Pa’ los toros del Jaral…

Escrito por on May 1st, 2014 y archivado en Aguascalientes, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Monumental de Aguascalientes

Monumental de Aguascalientes

Como suele suceder en la Feria Nacional de San Marcos un tópico preponderante es el llamado serial taurino, uno de los atractivos importantes de la Feria, que a diferencia de lo que sucede en otras partes del país y del extranjero, particularmente España, en Aguascalientes ha cobrado mas fuerza a partir del decreto del Gobierno del Estado que declara la fiesta de Toros como patrimonio cultural intangible de la entidad. Llama la atención como en los jóvenes, mujeres y hombres se ha despertado una afición que se manifiesta no sólo en la asistencia a los festejos novilleriles, que han sido un verdadero éxito, sino en el interés por profundizar en los conocimientos de la lidia, que implica conocer del toro y del toreo, interés que se manifiesta en la fundación de nuevas peñas taurinas, incluso una exclusivamente de mujeres, en donde se habla, se ven grabaciones, se comentan crónicas y libros, en fin, se vive intensamente la fiesta brava.

La plaza de toros Monumental (¡qué feo y trillado nombre para una plaza de toros!) fue construida en 1974 en el gobierno del Dr. Francisco Guel Jiménez, remodelada primero en el gobierno del Sr. Rodolfo Landeros Gallegos y luego remodelada y ampliada hasta su capacidad actual en la gubernatura del Ing. Miguel Ángel Barberena Vega. La plaza Monumental era un bien público que pertenecía al Patronato de la Feria Nacional de San Marcos con sus características legales peculiares por tratarse de un organismo descentralizado, que como quiera que sea formaba parte de la administración pública. Durante el gobierno del Lic. Otto Granados Roldán con el pretexto de que pesaba un adeudo fuerte sobre el gobierno como consecuencia de la ampliación y la construcción de la llamada Expoplaza se procedió a vender la Plaza a una empresa controlada por el señor Alberto Bailleres, prominente empresario de la minería, el comercio y propietario de varias plazas de toros y al menos tres ganaderías.

Como aficionado percibí la inquietud de un sector importante de la gente del toro por la venta de un inmueble que se sentía parte del patrimonio cultural tangible del pueblo de Aguascalientes, tan nuestro, tan propio, como el Jardín de San Marcos, el Palenque o el mismo Casino de la Feria, con la ventaja obvia, de que podría ser administrado directamente o concesionado como de hecho ocurrió a diferentes grupos de empresarios, que al no ser propietarios sentían la presión de realizar una administración positiva, con una programación importante y buscando un éxito artístico sin menoscabo, se entiende, de un resultado económico halagüeño. La percepción, (es cierto, no es la realidad, pero dice Juan Castaingts que su maestro Claude Levi Strauss decía que las creencias son mas reales que la realidad, y yo les creo a ambos), es que las cosas podrían hacerse mejor, lo que es una verdad de Perogrullo, siempre se podrán hacer mejor las cosas, y en el toreo el éxito depende de tantos factores, unos controlables, otros medio controlables y otros finalmente incontrolables, que siempre habrá manera de justificar o de no justificar los resultados de una temporada taurina.

Cuando el Gobernador Carlos Lozano de la Torre anunció el decreto que declaraba a la fiesta de Toros patrimonio cultural intangible, señaló un doble aspecto en relación con los taurinos, por una parte el reconocimiento a una realidad cultural de nuestra entidad, que recogiendo una tradición que se remonta a varios siglos se actualiza en una afición enterada y participativa, por otra el compromiso de los taurinos, particularmente de los profesionales de la fiesta, de responder a la declaratoria, conservando los valores culturales del Toreo a la par que aseguraran un espectáculo de primera calidad, respetando los lineamientos reglamentarios del espectáculo.

Mi papá, que fuera un gran aficionado solía decir que “cada quien ve su propia corrida”, resaltando los aspectos subjetivos presentes sin duda en la apreciación del resultado de una corrida en particular y en el gusto por un torero o un tipo de toreo, pero cuando se repiten ciertas constantes en la apreciación del aficionado, en las crónicas de los escritores de toros, y en los comentarios del público en general quizás sea el momento de “parar oreja” y atender a la inquietud que parece generalizarse.

