Si no ahora ¿cuándo? / ¿Quién peca más? Legisladores u obipos

Escrito por on Sep 20th, 2014 y archivado en Destacado, Ensayo y Opinión, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Si no ahora ¿cuándo? / ¿Quién peca más? Legisladores u obipos
Obispo José María de la Torre Martín

Obispo José María de la Torre Martín

Es sabido que algunos legisladores y personalidades de la iglesia han utilizado las problemáticas y demandas ciudadanas para ganar publicidad y crear, a la vez, cortinas de humo enfocadas a distraer la atención sobre temas trascendentes. Esta es una estrategia funcional en la política mexicana, que recurre a la persuasión, el engaño, el disfraz y lo preocupante no es el equipo que genera este tipo de ideas sino la gente que las cree. Es así, por ejemplo, que se utilizó y se ha utilizado el importante tema de la interrupción legal del embarazo, que distrajo nuestra atención en las campañas electorales de Aguascalientes en el pasado 2013 para disipar la discusión sobre sus costos excesivos y de paso hacer publicidad gratuita a legisladores y candidatos en turno. La utilización hubiera valido la pena si nuestro Estado hubiera conseguido la armonización legislativa no obstante, pasadas las elecciones, como siempre, desapareció la discusión por un momento quedando a la espera de ser reutilizada. ¿Y los derechos reproductivos de las mujeres? Si no me sirven para mi ganancia, es cosa de personas “invertidas”, dirían los dogmáticos. Nosotros los legisladores sabemos que la Suprema Corte de Justicia y la Constitución nos obligan a hacer la modificación de la ley en Aguascalientes pero la ciudadanía se nos echaría encima pues somos una sociedad conservadora. No lo haremos pues porque perdemos las elecciones, dirían los políticos. ¿Y la preocupación de la ciudadanía por los embarazos adolescentes y los derechos civiles de las mujeres? La cuestión es que nos siguen costando, y mucho, los salarios de diputados y sacerdotes como para que les dejemos figurar a placer con nuestras demandas.

Lo misma situación se repite con la discusión sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo luego de que Colectivo ser Gay en Aguascalientes anunciara haber ganado un amparo ante los juzgados de distrito en contra de los artículos 143 y 144 del Código Civil. La importancia de este acontecimiento se vio ensombrecido nuevamente cuando se dio publicidad a personalidades religiosas que, desconociendo los procesos históricos y jurídicos de la lucha por los derechos civiles, desinforman a la ciudadanía. De nueva cuenta lo preocupante no son las declaraciones desafortunadas del Obispo de Aguascalientes, si no que los medios de comunicación acudieron a entrevistarlo a sabiendas de que existen especialistas en el tema que pueden proporcionar información adecuada para generar consenso entre la ciudadanía no obstante, nos informan la opinión dogmática, aquélla alejada de la razón y el acuerdo social. La respuesta a esto se denomina: ventas a costas de la desinformación ciudadana.

Con respeto a este tema, (in)conveniente para muchos, en el año 2010 se realizó una consulta ciudadana en la Ciudad de México para conocer la opinión de los capitalinos respecto al matrimonio gay y la adopción por parte de parejas homosexuales dentro del marco de la modificación de la Ley del Código Civil del Distrito Federal. []De acuerdo con sus organizadores (integrantes del PAN), el 53% de sus consultados rechazó el matrimonio gay y 56% se manifestó contra el derecho de adopción por parte de estas parejas. El resultado es aparentemente obvio para una sociedad que únicamente escucha la opinión de los obispos y legisladores, que se ve sometida al engaño y la imposición del desconocimiento. No obstante, la Suprema Corte de Justicia apoyada en el trabajo arduo de organizaciones de la sociedad civil, resolvería como constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo reconocido por las leyes del Distrito Federal y en la sesión del 10 de agosto de 2010 resolvió que todas las entidades federativas están obligadas a reconocer la validez de los matrimonios homosexuales celebrados en el Distrito Federal, pero es su facultad disponer en sus legislaciones la manera en que se harán efectivos los derechos de estas parejas en sus territorios. Bajo esta consigna los legisladores y legisladoras de Aguascalientes se dijeron comprometidos a analizar la reforma del Código Civil en la entidad, no sin antes recibir la amenaza de que estarán vigilados por las “autoridades eclesiásticas” que presumen de tener la verdad última sobre los derechos humanos según las novedosas y altamente progresistas teorías teológicas de San Agustín. Les recuerdo que fue este primer padre de la Iglesia quien anunciaría en el siglo IV que “las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones”, afirmaciones que para algunos, en este siglo XXI, son palabras tan acertadas como llamar “invertidos” a las y los ciudadanos que exigimos igualdad de derechos civiles y que no sabemos quién peca más si legisladores u obispos.

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