios alcancen algunos resultados que les permitan, entonces sí, tener acceso a los apoyos que brinda el Estado y la iniciativa privada, es decir, se ayuda a los atletas destacados hasta que lo sean…, esto es, en muchos casos no se les forma, lo que viene a ser un defecto típico de condiciones flácidas en la estructura deportiva, que como todas, debe tener las bases sólidas para dar frutos de manera continua.

Así las cosas, durante todo el siglo XX el deporte mexicano se contentó con las proezas aisladas de competidores sobresalientes gracias a su esfuerzo particular y a cualidades y condiciones excepcionales, no siendo un producto neto del sistema deportivo nacional, ni del apoyo y de la formación que hayan obtenido en las instancias deportivas oficiales. En lo que cabe decir que tampoco el patrocinio al deporte realizado por instituciones privadas ha sido suficiente ni adecuado, todo se ve afectado por las carencias de organización infraestructurales, aun y cuando ocasionalmente se obtenga dinero para premiar, más que apoyar; y he aquí el defecto implícito, para premiar y no para fomentar y preparar al deportista, en lo que viene a ser una visión del deporte muy propia de un país en el que los criterios de preparación del atleta no se han establecido con la inteligencia que se requiere para obtener logros cuantitativos formándolos desde la etapa primaria.

Programas van, programas vienen cada sexenio; muy buenas intenciones manifestadas por los funcionarios, reconocimiento repetitivo de que no se cuenta con recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas, lo que va aunado al desperdicio de los recursos con que se cuentan por la falta de administración honesta y eficiente, así como de saber bien emplear las instalaciones que ya se tienen. Sin que aún se haya podido establecer un sistema de competencia desde el renglón infantil ascendente y consecuente, con un cronograma de seguimiento de los atletas por lustros y décadas. Dadas las fallas y las deficiencias estructurales en el sistema deportivo mexicano, por mucho dinero que se gastara en la preparación de los atletas, no redituará en logros que signifiquen triunfos internacionales mientras no se corrijan estos defectos básicos y se organicen los proyectos de desarrollo a largo plazo. Esa falta de continuidad, de orden y de idea en el trabajo a largo plazo produce los magros resultados de cada cuatro años, en lo que pareciera volverse a empezar de nuevo, con la condena de Sísifo, (cada seis años).

Aconteciendo que en México cada cuatro años se pasa por lo mismo en vísperas de la Olimpiada, los atletas se alistan a participar contando con graves deficiencias en su preparación y falta de fogueo. De manera recurrente los atletas se ‘preparan’ con mucha incompetencia e improvisación debido a la falta de organización referida. El entrecruzamiento de las distintas corporaciones creadas para organizar al deporte redunda en el caos y en la irresponsabilidad a la hora de encargarse de la preparación de los competidores, lo que siempre se ve disminuido por la corrupción y las improvisaciones. Bajo la dictadura perfecta del partido encabezada por el PRI la corrupción se fomentó durante décadas y el deporte no fue la excepción, habiendo federaciones deportivas con presidentes que fungen como dictadores, obligando al atleta a subordinarse, más preocupados por darse una vida de reyezuelos y por realizar transas y negocios que por tener el orgullo de preparar deportistas competitivos y de hacerle un bien a la población propiciando que practiquen algún deporte. Deshonestidades que se dan aunadas a divisiones internas, pleitos entre facciones y entrenadores, en lo que no es sino el reflejo de la política descompuesta que afecta a México desde hace décadas, lo que va aunado a la economía de rapiña que se ejerce en los regímenes sexenales o trienales al establecerse una disputa por agenciarse los recursos públicos con altos salarios e ingresos ilegítimos.

Durante años y años que suman más de dos décadas el Comité Olímpico Mexicano (COM) tuvo un presidente vitalicio y honorario -a la vez de ser un magnate patrocinador- en la persona de Mario Vázquez Raña;[4] el primero en dar excusas después de las mediocres actuaciones de cada Olimpiada, aludiendo que al COM por la premura con que tomaba a los deportistas que iban a la competencia no le correspondía la responsabilidad de su desempeño; así que los responsabilidad recaía en los otros dirigentes de la CODEME y de la CONADE, sobreposición y saturación de organismos deportivos que dan cuenta de la burocracia excesiva e ineficiente que padece el país.

