El mito de la austeridad económica y los hombres de paja

Escrito por on Feb 5th, 2015 y archivado en Destacado, Finanzas, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

El mito de la austeridad económica y los hombres de paja

austeridadA muchos economistas les encanta invocar la palabra austeridad en cada crisis económica. Los partidarios del neoliberalismo económico usualmente son los primeros en achacar al gasto público desmedido todos los males, vaya, si uno escucha a representantes del partido republicano o al tea party, que es su fracción oligofrénica, se verá que el gasto público es causante hasta del ébola y la extinción de los dinosaurios. Por otra parte, si uno no está en contra de las políticas expansivas se es tachado inmediatamente, con dedo flamígero, de keynesiano y populista. Se suele hacer uso de la llamada falacia del hombre de paja, esta consiste en lo siguiente: Juan le dice a Pedro, fíjate que está mal que los niños se alimenten de helado de vainilla; Pedro responde que Juan, por lo tanto, está en contra de que los niños sean alimentados. Dicho de otra forma, la falacia consiste en sacar de contexto un argumento y criticar dicho argumento, en el caso anterior, la alimentación; es decir, se construye un hombre de paja el cual se critica. En nuestro contexto económico sería algo así: No siempre es negativo tener una política económica expansiva, a lo cual el neoliberal, o como prefiera llamarse, responderá que uno quiere revivir a López Portillo o a Hugo Chávez.

La austeridad económica, no es una panacea, no es la cura a todos los males, ni la receta para salir de una crisis. Vale la pena pensar en eso cuando vemos la situación que enfrenta Grecia actualmente. Sí, los gobiernos griegos actuaron irresponsablemente pidiendo dinero prestado, a la vez que pensaban que el haber entrado a la Unión Europea los hacía invulnerables a pagar. Sí, los griegos deben, y lo acabarán haciendo, pagar esa deuda, nadie dice que no. El problema es cuando uno escucha los gritos desaforados de los alemanes, principalmente, que quieren crucificar a Grecia, ahora todavía más debido a que ganó Alexis Tsipras y su partido Syriza. Pongamos un ejemplo (reconozco de antemano el riesgo que implica una analogía), tiene usted, lector, un amigo que contrajo una serie de deudas que superan por mucho su ingreso, todo por andar soltando tarjetazos a mansalva. Por supuesto, su amigo tiene que pagar sus deudas, pero ¿usted le recomendaría destinar absolutamente todo su ingreso mensual a pagar la tarjeta? Si bien, esto pagaría su deuda, lo único que el amigo deudor haría sería quedarse sin ingreso, lo que lo obliga a endeudarse otra vez, porque sencillamente necesita comer (como todos los humanos lo necesitamos, tres veces al día, todos los días), pagar la renta, etc. De tal manera que el pagar inicialmente la deuda, apretándose de manera bestial el cinturón, lo único que logrará será meter al deudor en círculo vicioso. Aquí viene nuestro querido amigo el hombre de paja, porque cuando uno expresa el ejemplo anterior, inmediatamente uno escucha lo siguiente: entonces recomiendas que el deudor se quede sin pagar desvergonzadamente y afectar a la pobre institución, o persona, que le prestó. No, lo que uno recomienda es precisamente elaborar una solución que beneficie a ambas partes, es decir, pagar pero sin matar de hambre al deudor. Claro que pagar implica un cierto grado de austeridad, pero no el abuso que pretende la troika (FMI, BCE, UE) sobre Grecia. Grecia no solamente sufre del hombre de paja, sino de las mentiras y falacias que la misma troika y sus aplaudidores han difundido por el mundo.

Una de esas mentiras es que Grecia es la única culpable de la situación actual, pues no, no es la única culpable, sí tiene culpa pero no es la única. Hasta ahora no veo que la troika persiga con la misma vehemencia a los bancos que irresponsablemente soltaron el dinero sin garantías, porque esperaban ser rescatados si ocurría algún infortunio. Si uno revisa en los mismos documentos del FMI se verá que el destino del dinero que prestó la troika para rescatar a Grecia son los bancos, no el gobierno griego. Quiere decir que Grecia recibe el dinero del rescate con una mano para soltarlo a los bancos con la otra, pero el pago de intereses es responsabilidad única de los griegos. Esto es lo infamante, lo que se critica.

