Melón o sandía

Escrito por on Jun 9th, 2015 y archivado en Ciudadanía Económica, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Melón o sandía

melonEn pleno día de elecciones, el pasado 7 de junio de 2015 se hizo circular por las redes un documento elaborado por el Centro de Investigaciones Sobre la Libre Empresa AC (Cisle) denominado PRI Y PAN ¿Cuál gobierna mejor? (www.cisle.org.mx). En dicho documento se exponen de forma muy concisa y pulcra, a manera de un reporte ejecutivo de gran empresa, una serie de cifras con las que se califica el desempeño de la economía mexicana en los períodos en que ambos partidos tuvieron bajo su cargo la Presidencia de la República. De hecho, no compara todo el período sexenal, sino que se toma la libertad de exponer que “Para juzgar objetivamente el desempeño de los dos partidos es mejor comparar indicadores en los dos últimos años de los gobiernos panistas (2011-2012) con los dos primeros años del gobierno priista (2013-2014).”

A partir de allí comienza la danza de cifras. Y dice: “….el crecimiento económico (PIB) -uno de los principales indicadores del bienestar social- fue de 3.9 por ciento promedio en 2011 y 2012 y de 1.9 por ciento promedio en 2013 y 2014.

Más adelante compara una menor inflación en los años panistas y afirma que con el PAN los salarios reales, descontando la inflación, aumentaron en 1.3 por ciento, mientras en los dos primeros años del PRI se redujeron en promedio 0.2 por ciento.

Allí se afirma que el desempeño del PAN también fue mejor en esos años en cuanto al déficit presupuestal con relación al Producto Interno Bruto, el aumento del gasto público, la reducción de la deuda pública y que a pesar del mayor crecimiento económico de los  Estados Unidos de América (EUA), durante los años del PRI el crecimiento económico de México fue la mitad de bajo que con el PAN.

Aunque parece estar en el límite de lo permitido y lo que no lo es durante un día de elecciones, la amplia difusión del documento parece no contravenir disposición legal electoral alguna. Pero llaman la atención dos aspectos: en primer lugar, el documento carece de objetividad en su análisis, como lo presume, al tomar sólo los períodos de gobierno en los que las cifras favorecen al PAN sin considerar los restantes cuatro años de gobierno donde la diferencia no es tan a favor de ese partido; en segundo lugar, es notoria la pérdida de rumbo que ha sufrido el partido fundado por don Manuel Gómez Morín, si es que ese comparativo del Cisle refleja lo que el PAN considera deseable en cuanto a la política económica. El PAN que aspiraba a “una patria generosa y una vida con honor”, midió su desempeño en los años que gobernó con los mismos indicadores con los que se mide el PRI, en vez de sus principios de dignidad y libertad humana sobre el economicismo material.

En 2009, en las elecciones de medio término el PAN perdió un gran número de escaños en la Cámara de Diputados y en 2012 el electorado le cobró sus errores haciéndoles perder la Presidencia de la República, reflejando así que la población no valoró de la misma manera los éxitos panistas que este documento presume.

Desde el año 2000, el PAN en el gobierno se convirtió en aberrante caricatura de su contrincante histórico. Asumió, sin cuestionar ni contrastar con base en su ideología fundacional, la moda nacional de privatizar más que privilegiar la eficiencia y repercutir los ahorros sociales que pudieran eventualmente lograrse con la operación de la inversión privada. Privilegió, al igual que lo hizo -y lo continúa haciendo- el PRI cuando gobierna, el proceso de concentración de la riqueza. Fomentó, al igual que su odiado contrincante, la creación de monopolios u oligopolios que conforman uno de los principales obstáculos a la competitividad de la economía a cualquier nivel.

La elección federal del domingo pasado, con la cual se renovó la Cámara de Diputados, refrendó el acuerdo de facto entre PRI y PAN -con la siempre dispuesta ayuda del Partido Verde y del Panal- para sostener el sistema económico preponderante, con su lógica de acumulación de ganancias monetarias a cualquier costo. El Congreso de la Unión en asociación con el gobierno que debiera velar por el bienestar general, fomenta la ausencia de organización social por la vía de la mediatización y cooptación para privilegiar intereses de los grandes capitales extranjeros y uno que otro nacional. La enorme capacidad para privatizar ganancias y para socializar pérdidas que se ha abrogado el binomio gobierno-intereses privados, es una de las principales características de la crisis económica actual. Ambos partidos se pelean por tener las mejores cifras de crecimiento económico y puntual pago de deuda al monopolio bancario transnacional. Pero ignoran los datos “duros” de bienestar social, cuidado del medio ambiente, democratización y transparencia del manejo del erario.

La política privatizadora va acompañada por el desempleo, reducción de salarios y precariedad laboral de los no asalariados. De nada sirven por un lado los discursos a favor de proteger el empleo y la capacidad adquisitiva de la población, si por el otro, cobrando el beneficio de la protección de ciertos intereses, privilegia la privatización de los bienes públicos.

En el Congreso que estrenaremos el próximo mes de septiembre la política económica será la misma. PRI o PAN, melón o sandía, no importa quien tenga mayoría o quien proponga las leyes, pero el resultado de éstas repercutirán en lo mismo: en actos inhumanos que continuarán causando graves sufrimientos y atentando contra la salud mental o física de quien los padece. Se seguirá cometiendo este crimen contra la humanidad como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil. Es decir, sus acciones se podrán seguir catalogando dentro del concepto de crímenes económicos contra la humanidad.

Para ir al archivo de textos de José Luis Gutiérrez Lozano hacer clic en su nombre

 

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