Empacando el mundial

Escrito por on Jul 14th, 2014 y archivado en Destacado, Futbol. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Alemania campeón

Alemania campeón

Se acabó la fiesta, sigue la cruda. Empecemos a padecer el síndrome de abstinencia futbolera agradeciendo a Alemania, al destino  y a la pierna zurda de Mario Götze que permitieron que en esta ocasión ganara el mejor equipo en la cancha y con bastante seguridad, del mundial. Hubiera sido un hecho terriblemente negativo que esa selección argentina con tan poco en la cancha se hubiera quedado con la copa, y miren que estuvieron cerca, así es el juego, se puede ganar hasta jugando tan horrible como lo hizo ayer la albiceleste, que opacó sus breves destellos de futbol tirando hachazos que fueron tolerados con pasmosa indiferencia por su compatriota lejano, el italiano Rizzoli.

Pero ganó Alemania, el equipo que quiso jugar y que dejó para la historia de este deporte la peor humillación jamás perpetrada contra un campeón del mundo, Brasil va a necesitar muchas, pero muchas sesiones de terapia para sanar este segundo y más profundo maracanazo. El primero dolió porque fue algo que el mejor equipo del mundo no esperaba, este duele porque es el penúltimo escalón de una caída desde lo más alto hasta la sima más profunda que jamás hayan visto los que antaño fueran magos del balón. Y Alemania los puso ahí, mostrando una autoridad que se pudo poner en entredicho en lapsos contra Ghana e incluso contra Argelia, pero que nunca aminoró ni estuvo realmente en peligro de perder ningún juego.

Los germanos jugaron con gusto y con determinación, combinando su fortaleza y pasión por la disciplina con el toque y la gracia adquirida en los últimos años por su gran equipo base, el Bayern Múnich. Una vez fuera los equipos que, a mi gusto, fueron los que mejor futbol pusieron en la cancha, la magia de Colombia y la garra de Costa Rica, Alemania fue sin lugar a dudas a donde se fue el mejor futbol. Creo que la forma en cómo se dieron las semifinales da clara cuenta de lo que tenían los dos equipos que llegaron a la final como idea de futbol. Alemania, ya lo sabemos, aniquiló de manera salvaje a Brasil, tomándose la molestia de ser considerados y solamente meterle dos goles en el segundo tiempo, para no verse tan cargados  y Argentina bajó la cortina y se atrincheró para no dejar jugar a Holanda y pasar en penales. Juego contra no-juego; espectáculo contra cálculo; arte contra trabajo; ocio contra negocio.

Por eso que bueno que ganó Alemania, primer equipo europeo en ganar un mundial en América, y la ironía es que fue un mundial en donde hubo muchos equipos americanos que jugaron muy bien, solo que ninguno de ellos pudo avanzar más allá de cuartos de final,  y los que lo hicieron fueron equipos a los que se les olvidó desde hace rato como se juega en este lado del mundo. Brasil, el peor Brasil de la historia jugó desde el primer al último partido muerto de miedo y así se estrelló y explotó en mil pedazos con toda la morbosa gloria de una película de Michael Bay, Argentina se benefició de un sistema de competencia que no le puso equipos complicados sino hasta la semifinal, misma que ganó en un volado, dejando en la sombra al mejor jugador del mundo, a quien parece ser que esto de ganar el mundial le viene valiendo un cacahuate.

El saldo final es un mundial que fue de lo espectacular a lo bueno, que nos regaló partidos inolvidables y goles para ser exhibidos en las vitrinas de la historia. Alemania –lo habíamos dicho ya- gana, eso es lo que hacen, es su estilo de juego, y en esta ocasión se dieron el lujo de ganar jugando bien, apuntando de paso a Klose en el libro de los más grandes y demostrando que el respeto al trabajo de largo plazo y las buenas decisiones en dicha labor, rinden frutos.

Y lo que no se debe dejar pasar es el horrendo papel que ha hecho la FIFA en este mundial. La copa fue grande, como siempre, por los jugadores y los equipos, por la afición y el juego, lo que hubo de malo vino desde afuera, desde los de trajes caros y también de los árbitros que –supongo que en más de una ocasión por consigna – tuvieron una actuación tan mala que rayó en ratos en lo ridículo. El último detalle de los de pantalón largo, de regalarle a Messi el balón de oro es simplemente grosero, nadie discute que es muy buen jugador, el mejor del mundo cuando quiere, pero aquí no quiso. Será cuestión que deberá ser dilucidada por el ejército de psicólogos con que cuenta Argentina, pero el hecho es que Messi simplemente no funcionó con la albiceleste y no hizo nada que le mereciera ese balón de oro, James Rodríguez, con menos juegos fue sin lugar a dudas la figura de la copa, demostró cómo se debe jugar, incluso cómo se debe perder.

Creo que perderíamos mucho de lo ganado en este mundial si no nos detenemos un segundo a pensar qué se tiene que hacer con la FIFA. Si de algo nos dimos cuenta a nivel global en esta copa es que los intereses de los dueños del balón corren por un lado y los de los que queremos a este juego van por otro. Es hora de que la conciencia de que el futbol no puede pertenecerle a un grupito de burócratas obsesionados con la mercantilización y las ganancias se finque en lo profundo de cada aficionado y que comencemos a dar los pasos para imaginar una liberación del futbol de las garras del monopolio afincado en Suiza. La ciudadanización del juego debe ser nuestra siguiente meta, reclamar el futbol para jugadores e hinchas, no para marcas y banqueros. ¿Suena imposible de llevar a cabo? Tal vez, pero esto es futbol, ¿Cuántos pensamos ver un 7 -1 a Brasil? Bienvenidos a la incertidumbre.

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