Contradicciones Universitarias

Escrito por on Oct 21st, 2014 y archivado en Destacado, Espectaculos, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Contradicciones Universitarias

uaa“En la esencia y la naturaleza de la vida, no existen las contradicciones.”

Hugh Akston.

Los movimientos estudiantiles están de moda, la tragedia de Ayotzinapa así como la reciente movilización estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional, les han recordado a los estudiantes que, con razón o sin ella, su potencial disruptivo en el espacio público es grande y poderoso. En el caso de Aguascalientes, la efervescencia revolucionaria juvenil ha encontrado una causa para manifestarse con el aumento a la colegiatura que el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes discutiera en días pasados.

En tiempos de Facebook y Twitter rebasar los canales institucionales y movilizar a la juventud se ha vuelto relativamente fácil, por otra parte, el problema de dialogar con un movimiento de esta naturaleza es su relativa desorganización, pues una vez estallado el conflicto lo efímero de sus liderazgos y lo anárquico de su comportamiento, hacen casi imposible dialogar con esa abstracción de opiniones individuales, que conforman “la voluntad del movimiento” estudiantil. Potencialmente politizado, la paranoia y la desconfianza entre todos los involucrados suponen un verdadero desafío para las autoridades universitarias, que de verse rebasadas, podrían llegar a experimentar lo que coloquialmente llamamos: “amar a Dios en tierra de indios”.

Como toda comunidad humana, la UAA es una comunidad política repleta de grupos con poder que, relativamente sofisticados, al fin y al cabo universitarios, son capaces de recurrir a la demagogia más ramplona con tal de alcanzar y preservar sus intereses. Sus líderes políticos, temerosos o incapaces de romper los equilibrios internos, se han dedicado tradicionalmente solo a administrar la coyuntura. O lo que es lo mismo: “a patear la lata”, ya lo resolverán los que vengan, “¿Cómo?” es la pregunta, “De alguna forma…” es la respuesta.

Pero las cuestiones de fondo son siempre sistémicas y estructurales. La contradicción fundamental y subyacente en el conflicto sobre la colegiatura, puede sintetizarse en dos preguntas políticamente incorrectas: ¿Qué porcentaje del costo de su educación deben pagar los estudiantes? y ¿Qué tan eficientemente son administrados los recursos de la Universidad? Paradójicamente los estudiantes no quieren saber nada de la primera, ni las autoridades universitarias de la segunda.

No importa lo que la demagogia política haya escrito en la Constitución, nada es gratuito, cuando los estudiantes se quejan de lo elevando de su colegiatura, lo que en realidad reclaman es un subsidio del gobierno, o lo que es lo mismo, que alguien más pague los costos de la educación que reciben. Aquí cabe otra pregunta políticamente incorrecta: ¿Por qué debe pagar usted, con sus impuestos, los costos de la educación que otro recibe? Que quede claro, esto no es un ataque a la idea de educación pública, es solo llamar a las cosas por su nombre.

Los gobiernos Federal y Estatal subsidian a la Universidad cerca del 85% de su presupuesto corriente. En lo correlativo los estudiantes solo cubren alrededor 15% del gasto general de la institución con sus colegiaturas. Sin entrar en mayores discusiones, al menos intuitivamente, la aportación estudiantil parece baja. Por lo cual no parecería descabellado que los estudiantes debieran aportar un porcentaje mayor, respecto de los costos de la educación de la que ellos serán los beneficiarios directos. Veinte, treinta o cuarenta por ciento: ¿Cuánto le parece razonable?

Desde luego existen casos extremos, cuya problemática debiera focalizarse, pero por regla general, la verdad es que son los hijos de las clases medias, los mayoritariamente favorecidos por el subsidio a la educación superior. Dicho otra forma y en términos estadísticos, son los impuestos de las clases de menores ingresos las que subsidian la educación superior de los hijos de las clases medias: ¿Es esto justo? Lo dejo a su criterio.

Abordando nuestra segunda pregunta, cabe pensar en la administración de los recursos y la responsabilidad de sus autoridades (presentes y pasadas). Digámoslo claramente, la UAA es una gran vaca sagrada que -con algunos rasgos de elefante blanco- es una institución que por su propia naturaleza: política, simbólica y financiera carece, en el Estado, de un contrapeso real con él cual pueda ser comparada en todas sus dimensiones y por tanto resulta difícilmente evaluable en la eficacia y eficiencia con que se ejercitan sus recursos.

