México profundamente enfermo de anomia social y política

Escrito por on May 28th, 2015 y archivado en Así Vamos, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

México profundamente enfermo de anomia social y política
Emile Durkheim

Emile Durkheim

 El análisis de la anomia se presentará en dos partes. En esta semana se expone el concepto de anomia y se estudia por qué la anomia es una enfermedad de la sociedad mexicana, en la siguiente analizaré la anomia política en México.

1.- EL CONCEPTO DE ANOMIA.

La palabra anomia proviene de un concepto creado por el sociólogo francés Emile Durkheim para describir un proceso patológico muy importante que se desarrolla en las sociedades modernas. Desde nuestro punto de vista, en México padecemos de la enfermedad de la anomia y, desgraciadamente, en un grado bastante avanzado.

Siguiendo a Emile Durkheim, por anomia entendemos una situación en la cual, los procesos sociales tienen problemas para poder reproducirse adecuadamente; la anomia viene de varias causas, ya sea por una fractura en el proceso de comunicación social o por rupturas en la misma estructura social.

La anomia social tiene su origen en la relación entre el individuo y el proceso social en su conjunto. En un excelente trabajo que se encuentra como estudio preliminar a la obra de “La división del trabajo social” de Durkheim, el sociólogo español Luis R. Zúñiga (se trata de la publicación de la editorial Akal/Universitaria (Madrid) de 1982 del libro de Durkheim: “La división del trabajo social”) (Un extenso estudio de excelente calidad sobre el concepto de anomia en Durkheim y su evolución posterior en el pensamiento de distintos sociólogos se encuentra en: Lidia Girola, “Anomia e individualismo. Del diagnóstico de la modernidad de Durkheim al pensamiento contemporáneo”. Anthropos y UAM. Barcelona 2005. ), nos presenta el concepto de lo social: “Lo social es, al tiempo, depositario de la razón colectiva y de la moral. De donde resulta rápidamente que el hombre sólo es hombre civilizado en el interior de la sociedad”. Lo social es así, ese elemento que, aunque las personas no lo tengan claro a nivel de su conciencia, contiene los principios claves que conducen a cada sociedad a especificar qué es lo que significa y qué es lo que debe operar como la razón considerada válida desde un punto de vista colectivo así como cuáles son los elementos y el sistema que establecen la moral en una colectividad determinada.

Pasando ahora a mis análisis, puedo decir que la razón colectiva no es única ni universal, por el contrario, en cada sociedad se establecen mecanismos de razonamiento y conceptos de verdad, que conducen a establecer lo que socialmente se considera como un razonamiento válido. Por otro lado, la moral es fundamental, pues si bien es cierto que por medio de la razón colectiva se comprende al mundo que nos rodea y se le da un sentido, es por medio de la moral que se le otorga un valor y se jerarquizan todos los elementos que fueron integrados a la mente a través de la razón colectiva.

Por medio de la razón colectiva el mundo adquiere sentido; por medio de la ética (la moral), el mundo adquiere valor. El ser humano no podría existir si no le da un sentido al mundo que lo rodea y si no valoriza tanto a los objetos como a las personas del mundo social. Las relaciones sociales reclaman comprensión y valoración; se tiene que comprender para saber dónde se está y qué es lo que se puede hacer; pero se tiene que valorar para jerarquizar las acciones que se van a emprender y sobre todo, para evitar aquello que la sociedad determina como prohibido, como perjudicial para su propio mantenimiento y desarrollo. Sin una valoración de las personas que nos rodean, nuestras relaciones serían o imposibles o degenerarían rápidamente en la violencia; la ética socialmente establecida nos permite dar la valoración adecuada a las personas y nos impide realizar aquellas acciones que perturban el proceso social.

En la sociedad (seguimos nuevamente a Durkheim) hay una determinación social de las personas, las cuales heredan esa razón colectiva y esa ética social, pero ellas también son individuos que integran a su manera, la razón y la ética. Por eso, entre lo social y lo individual, aparece permanentemente una tensión; hay un “dualismo de la naturaleza humana” (lo social y lo individual) que puede implicar armonía, pero también lucha y tensión. De esta tensión surge la anomia, la que nos explica con claridad nuevamente el sociólogo Zúñiga: “La teoría de la anomia surge precisamente del análisis y de la reflexión sobre esa tensión: cuando se resuelve en el sentido de quebrar la influencia de la sociedad sobre el individuo, el resultado es la descomposición de la vida social y la ruptura del equilibrio individual: el ser humano se encuentra como flotando en un contexto al que no hace sino aumentar su extrañeza, ya que no puede extraer de sí mismo fuerzas capaces de colmar ese vacío que la ausencia de la vida social produce en él. Incremento de la tasa de suicidios, agravación de la “cuestión social”, caos en el estado de los conocimientos científicos, multiplicación de las crisis políticas, quiebra del proceso educativo, crisis económicas: basta con mencionar estos ámbitos sociales tan diversos a los que Durkheim analizó desde la teoría de la anomia”.

