Macrocrisis 3: Rebasando las líneas críticas

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Macrocrisis 3: Rebasando las líneas críticas

macroMacrocrisis 3

Rebasando las Líneas Críticas

 

El hombre posee gran racionamiento, pero en su mayor parte vano y falso. Los animales lo tienen en menor grado, pero útil y verídico; más vale una pequeña certidumbre que un gran engaño.

Leonardo da Vinci

He preparado material para un tratado demostrando la falsedad de la definición animal rationale, y para probar que se debería decir solamente rationis capax.

Jonathan Swift

La tecnología ha aumentado y extendido grandemente sus poderes físicos, pero parece haber contribuido muy poco o nada a su razonamiento y sensatez

Donella H. Meadows-Dennis L. Meadows-Jorgen Randers-William W. Bherens III

Muchos de los más severos problemas del hombre provienen de lo que podría llamarse ‘descuidada y arrogante’ tecnología de consumo de alta energía, la cual avanza como una borrasca sobre valores humanos y leyes naturales.

Eugene P. Odoum

 

Hacia el Fin de los ‘Años Maravillosos’….

Iniciando la década de los años 70, es el tiempo preciso en que se marcó el comienzo de la Crisis, cual crisis terminal del sistema-mundo capitalista, en franco proceso epigonal a concluir en el simbólico 2050, en resultas de que en tal temporalidad ocurrieron sucesos que como hitos marcaron al mundo de manera contundente, dando cuenta del fin de los ‘30 años maravillosos’, lo que comienza a manifestarse a fines de los años 60. Movimientos de transformación que aparecen en manifestaciones sociales verificándose en las conmociones que a partir del ya mítico 1968 se patentizan, procreando un ambiente conmovido, que se va ir enrareciendo y agravando por acontecimientos duros, de los que la escalada de la guerra en Vietnam, la guerra de los seis días (junio del 67), la subida de los precios del petróleo, el abandono del patrón dólar/oro, la declaración por parte del régimen de Nixon de iniciar una ‘guerra contra el narcotráfico’, etc., etc. dan cuenta de la conmoción habida al fin de esas décadas de apogeo del capitalismo occidental.

En ese sentido, el malestar de época queda manifiesto en lo expresado por U Thant, Secretario General de las Naciones Unidas en el año de 1969: “No deseo aparecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas restan, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y dé por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo. Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones escalofriantes que seremos incapaces de controlar”.[1]

Detente a la carrera armamentista, freno al deterioro ambiental y control de la explosión demográfica así como del estancamiento económico, punto este último crucial en el desenvolvimiento histórico del sistema capitalista, por lo que más propiamente el estancamiento, la estangflación, debía dar lugar a un mayor control del capital y a cambios en las condiciones de trabajo e intercambios internacionales y de hacer cumplir con los propósitos originales de los organismos financieros de la propia ONU (FMI-BM), puesto que la superación del estancamiento daría lugar al embate mayúsculo del capital monopolista para librarse de las regulaciones que la habían puesto coto a sus prerrogativas tras del desastre del 29 y durante la Depresión de los años 30. Puesto que el estancamiento con inflación que aquejaba a los países desarrollados y en específico a los EUA, agotando las reformas keynesianas y el impulso de la Posguerra, no habría de resolverse reactivando la política económica keynesiana ni al capital liberalizado; radicando el problema en que para ello sirvió el estancamiento: un retorno al capital desenfrenado de los años 20 en condiciones mucho más complejas y con una mayor carga negativa dado el desarrollo de las fuerzas productivas generado en las décadas corridas y de una relaciones sociales también más complicadas así como convulsas por el crecimiento de la Tecnósfera bajo el predominio capitalista bloqueando la alternativa al socialismo.

Retorno al capitalismo desaforado después de una etapa correctiva, una terrible guerra mundial, y ‘treinta años de esplendor’ debido a la recuperación propia de un período post destrucción de capitales con considerables avances tecnológicos. Pero el agotamiento recurrente de las condiciones sociales en una economía supeditada a la ganancia capitalista va provocando crisis más agudas y extendidas que tras del agotamiento del capital aupado por el Estado, aprovechaba y/o generaba la Crisis para retomar el dominio monopólico del capital corporativo, volviendo a agudizar su comportamiento desregulado a favor de holdings transnacionales ante el fracaso de la transición de un ‘capitalismo de Estado’ hacia el socialismo, como algunos predijeron; ocurriendo todo lo contrario, la crisis productiva y el estancamiento terminaron por afectar con mayor intensidad a la Unión Soviética provocando su desequilibrio, atraso en ruta a su caída, fracaso de los intentos por instaurar el socialismo cual propósito principal, deber ser de la Humanidad desde mediados del siglo XIX, de ahí el que el Largo Siglo XX sea la etapa del crecimiento bruto y extenso, cubriendo y afectando al orbe entero como consecuencia de la progresión del modo de producción capitalista y sus excresencias super estructurales que engendra cual dialéctica negativa de su desarrollo cuantitativo, condición de hegemonía mundial bajo cuya égida es imposible resolver los problemas torales mencionados por U Thant y demás que se añaden y acumulan hipotecando el futuro, trayectoria que consuma el desenfreno del Capital con su decadencia autodestructiva, acorde con su sino óntico. Un sistema de producción que requiere destruir gran cantidad de lo que realiza para poder seguir desarrollándose es una contradicción absurda y un accionar depredatorio que con su peso impositivo se torna en el problema mundo a resolver.

En tal contexto no resulta fuera de foco el que aparecieran por esos años los primeros estudios críticos de carácter ecológico que hacían ver que La Pesadilla Tecnológica[2] estaba llevando al mundo a la depauperación, haciendo indispensable el poner límites al crecimiento industrial; trabajo éste último en el que se expresa la noción-tesis fundamental que refiero como concepto de época, aún optimista para considerar factible un cambio correctivo que detuviese la desquiciada carrera anti ecológica ya en proceso desbocado, revelándose que los científicos naturales tenían la observación precisa y los datos empíricos, así como las proyecciones de tan nefasto problema en proceso, teniendo asimismo conciencia de hacer conciencia para ir implementando paliativos a tan desenfrenado proceder.

Tal y como lo expresara Odum, como complemento correctivo a la tesis manifiesta que sirve de epígrafe a este artículo: “Sin embargo, cuando sea reconocida esta tendencia peligrosa y autodestructiva, la tecnología podrá virar para trabajar en la dirección opuesta”.[3] La perniciosa tecnología de consumo de cuantiosa energía, trastornando a la esfera humana y natural, habría de suprimirse, detenerse, o de menos paliarse, modificándose drásticamente al tomarse conciencia de su tendencia peligrosamente autodestructiva, haciéndose factible el realizar un viraje que condujera a la técnica por resultados menos perniciosos.

Pero desde aquel entonces se podía dudar de que el enunciado del problema bastara para detener la vorágine autodestructiva, aún y cuando el ecologismo como una moda comenzó a ponerse en práctica, con educación respectiva y partiditos ecologistas como los Vedes, los que después del boom de su novedad, se fueron tornando inefectivos cuan colaterales al dominio de los partidos hegemónicos….

A tal grado que en el transcurso del Siglo XXI, muchos de los propósitos y de las metas que se plantearon originalmente en aquel inicio de la conciencia ecologista se han revertido, ignorado o suprimido y las consecuencias nefastas no se hacen esperar. De manera tal que aquella llamada de atención realizada por los cientistas naturales a principios de los años 70 marcan el punto crítico del designio negativo del capitalismo irrefrenable, sentenciando al Mundo-Humanidad al desastre.

El optimismo que se generó en la década de los 70 de que la educación ecológica podía frenar la polución industrial se vino abajo ante la intensificación de la depredación capitalista que advino con el arribo de la tecnocracia neoliberal, la que abriéndole las puertas a las empresas transnacionales a intensificar su expoliación-explotación mundial, no hicieron sino exacerbar aún más el efecto entrópico de progresión caótica.

Y el control, la detención, el resanamiento no llegó, sino que por el contrario la compulsión desarrollista se aceleró. Lo racional cualitativo no puedo detener, transformar, suprimir y/o superar lo irracional cuantitativo. Cuando que en resultas de la indetención de lo cuantitativo, lo cualitativo disminuye su calidad, así ocurre ahora con los alimentos que pierden nutrientes.

Para seguir el planteamiento del ‘crítico social’ Lexis Murdof quien hacia 1967 consideraba: “‘Las concepciones ideológicas erróneas nos han impulsado a promover la expansión [cuantitativa] de: conocimiento, el poder y la productividad sin inventar algunos sistemas de control adecuados’, y a olvidar que ‘la calidad en el control de la cantidad es la gran lección de la evolución biológica’”.[4] Al no hacerlo, da lugar al arrastre de la dialéctica negativa a como transita la diacronía deriva cual entropía de crisis tras crisis crecientes incrementándose y globalizándose la problemática, conduciendo a un desastre mundial.

La concientización que debió implementar las reformas cualitativas a la dinámica producción-consumo no termina por establecerse y para nada representan un freno a la compulsión-depredación capitalista.

Desde la perspectiva de los ecologistas, el impedimento del cambio cualitativo se debía a que: 1) La fragmentación de las instituciones rectoras que deben tomar las decisiones. 2) Los sistemas políticos destinados al productivismo (fueran capitalista o ‘socialista’) promovían un crecimiento excesivo persiguiendo fines sin límite. 3) Falta de concentración en el núcleo de la problemática como síndrome de nuestro enfermizo sistema, la atención del consenso público en los problemas torales es tan escurridiza como evanescente, presentismo de imagen cual acontecimiento televisado y en sucesión fragmentaria de manifestaciones críticas difuminadas deviniendo en impotencia, terminando por evitar tanto la toma de conciencia como la aplicación continua y a fondo de soluciones.

Así primero tuvimos la ‘crisis de la contaminación’, después, la ‘crisis de combustibles’, la crisis de alimentos’, la crisis urbana’, la ‘crisis monetaria’, etc.-o quizás la repetición del ciclo otra vez-. El gran reto de la educación pública es mantener la atención en los problemas fundamentales como ‘crisis’ sucesivas que se enfrentan y se resuelven temporalmente por alguna maniobra ‘rápida y segura’ política o económica. El ecólogo sostiene que la mayoría de la ‘crisis’ comunes, son parte de un problema continuo de conocer cuál es la mejor manera de integrar al hombre y la naturaleza”.[5]

Doblados por el imperativo capitalista las leyes protectoras acordadas en los años 60 y 70s en los países desarrollados, como la National Enviromental Protection Act en USA, terminan por ser derogadas o ineficaces, ante el embate de las administraciones neoliberales al servicio de las grandes corporaciones: “Tal vez, la solución final al problema de vincular los valores ecológico y económico es adoptar unidades de energía, así como también en dólares y centavos; y, como se ha visto, el valor del trabajo de la naturaleza puede expresarse mejor en unidades de energía. Tal vez la energía probará ser la moneda para la nueva ciencia propuesta por la bioeconomía”.[6] Pudiera ser o debiera ser, pero es el caso de que el Capitalismo es un sistema precisamente anti-económico y por tanto anti ecológico, impidiendo el cabal desenvolvimiento de la economía racional y de la ecología como ciencias con conciencia y de aplicación prioritaria. Por lo segundo, el validar el valor trabajo cabalmente permitiría apreciar los bienes terrenales y el también valorarlos correctamente.

Cosificar a la naturaleza al darle un valor monetario no hace sino agravar su explotación, falso escape que en realidad gratifica a los capitalistas con ganancias inmediatas a costa de hipotecar el futuro de la especie humana. Ahora bursatilizada, empeñada a futuro. Para cuando ya no se trata de crecer y mucho menos bajo los parámetros de la compulsión capitalista por su ethos antinatural tendiente a la destrucción de lo que fabrica en exceso, viniendo a ser un desarrollo antinatura.

Cuando que el valor intrínseco de los bienes terrenales resulta invaluable para una administración monetaria cuantitativa. Como elementos vitales de la reproducción de la vida, dones de la Madre Tierra, deben ser considerados como sagrados para el ser humano consciente y armónico que pudiese vivir en su seno respetándola. Lo que sujetados a la explotación capitalista resulta imposible, en su afán ofertista irrefrenable. En definitiva: o la plaga capitalista es exterminada o se instaura en la tierra de la abominación desoladora.

Por supuesto que no hay solución definitiva sino surgimiento de nuevas problemáticas en la dialéctica existenciaria. Empero, ante la inconsciencia y el descaro de los agentes dominantes responsables en mayor medida de la Crisis cual sucesión estructural global de la reproducción del sistema capitalista hasta ahora indetenible e inmodificable; retroalimentación hacia la catástrofe porque precisamente, la disociación naturaleza/hombre se agudiza y ya sólo una catástrofe global puede poner fin al progreso material anti Natura so pena de aniquilar a media Humanidad.

La pronunciada y acelerada carrera desarrollista hacía prever que antes del agotamiento de los energéticos, su gradual disminución provocando escasez elevaría los costos de obtención y por ende de la miscelánea de derivados imponiendo severas limitaciones sobre el crecimiento productivo, agudizando asimismo los problemas de transporte y comercio. Tornándose indispensable en el próximo futuro el implementar con eficacia procedimientos de conservación de la energía, conversión eficaz de fuentes de acceso difícil así como nuevas, en lo que la Humanidad está destinada a cuidar e implementar formas de explotación racionalmente efectuadas si quiere tener un largo futuro sobre este Planeta. “Este es un ejemplo selecto de problemas a largo plazo que no pueden ser resueltos sobre una base de crisis”.[7] Si la sensatez terminara por imperar, pero no es así.

Lo que viene a ser el tema a dilucidar, el optimismo científico de aquellos días se ve eclipsado por el predominio del Capital convertido en un sistema-mundo tan nocivo como irrefrenable, por la acción-dominante del Poder de los agentes preponderantes (capitalistas-gobernantes) afectados por la sinrazón y el estar convertidos en sujetos insertos cual autómatas en las redes de un poder estructural-institucional ingente (tanto por su dimensión desmesurada como por su carácter inhumano), que sobre-determinan un condicionamiento (por ello) autómata que arrastra la acción conductual de los propios capitalistas, quienes además por su pertenencia a la clase social dominante y así favorecida con la manutención del status quo, se oponen terminantemente a efectuar cambio alguno obrando más bien para impedirlo.

El capitalismo ha devenido en ser un monstruoso sistema maquinal condicionado por un cerebro hedonista que lo empeña en consumir glotonamente los satisfactores hasta su extinción: y no hay Planeta que resista tal depredación artificial intensificada. A mayor incremento de la Civilización → mayor decreción de la Naturaleza. Esta dialéctica negativa cual entropía destructiva no tiene otro futuro sino la catástrofe. Un futuro mundo post apocalíptico, con energía solar, eólica, geotérmica, no puede ni debe reproducir el Pandemónium que el capital industrial ha engendrado, sobre sus ruinas advendrá para ser cualitativamente diferente.

….. El Imperativo Irrefrenable Triunfa

En la transición al dominio del capitalismo monopolista e imperialista acaecido en los EUA, el asesinato de JFK representa un golpe de Estado potenciado por la élite del poder, direccionando la política imperialista usamericana hacia los objetivos de dominio transnacional partiendo del control del Estado.

El consorcio industrial-militar tiene preponderancia y toma el mando para intensificar la agresión imperialista en Vietnam y la hostilidad permanente hacia Cuba: ‘no se toleraría otra Cuba en América Latina’; el solapamiento de la creciente armada de Israel, admitiendo y colaborando con la creación de su arsenal nuclear y en la bomba H, aunado al apoyo incondicional en su agresión continua contra los palestinos, inclúyanse ayudas monetarias muy generosas preferentemente destinadas a labores policíaco clandestinas, afianzando a Israel como un enclave colonialista en el Levante, respondiendo a los intereses occidentales, tal y como desde un inicio se planteó todavía bajo la égida británica y su gestación sionista. Todo ello creciendo paralelo al incremento de la fuerza del ‘lobby pro israelí’ presente en los EUA, incluido la presencia en Wall Street con el dominio monetario y el control mediático que comenzó con Hollywood extendido a la televisión, rematando en la sujeción del Congreso y la infiltración en el Pentágono. ¿Quién gobierna los Estados Unidos? (Recordemos que JFK pedía cuentas al primer ministro israelí sobre lo que comenzaban a realizar en Dimona (Vid. El Magnicidio de JFK, Tercera Parte, artículo # 21 de Terrorismos a Terrorismos).

Significando todo ello la creciente del capital monopolista e imperialista. Era tiempo para que la ‘corporación gigante’ incrementase su absorción de excedentes con la intensificación del consumo en supermercados, lo que a su vez detona el que la publicidad televisiva adquiera preponderancia, requiriéndose de un gobierno civil a modo, es decir, puesto al servicio de este nuevo embate de los capitalistas procurando una sobre acumulación.

Tal y como se advierte en una obra de época que da cuenta del resurgimiento del capital monopolista, si es que por algún tiempo había perdido la hegemonía. En lo que si el control corporativo podía descansar en una administración ejecutiva, tal ‘separación’ entre ‘propiedad y control’ no era el aspecto relevante del dominio monopólico ni lo modificaba en sustancia, pasando a ser la modalidad propia de la propiedad marca holdings, para cuando los magnates pasan a controlar una cadena de empresas relevantes, delegando su administración en ejecutivos universitarios, no siendo sino sus empleados, tendiendo los propietarios a la discreción o a la secrecía: “El gran hombre de negocios actual (excepto el petrolero texano, como debe ser) vive, si no modestamente, por lo menos en una obscuridad decente; lo menos que desea es hacer mucho ruido con su riqueza”. Ciertamente, así comienza a gestarse la secrecía de la criptocracia. “Y aquí no cabe duda de que el objetivo de hacer y acumular ganancias tiene una posición tan dominante actualmente como la que tuvo siempre”. [8] Los auténticos mega empresarios y barones del dinero prefieren la discreción y la influencia indirecta, pasando a ser los personeros más relevantes, cual capitostes.

Debido a que la realización de la producción Made in Usa requería forzosamente de la apropiación de mercados internacionales para efectuarse, procedía la implementación del dominio-control militar-policial. La proporción de ventas de la Standard Oil en el extranjero era 4 veces mayor que en los EU: “En una industria después de otra, las compañías de Estados Unidos encontraron que sus ganancias en ultramar estaban subiendo mucho y que su rendimiento sobre la inversión en el extranjero era frecuentemente mucho más alto que en Estados Unidos. A medida que las ganancias en el extranjero empezaron a subir, los márgenes de utilidad de operaciones en el país comenzaron a reducirse… Éstas es la combinación que forzó el desarrollo de la empresa multinacional”.[9] Mencionado queda el factor clave que explica la creciente imperialista.

