Macrocrisis Contemporánea 1

Escrito por on Ene 15th, 2015 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, USA-Imperio. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Macrocrisis Contemporánea 1

antropoceno A manera de introducción

Macrocrisis Contemporánea 1

                   

Existe la posibilidad de que se produzca una catástrofe de proporciones mundiales si continuamos con nuestras prácticas actuales. ¿Tenemos que esperar la evidencia de una catástrofe, para que nos decidamos a actuar?

Göran Löfroth


El tiempo presente que marca el comienzo del siglo XXI resulta ser una época compleja e inédita, nunca antes en la Historia una civilización alcanzó tal poder de impactar y transformar a la Naturaleza.

La tendencia intrínseca del funcionamiento capitalista conduce a la exacerbación de las compulsiones consumistas-depredantes. El Capital tiene un apetito insaciable por las ganancias, esta pulsión es la que genera in profunduo el malestar del mundo. El crecimiento excesivo del mercado, la pretensión de no disminuir la tasa de ganancias, las crisis de sobreproducción, ahora agudizadas con la inflación de una economía ‘chicle bomba’….

El indetenible proceso del progreso capitalista tecno-industrial conduce al mundo a crisis cada vez más agudas y holistas, el mundo globalizado por el capital está a merced de las fuerzas imperialistas que toman al Planeta para seguir satisfaciendo el apetito de la Máquina-Monstruo en que se ha convertido el capital transnacional imperante con sus gobiernos coempresariales.

La situación global económica se complica porque a las crisis recurrentes de sobreproducción que afectan a los mercados hay que considerarlas más allá de una perspectiva sincrónica inamovible y macroeconómica, como si fueran subibajas en un plano siempre igual (a la manera como está configurado un peine), sino que aplicando el factor tiempo -la diacronía, las secuencias, los procesos indetenibles-, percibimos que los problemas estrictamente ‘económicos’, de un tipo de ‘economía’ monetarista-productivista-mercantilista, se ven agudizados por el desgaste en los recursos naturales, por la afectación a la Biósfera que el desarrollo capitalista viene efectuando.

La Tecnosfera se está incrementando de manera exponencial pero al hacerlo lacera a la naturaleza, siendo este el problema toral de la civilización-industrial. Un crecimiento imparable que se efectúa por la necesidad de sostener e incrementar el nivel de producción y de urbanidad ya alcanzado, pero al hacerlo desgasta, deteriora, agota los recursos naturales. Esto es, las sociedades industriales están inmersas en un círculo vicioso que conforme se desenvuelve va carcomiendo al globo, pues materialmente va cubriendo al orbe con la mancha urbana y la polución al unísono de que lo calienta y lo desgasta. Entonces, a la larga, más que la inflación de precios el problema pasa a ser la carestía…..

A futuro, el exceso en la producción de objetos suntuosos y superfluos que hoy inundan los ‘supermercados’ deberá restringirse, despejando el campo a la elaboración de lo necesario, terminando el desenfreno irracional de la sobreproducción para un mercado-mundo desquiciado. El próximo futuro tendrá como imperativo detener o paliar el desenfreno de la máquinaria industrial.

Al hablarse de economía hoy en día se está refiriendo uno a la crematística, al capitalismo voraz, multiindustrial, que remata en un tipo de economía casino, de economía ‘chicle bomba’ por la superficialidad de los productos ofertados por empresas flácidas destinadas a tronar sucesivamente.

Pero bajo de esta economía, más bien crematística (Khremata), superestructural, que permite bolsas, bancos y demás templos y adoratorios del capital-dinero, no por ello dejan de existir empresas de bienes de capital, la auténtica industria sólidamente establecida, contando con una capacidad de producción muy intensa y prolífica, industria pesada que en realidad sostienen a tan caprichosa como aparatosa superestructura. Siendo las empresas de servicios de muy distinta índole las que están mayormente infladas, entiéndase, sobrevaluadas; algunas de ellas francamente en rubros superfluos y desechables, solo entendibles en un mercado que estimula a más no poder el consumismo excesivo e irracional, produciendo una burbuja cual economía superflua y suntuosa, ‘economía’ de los excesos que favorecen a los empresarios y plutócratas, economía chicle bomba que puede reventar a cada rato.