Vázquez Raña pudo permanecer demasiado tiempo en la dirigencia de diversos organismos deportivos en México a pesar de su incapacidad, en lo que es el síndrome de las deficiencias estructurales del Estado mexicano. Y he aquí que Vázquez Raña se avaló a sí mismo poniendo de su bolsillo, lo que repercutió en mantener los defectos sin intentar corregirlos: “El dirigente ha permanecido en el deporte más tiempo justificando su incapacidad, aunque no necesita justificarla diariamente, y a pesar de eso se mantiene ahí. Quiere decir que algo más anda mal. Y aquí no es culpa del deporte. Es culpa de otras esferas que no se han preocupado de que el problema del deporte se resuelva. Si usted pone al frente de su empresa a un hombre que durante 23 años le ha estado ocasionando pérdidas, pues lo mantendrá solamente que tenga mucho dinero para estar reponiendo esas pérdidas que le produce… si no, al primer año lo manda a la calle. Pero, ¿por qué no se manda a la calle al responsable de toda la situación? Algo hay detrás…”. Sí, la política caciquil del PRI que imperó durante la mayor parte del siglo pasado y sigue imperando como atavismo fundamental bajo los ‘gobiernos del cambio’. Entonces, ¿una administración de corte empresarial cómo la que se está aplicando ahora con Nelson Vargas será la solución? No, si se siguen los parámetros de la economía ultraliberal que privilegia a unos cuantos a costa de afectar a las mayorías, socializar la práctica del deporte es la ruta…., y nótese que Nelson Vargas es un empresario deportivo, no un promotor del deporte social.

Pero el seguimiento en la preparación de los atletas se ve fracturado por la descoordinación existente entre las tres organizaciones dedicadas al deporte nacional. Sobreposición propia del centralismo burocratizado. Es el caso de la CODEME: “La codeme no tiene identidad. ¿Para qué sirve? Para canalizar presupuestos del gobierno a las federaciones nacionales. Si no se confía en las federaciones nacionales, pues entonces mejor que no existan, que la Codeme se convierta en la superfederación de todos los deportes. Y que tenga responsables para cada deporte. Pero mientras no se defina esto, por una parte, las federaciones son responsables, y por otra, la Codeme, que no tiene nada que ver con esto, les quiere exigir responsabilidad…. O sea: la Codeme no tiene más razón de existir que la que le quieran dar las federaciones. En el momento en el que las federaciones digan: ‘No me sirve’, con todo derecho puedo retirarme. La federación nacional es la única reconocida por la federación internacional y la propia Carta Olímpica. El COM jamás podrá decir que la Codeme tiene más autoridad que una federación nacional. Sería una traición a la Carta Olímpica”.[5]

Por consabido tenemos que el deporte de alto rendimiento es caro, muy caro. Esta verdad nos hace entender algo evidente apenas pensamos en competencias internacionales: Las potencias industriales suelen ser las potencias deportivas, tendencia que se agudiza conforme el capitalismo concentra las riquezas en sectores minoritarios, tanto en el ámbito internacional como en el intranacional. Preparar atletas es un lujo que pocos países en el orbe pueden darse. Cosa de saber emplear las ganancias comerciales que el propio deporte profesional genera, incluyéndose la Lotería Deportiva. Tal y como se hace en países del Primer Mundo como Italia, de ahí el que cuenten con un amplio presupuesto para preparar atletas, incluso los que no se ven beneficiados por el deporte espectáculo.

A diferencia: En México ¿qué se hace con el dinero de los equipos profesionales? Beneficia exclusivamente a los propietarios. ¿Qué se hace con el dinero de la Lotería Deportiva? Beneficia a los burócratas. Por lo tanto, cierto es que la falta de presupuesto ha sido un problema fundamental que trae por consecuencia los magros resultados que suelen entregar los competidores mexicanos. No hay recursos suficientes para preparar deportistas en buena cantidad y durante todo el ciclo olímpico, dado que preparar un atleta para las magnas competencias implica un trabajo de episodios que se van dando trimestre por trimestre, planteándose metas intermedias, programándose entrenamientos y competencias menores para llegar en plenitud a los campeonatos mundiales cada dos años, o a las Olimpiadas cada cuatro, la máxima justa a que puede aspirar la mayoría de los deportistas.

Y si el deporte de alto rendimiento es caro, y si un país pobre como México -y demás países iberoamericanos- no puede darse el lujo de otorgar un alto porcentaje de su gasto público a este rubro ante carencias más urgentes por cubrir, todo el sistema deportivo se maneja con escasez de recursos; por tal motivo, la preparación de atletas olímpicos que cubre un ciclo continuo verificado a diferentes ritmos no se lleva a cabo, en lo que se debe incluir a los juegos panamericanos y centroamericanos, pues generalmente la preparación de los atletas se da de una manera descoordinada afectada por la mala o nula planificación ante la carencia de programas efectuados a largo plazo; mal endémico de las políticas entrecortadas.