Sígase de ello la ofensiva imperialista que la NSA, Pentágono, la CIA, pasan a efectuar en seguimiento de tales intereses capitalistas, incluidas las guerras parciales, las intromisiones en las naciones incómodas, los magnicidios, los actos de terror, las torturas, la injerencia permanente silenciosa y silenciada por el control de los medios de difusión internacionales.

De ahí el que los intereses militares crezcan aunados al de las grandes corporaciones compatibilizados: “Los intereses de clase de la oligarquía operan en la misma dirección. Mientras que los gastos masivos del gobierno en educación y bienestar tienden a minar su posición privilegiada, los gastos militares hacen lo opuesto. La razón es que la militarización nutre todas las fuerzas reaccionarias e irracionales de la sociedad e inhibe o mata todo lo que sea progresivo y humano. Genera un respeto ciego por las autoridades, se enseñan y vigorizan las actitudes de docilidad y conformidad y la disidencia se considera antipatriótica e incluso una traición. En tal atmósfera la oligarquía siente que su autoridad moral y su posición material están seguras”.[10]

Como hacían ver los Paul’s desde aquel entonces, el capitalismo imperialista es un sistema perverso que se desenvuelve realizando un uso torcido del potencial productivo, no para fines pacíficos y humanos, sino dirigiéndolo hacia el dominio opresivo y a la destrucción, sustentando que era la única alternativa para no volver a caer en el desempleo y la depresión.

Dese paso, pues, al gasto desproporcionado y desperdiciado en el enorme aparato militar y policiaco, y ni quién proteste, la eclosión del irracionalismo destructivo imperialista no hacía sino acrecer. Escalada militar a la que la administración Kennedy se opuso por última vez desde la Casa Blanca. Así aconteció que en 1962 el senado estadunidense aprobó el incremento en el presupuesto monetario destinado a la fabricación de los bombarderos B-52 y B-58, haciendo caso omiso de la propuesta presentada por el propio secretario de la Defensa McNamara. Tal y como lo relatara el senador demócrata William Proxmire de Wisconsin:

Solamente tres senadores se unieron a mí al votar mi proposición que había eliminado esta asignación. En el debate en el Senado habíamos presentado un argumento contundente en contra de que se gastaran más de 500 000 millones de dólares en esa forma. Sin embargo, el 95% de los senadores votaron ese día rechazando la lógica del argumento, rechazaron el proyecto del Presidente, del Secretario de la Defensa y de sus auxiliares, y votaron a favor de que se asignaran los fondos, cuya suma superó a la gastada ese año por el gobierno federal en investigación médica; más de lo que se gastó en programas gubernamental de construcción de viviendas; mayor que los presupuestos dedicados al Servicio Forestal de Estados Unidos, el servicio de parques nacionales y el Departamento de Caza y Pesca, combinados”.[11]

Cierto es que JFK por otro lado no dejaba de promover el militarismo a fines de ese mismo 1962 conviniendo con el ministro británico Harold MacMillan un acuerdo para desarrollar una fuerza nuclear multilateral en la OTAN.[12] Resultando imposible frenar la creciente militar, propiamente la carrera armamentista.

Reconozcamos la trama y el entramado, la Guerra Fría permitió la continuidad de la repercusión prolongando e incrementando la industria militar como carrera armamentista versus la Unión Soviética, tal y como lo explicaba un economista de Harvard hacia 1949: “incrementa la demanda de bienes, ayuda a sostener un alto nivel de ocupación, acelera el progreso técnico y en consecuencia ayuda al país a elevar su nivel de vida…, así que debemos agradecer a los rusos por ayudarnos a que el capitalismo de Estados Unidos funcione mejor que nunca”.[13] (Recuérdese cómo comienza la serie de Terrorismos a Terrorismos).

Sí, como una ‘economía’ lanzada a la agresión imperialista, cuan destructiva como nociva para la especie y las especies, factótum de la Crisis en cierne por aquel entonces, provocando en su procuración irracional del beneficio la cerrazón de la sociedad y la política condicionadas por el falso valor(es) con los que el capitalista triunfa y condena al mundo a la zozobra.

Capitalismo imperialista que como tal se asienta y sustenta en la productividad del complejo industrial militar, santum sanctórum de la producción y la fuerza que determina el dominio mundial: “Aquí finalmente el capitalismo monopolista parece haber encontrado la respuesta a la cuestión ‘en qué’: ¿en qué puede el gobierno gastar bastante para evitar que el sistema se hunda en el fango del estancamiento? En armas, más armas y siempre más armas (…) La bomba H ha arrojado por la ventana el pensar en la depresión”.[14] Sin pensar en las consecuencias, cabría decir. Lógica perversa de la producción para la destrucción en procura de regenerar las ganancias con el máximo beneficio posible.

Debiéndose entender de una buena vez por todo el consecuente: el capitalismo imperialista está abocado a la violencia para beneficio directo de los monopolios transnacionales; las guerras y las acciones de terror son su factura, para con los aviesos propósitos conseguir el beneficio capitalista. Hasta ahora evitando una auténtica tercera guerra mundial, que sería por definición una guerra nuclear, mas ahora al atosigar a Rusia en Ucrania se podría estar rebasando la línea roja.

No vislumbrándose otra manera de dinamizar la producción industrial, siendo la forma efectiva de proporcionar ganancias centradas en los capitostes y sus megaempresas, si bien cierto es que la carrera armamentista ya no daba para solventar la economía popular otorgando suficientes empleos dado el desarrollo tecnológico alcanzado con la progresión maquinal: “En estas circunstancias los incrementos muy grandes en los gastos militares, por muy lucrativos que resulten para las grandes corporaciones, pueden tener poco efecto sobre las inversiones y la ocupación. Dada la naturaleza actual de las demandas militares, puede ser absolutamente imposible alcanzar el nivel de ocupación plena simplemente aumentando el presupuesto militar…”. El gasto invertido en la industria militar terminan por afectar a potenciales trabajadores de la industria del acero, la minería, la petroquímica etc., ante la reducción de puestos de trabajo substituidos por maquinaria. “Irónicamente, los enormes gastos militares de hoy pueden estar contribuyendo sustancialmente a un aumento del desempleo: muchas de las nuevas tecnologías, que son coproductos de la investigación militar y su desarrollo, son también aplicables a la producción no bélica, donde es muy probable que tengan el efecto de elevar la productividad y reducir la demanda de trabajo”.[15]

Pudiendo pensarse el que fuese un contrasentido irracional el gastar lo que se gasta en armas, si con ello lo que se potencia es la destrucción total; pero el ciego Capital se gasa en ese desarrollo irracional para obtener su ganancia exclusiva, reducida a unos cuantos sectores y empresas, manteniendo asimismo su hegemonía internacional. Por consiguiente, si el gasto militar comenzaba a declinar, pues a provocar la guerra en Corea y así sucesivamente.

No encontrándose ningún substituto a la carrera armamentista, los conflictos provocados por los mercaderes de la muerte usamericanos no habrían de refrenarse tal y como lo anticipaban los Paul’s. Futuro destinado por el imperativo mayor del capitalismo imperialista, armas → guerras → catástrofes → destrucción, confrontaciones permanentes designadas por el gran capital.

Para 1965 el déficit en la balanza de pagos de los Estados Unidos estaba convirtiéndose en una tendencia que afecta el desarrollo de la nación. Desarrollo en realidad ya afectado por los gastos crecientes destinados a incrementar la invasión a Vietnam; cuando el presidente Johnson anuncia el 29 de noviembre del 66 que 5,800 millones de dólares serían eliminados del gasto federal a consecuencia del incremento militar. Apenas inicia 1967 y ya está pidiendo un 6% de sobretasa de impuesto para financiar los crecientes gastos de guerra.

Alcanzando para mayo el déficit en la balanza de pagos los 100 millones de dólares (mdd) anuales. El 3 de agosto de1967 “El presidente Johnson pide al congreso un sobreimpuesto del 10% para financiar la guerra de Vietnam, debido a que su pedido para un aumento de impuestos en enero no fue concedido”.[16]

Temporalidad en que decrecen las exportaciones estadounidenses mientras que las importaciones acrecen así como la salida de capitales, constatando que el ‘auge industrial americano’ comenzaba a declinar ante la competencia japonesa y alemana.

Mientras las inquietudes sociales se manifestaban conforme transcurría el 68, los del Gold Pool (Club del Oro) trataban de frenar las compras masivas del metal dorado para cuando las existencias (stocks) áureos resultan insuficientes para mantener la paridad 35 dólares por onza de oro.

Mil novecientos sesenta y nueve, año pleno de manifestaciones que constatan el que los ‘años maravillosos’ tocan a su fin en los EUA, para cuando padecen la peor tasa de inflación desde 1951; padeciendo asimismo un excedente comercial a niveles de los años de la depresión del 29-33. Tiempo para que el Departamento del Tesoro pase a pagar las tasas de interés más altas desde la guerra civil. Por igual, Francia y Gran Bretaña resultan conmocionadas por alzas en el precio del oro y devaluaciones ante el dólar; las reservas francesas de oro disminuyen en gran medida provocando una devaluación del franco con respecto al dólar del 12.5%. Para el 9 de junio: “Las tasas de interés se elevan a nuevas alturas jamás alcanzadas en una atmósfera de crisis creciente sobre los mercados financieros de Estados Unidos”. En septiembre el Presidente Richard Nixon reduce en un 75% la participación del gobierno federal en proyectos de construcción, subiendo durante ese mismo mes la tasa de desempleo de manera brusca alcanzando el 4%: “indicando que el presidente Nixon ha alcanzado sus objetivos de provocar una recesión”. [17]

Junio de 1970, el Penn Central Railroad se declara en bancarrota. En el último mes de ese año los demás miembros de la OTAN otorgan 1 000 millones de dólares empleados en mejorar las ‘defensas’, bajando de esa manera la carga de gastos que los norteamericanos le asignaban a la Alianza Armada Atlántica. Mismo último mes de 1970 en que el Departamento del Tesoro publica la tasa de desempleo, alcanzando ésta un 6% para ser la más elevada en 9 años.

Principios de 1971, la Reserva Federal disminuye la tasa de préstamo de dinero a los bancos miembros del conglomerado que lo constituye, “reduciendo dicha tasa al nivel más bajo en nueve años”. Para el 27 de julio se conoce el declive de las reservas monetarias en 307 mdd, quedando reducidas a 13.5 mil millones de dólares, su nivel más bajo desde 1938. En Francia ante la especulación con dólares se toman medidas provocando pánico de ventas con la moneda imperial en Zúrich, Frankfort y Londres.

Un dólar sobrevaluado para con otras monedas fuertes se maneja como pretexto para especular con él, estando en el fondo del trastorno la imposibilidad de mantener el tipo de cambio fijo acordado en Bretton Woods hacia 1944.

El fin del acto se da en fecha del 15 de agosto del 71, cuando el presidente Nixon anuncia su ‘nueva política económica’ decretando el fin de la libre convertibilidad del dólar en oro, devaluación de por medio que en principio aminora su equiparación con las otras monedas fuertes: el marco alemán y el yen japonés, desatándose la fiebre especulativa en los mercados internacionales. Si toda moneda se devalúa ante la aparente indefensión del dólar: “‘Nadie sabe a ciencia cierta cuánto vale el dinero’. Durante los 18 meses posteriores a la primera devaluación del dólar, en términos reales la devaluación de éste ha sido del 17%, la libra esterlina se ha devaluado en 10% y la lira italiana en 13%. Durante el mismo período el marco se revaluó en 11%, el franco suizo en 18% y el yen japonés en 24%”.[18]

Más en realidad el beneficio es para la moneda imperial (franca) que desde la FED no hará sino entrar en una espiral inflacionaria conforme se impriman más y más dólares sin respaldo, si acaso en las primeras décadas obteniéndolo de los petrodólares; no perdiendo sino incrementando su predominio sobre las otras monedas, afianzando el imperio del dólar que se convierte en la moneda acreedora con prestamos fácilmente otorgables cobrados, eso sí, a precio de oro; oponiéndose hacia 1975 en una reunión de gobernadores del Fondo Monetario Imperialista (algunos insisten en llamarlo Internacional), el Secretario del Tesoro estadunidense, a que se activaran los Derechos Especiales de Giro: “George Schultz, se opuso a que se implementara el uso de los derechos especiales de giro como forma de financiamiento de los países subdesarrollados, pues, según él sería equivalente a darle al Tercer Mundo ‘una impresora de billetes’ que causaría una inflación sin freno en sus economías”. Es decir, la máquina de hacer billetes debía de ser de estricta propiedad usamericana y empleada para endeudar a medio mundo. Esto lo confirmó el mismísimo presidente del Banco Mundial, Mr. Robert S. McNamara, afirmando: “se acabaron los créditos blandos para Iberoamérica…, [elevándose] las tasas de interés de los créditos normales del 6. % a un 8.5% o 9%”.[19] Contra los intereses tercermundistas, ‘los países poderosos si exportan sus problemas monetarios a los demás’….

Los Derechos Especiales de Giro fueron originalmente concebidos a propuesta del Presidente Kennedy en 1961, procurando el aumento de liquidez no supeditado a la producción de oro y de monedas de reserva.[20] Terminaron por ser reservas emergentes a disposición de países en apuros otorgadas por ‘algún otro país excedentario’, incluso así preferibles a los prestamos nominales en dólares que el FMI a tasas de interés caprichosas suele endilgar e incrementar, como la historia reciente lo comprueba con múltiples ejemplos, de allí el que no le agradaran a los representantes del imperio del dólar en ese momento. (Y nótese que Robert McNamara ya en la administración Johnson y en tiempos de Nixon no era el empleado de las acciones progresistas).

Pasando asimismo la dolarización a convertirse en Hot Money, dinero especulativo estimulado como nunca en mercados monetarios que van a facultar las ganancias rápidas con la ingeniería bursátil propia del capitalismo agio: “Los cambios son decididos con base a las fluctuaciones de las tasas de interés o cambios previstos en el tipo de cambio de varias divisas nacionales. Estos flujos y reflujos de Hot Money, a veces llegan a miles de millones de dólares al día hacia fuera de un país y pueden agotar las reservas de un país en unas cuantas semanas y aun en unos cuantos días. Tales flujos pueden producir igualmente que el banco central de un país con una divisa fuerte, sea inundado por los dólares u otras divisas débiles que en diluvio se arrojan sobre de él. La consecuencia es que el banco central no puede sostener más las viejas tasas de cambio fijadas. En cualquier de los casos anteriores se precipita una crisis de divisas”.[21]

Buen inicio de la abundancia ficticia que beneficia a banqueros y accionistas así como a especuladores tipo George Soros, permitiéndoles controlar los mercados a favor de ganancias monetarias obtenidas y multiplicadas vertiginosamente en mercados cambiarios virtuales, lo que no deja de incluir el control de los activos de la riqueza real de la que se apropian intensamente a propiedad monopólica. Vil Khremata a favor de los cambistas del Templo. Para cuando el impuesto discreto sobre el trabajo y la reducción de salarios se irán incrementando gradualmente.

La Plaga Auto exterminadora

He aquí, pues, la dominación que ejerce la casta capitalista, la ‘élite del poder’, realizada a nivel mundial; así poder transnacional monopolista de los banksters y los magnates dueños y señores de bancos y casas de bolsa (Wall Street-City-Frankfort-Zúrich) estableciendo el dominio monetario internacional, empleando al BM-FMI-OMC-OCEDE-FED-Departamento del Tesoro, Banco Internacional de Pagos) pilares del dominio mundo capitalista. Hegemonía que no están dispuestos ni a reducir ni a compartir, instaurando de tal manera un contínuum hegemónico que arrastra al mundo al desastre, el que para ser finiquitado requiere de la supresión de la clase-casta capitalista, pues sólo finiquitando al agente nocivo predominante, la mecánica estructural del sistema capitalista será radicalmente transformada. Se trata de que el Planeta se encuentra afectado por una plaga que esclaviza a la Humanidad y torna nocivo el desarrollo de la Tecnosfera.

Por ser el sistema mundo capitalista un dominio de clase mundial, sólo la supresión de los agentes preponderantes del sistema, causantes beneficiarios de la explotación-expoliación concretada en la concentración de la riqueza tan álgidamente concertada con las políticas neoliberales, puede detener esta ruta al desastre. La multi-industria sobre-productiva encausada por la ciega avaricia de los capitalistas con su insaciable búsqueda de ganancia perpetúa con el agente que determina el comportamiento maquinal irrefrenable de la productividad → consumo exacerbado, cuya producción-reproducción se torna en la acción desenfrenada polutiva que está causando estragos en la Biósfera.

La afectación a la Biósfera, tanto terrestre como aérea y acuática repercutiendo en el cambio climático, trastorno de potencial cuantitativo que no ha hecho sino proseguir incrementando la intensidad de los factores generadores del desastre ambiental ante el indetenible crecimiento de la Tecnosfera, haciendo que el impacto destructivo y alterante sea global, convertido en un continuum cada vez más pernicioso.

Calentamiento global, adulteración drástica de las temperaturas y gestación de sequías y lluvias torrenciales, en una lucha que pareciera rememorar la confrontación del Hielo versus el Fuego, pero de un fuego especial, intensivo por su carácter ígneo maquinal, significando su poder prometeico que tras el robo a los dioses pareciera llevar en su semilla la compulsión irracional para llegar a convertirse con la polución industrial en esta calamidad sobre productiva que impacta de manera tan intensa a la Naturaleza produciendo alteraciones violentas, en lo que sin lugar a dudas pasa a ser una era geológica distinta a todas las precedentes: el Antropoceno; cual era generada por la sociedad industrial con una afectación de dimensiones catastróficas similares a las cinco anteriores acontecimientos – fenómenos meteorológicos y extraterrestres que causaron la extinción del hábitat existente, como el caso del Cretáceo….

Frío versus calor => clima desquiciado, temperaturas más elevadas en verano, temperaturas más bajas en invierno y fuera de temporadas con precipitaciones repentinas → más espacios desolados e inhóspitos. El calor generado por la generación de energías fósil y atómica, más los gases de efecto invernadero como el metano liberados con perforaciones crecientes, amenazan con derretir el Ártico, con lo que el fuego ígneo de una tecnología que genera más y más calor para mantener a la Máquina funcionando se apunta para propiciar una era de fuego, sí, de fuegos artificiales elevando la temperatura global.

La etapa de la Civilización Industrial, algo así como apenas dos siglos de actividades transformativas de la naturaleza de manera intensiva, aunada ciertamente a impactos y desgastes previos, pero ninguno con la intensidad que aparece con la implementación de la producción maquinal, potencial destructivo de la Máquina que construye y produce pero a la vez desgasta- degrada- destruye para que en siglo y medio se produzca la intensa afectación que tiene a la Humanidad en vilo y con ella a miles y miles de especies del reino vegetal y animal.