El problema griego es la falta de empleo, y como consecuencia el mal desempeño en cuanto a crecimiento económico. La forma de crecer es invertir, inyectar dinero, no sangrando la economía. Esto no quiere decir que cualquier incremento de gasto sea bueno, sino que un gasto responsable e inteligente sí ayuda y reactiva la economía, si lo anterior es temporal o permanente, es otra discusión para los tiempos en que lo urgente haya sido solucionado. Grecia debe pagar, sí. Hasta el último centavo de lo que pidió prestado, también. Pero no a costa de matar de hambre a los griegos y condenándolos como se está pretendiendo en un intento más de escarmiento público, que de verdad solucionar el problema. Ahora resultará que el FMI es la madre Teresa de Calcuta perversamente engañada por los malévolos y astutos griegos.

México ya ha vivido estas “recomendaciones” del FMI en carne propia. Como vemos a los griegos ahora es como nos vimos hace no tanto tiempo. Otros podría decir, pues si a los griegos no les parecen las condiciones de préstamo pues que no pidan y que se las apañen como puedan, pero esto también es pecar de miopía. Es como si un usurero que aprovechando la desesperación de un tipo, le ofrece prestarle el dinero que necesita a cambio de dejarle en garantía su casa, pagarle un interés del 200% y demás condiciones; el tipo en la desesperación aceptará, pero será víctima de la usura del otro. Este tipo de préstamo es el que ofrece la troika a Grecia, un regalo envenenado sin duda alguna, regalo que nosotros en México ya hemos recibido.

Pero dicha actitud voraz y depredadora puede volteársele a los líderes de la UE, puesto que con su intransigencia y ceguera han logrado que surjan vertientes políticas que precisamente querían evitar. Por ejemplo, la mencionada Syriza en Grecia, Podemos en España, más las que estén por surgir.

La “no austeridad” no significa despilfarrar ni gastar sin ton ni son como si el país se hubiera sacado el melate, sino que es necesaria la inversión pública hasta cierto punto y que el gobierno apoye ciertos sectores estratégicos como el primario, que se inyecte e invierta dinero donde se debe para poder apuntalar al país. Esto es particularmente importante en las crisis, aunque pudiera parecer contradictorio a primera vista. Si un país que sufre elevadas tasas de desempleo recorte salvajemente el gasto público e instaura políticas severas de austeridad lo único que logrará es precisamente elevar el desempleo, esto es evidente. Esperar que a través de las políticas severas de recorte y austeridad lograr crecimiento es como esperar ganar peso dejando de comer.

¿Cuál será el resultado, qué sucederá con Grecia y cuáles serán las implicaciones para Europa? Son las preguntas del millón. No creo que haya una respuesta en el momento actual, así que nada más queda esperar. Todo depende de lo que decida hacer el gobierno griego una vez que haya ganado, o perdido, las negociaciones con la troika: también dependerá de si todo queda en políticas descafeinadas, entre otras muchas cosas que pueden suceder en el camino que influencien las políticas implementadas. Algo que se debe señalar es el acercamiento griego hacia Rusia, lo cual preocupa y con razón a la UE. Por mi parte, debo decir que me sorprendería mucho si Grecia saliera de la UE, a nadie le conviene. La salida de Grecia implicaría un duro golpe a la frágil UE que se sostiene de la retórica de Angela Merkel y poco más. La UE se ha vuelto un tigre de papel dispuesto a saltar se le pide. Los europeos han demostrado que prefieren discutir en sus parlamentos cosas intrascendentes, o bien, volverse la policía moral del mundo (lo cual es el colmo del cinismo), en vez de tomar un papel activo y de liderazgo que al día de hoy no se ve cómo puedan recuperar.

Por cierto… Ahora resulta que los culpables del desastre de la línea 12 del metro del D.F. son víctimas de una persecución política debido a que siempre han protegido al pueblo y la mafia en el poder nunca perdonará a los que con tanto ahínco defienden al pueblo, como Marcelo Ebrard. En serio que cada día confirmo que lo que decía uno de mis escritores favoritos refiriéndose a su país se aplica perfectamente a México, aquí una ardilla podría cruzar el país entero saltando de sinvergüenza en sinvergüenza sin jamás tocar el suelo.

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