Los docentes frente a la violencia y la felicidad

Escrito por on Feb 11th, 2016 y archivado en Cultura, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Los docentes frente a la violencia y la felicidad
Salvador Camacho Sandoval

Salvador Camacho Sandoval

A raíz de la discusión y la polémica en torno a la Reforma Educativa y la evaluación de maestros, así como a raíz de los problemas de violencia en las escuelas y la reflexión sobre el para qué educar, la Revista Expresiones, de la Escuela Normal Superior Federal de Aguascalientes (ENSFA), “Profesor José Santos Valdés”, hizo una entrevista al Doctor Salvador Camacho Sandoval, que aquí compartimos.

Salvador Camacho es licenciado en Investigación Educativa, maestro en Ciencias con Especialidad en Educación y estudió su doctorado en Historia de América Latina en la Universidad de Illinois en Chicago. Es profesor e investigador en la UAA y ha investigado y enseñado en la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de artículos sobre educación, historia, cultura y política y algunos títulos de sus libros son: Controversia educativa: entre la ideología y la fe; Historias Latinoamericanas. Reflexiones desde la otra América; La modernización educativa en México; Educación y alternancia política; Bugambilias. 100 años de arte y cultura en Aguascalientes, el libro de texto de tercero de primaria Historia y Geografía de Aguascalientes; y Vaivenes de Utopía. Historia de la educación en Aguascalientes en el siglo XX.

            En esta ocasión, el doctor Camacho Sandoval se da un tiempo para reflexionar con nosotros sobre tres temas fundamentales en el mundo de la educación en el México de hoy: el acoso escolar, los desafíos de los futuros docentes y los fines últimos de la educación.

  1. ¿Cuáles son los desafíos de los futuros docentes frente al fenómeno llamado “bullying”?

SCS: Yo prefiero llamarle acoso escolar, pero ambas partes sabemos de qué estamos hablando. Como ya se ha dicho, este problema ha existido en otros tiempos, la novedad es la sofisticación y quizás cierto incremento del problema. Para bien, otra novedad es que se está teniendo conciencia de que lo que ocurre en la escuela no sólo es el proceso enseñanza-aprendizaje, sino las interrelaciones poco armoniosas entre los alumnos. Y esto nos lleva a preguntarnos sobre el clima escolar en el que estudian y conviven nuestros niños y niñas de Aguascalientes, por lo que ahora debemos hablar también de la relación entre maestros y alumnos, entre maestros y maestros y entre maestros y directores y demás personal escolar.

En el último informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, cuyo título es El derecho a una educación de calidad, se hace alusión a una investigación sobre el clima escolar y concluye que los reglamentos de preescolar, primaria y secundaria ponen más atención a las obligaciones y no a los derechos; enfatizan las sanciones y poco se refieren a la generación de condiciones favorables para el cumplimento de los derechos de los niños y de los fines de la educación. En este sentido, hay mucho que hacer. La normativa hay que cambiarla pero también hay que apoyar a los docentes para que trabajen en un ambiente cómodo y estimulante. De esta manera, estarán preparados para atender la violencia escolar y propiciar mejores relaciones interpersonales entre las y los alumnos.

            El reto no es menor, sobre todo porque los niños y todos los que aquí vivimos estamos sometidos a una violencia estructural y cotidiana que hace más grande los problemas. Entonces, aquí la tarea también es para padres de familia, medios de comunicación, gobiernos, sociedad en conjunto.

  1. A la luz de las nuevas manifestaciones sociales, sectoriales y vulnerables por las que atraviesa nuestro país, ¿cuál es el nuevo modelo de formación docente en los albores del siglo XXI?

