Ciclovías, un camino a la gubernatura (Primera parte)

Escrito por on Jul 24th, 2013 y archivado en Destacado, Macías opina. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Ciclovías

Ciclovías

Durante los últimos doce meses he hecho varios viajes para visitar Holanda y permanecer allá durante varias semanas cada vez, desde luego no como turista sino por otras razones, entre ellas trabajo (para concertar legalmente negocios entre México y Holanda), el Esperanto como vínculo maravilloso entre los pueblos, las culturas y las ideologías y desde luego, también con un propósito muy especial: conocer, experimentar y aprender a fondo del sistema de ciclovías holandesas y de la cultura de la bicicleta tan profundamente arraigada en el país de los quesos y tulipanes.

Siempre he andado en la bici, desde niño, cuando en el Aguascalientes tranquilo de antes se podía sin mucho riesgo ir tranquilamente en bici a todos lados y desde luego a la escuela.

Lamentablemente, desde hace años la inseguridad vial, la incultura de los conductores de vehículos y la falta de infraestructura ciclista en nuestra ciudad vino ahuyentando a las bicicletas de las calles y desde hace unos veinte años que los ciclistas se recluyeron en los cerros de los alrededores. Casi desapareció la bici de ciudad y ahora priva la bicicleta de montaña. Los ciclistas nos fuimos al cerro y aunque desde luego pedalear en medio de la naturaleza es una experiencia por demás agradable, en nuestra urbe ha casi desaparecido la bicicleta, todo por culpa del aumento, la expansión y la profundización de la falta de orden vial en los conductores y de la falta de ordenación urbana de las vialidades.

Sin embargo, se percibe en la sociedad un deseo, un interés y ganas por andar en bicicleta en la ciudad, no como medio sustitutivo del automóvil, sino como alternativo para muchas circunstancias y momentos. Los innegables beneficios de andar en bici son indiscutiblemente valorados en todos los ámbitos de nuestra sociedad, pero desafortunadamente la gente en general no se atreve a circular por nuestras calles, por tres razones principales: la inseguridad vial, la falta de infraestructura de servicios (principalmente paraderos seguros) y la falta de bicis adecuadas para la ciudad. Si tuviéramos eso, no me cabe la menor duda que todo mundo andaría en bici…

Los beneficios de andar en bici son evidentes. Los mencionaremos y los comentaremos, pero de antemano diremos que construir un sistema integral de ciclovías bien hecho, tal como debe hacerse, es un proyecto de enorme cambio social, es decir, de una profunda transformación social y con extrema trascendencia política. Las ciclovías son un camino directo a la gubernatura. Para andarlo se requiere de visión, decisión y convicción.

Diseñar y hacer realidad un sistema integral de ciclovías y mantenerlo en condiciones de funcionamiento implica un verdadero cambio –positivo- en muchos sentidos y sobre ello quiero hacer énfasis: esto implica un cambio profundo, muy profundo en la comunidad hidrocálida, cambio cuyo gobierno ejecutor pasaría a la historia de la ciudad como el mejor del Aguascalientes desde la Independencia. Así de trascendente esto, pero así se necesita entenderlo y “aventarse el tiro” de hacerlo. No cualquiera.