Hacer un calendario de preparación y competencias para un equipo o un deportista es básico, práctica que al parecer no logran realizar las distintas organizaciones deportivas mexicanas por falta de presupuestos y de eficacia organizativa. En palabras de Rubén Acosta -contando un intento fallido de realizar un convenio con la Federación Mexicana de Volibol que significaba una ayuda de 2 millones de dólares para cubrir un ciclo olímpico: “A ningún país le habíamos ofrecido tanta ayuda como a México […] Pero esto no existe. Hacen un calendario y ese calendario está sujeto a vicisitudes, no está respaldado por el presupuesto […] Fue una oportunidad que se perdió miserablemente, por culpa de la inercia que vive el deporte mexicano. Esa inercia que nos está matando y que nos impide avanzar en muchas actividades del quehacer diario del país. Y el deporte es una de ellas. No pudimos lograr que se entendiera que este plan requería atención, un método de trabajo, orden y disciplina. Y no hubo ni atención ni método ni disciplina”.[6]

Un ejemplo entre tantos que explica el porqué de las magras actuaciones en las más importantes competencias que se verifican a nivel mundial; ubicando a México en un lugar muy inferior al que presume como novena economía del mundo, desmintiéndose, también en este rubro, tal presunción.[7] Y conste que el deporte es un buen parámetro de referencia como indicador fidedigno de las condiciones de vida de los pueblos en cualquier lugar del planeta. La economía de un país no se debe medir por el número de exportaciones, o por el número de millonarios y sus caudales en dólares, ni por el número de los sacadólares ni la cantidad que éstos extraigan del país, sino por el nivel de vida que tienen sus habitantes, y es ahí en donde México ocupa un lugar muy inferior al dichoso noveno; el producto per capita, el gasto público, la escala de salarios, los indicadores de salud y de mortalidad, el lugar que se ocupe en las olimpiadas educativas, son más propios para ubicar al país en el escalafón de la economía internacional. Resultando más apegado a la realidad rastrear la ubicación de México con su nivel de vida al comparar el lugar que ocupa en las Olimpiadas y así darse una idea de por dónde andamos, esto es, entre los veintitantos y los treintaitantos lugares. Por lo que tal consideración propia de estadísticas macroeconómicas realizadas por tecnócratas y empresarios cocacoleros que gobiernan en lo que viene a ser la consumación de la apropiación capitalista del sector público, al que los neoliberales tienden a manejar con criterios propios de administración de negocios privados, cuyos catastróficos resultados no se hacen esperar.

A diferencia de otros países que sí aprovechan la infraestructura que construyen al efectuar unos Juegos Olímpicos, México desperdició ser país sede para dar el salto en el impulso hacia consolidar su deporte de alto rendimiento. Desde luego que en las Olimpiadas de México 68 se obtuvo el mayor número de medallas que en cualesquier olimpiada, pero para las siguientes efectuadas en Munich sólo se cosechó una medalla de plata, lo que detecta la falta de continuidad en el trabajo deportivo ya emprendido en ruta hacia 1968. “A diferencia de las experiencias de España y Corea del Sur, en las que el dinero invertido en sus delegaciones e infraestructura olímpica se convirtieron en una mejor posición en el medallero y en la práctica social del deporte,en México los juegos apenas sirvieron para los recuerdos, las instalaciones se convirtieron en mausoleos y todavía ocho años después de su realización, en Montreal 76, el eco se sintió apenas en dos medallas, una de oro y una de bronce […] España…, después de las 22 de Barcelona, ganó 17 en Atlanta, cinco de ellas de oro, más de la mitad de las nueve que ha ganado México entre 1932 y 1996”.[8]

Por no hablar de las potencias deportivas, pues su caso no es semejante, Corea del Sur y España sí supieron aprovechar las olimpiadas que organizaron para reestructurar su sistema deportivo manteniendo su infraestructura y su organización funcionando con programas a largo plazo, por lo que los buenos resultados también llegaron en las sucesivas olimpiadas. Sur Corea ganó 33 medallas en Seúl que le valieron para un honroso 4º lugar; en Barcelona obtienen 29 para un destacado 7º lugar. Nada parecido a lo que México hizo después del 68. Historia que revela, en este aspecto como en otros, la falta de inteligencia de que adolece la política económica mexicana. ¡Y como México si hay más de dos!

