Apuntes sobre el desánimo

Escrito por on Abr 9th, 2015 y archivado en Agenda Pública, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Apuntes sobre el desánimo

Calendario_2015Han arrancado las campañas de los procesos electorales más complejos de la historia de nuestra democracia porque se realizarán en un escenario de profunda desconfianza generado por la crisis ética de impunidad, corrupción y violencia que se detonó crudamente con el caso Ayotzinapa y que se agudiza por las respuestas pobres de la clase política, de los partidos en sus estrategias electorales y de la misma sociedad, como se analizó en la entrega anterior.

Se trata de procesos sumamente cargado de puestos a elegir, que aparejan un enorme despliegue de los partidos políticos y candidatos por un lado, frente al distanciamiento y falta de credibilidad del electorado por el otro.

Entidad Cargos a elegir
Gobernador Diputado de Mayoría Relativa Diputado de Representación Proporcional Ayuntamiento(s)/ Jefes Delegacionales
Baja California Sur 1 16 5 5
Campeche 1 21 14 11*
Colima 1 16 9 10
Distrito Federal 40 26 16
Guanajuato 22 14 46
Guerrero 1 28 18 81
Jalisco 20 19 125
México 45 30 125
Michoacán 1 24 16 113
Morelos 18 12 33
Nuevo León 1 26 16 51
Querétaro 1 15 10 18
San Luis Potosí 1 15 12 58
Sonora 1 21 12 72
Tabasco 21 14 17
Yucatán 15 10 106
Chiapas** 24 17 122
Elección Federal 300 200

*Conforme a la normatividad local vigente, también se elegirán 20 Juntas Municipales.

**La jornada local es el 19 de julio, con un mes de campaña.

Es previsible que la desafección a la democracia se manifieste con una menor participación en las urnas y la anulación del voto por lo sucedido en los últimos meses, el gobierno llega con una muy baja aprobación a su gestión y en general hay un alto descrédito hacia los políticos, así como pérdida de confianza en las instituciones.

Además, la transformación del IFE a INE de ninguna manera se aprecia como un avance en el diseño de nuestro sistema democrático; los nuevos partidos no significan una opción verdaderamente diferenciada y novedosa; las figuras de los candidatos independientes no son alternativas sólidas para contender en su gran mayoría; las rutas de mercadotecnia y acción electoral de los partidos no rompen el guión que por años han ejecutado; hay una sobresaturación de mensajes; y de parte de la sociedad no ha surgido un movimiento que agite las campañas, más allá de los promotores de la anulación del voto y los opositores a la realización de comicios, sin dejar de reconocer la iniciativa Tres de Tres de Transparencia Mexicana, que plantea a los candidatos que presenten a los votantes sus declaraciones patrimonial, de impuestos y de intereses.

Así, estamos ante un coctel que apunta a profundizar en el desánimo social, uno de los peores obstáculos para la democracia, pero principalmente para encausar un sacudimiento y rectificación ante nuestros desastres nacionales. Es necesario explorar algunas causas de esta actitud a la que se llegado en la antesala de una cita que debería ser festiva y que está bastante lejos de serlo.

La crisis sin salidas

La ola de indignación y de crítica nacional e internacional por la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, los escándalos del gobierno federal y de varios personajes de la clase política en su conducción frente a las redes expuestas de intereses, el sorteo cotidiano de problemas irresueltos y la falta de resultados tangibles de las alardeadas reformas estructurales, exigían auténticas y sólidas respuestas de despresurización y nuevos caminos en el arreglo institucional, ya fuera por vía del empuje externo o desde adentro del poder. Sin embargo, no ha sucedido así, no se ha replicado el aperturismo que de manera gradual se vino dando en otros momentos de nuestra historia producto de diferentes crisis.

Por el lado de la autoridad la apuesta fue el carpetazo y el olvido, que le están resultando efectivos por el sofocamiento del tema. Ciertamente hay un desgaste en la popularidad del Ejecutivo, pero al parecer no le están afectando en términos de preferencias electorales al PRI de manera dramática, aunque los conflictos se sigan multiplicando y la falta de controles sea constante.

Los partidos opositores y otros actores no supieron mantener la indignación y formular salidas propositivas, pues lo único que se vislumbra como el fruto de esta crisis es el Sistema Nacional Anticorrupción, que si bien es un avance trascendente no es la gran reforma que recupere la credibilidad. Por otra parte, la oposición antisitémica, boicoteadora y de demandas imposibles no tiene futuro para convertirse en la vía de recomposición.

De este modo, la oportunidad parece perderse y las elecciones tampoco son vistas como el medio para arreglar el desorden.

El agotamiento de la agenda reformista

El proceso electoral 2012, lleno de tensiones e incertidumbre, concitó la voluntad de conformar y ejecutar una agenda de reformas a través del Pacto por México, mérito del gobierno federal y de las principales fuerzas políticas. Los frutos con 11 reformas estructurales son notables, pero aún sin los resultados esperados por el alcance de las mismas, por las oposiciones de los intereses afectados y por la impericia para operarlas.

Ya no se ve viable un acuerdo con una agenda de estos alcances, ya es la hora de los resultados y los partidos en las cámaras no concederán de nuevo un respaldo a este tipo de proyectos por los costos que conllevan.

El incentivo de elegir a nuevos representantes no pasa por abocarse a grandes retos, si acaso por rectificar medidas que no han sido benéficas. El Congreso que viene pinta para convertirse en una arena de las disputas políticas de cara la lucha por el poder.

La lucha de cúpulas

 El electorado observa eso, que se libra una lucha entre políticos, en los que no se ven representados los ciudadanos. No hay una diferenciación entre los que abanderan uno u otro color, de manera que la motivación para el ejercicio del voto no está en la agenda del ciudadano.

 El problema es que las ofertas políticas no son atrayentes en su contenido ni en quienes las portan, aunque haya propuestas pertinentes y perfiles decentes, la desconfianza arrastra a todo.

En resumen, estamos ante unos procesos electorales sumamente complejos, pero ordinarios, pero el problema no es el descrédito de la política ni el agobio de la sociedad, sino que en el fondo la clase política es un espejo de la ciudadanía, la que ha renunciado a ejercer la más genuina política, sin duda, en ella están también las causas del desánimo que padece.

Para ver el archivo de textos del autor Gustavo Martínez Romero dar clic en su nombre

Be Sociable, Share!

Los comentarios estan cerrados