Campo, Poder y crisis política en México

Escrito por on May 26th, 2015 y archivado en Así Vamos, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Campo, Poder y crisis política en México
Víctor Turner

Víctor Turner

Sigo con el análisis de la crisis política actual en México.

El hombre es un ser de espíritu que interacciona y esta interacción se lleva a cabo dentro de lo que se puede denominar como un campo.

El concepto de campo lo tomaré de los análisis de Víctor Turner “Dramas, Fields and Methaphors” y en “Anthropology of Performance”.Tomaré en cuenta la versión que del mismo hace Roberto Varela y agregaré las ideas que al respecto tiene Pierre Bordieu y además, realizaré otro conjunto de adaptaciones y agregados que yo le he hecho a dicho concepto, para poder usarlo en una sociedad tan compleja como la actual y en una economía mundializada, enmarañada y múltiple que hoy se vive.

Los conceptos de campo, arena y drama social, que desarrolló el antropólogo Víctor Turner, son muy útiles para entender lo que sucede en la economía y en la formación de espacios regionales.
Un campo es un espacio social y/o físico en el que se encuentran involucrados actores, relaciones y reglas. Desde el punto de vista de la teoría de juegos, que en este caso es complementaria con la visión de Turner-Varela-Bordieu, el campo se puede concebir como un conjunto estructurado de juegos; en esta perspectiva se hace alusión a la teoría de juegos y desde este punto de vista, hay un conjunto de juegos posibles entre los actores que, como todos los juegos, están sujetos a reglas y premios o castigos en función del juego de cada actor.

En el campo los actores que participan en él no son iguales sino que hay jerarquías, entre ellos van relaciones de autoridad (legitimidad y prestigio) además de poder (capacidad de mando sobre otros). En el campo moderno se encuentra el Estado que es diferente a los demás actores pero que se sitúa en el juego de ellos. En el campo se integran tanto un espacio social como simbólico en el que hay contradicciones, confrontaciones y cooperación por eso, en el esquema siguiente se concibe el campo como un espacio de disputa reglamentado. La lucha por las recompensas y beneficios hace que, de manera muy frecuente, los actores se brinquen las reglas y realicen trampas de mayor o menor gravedad, por ello es indispensable que el campo cuente con reglas y árbitros que vigilen el cumplimiento de las reglas e impongan castigos a los infractores. En todo campo hay un cierto nivel de corrupción que no afecta una reproducción más o menos adecuada del mismo, pero puede existir un nivel de corrupción que deforme o haga problemática la reproducción del campo. Maurice Godelier señalaba en sus clases que una sociedad sólo puede existir si cuenta con instrumentos y procesos adecuados para resolver sus propias contradicciones.

Hay tres elementos que deben existir en forma adecuada en toda sociedad que funcione satisfactoriamente: información, comunicación y memoria. Las sociedades primitivas tienen pocas necesidades de información pero requieren tener información sobre el medio biológico y físico en que se desarrollan y sobre el comportamiento de sus congéneres; las sociedades actuales necesitan cantidades de información gigantescas. Los procesos de comunicación se dan por medio de un lenguaje y, entre más compleja sea la sociedad más rico debe ser este lenguaje y los procesos de comunicación más sofisticados. Una sociedad que no tiene memoria histórica no tiene capacidad de configurar una cosmovisión, una cultura y procedimientos del quehacer vitales para sobrevivir. El campo implica una capacidad de memoria social para conservar y acumular información. Los campos modernos son espacios multidimensionales, complejos y adaptativos

El concepto anterior lo elaboré a partir de Victor Turner, Roberto Varela y Bourdieu ya que en base en ellos, conjugué sus ideas y les agregué otras para contar con un concepto de campo que fuese un operador lógico adecuado para el análisis de las sociedades modernas y de los procesos económicos, monetarios y financieros complejos actuales. El concepto de campo configuró una estructura que en el fondo, se encuentra aun en las sociedades más modernas ya que, la relación que existe en un espacio social entre actores, relaciones y reglas en donde se establecen premios y castigos, conforman estructuras que se presentan en un conjunto muy amplio de sociedades. En las sociedades modernas y siguiendo a Bordieu el campo combina diferentes combinaciones de capital (productivo, simbólico, social, etc.) con formas especificas de valorización de las combinaciones de capital y de los de los productos del trabajo.
Dejando de lado los campos de sociedades primitivas, en todos los demás campos existen clases sociales con sistemas de explotación en los cuales se establece una cultura que legitima las relaciones: dominante-dominado que implican reglas de apropiación y reparto del excedente producido en el interior de dicho campo. Las relaciones de poder como se verá más adelante, son fundamentales.

