Grandes logros del ‘Liberalismo Social’

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Grandes logros del ‘Liberalismo Social’
Libros de texto

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LA SUBORDINACIÓN EN LA ETAPA NEOLIBERAL

(Séptima Parte)

GRANDES LOGROS DEL ‘LIBERALISMO SOCIAL’:

ADEUDO, PRIVATIZACIÓNES, MODERNIZACION EDUCATIVA, TLC e HIDROCARBUROS, ENTREGA DEL SISTEMA BANCARIO

En el gobierno de De la Madrid jugó importante papel Salinas, con su equipo. Era la avanzada de las ideas reformistas del Estado para incorporarlo plenamente al mundo capitalista que vive épocas de reintegración… Salinas llega al poder, a la mala, con el fraude, pero llega. Y se dispone a realizar todas sus alternativas económicas neoliberales, coincidiendo con el PAN, pero más con Reagan y con Thatcher, se da a la conquista de la confianza de las grandes potencias capitalistas… Abre de par en par las puertas de México a la intervención extranjera –no sólo inversión- económica extranjera…

No sólo hay que vender las empresas secundarias en las que nada tiene que hacer el Estado, como afirmaba De la Madrid. No, ahora ‘privatizar significa mayor bienestar’. Vendiendo empresas paraestatales se obtienen recursos para lograr ‘responder a las demandas sociales no en diez o quince años sino en unos meses’…. No explica el señor Salinas, por supuesto, cómo se hace este milagro, ya que al vender las empresas da a ganar a particulares lo que el gobierno, administrando bien, podría obtener.

            Heberto Castillo

En ese periodo, no sólo se adoptaron todos los dogmas del neoliberalismo de manera puntual, sino que se utilizaron como parapeto para llevar a cabo el peor saqueo de las riquezas y de los bienes de la nación que se haya registrado en la historia de México. / Salinas no sólo se propuso entregar empresas y bancos propiedad de la nación a particulares, a cambio de acciones o sobornos para él y su familia, sino que se empecinó en crear un grupo compacto con quienes se beneficiaron por el remate de los bienes públicos, para que le ayudaran, económica y políticamente, a sustentar su poder transexenal.

Andrés Manuel López Obrador

No quiero discrepar de mis amigos sabios en tales cosas y por eso me preocupé por averiguar: ¿quién tomó la decisión de vender? Algunos dirán que fue Salinas de Gortari, otros que fue el actual Gobierno, otros más que fueron los tecnócratas vendepatrias. Pero a la luz de la historia y de la realidad, fue la Casa Blanca, fue Washington a través del Fondo Monetario y del Banco Mundial, en este plan siniestro de ajuste estructural: Carlos Salinas y los salinistas del actual sexenio no han hecho otra cosa que obedecer y tratar de convencernos de que, si lo propuso Washington, es bueno para México.

José Ángel Conchello

 

 SUPUESTA SOLUCIÓN DEL ADEUDO

El sexenio de Salinas comenzó reconociendo el oneroso problema que representaba para la economía mexicana el adeudo concentrado en los dos anteriores sexenios  . Corría el año de 1989 y la deuda se tornaba más pesada impidiendo el crecimiento; las políticas económicas que se venían implementando estaban signadas por el dominio transnacional, la obsesiva contención de la inflación y el pago del servicio de la deuda representaban una verdadera sangría que impedía la generación productiva.

La deuda pública y privada funge como un auténtico tributo que los mecanismos del agio internacional con sus matrices en las metrópolis logran imponer, aprovechándose de la secular ventaja, así históricamente determinada, de la dependencia crónica que tienen los países del Sur, manifiesta en carencia de capital financiero y de bienes de capital para implementar y manejar su propia industria.

Lo que el capital septentrional capitaliza a través del intercambio desigual de la transferencia de valores a su conveniencia aprovechando la supremacía tecnología, redondeada al crear un endeudamiento manejado usureramente con tasas de intereses incrementadas que multiplican los saldos y su cobertura, volviendo imposible cerrarla, incrementando mucho más el costo de saldarla que la cantidad originalmente recibida (la auténticamente obtenida, no la nominalmente concertada).

Convirtiéndose en un tributo que engrosa al sistema del agio central, banksters beneficiados, para cuando el adeudo estaba concertado en un 80% con bancos comerciales extranjeros. Hacia 1989 México había conferido al servicio de la deuda “19,400 millones de dólares en 1982; 14,300 en 83; 14,300 también en 84; 13,300 en 85; 11,700 en 86; 13,700 en 87, y casi 14,000 en 88. Total, en siete años, 100,700 millones de dólares destinados a pagar intereses y amortizaciones, mientras que lo recibido en créditos del exterior, no llegó a los 25,000 millones”.[1]

La sangría al primer semestre del 89 venía a ser por 7,200 millones de dólares (mdd) destinados a cubrir el principal, para seguir reciclando el adeudo y así pagando en mucho mayor cantidad los préstamos originarios, lo que se concreta como trampa, en la que una vez caído en la telaraña no se libra, sino que se mantiene al país entelarañado, transfiriendo su capital al acreedor, auténtica sangría que se traslada en dirección Sur → Norte.

Para cuando el secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Pedro Aspe Armella, iba a rendir cuentas a los de Washington y New York de manera por memorizada, de programas de ajuste y pactos (de ‘Solidaridad’) implementados por la administración salinista, realizados en estricto apego a los lineamientos del ‘Consenso de Washington’ y de los programas procreados por el FMI, el BM y el BID, programas de ajuste que fungían como paliativo y cuyo propósito era aparentar disminuir la exacción, consiguiendo en realidad reciclar y seguir reproduciendo el adeudo. De facto: reducir un tanto los cobros a corto plazo reprogramando los  pagos a mediano y a largo plazo sin dejar de incrementarlos.

Viviéndose momentos difíciles de negociaciones arduas en las que los agiotistas internacionales no cedían en su intensa expoliación, responsables y beneficiarios de la toma del petróleo, de empresas privadas y paraestatales concedidas a empresarios nacionales, pero tras las apariencias de convenios escriturados, los auténticos beneficiarios en la cima de eslabones de ganancias obtenidas son propietarios extranjeros.