Desenfreno → voracidad → codicia → maltrato del hogar efectuado a escala planetaria por el desarrollo de unas fuerzas productivas y un mercado de consumo desenfrenado, implementado de manera irracional por la sed de ganancias del capitalista. Producción multiindustrial exacerbada, obtención fraudulenta de ganancias, predominio del capital usurero a través de bolsas y bancos, torrente monetario que se acumula en la oligarquía-plutócrata mientras se restringen los salarios. Dinero plástico incrementando el poder adquisitivo para estimular la compra de múltiples enseres. Pues la Máquina (industria) produce cada vez más y más artefactos, puesto que aparecen nuevos implementos y se perfeccionan los aparatos; la moda se renueva año con año, a la par de que aparecen nuevos oficios e instrumentos; lo que se da aunado a la potencialidad que incrementa el número de unidades producidas de manera exponencial. Para que los mercados sean supermercados y estén repletos de cualquier cantidad de cosas que para realizarlas hay que dar facilidades de pago. [Contradicción Capital/trabajo en progresión].

En la superestructura la dinámica compleja tiende a la inflación, sed insaciable de ganancias, posibles por la multi-superproducción que faculta un mercado de dinero, de acciones y de mercancías que son el gran festín de las fieras plutocráticas; por ello se trata de una auténtica crematística. Quedando el dínamo industrial abajo, tapado por el piso sobresaliente del sector servicios y por la estrategia capitalista secular de ocultar al sector productivo, creando el efecto de que pareciera que las cosas surgen por arte de magia y viviésemos ya en una sociedad posindustrial, barrabasada de los babilónicos posmodernos.

Sociedad multi-industrial, como hacedora del mundo, productora de cosas, miscelánea de enseres de muy distinta utilidad (valor de uso), por millardos producidos en las múltiples fábricas con maquinaria especializada y obreros calificados, hacedores de muebles (maderas), y prendas de vestir, (textiles de materia prima vegetal o animal); lo mismo que de instrumentos, herramientas, utensilios, artefactos electrodomésticos y miríadas de componentes derivados del petróleo y de minerales transformados en metales, edificando con ello una inmensa infraestructura urbana planetaria y esa millonada de enseres que inundan mercados en todo el mundo. Y más abajo del sector secundario, como atlantes que sostienen toda la pirámide se encuentra la agroindustria que da para comer a miles de millones de seres humanos, día tras día, aunque no a todos, pues cientos de millones padecen y mueren de hambre, o viven desnutridos. [Aunque se hace pertinente precisar que no se trata propiamente de la agroindustria de signo capitalista, sino del campesinado tradicional, hoy en día afectado por el asalto de la, precisamente, agroindustria capitalista, y su pretendida reactivación de la revolución verde transgénica].

cuadro 1

Hablamos de un capitalismo-industrial que tuvo su apogeo por el progreso continuo en el sector productivo de la industria pesada y los grandes avances tecno-científicos, pero, al mismo tiempo afectado por intensas contradicciones propias de la naturaleza del propio sistema productivo que lo conduce a su decadencia.

Etapa del capitalismo imperialista en la que se produce el dominio de holdings, de las grandes transnacionales, de poderosas empresas que fusionadas establecen auténticos monopolios, trusts que controlan los mercados internacionales teniendo ganancias estratosféricas; con una tendencia que apunta hacia el predominio de los bancos, la bancocracia….