La teoría de la anomia de E. Durkheim es muy importante y es la base para comprender mucho de lo que pasa hoy en México sin embargo, el concepto tal y como nos lo legó Durkheim, no es suficiente para analizar el mundo actual. Por esta razón me he permitido rehacer el concepto incorporándole nuevos elementos que, sin romper con el concepto durkheimiano inicial, le permitan ser un concepto adaptado a las condiciones de las sociedades actuales.

En esa perspectiva, encuentro que los 6 elementos conceptuales siguientes se deben integrar al concepto de anomia social y política ya que lo que interesa resaltar en este artículo no es la anomia social sino la política.

  1. Pérdida de referencias simbólicas o borrosidad en el sentido de lo social.

El hombre para orientarse en la vida necesita de relatos míticos, de leyendas, de creencias religiosas, de relatos científicos, de relatos éticos, etc., para formarse una cosmovisión que le permita comprender los objetos o las personas, para poder interpretar, comprender, valorar y por ende, actuar en términos de personas, cosas y valores.

Estas referencias simbólicas que constituyen una cosmovisión son también indispensables en política. El ciudadano requiere saber qué idea tiene de la política, de sus actores, de los partidos, de las reglas del juego para el ascenso al poder, de lo que espera de ellos si es que ganan o si es que pierden. De los problemas que existen y de los mecanismos para solucionarlos.

Toda esta cosmovisión parte de relatos sociales que configuran saberes y creencias. Cuando estas son fuertes y arraigadas, los partidos y los políticos tienen seguidores y la gente los comprende y actúa según estas creencias. Pero estas creencias se desgastan y están sujetas a la entropía y la anomia.

2.- LA ANOMIA SOCIAL EN MÉXICO

En México estas cosmovisiones se han diluido, disipado, a tal grado que cada vez son menos los que creen en ellas, y los que las creen las tienen cada vez más difusas e incluso confusas.

El vacío dejado por la entropía de las cosmovisiones ha dado lugar al spot publicitario que sólo genera impulsos políticos momentáneos y sin fijeza. Agréguense los altos niveles de pobreza y, ante el vacío anómico de referencias simbólicas que guíen una cosmovisión, se comprende que la compra-venta del voto es un resultante casi mecánico.

La pérdida de referencias simbólicas es un elemento de la anomia social.

  1. Pérdida y/o confusión de valores. Existencia de valores contrarios a la reproducción social. Borrosidad ética y/o existencia de una ética antisocial.

Los valores políticos se han perdido, en ausencia de cosmovisión hay un vacío sobre qué valorar y cómo valorarlo. Los partidos políticos sin una clara cosmovisión no reflejan valores políticos. Se genera un vacío. La lucha por el Estado se vive como una lucha por posiciones económicas, puestos y canonjías. No se lucha por ideales, se lucha por puestos.

Añádase a esto, la profunda corrupción y la impunidad que existen en las esferas políticas que no sólo no generan un sentimiento de ética sino que hace lo contrario al propagar valores negativos sobre la aceptación cotidiana del comportamiento corrupto al que incluso se ve como adecuado y necesario.

Los valores no se deben definir en términos egocentristas o basados en el punto de vista de una determinada religión o de una sociedad específica. Lo que se necesita es comprender que la convivencia entre los hombres, requiere de valores y creencias que configuran conceptos éticos y que éstos constituyen un hecho social claramente apreciable. Desde este punto de vista no hay ética buena o mala sino éticas que permiten una adecuada convivencia y reproducción social y, éticas que no lo permiten. Desde este punto de vista, la ética cristiana, protestante, católica, judía, mahometana, o bien la ética basada en planteamientos sociales, son tan válidas las unas como las otras a condición de que permitan la convivencia y la reproducción de lo social.

No ha habido ni parece que pueda haber, una sociedad sin valores y creencias. Pero el hecho es que no siempre las sociedades han podido formar estructuras de valores y creencias que les permitan una reproducción adecuada que no solamente sea satisfactoria desde el punto de vista material, sino que también lo sea desde el punto de vista espiritual. Cuando todo esto falla en la política, se vive un grave proceso anómico.

  1. Pérdida del lazo social; del cemento social.

El hombre no es un individuo ni tampoco un ser social, es las dos cosas a la vez. Si fuésemos sólo individuos y la sociedad la suma de individuos, como lo afirma la teoría neoliberal imperante en las altas esferas económicas y del poder, no podríamos ni siquiera hablar y comunicarnos, ya que el lenguaje lo heredamos al nacer y al aprenderlo, mamamos toda una cultura y una cosmovisión. Sin lenguaje, cultura y cosmovisión, no seríamos seres humanos y sólo lo somos gracias a nuestra característica de ser social. Tampoco somos únicamente seres sociales, pues nuestro cerebro es único (no hay dos cerebros iguales en la historia de la humanidad) y también es personal e individual por la manera en que nos integramos y hacemos nuestras la cultura y la cosmovisión.