Para la mayoría de los países Iberoamericanos la inversión en el deporte es un lujo que no pueden darse, tal vez porque no lo valen…, los gobiernos que los administran. Así lo muestra una estadística que indica la inversión deportiva por habitante en toda la región.[9] Cuadro que confirma dos consideraciones. En primer lugar, que la inversión en la mayor parte de los países del área es raquítica oscilando entre el 0.02 % de Paraguay al 2.45 % de Uruguay; lista en la que se incluye a los tres gigantes iberoamericanos: Brasil, con un 0.48%. Argentina con un 0.61% y México: 0.65%; y se incluye a Cuba con un 1.20% que para el país isleño parece suficiente. En segunda instancia la estadística revela que los países que le destinan un mayor porcentaje de su presupuesto no son los países grandes que han obtenido más medallas, sino Panamá, con un 3.12%, habiendo obtenido sólo dos medallas. Chile, con un 3.78%, quien ha obtenido 8 medallas en toda la historia de los Juegos; para que la República Dominicana sea la que más gasta, con un 8.37%, habiendo tan sólo obtenido una medalla Olímpica. Relación en la que se confirma que el éxito deportivo no radica en el dinero invertido sino en la organización social que se tenga del deporte; esto explica que sea Cuba la potencia deportiva iberoamericana -sí un país caribeño de habla hispana- y por mucho. Cuando que al 2000 Cuba tenía poco más de 11 millones de habitantes habiendo obtenido 137 medallas en los Juegos Olímpicos. En lo que el aspecto cuantitativo funciona para que Brasil, Argentina y México le sigan con 66, 55 y 47 medallas. Teniendo Brasil 166 millones de habitantes; México 100.349,766; y Argentina 36.955,182 (menos los que se están saliendo por su catástrofe política económica a resultas del seguimiento de las recetas neoliberales), país que después de Cuba pasa a ser el más competitivo en relación a su población, gasto o inversión deportiva por medallas obtenidas. Parámetro en el cual superan los cubanos incluso a la gran potencia olímpica: USA.

El éxito de Cuba se llama deporte social y se presenta para el resto de América Latina como el modelo a seguir. Un ejemplo que por supuesto no se logra reproducir dado que su sistema político es diferente al resto de los iberoamericanos. Lo cierto es que Cuba trabaja con recursos inferiores a los que tienes los ‘gigantes’ y sin embargo obtiene mayores triunfos, optimando su infraestructura con una población 16, 9 o 3 veces menor, pero mejor educada en lo que respecta a la educación física. Es inobjetable que el sistema socialista entre países del tercer mundo en el área deportiva es muy superior al capitalismo de los subdesarrollados, pues es capaz de implementar una cultura deportiva en aras de fomentar la educación física y la competencia desde el nivel infantil, procurando garantizar salud y educación al pueblo, lo que es producto de una organización eficaz que funciona a pesar del bloqueo y de otros problemas económicos estructurales propios del sistema ‘socialista’, pero que en Cuba, a pesar de la caída del bloque soviético se logran solventar, en mucho por no haber caído en el dominio totalitario del ProHombre-Partido haciendo cumplir la distribución del ingreso de manera más equitativa y sin restringir la libertad de participación de la ciudadanía en los aspectos recreativos sino más bien fomentándolos. Lo que se refleja en los resultados obtenidos en las Olimpiadas a partir de la década de los setenta, cuando comienzan a rendir frutos las modificaciones efectuadas por la Revolución en la forma de vida de los cubanos, constatemos que el buen nivel obtenido es producto de una transformación social ejercida en favor de las mayorías. (En México 68 apenas si obtuvieron 4 medallas de plata).

Debido a la visión burocrática que priva en México en un momento se intentó calcar el sistema deportivo cubano, pero sólo en el sector superior, sin sus bases, resultando que no se trabaja en los ámbitos formativos, no se producen ni desarrollan atletas en serie, lo dicho: “sino que estamos aprovechando a los que por sí mismos, por su iniciativa, han logrado conseguir grandes resultados…”.[10] Una vez que son estrellitas resulta fácil apoyarlos y premiarlos, mas no el formarlos para que lo sean, he ahí el defecto propio de un sistema capitalista subdesarrollado.