Los actores son personas o grupos de interés político y económico que se hacen presentes y se enfrentan para lograr premios o beneficios. Hay un espacio y los actores acuden a él en búsqueda de premios o beneficios. Los actores no tienen capacidades similares para actuar en el interior del campo, razón por la cual, los más capaces son los que tienen más posibilidades de lograr beneficios mientras que los menos capaces, tienden a ser marginados y los incapaces tienden a ser excluidos. Desde mi punto de vista, algunos de los marginados y los excluidos tienden a configurar otros campos (que serían campos dominados) en los cuales puedan realizar actividades que les permitan sobrevivir.

Las relaciones son aquellas en que los diversos actores entran en juego para lograr sus beneficios o premios; estas relaciones pueden ser políticas (de poder) o de tipo mercantil (búsqueda de una ganancia por medio de relaciones productivas y mercantiles) o bien, de tipo social (búsqueda de prestigio, reconocimiento, etcétera).

En un campo, las relaciones entre actores están sujetas a reglas del juego ya que, en la búsqueda de beneficios o premios no se vale cualquier comportamiento, pues el tipo de relaciones que se da entre los actores se encuentra reglamentado. Tal es el caso de la legislación en una democracia o de las reglas de funcionamiento de los mercados.

Finalmente, estos actores que entran en relaciones reglamentadas para la búsqueda de la obtención de un beneficio, poder o prestigio, no se dan en el vacío sino que sólo se pueden establecer en un espacio social institucionalizado. Las instituciones acogen a los actores, hacen posible el juego, vigilan el cumplimiento de las reglas y castigan a sus infractores.

En el campo, la relación entre los actores no es tranquila, todos quieren su beneficio y por ende, en el campo hay una lucha en la que se usa la fuerza que genera tensiones. Fuerza, tensión y lucha, corresponden al funcionamiento normal de todo campo; para eso son las reglas, no para evitar que en la lucha se use la fuerza sino para reglamentarla, no para evitar las tensiones sino para impedir que éstas desborden los límites del campo. Cuando las tensiones sobrepasan a las reglas y a las instituciones, se configuran antagonismos y enfrentamientos y entonces el campo deja lugar a la arena. La arena surge cuando las tensiones desbordan el campo, cuando éstas se polarizan y configuran antagonismos. Antes de la resolución del conflicto se puede llegar a situaciones graves que Turner denominó “drama social”.

Para ser más específico en el análisis del concepto de campo-arena-drama social, es necesario pasar a Roberto Varela. En su libro “Expansión de sistemas y relaciones de poder”, toma de Turner el concepto de campo político que lo define por tres tipos de relaciones entre actores: a) la competencia por recursos escasos, b) el interés por salvaguardar una distribución particular de dichos recursos y, c) la voluntad por mantener o destruir un orden normativo en torno a los premios o valores aclarando que los valores pueden ser símbolos de victoria o de superioridad. Estas relaciones van a definir antagonismos (simbólicos o factuales) que se llevan a cabo por medio de la persuasión, la amenaza o la fuerza.
Cada campo provee al actor de oportunidades, recursos, conceptos y creencias.

Todo campo implica una relación de conflicto y cooperación. Lo normal conduce a la existencia de una organización social, a procesos ordenadores de la acción en referencia a determinados fines sociales. En este orden estructurado los eventos irregulares y conflictos se convierten poco a poco, en estructurales y normativos. Es importante destacar que, en todo campo, los procesos de comunicación entre individuos y grupos son fundamentales y que esta comunicación se realiza por medio de signos, señales, e indicios tanto verbales como no verbales.

Cuando el campo se desborda por el juego de intereses de los actores o por la aparición de nuevos actores, entonces aparece la arena social que es el momento en que ya no puede regir las relaciones de conflicto y por ende, se requiere de nuevas reglas de juego institucionales, es decir una reconfiguración del campo. Cuando los conflictos de la arena llegan a una nueva etapa aparece el drama social.