Transferencia oculta y silenciosa detectada con mirada de Búho por el ingeniero Heberto Castillo. Habiendo en 1988 la iniciativa privada pagado por adelantado 7 mil millones de dólares: “Lo que habrá que saber es cuántas empresas privadas pasaron a poder de los acreedores ya que el pago no fue en efectivo sino integrando acciones de las empresas. La hipoteca que México tiene por su deuda comienza a pagarse en especie”.[2]

Con el Plan atribuido a (Nicholas) Brady (secretario del Tesoro en el régimen de Bush padre), la administración usamericana concedían un respiro para que los países del Sur tuvieran cierto crecimiento y pudiesen seguir ‘exportando’ capitales. Para cuando México pedía una reducción de entre 5 mil y 9 mil millones de dólares, a lo que el Plan Brady respondía exigiendo se incrementase la apertura al capital extranjero, incidiendo en que la deuda se utilizaba para forzar la privatización de la economía paraestatal.

El peligro en seguir aplicando de manera inmisericorde la exacción de capitales radica en que tales excesos llegarían a reventar la capacidad de pago de las naciones endeudadas, temiendo los agiotistas internacionales que la insolvencia se generalizara pasando a afectar a las instituciones financieras que componen la Troika imperialista.

El FMI, el Banco Mundial, deberían seguir siendo garantes de los deudores proporcionando créditos efectivos para disminuir en porcentaje el adeudo a corto plazo, haciendo factible su pago continuo. En ello consistía la función del Plan Brady, su trasfondo: “No hay banquero ni negociante que deje de ver por sus intereses; es el caso de Brady. El plan que sugiere y que se propone desarrollar en unos meses probablemente en lo que resta de 1989, trata de mantener con vida el sistema que tan buenas ganancias ha producido a las naciones desarrolladas y a la banca mundial. Pero llevarlo a cabo exige que el gobierno de EUA convenza a los bancos de la bondad para ellos, del plan. Por eso ya ofrece ventajas fiscales y de apoyo financiero a los bancos que acepten hacer quitas a la deuda y reducir intereses”.[3]

O sea que el gobierno norteamericano intervenía como garante del mantenimiento del ‘sistema tributario’ proporcionando el ‘alivio’ momentáneo a los endeudados y solicitándole a los banksters agiotistas una disminución en realidad irrelevante del principal: “Habrá que hacerles entender a éstos que perderán más persistiendo en el empeño de seguir ganando lo mismo a corto plazo que cediendo para que las naciones deudoras puedan disponer de recursos para crecer / La ordeña de las naciones pobres para ser suficiente requiere de que ellas se alimenten lo suficiente también”.[4]  A la manera decimonónica capitalista, así como el propietario industrial le debe en teoría de pagar un salario suficiente al trabajador para que se reproduzca la fuerza de trabajo humana y así poder seguir explotándola, los banksters debían disminuir la succión para mantenerla a largo plazo.

Era marzo de 1989 y los movimientos en el entorno financiero internacional se agitaban, los apremiados prestatarios pedían una quita considerable y no obtenían sino la complicación de la mecánica de un orden monetario internacional programado para perfeccionar la succión centrípeta aplicada a los países periféricos infra desarrollados y dependientes. Supeditados y cautivos a ese entramado ‘financiero’ que constituye una trampa cual telaraña de instituciones y procedimientos impuestos en este orden neocolonial.

En lo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se remodelaba para otorgarle una función más amplia en su accionar con relación a mantener el orden Norte/Sur (N/S) favorable a los acreedores. Se recapitalizaba al BID con la inyección de 26,500 mdd, en proceso de conseguir el domino del Norte metropolitano sobre el Sur periférico al quitarle poder decisorio a los países latinoamericanos en su cuerpo dirigente. Algo que la Administración Reagan venía procurando con ahínco dando órdenes de no conceder dinero alguno y forzando la renuncia de su presidente, Antonio Ortiz Mena, substituyéndolo por Enrique Iglesias, “por considerarlo hombre de compromiso, pragmático y no de un ideólogo”. Haciendo alarde de un criterio evidentemente colonialista: “Reagan intentó, además, obtener un poder de veto sobre los préstamos del BID. No lo logró. Dejó el encargo a su sucesor”.[5]

Reunión en Ámsterdam en la que tuvo lugar la reestructuración del BID bajo presiones expresas del representante estadounidense, quien declara que EU varía su posición: “Sólo acepta esa recapitalización si el BID se compromete a someterse a las exigencias del FMI y del Banco Mundial para otorgar los prestamos sectoriales”.[6] Sin ambages, cruda manera de develar el auténtico objetivo procurado.

Ese mismo día, en una sección vespertina, este mismo representante estadounidense (David C. Mulford) -a quien se le tiene por ser el autor intelectual del Plan Brady- ofrece una contrapropuesta, sacando al FMI de la injerencia en el BID, dejando sólo al BM -que con él basta para causar perjuicios-, en lo que viene a ser una treta de ‘ahí les va el golpe pero déjenme se los suavizo para que no se les haga tan fuerte y lo acepten’. Ergo, las delegaciones latinoamericanas ceden, procediendo a establecer un calendario compartido de cofinanciación y el BM pasa a aleccionar al BID en lo concerniente a los préstamos sectoriales que estarían por conferir. Quedando el BID reactivado, re-alineado en su funcionamiento en favor de los acreedores.

En lo que un diputado argentino expresa la verdad del caso: “Aquí, en Ámsterdam, estamos asistiendo a un intento de imponer al BID recetas fracasadas del FMI que ya han sido introducidas en el Banco Mundial. Es muy grave”.[7] Las cosas como son. Para que el USA-gobernment acepte, entonces sí, aportarle fondos de nuevo al Banco Interamericano de Desarrollo, cuando las urgencias latinoamericanas de más créditos son como agua para los sedientos.

Evidenciándose el control del gobierno usamericano sobre el BID en los puestos claves, el poder tras la dirección ad hoc queda en manos norteamericanas: “Y no cualquiera: el Vicepresidente del BID, el director de Programación y el director Financiero. Los tres salen de la oficina de James Baker”. (Secretario del Tesoro en el segundo período de Ronald Reagan)

Estatutos modificados en el País en el que nació propiamente la banca moderna (Holanda) inhiben la participación latinoamericana a la hora de conferir los créditos: “David C. Mulford se encargó de restringir ese poder de decisión: de hoy en adelante un préstamo podrá ser aguantado por dos meses si uno solo de los doce miembros del Consejo Directivo así lo decide, por siete meses si lo quieren dos miembros, y por un año si se oponen tres miembros. Con buenos aliados. Estados Unidos puede paralizar bastantes proyectos. De manera ‘velada’ acaba de obtener el famoso poder de veto que tanto reclamaba en los últimos años”.[8] Reconcentrándose el poder decisorio en el Norte en lo concerniente al dominio de los mecanismos ‘financieros’.