Un sistema integral de ciclovías transformaría Aguascalientes y a los hidrocálidos, generando un círculo virtuoso de efectos y consecuencias cada vez más, mayores y mejores. La existencia de una red integral de ciclovías y desde luego su utilización y mantenimiento generará en primer lugar un cambio en la cultura vial (que desde luego necesitaría en alguna medida del ejercicio de la función de autoridad que aplique con firmeza la ley a los reacios). La circulación vial en condiciones de una cultura del orden es a su vez un factor que propicia la convivencia armónica. Se iría imponiendo el orden sobre el desorden y se iría adquiriendo conciencia de la necesidad del respeto a las normas comunitarias. De esto nuestro pueblo está muy necesitado. Las ciclovías serían entonces un factor generador de respeto al orden público y por ello un elemento educativo (hay que reconocerlo, necesitamos educación sobre lo público) para grandes y chicos. El ciclista –sea quien sea- por estar en condiciones de desventaja para el caso de un accidente contra otro vehículo, se convierte automáticamente en un vigilante del orden y en un habitante exigente del orden público, porque sabe que si no lo exige, si no lo hace valer, su integridad y su vida corren riesgo. Así, el círculo se cierra en este aspecto: el ciclista circula porque hay orden y porque el mínimo desorden le puede afectar gravemente, colabora a hacer prevalecer el orden; se actúa con conciencia del orden y se vive con responsabilidad hacia el orden. Hay a fin de cuentas una fuente de cultura hacia la convivencia ordenada. Los grandes nos reeducamos y los niños aprenden a vivir en un ambiente de respeto al orden público. Las ciclovías reeducan y educan a todos y en todos sentidos.

Las ciclovías generan entonces un cambio de actitud y de mentalidad social cuyos efectos trascienden a muchos ámbitos empezando por sus efectos hacia el orden vial, hacia el sentido comunitario, al respeto a los demás, y a la valoración del respeto de los demás hacia nosotros. Pero hay mucho más.

¿Qué es lo más evidente de la cultura de la bicicleta en Holanda? a) La infraestructura de las vías mismas, que va a todos lados y que propicia seguridad; b) el respeto que se da por parte tanto de los ciclistas como de los conductores de otros vehículos y también de los peatones a las reglas de vialidad y c) ¡no hay gordos! Créame, en Holanda no se ve gente gorda y lo común –diario, a todas horas, en todos lados- es ver desde niños hasta viejitos y viejitas con más de ochenta años –de todos los estratos de edad por igual- andando en la bici en sus actividades diarias. Chavos, chavas, chavitos, ejecutivos, viejitas, elegantes funcionarias, señoras, empleados, parejas, todos van en bici a todos lados. La bici no es para ir al parque con los niños o para salir al cerro o para hacerle al tío Lolo un domingo dando la vuelta dizque haciendo ejercicio.

En Holanda hay dieciocho millones de bicicletas para dieciséis millones de habitantes; nueve de cada diez desplazamientos al trabajo, a las compras o de visita se hacen en bici y es el medio de transporte más importante para ir a la escuela: el cuarenta por ciento de los niños de primaria van en bici y el setenta y cinco por ciento de los de secundaria y prepa. Imagínese el beneficio en salud, economía, practicidad, medio ambiente y hasta como parte de la cultura del esfuerzo (pero no crea que cuesta mucho trabajo pedalear en Holanda; es un placer).

Crear para Aguascalientes un sistema integral de ciclovías es viable pero para ello se requiere visión y decisión; se requiere también su diseño con ojos mexicanos y de mexicanos que anden en bici, pues es un grave error pretender copiar lo que sólo funciona para pueblos con otras mentalidades o peor aún, pretender un diseño por personas que ni siquiera saben pedalear. Tampoco se puede ver a las ciclovías en Aguascalientes como pedazos de rutas utilizables por usuarios que renten las bicis y se requiere de un marco jurídico, sencillo pero efectivo que propicie el desarrollo y mantenimiento de las ciclovías y que haga efectiva su operación a través de su aplicación con mano firme. Hay que acabar el valemadrismo de “invado, me meto, no respeto, me vale, yo primero que los demás, y que se chinguen todos menos yo”. Las ciclovías son un proyecto de cambio profundo, verdadero cambio y son un camino a la gubernatura. (continuará)

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2 comentarios en “Ciclovías, un camino a la gubernatura (Primera parte)”

  1. benjamin (bicicalidos) dice:

    estupendisimo editorial me encanto como describes la situacion bueno nosotros llevamos mas de 4 años y no logramos plasmar las ideas como tu, tu aportacion no tiene ningun desperdicio asi que estamos en el mismo canal, muchos saludos benjamin de BICICALIDOS

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