¿Es factible la Nueva Escuela Mexicana?. Segunda Parte.

Escrito por on ago 26th, 2013 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Tecnologia e Internet. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

¿Es factible la Nueva Escuela Mexicana?.   Segunda Parte.

escuelaEn la semana que culminó se realizó en todo el país un ejercicio novedoso para preparar a la escuela del nivel básico (pública y privada) en los trabajos a realizar durante el ciclo escolar 2013-2014, que iniciará en unas horas. Se atenderán 26 millones de alumnos: 4.8 millones en preescolar, 14.6 millones de primaria, 6.6 millones en secundaria. En las aulas operarán1.2 millones de maestros y directores, a fin de cumplir con el calendario escolar de 200 días de clases, dictaminado e inmodificable.

Lo actuado en la semana llevó a que escuela por escuela, integrara colaborativamente, en sus Consejos Técnicos Escolares (CTE), su ruta de trabajo para el ciclo escolar, en el denominado Plan de mejora. Este esfuerzo busca cumplir con las determinaciones federales y estatales en materia de educación básica, que pretenden la recuperación de la normalidad mínima para el trabajo escolar, así como la reactivación pedagógica de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) en cada institución Educativa y el abatimiento del rezago educativo, desde la escuela.

Para su logro, la autoridad educativa realiza y acentuará su apoyo para que la escuela cumpla con su misión garantizando: condiciones que permitan e impulsen la normalidad mínima en las tareas escolares, la mejora de los aprendizajes –con la puesta en acción de los CTE- y abatimiento del rezago educativo. En el caso poblano el colegiado de Educación Básica, creado desde el 2011, apuntala con sus tareas y gestiones, la ruta hacia la autonomía de la escuela, dotándola de instrumentos de análisis y apoyo técnico-pedagógico, de acuerdo a las demandas de la sociedad y su complejo pero vital mosaico educativo, proveniente de una realidad plurilinguística y pluriétnica que impacta la cultura y vida social del Estado.

Hasta aquí podría no haber novedad. Desde hace décadas –acentuado tras las reformas de los 90 del S XX- se dicta norma, tras norma, buscando la mejora del logro educativo. De su aplicación, generalmente engorrosa, con una enorme carga administrativa, hay resultados magros. En mucho rumbos del país se empezaron a gestar críticas y en otros a pergeñar propuestas de cambio, que no llegaron a nada hasta el año pasado. Al iniciarse la administración actual (2012-2018) grupos de expertos se dieron a la tarea de buscar rutas ciertas para iniciar los trabajos de la SEP y el magisterio, con nuevos augurios. Los resultados se aplican ahora en todos los rangos de la educación, desde la básica hasta la superior. http://www.sep.gob.mx

De ahí surge la propuesta que en educación básica se adelanta desde diciembre del 2012, en su parte metodológica, adelantando sin prisa pero sin pausa. Esta tendrá apoyo, tanto en las modificaciones constitucionales aprobadas en Dic. Del 2012 (expresadas en sendos artículos en esta columna). La reforma constitucional en materia educativa no es sino el inicio de un proceso jurídico, normativo, institucional y de despliegue de estrategias públicas del Estado mexicano para asegurar la calidad de la educación obligatoria. Lo siguiente llegará con las leyes secundarias en materia educativa, que están en el Congreso de la Unión para su sanción. http://www.jornada.unam.mx/2013/08/14/sociedad/033n1soc

En el ejercicio realizado la semana precedente, hubo resultados variopintos en el país, especialmente en estados de la Federación en que hay grupos contestatarios del magisterio. En el caso poblano la respuesta fue exitosa, dándonos pautas para correcciones, ajustes e impulsos a realizar en las etapas subsiguientes, en diversos aspectos de la tarea planteada. Veamos.

Durante los cinco días de la práctica intensa llevada a cabo, hubo acompañamiento de personal de la Sub Secretaria de Básica y los niveles que la integran –preescolar, primaria y secundaria- para el arranque en los trabajos de los CTEs en las 12,000 escuelas por todos los rincones del Estado. Contamos con observadores de la SEB federal que llevan información real, objetiva de lo ocurrido, que servirá para propuestas de acción en las siguientes etapas. En ellas se volverán a reunir directores de nivel del país, para valorar avances y tropiezos, fortalezas y debilidades de las Guías creadas con el concurso de todos (Subsecretarios, directores, supervisores y ahora propuestas de los maestros ante grupo). Posteriormente los supervisores se reunirán (15% del total) para revisar y acordar los siguientes pasos, bajo la guía de la SEP Federal.

