Es la vida la que pasa por la Universidad

Escrito por on Jun 23rd, 2014 y archivado en Destacado, Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

uaaPara Margarita,

resplandeciente flor de mi jardín.

A propósito del 41° aniversario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que se cumplió de manera más bien discreta el pasado jueves 19, sea servido de permitirme compartir con usted, inteligente lector, algunas reflexiones surgidas al calor de las celebraciones del año pasado, en las que abundaron las reuniones, los homenajes, las publicaciones, las exposiciones, y hasta la toma de una fotografía monumental.

Tuve la oportunidad de asistir a algunos eventos, y me parece que la nota general fue la cálida remembranza; la evaluación de lo mucho que la universidad ha significado para Aguascalientes y para quienes han pasado por sus aulas.

Uno podría llenar volúmenes en los que las palabras persiguieran a las ideas y las emociones, buscando fijarlas en papel, para darles vida una y otra vez; cuantas veces se paseen los ojos por las páginas.

Volúmenes sobre las vidas de miles personas –se hablado de unos 35,000 egresados-, los compañeros, los maestros, los amigos, los amores… Los que comenzaron y terminaron; los que no concluyeron porque la vida les fue adversa, a ellos o a sus familias, o porque la muerte se les atravesó, atrabancada y brutal; siempre injusta, cancelándolo todo para ellos -¿recordará usted, memorioso lector, aquel choque tremendo en la entrada oriente, que segó la vida, creo, de una estudiante de medicina?-. Experiencias, visiones, sentimientos, lunas y soles, días lluviosos y noches estrelladas, luz y sombra, brillantez y mediocridad, generosidad y perversión, los equipos de trabajo que generosamente impulsaron la superación de sus miembros y las mafias; todo contenido en la universidad, en las jornadas de estudio y convivencia; de aprendizaje, el crecimiento de la infraestructura, el surgimiento de nuevas opciones de estudio, y en todo momento la visión más o menos clara, o más o menos velada, de una vida mejor; más acorde con la dignidad de las personas.

Aquí está todo aquello que lleva a la conclusión de que lo que pasa por la universidad es la vida, la de las personas y la de la sociedad…

En fin. Pero no era eso lo que quería contarle, sino algo que le escuché al contador Humberto Martínez de León en uno de los eventos a los que asistí. El rector fundador dijo, fíjese bien, que a no dudarlo el acontecimiento más relevante del siglo XX había sido, precisamente, la fundación de la universidad…

En un primer momento me pareció una afirmación sorprendente, incluso sobrada, fruto de la emoción; de esta inmersión gozosa en las conmemoraciones, esto porque quizá trajera yo en mente al ferrocarril, cuya influencia fue notabilísima, en la economía, desde luego, pero también en la política, en la sociedad, y hasta en las artes.

Pero ya en frío, pensándolo bien… Creo que es cierto, que esta afirmación honra a la verdad. Desde luego el asunto es mucho más relevante que un simple dejar de ir a una institución que está lejos de aquí, en Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí, y desde luego Guadalajara, México y Monterrey, para quedarse aquí. Es más que irse con los libros en la mano y regresar con un título profesional, o de plano, no regresar, como ocurrió frecuentemente.

Y es que claramente hay un antes y un después de la UAA en la historia contemporánea de Aguascalientes. ¿Y qué con eso?, preguntaría usted como hacía mi amigo don Felipe Polina, de feliz memoria. ¿Y qué con eso?, si con el ferrocarril también hay un antes y un después. Pero usted no puede meter una locomotora en casa –aunque algunos lo han intentado- como sí puede hacer con un médico, un contador, un arquitecto. Con toda la amplitud que alcanzó el ferrocarril, a final de cuentas la universidad lo supera porque ha determinado con mayor hondura la vida de Aguascalientes; es más influyente, pues.

Para decirlo de manera puntual; decirlo con aladas palabras, la Universidad Autónoma de Aguascalientes ha delineado el rostro de la región durante 40 años. Lo ha hecho cada vez que un profesor ha expuesto ideas nuevas a sus estudiantes y las discute con ellos, en un esfuerzo apasionante por difundir el conocimiento, o los invita a reflexionar a propósito de la realidad que viven, o los impulsa a abrazar las estrellas… Lo ha hecho cuando un investigador da a conocer el resultado de su trabajo, que permite un conocimiento más certero de temas sobre los que los demás apenas tenemos opiniones, y frecuentemente infundadas. Lo ha hecho, en fin, -ya parece esto discurso-, a veces de manera callada, y a veces con gran estruendo, pero siempre presente, como “la gota que cava la piedra” del Colegio Portugal; siempre con una perseverancia digna de encomio.

La UAA ha dibujado el rostro de la sociedad, de las personas y las familias, su visión y convicción; su voluntad, su economía, y lo seguirá haciendo en los años por venir… Cada profesionista que ha egresado de sus aulas ha influido en el ambiente de su actividad y lo ha modificado. El profesional egresado de la UAA ha salvado vidas, asfaltado calles, construido casas, manejado empresas, explicado a la sociedad, producido programas de radio y televisión, trabajado con el ánima humana y hasta escrito poemas, etc.

Si la ciudad es una de las invenciones mayores de la civilización, la universidad es una de las culminaciones de la urbe, como el museo, la sala de conciertos y el teatro.

Piénselo un poco, dubitativo lector, y verá que es cierta esta afirmación de la UAA como el gran acontecimiento del siglo anterior, aun con sus lastres y limitaciones; sus sombras. Piénselo un poco usted, que es profesionista, y valora los beneficios que la institución le ofreció, o que no lo fue pero trabajó, o trabaja intensamente para que sus hijos alcancen esta meta; piénselo. ¿Habrá algún campo de actividad que escape a la presencia; al espíritu de la universidad? Mire a su alrededor y fíjese. Por ejemplo, no creo que fuera gratuito el que no más de una década después de fundada la UAA, Aguascalientes haya entrado en una etapa de importante desarrollo económico, como si la institución hubiera actuado de imán para las grandes industrias que son el orgullo de muchos.

En fin. Los de Aguascalientes aprendimos a vivir sin el ferrocarril. Forzados por las circunstancias lo hicimos, y a luego, cuando desapareció el taller, casi ni se notó, con tantas opciones económicas y laborales como existían en ese momento. Aprendimos a vivir sin la instalación ferroviaria, pero difícilmente podríamos hacerlo sin universidad, por no decir que sería imposible, porque hoy en día la idea de una sociedad sin universidad cabría sólo en las mentes más retardatarias y oscurantistas, algo que ya no tendría lugar entre nosotros.

Por eso, a no dudarlo, la fundación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes fue el acontecimiento más importante del siglo XX

Carlos Reyes Sahagún

Cronista del Municipio de Aguascalientes

 

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2 comentarios en “Es la vida la que pasa por la Universidad”

  1. jaime dice:

    Totalmente de acuerdo cotigo Carlos; la creación de la UAA marca un antes y un después en la vida de Aguascalientes. SALUDOS

  2. E.Mtz. Roaro dice:

    Por supuesto que la universidad, es vertebral de toda y cualquier sociedad. Su historia lo dice ya desde antes de la academia griega o el calmecac prehispánico. Sin embargo, sin embargo, ojo, todo sistema educativo es reproductor de ideología y la actitud critica debe ser eje educativo en educandos y educadores, pero esta es otra vertiente en lo que concierne a la formación institucional del ser humano.

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