Y si los países latinoamericanos venían aportando la mayor parte del capital del BID, un 53.9% por un 34.5% de los EUA y un 4.4% canadiense; los países europeos y el Japón, socios menores, consideraban que ellos debían pasar a ‘aportar’ más, exigiendo una mayor representatividad. Lo dicho, el BID se reestructuraba a favor de la incidencia metropolitana.

Para cuando las pretendidas reducciones al principal de las deudas encontraban oídos sordos entre los acreedores en seguimiento de una estrategia procurada de aliviar la presión siempre y cuando el adeudo coadyuvara a intensificar los reajustes estructurales, procediendo mayores aportaciones del capital extranjero, mayores privatizaciones, procurando un mayor crecimiento, sí, pero para que  exportasen lo que a las metrópolis les conviene importar, por supuesto, con un orden interno en el que el que combate a la inflación debía seguir siendo prioritario, en conjunción con salarios bajos para asegurar la plusvalía capitalista.

En lo que los swaps, como instrumento de conversión de deuda pública por inversión privada, resultaban en ser un artilugio de la intromisión del capital extranjero y así también nacional privado adueñándose de las empresas paraestatales, cual propuesta efectiva de acreedores y empresarios de países industrializados, permitiendo la adquisición de activos latinoamericanos.

Facilitando la transferencia neta de recursos al exterior, parasitando los subsidios, elevando las presiones inflacionarias, inhibiendo las inversiones, si mal concentrándolas en un reducido sector de empresas privilegiadas, y lo peor de todo, entregando activos al extranjero; la invasión silenciosa del capital monopolista transnacional procede.

Desde un primer embate efectuado a fines del sexenio de José López Portillo, en el que empresas del Conglomerado Monterrey de los Garza Sada se vieron afectadas, en especial ALFA, que vio terminar su auge, siendo una de las empresas mexicanas otrora poderosas que permitieron un canje de deuda por acciones, puerta de entrada de acreedores extranjeros a su Consejo administrativo. Alfa “aceptó la presencia de socios extranjeros en la empresa tenedora y en la principal de sus compañías, HYLSA”.[9]

Caso similar lo fue VISA, cuyos movimientos de renegociación “le permitió reducir sus adeudos con el exterior de 1,700 a 400 millones, pero transfirió a los inversionistas extranjeros la propiedad del 42 por ciento de su capital, además de la inversión de Citicorp en la sociedad tenedora de las empresas cerveceras”.[10]

La presión ejercida por los programas establecidos por la Troika monetarista e imperialista determina la disminución del financiamiento público, debilitando al sector paraestatal, poniéndolo a punto para ser malbaratado, sacrificadas al fin, para pagar la deuda externa, eje rector de la praxis sistémica neoliberal, con la que sobredeterminan una política entreguista: “En las operaciones de venta de las paraestatales se acepta el pago con documentos de la deuda externa, como también se crean programas para la conversión de deudas en inversiones. La restructuración en curso aparece así firmemente vinculada a la cuestión de la deuda y con ella al desarrollo de un proyecto profundamente desnacionalizador y que desintegra las relaciones industriales y la coherencia que el mercado interno había alcanzado”. Empleando a los swaps las empresas transnacionales hacen “de las operaciones de canje de deuda por inversión (swaps) un medio para acrecentar su presencia en la economía mexicana”.[11]De una manera rotunda, marcando una transferencia en favor de los centros metropolitanos, preferentemente estadounidenses y japoneses a fines de los 80.

Evidentemente el ‘alivio’ que debían representar los swaps no era tal, hasta al grado de que el propio gobierno neoliberal mexicano decide suspenderlos en 1987, aunque temporalmente y a medias, puesto que en 1988 hubo transacciones por casi 1,000 millones de dólares con ellos concertadas.

En realidad este mecanismo de enajenación del capital nacional al privado y extranjero favoreció a las filiales transnacionales ubicadas en México, tales como la Fiat, Kellogg, Nissan (expandiendo su planta orientada a la exportación al mercado usamericano), Estaman Kodak, Sony, Chrysler y a la Volkswagen que “por medio del Deutsche Bank adquirió 141 millones de dólares de deuda externa a un precio de 80 millones”.

En operaciones que proporcionaban amplios descuentos logrados por “las empresas adquirientes de la banca transnacional y lo cercano a su valor nominal que la Secretaría de Hacienda les recibe los títulos. En el caso de Nissan, según ciertas fuentes, logró un descuento del 33 por ciento, aun cuando las cifras que se reportan indican un descuento del 45 por ciento y los documentos le fueron canjeados al 90 por ciento de su valor. Volkswagen compró los papeles al 60 por ciento y Hacienda los tomó al 92 por ciento”.[12] Beneficiándose también otras empresas automotrices como la Dainamer-Benz, Honda, General Motors y Ford.

Implicando compraventa de deuda mexicana en el mercado secundario a un 60, 70 por ciento de su valor a bancos extranjeros, deuda después canjeada por inversión en México a un valor cercano al 90%. ¿Quo Bono? Las filiales transnacionales se afianzan en México renovando sus plantas para explotar tanto al mercado nacional, pero sobre todo, al norteamericano.

Otro golpe a la economía nacional se da con la venta de garaje de paraestatales, ventas de empresas ubicadas en la rama de los bienes de capital, de primordial importancia para un país que procura su desarrollo, entregadas sin que hayan “quedado suficientemente claras las condiciones de la transacción. En todo caso, se intentó una compra-venta que incluía papeles gubernamentales como pago y que en un sentido más general el conjunto de las ventas hace parte de un proyecto que sitúa en la reducción del sector paraestatal, el ajuste en los gastos públicos, la apertura al exterior y el pago de la deuda de acuerdo a las reglas que fija la banca privada internacional, los medios a partir de los que se reformará la economía del país”.[13]

Mecánica sistemática de transferencia de valores y empresas al capital monopólico y altamente especulativo.