El Antropoceno viene a ser una era geológica, breve cuan contundente, cuyo impacto ambiental acaece por causas artificiales generadas por el ser humano con su instrumental hacedor de una Tecnosfera polutiva.

Ya para fines de los años 60 se tenían los siguientes datos referentes a la afectación atmosférica causada por el monóxido de carbono: “Todos los coches expulsan aproximadamente 47 gramos de monóxido de carbono por kilómetro de recorrido, cuando viajan a 40 kilómetros por hora. En Estados Unidos se producen 94 millones de toneladas anuales de la nociva sustancia, y tres cuartas partes del total proceden de los automóviles. En Nueva York, los vehículos lanzan al aire 1.500 toneladas por día. Y, a pesar de todo esto, tanto en Estados Unidos, como en Gran Bretaña, se ha afirmado que ‘no hay pruebas decisivas de que el monóxido de carbono atmosférico constituya una amenaza para la salud”.[22] El negacionismo oficial y de científicos sin escrúpulos fue una primera ‘defensa’ ante la polución.

Negacionismo e ingenuidad, a como aconteció con la consideración de Estado con respecto a la radioactividad causada por pruebas con la bomba H. Primero negándose toda repercusión perjudicial al desconocerse la radiación perdurable, así durante la administración de Eisenhower, posteriormente pasando a negar el ‘invierno nuclear’ a pesar de las evidencias presentadas por especialistas en estudios precisos que demostraban de manera fehaciente el que las armas nucleares serían capaz de exterminar la presencia humana en una guerra nuclear, advertencia que el negacionismo de científicos sin escrúpulos la calificaron de ser ‘un mito peligroso’. (Vid. ‘El Invierno Nuclear’, en la serie De Terrorismos a Terrorismos).

El artilugio maquinal configurado para domeñar a la Naturaleza, extralimitada desde hace más de un siglo, resulta tan cuantitativamente (de dimensión planetaria) impactante que produce el Antropoceno como una era geológica de adulteración artificial – violenta de la Biósfera, cual Ecocidio.

Ecocidio que sus perpetradores tratan de ocultar fomentando una cobertura mediática de engaño, comprando a científicos sin escrúpulos que de manera sistemática se encargaron de negar las evidencias, por demás tan flagrantes como fehacientes, del cambio climático ↔ impacto destructivo irreversibles, creando un efecto de subestimación de la dinámica depredante ejercida por una cauda de muy complejos cuan interrelacionadas alteraciones de la homeostasis planetaria; y lo que no se detuvo en estas décadas tendrá un efecto progresivo devastador en el próximo futuro. Ciega carrera al precipicio….

…. Algunos científicos vendidos a las corporaciones pasaron del negacionismo al cinismo a admitirlo porque simple y sencillamente dejaron de pagarles para que mantuviesen la negación. Recién se sabe que un alto cargo en el Harvard-Smithsonian es un empleado a sueldo de los magnates del Big Oil -incluido Charles Koch- operando como un encubridor negacionista del cambio climático.[23]

Bajo la égida del capital, el sistema mundo es conducido por un dominio clasista que impone intereses y promueve un crecimiento material desenfrenado e incontrolable en sus perniciosas consecuencias del empleo de artefactos y enseres que terminan con su utilidad por resultar perjudiciales, por excesos y repercusiones no previstas, crecimiento contraproducente y anti económico y por lo mismo anti ecológico, puesto que el sistema de producción y consumo capitalista no se guía por directrices racionales, sino que crece desmesuradamente en resultas de una aplicación instrumental determinada por la obtención de ganancias privadas favorables a la reducida clase propietaria. Ganancia privada sin límite que no encuentra satisfacción, sobre determinando toda relación social y así el desenvolvimiento global de un mundo que cubre y afecta al Planeta entero.

Progreso material descontrolado que termina por ser contraproducente, nocivo para toda especie, al afectar los elementos básicos del patrón de reproducción natural de los ecosistemas, trastorno masivo que por la dimensión cuantitativa alcanzada, se torna irreversible, sentenciando a la Humanidad a padecer las consecuencias de su engendro artificial incontrolado, de la monstruosidad maquinal que ha engendrado cual aprendiz de brujo.

En lo que la contaminación (que hace honor a su nombre para ser) corrosiva, actividad accionar que corrompe la naturaleza, no sólo altera sino que destruye los recursos naturales, preciados bienes que la Madre Tierra mantiene en su seno, los que cosificados como mercancías por el patrón capitalista adquieren un valor artificial que en realidad es un anti-valor adulterado por la codicia del sujeto capitalista, al hacer de ellos bienes privados para satisfacer el bienestar material de los propietarios adinerados.

El impacto antieconómico de la polución industrial con su consumo exaltado e irrefrenable alcanza niveles de afectación drástica que ya resultan irreversibles, en cuanto que sus consecuencias son un continuum entrópico que va causando una mayor conmoción en la Ecósfera. Y la sentencia es: Si la Tecnosfera afecta a la Biosfera el resultado terminal no puede ser otro sino su propia autodestrucción. La intensa explotación de los recursos naturales hasta su extinción con su impacto colateral que provoca la extinción de las especies así como la adulteración del clima en última y primer instancia termina por perfilar la auto destrucción de la especie humana y su obra. Y la sentencia contundente no deja de ser: extinción es para siempre, lo que el ser humano está destruyendo al afectar la Ecósfera, no tiene redención.

La intensa explotación capitalista que comienza por afectar el trabajo humano convertida en expoliación de los recursos naturales termina por afectar tanto a la Natura como a la Sociedad con tal intensidad que su nocividad al alcanzar dimensiones globales se convierte en Autodestrucción irreversible por irrefrenable mientras el sistema capitalista siga imperando.

Crecimiento material contraproducente, anti-económico y anti-ecológico afectando la geografía tanto como al reino animal y vegetal, impidiendo la homeostasis natural alterada por el artificio industrial, corroída por su impacto excesivo, repercutiendo en la extinción de recursos bióticos por igual que en la disminución de los energéticos terráqueos, tales como el carbón-petróleo-gas-uranio, por igual que de los metales industriales: aluminio, cobre, cromo, estaño, hierro, níquel, plomo…, que constituyen la materia prima del Construkto urbano y del campo tecnificado.

Este Construkto que pasa a resultar nocivo conforme acrece la Tecnosfera cual mancha urbana ya para fines de los años 60 cubría prácticamente el 90% del orbe y sólo un 10% del mismo estaba a salvo de la invasión: El territorio libre de intrusión humana es muy escaso, a decir de David Brower.[24] Lo que pudiera parecer exagerado para aquellos años no lo es en la actualidad en que la mancha nociva se expande como la gelatina de aceites que contamina tierras, ríos y mares. Océanos de plástico y otros desechos industriales hacen del orbe un compendio de detritus.

La Homeostasis de la Natura alterada, el desequilibrio del orden natural por el impacto artificial no hace sino generar entropía, en un mundo cuyos bienes terrenales son finitos y así cerrado a su propio desenvolvimiento. Así sea que a nivel atómico las partículas microscópicas constitutivas circulan en el orbe transformándose para variar indefinidamente entre elementos orgánicos e inorgánicos. Y si los átomos se reciclan, empero, la energía puede ser utilizada una sola vez: “ya sea por un organismo dado o por una población, se convierte en calor, de manera que bajo esta forma, la energía no puede impulsar procesos vitales, y pronto se disipa del ecosistema”. En el plano mesocósmico, el alimento de todos los días es un ejemplo cabal de disipación de energía continua e irreversible efectuada para lograr reproducir el metabolismo del cuerpo humano: “De igual manera, en la ciudad pueden reciclarse: el agua, el papel y los metales, pero no es posible reciclar la energía que impulsa a la ciudad; todos los organismos vivos y las máquinas son semejantes en el sentido de que, para mantener una actividad requieren un suministro continuo de energía proveniente del exterior”.[25] Y ese exterior es finito y biodegradable.

Entonces, ¿qué pasa cuando un conjunto finito de suministros energéticos se van agotando de manera progresiva por su irracional explotación?

Las leyes de la termodinámica indican que la energía se transforma sin ser creada o destruida, empero, la transmisión de energía (y más por medios artificiales) implica degradación de una forma concentrada (prístina) a una forma alterada, degradada, dispersa. Dando lugar a que la segunda ley de la termodinámica enuncie propiamente al efecto entrópico, significando que la energía disipada (empleada-gastada) en nuestro entorno en forma de energía calorífica ya no es recuperable, pasando a crear “un desorden en un sistema tecno-dinámico cerrado” y así finito. Lo que extrapolado al orbe tecnificado significa que la energía cual recursos materiales empleados y así gastados en el desarrollo constructivo y reproductivo de la Tecnosfera no retornable.

Gasto irrecuperable en un globo finito de elementos satisfactores que se van gastando conforme el desarrollo material, la Tecnosfera misma crece y se reproduce multiplicándose sin control, y para peor, alterando el equilibrio natural, la homeostasis que tiende a la baja entrópica conforme la energía solar se disipa generando vida; por el contrario, la Tecnósfera tiende a la elevada entropía al ejercer un gasto creciente de energía y crear estructuras que acrecen requiriendo de más y más energía, círculo vicioso de crecimiento imparable que provoca la afectación a los hábitats terminando por generar destrucción y orden natural alterado es igual a caos creciente complicado.

El elevado gasto de energía y su disipación degradantica en un orbe finito es en proporciones muy elevadas superior al que la Naturaleza genera con el ciclo solar, puesto que no es lo mismo 1 000 calorías de luz solar que 1 000 calorías de energía proveniente de la fisión o de la fusión atómica, de los hidrocarburos o de recursos minerales; lo primero da lugar al ciclo vital natural, homeostático, que se reproduce de manera cíclica reduciendo la energía al generar las condiciones propicias para el desenvolvimiento de la Biósfera; de manera contraria, la energía artificial que produce la Tecnosfera implica mayor gasto y generación progresiva de energía, artificio desgastante y por ende de consecuencias irreproducibles y peor aún nocivas por contaminar el medio ambiente con gran intensidad.

Incluso las medidas que se toman para disminuir la entropía generan mayor entropía y la eliminación de residuos provoca mayor generación de residuos dado que la materia no puede destruirse. Incluso un desintegrador molecular resultaría, además de costoso, propagador de mayor energía disipada: “El calor es una forma de energía y ya sabemos que ésta no puede ser destruida. En todo caso, sólo podría ser transformada en otra clase de energía. Conocemos el modo de liberar la energía contenida en los combustibles, sean fósiles o atómicos, pero no sabemos cómo liberar [librarnos] esa energía, a no ser empleando una mayor cantidad de la misma”.[26]

Y peor cosa ocurre con los desechos radioactivos acumulados, una verdadera carga peligrosa permanente para todo futuro imaginable en el planeta, dado que la auténtica solución sería expulsarlos al espacio exterior, pero como los accidentes en los despegues por la ignición de turbinas propulsadas con petróleo destilado son altamente factibles de provocar una explosión, tal solución queda descartada. Sólo la ciencia ficción de Arthur C. Clark la imagina en el año 2010 de su Odisea del Espacio. Mera ciencia ficción que la tecnología está muy lejos de poder realizar.

La homeostasis cíclica cual desenvolvimiento natural resulta alterada por adulteración artificial que representa la mecánica continua, así lineal y ascendente de los incrementos productivos en cantidades industriales, superproducción extralimitada que va provocando el agotamiento de los recursos finitos para constituirse en el factor crucial (el non plus ultra de la reproducción capitalista) de la Crisis.

Lo que se manifiesta en la propia producción básica, sabido es que: “En términos de energía es difícil y costoso mantener rendimientos muy altos de la misma cosecha durante periodos prolongados de tiempo”.[27]

La ruptura de los ciclos homeostáticos por la producción continua ascendente e intensiva (si bien en un principio rinde incrementos por hectárea mayúsculos, con el transcurso del tiempo van descendiendo), obviamente termina por ser perjudicial e insostenible a largo plazo, pudiendo llegar a agotar la tierra de manera irreversible y lo peor del caso radica en que esta explotación intensiva es un proceso de afectación violenta de flora y fauna, reduciendo diversidad para incrementar rendimiento, ergo, provocando que cientos de especies salvajes y silvestres se extinguan para dar lugar al hacinamiento de fauna doméstica y plantas de uso industrial.

Y por supuesto que la explotación intensiva también se aplica en la minería con similares resultados: “un patrón unidireccional de extracción sin restricciones, uso y desperdicio, está proyectado para conducir a una situación de florecimiento-colapso, como lo señala la curva A”.[28]

Curva A que da cuenta de la trayectoria de agotamiento de los recursos naturales cualesquiera que estos sean, dibujada cual curva de campana tal y como la patentó Hubber, alcanzando una cresta (el Peak Oil en su caso), que pasa a iniciar una diagonal descendente, primero pronunciada, después de algún tiempo en caída vertical; y como ocurre con el petróleo es lo mismo para el resto de recursos naturales explotados por la industria, el caso de los minerales, puesto que todos los recursos naturales son finitos, así el hierro como el cobre, el aluminio, el níquel, el uranio…, por lo que ante la explotación intensiva que los procesos industriales de producción capitalista demandan transitando por el proceso: auge-colapso terminan por agotarlos en un período de tiempo histórico breve, más aún geológico.

El remedio considerado por la perspectiva ecologista consiste en: “Una repetición eficiente de los procesos cíclicos combinada con una conservación y substitución estricta [que así] extiendan las curvas del [a fin de cuentas inevitable] agotamiento de la reserva minera (…) Queda por verse si la humanidad quiere o puede elegir entre estas opciones, o si los acontecimientos forzarán alguna otra opción”[29] concluía Odum. Cuando que el problema toral ha radicado en que la Humanidad[30] aunque quiera no puede elegir e implementar la elección racional porque no reina, porque el dominio capitalista lo impide y la arrastra en la vorágine para que la extracción de estos recursos ya disminuidos, hoy día, resulte más costosa cuan dañina, como ya se hacía ver en los años 70.

Y contaminar es igual a corroer la Naturaleza desperdiciando recursos no renovables. Que el desenvolvimiento natural también produce contaminación es un hecho, pero es una contaminación de menor grado remediada con los propios procesos cíclicos y el aprovechamiento de los mismos contaminantes. Nada semejante a las miles de toneladas tóxicas y los detritos no degradables, o peor cosa, radioactivos, provocando un proceso de saturación que causa estragos en los ecosistemas.

Saturación por materiales y compuestos petroquímicos no degradables, rebasando por mucho la capacidad de deglución de sus elementos tóxicos, creando una especie de basurero cancerígeno en progresión hormiga: “Hasta ahora, la sociedad no tiene un procedimiento para tratar con el efecto sinergístico de numerosos venenos de bajo nivel que separadamente tienen un efecto insignificante, pero que en conjunto llegan a ser perniciosos”.[31]

Con la agravante del envenenamiento químico causado por el uso masivo de insecticidas desde hace décadas, en procura de la erradicación de plagas que afectan diversos cultivos, muchas de las cuales resultan fortalecidas y se tornan inmunes requiriendo de mayores dosis con las que los compuestos tóxicos se hacen más nocivos terminando por perjudicar más al cultivo y al cultivador que a los insectos que salen re fortalecidos.

Los ‘desiertos verdes’ de monocultivos que vienen proliferando en inmensas extensiones, regados con insecticidas terminan por agotar la flora y fauna silvestre; craso error, efecto embudo de restringir la biodiversidad a lo que la Tecnosfera le conviene en lo inmediato o mediato, pero no a largo plazo, en lo que el exterminio es para siempre, anulando la posible recuperación – regeneración, por lo que el futuro pinta desolado.

Añádase la agravante de los defoliantes, herbicidas concebidos para eliminar hierbas nocivas que suelen crecer en las zonas de cultivo, pero cuya aplicación termina por ser más nociva dado su elevado nivel de toxicidad en el compuesto químico empleado, resultando más nocivo el ‘remedio’ que la enfermedad, aconteciendo que se detona un efecto resistencia por igual generado en las hierbas que se pretenden eliminar.

La guerra de las especies así implicadas transcurre a través de millones de años. Aquellos mamíferos originales de hábitos nocturnos que se alimentaban de insectos para cuando reinaban los dinosaurios continúan su evolución hasta convertir a una de sus ramas en el depredador mayor a escala superlativa; el mamón mayor versus los insectos, teniendo pendientes estos últimos la revancha.

El triunfo de los insectos radica en que a diferencia de mamíferos, aves y reptiles salvajes afectados por la destrucción de sus hábitats, por su tamaño y densidad, así como por la resistencia que adquieren, se perfilan para terminar siendo los vencedores en la guerra que el humano les hace, porque tal combate pasa a ser factor contraproducente que incide en su autodestrucción, cual plaga mayor que al combatir lo nocivo destruye la biodiversidad, minimizándola y especializándola, de por medio empleos de biocombustibles y plantas genéticamente modificadas a prueba de plagas se convierten en la plaga de la agricultura tradicional contaminándola. Y tras de la erosión de la tierra cultivable, los insectos y el yerbal incomestible proliferen. En lo que a decir de un entomólogo: “en toda la historia de la entomología, ningún insecto por completo adaptado o ampliamente establecido sobre un terreno diverso, ha sido erradicado por medio del esfuerzo humano”.[32]

Y como no hay escape a las estrellas, el triunfo de los insectos les hará heredar la Tierra infestada por una maleza invasora. (Algo así como ‘The Return of the Giant Hogweed’. Genesis. Nursery Cryme 1971: “Giran y giran, nada puede detenerlas / junto a los ríos y canales crece su poder / ¡Eliminarlas, debemos destruirlas! / Se infiltran en las ciudades con su espeso y oscuro color avieso. Son invencibles, parecen inmunes a todo nuestro ataque herbicida (…) La criatura botánica se despierta buscando venganza / la bestia real no olvidó, pronto escaparon expandiendo su semilla / preparándose para un ataque furioso amenazando a la raza humana. BAILE DEL GIGANTE HOGWEED: El poderosos Hodweed se ha vengado los cuerpos humanos pronto conocerán nuestra ira / matadlos con vuestros filamentos de Hogweed / Heracleum Mantegazziani ).

Crecimiento industrial y consumo elevado exclusivo es igual a uso irrenovable y destrucción de energía cual recursos naturales → en un entorno finito → catástrofe ambiental. Desorden alteración de la Natura → caos sistémico cual mancha corrosiva que avanza disminuyendo los espacios bióticos requeridos para la obtención-generación de alimentos indispensables para la manutención de 7 millardos de seres humanos compitiendo con la fauna silvestre y en franco proceso de crecimiento geométrico, sin avizorarse un control demográfico que evite el que el ser humano termine por convertirse en la plaga que agota la Biósfera.

