Vivimos en el interior de una grave crisis política.

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Vivimos en el interior de una grave crisis política.
Michel Dobry

Michel Dobry

Vivimos un proceso electoral en medio de una fuerte crisis política.

La semana pasada presenté los dos primeros grandes grupos de teorías de la crisis según el libro de [1] Michel Dobry ,Sociología de las crisis políticas, Centro de Investigaciones Sociológicas Madrid 1988. Hoy presento el tercer y cuarto grupo de teorías con su aplicación a México.

A las teorías ya presentadas y a las que a continuación se exponen se debe agregar que que el inicio de la campaña política es un desastre. Hay miles de demandas de violación a la ley que presentan prácticamente todos los partidos y además, tenemos una campaña basada en spots que tienen o bien un contenido agresivo o bien con un contenido vacío que parece ser elebarorado por idiotas y con intensión de idiotizar más al ciudadano. La campaña debería ser un momento para reflexionar sobre México, sus problemas y sobre las propuestas de acción de los partidos. Nada de esto tenemos sino un mar abrumador de mensajes publicitarios bobos y embrutecedores de los cuales somos millones que ya estamos hartos.

3. TERCER GRUPO DE TEORÍAS. ILUSIÓN HEROICA.

DECISIONES CLAVES DE ACTORES CENTRALES.

Presentemos ahora el tercer grupo de autores que, según Dorby, analizan las crisis por causa de una ilusión heroica, es decir, los que siguen una “ilusión heroica”, o sea los que señalan que las crisis políticas tienen su origen en decisiones claves de actores claves.

En estos análisis hay dos tipos de períodos: los rutinarios u estables, y los de crisis. El factor del cambio de un período al otro, se debe a las decisiones que toman los individuos o los grupos y estas decisiones son claves en la marcha futura de los eventos políticos. Según Dobry, hay mucho de ilusión en que las crisis se desaten por mera decisión heroica de actores heroicos, pero es un hecho que los actores que viven la crisis política creen que sus decisiones son claves y actúan según esta representación. Los autores de esta corriente (seguimos a Dobry), hacen una relación entre el funcionamiento no intencional de los cambios y la relación y el comportamiento consciente e intencional de los actores cuando el sistema social se desequilibra.

Los análisis marxistas que hablan de estructuras revolucionarias y revolucionarios se sitúan en este grupo de autores. Existe otro grupo no marxista, de investigadores de Stanford encabezado por G. Almond, que publicaron el libro “ Crisis, choice and change: Hisorical studies of political develoopment”. Siguiendo este último libro, Dobry señala que estos autores establecen cuatro fases de la evolución de una crisis política.

  1. Sincronización. Se caracteriza porque hay sincronía o adecuación entre las demandas políticas que provienen del medio ambiente del sistema y la estructura de asignación de recursos, estatus y recompensas. Es decir, hay coincidencia entre lo que demandan los grupos políticos y lo que pueden obtener realmente.
  2. Des-sincronización. Se rompe la sincronía entre lo que se demanda al sistema político y lo que se logra de él y, esta ruptura se produce por cambios en la estructura socio-económica del sistema. La carencia de adecuación entre demandas y logros, conduce a movilizaciones políticas para buscar conseguir lo que no se alcanza. Se producen polarizaciones en las demandas, hay cambios en los logros alcanzados por el gobierno junto con importantes movilizaciones sociales.
  3. Ruptura. El sistema se rompe, se forman nuevas coaliciones políticas. Los agentes (personas o grupos) se expresan por medios extra legales, hay protestas en escala ampliada. La crisis se hace visible. Hay cambios en los liderazgos.
  4. Re-sincronización. Ante la ruptura se establecen cambios estructurales que conducen a modificaciones en la asignación de recursos y en el medio ambiente político. La ruptura queda superada.

Hasta aquí los análisis de Dobry. Veamos ahora desde mi punto de vista, su relación con México. La primera fase de sincronización o sea, la relación entre lo que se espera del sistema político y lo que se alcanza de él y se considera satisfactoria, se dio en la época de dominio del PRI hasta inicios de los ochenta.