La reducción del gasto público achica la demanda global, y así al mercado interno, afectando a medianas y pequeñas empresas, las que carecen de créditos, viéndose en serias dificultades para mantenerse o quebrando por incompetencia. “Las excepciones se producen para los que actúan en reducidos ámbitos vinculados a consumos de altos ingresos o como proveedores de los grupos industriales volcados a la exportación”.[14]

Entendiéndose que con estas modificaciones estructurales el conglomerado empresarial ahonda la dependencia a la par de favorecer, pues, la creación de una casta monopólica. A efectos de seguir reestructurando el orden capitalista nacional promovido por el efecto deuda externa que incide de manera lacerante al obligar a cubrir intereses elevados arbitrariamente. “Así, el desarrollo del segundo movimiento en la restructuración del capital en nuestro país tiene en la deuda externa uno de los principales determinantes. Dicho de otra forma, algunas de las condiciones que viene presentando la desvalorización del capital –salida de recursos al exterior e inflación creciente- se explican en parte por la manera en que está operando la economía para lograr continuar pagando los intereses de la deuda externa. Por tanto, canje de deuda por inversión, adquisición en los mercados internacionales de deuda mexicana en condiciones ventajosas para los bancos transnacionales, mantenimiento de la garantía estatal sobre la deuda privada y apertura creciente de los mercados nativos de dinero y capital son y serán medios que se utilicen para ‘enfrentar’ el problema de la deuda externa”.[15]

Pasando el adeudo externo en ser un Caballo de Troya enviado por el capital imperialista para incrementar la dependencia latinoamericana y crear un círculo elitista de capitalistas nacionales representantes y beneficiarios locales de este capitalismo concentrado en monopolios transnacionales.

Por supuesto que el atrevimiento de pedir una quita para poder volver a crecer no surgía de los subordinados neoliberales mexicanos, sino del propio establishment usamericano: “Como en 1985, sólo después de que el secretario del Tesoro de los Estados Unidos planteó la necesidad de crecer para pagar, el gobierno de México insistió en la misma dirección y el país de nuevo es el primero en la lista de las negociaciones bajo el esquema de esta propuesta”.[16]

Los swaps venían a apuntalar la injerencia extractiva que el adeudo generaba, lo que era reconocido por el propio gobierno mexicano: “aumentan la transferencia negativa de recursos al exterior, elevan las presiones inflacionarias e inhiben, en lugar de fomentar, las inversiones”;[17] pero lo peor de todo, entregan activos al extranjero.

La Trampa Acreedora: generar un adeudo con préstamos derivados del hot money → incremento repentino de los intereses → cobros y recobros → amortizaciones,  → agiotismo –  anatocismo → más préstamos para mantener pagando el adeudo que implican incrementar la deuda total, espiral de pagos e inflacionaria → desregulación de los mercados ‘financieros’ / disminución del gasto público y por tanto afectación de los servicios públicos →  números rojos que propician la desincorporación de empresas del Estado → afectación al auténtico crecimiento productivo al suspenderse o restringirse proyectos industriales y construcción de infraestructura → caída de salarios → truene de pequeñas y medianas empresas → incremento del desempleo → se sigue pagando deuda, se sigue pidiendo prestado.

Una quinta ‘carta de intención’ fue acordada el 11 de abril del 89, para cuando la economía mexicana estaba ahogada por el pago de la deuda requiriendo de una quita concedida por el FMI, dado que las condiciones de expolio ceñían la capacidad de pago y cercenaban los presupuestos del Estado. Los mismos acreedores sabían que debían aflojar un tanto la tarifa de cobros para permitir el mantenimiento de los pagos a pesar de los estragos causados.

El bajo gasto público, el incremento de impuestos, aumentos en los precios y tarifas de servicios públicos, disminuían déficits pero a costa de paralizar el crecimiento. El orden macroeconómico a costa de sacrificar al trabajador y al consumidor genérico, al empleo, a la infraestructura nacional, con una apertura abrupta al exterior que tronaba innumerables empresas generadoras del mayor empleo y una drástica reducción de la presencia estatal en la industria, el comercio y los servicios, todo lo cual representaba un deterioro económico irreversible; si en el 82 había 1,515 empresas paraestatales, en el 89 ya solo quedaban 405 y disminuyendo.

Un sexenio de nulo crecimiento era el resultado de la aplicación del modelo neoliberal adosado con el pago de la deuda, nada casual, nada al azar. Con caídas del 50% del salario y del ingreso per cápita entre  el 15 al 20%, respectivamente; veníase entregando el 6% del PIB en promedio anual; con un déficit de 5 millones de empleos; “el deterioro en los términos de intercambio implicó, en los últimos seis años, una reducción de los ingresos cercana a los 40,000 millones de dólares; en el período 1983-1988 las transferencias netas de recursos a México, que habían sido históricamente positivas, pasaron a ser negativas en 6% del PIB en promedio (es decir, se envió al exterior como ‘transferencia neta’ , un promedio de 10,000 millones de dólares anuales) y finalmente –otro de los costos del ajuste fondomonetarista- se dio un exceso de endeudamiento, que ‘ha propiciado un clima de incertidumbre macroeconómica, que ha inhibido la inversión y ha ejercido una gran presión sobre los mercados financieros internos’”.[18]

Pero a decir de los tecnócratas y sus amos del FMI, el seguimiento de las medidas contraccionistas ya comenzaba a rendir frutos, la inflación escandalosa disminuía, las exportaciones se diversificaban y el país marchaba hacia la consolidación de un nuevo modelo progresista y moderno, generador de bienestar para la población.

Vale la pena realizar un recuento para exhibir al Fondo Monetario Imperialista como lo que es, haciendo hincapié en su responsabilidad en el deterioro causado, lo que a posteriori suelen negar:

En la primera ‘carta de intención, “del 10 de noviembre de 1982, señalaba que una vez concluido el Programa Inmediato de Reordenación Económica, el famoso PIRE, en 1985, se esperaba que la economía ‘alcance de nuevo su potencial de crecimiento a largo plazo’. En la segunda, 3 de enero de 1984, se buscaba seguir reduciendo la inflación al mismo tiempo que comenzar a reactivar, ese mismo año, la economía. En la tercera, 24 de marzo de 1985, la prioridad seguía siendo el combate a la inflación, pero sin descuidar objeticos ‘fundamentales’, como ‘el crecimiento económico, el empleo’ y la fortaleza de la balanza de pagos’. En la cuarta, 22 de julio de 1986, el gobierno mexicano adoptaba, junto con el Fondo, ‘un nuevo programa económico, orientado al crecimiento económico y las reformas estructurales, con el fin de atacar el deterioro de la situación económica… El objetivo fundamental del programa… es la restauración del crecimiento sostenido de la economía en un clima de estabilidad financiera’”.[19]

Y así por el estilo, y de manera sucesiva, y conste que en cada carta se mencionaba que el propósito era crecer y mejorar los salarios, pura verborrea. La política económica monetaria contraccionista no servía para fomentar un auténtico desarrollo, ni siquiera para crecer, servía en realidad para recuperar la tasa de ganancia del capital central y de sus filiales periféricas a costa de joder la economía popular, valga el pleonasmo.