SCS: Parecería una contradicción lo que voy a decir, pero uno de los grandes desafíos del modelo de formación docente del futuro es, en gran medida, regresar al pasado. Me explico, me parece que en un afán de atender las novedades pedagógicas y muy especialmente las tecnológicas, estamos olvidando la razón de ser de la formación de las personas que se dedican a la educación de los niños y jóvenes. Me refiero a la vocación y al compromiso de estar muy cerca de la formación integral de las nuevas generaciones. Yo soy historiador de la educación y me he encontrado documentos y testimonios en los que antaño se hacía referencia a una palabrita que no está de más recuperar y valorarla: la palabra es “mística” de servicio.

            Si uno conversa ampliamente con los viejos profesores y profesoras egresadas de alguna normal rural, que luego fueron a trabajar a una comunidad lejana, nos encontramos con historias maravillosas y ejemplares. Estoy hablando de su compromiso con los alumnos, incluso con la mejora de la comunidad donde estaba la escuela. Esto no quiere decir que los futuros docentes y los maestros en servicio deban estar al margen de los avances en materia pedagógica, científica y tecnológica, ¡ni pensarlo! pero esto viene por añadidura, pues una joven que tiene gran vocación para participar con seriedad en el mundo de la educación, obligadamente debe estudiar mucho, y esto significa leer mucho, analizar y discutir con los maestros y compañeros, cuestionar e innovar mejores formas de trabajo, etc..En un mundo abierto, plural y exigente, los educadores deben estar a la altura de las circunstancias. Como bien se ha dicho, el reto es “pensar globalmente y actuar localmente”.

  1. ¿Qué necesita México para ser feliz?

SCS: La pregunta es extraña porque no solemos hacerla, pero es obligada, sobre todo para los educadores que tendrían que asumir una filosofía en su quehacer cotidiano y de cara a sus alumnos y a su comunidad. Aquí tenemos otra paradoja, muchas veces damos por supuestos los fines de la educación y hablamos de reformas, obligaciones escolares, tecnología educativa, etc., etc., pero pocas veces nos detenemos para preguntarnos y ¿para qué todo esto? Partimos del supuesto de que hay que enseñar a los niños y jóvenes materias para que les ayuden a ser competentes en la vida, en el entendido de que con los aprendizajes y certificados adquiridos automáticamente tendremos bienestar social y mejor calidad de vida en las personas, pero no es así necesariamente.

El tema es complicado y no hay claridad al respecto. Menciono dos posturas. Por un lado, parece que la escolaridad, la cultura y el grado de desarrollo económico van por un lado y la felicidad por otro. Recuerdo un cuestionario que aplicó el INEGI, denominado Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE),hace un par de años para captar el bienestar que los mismos mexicanos dicen tener. En una escala de 0 a 10, el 83% de los mexicanos dijo estar satisfecho con su vida, cifra superior al de los ingleses, donde el porcentaje es de 76. Recientemente, leí que de los continentes con más población feliz estaba en primer lugar África y en el último lugar Europa. Explíquenme esto.

La otra visión es la que señala que hay muchos factores que influyen en el nivel de felicidad de la gente, como la densidad de población, el nivel económico y su cultura, las condiciones de trabajo de sus habitantes, el tiempo libre que tienen, incluso el clima en el que viven. Desde esta perspectiva, la ONU señaló en 2013 que los principales países donde la gente se siente feliz con su día a día son Dinamarca, Noruega, Suiza, Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria, Islandia, Australia; es decir, países ricos no sólo en términos económicos sino culturales.

Volviendo a la pregunta, obviamente, con educación los mexicanos no podemos llegar automáticamente a sentirnos y ser más felices, pero sí podemos ayudar a crear mejores condiciones para lograrlo. Estoy convencido, como persona y como académico, que la educación no es la panacea y el remedio para todos nuestros males, pero sin educación, sin cultura, no podemos avanzar mayor tramo hacia el bienestar generalizado y seremos poca cosa como nación y como personas.

 

Muchas gracias doctor Camacho

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1 comentario en “Los docentes frente a la violencia y la felicidad”

  1. Gilberto calderón romo dice:

    Se queda uno con ganas d saber mas. Pronto te mando un pequeño documento. Un abrazote. G

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