Tratándose de sociedades tan complejas como son las procreadas por el capitalismo-industrial, se instauran formas de gobierno múltiples, mixtas y criptocráticas, preferentemente presentándose como democracias con los tres poderes u órdenes ‘independientes’: ejecutivo, legislativo y judicial; pretendiéndose democracias por ser regímenes potenciados por multi-partidos, con elecciones abiertas, con sufragio efectivo y no reelección o reelección limitada. En donde las cámaras de representantes suponen la participación del pueblo en el gobierno. Falaz supuesto, pues suele ocurrir que actúan más en consonancia con el poder capitalista que con el pueblo, el que desorganizado y sin presencia organizada no participa en las decisiones verdaderamente importantes, mientras que los ‘representantes’ operan en la dirección que establece el gran capital. Viniendo a funcionar este régimen tecnocratizado cada vez más de una manera sobre determinada por el poder crematístico de los holdings monopólicos, quienes presionan e instalan gobiernos a su favor, los que actúan dando preponderancia a los intereses capitalistas. Por lo que tal tipo de gobiernos resultan ser ‘democracias representativas’ que funcionan sobre determinadas por oligarquías-plutocaticas, las que pueden regir como criptocracia. Es decir, funcionan formalmente como democracias, pero las decisiones fundamentales están cooptadas por las causas de fuerza mayor que determina los intereses capitalistas. Esta forma de gobierno se realiza en todos los países del llamado Primer Mundo y sus designios se expanden por el mundo entero.

La Entente formada por la Trilateral (USA, La Unión Europea y Japón) están en vías de concertar un dominio más intenso y absoluto, incorporando como mercados y/o como aliados a China y a Rusia, produciéndose en estos dos países del socialismo o del comunismo fracasado, formas anómalas de capitalismo, un capitalismo depravado, dominado por mafias y/o por un partido autoritario. Formas de sociedad industrial que alcanzan el capitalismo por una vía indirecta, apuntando peligrosamente a establecer regímenes opresivos capitalistas, una forma defectuosa del capitalismo totalitario, y por tanto más represiva, la que puede a futuro conjugarse con el capitalismo totalitario que se está perfilando en USA. Pues ocurre que las potencias militares y territoriales pujan por repartirse el mundo entero, sometiéndolo a sus respectivas zonas de influencia, para lo cual no cejan de interrelacionar en la geopolítica y en los tratados de ‘libre comercio’: América para los norteamericanos en mayor proporción, pero sin renunciar a ningún sitio en el resto del Tercer Mundo en el que haya riquezas que explotar y gobiernos débiles que corromper y marginar. Para las potencias europeas es el resto de Europa y de ser posible África y partes de Asía, sobre todo el cercano Oriente, teniendo una participación menor en América.

Por su parte Japón aparece como líder capitalista en el Lejano Oriente en su instauración y desarrollo histórico, renovado en la Posguerra, viniendo a ceder terreno ante la avalancha indetenible de China, la nación más poblada del orbe que hace valer su potencial de ser el mercado más grande del mundo, industrializado en unas cuantas décadas, con una planta productiva clonada de los países desarrollados del Occidente, apuntando con su incomparable fuerza cuantitativa a realizar la expansión final del desarrollo industrial capitalista.

Creándose un marco favorable para que sólo las grandes empresas respaldadas por sus gobiernos elegidos por ellas, en forma de trust u holdings trasnacionales, sean capaces de inmiscuirse en el mundo entero en calidad de ser multinacionales (en el sentido de ser empresas fusionadas originarias de los países del Primer Mundo). Quedando Rusia y la misma China interactuando para mantener por lo menos sus inmensos territorios independientes de poder político alguno externo. Empero, comprometidos con las transnacionales capitalistas, pues son incapaces de ser productivamente competitivos sin el concurso de las avanzadas industrias occidentales y japonesas, produciéndose así la extensión global del capital. Teniendo un rezago en el progreso tecno-industrial que les impide ser superpotencias como los EUA, pues a pesar del gran déficit interno en USA, no hay ninguna otra economía en el mundo tan amplia sólida y potente cubriendo mayores rubros y sectores, sobre todo en la tecnología de punta concentrada en la industria militar y en sus derivados, con la preponderancia del dólar en los mercados de cambio, no dejando de ser los primeros en invertir y en captar inversiones, además de verse favorecidos en primera instancia por los cobros de intereses como economía imperio y amortizaciones que prolongan e incrementan de manera lacerante la deuda externa de los países ‘en vías de desarrollo’. De allí el que la estrategia prioritaria de las potencias es el control y la explotación de recursos naturales requeridos de manera indispensable para mantener a la Máquina funcionando.