Ah, pero había que abatir la inflación que había llegado a un 159% en diciembre del 87, mismo año en el que el servicio de la deuda interna se acercó al 15% del PIB, por aquello del ‘nerviosismo electoral’.

Apurados los del Fondo Imperialista sostenían en su quinta cartita de dudosa buena intención, que se debía reducir la transferencia al exterior por pagos, para así, ahora sí, poder crecer; para lo cual el generoso Fondo concedía otros 3,635 mdd con el fin de que el gobierno mexicano pudiese cubrir en un período inmediato sus compromisos de adeudos. Tal es la ‘lógica retorcida’ del imperialismo monetarista en el que se entrampa a las naciones tercermundistas.

Como lo hacía ver Heberto Castillo, estos convenios eran ilegales pues no contaban con la aprobación del Senado. Ah, pero la mayoría priísta estaba para aprobar de manera incondicional la solicitud presidencial de nuevos fondos, que a eso se reducía la carta de intención, ‘porque con ello México crecerá a un 6% y se disminuirá la transferencia externa’, remedando lo expuesto por el Fondo; cuando que la negociación en realidad tan solo ubicaba al país en posición de renegociar con la banca comercial internacional, de una manera bien encarrilados.

Para cuando uno de los propósitos de la política monetaria imperialista se conseguía, puesto que si el adeudo en el sector privado se había disminuido hasta un porcentaje de sólo el 5% del total débito mexicano. “La notable disminución de la deuda del sector privado se logró gracias a que éste entregó acciones de sus empresas a cambio de su deuda, por lo cual el crecimiento de las inversiones extranjeras de los últimos meses, de que tanto se vanagloria el gobierno –alrededor de 7,000 millones de dólares-, no representa otra cosa que el monto de la deuda pagada anticipadamente. Se desnacionaliza la economía del país por ese camino, el pago en especie de la deuda”.[20] Objetivo cumplido, con Miguel de la Madrid se aplazaron pagos de intereses, los cuales fueron capitalizados.

Cuando que en la realidad concreta la economía nacional no dejaba de depender de la exportación de crudo, 500 millones de barriles que compensados con el pago corriente del adeudo equivalían a un tributo a las metrópolis, dado el oneroso pago de intereses y a riesgo de que éstos subieran aún más; así como a costillas de las sucesivas renegociaciones; pagos y mayores prestamos devenían en el aumento del pago de amortizaciones; que la deuda es una trampa a largo plazo. Lo que habría de coronarse con la apertura a la banca extranjera, propósito también fomentado por las directrices de la Troika.

Y la obediencia de la tecnocracia salinista era –es- incondicional, ‘vamos por buen camino’: “‘Con el objeto de consolidar los logros alcanzados [sic], las autoridades continuarán la política de desincorporación de empresas públicas no prioritarias ni estratégicas y buscarán reducir y hacer más eficiente el funcionamiento del sector público, como se ha venido haciendo. Se proyecta que el gasto presupuestal, excluyendo intereses (el pago de ellos al exterior es sagrado, HC), disminuya el 1.5 del PIB en 1989’. Y para taparle el ojo al macho, quizá oyendo las maldiciones de cientos de miles de mexicanos despedidos, lanzados a la calle por los reajustes en las empresas, por la llamada modernidad, se dice que ‘la disminución del gasto del sector público se combinará con una reasignación de prioridades, con el fin de dar mayor atención al gasto que beneficie a los grupos de menores ingresos”’.[21]

Gobierno entregado a los poderes centrales. Y los objetivos consabidos, disminución del sector público, disminución del gasto público y supuestas reasignaciones prioritarias, propiciando el deterioro creciente.

Y el Banco Mundial no podía dejar de contribuir a la causa, otorgando otro préstamo por 1,960 mdd: “Regocijo de acreedores: la economía mexicana vigilada por los organismos financieros, seguirá el rumbo que le indiquen”.[22]

E indicaban la permisibilidad de realizar inversiones al 100%, “además, el capital foráneo podrá participar en la bolsa, aunque sea bajo la modalidad de ‘capital neutro’, es decir, los inversionistas podrán participar en los rendimientos de las empresas, pero no en el control ni en la administración de éstas”.[23]

En agosto del 88 las cámaras de comercio estadounidense, europeas y del Japón, junto con prominentes representantes de pudientes firmas, le entregaron al entonces candidato Salinas –su favorito para ganar las elecciones, sobra decir- peticiones para ‘mejorar la inversión extranjera en México’. Ya en funciones presidenciales, Salinas promulgó el Reglamento de la Ley para Promover la Inversión Mexicana y regular la Inversión Extranjera, con la cual colmó con creces los requerimientos extranjeros pasándose por el arco del triunfo a la Constitución: “A través de fideicomisos y de la figura de ‘inversión temporal’, se va a permitir a los extranjeros incursionar en la generación de energía eléctrica y energía nuclear, por ejemplo. Igualmente, mediante estos dos mecanismos podrán traspasar los límites accionarios del 49% e incursionar en las actividades reservadas a los nacionales”.[24] Representando ya la apertura al capital extranjero, poniendo a su consideración los rubros en los que les conviniese (‘invertir’) intervenir.

Incluyéndose una reapertura a los swaps, además de contemplarse, en el marco de las negociaciones para entrar al GATT, la futura participación de la banca internacional en el país. Todo ello en promoción salinista de apertura total al capital privado y extranjero como plataforma de ‘desarrollo del país’.