A partir del drama social la estructura del campo presenta cambios; las partes en conflicto han encontrado nuevas alianzas y se presenta un nuevo poder en el interior de una nueva autoridad. Partes independientes se han fundido o bien han surgido nuevas segmentaciones. Surgen nuevas normas y reglas. En el campo social se presenta una doble relación de consistencia y cambio.

1. CAMPO Y PODER
Analizaremos ahora la relación entre campo y poder. Como ya vimos, el campo es un espacio social, político y económico en el que incurren diversas fuerzas energéticas y en donde se establecen relaciones de poder.

El poder tiene varios conceptos. Lo primero que hay que hacer es recordar las tres formas de poder según Max Weber: 1. Dominio legal-racional. 2. Dominio tradicional que tiene su fundamento en el carácter sagrado y en las tradiciones. 3. Dominio carismático basado en la atracción del individuo.
Siguiendo a John K. Galbraith en su interesante libro “Anatomía del Poder” (1984), se podría decir que el poder tiene tres fuentes:

1. El poder condigno, que proviene del ejercicio coercitivo de la fuerza.

2. El poder compensatorio, que tiene como origen la compensación en riqueza o monetaria, para todo aquel que acepta someterse.

3. El poder condicionado, que es un acondicionamiento directo o indirecto de la mentalidad del sometido para que acepte el dominio de un otro. Este es el tipo de poder que, en nuestro ensayo, ligamos a la eficacia simbólica del discurso y de las estructuras de comunicación y aceptación del mismo.

Para Galbraith hay que considerar también, tres elementos más en el análisis del poder:

1. La personalidad, es decir presencia, atractivo, capacidad de persuadir, de encantar a las masas o ciudadanos. Esto es, la capacidad de liderazgo o el carisma según Weber.

2. La propiedad, es decir la riqueza disponible. El poder compensatorio de Weber requiere de la propiedad.

3. La organización o sea, la disponibilidad de organizaciones y la capacidad de organizar.
Habría que agregar las formas de castigo al disidente que está dado por el poder condigno.

Otro autor Peter Blau (Exchange and power in social life), señala: “El poder (…) es la habilidad de las personas o grupos de imponer su voluntad en otros a pesar de las resistencias a través de la disuasión o de la forma de retirar recompensas regularmente proporcionadas o de la forma de castigo, en tanto que una y otra constituyen, en efecto, una sanción negativa.”

Roberto Varela (Cultura y Poder) siguiendo a R. Adams, acepta con éste, que el poder social es: “la habilidad para que alguien haga lo que quieres que él haga por medio del control de un proceso energético que tiene interés para él”. El poder implica por lo tanto, el control de los recursos energéticos necesarios para una sociedad y la visión y concepción que tiene dicha sociedad sobre dicha energía en términos de sentido social de la energía y valor de la misma.

En síntesis, podemos decir que el poder, concebido como la capacidad para que alguien haga lo que uno desee, proviene del control de una fuente energética (física, biológica, social, simbólico-mental, motivacional) que tiene alto interés para la sociedad a la que se ejerce el control, que se realiza por su capacidad compensatoria por medio de recompensas (dones) y su posible retiro (clientelismo), que está ligado al control de relaciones simbólicas claves y de creencias, que usa tiene, en última instancia, una capacidad condigna, es decir de castigo a los disidentes.

Siguiendo a P. Bordieu el poder conduce dentro del campo, a normalizar hábitos de legitimización de las relaciones de mando-obediencia es decir, de poder.

El poder otorga a quien lo tiene, prestigio, capacidad de mando, acceso a los recursos energéticos claves (el dinero en nuestra sociedad es un recurso energético fundamental). La propiedad de los recursos energéticos (empresas, tierras, bancos, financieras, dinero, etc.) da poder, pero el poder en sí mismo por excelencia, es la capacidad de mando y de obediencia por los demás y no debe confundirse la propiedad de los recursos energéticos que es una fuente clave de poder con el poder mismo. El poder es fuente de deseos y pasiones inconmensurables y para lograrlo, las gentes están dispuestas a quemar fortunas de recursos energéticos enormes.