La segunda fase de desincronización, tiene ya un largo período de existencia. Proviene de la crisis económica y la ruptura en las elites dominantes (ruptura entre las crecientes demandas de la cúpula del sector privado y el grupo político) que condujeron a tensiones políticas importantes y que desembocaron en la implantación de la política neoliberal (De la Madrid-Salinas de Gortari). Las tensiones en el sistema neoliberal y la no satisfacción de demandas de grupos empresariales y de grupos populares acabaron con el predominio priista. Hay que agregar que la tendencia al estancamiento económico, el insatisfactorio funcionamiento democrático, la mala distribución del ingreso y el aislamiento de la clase política con respecto a la sociedad civil, se tradujeron en el incumplimiento de un conjunto de demandas políticas. Esta segunda fase culmina hoy día.

La tercera fase parece comenzar ahora cuando los descontentos son fuertes y manifiestos, la lucha contra los narcos tiene problemas graves, la crisis económica genera desempleo, desconsuelo y rabia y, la desconfianza hacia el sistema político es creciente. Aun estamos lejos de la ruptura, pero los primeros síntomas de la misma ya parecen estar presentes.

4. CUARTO GRUPO DE TEORÍAS.

LA CONTINUIDAD EN EL ENFRENTAMIENTO PUEDE PROVOCAR CRISIS POLÍTICAS

Presentamos ahora la propia teoría de Michel Dobry sobre las causas de las crisis.      Su idea es que las causas de las crisis no hay que buscarlas en la patología, los desequilibrios sociales o en la irracionalidad individual o colectiva sino que se encuentra en la acción normal de los individuos o colectividades en la gestión de sus recursos políticos. El autor no define con claridad qué es lo que entiende por recurso político, nosotros suponemos que se trata de todo aquello (económico, político o simbólico) que sirva a los actores políticos para alcanzar sus objetivos.

Los actores pueden ser individuos, asociaciones, grupos de interés, partidos, etc. Ellos compiten en el interior de un campo para alcanzar sus objetivos. Los recursos con que cuenta el actor le dan fuerza para intervenir en política. Además, en el campo existe algo valioso que está en juego: poder, dinero, prestigio, etcétera.

En dicho campo que determina las reglas del juego, los actores movilizan recursos y hacen jugadas y es en el interior de este juego, de donde pueden surgir las crisis políticas. Es decir las crisis son el resultado de la actividad táctica de los actores. Los mecanismos que usan en el juego los actores tienen mucho que ver con las costumbres y hábitos de los mismos es decir, conocimientos y saberes.

Los protagonistas del juego político tienen un lugar dentro del campo y en el interior del proceso del juego político. El proceso se lleva a cabo porque los actores tienen objetivos y para lograrlo, movilizan sus recursos y realizan jugadas buscando adquirir otros recursos con los que no contaba anteriormente.

Todo puede funcionar normalmente hasta que se llega a lo que ese autor denomina “coyunturas políticas fluidas”. Para comprender este concepto, se tiene que partir del hecho de que en una sociedad existen diferentes campos (relación de actores, reglas y lucha por algo que está en juego); así por ejemplo, existe el campo económico y dentro de él, el campo de la producción y venta de mercancías o servicios y el campo del sector financiero. Existe además el campo político y dentro de él, el campo de lo judicial, de lo legislativo, etcétera. Para que todo funcione normalmente los campos deben contar con:1) autonomía relativa; 2) deben poder realizarse cálculos más o menos claros dentro de la lógica interna al campo y, 3) contar con una relativa certidumbre sectorial es decir, contar con referencias y esquemas de evaluación e interpretación. Cuando estas tres características se hacen borrosas entonces se tiene un “coyuntura política fluida”.

En ella, el valor de los recursos se hace difuso, el cálculo imposible; así, jugadas y golpes, tienden a desestabilizar al campo, se pierde la legitimidad de las instituciones y se puede llegar a la crisis política.

La crisis política se instala ante el desplome de recursos simbólicos de todos los partidos, los cuales arrastran consigo la credibilidad y la legitimidad de las instituciones.

Esta visión de Dorby, tiene mucha relación con el concepto de campo político de Pierre Bordieu, que abordaremos en la siguiente segunda parte de este trabajo y en la cual se hace un análisis específico sobre el caso mexicano. En próximas entregas estudiaré más el concepto de campo de Bourdieu y de Víctor Turner, pero puede adelantar que el campo existen en México ya no funciona y tal y como existe, ya no permite una reproducción adecuada ni de los procesos políticos ni de la sociedad en su conjunto y por ende corresponde a lo que Turner denominó “drama social”.

Para ir al archivo de textos de Juan Castaingts Teillery hacer clic en su nombre

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