Nuevos ejes de campañas

Escrito por on Feb 19th, 2016 y archivado en Agenda Pública, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Nuevos ejes de campañas

tres de tresLa política se ha vaciado y es rechazada, es la hora del ciudadano, el actor que regresa a ocupar su papel primigenio en la cosa pública. Sin embargo, las vías de actuación que prevalecen y por las que se puede conducir son las viejas reglas del juego democrático y los sistemas partidistas, que incluso pretenden obstaculizar, en algunos lugares, la figura de candidaturas independientes. La inercia de años en los partidos prefiere sostenerse en estructuras clientelares, que siguen aceitadas no solamente por las limitaciones de la cultura democrática, sino también por las carencias sociales.

A mediados de este 2016, habrá procesos electorales en 12 entidades y los partidos parecen prepararse para afrontarlas de manera tradicional, con perfiles, estructuras, dinero y algo de propuestas, sin darse cuenta de que las cosas ya cambiaron. Parece que no se ha comprendido que los incentivos de participación se deben modificar ante un ciudadano informado, conectado, exigente y harto.

Naturalmente que el cálculo partidista es en torno al poder, pero no voltea a ver la necesaria restitución del vínculo del poder con la ciudadanía. Los candidatos partidistas que comprendan estos cambios y demandas se ponen en condiciones de alcanzar el triunfo y, eventualmente, operar un cambio político si se deciden por el nuevo paradigma en construcción, que significa dar las respuestas más esperadas por la sociedad, sacudir las instituciones y conducirse con rectitud.

La lógica de muchos años en la forma de operar las contiendas seguirá persistiendo, con despliegue de recursos que pueden cambiar los resultados de una elección en un fin de semana, siempre que haya quien esté dispuesto a comprar el voto y quien a venderlo.

Sin embargo, deben abrirse nuevas formas de presentarse ante el electorado. En ese sentido, a continuación se trazan algunos de los nuevos ejes por los que deberían correr campañas competitivas y de calidad.

Cambio político

El eje del cambio político se refiere a la convicción de operar una transformación que sacuda las instituciones, que se dejen de hacer las cosas que no han funcionado y que esto se acredite con propuestas de reformas de alto calado. La restitución de la confianza perdida pasa por desescombrar el aparato gubernamental, hacer a un lado lo que no sirve y levantar nuevas figuras con utilidad social.

La agenda de propuestas no puede ser ya la de disparates e imposibles, sino la de iniciativas realistas y pertinentes por parte de los candidatos a cualquier posición, alcaldías, diputaciones o gubernaturas, con mucha sensibilidad y conexión con la ciudadanía, sin el recurso sencillo de esconderse en propuestas grupales como las legislativas o dejar la carga a la campaña ancla.

Además, la revisión de la oferta electoral devela el compromiso o simulación de los candidatos y sus partidos. Una propuesta comprometida debe mostrar una transformación de fondo y un sólido planteamiento de política pública, no basta la promesa simplificada y seductora.

Aunque el abanderamiento del cambio político está a la mano de un partido opositor al que detenta el poder, ya se ha visto que la alternancia política no es garantía de que funcione el discurso transformador, de ahí la relevancia de un mensaje convincente.

Integridad

La credibilidad de un planteamiento de cambio político requiere como soporte candidatos que acrediten la integridad de sus trayectorias, es decir su solvencia profesional para desempeñar un cargo y, fundamentalmente, la demostración de que su patrimonio corresponde a sus labores realizadas. Este es un imperativo para quien se presente a contender, el más sentido reclamo de la ciudadanía hacia una clase política que ha perdido confianza por los muchos ejemplos de depredación.

Existe un juicio a priori de que el político es sinónimo de ratero, un rechazo que ya llega al hartazgo y que exige postulaciones de personajes decentes y competentes. Que roben poquito o que roben, pero repartan, son patrones insostenibles, como inaceptables las redes de intereses que se montan desde las estructuras de gobierno y las legislaturas que distribuyen los presupuestos para el desvío de los recursos públicos.

Por ello la iniciativa tres de tres del IMCO y Transparencia Mexicana, que busca reconstruir la confianza ciudadana en la clase política, es un paso importante en el que deben alinearse los candidatos, presentando sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal. Si bien es un parámetro base que mide un compromiso con la rendición de cuentas y la transparencia, no puede dudarse de políticos y funcionarios que tengan la capacidad de falsear estos instrumentos.

Por eso lo anterior puede ser insuficiente si una campaña no lanza una propuesta profunda y eficaz contra la corrupción, la impunidad y la inseguridad, que son los flagelos que han desacreditado a la política y de los que la sociedad ya está cansada.

Y adicionalmente, el gasto de campaña es un indicador de la probidad de los candidatos. Aunque la fiscalización se ha endurecido, lo cierto es que prevalece el dispendio de recursos. Esas campañas de derroche servirán también para mostrar la congruencia de los aspirantes con la integridad.

Innovación

Si el ciudadano está cansado de los políticos, también de sus formas de comunicación en campaña. La incredulidad está instalada en la ciudadanía como una defensa ante el discurso electoral, un reto a la mercadotecnia política y a las nuevas formas de encuentros.

Todavía los partidos pueden llenar las plazas públicas por los mecanismos de acarreo, pero no hay seguridad de lealtades electorales, los mítines acartonan, desgastan y cuestan.

La frescura, solemnidad o crítica que incorpore el marketing en los mensajes de campaña, dependiendo de la estrategia que se formule, tampoco aseguran que se impacte y convenza al electorado.

La multiplicación de ideas creativas para persuadir al electorado están desbordadas, innegablemente algunas perfectamente producidas, pero el enfoque de la novedad no puede ser en las formas, colores e imágenes.

Dejando de lado la emergencia de los candidatos independientes en nuestro país, si se voltea a ver en otros lugares la capacidad organizativa de las expresiones ciudadanas que se han incorporado a la política, lo que observamos es el retorno a la exigencia más elemental del ciudadano (polites), que es ser parte de los asuntos de la ciudad (polis), ser escuchado y poder participar, lo que exige un actitud de dialogo y compromiso para mejorar el entorno. Por el regreso a esta práctica pasa la renovación en la forma de hacer campañas. De ese modo, regresar al origen es la mejor forma de innovación.

Justamente este es el espíritu de la recuperación del espacio ciudadano, no solamente las figuras de candidatos independientes o la creación de organismos que crean nuevas burocracias y que de ciudadanas solamente tienen el nombre. El reto implica que a la vez que se lanza la gran propuesta de cambio y se acredita la congruencia, también se formulan micro propuestas para las personas concretas en los territorios donde viven.

La nueva forma de apertura a la ciudadana no es mágica, sino una vía de construcción de sociedades fuertes, abiertas y críticas, en permanente búsqueda del ejercicio pleno de sus derechos.

Así entonces, las contiendas que vendrán pondrán a prueba a los candidatos, los partidos y a los ciudadanos. Quienes entiendan los nuevos ejes de la lucha por el poder, tendrán la mejor oportunidad de alzarse con el triunfo electoral.

Para ver el archivo de textos del autor Gustavo Martínez Romero dar clic en su nombre

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