Entonces, el Planeta Tierra aparece como un pastel al que las superpotencias se reparten en rebanadas, despachándose los EUA con la cuchara grande, pues hoy por hoy es el león dominante, él que tiene el poder para ganar las mejores porciones y nutrirse con las riquezas del planeta como ninguna de las otras fieras -potencias- es capaz de hacerlo, las que viven, en gran medida, a costillas de los países pobres, los que sin inteligencia, ni tecnología, ni poder financiero para aprovechar los recursos naturales que poseen, sí lo hacen y participan en el mercado explotando sus materias primas, éstas, como tales, al no tener el valor agregado que dota la tecnología avanzada a los elaborados, los remite a un flujo de pagos que los desfavorece, venden materias primas baratas y compran productos manufacturados caros. Y aunque algunos países en vías de desarrollo ya están incorporados a la Gran Industria, lo hacen en calidad de filiales dependientes del capital motriz del Primer Mundo…. Y siempre supeditados al arribo de capitales manipulados por los auténticos Bancos Centrales.

CAPITALISMO TOTALITARIO

Si bien el sistema capitalista por su naturaleza mercantil y sus estructuras productivas, basadas en el trabajo asalariado, la propiedad privada y la ‘libre’ competencia, no es un sistema que requiera imponer un poder autoritario, ni una mecánica de opresión directa para lograr sus objetivos: la plusvalía, los negocios privados, el flujo de mercancías, sino que precisa el sistema mismo de otorgar las libertades que se desprenden de sus fundamentos: libertad de trabajo y contrato, extrapolada a las profesiones liberales, sistema en el cual el imperativo de la producción-consumo crea un marco social de libre participación dentro de los parámetros del sistema dictados por intereses crematísticos y signados por códigos jurídicos. Entonces, el capitalismo permite libertad de desplazamiento, ‘libertad’ de buscar empleo, libertad de comprar y vender lo que se pueda, sin estar atado a un lugar o a unos potentados en particular. Para qué así, beneficiado por la abundancia de mano de obra, el capitalista no tenga que ejercer coerción alguna que obligue a trabajar. Así que si por su configuración estructural permite una cierta libertad no conocida en otro tipo de formaciones socioeconómicas pre modernas, ni tras la ‘cortina de hierro’ o la ‘de bambú’, el problema presente y a futuro radica en la evolución que está tomando el capitalismo al globalizar al mundo, incrementándose el predominio de los holdings transnacionales.

El desarrollo de la Máquina y el exceso de mano de obra accesible hasta la esclavitud, va obstruyendo el ‘libre’ flujo de los desposeídos de la tierra, los que proviniendo de países depredados por los sucesivos colonialismos, se cuentan por millones de desamparados que requieren de emigrar, siguiendo la ruta del dinero a los países que concentran (capitalizan) los bienes materiales en buena medida arrancados de sus territorios.

Al saturarse los mercados, al complicarse la competencia entre macro empresas y la disputa por dominar los mercados regionales; al irse deteriorando o acabando algunos recursos naturales por el desgaste que provoca la producción industrial exacerbada y el consumo desenfrenado, fenómenos que el propio sistema genera y requiere para sostener a las ubes funcionando y creciendo, se entra al curso de los rápidos del río que conducen a la caída en la cascada. Es decir, en pocas palabras, que el capitalismo imperialista con su productivismo desenfrenado está generando entropía que produce catástrofes y caos mundial. Una Máquina encendida permanentemente no pudiendo parar de fabricar innumerables enseres y que al hacerlo va depredando al Planeta.

Tratándose de un crecimiento imparable y caótico, alimentado por diversos malestares sociales que van en franca y acelerado incremento, propiciando en lo político-militar el establecimiento de un régimen totalitario que procure mantener el control capitalista sobre el mundo entero, a pesar de que el mismo sistema sea el causante de la dialéctica entrópica, acaecida cual acción irracional irrefrenable.