Estructuras de hierro, acero, hormigón, asbesto, vidrio, recubiertos de plástico y envoltorios ambulantes flotando como papalotes en el aire viciado formando océanos contaminados…. Costra polutiva que a decir de los aborígenes es mala vibra, disecante no solo de la naturaleza sino ahuyentante de los espíritus; si la Natura como Madre Tierra tiene un hálito divino en su seno, la mancha negra lo aniquila para dejar en su lugar la abominación desoladora.

La pesadilla maltusiana comienza a verificarse cuando que a pesar de que la producción de alimentos se incrementa con la agro industria globalizada en proporciones exponenciales, empero, esta productividad se lleva a cabo empelando procedimientos y recursos artificiales que a la larga resultan insostenibles, demasiado artificio = a impacto degradante a las tierras de cultivo → agotamiento; supeditación a una agroindustria dependiente del petróleo y de agroquímicos (combustibles-fertilizantes-plaguicidas), cuya intensidad productiva además de agotar la tierra acaba con el agua de riego, y con el peligro de que la ‘solución’ propuesta con los organismos de modificación genética bajo parámetros estrictamente capitalistas y así monopólicos, terminen por conducir después del auge a la escasez.

No representando superación de la problemática sino su agudización, en conjunción del problema de agotamiento de la Natura con la perfidia del dominio del capital imperialista que intenta una cobertura mundial controlando los suministros de energía y la producción de alimentos modificados, comenzando por las semillas.

Cuando que a todo esto, en resultas de la productividad intensiva y su subsiguiente consumo descontrolado, los ecólogos calculan que se requeriría en el transcurso del siglo de más de un Planeta y medio para poder satisfacer la demanda de energía-recursos naturales acorde con el incremento demográfico, el crecimiento de la Tecnósfera y la multiplicación del modo de consumo urbano, para no involucrar el exceso irracional de la american way of life = a < consumo exorbitante insostenible.

Lo lineal ascendente, proceso del progreso industrial, resulta insostenible por ser antinatural, todo en la Naturaleza deviene acorde con una regulación armónica equilibrante, cíclica. Desenvolvimiento que fue roto (superado, en la conceptual burguesa) por el crecimiento lineal-vertical (así graficado), de tendencia exponencial, geométrica, el cual resulta insostenible en futuras décadas. Como tales, los monocultivos intensivos resultan nocivos e insustentables, al igual que un pozo petrolero en singular y el conjunto de yacimientos tienen un ciclo de producción-explotación intensiva que de manera ineluctable da lugar al declive, los cultivos están sometidos a un ritmo que requiere de descanso o se agotan, así aconteciendo con la ‘revolución verde’: “Los rendimientos por hectáreas aumentaron marcadamente durante varios años, pero por 1964, este florecimiento fue cesando poco a poco. De ahí en adelante, los rendimientos promedio no fueron, por mucho, mejores que aquellos de la década de 1940 […] La administración forestal y de la fauna silvestre enfrenta un dilema similar al que se encuentra en la agricultura, es decir, qué tan lejos llegar en la reducción de la diversidad para aumentar el rendimiento”.[33] Conduciendo al agotamiento de tierras cultivables y hábitats vírgenes, exangües ante el acicate de un padre que obra de manera exhaustiva y así depredante. La gratuidad de los bienes terrenales, su ‘presente al hijo’ abusado por la codicia de éste malagradecido, no encontrándosele solución con otorgarle un valor monetario, puesto que éste: “no resuelve el problema del conflicto de intereses entre el valor para el dueño de la propiedad y el valor para la sociedad, donde el área en cuestión tiene un alto valor público o social en su estado natural, pero también tiene un alto valor en bienes raíces, si se desarrolla para alguna otra cosa”.[34] Debiéndose por el contrario proceder a la inversa, socializar los bienes evitando su enajenación capitalista, sinónimo de agandalle, esquilmación y agotamiento.

El crecimiento, la producción, el consumo exorbitante como exponencial graficado con una diagonal ascendente resulta materialmente insostenible, pero se efectúa so pena del futuro agotamiento. Dicho esto a mediados de los años 70: “Es evidente que el crecimiento exponencial, ya sea en una población o que involucre algo parecido al consumo humano del combustible, no puede permitirse que continúe indefinidamente sin un gran riesgo de extralimitación desastrosa porque con cada tiempo incrementado al doble el salto viene a ser cada vez más largo. Así, si una población de insectos que se alimenta de hojas de un árbol, se incrementara sin restricciones a una tasa de diez veces cada mes, debería haber sólo 100 individuos después de dos meses, pero 10 000 después de cuatro meses, suficientes para dejar rápidamente al árbol sin hojas”.[35]

Catástrofe ambiental que acontece en la ruta sin retorno o sin salida al precipicio, en el arrastre de los pasajeros que conducidos en los rápidos del río por una tripulación de malhechores ebrios, los arrastran inconscientes y/o impotentes por turbulencias que se van incrementando, sin marcha atrás ni salida laterales hasta caer con el barco por la cascada.

Evidenciándose así que la especie humana sobre poblando al Planeta se convierte con su impacto depredatorio en una plaga nociva ejerciendo la extinción de recursos y especies generando a la larga su propio exterminio: “En realidad, una plaga puede definirse como un oportunista capaz de un rápido crecimiento exponencial, cuando se rompe el control dentro del ecosistema”.[36] En eso se ha convertido la Humanidad dominada por los capitalistas. Una plaga de impacto autodestructivo en la geocronía.

De manera tal que la no superación del modo de producción capitalista pasa a ser la cadena de condena que provoca carestía…

La Madre Inmensa Dadora y Protectora y el Padre Cruento y Avorazado

Consecuencia anticipada por Karl Marx de que la Humanidad misma se ‘hubiese convertido en una mercancía’. Humanidad que sometida a la égida capitalista pierde capacidad de controlar el desarrollo material, comenzando por la explotación del trabajador en aras de la obtención de la plusvalía: “Dentro de una sociedad basada en la propiedad privada, los productos del trabajo humano no pertenecen al obrero para que sea él quien los disfrute, sino que se convierten en propiedad de personas ajenas, que los utilizan para oprimirlo. El síntoma más claro de este hecho, escribió Marx, es que el obrero no produce las cosas que le son más útiles sino aquellas que aportarán valores de cambio más elevados al propietario privado. De este modo, el proceso de la producción material se trona fragmentario y el producto mismo se escinde en su valor de uso y valor de cambio, de los cuales sólo el último es importante”.[37]

La producción alienada dando lugar a la fetichización de lo producido (la mercancía) y así escapando al control del productor reducido a ser un elemento fabril controlado por el propietario privado, quedando el fruto del trabajo en manos del explotador que lo realiza al más alto precio posible para su beneficio particular. Buena base del Pandemónium en el que se convierten las sociedades capitalistas.

Esos fetiches cual fantasmas burlones se escapan de las manos de los trabajadores convirtiéndose en miríadas de objetos baladíes que orbitan sobre el mundo-mercado sin más control que su inminencia requerida de pronta venta con ganancia masiva, de ahí su descontrol. Pasando a ser objetos nocivos que conturban la Tierra.

Por un lado, la producción es un simple cambio de equivalentes y por otro, es la apropiación violeta del poder creador del obrero. Es un sistema social en el cual el obrero como vendedor, y el capitalista, como comprador, son jurídicamente partes contractuales iguales y libres pero es también, al mismo tiempo, un sistema de esclavitud y de explotación”.[38]

Por ser así el capitalismo es un sistema de producción-distribución y consumo desquiciado y desquiciante, generador de una profunda cuan intensa injusticia social que se barrunta desde los sótanos de las fábricas; hacedor de fetiches que escapan a su control como los embrujos del aprendiz de brujo, el que ha detonado la producción a chorro fabricando millones de fetiches convertidos en objetos chocarreros contaminantes.

El poder productivo excesivo deviene incontrolable. El exceso productivo, característica constitutiva del capital que se realiza más allá de las necesidades naturales/humanas, resulta de magnitudes exorbitantes fabricándose con tal profusión que provoca la reducción drástica de las materias primas.

El trabajo automatizado que Marx atisbó, bien puede entenderse como la organización económica apta para el ‘derrumbe’. Empero, el ‘obrero supervisor del trabajo maquinal’, apéndice de la misma, deja de ser el agente revolucionario per se. La propia máquina con sus administradores obnubilados en el engolosinamiento de la sobreproducción a toda costa y coste, se convierte en el agente contrarrevolucionario por antonomasia que con su poder incontrastado propicia y precipita el derrumbe.

Las fuerzas productivas y las relaciones sociales -unas y otras, aspectos diversos del desarrollo del individuo social- se le aparecen al capital únicamente como medios, y no son para él más que medios para producir fundándose en su mezquina base. In fact, empero, constituyen las condiciones materiales para hacerla volar por los aires”.[39]

Auspician a sus ‘genios’ a ejercer su mecánico oficio progresista, acicateados por la recompensa monetaria, regalándole al mundo su ‘magia negra’ encubierta, cuyas funestas consecuencias padecemos, y en progreso, a como la Máquina avanza autodestruyéndose.

Generación del Beneficio. El (terrateniente), original beneficiario por el solo hecho de ser propietario cobrando un ‘tributo’ (renta) por alquilar su propiedad baldía, la que se incrementa con lo edificado (constructor) y con el uso de lo construido; así que con el desarrollo de la Civilización Industrial se crea una renta por sobre el terrateniente que va sacando mayor beneficio, fabril, mercantil y más aún especulativo, el que a gran escala proporciona las mayores ganancias, cuando la sociedad hedónica tiene grandes stocks acumulados.

Especulación de bienes raíces y de inmuebles partiendo de la propia edificación especulativa que acrece ocupando los pisos superiores que proporcionan las mayores ganancias capitalistas, dada la progresión del Sistema alcanzando magnitudes de producción industrial por todo el orbe con dominios monopólicos, sobre produciendo y obteniendo plus ganancias, cuando los grandes capitalistas son propietarios por acciones de múltiples cuan variadas empresas, holdings con los que abarcan muy diversos dominios y rubros productivos de transporte, comunicación y comercio, pasando a ser una casta que se apodera de los negocios más lucrativos abarcando todos los sectores del Supermercado.

El pudiente capitalista lo mismo es dueño de fábricas que de los mejores bienes terrenales que procura acaparar para beneficio exclusivo y excluyente, bienes terráqueos y fábricas se convierten en el par perfecto que el capitalista procura obtener y administrar porque le rinden beneficios seguros uno y otro al unísono o a destiempo. Para que con tal hegemón un sector propietario, la porción mínima de la sociedad-pirámide que ocupa su vértice llegando a ser tan sólo el 1% de la humanidad, se asegura el trabajo obligado y el tributo conferido, así como el usufructo por hacer de la Tierra su propiedad.

Tal y como comenzó a plantearse desde el siglo XIX: “Una parte de la sociedad le reclama aquí a la otra un tributo a cambio del derecho de habitar la tierra, así como en general la propiedad de la tierra implica el derecho de los propietarios a explotar el cuerpo del planeta, sus entrañas, el aire, y con ello la conservación y desarrollo de la vida”.[40] Cuando el capital fijo comenzaba a acrecentarse, incorporando a la tierra, echando raíces en ella, implantando sobre de ella cantidad de inmuebles, fábricas, almacenes, ferrocarriles….

Adviniendo en el real dominio monopolista, monstruosa acumulación de capitales y así de ganancias, ejercicio de control-dominio y usufructo sobre la Tierra obteniendo beneficios concentrados, calamidad de los pueblos desposeídos y de trabajadores alienados, obligados a laborar para sobrevivir ante tan eficaz esclavitud establecida en el mercado monetizado, en peligro de ser víctimas de la maldad suprema con que culmina el Capital su dominio, convirtiéndolos en marginados inservibles fuera del Mercado, seres humanos desechables cuando el Mundo es precisamente un Supermercado en el que sólo cuentan los agentes monetizados. (Valen por el dinero que posean y son posesos por el dinero y las propiedades que los enajenan).

La ‘fiebre especulativa’ como lo hace ver Karl Marx es una fase que suele presentarse ‘en la vida económica de los pueblos modernos’,[41] cuando la vida fácil se asoma como factible provocando el que se procure obtener pingües ganancias sin trabajar (producir), en lo que bajo las condiciones contemporáneas de sobreproducción mundial se posibilitó que la fiebre especulativa cual khremata conozca su delirium trémense dorado.

Ejerciéndose el imperialismo que garantiza los monopolios de el Gran Capital manifiestos en holdings transnacionales. Apoyados por establishment que estructuran una sólida hegemonía política-ideológica-policiaca-militar, control-dominio instaurado para culminar la égida del Capital regenteando la Tierra con Estados terroristas. Toda vez que el dominio de la elite del poder metropolitano se ha afianzado finiquitando los fracasos ‘socialista-comunistas’ al mismo tiempo que exacerbando la competencia en disputa por el dominio mundo total-final haciendo de la Tierra su propiedad privada, evitando que la alternativa social se asome.

El retardo en la supresión del modo de producción capitalista le propina a la Humanidad su condición calamitosa en ruta a la debacle, la antítesis de la superación socialista mundial: “Desde el punto de vista de una formación económico-social superior, la propiedad privada del planeta en manos de individuos aislados parecerá tan absurda como la propiedad privada de un hombre en manos de otro hombre. Ni siquiera toda una sociedad, una nación o, es más, todas las sociedades contemporáneas reunidas, son propietarias de la tierra. Sólo son sus poseedoras, sus usufructuarias, y deben legarla mejorada, como boni pates familias (buenos padres de familia), a las generaciones venideras”.[42] [Pleno de espíritu comunitario y de responsabilidad paternal, cuando que el Padre (trabajo) debería respetar a la Madre (Tierra) dadora de los bienes gratuitos].

Por no haberse detenido la acumulación de plus ganancias monopólicas, entregando el orbe entero al beneficio de plutócratas, es que la Crisis va rumbo al agravamiento de todos los problemas capitales en procesión de círculos viciosos, no pudiendo dejar de ser la etapa epigonal no superada por la revolución mundial racionalmente pronunciada, pasando a ser en su lugar la debacle autodestructiva que el capital imperialista le propina a la Tierra-Humanidad.

La Ecuación Entrópica

El capitalismo tiene prioridad, lo que significa que los paliativos que se tomen para ‘frenar’ la polución industrial –contaminación mundial- resultan nimios y las campañas efectuadas con medidas parciales devienen en inefectivas, más mediáticas que ciertas, incluida la ‘educación ecológica’ y la aparición de partidos verdes pseudo ecologistas, a poco tiempo completamente integrados en la política pseudo democrática, demagógica aupada por los capitalistas.

Acciones hormiga e inconexas entre sí se ven por mucho desbordadas por el torrente de los imperativos del sistema productivista y su derivado consumo exacerbado. La ganancia capitalista tiene prioridad para todo gobierno del signo que sea, en las metrópolis la compulsión desarrollista los relanza de constante a obtener de las periferias los recursos y materias primas que requieren para reproducirse y seguir creciendo; en las periferias su pobreza y atraso los obliga a conceder espacios y recursos a costos bajos a las transnacionales, y para cualquier gobierno siempre es el corto plazo el que determina sus decisiones, optando por tomar medidas apuradas que pretenden resolver de inmediato problemas que en realidad con ellas van agravando o postergando su solución para un futuro en el que en realidad será más difícil el encontrar remedios en condiciones más difíciles.

La bola de nieve en caída desparramada provoca una avalancha incontenible; la reproducción inmediata de la dinámica productiva es la constante que incrementa la entropía de una máquina monstruosamente ingente reproduciéndose gelatinosamente sin control ni cerebro. Y la mancha negra no cesa de crecer contaminando lo verde, las urbes e instalaciones de energía y fábricas extractivas se reproducen afectando la campiña silvestre y a los campesinos, agotando los recursos vitales y contaminando a la propia tierra de cultivo así como afectando a los campiranos allí donde se ven perjudicados por la presencia de algún recurso prioritario para la industria.

Ya en el comienzo de la Crisis se hacía ver que los EUA, con un 7,5% de la población mundial utilizaba casi la mitad de los recursos básicos del Planeta. Careciendo obviamente de gran cantidad de minerales y de hidrocarburos conforme el descenso de la ‘campana’ se viene produciendo precisamente a partir del comienzo de la séptima década del siglo XX, pasando tal nación a convertirse en un monstruo consumista que requiere generar un dominio imperialista para seguir manteniendo su nivel de vida. ¡Calamidad planetaria!

La american way of life no tiene futuro en los propios EUA y resulta irreproducible en China-India o Rusia, Brasil, Sudáfrica…, simple y sencillamente porque no hay Planeta que pueda sustentar tal nivel de vida basado en la expoliación de recursos a destajo, explotación ingente de recursos naturales y para peor, concentrados en una casta de desalmados.

El ‘desarrollo del Tercer mundo alcanzando las condiciones materiales de existencia del Primero’, ha sido y es un engaño para incautos; ni a nivel intranacional, pero mucho menos, a nivel internacional el Capital permite la homogeneización del beneficio que por ser precisamente capitalista favorece a un porcentaje mínimo de las poblaciones. No hay futuro promisorio si la american way of life prosigue y se reproduce. El futuro es el caos, el conflicto y después la desolación.

Consideración consabida desde aquellos años de inicio de la Crisis: “En consecuencia, no se trata de pensar si debe realizarse una labor de control, sino que está obligado a hacerlo. En el futuro, el hombre tendrá que decidir lo caliente o frío que será el clima, lo limpio que estarán el agua y el aire, la fertilidad del suelo, los índices de mortalidad y morbilidad [sic], y muchas cosas más”.[43] Incautamente se pierde Rattray Taylor entre la elección del deber hacer por controlar la polución a favor de la vida y el caer en el control desesperado que en resultas de los apuros los poderosos tratarán de implementar para reducir la población por métodos drásticos, como su solución final favorita. A más de que la propia elección positiva no ha sido posible de efectuarse a ya casi medio siglo del inicio de la Crisis y de que sonaron las primeras trompetas de alarma.

Para cuando recursos no renovables vienen a marcar el límite de la explotación intensiva puesto que prácticamente todas las fuentes de energía empleadas para edificar la Tecnosfera son finitas, por tanto tienen fecha de caducidad en un próximo futuro, máxime que el nivel de su explotación-desecho se incrementa exponencialmente conforme el progreso continuo prosigue gastando más y más recursos naturales y para cuando los ‘mecanismos del mercado’ que debieran servir para aminorar la explotación creciente no funcionan, esto es, ni el aumento de los precios, ni el aminoramiento en la disponibilidad de recursos ponen freno a la extracción, significando la compulsión irracional en la que ha caído el desarrollo industrial y la reproducción de los procesos industriales, los que bajo proyecciones capitalistas, por el contrario no hacen sino intensificarse, acelerando aún más el intensivo uso energético conllevando una más intensa actividad extractiva y producción y uso de los satisfactores naturales poniendo en peligro su agotamiento en el próximo futuro.