Las creencias son importantes en el juego del poder. Una creencia es algo que se cree sin necesidad de pruebas o se está convencido de su veracidad aunque se carezca de fundamentos para ello. Las creencias son parte de la estructura del poder; poder y creencias siempre han tenido una relación más o menos estrecha. Las creencias son un elemento constitutivo de las ideologías entendidas éstas como sistemas simbólicos compartidos en aras del poder. Además, la creencia en la legitimidad del poder es una parte importante del mismo; un poder que quiere efectivamente ejercer un poder de mando no sólo tiene que ser legal, necesita ser legítimo o basarse en el uso de la fuerza. La fuerza es efectiva pero conduce a la dictadura y las dictaduras por si solas, no suelen ser muy duraderas.

En México todo el campo y las estructuras de poder se encuentran en crisis. Ta televisión era un actor subordinado, ahora es una que es fundamental. Los narcos jugaban un papel criminal pero tenían poco peso en la economía global y en la política; ahora son factor clave en el juego de divisas y en la determinación de la tasa de cambio y son un elemento central en la configuración del poder político. Con Peña Nieto la presidencia ha buscado estructurar su viejo poder central y ha logrado algo en ese camino pero, el Estado tiene cada vez menos poder ya que los narcos controlan zonas importantes del territorio nacional, la policía no está al servicio del ejecutivo nacional o local sino que es parte de la narco criminalidad o hace un juego delictivo por su propia cuenta. Los gobernadores vuelven a recuperar una parte de su poder feudal que habían perdido. Los miles de millones de dólares provenientes del petróleo se han mermado forma considerable. El antaño poderoso sector paraestatal, que controlaba cientos de empresas y que representaba una fuente y un instrumento de poder ya es prácticamente es inexistente.

Las finanzas estatales viven mermas considerables y el gobierno es totalmente incapaz de cobrar impuestos a las grandes empresas nacionales y multinacionales; al triunfo de la revolución fue el Estado el que creó una parte sustancial del empresariado industrial, comercial y financiero; luego, dominó con mucha fuerza a este sector; hoy es el sector privado ejerce control y dominio sobre los aparatos del Estado en especial, el sector financiero que se ha convertido en un pilar de poder y de dominio económico y político. Las empresas trans-nacionales no sólo tienen el poder económico de antaño sino que conforman una fuerza muy importante del poder político. El Estado mexicano ya no es el mismo, su poder político ha mermado y se encuentra en la confluencia de fuertes intereses a los cuales, no solamente ya no controla sino que debe someterse ante ellos.

El gobierno ha recuperado alguna fuerza que había perdido en la docena panista pero, sometido por diversas fuerzas, en especial la del oligopolio televisivo. En la actual democracia spot el poder se ha vuelto líquido y se esfuma con rapidez.

Así, en el campo mexicano los actores ya no son los mismos y si antes el Estado mexicano en el centro del poder, ahora nos encontramos con existencia de muchos centros en conflicto dentro de los cuales, el Estado es sólo uno de ellos y no el más poderoso. Las reglas del campo y las instituciones la son totalmente distintas.

Nunca hemos tenido lo que se denomina un Estado de derecho pero con anterioridad la centralidad del Estado y dentro de ella, la centralidad presidencial ejercía su arbitrio y conveniencia un sistema de premios y castigos en reglas no escritas pero que en la práctica, eran muy efectivas y estructuraban un sendero de premios y castigos en los cuales el crecimiento, la reproducción del poder y la reproducción social eran factibles. Ya nada de esto existe, no hay un Estado de derecho ni centralidad del Estado ni suficiente centralidad presidencial. No hay reglas del juego. En este desorden las creencias se disipan y se instala la DESCONFIANZA Y LA DESESPERANZA.

Nuevos actores, carencia de instituciones eficaces, ausencia de reglas del juego de aplicación de premios y castigos fuera de todo proceso institucional, conducen a la desaparición del campo de regulación de rivalidades políticas. No sólo estamos en lo que Víctor Turner denominó arena social sino que ya llegamos algo mucho peor y que este autor de renombre de DRAMA SOCIAL.

Para ir al archivo de textos de Juan Castaingts Teillery hacer clic en su nombre

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