El cuestionamiento es claro, hasta qué punto los recursos, que hoy ejerce la universidad, estarían mejor utilizados si se ejercieran de otras formas que, quizás menos espectaculares, pudieran ser más eficaces. O, siendo más atrevidos, si se canalizaran a otras instituciones de educación superior que, aunque sean menos simbólicas en lo político, pudieran brindar una educación superior de calidad a un mayor número de estudiantes. Sé que muchos consideran esto una blasfemia, pero alguien tenía que decirlo.

Pero mantengamos estas líneas estrictamente dentro de la UAA, donde el perene lamento de sus autoridades es que los recursos son insuficientes para responder a los compromisos institucionales. Esto es cierto pero al mismo tiempo es un argumento castrante, pues esconde de la discusión la naturaleza, la legitimidad y la pertinencia de esos compromisos.

Hablando claro: ¿Es o fue buena idea la forma en que se gasta y compromete el dinero de la institución?, ¿Existen o no, proyectos faraónicos dentro de la institución? Respecto del denominado Campus Sur: ¿Cuál es su costo real?, ¿Era necesario exportar al mismo todos los vicios institucionales particularmente los derivados del contrato colectivo de trabajo?, ¿No hubiera sido mejor instituir una nueva universidad, contra la cual competir, en lugar de un Campus Sur?… Y respecto de la institución en general: ¿Ha rebasado su organización el nivel en que, por su volumen y grado de complejidad, resulta imposible administrarla con eficacia?, ¿Reporta su crecimiento rendimientos decrecientes en términos de eficiencia presupuestal?, ¿Son viables o excesivamente generosos los compromisos laborales que la institución ha firmado con sus trabajadores y docentes?, ¿El sistema de pensiones de sus profesores es inviable y colapsara tarde o temprano?, ¿Fue la viabilidad financiera de la institución el costo verdadero de esas decenas de huelgas conjuradas a lo largo de los años? ¿Por qué es incapaz la universidad de generar ingresos relevantes como producto de su labor de investigación?, ¿Será acaso que no se investiga nada verdaderamente útil, que la iniciativa privada esté dispuesta a comprar? Puntualizando que toda generalización es injusta: ¿Son realmente los mejores académicos quienes imparten cátedra o solo lo hacen aquellos que han logrado atrincherarse bajo el paradigma de la estabilidad en el empleo?, ¿Pagan los estudiantes por la mejor educación que pueden recibir, o lo hacen para subsidiar la mediocridad profesional disfrazada de vocación docente? Y en correlación con todas las anteriores: ¿Existe o no responsabilidad moral y administrativa de sus autoridades, presentes y pasadas?

Preguntas que deben ser respondidas, si se quiere plantear: con legitimidad y autoridad moral, al aumento de la colegiatura universitaria.

Soy consciente de la herejía plasmada en estas líneas y de que la tiranía de lo políticamente correcto ha creado un mito institucional alrededor de la Autónoma, que por momentos parece ponerla más allá de toda crítica estructural. Por otra parte, el balance financiero de la universidad, no es sino la suma y el resultado de todas sus contradicciones sistémicas e históricas. Analizar el tema con seriedad y profundidad es propio de verdaderos universitarios. Se lumen proferre.

Alan David Capetillo Salas

Ex Consejero Universitario.

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1 comentario en “Contradicciones Universitarias”

  1. Amelie dice:

    Acaba de publicarse que la FEUAA comunica que el rector reculó en el aumento a las colegiaturas. Prmiera cosa, de ser cierta esa información: el rector no es la máxima autoridad de la Universidad, ¿cómo le hizo para no consultar al H. Consejo? Me da miedo que ande haciendo esas cosas a título personal.
    Además, pá’ eso me gustaba: ¿tiene claro la UAA a quiénes está beneficiando de entre su alumnado? Les cae super mal que la gente diga que no dejan de comprar en la cooperativa ni de irse de farra los fines de semana. ¿Cuál es la situación de sus alumnos en lo económico, por ingresos, por porcentajes, cuál el gasto en educación de cada una de sus familias, cuál el promedio?
    Si es verdad que se echó para atrás, que responda y diga de qué tamaño es el crecimiento al boquete financiero de la institución, cuáles son las alternativas para paliarlo, qué va a hacer en los dos años que le quedan para conseguir los recursos que no se recogerán. Cuánta miopía, por Dios.

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