Generación de tecnología extractiva que consume más energía, en procura de obtener más energía de una manera más costosa y degradante, puesto que conforme se van agotando las existencias (los yacimientos) mejores y más accesibles, su extracción se torna más complicada.

En los 70 se calculaba que para fines del siglo metales como el oro, zinc, platino, plomo, difícilmente satisficieran la demanda estando muy probablemente agostados para el 2050 debido a que la demanda crece a tasas mayores que la propia población mundial, viniendo a ser un consumo masivo intensificado per cápita en continuo crecimiento en un proceso inversamente proporcional a la reducción de los recursos naturales.

Tomando en consideración las reservas de uno de los minerales más abundantes, el cromo, calculaban hacia 1970 que a demanda creciente promedio, aún y siendo un metal con mayores cantidades de reservas, cerca de 775 millones de toneladas métricas, extrayéndose por entonces 1.85 toneladas por año, éstas podrían durar unos 420 años. Empero, dado que el consumo real de cromo iba aumentando a una tasa anual del 2.6%, de mantenerse este incremento promedio, terminaría por agotarlas no en unos 420 años de no crecer el promedio, sino en unos 95 años. Y si las reservas pudieran quintuplicarse tal incremento únicamente ampliaría la duración de las reservas de 95 a 154 años.[44] Es decir, no hay recurso natural que soporte a mediano plazo histórico el incremento de la explotación de los recursos naturales, tal y como sigue aconteciendo.

La explotación intensiva y la extracción amplificada por todo el orbe de los metales preciosos y de valor industrial logra mantener la oferta creciente que satisface la también creciente demanda, pero a costa de expoliar los hábitats con una extracción desaforada, exorbitada que terminará en corto plazo por acabar con las reservas y peor aún, con los recursos bióticos de las zonas en que se encuentran, los que son destruidos sin consideración alguna. Ciego desenfreno de la entropía capitalista propio de una sociedad industrial ilimitada, crematística pura.

Conclusión prevista desde 1970: “Dadas las actuales tasas de consumo de los recursos y el aumento proyectado de estas tasas, la gran mayoría de los recursos no renovables hoy importantes tendrán costos extremadamente elevados dentro de 100 años. Mientras la demanda de recursos siga aumentando exponencialmente este enunciado será cierto no obstante se formulen las hipótesis más optimistas acerca de reservas por descubrir, avances tecnológicos, sustitución o reciclaje”.[45]

El que las reservas de los principales energéticos y materiales industriales se encuentren distribuidos por todo el orbe, y dado que el Primer Mundo ocupa un espacio reducido, hace que estos se encuentren en mayor proporción en los países de las periferias, generándose la pulsión imperialista por apropiarse de ellos y la competencia entre las potencias occidentales, a las que ya hay que agregar a China, Rusia, India y Brasil, varios de los mayores países en territorio y en población, ergo, mayor competencia y mayor explotación conduciendo a mayores confrontaciones y por ende a guerras mundiales de baja, media o gran intensidad.

Considerando tal problemática hace ya casi medio siglo (falta solo un lustro para alcanzarlo) los científicos así planteaban tal derrotero de callejón sin salida: “Además del problema económico que representa el destino de diversas industrias a medida que el precio de un recurso tras otro se hace cada vez más prohibitivo, está el problema político imponderable de las relaciones entre países productores y países consumidores a medida que los recursos restantes se concentran en áreas geográficas más limitadas. La reciente nacionalización de las minas sudamericanas y las presiones en el Medio Oriente dirigidas hacia la elevación de los precios del petróleo, sugieren que el problema político ha de suscitarse mucho antes que el económico”.[46] En lo que los imponderables del destino pueden quedar comprendidos en una teoría del caos y la confrontación generada por la carestía y la escasez.

La única solución viable histórica se avizoraba desde aquel principio de la Crisis teniendo por punto principal el aminoramiento de la explotación con la concerniente disminución en el abuso consumista, procediéndose a mejorar la recuperación y el reciclaje de materiales desechados; apuntándose como indispensable el elaborarse nuevos diseños que incrementaran la durabilidad de algunos enseres; así como el procurar cambios cualitativos en el uso de recursos indispensables y en el patrón de consumo mundial de los satisfactores requeridos, logrando minimizar materiales y sustancias irremplazables que cada persona requiere para subsistir dignamente.

Planteándose tales medidas como indispensables de irse implementando en procura de mantener la reproducción de la Tecnosfera a largo plazo, pero lo que ha ocurrido es lo contrario, se incrementa de manera desaforada el empleo gasto y desecho de recursos en franca carrera a la catástrofe mundial. Pues sólo un sistema mundo no capitalista sería capaz de proceder a tomar medidas racionales de sustento de la energía y de la subsistencia humana. Lo que al no haber acontecido en medio siglo de inicio de la Crisis, condena a la Humanidad a un futuro calamitoso. (Dando por un hecho que en el lustro restante no habrá la transformación mundial requerida para frenar la catástrofe, y aunque se comenzaran a tomar las medidas pertinentes que funcionaran como remedios efectivos, es tal la carga-vuelo acumulado que incluso y con tales transformaciones cualitativas propias de una sociedad mundo socialista, las repercusiones de los excesos ya cometidos complicarían en alto grado la reproducción de sociedades masivas viviendo de los recursos naturales, nunca más la sociedad de consumo capitalista será posible.

La consigna ya era: “Para garantizar la disponibilidad futura de recursos adecuados deben adoptarse políticas que disminuyan el uso actual de los recursos…”. Pero como buenos científicos inmersos en la ideología capitalista proyectaban la implementación de los remedios concebibles a partir de la elevación de costos de las materias primas, cual si el propio mercado fuera capaz de ponerle fin a los excesos, lo que no se produce por la simple razón de la sin razón del proceder mercantil impulsado por la explotación (de recursos) y la explotación (de las clases bajas) capitalista. “… No obstante, aun cuando estas políticas fueran efectivamente instituidas, mientras los circuitos de retroalimentación que regulan la población y el crecimiento industrial sigan generando más habitantes y una mayor demanda de recursos per cápita, el sistema se ve empujado a sus límites –el agotamiento de los recursos mundiales no renovables”.[47] Proyectando hacia el próximo futuro el que en condiciones ya extremas la carestía y la escasez terminen por frenar de manera abrupta la explotación irracional, empero, antes de que ello o junto a ello, pues se trata de una diacronía en la que corren yuxtapuestos los factores sociales y ambientales, la confrontación internaciones se agudizará.

Empleando un modelo matemático de proyección por ordenador alimentado con datos óptimos y ajeno a eventualidades tales como guerras y epidemias, la proyección del crecimiento continuo tal y como venía dándose condujo a: “Así pues, podemos afirmar con alguna certeza que, con base en la hipótesis de que el sistema actual no sufrirá ningún cambio de importancia, el crecimiento industrial y el demográfico seguramente se detendrán a más tardar en el transcurso del próximo siglo”.[48] Para ser más precisos, la proyección matemática ejecutada con simulador dictaminaba que a mediados del ya presente siglo el colapso acaecería, es decir, hacia el ‘predestinado 2050’.

Crecimiento y colapso es el futuro causado alcanzándose una cima de máximo empleo de energía y recursos que tras de un colapso drástico y contaminante da paso a la abrupta caída correspondiente: carestía-escasez-hambrunas-mortandad. Fin del progreso material capitalista. (Presentado en la Gráfica 36: 159).

El crecimiento desaforado materialista produce la mancha tecnificada preferentemente urbana pero también afectando el campo con la agroindustria electrificada, dando lugar a una Tecnosfera fuera de control que de no suprimirse-transformarse será causante directo de mayor entropía.

Para cuando un mundo sobre poblado y tan desigual son causa desesperada de la explotación de recursos naturales con un formato y dinámica artificiales in sustentables en el próximo futuro.

La reducción de los recursos en ciertos espacios y la concentración de la riqueza en los centros (concéntricos) capitalistas obliga a millones de personas a ir emigrando hacia ellos, lo que resulta ser directamente responsabilidad de la explotación y de la fuerza centrípeta del coloniaje – neo coloniaje que las metrópolis hegemónicas vienen efectuando durante toda la Era Moderna con una dialéctica negativa que causa, pues, la desigualdad creciente que ya alcanza niveles de escándalo, dada ésta por la configuración genérica del capital provocando el enriquecimiento del centro, capitalizado por capitalistas en la cima de la cadena (pirámide) depredatoria, realizado a costillas de los trabajadores y de los marginados, así como en el ámbito internacional, a costillas de empobrecer aún más a las periferias, las que van creciendo incluyendo al Sur de Europa, pero por igual con la proletarización en EUA, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, producto del deterioro económico global que sus gobiernos reaccionarios ven atónitos sin responsabilizarse. Causa profunda, sistémica del malestar social generalizado cuan irremediable en el seguimiento de la reproducción capitalista.

El desasosiego, los conflictos sociales protoplásmicos inherentes a toda relación determinada por el sistema capitalista (Capital), abarcan y se reproducen afectando todo espacio sometido al orden sistémico, con estructuras (vínculos materiales – relaciones – conductuales) e instituciones auspiciadas por el modo de producción capitalista y la política (decadente) que impone así como el orden jurídico prototípico del derecho burgués que termina por contradecirse y negarse ante el predominio del rico que hace imperar una justicia venal.

Orden sistémico sub-yaciente en las células sociales (desde el infante sujeto al aprendizaje de la lengua y las conductas en el entorno familiar) desplegando en círculos concéntricos el protoplasma, la gelatina en que existen los sujetos agrupados en distintos sectores y ocupaciones, así cautivos, inmersos en un orden social sobredeterminado y sobre determinante para con las conductas de comportamiento existencial. Dominio circundante en círculos crecientes que cubre prácticamente todo el orbe haciendo del mundo una potencial prisión regida por el predominio monetario, imperio del dólar (o del euro) que programa la regencia del centro sobre la periferia difuminada, como dominio de clase en ejercicio vertical favorable al pudiente capitalista.

Red de la Araña satelital y Pulpo que ordena y controla aplicando diversos dispositivos de orden-disciplina a ejercer en lo laboral-mercantil bajo vigilancia policial que garantice la posesión privada de la clase capitalista, instaurando el Panoptikon para garantizar la reproducción de su hegemonía.

Cuando la secuencia entrópica no hace sino agudizarse en prosecución ciega del crecimiento capitalista que resulta indetenible, con la reproducción global de la Tecnosfera dinamizada por un modo de producción capitalista en franco desenfreno eludiéndose los correctivos que ya vieron pasar el tiempo de aplicación inicial requerido para frenar el crecimiento cancerígeno. Tras de las advertencias referidas de una conmoción global por excesos que los capitalistas se niegan a detener, catástrofe mundial en proceso bajo la incidencia incontrastable e irremediable que establece el establishment del capitalismo imperialista imponiendo un status quo inquebrantable, condenado así a la Humanidad a una serie de hecatombes sucesivas. El punto crítico ha sido rebasado.

Cuando la producción industrial no hace sino reproducirse y amplificarse por todo el orbe ocupando espacios antes carentes de fábricas en periferias ocupadas por el neocoloniaje significando el traslado de la producción maquinal a los países pobres proveedores de la siempre preferida mano de obra barata.

La banausía, además de provocar el tedio anímico y la robotización de los obreros, el trabajo maquinal resulta nocivo sobre todo por el daño físico que causa, pues las fábricas resultan ser cajas de humos y sustancias tóxicas para la salud del asalariado cautivo, incluyendo maniobras peligrosas que en trabajos repetitivos terminan por dañar a los obreros. Lo que aunado al hecho de que cada fábrica en mayor o menor grado según lo que produzca deriva en ser un factor contaminante para el entrono cercano por todo tipo de residuos que arroja al medio circundante.

Factores tales que añadidos a evitar los altos costos de la mano de obra entre obreros especializados y sindicalizados determina el fenómeno de la deslocalización a la periferia barata y menos regulada en la protección al medio ambiente; extensión industrial que se convierte así en el principal propagador de la mancha negra por el mundo entero, no haciendo otra cosa sino expandir la entropía.

En lo que la ecuación productivismo desenfrenado y descontrolado para ser irracional → causa un impacto profundo en la Naturaleza extinguiendo – agotando – degradando las especies del reino vegetal y animal tanto como los recursos energéticos y minerales industriales tienen preferencia de ser extraídos afectando los hábitats → pero por igual las tierras de cultivo erosionadas por una agricultura intensiva y en grado sumo artificial por los fertilizantes químicos empleados → provocando asimismo el agotamiento del agua para riego. Recursos indispensables para la reproducción de la Tecnósfera que al degradar la Biósfera con su merma → pasan a encarecer los bienes terrenales, conduciendo hacia una escasez generada por explotación intensiva que por ende genera(rá) carestía → con una mayor explotación del trabajo y con su respectivo escamoteo de la plusvalía → provocando marginación y desempleo crecientes ante el incremento de la maquinaria autómata que a su vez induce el desasosiego permanente y en tránsito de empeorar toda relación social al incrementar la pobreza y la miseria con millones de explotados a salarios mínimos pero con más millones de subempleados y de desempleados marginados → en hábitats depauperados por la reproducción desgastante del sistema capitalista y macro urbes hacinadas con servicios urbanos deficientes y disminuyendo su calidad. Para que la ecuación del caos terminal que el capital imperialista provoca se termine por enunciarse así: a mayor crecimiento de la Tecnosfera mayor incremento de la entropía y así de la destrucción de la Natura y generación del caos social.

Ecuación de la Crisis Entrópica: a Crecimiento continuo de la Tecnosfera < Destrucción de la Natura < Agotamiento de recursos no renovables y/o degradables → Reproducción incesante industrial tecnológica→ Escasez y Carestía → Condiciones sociales depauperadas – alteraciones psico-somáticas → Malestar anímico < Caos mundial. Todo ello a consecuencia de la hegemonía mundo del Capitalismo Imperialista. (< = a mayor)

Lo que es igual a considerar que a mayor desarrollo del sistema capitalista, mayor crecimiento material, mayor es la afectación a la Natura correlativo al caos social mundial.

El Agente Antinatura

Si los tecnócratas quieren creer que los técnicos con una renovada tecnología salvarán al Planeta; los técnicos consideran que los políticos implementarán las soluciones…, cuando que ni unos ni otros son capaces de hacerlo; obvio, mientras ambas partes sean peones de los capitalistas. No parece haber tecnología limpia e incruenta para mantener el nivel desquiciado de crecimiento de producción y consumo exorbitado, la solución es detener este crecimiento irracional ingente y sustituirlo por otro racional-controlado, no sujeto a la codicia de una casta preponderante que organiza el mundo en su exclusivo y excluyente beneficio, imponiendo un modo de vida dictado por la ganancia y el crecimiento sin medida y concentrado en una minoría plutócrata.

En realidad, tal y como lo hacían ver los aborígenes a los invasores europeos, los valores terrenales no tienen precio. Quedando patentado en la histórica respuesta pronunciada por el jefe Seattle al presidente Price: ‘nosotros no vendemos la tierra porque no somos sus dueños, no la poseemos, somos parte de ella’, refutándole con ello las ‘nobles intenciones’ del dirigente de Washington de comprarles el hábitat en donde residía la Tribu Dwamish hacia 1854, esto es, en plena invasión normanda, primer capítulo en la edificación de la mancha exterminante provocada por la plaga. Y se lo dijo con claridad y trascendencia: ‘sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones…, la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra…’. Concepto romántico o idealizado del que dudaron de su autenticidad y significado, y se han burlado de él durante miles de lunas los cara pálidas, pero que en los tiempos actuales remarcan su validez ante las consecuencias calamitosas padecidas por los excesos de la actividad propietaria productivista de los normandos calvinistas y demás reproductores del modelo industrial capitalista.

El Espíritu Salvaje presente en la vida tribal con su rechazo a la acumulación de bienes materiales y a la división social bajo el dominio autócrata o de una casta privilegiada, queda cual arquetipo a compartir por hierofantes, yoguis y místicos, anacoretas renunciantes en diferentes culturas sosteniendo un amor por la Madre Tierra, mismo que se va perdiendo más y más conforme el progreso material se propaga por toda la tierra.

Bien captado por Rattray Taylor cuando escribe: “Se trata, evidentemente, de una experiencia que ennoblece y de las que van quedando pocas en nuestro mundo”. Innegablemente una porción de esa esencia mística naturalista hace falta para compensar la praxis individualista y pragmática que los puritanos calvinistas terminan por implantar entre los normandos colonialistas: “El hombre primitivo consideraba a las plantas y los objetos inanimados como un equivalente de él mismo. El racionalismo moderno combate ese principio”.[49]

Aniquilando los espíritus tutelares, poniendo en fuga a los dioses, desacralizando las animas, objetivizando e inventariando los elementos naturales, el occidental moderno invierte la trascendencia por la inmanencia al virar el reloj de arena -si no es que al romperlo- para acabar con la cosmovisión trascendente y dar paso al racionalismo materialista:

Tal vez la capacidad de sentir ese amor hacia la naturaleza se manifestaría en todos los hombres de no ser oscurecida por la educación o por hacerla imposible otras experiencias que presiden la formación del yo. En tal caso, es posible que en el futuro se sienta un deseo general de restablecer las relaciones con la naturaleza. Si para entonces ya hemos destruido el medio natural, habremos cometido una acción imperdonable / El argumento implica otra consideración. Si todas las cosas son la expresión de cierta realidad universal, o Atman, en tal caso serán igualmente válidas y tendrán el mismo derecho a existir y a ser respetadas. Esta es, en realidad, la actitud ‘salvaje’ (como nosotros le llamamos) animista. Si éste tiene que cortar un árbol, primero pide disculpas por hacerlo y luego tal vez hasta plante otro para reemplazarlo”. La veneración a la Madre Tierra redunda en su respeto.

Existen entre esos pueblos fuertes tabúes que impiden la explotación excesiva de los recursos naturales importantes, sobre todo cuando se trata del animal al que se considera la principal fuente de alimento, y que es, a la vez, el animal tótem. El ‘salvaje’ se ve a sí mismo, en este aspecto, como un elemento continuador de la naturaleza”.[50] Tal es la esencia del Espíritu Salvaje, su respeto a la natura por entender que está inmerso en ella como un elemento más, y que la Madre es sagrada porque tiene un hálito divino que es contra natura el desacralizar.

