¡Oooh Rayos va a volver, a volver, a volveeer! ¡Rayos va a volveeer!

Escrito por on Jun 1st, 2015 y archivado en Destacado, Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

necaxaSábado 23 de mayo de 2015. He aquí otra primera vez para el Estadio Victoria, inaugurado en 2003. Por primera ocasión se realiza en esta cancha el partido de ascenso a la primera división, entre el campeón del torneo de apertura 2014, Necaxa, y el de clausura 2015, Dorados de Culiacán… Ya antes se han disputado aquí dos juegos finales de torneo, contra Neza y contra U de G, y ambos se perdieron, pero esta es la primera ocasión en que se enfrentan los finalistas de los dos certámenes. Como se recordará, cuando Necaxa ascendió a primera, en 2010, no hubo partido final, puesto que ambos torneos fueron ganados por Necaxa, a León y a Irapuato, respectivamente, en las casas de ambos.

Ya desde días antes va calentándose el partido, primero con el encuentro de ida, en Culiacán, que concluyó con empate a un gol, y luego con el paseo triunfal del trofeo por estaciones de radio y televisión, centros comerciales, la Plaza de Armas, etc., con todo el mundo tomándose la fotografía con el artilugio a un lado, al otro, adelante, atrás, serios, sonrientes, chicos y grandes… Por cierto que la diputada Tere Jiménez tuvo el atrevimiento de tocar el trofeo, ignorante de que eso no se hace nunca porque, según dicen, se sala. A este respecto, dice Fuenteovejuna que ha ocurrido que cuando salen al campo los jugadores, si uno toca el trofeo; le da una pasadita, su equipo perderá. Así que eso no se hace, ¡nunca! Por cierto que quien llevó el objeto a la plaza lo transportó en una maleta. Lo sacó y lo colocó en una mesa, las manos cubiertas con guantes de esos que utiliza la escolta escolar de lunes de honores a la bandera. O sea que nunca lo tocó directamente, ¡nunca!…

Como yo no soy supersticioso, el asunto me resulta intramuscular pero señora, señor: somos seres de rituales. ¡Los estamos cumpliendo desde que nacemos, y con uno de ellos nos despiden de esta vida! Los rituales, escribió el historiador Peter Burke, revelan las mentalidades. Entonces, la violación de este rito le mereció a la legisladora el repudio de la comunidad facebookera, dado que publicó la fotografía en su página de este medio de comunicación (ni se moleste en buscarla; ya la quitó). Aparecía en la imagen la muchacha al centro, muy sonriente, acompañada por dos jóvenes, muy serios, ella empuñando -¡carajo; lo estaba empuñando!- el trofeo… Le dijeron de todo, cosas que mi educación me impide consignar en estas líneas. El comentario más simpático que leí; el más decible, fue aquel de quien escribió: mejor tócame esta

En fin, imprudencias aparte, el empate a un gol en el marcador, y el hecho de que el juego final sea en casa, dan a los locales indudables ventajas para alzarse con el triunfo, y codearse con los grandes del futbol mexicano –que por cierto tampoco es mucho decir-. Desde luego no faltaron los rumores: que era seguro el ascenso, porque Culiacán es una plaza difícil, menos segura que Aguascalientes; que si asciende Nissan va a comprar el equipo…

Las puertas del Victoria se abren a las 17 hrs., aunque el silbatazo de arranque se producirá hasta las 20. Las inmediaciones del estadio son un hervidero de personas. La explanada de la Avenida Juan de la Barrera está llena de negocios, de comida y de ropa deportiva. En el aire se confunden los olores a tocino y drenaje; a fritangas, semillas tostadas y carbón en combustión. ¡Hasta los polis se echan sus tacos! Ahí también se ha improvisado un escenario, en el que interpreta bonitas melodías una banda sinaloense. ¿Una banda sinaloense, de donde vienen los rivales? ¡Pero a quién se le habrá ocurrido semejante cosa? Hasta eso, buena banda; buena versión de Pídele a Dios, que te cases con un rico… y entre canción y canción viene la arenga predecible: ¡Dónde anda esa gente del Necaaaaxaaaa! La respuesta es floja, por lo que el cantante vuelve a la carga: ¡Háganse presentes, shingao! La reacción aumenta, pero nomás poquito. El cantante se resigna: Ahí’tamos, compadre. ¿Quién va a ser campeón? El Necaxa. A güevo que sí, compadre. Aquí’tamos, compadre, toda la gente del Necaxa. ‘Amonos pues, compadre, con otro tema para toda esta bonita gente del Necaxa; a toda la gente de Aguascalientes. ¡Y arriba el Necaxa, compadre!