Dada la situación económica actual una de las quejas constantes es el alto precio de los boletos y el costo desmesurado del “derecho de apartado” que es de mas del doble del valor de un boleto, de manera que al aficionado le resulta mas caro la adquisición de sus boletos que al público eventual que sólo adquiere el boleto de la corrida del día. Parecería razonable que al adquirente del derecho de apartado se le diera un atractivo adicional, un descuento, un “pilón”. En fin parece que en los toros la tradición es tan fuerte que no da lugar a nuevas formas de comercialización o de ofertas atractivas para el consumidor. El aumento que sufrieron los precios fue más alto que el reconocido de inflación y desde luego más alto que el incremento a los salarios lo que produjo un desfase mayor que el que ya existía. Es cierto que es un espectáculo caro, pero es cierto también que hay en torno a los toros zonas no tan claras.

Una opinión constante es que una gran parte de las reses lidiadas no reúnen las características objetivas que el reglamento taurino señala. Opinión que se robustece con la negativa de la anterior administración municipal de hacer públicos los resultados de los exámenes post mortem practicados por los veterinarios de la Plaza, con el argumento falaz de ser información reservada porque pudiera afectar los intereses del empresario o del ganadero, y ¿los intereses del público? ¿esos no importan?. Tratándose de un espectáculo reglamentado, público y oneroso, la información respecto de los aspectos morfológicos, de edad, de integridad de las astas, de condiciones generales para la lidia son de interés público y deben ser hechas públicas. De otra manera la autoridad municipal parecería convertirse en cómplice de no cumplir el reglamento.

Lo que no es aparente es la repetición en los carteles de ganaderías que han enviado de manera constante encierros descastados, desprovistos de trapío y jóvenes. No es aparente tampoco el desorden que priva en el callejón en donde suele haber mejores entradas que en los tendidos y donde hasta los mismos empleados de reglamentos se mueven sin conocimiento de causa. No es aparente tampoco que la suerte de varas se ha reducido a un simulacro en que un pequeño picotazo disimula la falta de fuerza y de raza de los anovillados bureles. Es cierto también que contrariando el reglamento la charanga de la plaza ha convertido la fiesta de toros en un concierto más o menos del gusto del público, distrayéndolo del juicio sereno de la labor del torero. Es evidente también el desorden en los tendidos de los vendedores que incomodan y distraen, incluso en el momento de la lidia en que deberían permanecer sin moverse que es en la suerte suprema, luego del primer intento los vendedores reanudan su cháchara sin importar la seriedad del momento.

La Fiesta de Toros es Patrimonio Cultural Intangible de Aguascalientes por lo tanto excede la consideración de un simple espectáculo populachero o de un negocio pingüe, es tradición, es axiología, es emoción estética, por ello debe ser vigilada rigurosamente para que en la práctica responda a los altos valores que motivaron su declaratoria.

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4 comentarios en “Pa’ los toros del Jaral…”

  1. Sergio Rodríguez Prieto dice:

    ¿Qué es intangible?

  2. Leonidas dice:

    Sergio intangible es que no se puede tocar, no es algo físico, palpable, que este ahí a tu disposición.

    lo curioso de este tema, es la contradicción que existe entre la prohibición de utilizar animales en los circos dentro del estado y el considerar el espectáculo donde matan salvajemente animales como un patrimonio cultural, no dudo del gran valor que debe de tener el torero para pararse frente a un animal de más de 200kilos, no dudo de la técnica que se necesita (como el futbolista necesita técnica para patear el balón) tampoco dudo de la historia de la tauromaquia, de lo que si dudo es del buen juicio de las personas que les gusta dado que la “emoción estética” se basa en el sufrimiento y la muerte.
    O el toro no sufre cuando le clavan las banderillas o cuando le salen los borbotones de sangre con la lanza del picador?
    Porque no cambiamos de animales y utilizamos perros (acabo sacrifican a muchos en el antirrábico)? Eso sí les parecería “inhumano” pero matar a un toro no ¡!son para eso!! Dicen!!!
    Qué bonita doble moral hay en Aguascalientes, “le tierra de la gente buena”.

  3. Sergio Rodríguez Prieto dice:

    Si no está a mi disposición y no lo puedo tocar, ¿por qué me cobran para asistir a la corrida?

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