El hombre moderno, por el contrario, cree que la naturaleza está ahí para servirle. Se considera con derecho a ‘dominarla’, a ‘explotarla’, a ‘domeñarla’. Habla de los ‘recursos naturales’ como si el petróleo y los metales existieran sólo para que el hombre haga uso de ellos. Según han advertido recientemente diversas autoridades, la conservación del medio natural sólo es posible si el hombre aprende a deponer esta arrogante actitud y a verse a sí mismo como una parte integrante de la naturaleza…”. El problema real radica en la sobre determinación que el Capital ejerce sobre todos los ámbitos del quehacer y las conductas humanas impidiendo la toma de conciencia y el que se tomen medidas radicales para frenar la depredación puesto que van contra sus intereses capitalistas.

“… Tal actitud es una forma de antropomorfismo; del mismo modo que el hombre creyó una vez que la Tierra era, en sentido físico, el centro del Universo, ahora sigue creyendo lo mismo en el aspecto sociológico. El cristianismo del Medievo hizo bastante por inocular al ser humano esta convicción. Dios otorgaba al hombre un dominio sobre ‘los peces del mar, las aves del cielo, los demás animales de todo el planeta, y cualquiera que repte por la tierra’”. En sintonía con la tradición hebreo-judaica-cristiana, apropiándose de una recitación bíblica de que el Altísimo le concedió al desterrado del paraíso el dominio sobre las criaturas que no razonan. Gran equívoco producto de su gran orgullo.

Si bien, como hace ver el propio Rattray Taylor, en este punto, como en otros contenidos en la Biblia, ésta resulta ambivalente: “‘La tierra es el Señor’, y es un deber del hombre proteger la propiedad divina de la que sólo es el depositario. Los puritanos prefirieron pasar por alto este último concepto”.[51] Puesto que sí, en la misma Biblia se contiene esta noción prevalente de la superioridad de la Creación sobre lo creado, por jerarquía ontológica.

Empero, en la progresión que se viene dando desde el 1492 de la secularización mundana que se construye bajo el dominio de la fuerza capitalista in crescendo, el ánima lucrativa materialista y posesiva termina por imponerse usando de cobertura los designios divinos pudiendo asimismo negarlos y desecharlos o seguir usándolos vilmente como lavado de conciencia.

Las actitudes antropocéntricas, el creerse la criatura privilegiada no digamos de la Tierra sino del Universo, es por demás un craso error desmentido por la propia ciencia y por la filosofía crítica, no digamos por la auténtica sabiduría primitiva y arcaica que considera al ser humano como un ser intermedio en la espiral del Ser. Pero la arrogancia materialista y una interpretación sesgada de la Biblia lo hacen creerse el ser la ‘criatura consentida del Creador’, o desde el otro punto de vista, el logro supremo de la evolución sin más. Consideraciones que repercuten en hacer con el Planeta lo que le plazca obnubilado por una ideología productivista desconsiderada de los verdaderos valores-virtudes.

Las Razones del Lobo (El Lobo es más Noble que el Hombre)

Un San Francisco de Asís, con su total altruismo y el cabal desapego a las posesiones vendría a ser el modelo del cristianismo prístino y auténtico así como comunitario, confrontado con la profesión del alto clero por las riquezas, resulta en extravagancia que la jerarquía católica no podía tolerar, aun y cuando los franciscanos con su conducta ejemplar revitalizaran a la Iglesia.

Aunque el cuento rosa del amansamiento del ‘lobo de Gubbia’ resulta un acto antinatura, mejor concebido por Rubén Darío en sus ‘Motivos del Lobo’, en cuyo realismo el conflicto hombre versus bestia se expresa en su cruda realidad. Trátese del lobo que percibe que en el ser humano se esconde la peor de las bestias: “Mas, empecé a ver que en todas las casas estaban la Envidia, la Saña, la Ira, y en todos los rostros ardían las brasas de odio, de lujuria, de infamia y mentira. Hermanos a hermanos hacían la guerra, perdían los débiles, ganaban los malos, hembra y macho eran como perro y perra, y un buen día todos me dieron de palos”. Al verlo mansamente domesticado. “Y así, me apalearon y me echaron fuera. Y su risa fue como un agua hirviente, y entre mis entrañas revivió la fiera, y me sentí lobo malo de repente; mas siempre mejor que esa mala gente”. Volviendo al bosque el lobo de Gubbia, a su naturaleza, a su vivir salvaje para lo que ha nacido: “Y recomencé a luchar aquí, a me defender y a me alimentar. Como el oso hace, como el jabalí, que para vivir tienen que matar / Déjame existir en mi libertad, vete a tu convento Hermano Francisco, sigue tu camino y tu santidad”. (Vid. You Tube videos música: White Mountain, Genesis, hermosa remembranza de cuando el lobo reinaba en Europa).

El Santo de Asís habría de saber que la ‘mala levadura’ que en el hombre existe, lo habría de llevar a extinguir todo animal de consideración allí en el corazón de la civilización que viene a ser la siempre ‘ilustre Europa’, bajo su modelo reproductivo inferior de sociedad colonizada no habría sino de extender su abominación desoladora.

Pues he aquí el que ha ocurrido que el ser humano, a más de ‘domeñar la naturaleza’, él, la criatura hecha a ‘imagen y semejanza de Dios’, como especie, en su conjunto destruye la obra del Creador; con su dominio social extenso, como dominio particular de los lobos sobre las mayorías: ‘el hombre es el lobo del hombre’ y termina por convertirse en la peor de las bestias sanguinarias y destructivas para con su propia especie y un desconsiderado para con las demás.

El sentir del Santo de Asís concebía el orden terrenal en devota sintonía con el celestial y espiritual, como loas al ¡Altísimo Señor Omnipotente! Así el ‘Hermano Sol lleva tu representación’ conferido a las entidades terráqueas para que haya vida. Ellos mismos una alabanza al Sempiterno: El Viento, la Nube, las Estrellas y la Hermana Luna, cual bellas y claras cosas por el Creador realizadas, se manifiestan en adoración al Supremo. En la Tierra, el Viento, el Aire, el Sereno y el Nublado, el Agua y el Fuego, cual orden natural sostienen a las criaturas: “Loado seas, mi Señor, por nuestra madre y hermana Tierra, porque ella nos gobierna y nos mantiene, nos da frutos diversos y flores de color y verde hierba”. (Cántico del Hermano Sol). El ser humano, la criatura divina, más que ninguna otra debería unirse al cántico armónico ofrendado al Señor.

¡Qué abominación viene a ser la destrucción de la Madre! ¡Proceder antinatural y degradado de la ‘criatura del Señor’…, deformado y enfermo al atentar contra el orden natural, que por lo mismo es Divino, y a fin de cuentas en contra de sí mismo y su permanencia en el Hogar que el Creador le concedió. Toda vez que contra el Hermano Sol y las Hermanas Estrellas nada puede, de ahí su real insignificancia en la dimensión universal, ubicándose como microbios en un grano de arena perdido en el inconmensurable cuan inaccesible espacio extenso que le resulta ajeno y en el cual es una insignificancia, que puede autodestruirse sin trascender en materia y en espíritu.

En la Pseudo-economía

La economía debería ser ecología, si efectuase un desarrollo racional, el que resulta imposible bajo los parámetros de la hegemonía capitalista. Las consecuencias del irracional proceder del ser humano enajenado al sistema de dominio determinado por el ejercicio capitalista comprometido en la obtención de la plusvalía, ya son inevitables cuan irreversibles.

Mientras la economía no sea auténticamente economía, cuidado del hogar, en conjunción con la ecología no hay ciencia que estudie cabalmente la polución capitalista, dado que desde el siglo XIX la economía burguesa se convirtió en mera ideología justificante de los procedimientos capitalistas plena de sofismas presentados cual teorías científicas que terminan en ser dogmas inverificables pero que se imponen por la hegemonía del patrocinador, así como en econometría de la macroeconomía, modelos funcionales de operatividad pragmática orientados al beneficio capitalista. Con sofisticadas presentaciones universitarias, no dejando de ser una sarta de falsedades y encubrimientos y/o justificaciones de la explotación capitalista, la economía burguesa termina por contribuir a encubrir la Crisis.

Antropo Catástrofe. La Peor Catástrofe: La Autodestructiva

Si las anteriores extinciones masivas padecidas por la Biósfera fueron debidas a fenómenos naturales y cósmicos: geo ambientales-epidemias-meteoros, contribuyendo a que se verifique la máxima biológica: ‘la extinción es el destino de las especies’, pudiendo estas acontecer de manera gradual y prolongada a través de millones de años en los que varían las condiciones ambientales y la evolución de especies en particular, o aconteciendo de manera drástica por una catástrofe repentina causada por un fenómeno virulento que impacte al planeta entero: “La extinción se produce a causa de cambios, de cambios repentinos, un tipo de cambios cuyos efectos no pueden ser asimilados por los organismos individuales en el transcurso de pocas generaciones”.

¿Las causas de las catástrofes planetarias?: fuerzas climatológicas, geológicas o extraterrestres, inclúyanse virus y enfermedades; destrucción de la capa de ozono por masivas erupciones volcánicas; una gigantesca ola magnética (rayos gamma) que cruza la Tierra “posiblemente causando la inversión del campo magnético con efectos horrendos”.[52]

Los científicos registran cinco extinciones masivas y varias de menor intensidad. Hace unos 500 millones de años, a finales del Cámbrico, acontecía la primer gran extinción, desapareciendo más de la mitad de seres vivos considerados ya como animales, sobre todo muchos tipos de trilobites. La segunda ocurriría finalizando el período Devónico, 360 millones de años atrás, en la que muchos peces primitivos perecieron para siempre. La tercera vendría a ser la más devastadora de todas, la que tuvo lugar a finales del Pérmico, hace unos 248 millones de años, sugiriéndose que el impacto del fenómeno que causa la extinción asimismo es la causa del fin del período geológico, catástrofe que exterminó el 50% de las familias animales existentes: “Un setenta y cinco por ciento de los anfibios y todos los trilobites supervivientes desaparecieron, como arrasados de la faz de la Tierra. La extinción fue especialmente grave entre los reptiles –un ochenta por ciento de pérdidas- y esto, al parecer, aclaró el campo y propició el nacimiento de los primeros dinosaurios. De un modo u otro los dinosaurios sobrevivieron a la siguiente extinción masiva, cuando murieron la mayoría de los reptiles que aún quedaban, hace 213 millones de años, hacia finales del triásico. Después se produjo la catástrofe calamitosa del cretáceo, la más reciente de las grandes extinciones masivas”.[53] El setenta y cinco por ciento de géneros biológicos desaparecidos: dinosaurios terrestres; reptiles voladores, reptiles acuáticos, y los ammonites.

Es el caso, pues, de que en los más de 600 millones de años de vida pluricelular sobre la faz de la Tierra,[54] un 99 por ciento de las especies habidas se han extinguido. George Cuvier, el padre del ‘catastrofismo’, daría la noción primaria aún antes de que la idea de la evolución triunfara como teoría paradigmática. El propio Charles Darwin con su proposición preponderantemente evolucionista del desarrollo y la extinción gradual y así lenta de las especies, llegó a considerar la catástrofe repentina: “Ciertamente que no hay hecho en la Tierra más sorprendente que el extenso y repentino exterminio de sus habitantes”.[55]

Habiendo reinado durante 165 millones de años sobre la faz de la Tierra, los dinosaurios son tenidos por ser la especie preponderante más exitosa en la historia de la zoología, y como familia de reptiles la de mayor duración relevante, pudiendo seguir manteniendo su presencia en la cima de la condición depredante (cadena trópica) de no ser porque una catástrofe repentina acabó con los especímenes que reinaban a finales del Eratema Mezozoico, período Cretácico, hace 65 millones de años, catástrofe que dio paso al Cenozoico, Terciario-Paleógeno.

Durante años los científicos discutieron cuál pudo ser la causa portentosa de tan impactante cuan masiva extinción, una extinción prolongada y gradual era la hipótesis favorita de los paleontólogos, pero la evidencia geológica direccionó la explicación a la intromisión de un agente externo, extraterrestre, concretamente refiriéndose al impacto causado por un cometa o un asteroide[56] calculado de un diámetro de 10 kilómetros de diámetro, abriéndose paso por la atmósfera a 100 mil kilómetros por hora, causando un cráter de alrededor de unos 200 kilómetros de diámetro. Tal era el cálculo que se hacía incluso y antes de que se le descubriera, tal y como lo escribe J.N. Wilford en la obra citada; años después se logra identificar el asteroide que como meteorito ingresa en la atmósfera golpeando entre la Península de Yucatán y el Golfo de México dejando un cráter de 180 kilómetros de diámetro que es llamado Chicxulub.

Para muchos científicos el hombre viene siendo el causante de una extinción masiva que se prolonga durante el Holoceno, comenzando por la desaparición de la mega fauna antes de que se produjera la última glaciación en un período que va entre 13,000 y 9,000 años antes de nuestra Era. No resultando plausible que el ser humano por sí solo, dada la baja densidad demográfica de aquel entonces haya sido el causante de la extinción de la mega fauna, pero sí de que en algunas regiones y hábitats específicos y acotados, como en zonas bióticas exclusivas y aisladas como las propias islas, una vez ocupadas sus actividades de subsistencia hayan hecho mella en la flora y la fauna silvestre, rompiéndose con la visión romántica de que el hombre pre moderno no fuera causante de impactos ambientales que afectaron la biótica en hábitats específicos.

Lo que sin lugar a dudas sí es un hecho comprobado es que desde la aparición de los Estados Arcaicos, con sus estructuras urbanas, se viene ejerciendo un impacto mucho mayor que el de las poblaciones nómadas, salvo que éstas practicaran el pastoreo a gran escala, en un improbable capitalismo ganadero (de caput cabeza).

Entonces, pues, de manera directa o indirecta, consciente o inconsciente, el ser humano ha venido causando de manera gradual la destrucción de hábitats y la extinción de especies con su accionar, pero es obvio, asimismo, que tal capacidad depredatoria se ha potencializado alcanzando las dimensiones de una auténtica destrucción masiva hasta el advenimiento de la sociedad industrial, cuyo potencial destructivo se asemeja al de aquellas otras cinco extinciones que se considera fueron catástrofes causadas por meteoros, super novas, erupciones volcánicas, inversiones del polo magnético, tratándose ahora de una catástrofe artificial efectuada por un agente que se dice: ‘piensa lo que hace’.

Hoy sabemos, aunque no somos capaces de tomar cabal conciencia de tal hecho calamitoso, que la actual tasa de extinción es de 100 a 1,000 veces el promedio natural en la evolución, tal y como lo considera la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, dando cuenta de que una de cada ocho especies de aves, una de cada cuatro mamíferos, una de cada tres anfibios y el 70% de todas las plantas, están en peligro de extinción.[57]

La cantidad de especies extinguidas por el efecto depredatorio del hombre, ya se efectué éste como desforestación, contaminación ambiental, caza y pesca (furtiva e industrial), afectación por intrusión de especies alógenas, cambio climático, todos fenómenos artificiales cual producto de actividades humanas, acciones y consecuencias del quehacer de muy diversas comunidades que pueblan el planeta entero; por tanto fenómenos sociales que responden a relaciones interhumanas específicas, signadas por una forma de dominancia política mundializada; dado el poderío industrial alcanzado, sus efectos tienen la capacidad de transformar el medio ambiente natural a tal grado que lo trastornan, modifican intensamente y destruyen, en resulta de lo cual se puede considerar que vivimos en una Era Geológica específica y única en la Historia de este Planeta: El Antropoceno, etapa geológica en la que la Naturaleza padece cambios drásticos a consecuencia de las actividades artificiales que emprende el ser humano.

Cuando el hombre es el lobo del hombre y su potencial destructivo se incrementa sin que el castigo divino de otrora finiquite su mundo malvado. Ante la falta de una Némesis celeste, una estrella del desastre, un diluvio, el homo sapiens sapiens convertido en homo oeconomicus se convierte en el agente destructor de otras especies. Ante la falta del término de la Kali Yuga que termine el ciclo con la obra de Siva, permitiendo dar paso a otro y renovado ciclo, dada la progresión lineal del sistema mundo industrial y el impacto profundo que lacera la Tierra, el futuro aparece como el horizonte de la desolación.

El animal que corona la cima evolutiva, el del cerebro privilegiado, el que razona y actúa guiado por la inteligencia aplicada, el que es capaz de pensar y asociar el pasado con el presente y proyectarlo hacia el futuro, el constructor de herramientas y así de progresivos artificios con los que se convierte en el dominador de la Naturaleza: obnubilado en su solipsismo ha perdido la conciencia y no es capaz de controlar sus actos perniciosos, arrastrado por la dominancia de una casta degradada, sub especie del homo sapiens pervertida por un modo de vida antinatural para ser plutócratas que han perdido el atributo superior de la razón: la conciencia, entregados a pulsiones lascivas cometiendo actos abominables contra los de su propia especie, divididos como han estado entre sí desde el principio de su Historia por insidias de raza y credo, o confrontaciones por obtener el beneficio de explotar la tierra; termina el eslabón más alto de la vida evolucionada por volverse en contra de su Progenitora, combatiéndose entre sí y obnubiladamente buscando el beneficio particular cual casta que son representando la evolución del darwinismo social que ubica en el poder a los peores de todos: capitalistas plutócratas y sus kakistócratas.

Su cerebro-inteligencia-ingenio constructivo, empeñado en una procesión edificativa efectuada a lo largo de 6 milenios termina por convertirse en un instrumento mortífero con capacidad de destrucción planetaria, su fuerza productiva se torna en una contradicción de objetivos; poderosa fuerza destructiva capaz de acabar con la Biósfera, exterminándose entre sí, causando otra extinción masiva como las de antaño que fueran causadas por portentosas fuerzas terráqueas y siderales, en lo que la diferencia es el auténtico pecado mortal por cometerse: la autodestrucción de la criatura ‘divina-pensante’.

Responsabilidad cósmica incluida, puesto que de no ser por el efecto del defecto hombre-Tecnósfera-entropía; Antropoceno-catástrofe augurada de no haber cambios drásticos y radicales en el sistema mundo; los científicos consideran que la próxima catástrofe natural que causara una extinción masiva acaecería entre 11 y 13 millones de años: “Hemos alcanzado el conocimiento de la variedad, la tenacidad y la fragilidad de la vida. Hemos descubierto numerosas pruebas de las catástrofes globales que condenaron a los dinosaurios y a innumerables otras criaturas a desaparecer del planeta. Tenemos razones para suponer que eso puede volver a suceder de nuevo en un período comprendido entre los once millones y los trece millones de años. Pero al contemplar el trágico destino de los dinosaurios, el fenómeno que hizo posible nuestra evolución, nos sentimos arrastrados a negros presentimientos sobre nuestra propia extinción”.[58] Extinción única por ser producto de causas artificiales, como producto del uso y abuso de la Madre Tierra llevada a cabo por una criatura cuya evolución terminó por ser anti natura.