Avances graduales pero efectivos en la apertura, en la entrega al capital extranjero de lo más valioso de la economía nacional, logrado paso a paso, carta a carta. Y si querían algo más ahí les va: “El pastel de inversiones al 100%, en el que podrán participar los extranjeros, es el siguiente: agricultura, ganadería y caza; recolección y tala de productos forestales; edición de periódicos y revistas; fabricación de coque y otros derivados del carbón mineral; edificación y urbanización industrial y residencial; instalaciones hidráulicas, eléctricas y de telecomunicaciones; cimentaciones, excavaciones, demoliciones; perforaciones petroleras y de agua y demás formas de construcción; transporte marítimo de altura, partiendo de puertos mexicanos; alquiler de embarcaciones turísticas; sociedades operadoras de fondos de inversión; servicios privados de educación preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, universidad, comercial, idiomas, técnica, artística y especial; servicios jurídicos; servicios de contaduría y administración; administración de centrales camioneras de pasajeros; administración de caminos, puentes y servicios de grúa; servicios de navegación aérea; administración de aeropuertos y helipuertos; asesoría en inversiones y valores; servicios de agentes de seguros y finanzas; servicios de asesoría en pensiones; oficinas de representación de bancos extranjeros, principalmente”.[25] Lo que el patrón extranjero decida, en donde quiera participar según sus intereses. (Algunos rubros aún no intervenidos no dejan de estar en estado de latencia, abiertos a la futura injerencia extranjera, otros se hacen bajo fachada de empresa mexicana).

Supuesta competitividad de los incompetentes, la apertura con los tratados comerciales le otorgaban a las empresas extranjeras la facilidad para subordinar la industria y los servicios de un país que nunca había logrado establecer su propia industria.

Todo ello en resultas de las negociaciones para que México entrase al GATT, otro gran logro de la modernidad salinista que conduciría al país al auténtico desarrollo que la apertura irrestricta nos otorga.

¡‘Gracias Banco, Gracias Fondo, mil gracias por tu comprensión’!, así lo pregonaban los salinistas por los logros obtenidos gracias a su patrocinio, los que no harían sino consolidarse en el transcurrir del sexenio. Un acuerdo secreto con el BM incidía en la entrega, comprometiéndose el gobierno a liberar los servicios financieros, y a reorganizar el sistema bancario, a profundizar en la apertura comercial e incrementar la disciplina presupuestal, acuerdo paralelo al del FMI, signado también en el segundo trimestre del año 89. Aquello era el preámbulo de la entrega del sector bancario al capital privado…, y de preferencia extranjero….

No terminaba el segundo semestre y el Presidente ya presentaba su Plan Nacional de Desarrollo, plan en el que se afirmaba que con él ‘se ponen términos en los cuales podemos construir la grandeza de México’, ‘al terminar el sexenio México sería distinto, con un Estado de Derecho incólume, con procesos políticos perfeccionados [¡en la trácala de las elecciones?] en plena democracia’ [Stich]; ‘con una economía ya emancipada del atorón, en plena modernización, con empleos productivos bien remunerados, para que la pobreza extrema se redujese’ y bla, bla, bla. Lo seguimos esperando…. Y conste que ya retornó el Padrino del neoliberalismo para ir por más.

El sexenio de la modernización estaba por advenir: “Concepto caro al presidente Salinas de Gortari que, en su discurso de presentación del Plan, utilizó 33 veces el término en un texto de 68 párrafos. Dijo: ‘Es la modernización la que fortalecerá la soberanía y elevará el bienestar del pueblo. Por eso, es la modernización nuestra bandera’”.[26] Con todo y cambio de identidad nacional disimulada, la modernización del país fue todo lo contrario a sus propósitos porque no era más que un artilugio del Capital para enajenar aún más a su favor la economía mexicana.

Para consolidar la ficción, a fines de julio del 89 el propio Presidente daba un ‘histórico’ reporte por la televisión aduciendo la superación del adeudo: ‘¡ya la hicimos con la deuda compatriotas!’ (Vid. ‘El cambio que no fue cambio’, Crisol No. 181, julio 2004: 13-14), festinando de manera exagerada el acuerdo logrado con los bancos acreedores el 23 del mismo mes. Acuerdo concertado con un comité asesor de bancos, 15 bancos representantes de cerca de los 500 a los que el país les debía, en el supuesto de que habría una reducción considerable del principal. Más ficción que realidad.

De tres opciones a escoger por los acreedores: a) quita del 35% al principal, b) reducción estabilizadora de la tasa de interés a tan solo un 6.25% (sic), o c) nuevos créditos. Los banqueros tomarían la decisión definitiva, a su libre conveniencia.

De cierto que el acuerdo era más de lo mismo, otra renegociación efectuada en procura de seguir garantizando los pagos e incrementando un adeudo así histórico. Lo que Salinas pretende como una reducción sustancial por un monto semejante a deudas concertadas entre 1810 y 1970 -período pre neoliberal-, equivalente a una cifra de un 5 con 13 ceros en pesos, en realidad representaba una quita de 18,550 mdd (35% de 53,000), lo que a las usureras tasas imperantes –entre 10.5% y el 11%- no significaban merma alguna del principal. “…, apenas significa un alivio de 2.000 millones de dólares por año, que no son ni la mitad de lo que se esperaba obtener”. Era el caso de “que entre este año y el próximo se pagarán –con todo y el acuerdo con los bancos- intereses por un monto similar a toda la quita sexenal”.[27]

Pero Salinas se enaltecía considerando que la quita ‘equivalía a un año de endeudamiento cometido en el pasado reciente’, sin reparar en que él formaba parte del gabinete como un funcionario preeminente, ya fuera como director de Planeación Hacendaria en la SHCP, del 78 al 79; y del 79 al 81 fungiendo como director general de Política Económica y Social en la Secretaría de Programación y Presupuesto, lo que viene a ser endeudamiento cometido ya por la administración neoliberal.

La quita pretendida con bancos comerciales representaba tan solo una fracción que dejaba unos 38 mmd en las mismas condiciones que se venían dando, pago de capitales e intereses a elevadas tasas. Aquello era una renegociación en curso que Salinas mentó como un acuerdo definitivo y triunfal favorable al país, aduciendo que con tal negociación se lograba lo que había perfilado desde su discurso de toma de posesión: reducir la transferencia al exterior para reiniciar el crecimiento. Cuando que la realidad de las cosas decía que: “El primer punto se logra parcialmente; el segundo nada lo asegura / Primero, las hipótesis extremas. Si todos los bancos eligieran la primera opción, la quita del 35% al principal, el alivio en el servicio sería –como se mencionó antes- de poco menos de 2,000 millones de dólares anuales. Si se opta por la segunda, reducción y estabilización de la tasa de interés en 6.25% (una rebaja de entre 4.50 y 4.75 puntos porcentuales respecto de las que ahora rigen), el ahorro estaría entre 2,200 y 2,500 millones de dólares; y si prefieren, todos los bancos, otorgar créditos nuevos, el país recibiría un promedio de poco menos de 3,500 millones anuales, durante cuatro años”. ¿Se lograría disminuir el peso de la entrega de un 6.3% del PIB a un 2%?…, “sin el acuerdo, se tenía previsto un pago de intereses, este año, por 9,700 millones de dólares; por efecto de la reducción lograda por el acuerdo quedaría un pago de intereses por 7,500 millones, en números redondos. Sin embargo, a esa cantidad habría que agregarle 1,500 millones de dólares por amortizaciones netas (de la deuda no incluida en el paquete bancario), con lo cual resulta un servicio, para este año, de 9,000 millones de dólares, que representa casi 5% del PIB. Para los próximos años, atendiendo a los mismos factores, la cifra no varía mucho: el servicio en 1990 sería de 4.8% del PIB, de 4.6% en 1991 y de 4.4% en 1992”.[28]