En lo referente a la función ideológico-distractiva-alienante que cumple el deporte profesional en México, al igual que ocurre en el resto del mundo, podemos percibir que se cumple con creces este cometido. No de manera total, única, sino en correlación con las otras prácticas ideológicas que se utilizan para controlar las mentalidades (lo que cada vez tiene que ver más con la inducción a ciertos vicios). El caso es de que en México en los últimos sexenios han acontecido toda una serie de aberraciones políticas y de atropellos que se han cometido sin despertarse la indignación que merecen por la carencia de conciencia política, falta de organización y capacidad de respuesta y de planteamiento de alternativas; la inercia, el inmovilismo y la falta de recursos materiales dificultan el combate a esta política – económica nefasta que padece el mundo entero.

Por sólo mencionar algunas de estas calamidades, resaltan la venta barata de paraestatales, el fraude en la bolsa de valores (remember 1986, sexenio de Miguel de la Madrid); el saqueo a la riqueza del país, sea tala inmoderada, sea el despilfarro del agua, entrega de los minerales…. Los gastos inmoderados del PRI para ganar elecciones fraudulentas, lo que significa desperdiciar las contribuciones. Las Afores, como riesgo de evaporar y de malemplear los ahorros de los trabajadores. La destrucción de Conasupo por un grupúsculo de corruptos…… Y sobre todo, el FOBAPROA-IPAB; la aberración máxima que ejemplifica y corona la estulticia del sistema neoliberal en México, transa astuta emprendida por los tecnócratas que conduce al manejo inicuo de la economía: La deuda pública y privada perversamente manipulada privatizando las ganancias y socializando las pérdidas. Lo que se traduce en bajos salarios y en un gasto público recortado, en pensiones de miseria a los jubilados, etc. Y encima de esto, y para colmo, se da el intento de cobrar el IVA a la canasta básica, a medicina y a los libros. Sí, para seguir pagando la deuda interna y externa.

Pasando por el socavamiento y manejo turbio de la relación con los neozapatistas y demás grupos armados que persisten ante injusticias agrarias y urbanas y ante la falta de alternativas para obtener trabajos bien remunerados. Problemas económicos que son producto de la intransigencia del modelo crematístico que implanta el capitalismo totalitario, capitalismo de mercado y financiero que sirve al gran capital monopólico transnacional. La quiebra de Argentina es el último logro del que pueden presumir los organismos financieros que rigen al mundo con sus políticas monetaristas.

Es triste y alarmante ver a los argentinos intentar escapar de su país por la falta de empleo y de posibilidades de tener una vida digna a corto y mediano plazo. Y todo por la combinación de un ‘cóctel catástrofe’, receta neoliberal marca FMI y Banco Mundial con el aval USA, contando con el bandidaje cínico y despiadado del régimen de Menem & Cavallo y anexas (comparsas de una ‘mafia’ que se enriqueció con la barata de paraestatales y la venta de armas). ¡Claro!, queda para consuelo el que la Selección Argentina esté ranqueada como la número uno o dos del Mundo en vísperas del Mundial….

NOTA DE ACTUALIDAD

…. Sí, y qué recurrente se torna el mundo, ahora que tres lustros después Argentina vuelve a estar ranqueada entre las primeras potencias del mundo en fútbol…, pero afectada de nuevo por la entrada de un gobierno derechista que en un mes y medio destruye los avances y logros penosamente conseguidos por gobiernos correctivos a aquellos excesos neoliberales que pusieron al Estado en bancarrota afectado en profundo a la población, incrementando la pobreza, significando el seguimiento de ciclos propios del capitalismo epigonal bajo el dominio del intransigente capitalismo imperial.

La espiral del sumidero de estar cautivo en la globalización subsume a los países de la periferia aún fuertemente enlazados –más que nunca sobredeterminados por el hegemón capitalista-, manteniéndonos en la dependencia y el subdesarrollo, reproduciendo el mismo triángulo de la sumisión, cuyo vértice metropolitano incide en las naciones de la periferia individual (así dividiéndolas) empleando mecanismos de intromisión verticales para reinstalar y reforzar a la casta criolla entreguista, fiel aliada secular del imperialismo neocolonizador, aprovechándose del juego de la ‘democracia’ aburguesada y formalmente establecida, el que no produce otro efecto sino jugar a su favor, pudiendo causar el disgusto en las bases votantes que castigan en su desencanto a los gobiernos centro -más que izquierda- correctivos, los que terminan por ser más de lo mismo al no representar transformación alguna sustantiva por no atreverse a romper con la normativa del imperialismo transnacional que los mantiene subordinados como periferia.