De todas las especies existentes, o que existieron en el pasado, sólo nosotros hemos conseguido llegar a disponer de poder suficiente para provocar nuestra propia extinción y la conciencia suficiente para darnos cuenta de que estamos condenados a sufrir nuestro propio miedo. Podemos mirar el futuro, un futuro inmediato, y contemplar nuestra muerte, como especie, en circunstancias no muy distintas de aquellas que se precipitaron sobre los pobladores del cretáceo. La única diferencia es que los dinosaurios deberían culpar de su extinción a elementos procedentes de las estrellas, mientras que nosotros no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos”.[59]

Terrible equívoco, condenado por el orgullo desmedido de una casta codiciosa carente de autocontrol. El aprendiz de brujo ha creado un engendro autómata mortífero que no puede controlar, máquina androide que lo arrastra por vías metálicas que no cesa de construir destruyendo y contaminando todo hábitat. Monstruo dividido en sí mismo que en sus contiendas internas procede a generar su propia aniquilación.

Diacronía de dialéctica negativa que comprende toda la Era del desarrollo industrial, entrando en su etapa negativa a partir del simbólico 1848, extendiéndose a través de un portentoso progreso material a fin de cuentas contraproducente, el que a partir del también simbólico 1971 entra en su etapa de Crisis histórica, definitiva, la que se reconfirma en el 2001, quedando sellada con los auto atentados en los que se expresa la decisión de los capitostes de seguir por el rumbo de explotación intensiva practicando el imperialismo monopolista hasta sus últimas consecuencias…, caos al que nos dirigimos en arrastre inexorable, en resultas de la entropía que genera este capitalismo ya plenamente decadente con su dominio mundial y a consecuencia de la carga material y gasto excesivos energético en reproducción excesiva de la Tecnosfera, no pudiendo mantenerse por mucho tiempo por no poder ser soportado décadas más por la Ecósfera sin que millares de seres humanos empobrecidos terminen por destruir los hábitats a favor de un reducido grupúsculo, el que como capitalista beneficiario y sector dominante, viene a ser el responsable de la autodestrucción global. Destruyendo los hábitats terminan por destruir su propio hogar, y sin tierras fértiles-agua-flora-fauna silvestres, no hay vida, solo sobrevivencia maquinal desangelada ante falta de verdad metafísica. De esto se trata la Crisis terminal del sistema mundo capitalista.

Capitalismo Imperialista, el Nombre de la Causalidad Crítica

Capitalismo imperialista es igual a compulsión por acaparar todo bien recurso valioso explotándolo junto con la mano de obra nativa y/o desplazar a los residentes, vender a precio de monopolio, para todo lo cual se requiere de implementar actividades bélicas, intromisiones de las agencias de espionaje y sumisión neocoloniales potenciando al complejo industrial militar y al conglomerado de policías interventoras, aunadas a las actividades político diplomáticas realizadas en pro de que el ‘libre comercio’ se efectúen en el ‘mercado libre’ para que de esa manera el ‘mundo libre se verifique con éxito.

Fuerzas político-militares que operan forzando a que la división internacional del trabajo, del transporte, del comercio y del capital dinero (agio) sean controladas por unas cuantas megaempresas trasnacionales que se configuran como holdings, ejerciendo una hegemonía mundial impositiva global y holista, esto es, rigiendo en lo fundamental acorde a sus intereses lucrativos las relaciones sociales intra e internacionales, propiciando de esa manera una hegemonía mundial incontrastable a la que los BRIChS no se oponen sino que la complementan, tratando de competir de manera independiente, no sometidos a la égida atlantista; sin venir a ser una real alternativa al dominio capitalista, sino su complemento mundial.

China e India (en menor medida) superpobladas, al industrializarse incrementan la competencia por los recursos y materias primas propiciando precipitar su consumo, contribuyendo así a exacerbar la explotación de bienes naturales finitos, precipitando el desenlace de la Crisis. (Consumar el consumismo, la consumación final).

Puesto que la polución que afecta al orbe es artificial, un artificio de la razón constructiva cuyos procedimientos mecánicos edificando la Tecnosfera durante los últimos cuatro siglos ha tenido un impacto ambiental mundial, conforme el desarrollo de las fuerzas productivas posibilita construir en el mundo entero alterando las condiciones naturales sin consideración, por lo que la razón constructiva deriva en extraviada, en crecimiento nocivo irrefrenable y así irracional. Ergo, el dominio del Capital produce una Sociedad sumamente desigual y así injusta y depauperada, con mayorías explotadas y/o marginadas, sometidas al diktat del capitalista; sin poder discernir, opinar, mucho menos decidir las directrices de la política económica que edifica el mundo de una manera, así pues, descontrolada al estar sobre determinada por los imperativos de la ganancia capitalista. Un auténtico círculo vicioso que encierra al mundo en una dinámica de dialéctica negativa más y más calamitosa.

Entropía industrial que repercute en el malestar social con desgaste y desorden que a su vez causa y repercute de manera colateral en la afectación a la Naturaleza. Sobreproducción => polución calentamiento global → cambio climático → extinción de especies y recursos bióticos-hidrocarburos-minerales. Así, desgaste de tierras y en General de la Tierra cual orbe finito.

El capitalismo imperialista como dominio mundial industrial extractivo- productivo y monetario, apoyado en el control mental conductual, conseguido con el dominio mediático ejercido con tan ubicuos cuan potentes aparatos ideológicos, medios masivos de difusión comercial ejerciendo otro tipo de contaminación visual y auditiva, mental, con el radio, el cine, la TV y el internet mal empleado, generando el mundo para idiotas, logrando la audiencia de cientos y miles de millones de sujetos cautivos en su idiosincrasia programada para crear consumidores pasivos y así alienados. Complementado con el también perfeccionado y potencializado dominio policial-militar internacional con la excusa de la ‘guerra contra el terrorismo’: Vigilancia- amedrentamiento- violencia para con (contra) el ciudadano cada vez más sujetado en procura de que sea un sujeto dócil, conformado con el status quo.

Holdings, monopolios, corporaciones transnacionales consumados como una asociación regida por una institución monetaria, Banco internacional multifuncional, Casa de Bolsa, controladas por una junta directiva que incluye la administración de empresas petroleras y conglomerados petroquímicos, fábricas de armas, maquinaria industrial, generadoras de electricidad, empresas de alimentos genéticamente modificados, de biodiversidad, farmacéuticas, de transporte-almacenamiento y comercialización, de medios masivos de difusión.

Holdings logrados por medio de fusiones en las que una gran empresa absorbe a sus competidoras y/o las lleva a la quiebra, pasando a incorpora otra más a través de la compra de acciones, así sea en un porcentaje discreto. Los originales trust horizontales que comenzaron por agrupar compañías de una sola rama industrial, y/o trusts verticales, con industrias que se avocaron a controlar el suministro de las materias primas requeridas, pudiendo estas a su vez ser: “Trusts divergentes, que agrupan desde empresas productoras de materias primas hasta fábricas que elaboran productos terminados y semiterminados….”. Y “Trusts convergentes, que agrupan las empresas productoras de diversas materias primas y productos semiterminados que intervienen en la construcción de un mismo producto terminado (por ejemplo, ciertos trusts del automóvil) / Trust heterogéneos, que reúnen empresas sin ningún lazo económico o técnico común salvo el de ser controladas por un mismo grupo financiero. Este fue especialmente el caso del trust Lever a principios de los años 20, cuando al dado de las fábricas de jabón y de las empresas productoras de materias primas controlaba pesquerías, papelerías y empresas de construcción mecánica”. [60] Trust originales que son enanos comparados con los holdings de hoy, conglomerados transnacionales de matriz monopólica que han llegado a ser los verdaderos corporativos que encarnan la entidad capitalista suprema y así imperialista por antonomasia.

Dominio mundial ejercido por unas cuantas corporaciones transnacionales. Hegemonía mundial capitalista que es la causa impulsiva para que: a) los hidrocarburos se sigan extrayendo a destajo; b) la agro industria aunada a la biogenética transgénica y a los artificios de la ingeniería climática se vayan comiendo la tierra; c) la farmacopea industrial pase a beneficiarse con la incidencia creciente de enfermedades y epidemias; d) la plaga parasitaria de la bancocracia (Wall Street y la City preferentemente) y su control del mundo a través del dominio monetarista (dominio dólar y de artificios bursátiles) alcance proporciones exorbitantes a favor de una exigua minoría, propiciando con su hegemón crematístico la concentración del capital en el uno por ciento; e) carrera armamentista irrefrenable en beneficio de los mercaderes de la muerte (encabezados por el complejo industrial militar usamericano), ejercicio de hegemonía decadente USA-OTAN-Israel por medio del cual, de las guerras, se hacen grandes negocios (bancocracia incluida) al unísono de que se pretenden tomar y controlar las principales fuentes de recursos naturales.

Hegemonía mundial capitalista que es la causa impulsiva para que el petróleo se extraiga hasta agotar reservas y se implementen técnicas extractivas más sofisticadas capaces de extraer el petróleo pesado y recóndito así como costoso de procesar.

Acorde con lo referido por el alfil de los imperialistas, Henry (big pig) Kissinger: controlando el petróleo (y las ‘finanzas’) se controlan los mercados y controlando la agroindustria se controlan a los pueblos; la estrategia imperialista opta por que los monopolios de cada ramo se apoderen de los recursos y produzcan con tecnología exclusiva-excluyente en ruta a conseguir el dominio totalitario. Igual a: control-propiedad privada – para capitalización de tierras fértiles-agua-hidrocarburos-minas-recursos bióticos, con sus respectivas industrias de procesamiento.

En lo que el capitalismo imperialista, con la implementación de la política económica neoliberal obtiene los imperativos propuestos por el establishment transnacional acabando de concretar su hegemonía, patente en el dominio de la oligarquía propietaria de los oligopolios y asimismo dueña y señora en los dominios de los monopolios que concentran la riqueza en una plutocracia.

Y si la Máquina funciona y se mueve con petróleo, y si la agroindustria depende en gran medida de la energía de hidrocarburos; y si los mercados están repletos de enseres derivados del petróleo, misceláneas de plásticos y derivados petroquímicos, así como de instrumentos y utensilios domésticos.

La Tecnosfera industrial es y se mueve con petróleo, quedando entreverados el futuro del sistema mundial capitalista y la consecución de su energético vital con su posible uso rentable hasta donde éste sea posible y hasta sus últimas consecuencias. Condicionante primordial que implica que el incremento de la temperatura no habrá de aminorar en las próximas décadas asegurando el sobrecalentamiento del Planeta y → por consiguiente el que el cambio climático se torne más extremo → causando catástrofes mundiales que a su vez conllevan la disminución de los medios de satisfacción de las necesidades básicas y secundarias, lo que se traduce a su vez en → hambrunas-migraciones-mortandades.

Y junto a la extensión intensiva e intensificación de los hidrocarburos va aparejada la no menos intensiva extracción de metales preciados así como de metales industriales requeridos también en múltiples procesos transformativos que concretan en artefactos y herramientas de una inmensa tecnología que se renueva continuamente obligando por lo mismo a la extracción continua y a la reposición imparable en circuitos de retroalimentación incesantes en la dinámica motriz de la maquinaria que conforma y elabora la Tecnósfera. La Máquina permanentemente está encendida generando calor y desperdicios en, precisamente, cantidades industriales que agotan existencias y contaminan en grado extremo. Esto es: la tecnología industrial capitalista cambia un entorno natural por uno depredado.

Los científicos optimistas siguen considerando que aún hay tiempo para frenar el sobre-calentamiento global y detener el cambio climático, así como la extinción masiva, siempre y cuando se tomen medidas drásticas y se implementen a nivel mundial a la menor brevedad posible.

Es obvio que así tendría que ser, o quizás ya sea más preciso decir, así debió haber ocurrido hace unas dos o tres décadas atrás, dada la magnitud de la afectación ya causada y su reproducción acelerada incrementándose e indetenible. Cuando ocurre que las medidas drásticas requeridas no se llevan a efecto, ni se llevarán mientras predomine el dominio capitalista. El sistema capitalista es incapaz de reducir el excesivo consumo que se torna innecesario y como tal un generador de desperdicios y basura saturada. Asimismo es incapaz de reducir el crecimiento demográfico empleando métodos racionales –lo tendrá contemplado con procedimientos drásticos inhumanos.

Reducir el excesivo consumo que se torna innecesario y se efectúa agotando recursos naturales, no está contemplado en la agenda de los mandamases capitalistas, ni su aminoramiento se hace factible por acción efectiva de la ONU u organismo internacional alguno, simplemente porque no tiene facultad ni poder alguno para regular, organizar, suprimir la producción ni los mercados. Y ponerle precio a los bienes y recursos naturales es subastarlos a la voracidad del capitalista y hacerle el favor de acabar de tornarlos de su exclusiva propiedad. Tales posibles soluciones contempladas por los científicos burgueses resultan así refutadas.

El ofertismo industrial excesivo es el fundamento de la ganancia capitalista, cual ejercicio de imposición no regulado por instancia social alguna, por lo que impone los patrones de consumo a beneficio preferente del capitalista, para cuando las personas que producen y los consumidores cautivos en los mercados quedan supeditados a la oferta capitalista. Círculo vicioso del cautiverio que el Capital nos endilga en la prisión mundo que pretende acabar de edificar cerrando el círculo al implantar un gobierno mundial totalitario.

Lo que hay que entender es que el dominio político que ejerce el establishment imperialista implementado a través de gobiernos que fungen como sus gestores administrativos, es el responsable de que la Crisis suceda y empeore. Y conforme esta siga empeorando se hace más imperativo el dominio mundial totalitario.

La dialéctica de la Crisis es la dialéctica del deterioro de las condiciones de vida de la mayoría, la lógica del dominio del Capital tiene por secuencia casuística la agudización de los procedimientos represivos, todo el tinglado compuesto por redes de vigilancia y control de los ciudadanos, así como dispositivos de represión que van desde la vigilancia externa e interna incluyendo métodos de afectación en los propios hogares, hasta la inducción de enfermedades y asesinatos furtivos (muchos de ellos aparentes suicidios) causados por escuadrones para policiacos clandestinos, a la manera como las policías secretas en muy diversos estados suelen operar con absoluta clandestinidad y respaldo de gobiernos opresores, incrementándose con el pretexto de la ‘guerra contra el terrorismo y/o el narcotráfico’ la progresión de técnicas de vigilancia, captura y castigo de presuntos terroristas, en realidad, ya se debe tender como comprobado, víctimas del asecho imperialista; lo mismo vale para los pobres de la tierra que tienen la desgracia de habitar en lugares en los que abundan yacimientos de hidrocarburos o de algún mineral industrial o preciado, o que se ven desplazados de sus tierras para que se establezcan monocultivos, víctimas asimismo de los agrotóxicos; o de los pobres urbanos victimados por policías racistas, como ocurre actualmente en los EUA y se pretende ampliar en su patio trasero inmediato.

Promoviéndose con gran profusión las políticas centradas en el dominio del sujeto, la ciudadanía común y corriente que en vías de empobrecerse se convierten en rebeldes potenciales a los que hay que mantener sojuzgados.

En Pleno Arrastre

La hora cero, el punto crítico del no retorno, la superación de la línea temporal de freno y cambio ha sido rebasada. El punto crítico, la crisis de la Crisis se produce sin remedio y el artificio humanoide ha de pagar las consecuencias con su auto destrucción, parcial, gradual, en la secuencia W-X-Y, sin poder evitar el peligro latente de la destrucción Z con una auténtica 3ª Guerra Mundial que emplee armas termo-nucleares, dado el desquiciamiento de los agentes capitalistas de calaña imperialista. Tal y como ahora los atlantistas se empeñan en propiciar al atosigar a Rusia (pretendiendo un bloqueo similar al que han ejercido en contra de Cuba), llegando a su frontera inmediata con la Ucrania nazificada con su concurso. Por igual que no dejan de presionar a Irán evitando el que produzca armas nucleares, cuando que por el contrario se permite que Israel las tenga y proliferen otras más. Incluyéndose a Venezuela en la triple pedrada, permanentemente hostigada desde que el Comandante Chávez la inscribió en la línea de procurar la segunda independencia para administrar su petróleo empleándolo a favor de la población, arrebatándoselo a la oligarquía cipaya aliada histórica del Imperio, la que no ha de cejar en su intento para recuperar los ingresos del oro negro en una economía que no puede dejar de depender en pocos lustros de tal recurso, dada la dominación neo colonial usamericana que la orientó a convertirse en un proveedor americano preferente.

En lo que la ‘excepción’ que representa el acercamiento para con Cuba se produce más como un cambio de estrategia en la procuración inamovible de suprimir la Revolución, aprovechándose de la apertura a la inversión extranjera que la economía cubana efectúa tratando de contrapesar su aislamiento, afectada por un bloqueo imperialista que ya dura más de 50 años, para cuando el auténtico cambio generacional está por producirse en los cuadros dirigentes revolucionarios, por lo que los imperialistas le apuestan a pervertir a su juventud induciéndola a la american way of life, y cuidado con que empiecen a proliferar drogas porque los agentes imperialistas designados en la futura embajada piden irrestricta libertad de circulación y relación con los disidentes, es decir, con sus patrocinados.

Para cuando de manera genérica las difíciles condiciones económicas mundiales pueden pasar a afectar y destruir los logros revolucionarios ya consolidados (el caso de Cuba), y los que están en vías o se intenta llegar a establecer, (el caso de Venezuela); con la agravante para los bolivarianos de que su ‘Revolución’ por la vía democrática no anula al agente oligárquico y este con el poderosos apoyo imperial conspira de continuo para que la agresión permanente se verifique y termine por deponer al gobierno chavista. Por no hablar de momento de las demás naciones sudamericanas que en menor a mayor grado intentan sacudirse la política monroeista estableciendo una economía de prioridad nacionalista; los del ALBA con mayor intensidad y entereza (¿serán capaces de seguir el ejemplo de Cuba?); los del Cono Sur más endebles en tal propósito por la fuerte raigambre de sus rancias burguesías; ambos bloques afectados por el triángulo neo colonial que se establece entre la rectoría imperialista, la oligarquía cipaya-pitiyanqui y las fuerzas armadas infiltradas…. Hasta ahora sin superar la potenciación extractivista-exportadora-primarizada…

Dándose por entendido que la alineación imperialista de USA-Reino Unido-Israel, complementada con los miembros de la OTAN que asimismo son parte del ex imperio británico (Canadá y Australia, sus bulldogs preferidos), se proyecta por Europa hacia Rusia vía Ucrania contando con la complacencia de los gobiernillos semiindependientes de Alemania y Francia,[61] comprometidos con la ofensiva imperialista occidental, aun a costa de afectar su propia estabilidad económica a corto y mediano plazo (Vladimir Putin dixit), interrumpiendo la adquisición de recursos energéticos provenientes de Rusia, cual ‘Cabo del Asía’ raquítico que no deja ni dejará de ser. Pero ‘hay que fregar la economía rusa’ (Barack Obama dixit); y que se ‘joda Europa’ (Victoria Nuland dixit) para que USA Imperio sobreviva trasladándoles sus crisis; y a ver cómo les va a los europeos con los suministros de hidrocarburos marca fracking provenientes de los decenas de miles de pozos perforados en los Estados Unidos y próximamente incrementados en México y Argentina, por no hablar de su entrada forzada al TTIP; y/o, habría que desearles mucha suerte en su disputa por el petróleo africano para el que deben competir con su propio mandamás y con China. (Y nótese que las dos referencias a los personeros de Washington reflejan por sí solas la aberrante cuan decadente política USA-Imperio).