Aquello de ninguna manera liberaba a México de seguir pagando una deuda onerosa aun y cuando consta que el gobierno salinista había amenazado con romper pláticas y suspender pagos si no cedían los acreedores del Club del Agio. Banksters intransigentes que “insistían en la cláusula de recaptura, por la cual el descuento podría quedar nulificado si la economía mexicana crecía y, además, exigían 3,000 millones de dólares anuales en swaps”.[29] Ante lo cual la moratoria debía de proceder haciendo por retirar fonos de EU, pero para depositarlos en Japón y en países europeos, los otros acreedores. Medida que no dejaba de tener su dosis de prudencia puesto que meses antes el Citybank le había congelado capitales al Ecuador.

Los vampiros querían más sangre, tanto los franchutes como los gringos, puesto que “los bancos se turnaban el papel de villanos y un día era uno el que proponía la cláusula y otro día era el otro el que insistía en lo mismo”. En el fondo, estas alimañas internacionales buscaban resarcir su deterioro a costillas del Tercer Mundo. El Bank of América a la sazón tenía pérdidas que recuperar, por lo que esta entidad monetaria fue la interesada en recordar lo de la cláusula de recaptura.

Ante la amenaza de moratoria el gobierno de los EUA tenía que intervenir para evitarla, abogando por una renegociación, puesto que múltiples bancos gringos resultarían afectados de concretarse la cesación de pagos. La plana mayor del agio imperialista se hizo presente para recomponer la negociación: “John Reed, presidente del Citybank –el mayor acreedor de México- [por algo tenía ya años de estar incrustado en el país parasitando] y del comité Asesor de Bancos Acompañados de otros presidentes de bancos, del equipo negociador mexicano y con la presencia de Alan Greenspan, Director de la Reserva Federal estadunidense; Nicholas Camdesus, presidente del Fondo Monetario Internacional, Barber Conable, presidente del Banco Mundial y, esporádicamente de Nicholas Brady, secretario del Tesoro…”.[30] Presionando con su altiva presencia para llegar a un acuerdo que supuestamente beneficiaba por igual a ambas partes.

Por la parte mexicana la delegación fue encabezada por el secretario de Hacienda, en plena lucha al cable, estira y afloja que no dejaba de favorecer a los pesos pesados; concesiones mínimas, manutención de la mecánica del agio, que la succión del adeudo no hace sino prolongarse, pero Salinas se apresuraba a festinar el ‘acuerdo histórico’.

La euforia exultada por el Presidente no correspondía con los ‘logros’ negociados, tal y como lo constataron los expertos. Logros magros daban al traste con peticiones de mayor consideración, incluso de propuestas efectuadas por entidades gubernamentales del Primer Mundo (los del Palacio del Elíseo, del Senado de Washington y el propio Departamento del Tesoro), que de manera teórica, abogaban por un acuerdo menos caníbal. Así lo constataban en el Wall Street Journal: ‘De los 54,000 mdd involucrados en el acuerdo, estos venían a ser una fracción de los 290,000 mdd que le deben a los bancos los países más endeudados, lo que en efectivo disminuye en muy poco ‘la enorme deuda mexicana’.

Y el New York Times daba cuenta de la realidad no distorsionada por la cortina de humo levantada por el gobierno mexicano. En el supuesto de que los bancos acreedores del 20% del adeudo mexicano ‘eligieran “dar dinero fresco y el resto opta por las quitas de principal o de intereses. El nuevo dinero no provee ningún tipo de reducción. Detiene el flujo de capital al exterior, pero apila más deuda futura /  La suposición significaría que no más del 80% de la deuda sería reducida. En lugar del 35%, la reducción real sería del 28%, o sea, 35% del 80%. Y aun el 28% no es exacto. La deuda bancaria constituye sólo la mitad del total de la deuda externa mexicana, significando esto que la reducción real para México sería sólo del 14%”.[31] Nada de alivio real y duradero.

Por su parte el Financial Times londinense enunciaba las contradicciones habidas entre las propuestas del Plan Brady y el acuerdo alcanzado: “Mientras que el Plan Brady se enfocaba a lograr reducciones en capital e intereses, dadas las cantidades de dinero en crédito que están en juego, es esencial para algunos bancos hacer nuevos préstamos para que el nuevo acuerdo funcione. Esto enfatiza, dicen los críticos, lo poco fundado de la propuesta Brady. Teóricamente, el acuerdo de reducción de deuda del gobierno mexicano podría desembocar en el incremento de la ya enorme deuda externa mexicana”.[32]

Visto desde fuera y sin estar obnubilado por la propaganda ideológica de las dos partes involucradas, se decían las cosas como en realidad eran. Aquello no era sino una restructuración de deuda que alargaba los períodos de pago, bajaba un tanto las leoninas tasas de interés que ya habían causado un torrente de transferencia líquida, pasándose a otorgar nuevos préstamos a un plazo mayor.

Requiriendo de nuevos préstamos para garantizar las ‘reducciones’ que se tendrían que pedir al FMI, BM, y a Japón, calculados en 7,000 mdd más intereses. No se trataba, pues, de reducir el adeudo, tal y como lo confesaba un ejecutivo de un banco japonés ubicado en Nueva York, sino que se trataba de un acuerdo al gusto de los banqueros para evitar una reducción efectiva. (Peter Rona, alto ejecutivo del IJB).

Mientras que el profesor de Harvard Jeffrey Sarchs veía aquello como un respiro insuficiente. Considerando que el gobierno mexicano le estaba apostando a crecer y resolver problemas de fondo en tan solo unos cuantos años, no siendo estos suficientes, lo que obviamente fue el caso.