Los neurólogos nos dicen que lo clave del ser humano es su cerebro que le permite tener un lenguaje con amplia sintaxis y con orden gramatical. Los antropólogos nos señalan que el ser humano es un animal incompleto que requiere de lo cultural y social para poder lograrse. Si la capacidad de adquirir el lenguaje es individual, el lenguaje es evidentemente un hecho social; si la capacidad de hacer decisiones es individual, el mundo en el cual se decide y plantea las alternativas es esencialmente social. Somos personas y al mismo tiempo entes sociales. La relación entre lo individual y lo social pasa por muchas tensiones y contradicciones.

Lo político juega en este sentido dos papeles claves: primero, es parte fundamental de la configuración del ser social del individuo-ciudadano y segundo, es un elemento importante de los lazos y cemento que unen e integran a los individuos en conglomerados sociales. La pésima distribución del ingreso, la creciente y permanente pobreza, hace difícil el mantenimiento de los lazos familiares y sociales y así, la sociedad entra en anomia y la política también. Además, al perder sentido el lenguaje político, también lo hacen los procesos de comunicación social y en consecuencia, el lazo social se desvanece.

No hay estructura política sólida que pueda fincarse en una sociedad anómica en la que el lazo social se desvanece

  1. Pérdida de relación entre lo social y lo individual.

Somos individuos y somos sociedad al mismo tiempo. Para que la sociedad funcione se necesita que haya algo: una estructura de valores, una cultura, un conjunto de relaciones sociales que haga posible que el individuo se sienta parte de una sociedad y que ésta acoja al individuo, lo proteja y lo oriente. Se requiere un inconsciente colectivo que dé sentido y orientación a la relación individuo-sociedad.

La política es un elemento clave de la estructura del poder y el poder es fundamental para estructurar lo social, lo colectivo. Así, la crisis política y el desvanecimiento de las cosmovisiones políticas, tienden a fragmentar lo social y a generar vacíos en la configuración de la relación individuo y sociedad. El componente social del individuo queda trunco lo cual no es sólo fuente de depresiones y angustias individuales, sino también de desorientación política y carencia de fuerza de las ideas que pudiesen proponerse.

  1. El individuo busca mecanismos de supervivencia antisociales ante la carencia de expectativas internas al cemento social.

En una sociedad sana, la reproducción de los individuos y de la sociedad va a la par. Siempre hay una dosis de criminalidad y de problemas, pero ésta no conduce a que los individuos y la sociedad no puedan alcanzar una reproducción adecuada.

Cuando la sociedad se cierra y sólo deja a muchos de sus individuos la vía de la criminalidad como forma de sobre-vivencia, entonces la sociedad vive un grado elevado de anomia.

  1. Debe subrayarse que el concepto de anomia se parece mucho al de entropía.

La entropía es un término tomado de la segunda ley de la termodinámica y conduce a la idea de que toda estructura social tiende por sí misma al desorden, ya que las causas que mantienen el lazo social tienden a desvanecerse. Para evitar este desvanecimiento de las fuerzas sociales hace falta la implementación de políticas que impulsen una energía social que mantenga a la sociedad con cemento y con un orden que sea capaz de permitir una adecuada reproducción social y política.

En síntesis, la anomia implica, la Incapacidad de la sociedad de reproducirse en términos adecuados.

Para ir al archivo de textos de Juan Castaingts Teillery hacer clic en su nombre

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1 comentario en “México profundamente enfermo de anomia social y política”

  1. RAMON JIMENEZ LARA dice:

    Estimado Juan,
    como siempre muy atinados y constructivos tus ensayos. El concepto de anomía me permite comprender, aunque sea parcialmente, lo que nos esta pasando en México. En ocasiones antereriores solo me quedaba la idea que nos encontramos en un proceso de degradación que sin nombre (“anomía”). Concuerdo con la correspondencia que existe con el concepto de entropía aplicado a los sistemas sociales. Sin embargo, la dificultad de entender el conepto de entropía resulta del hecho histórico que dicho conepto se acuñó originalmente para sistemas cerrados. Nada más lejos de los sistemas biológicos y sociales que somos sistemas esencialmente abiertos que intercambian masa (materia), energía, cantidad de movimiento e información entre otras de sus propiedades. Su supervivencia y/o reproducción supone no sólo una reducción permanente de la entropía (“bombas de entgropía” según Schrodinger) sino que la creación de estructuras físicas o simbólicas teleológicas. Justo me parece utilizar un nombre ad-hoc para la falta de estos procesos. Habría que añadir que estos procesos, en los sistemas biológicos, siempre preceden procesos de muerte o reproducción. Creo que respondes, aunque sea parcialmente, a lo que sucede en los procesos sociales y en particular en la política mexicana en estos momentos. Gracias y saludos cordiales. ATTE Ramón Jiménez Lara

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