¡Ah!, ¡contemplemos la sana competencia capitalista ahora efectuada por monopolios y holdings pero también por naciones enteras que requieren de los energéticos para seguir creciendo y desarrollándose en esta desbocada carrera al abismo, hasta que sea alcanzado el punto crítico en el que la explosión demográfica se pare y se revierta!

El dominio imperialista sólo puede conducir a la catástrofe global, hecatómbica, como nunca antes se había producido dada la demografía mundial y la virulencia de un Sistema por demás conflictivo. La Abominación de la Desolación causada por la dinámica entrópica efectuando el impacto destructivo artificial que destruye y agota a la Naturaleza provocando un Matricidio que no deja de revertirse en contra de los hijos desnaturalizados.

La tierra ardiente, agotada, saturada, contaminada, los hábitats silvestres destruidos, miles de especies extintas, tal es la situación de la abominable desolación que el Capital provoca con su dominio sistémico irrefrenable e irreformable.

… Todo indica que el rebase del punto crítico de no retorno de la Crisis se ha traspasado; ante el arrastre entrópico en el que la Humanidad se ve empujada de manera ineluctable al torrente de un río de sucesos indetenibles e inmodificables en su corriente negativa; sin alternativa adoptada, la propia dinámica productivista de la sociedad industrial arrastra al mundo de manera vertiginosa, cual proceso autodestructivo, cuya consecuencia por los abusos cometidos, la ciega perversión irracional; transitando por un río de turbulencias en que van empeorando las situaciones, condiciones, relaciones sociales y su interacción con la Naturaleza, augurando una serie de desenlaces catastróficos (proceso W-X-Y), cuya resolución en el próximo año simbólico del 2050 vendrá a ser el término definitivo del sistema mundial capitalista, y con ello el fin de su praxis sistémica tan nociva cuan perversa, extravío humano liderado por una casta de plutócratas cegados por el dios de las riquezas.

“…., y un pedazo de tierra es lo mismo para él que el siguiente”. La palabra y la actitud consecuente de el Gran Jefe Seattle retruenan como apariciones espectrales que atormentan al ‘hombrecillo esquizofrénico del Siglo XXI’, dado que ahora más que nunca el ‘destino de la humanidad está en manos de los tontos’ (Pete Sinfield. Epitaph); tal avorazamiento bien percibido por el piel roja lo estamos lamentando ahora, ante la devastación capitalista en pleno; el horror de que la ingente Máquina contra natura siega ciegamente la vida, destruyendo hábitats, arrasando la flora, extinguiendo pequeños y grandes animales, en la tierra, en el agua y en el aire. Desenfreno estúpido, ciega codicia del capitalista: ¡“Qué será del hombre sin los animales”!, un desierto vacío, la desolación abominable. Autodestrucción garantizada al final de la insensatez productiva-consumista a que condenan la ceguera capitalista con su insaciable sed de ganancias irrefrenada, desolación e intensa perturbación del Espíritu.

Ni valor de uso ni valor de cambio, procederes del sedentarismo enfermizo en la edificación de lo que conturba y adultera el paisaje, la producción de las demasiadas cosas apropiables para ‘vivir mejor’. A diferencia, la tierra sacra y sus manifestaciones silvestres es culto de admiración y adoración, apreciación sutil y sublime de la belleza terráquea, compenetración animista con los tótems, para el Espíritu Salvaje.

El hombre blanco que termina anhelando viajar materialmente a las estrellas sin lograrlo, ha perdido el arraigo vital, el lazo íntimo, cordón umbilical que lo correlaciona consubstancialmente con la Madre; objetivizándola, cosificándola, tratando de domeñarla terminan por destruirla en la adulterada relación sujeto-objeto que acrece instrumentalizada engendrando la monstruosa máquina conturbadora.

Cerrándose a sí mismo la ventana trascendente, ajenos a su terruño original, acabando hasta con el ‘paraíso perdido’, quedan indispuestos para emprender el auténtico viaje a las estrellas, tal y como lo hacía ver Seattle: “Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando inician su camino hacia las estrellas”.[62] Pero he aquí que el hombre blanco convirtió su viaje a las estrellas en un descenso a los infiernos anticipado.

Dada la ubicuidad de la industria y de sus efectos nocivos crecientemente amplificados, la afectación destrucción de los hábitats, siendo global y con la multiplicación geométrica demográfica, de continuo va disminuyendo flora y fauna por la desforestación, hábitats degradados y disecados conforme la desertización avanza y las alteraciones climáticas se van convirtiendo en fenómenos meteorológicos destructivos, irremediables y en proceso de agudizarse causando grandes desastres.[63] El impacto de la naturaleza alterada y el artificio humano, afectando al propio agente emisor y así conturbándolo más y más en su desenfreno obnubilado, la plaga que infecta al árbol de la vida debe ser exterminada y si el ser humano con su producto irracional no deja de convertirse en una especie nociva, anti biológica, tal debe ser su destino.

Cuando que el ‘Precursor Alado’ ya advertía, apenas y se esbozaba el desarrollo maquinal –qué él mismo concebía-, de la perniciosa actividad en el ser y el estar de la persona inconsciente y du desbordamiento mecánico, proporcionando la idea cual descripción profética del mundo por venir, mas ya en gestación: “Sobre la tierra habrán de verse criaturas que siempre estarán luchando unas contra otras con pérdidas muy grandes y muertes frecuentes por ambos lados. No pondrá límites a su malicia; mediante sus terribles miembros, gran número de árboles de los inmensos bosques del mundo serán arrasados; y cuando estén hartos de alimentos, entonces darán satisfacción a su deseo de infligir muerte, aflicción, penalidades, terrores y destierro a todo ser viviente. Y debido a su orgullo sin límite, deseará levantarse hacia el cielo, pero el peso excesivo de sus miembros los retendrá hacia abajo. No quedará nada en la tierra o bajo el suelo o en las aguas que no sea perseguido y molestado y destruido, y lo que está en un país será llevado a otro; y sus propios cuerpos llegarán a ser la tumba y los medios de tránsito de todos los cuerpos vivos que ellos han matado. ¡Oh Tierra! ¿Por qué te tardas en abrirte y arrojarlos a las profundas grietas de tus grandes abismos y cavernas, en vez de seguir exhibiendo a la vista del cielo a un monstruo tan salvaje y despiadado?”.[64] Sí, su ‘desmedido orgullo’ lo mantendrá en la tierra anulando su anhelo de viajar a las estrellas, quedando enfangado en su miseria espiritual.

Y así como extinción es para siempre, consumación de los recursos finitos y degradación de la tierra y del agua es igual a ecocidio y por extensión a eco-suicidio propiciado por esa entidad maligna que termina por ser el Capital.

La monstruosa máquina resulta ser un engendro ingente que adquiere vida propia, como un Behemol-Leviatan semi gobernado por la voluntad de poder-hacer desmedido. Cuando los ciegos son guías de ciegos, la cadena de condena sentencia escasez y carestía, tránsito crítico de la abundancia posible y desperdiciada a retorno a la escasez y carestía por agotamiento a consecuencia del irracional desperdicio, cuando la luminosa razón se apaga en un Reino del Hombre ultrajado por sí mismo, pasando a ser un racionalismo extraviado, aplicado para procesar su autodestrucción al ir destruyendo su Hogar.

Racionalismo aplicado a técnicas instrumentales de una pragmática funcional signada por el interés capitalista, sistema cuantificante, calculador, de estadísticas, así razón constructiva-insturmental-empírica pero no sabiduría. Racionalismo dirigido a la obtención de objetivos cosificados, máquinas de maquinas y estructuras laberínticas (y el escape de Ícaro termina en fracaso); orden administrativo burocrático y cuadriculado con sus instituciones, leyes, normas, dispositivos para control conductual terminando por ser policiaco. Racionalismo con efectos negativos que al ponerse al servicio del engaño acaba por ser una razón falsificada, contradictoria, irracional.

Concluyendo por ser un racionalismo metódico, unidimensional, cosificante, enconchado en la Tecnosfera; haciendo de la Razón una razón mecanicista, de autómatas conformados por el trabajo asalariado; racionalismo operativo, tecnicista, de matemática y dispositivos cuadriculantes, obtusos, por todo ello, carente de Logos.

Si el ideal platónico procuraba una triada de atributos sublimes cual quintaescencia de los valores-virtudes a procurar: Bondad-Verdad-Belleza. El capitalismo imperialista con su dominio negativo lo que consigue es hacer imperar los anti valores en su dominio mundial: Maldad-Mentira y Fealdad.

7-03-15. Versión corregida y aumentada a 11-03-15

NOTAS

[1] Citado en: Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows et al. Los Límites del Crecimiento. FCE 1973: 32. Investigación auspiciada por el Club de Roma, contando con el patrocinio de la fundación Volkswagen efectuada por un pánel de investigadores agrupados en el MIT, girando en torno a las condiciones ambientales a esperar en torno al año 2000. Investigación que con la objetividad y ponderación que caracteriza a los científicos, ‘nada de alarmismos’, hacía ver que el crecimiento material daba visos de ir por un rumbo catastrófico, pero confiando en que se efectuarían cambios radicales que rectificarían el derrotero antes de que fuese demasiado tarde. Mismo Club de Roma que terminaría por ser un club selecto que se planteó ‘metas’ como la ‘supresión del hambre’ para el año 2000, como se puede comprobar objetivo no logrado cuando desde aquellos años se podía entrever que bajo los parámetros que el capitalismo impone estos propósitos son meras quimeras que bien le vale a los burócratas sus opíparas cenas internacionales…. Y eso que no contaban con la especulación bursátil de Chicago.

[2] Si bien el título del libro en referencia en el original inglés es: The Doomsday Book. Gordon Rattray Taylor. Thames and Hudson, Ltd, London, 1970; así traducido en la edición en español de Bruguera en 1972 en referencia al último capítulo. Mientras que otro libro que marca este inicio es el ya citado Los Límites del Crecimiento; así como: Ecología –el vínculo entre las ciencias naturales y sociales–. de Eugene P. Odum, editado en inglés hacia 1975; edición mexicana en 1978. Compañía Editorial Continental S. A.

[3] Eugene P. Odum. Op.Cit.: 18.

[4] Ibíd: 247. Palabra concepto clave entre [paréntesis] corregida.

[5] Ibíd: 248.

[6] Ibíd: 264.

[7] Ibíd: 251.

[8] Paul Baran-Paul Sweezy. El Capital Monopolista. Siglo XXI, 1986: 41 y 40. Siendo una obra publicada originalmente en 1966.

[9] Ibíd: 157. Siendo una cita del Business Weeak a 20-04-63.

[10] Ibíd: 167. Subrayado añadido.

[11] Ibíd: 169.

[12] Ernest Mandel. El Dólar y la Crisis del Imperialismo. Era, 1976: 205.

[13] Baran-Sweezy Op.Cit.: 170. Subrayado añadido.

[14] Ibídem. Incluye U. S News & World Report. Subrayado añadido.

[15] Ibíd: 171 y 172.

[16] Ernest Mandel. Op.Cit.: 207.

[17] Ibíd: 209 y 210.

[18] Ibíd: 213.

[19] Ibíd: 214.

[20] Vid. Ramón Tamemes. Introducción a la Economía Internacional. Alianza, 1983: 36-37. Mismo libro en que se sostiene la tesis toral de este artículo: “El crecimiento no puede carecer de límites. Tiene que haberlos, puesto que no existe posibilidad de un crecimiento continuado, indefinido, y por tanto que tienda al infinito, en un mundo de recursos infinitos”. Ibíd: 228.

[21] Ernest Mandel. Op.Cit.: 220. Subrayado añadido.

[22] Rattray Taylor. Op.Cit.: 389.

[23] Wei ‘Hock’ Soon, investigador de Astrofísica, acusado de haber recibido un millón doscientos mil dólares. Amy Goodman y Denis Moynihan. Rebelión.org.

[24] Rattray Taylor: 403.

[25] Odum. Op.Cit.: 80.

[26] Rattray Gordon: 401.

[27] Odum: 254. Subrayado añadido.

[28] Ibíd: 255.

[29] Ibíd: 256.

[30] Al no ser este un mundo regido por democracia, la Humanidad dividida y sin representación en los organismos mundiales no tiene la menor posibilidad de influir en la toma de decisiones ni en establecer programas económicos; por el contrario, son las minorías capitalistas las que ejercen la dirección de los asuntos ‘económicos’ relevantes empleando la ‘libertad de empresa’ prioritaria en su accionar por sobre las normativas no capitalistas, tratándose de un orden mundial en realidad oligárquico.

[31] Odum: 259.

[32] Robert van den Bosch, (Science, 184: 112). Citado por: Odum: 261.

[33] Ibíd: 255.

[34] Ibíd: 263.

[35] Ibíd: 155.

[36] Ibíd: 156.

[37] Martin Nicolaus. “El Marx Desconocido”. Elementos Fundamentales Para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858. T. 1. Siglo XXI 1987: XV.

[38] Ibíd: XXX.

[39] Ibíd: XXXVI-XXXVII.

[40] Karl Marx (Friedrich Engels). El Capital. Tomo III/Vol. 8. Libro tercero. -El proceso global de la producción capitalista-. Siglo XXI 1981 984.

[41] Karl Marx. Miseria de la Filosofía. Cultura Popular 1980: 130-131.

[42] Karl Marx [Friedreich Engels]. Op.Cit.: 987.

[43] Rattray Taylor: 433.

[44] Donella H. Meadows – Dennis L. Meadows et al. Los Límites del Crecimiento: 80. Aun y cuando mejoras técnicas eficientasen el empleo del cromo y pudiese ser substituido en algunos empleos por otro semejante, el que la demanda siguiera incrementándose terminaría por agotarlo en siglo y cuarto, (a partir de 1970).

[45] Ibíd: 87. Subrayado añadido.

[46] Ibíd: 87-88.

[47] Ibíd: 89.

[48] Ibíd: 157-158.

[49] Rattray Taylor: 427. Negritas añadidas.

[50] Ibíd: 428. Subrayado añadido.

[51] Ibíd: 428-429. Subrayado añadido.

[52] J.N. Wilford. El Enigma de los Dinosaurios –nuevas aportaciones sobre el origen, desarrollo y extinción de la singular especie que dominó la tierra durante 165 millones de años-. Bibioteca de Divulgación Científica No. 2. RBA, 1993: 307.

[53] Ibíd: 299.

[54] Si la vida comenzó en este Planeta hace más de 2,000 millones de años (mda) no dejó huella alguna, moléculas y células que más que desaparecer evolucionaron para que ya fuese vieja cuando implantó las primeras huellas en las rocas: ni planas ni animales; invertebrados acuáticos adaptados a los silenciosos mares. La vida pluricelular aparece muy recién, geológicamente hablando, hace unos 600 mda. Más tardíamente, hace unos 425 millones de años se presentan los primeros invertebrados, peces con escamas óseas. Pero es hasta hace 365 mda que los primeros anfibios pasan a tierra firme, y 280 mda atrás los reptiles se convierten en la primer familia que reina sobre la Tierra….

[55] J.N. Wilford. Op.Cit.: 298.

[56] Según se calcula, de un conjunto de setecientos asteroides de ‘clase Apolo’ se cruzan con la órbita de la Tierra chocando alguno con ella una vez cada 100 millones de años. El asteroide choca incendiando la tierra y provocando que una nube de humo y polvo la cubra por completo, impacto comparable a la detonación de múltiples bombas nucleares.

[57] Wikipedia. “Extinción masiva del Holoceno”.

[58] J.N. Wilford: 378.

[59] Ibíd: 379.

[60] Ernest Mandel. Tratado de Economía Marxista. T. 2 Era, 1986: 190-191.

[61] Es más que evidente el que Angelita Merkel y el farsante Hollande, dos excelentes representantes de sus oligarquías decadentes, y de sus respectivas bancocracias, responsables entre otras cosas de haber llevado a la miseria a Grecia, y por ese rumbo encaminar al resto de los PIIGS; decía, en más que evidente que estos dos peleles se apersonaron ante Putin para detener de momento la agresión de los nazis ucranianos, puesto que estaban siendo derrotados, la agravante del caso es que ganan tiempo con su ridícula paz para rearmarlos con mayor potencia, toda vez que las armas y mercenarios yanquis se aprestan a proporcionárselas y a reforzarlos, contando para todo de ello con la venia del ‘Títere de Chocolate’, ¿estarán conscientes los peleles europeos de que le están haciendo el juego a los yanquis?

[62] “Carta del Gran Jefe Seattle a Franklin Pierce, Presidente de los Estados Unidos”, en: Mayne Reid. Oceola, el Gran Jefe de los Seminoles. Legasa s/a: 35-40.

[63] Deforestación que en las últimas décadas adquiere proporciones aterradoras que hacen ver que para el 2050 este mundo será un desierto. Resaltando que en años recientes no haya sido Brasil o los de Indochina los que más talaron haciendo crecer la mancha, sino Canadá, específicamente en Alberta a consecuencia de la extracción del crudo pesado que su vecino del sur le exige. Quién lo diría, el país de la hoja de maple que presumía de ser un campeón de respeto a la naturaleza convertido en gran depredador dentro y fuera de su país. ¿Verá mineras en México y demás países del Sur continente, o del Negro Canadá en África? Vid Alain Deneault. Negro Canadásaqueo, corrupción y criminalidad en África-. Proyecto ‘Traductores y Correctores Colectivos’. Rebelión.org. Libros Libres.

[64] Leonardo da Vinci, cit., por J. Bronowski en: El Renacimiento –cultura y arte de una época-. Labor, 1963: 192.

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