La caída de los regímenes ‘socialistas’ y la apertura del ‘comunismo’ chino al mercado internacional, significan el predominio global del sistema capitalista, triunfo de USA en la Guerra Fría que mayormente respondió a la dinámica productiva capitalista coronada con la Tercera Revolución Industrial -aún en curso-; así como al poder financiero intrínseco al sistema, muy superior a la economía de Estado planificada llevada a cabo en la URSS. Triunfo debido también a sus dispositivos imperialistas de control y absorción de riquezas del mundo dominado. En lo que se cuenta desde el tenebroso sistema de préstamos y deuda que absorbe de los países pobres por explotados, una verdadera forma de tributo moderno, acompasada por la explotación de recursos naturales in situ, merced a su poder financiero y a su tecnología exclusiva o al control del precio de las materias primas en un mercado en el que priva la ley del más rico, la fuerza de los compradores y de los acreedores; el poder de compraventa de los grandes capitales, la potencialidad productiva de las megaempresas que acaparan los mercados haciendo difícil el desarrollo de las empresas del Tercer Mundo. O en última instancia la utilización de la fuerza bruta y despiadada que viene ejerciendo el imperialismo yanqui desde la Posguerra, interviniendo para salvaguardar la ‘democracia y la justicia’ allí donde ésta era amenazada por presuntos comunistas, miles de los cuales fueron sacrificados en cruentas guerras o asesinados por la CIA. Contando como cereza en el pastel con la zanahoria ofrecida de mil amores a aquellos que se dejan llevar por la fuerza del sistema y se convierten en cómplices y aliados del imperialismo, millones de vendidos para su propio beneficio. Sin menospreciar la fuerza ideológica del capital-imperialista, la que produce conciencias a su favor empleando los poderosos medios masivos de difusión con estrategias de inteligencia (sojuzgamiento mental) y mercadotecnia, pues es importante poder aparecer como los buenos de la película, al unísono de incitar al consumo.

En esta situación global, el capitalismo se puede hacer más autoritario conforme las crisis económicas se agudicen y la disputa por los recursos naturales se vuelva prioritaria ante la restricción o la escasez. Mientras que por otra parte, el control de las masas puede requerir de una mayor represión conforme acicateadas por los problemas económicos despierten de su letargo, viéndose obligadas a pedir cuentas a sus patrones y gobernantes por el uso de los recursos y de los dineros que constitucionalmente pertenecen a la Nación, o debieran pertenecer si fueran capaces de ejercer una auténtica democracia. Cuando quizás intenten incluso organizarse para intervenir en la toma de decisiones relevantes y se atrevan a vigilar y a exigir cuentas a los miembros de las élites que componen los diversos grupos de poder. [Y quizá hasta de deponerlos de una buena vez por todas]

Pero por lo pronto, como estos grupos de poder tienen el mando, los recursos, la inteligencia, y lo más importante, la tendencia de las estructuras sociales configuradas a su favor (los órdenes y las leyes que hacen funcionar al Sistema tanto en lo político como en lo económico, en lo jurídico y en la ideología) están en inmejorables condiciones para apuntalar su dominio, en lo que los avances de la tecnología militar y de los dispositivos policiacos harán más eficaz el sometimiento mental, la vigilancia, el control y el castigo o la eliminación de los subversivos; a ello apuestan los oligarcas imperialistas.

‘Nacen demasiados hombres’ → lo que bajo las condiciones que impone el Sistema Capitalista → conduce a un progresivo tornarlos desechables → conforme la Máquina productiva y la automatización de los servicios va progresando → millones y millones de seres humanos inutilizados por la disposición del capitalista → al que no le importa la existencia de los marginados → sino el seguir obteniendo ganancias netas. En lo que el desarrollo capitalista, aparejado al desarrollo industrial, va orillando a la Humanidad, a millardos de desposeídos, a la marginación, y en eso estamos…, insertos y afectados en el mundo prisión.

Publicado originalmente en Crisol # 165, mayo del 2002. Versión corregida y aumentada a 13 de enero del 2015. Imagen insertada el 11 de marzo del 2015.

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