La venida a menos del impulso bolivariano que Chávez gestó da cuenta de ello. Argentina ha caído de nievo en manos de la oligarquía derechista, la que en unos cuantos días se realinea con el diktat imperialista, da al traste con logros administrativos penosa y parcialmente conseguidos e intensifica las políticas alineadas reproductoras del hegemón capitalista amenazando con volviendo a sumir a los estratos populares en la pobreza-miseria que la exacerbación del capitalismo neoliberal provoca, por igual a como ya ocurrió en la nefasta administración de Menem, ahora vuelve a ser con Macri (de por sí un politiquillo mediocre que da muestras de ser un extremista de la derecha, con tintes hasta sionistas), induciendo en pocos días medidas neoliberales de tal calaña, que le ganan el elogio de Cretina, perdón, Chistine Lagarde, ‘la bruja del Fondo Monetario Imperialista’; desde luego que esta nueva administración reaccionaria está dispuesta a cumplirle a los agiotistas de los ‘fondos buitre’ y reproducir el recetario monetarista conduciendo a similares consecuencias de las que terminaron por reventar al país en el 2001… Por eso trátese de una vuelta más en la espiral del sumidero.

Evidentemente la CELAC, el Mercosur, e incluso el ALBA -de por sí languideciendo internamente- se ven fracturados y debilitados, favoreciendo la re consolidación imperialista en el Cono Sur. Ojo Avizor.

Publicado originalmente en Crisol # 162. Edición por escrito en febrero del 2002. Versión corregida y aumentada a 8-02-2016.

NOTAS

[1] Los casos de Ana Guevara y de Alejandro Cárdenas son la excepción que confirma la regla, y lo seguirá siendo si como ellos los futuros prospectos son producto de un esfuerzo personal aislado y no de un programa de formación de velocistas.

[2] Y sin embargo en los últimos años han sido incapaces estos tres de incrementar la cosecha, permitiendo por el contrario que los países europeos les ganen la partida. Lo recientemente acontecido en el mundial de Brasil 2014 representa la debacle del fútbol sudamericano, derrota estrepitosa de Brasil frente a Alemania y derrota de Argentina en la final, para que por primera vez en la historia de este certamen un país europeo gane la Copa en América.

[3] Entre las calamidades que afectan al deporte olímpico en México, recientemente se ha mencionado el acoso sexual de un entrenador de clavados a sus pupilas. Lo que no se a esclarecido ni sancionado, pasando a ser una anomalía más que se prefiere ignorar. Vid. Proceso 1299 y 1301.

[4] Auténtico Pri-saurio que tras 27 años de dirigir el COM tuvo que hacerse a un lado ante la derrota del partido que le permitió mantenerse en la dirigencia olímpica. La revista Proceso durante ese período realizó un seguimiento a la trayectoria de MVR con artículos y entrevistas efectuadas por Francisco Ponce.

[5] Francisco Ponce. “El deporte en México no progresa por la irresponsabilidad de las autoridades políticas y de los dirigentes deportivos: Rubén Acosta -se canceló el convenio para ayudar al volibol mexicano-“. Proceso 1064. 23-03-1997: 71.

[6] Ibíd: 70. Rubén Acosta es presidente de la Federación Internacional de Volibol desde hace muchos años, pero él si ha rendido cuentas positivas, transformando al volibol en un deporte de mayor atractivo a nivel internacional. Salvo en México.

[7] Recuérdese que el Ranchero de Guanajuato no paraba de presumir que México era la novena economía del orbe, sí al comenzar su sexenio…, pero al terminarlo ya no podía seguirlo presumiendo. ¿Por qué sería?

[8] Mauricio Mejía. Proceso 1244. 3-09-2000: 92.

[9] Tomado de Proceso 1241. 13-08-2002.

[10] César Moreno Bravo. Ex presidente de la Federación Mexicana de Atletismo. Proceso 1093. 12-08-1997: 77.

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1 comentario en “MÉXICO, IBEROAMÉRICA: SUBDESARROLLO Y DEPORTE”

  1. arturo macias flores dice:

    Vaya que mexico si le saco provecho a las olimpiadas del 68, todavia nos estan molestando con la tenencia vehicular, eso ha permitido mantener mas huevones en ya casi 50 años, que medalla les daria, lic.. felicidades por sus conceptos, extraordinarios. es una suplica, siga escribiendo,

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