El ingreso se produce de manera ordenada. En las puertas de la cabecera norte el Partido del Trabajo aprovecha la oportunidad que significa la presencia de esta multitud y unos jóvenes pasean un pendón con la fotografía de la candidata distrito 3, al tiempo que reparten gorras rojas con el incono de la agrupación. ¡Ándele, agarre una, que al cabo le combina con su playera roja! Luego, en la entrada al estadio, las cachuchas son recogidas por los de seguridad; no vaya a ser el diablo y aparezca la raza en la telera haciéndole publicidad gratis al partido.

Dentro del estadio la música cambia. De entrada el tequila doble que significa Smells like teen spirit, de Nirvana, que raspa rico. Pero sólo son los acordes iniciales; el primer redoble, convertido en llamada de atención para darle al respetable la bienvenida al estadio Victoria, ¡La casa de los Rrrayos del Necaxaaaa! Estadio cómodo, seguro, familiar. La voz oficial invita a consultar a quienes resguardan las entradas a la gradería, a fin de ubicar a las personas en sus asientos. Vamos a respetar los lugares y ocupar el que nos corresponde. Terminado el anuncio sigue Nirvana con su obra maestra… Un poco más de música y luego viene la rifa de una casa. Ya está el trofeo en la cancha, en la salida de vestidores, justo enfrente de donde está la leyenda que proclama: Aguascalientes, buena tierra, buena gente, buen futbol.

Dos locutores comparten micrófonos en el sonido local, y saludan a quienes vienen de otras latitudes, de Ecuador a Tepezalá… En algunos casos la gente procedente de estos lugares se hace notar. A propósito de Tepezalá, se pretende vender la idea de que Necaxa no es sólo el equipo de Aguascalientes ciudad, sino de Aguascalientes estado, cosa por demás de dudarse, dado que el deporte predominante es el béisbol, y porque nadie de los municipios se hace presente en la mención.

Dorados sale a la cancha a calentar, acompañado por la obligada rechifla. Luego la voz oficial saluda a cada sector del estadio, de la zona fiel a la vip. Al margen de esta, la raza comienza con los cantos: ¡OOOH Rayos va a volver, a volver, a volveeer! ¡Rayos va a volveeer! El estadio se contagia; el canto se generaliza, hasta que llega La pelea de gallos. Y claro, lo que es del todo predecible es que cuando se acerca el momento del grito, la voz oficial anima al respetable a manifestarse. Terminado este himno, el locutor invita al público a apoyar a los Rayos desde el principio. Eso sí: todo con respeto. Vamos a demostrar que Aguascalientes es una afición de primera; un ejemplo. Luego vienen las recomendaciones en caso de emergencia, y recuerden que este es el Estadio Victoria, un estadio cómodo; seguro y familiar. Aquí decimos no a la violencia…

Algunas golondrinas revolotean sobre la cancha mientras desfilan las damas-anuncio, con su belleza voluptuosa. Caminan lentamente, las largas piernas al aire, los cuerpos cubiertos con ropa ajustada, los anuncios impresos… La voz oficial organiza una ola, otra; dos más, que apenas si llegan a prender. Luego viene el juego de hacer el mosaico. Todo el mundo toma el cartoncillo blanco o rojo que encontró en su asiento, que tiene escrito en la parte baja la leyenda: juntos llegamos; juntos volvemos. La gente lo toma, lo pone frente a sí y lo agita. ¡Todos, todos! ¡Este estadio se pinta rojo y blanco! ¡A ver! ¡Vamos a moverlo! ¡Así, así! Nuevamente viene La levantamuertos pelea de gallos, que es segura… Más de 60 años lo garantizan… Nuevamente el mosaico. Ahora la ola con el mosaico… Luego la voz pide que cuando los jugadores de Necaxa salten a la cancha venga la aclamación acompañada con el mosaico.