Los responsables de la tarea realizada la semana pasada en Puebla fueron los más de 1,200 supervisores de educación básica, preparados entre si –la formación en cascada que tantos tropiezos tuvo, se desactivó-. Ellos guiaron la tarea de los directores para integrar el Plan de Mejora en cada centro educativo, mediante la tarea colaborativa al interior de los CTEs.

Los criterios de los maestros poblanos -60, 000) cubrieron una gama de temas importantes: la mayoría tomó con seriedad y profesionalismo su papel al interior del CTE de su escuela, trabajando con entusiasmo, al corroborar que la carga administrativa que representaba la conformación del Plan de Trabajo escolar anterior, era superada y reducida considerablemente con las Guías que supervisores y directores manejaron con maestría y determinación.

Los antiguos formatos, a llenar burocráticamente se trastocaron en un documento creativo, discutido ampliamente y sin cortapisas en cada escuela, para que el conocimiento que sus maestros y directores poseen, junto a la experiencia colaborativa del grupo, definiera las rutas para atender al aprendizaje de todos y cada uno de los niños, primordialmente en lectura, escritura y matemáticas –2ª lengua en los casos correspondientes-.

En un alto porcentaje de las escuelas quedó constituido el Plan de Mejora, listo para su aplicación cuidadosa y vigilada por la dirección, de acuerdo a las metodologías que utilice cada maestro en su salón de clases. Las observaciones en cada escuela, serán insumos para la revisión de las siguientes etapas –ya descritas- en tanto supervisores de manera personal estarán cerca de las escuelas a su cargo, para aconsejar, guiar y proponer en su caso, correcciones que permitan que el día escolar cumpla con la normatividad mínima, impulse un aprendizaje gozoso para los alumnos y mantenga en el aula a la totalidad de los inscritos.

Algunas observaciones de los colegas docentes fueron: los CTE, si se continúan trabajando adecuadamente, serán instancias que propiciarán beneficios en el aprendizaje de los alumnos; otros afirmaron que la normalidad mínima ya la venían aplicando, pero esto la refuerza y le otorga carácter oficial, aunque puede representar presión, si no se socializa con la comunidad –tarea que avanzamos en Puebla-.

La mayoría identificó las tres prioridades de la Nueva Escuela, enfocándose en la Normalidad Mínima y dentro de ella, en el rasgo No. Ocho –“todos los alumnos consolidan su dominio de la lectura, la escritura y las matemáticas, de acuerdo con su grado educativo”-; insisten –los menos- en que los eventos de carácter cívico, cultural y social, deben quedar dentro del Plan de Mejora. Tal apreciación se debe, probablemente a que los Consejos de Participación Social, creados puntualmente en cada escuela, aún no funcionan adecuadamente, lo que está en marcha y resolverá la atención de tales asuntos, siempre en contra turnos o fines de semana, para no alterar los 200 días de clases.

Con objetividad observamos que hay directores cuyo liderazgo no está consolidado. Algunos por abandono anterior de sus supervisores, otros porque no cuentan con las competencias para ello. La mayoría dieron lecciones de congruencia en la tarea de sus CTEs al interior de las escuelas bajo su jurisdicción. Su compromiso les llevó a promover análisis y discusiones que permitieron mostrar el alto nivel de formación de muchos maestros, que pusieron empeño en que la tarea colaborativa fuera un éxito. La templanza del director, la paciencia y conocimientos de los maestros más experimentados ante grupo, lograron planes de mejora que habrá que observar en su desarrollo. Pueden ser verdaderas joyas a procesar para definir la capacitación urgente y ampliar la experiencia de los demás.

El saldo, reitero, fue positivo y confiamos que el proceso del ciclo escolar en avance, se signifique por una mayor y mejor relación de los involucrados en la educación de la niñez poblana: los maestros –en el Plan de Mejora- los padres de familia –a través de los Consejos de Participación Social- y los beneficiarios niños y adolescentes, cubriendo su etapa escolar en la mayor armonía para construir, en si mismos, las competencias necesarias para buscar su mejor espacio en la vida de la comunidad, estatal, nacional en donde les toque desarrollar sus tareas cotidianas.

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