Los locutores guardan silencio y Fuenteovejuna se emplea a fondo con su canto: ¡Ooooh, Rayos va a volver. Va a volver, va a volver, Rayos va a volveeeer!, que se acompaña con palmas, a un ritmo, a otro, en seguimiento de una tambora ubicada detrás de la portería norte, donde está la porra local, que comienza la entonación. Los jóvenes están de pie y agitan los brazos rítmicamente, en forma de hojas de tijera, arriba, abajo, arriba, abajo… Se ve bien. En el principio el canto es un rumor que va creciendo poco a poco; contagia al que está al lado, callado, que también termina cantando, hasta que miles de gargantas entonan este grito de guerra.

Montones de teléfonos móviles sacan video del momento, o retratan a sus dueños teniendo como fondo el campo, la prueba de que se estuvo aquí en este día. El canto, las palmas, la tambora, impulsan la emoción y mucha gente se pone de pie… A fe mía que prácticamente todo el Estadio Victoria es esta tarde rojiblanco; todo, a excepción de aquel espacio pequeño en la tribuna de la cabecera sur poniente, en donde están los sinaloenses, metidos en sus playeras doradas. Por cierto que lejos, en ese lado, que es el suroeste, llueve. Nada del otro mundo, unos hilos grises que se desprenden de aquellas nubes, llovizna promesa; llovizna esperanza.

¡Ooooh, Rayos va a volver. Va a volver, va a volver, Rayos va a volveeeer! Cerca de donde estoy varios cantan con los brazos abiertos, clamando al cielo. ¿Cómo se oirá esto en los vestidores? ¿Qué pensarán los jugadores? ¿Se sentirán estimulados por este grito inagotable; fervoroso? ¿Sentirán pavor, ganas de huir; se mirarán unos a otros? ¿Pensarán en el futuro; en su futuro?…

En verdad os digo que de todas las veces que he ido al estadio, desde el día de la inauguración, jamás había escuchado un canto como este, tan prolongado; tan entusiasta; tan lleno de esperanza.

La proclama coral dura aproximadamente siete minutos, y sólo cesa cuando sonido local emite la pieza que anuncia la aparición de los equipos en el campo, esa mezcla de metales, violines, guitarras y percusiones, sólo para ser sustituido por el grito de ¡Rayos, Rayo!… Dos niños hablan, y aunque no se entiende con claridad, por su pronunciación; por los gritos, se refieren al juego limpio y a una jornada nacional en contra de la basura. Luego viene el Himno Nacional Mexicano. Entonces el canto anterior se torna en alabanzas a la Patria y llamados al combate, en caso de que osare un extraño enemigo, etc. Esta versión del himno es lenta, y destaca la solemnidad de la obra.

Se dan las alineaciones, que son recibidas con el grito y el aplauso. Lojero y el Shaggy Martínez, respectivamente, reciben aplauso especial; la lluvia arrecia, casi a punto de convertirse en un aguacero de baja intensidad. Vienen luego las alineaciones de Dorados. Cada jugador es abucheado, y poco a poco, con cada nombre pronunciado, crece el grito de ¡Puto!, gritado por toda esta gente buena.

Tocará a Necaxa iniciar el partido. Segundos antes del silbatazo inicial, los jugadores parecen pepitas en comal, a salte y salte. Quien pateará el balón por primera vez abre los brazos, levanta la cabeza al cielo, en típico gesto de rezar… Por mi parte prefiero el poema que José Joaquín Sanchís Zabalza le compuso al conjunto español Plus Ultra. Y dice: Caballeros del balón/que lucháis por la victoria/y persiguiendo la gloria/cultiváis una ilusión:/del buen deporte, en el jardín,/cosechad flores sin fin,/como ofrenda al corazón/de vuestras damas rendido,/que ganados o perdidos,/los encuentros triunfos son,/si jugasteis con destreza,/virilidad y nobleza, caballeros del balón. Por mi parte agrego: amén, y que gane Necaxa.

Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

Para ir al archivo de los textos de Carlos Reyes Sahagún dar clic en su nombre

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