Por su parte en París el diario La croix publicaba que México le había echado agua al tequila “al aceptar una reducción del 35%, cuando llevaba meses pidiendo una reducción de 55%”. Pasando a resaltar algo de consideración: “se escogió a México como conejillos de indias por el gobierno norteamericano, por dos razones: su deuda está considerada como un problema de seguridad de Estados Unidos, según el mismo presidente Bush y, por otro lado, el exniño terrible del sistema monetario internacional, que fue el primero en decretar una moratoria de tres meses sobre el pago de la deuda, el 15 de agosto de 1982, se ha vuelto hoy el buen alumno del Fondo….”.[33]

Cambio de gobierno neoliberal explicando el paso a ser dóciles clientes del Club del Agio internacional. Cuando por su parte el Diario La Vanguardia de Barcelona recalcaba que el supuesto alivio por quitas en realidad era un aplazamiento y engrandecimiento de mayores cobros: “Las reticencias de la banca internacional a recortar la deuda, se reflejan en el que el acuerdo prevé, a partir de 1996, la recaptura o recuperación por los acreedores, con ciertas ‘limitaciones’ no precisadas, de una parte de las concesiones hechas ahora a México”.[34]

Para los banqueros alemanes ‘los EUA habían desempeñado un papel excesivo en las negociaciones atando el paquete’. ¡Pues qué querían, si se trataba del traspatio de América y no del de Europa!

Mientras que la perspectiva de izquierda –todavía la había en Europa- se manifestó en el diario francés L’humanite, en donde se considera que el acuerdo logrado por CSG se inscribía en la lógica de la asunción del predominio de USA-dólar arrastrando a los bancos europeos: “…, el Plan Brady tenía dos objetivos: sacar a la banca norteamericana de la trampa de la deuda, descargando en la banca europea parte del problema, lo que según L’humanite explica las reticencias de la banca privada francesa, británica y alemana, y ‘recuperar sus negocios en su patio trasero / De esta manera, afirmaba por último el periódico, Estados Unidos piensa crear de nuevo las condiciones de rentabilidad de los capitales de las multinacionales, para poder relanzar ‘el saqueo del continente latinoamericano”.[35]

Trátese de un juego dentro del marco hegemónico N/S; otra modalidad del gato y el ratón en la que las reglas de los convenios las ponen los dirigentes gatos. En específico, un manual del ‘arte de negociar sin ceder’ escrito en Harvard, bien pudo inspirar la negociación por parte de los ratones mexican curius que se habían doctorado en tan prestigiada universidad orientada a generar y premiar lacayos del imperialismo.

Trátese de un manual elaborado por catedráticos de Harvard, del MIT (Massachusetts Institute Technical) Tufts, partícipes en un proyecto harvardiano sobre el ‘arte de hacer negocios’, en el que se da cuenta de que si usted forma parte de la parte débil en una negociación le será difícil obtener resultados favorables: “Ningún método podrá garantizar el éxito si toda la ventaja se encuentra del otro lado. Ningún libro de jardinería le podrá enseñar a hacer crecer lilas en un desierto o cactus en un pantano. Si usted entra a una tienda de antigüedades  para comprar un juego de té de plata de Jorge IV con valor de miles de dólares y todo lo que trae usted consigo es un billete de cien dólares, no esperará que una hábil negociación supere la diferencia. En cada negociación existen realidades que son difíciles de cambiar”. Sobre todo si la negociación se entabla en el obtuso entorno contextual de las diferencias hegemónicas establecidas en el ámbito internacional dominado por el imperialismo capitalista, lo que no dicen estos ‘sabios’ del regateo y de eufemismos perogrullescos, pero sí aleccionan para ser buenos competidores en la lucha al cable: “En respuesta al poder, lo más a que puede llegar cualquier método de negociación es a alcanzar dos objetivos: primero, protegerlo a usted de acordar algo que deba rechazar y segundo, hacer el mejor uso de los recursos con los que cuenta, de tal forma que cualquier acuerdo al que usted llegue satisfará sus intereses tanto como sea posible”.[36] Por lo que antes de ‘aceptar un acuerdo trampa deténgase a meditarlo’; y como todo el caso del adeudo entra en lo que viene a ser una Gran Trampa, the pupils of his masters se debían sentir inhibidos ante su poder.

Era el caso de que los discípulos intentaban arrancarle a sus mentores una negociación que disminuyera la exacción brutal que se había establecido siguiendo los propios programas preparados en Washington.

Los ratones, pupilos doctorados en Harvard y en el MIT, le decían al Sistema en el que los habían adoctrinado, ‘denos un respiro’. El harvartiano CSG, junto al doctor en economía por el MIT, Pedro Aspe, el Subsecretario de Asuntos Financieros José Ángel Gurría, egresado de finanzas y administración en Harvard; su asesor, Luis Téllez Kinzler, director general de Planeación Hacendaria, era otro Doc en economía por el MIT, y así por el estilo, la selección de ratones adoctrinados que representaban a México se habían (de)formado en tan egregias universidades, ¡qué honor!

Con tales representantes en realidad no había contraparte sino cómplices en el establecimiento de la modalidad que el capitalismo imperialista implementa en el Sur. Adoctrinados en teoría y praxis de la dependencia, y así incondicionales del Imperio, incluidos como Caballo de Troya.

Un cambio de época en la política mexicana acontece cuando los juniors de la jerarquía política pos revolucionaria, -como los salinas-,  se fueron a educar a los EUA, consiguiéndose con ello el propósito procurado por los hegemónicos, adoctrinar en sus universidades a una casta de tecnócratas que en tres sexenios establecieran el orden neoliberal transformando las instituciones públicas mexicanas. La dupla Salinas-Zedillo (Harvard-Yale) se encargó de hacerlo, quedando el Estado transfigurado en automático de manera teledirigida por entidades supranacionales, permitiendo que tres ‘idiotas útiles’ pasen a ser presidentes de la ‘República’ de manera sucesiva, aplicando el ‘Consenso de Washington’, sin conciencia. Ah, pero adviértase quienes ocupan la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco de México.

Obviamente también se contaba con la participación de José Córdoba Montoya fungiendo como el asesor estrella presidencial, representando de manera flagrante la intromisión usamericana de la corriente neoliberal proveniente de Stanford.

Resaltándose que al lado de los burócratas priístas de ocasión, aparecía otro ‘pez gordo’ (valga la redundancia) entre los tecnócratas infiltrados desde los Estados Unidos: Agustín Carstens, fungiendo como tesorero del Banco Mundial, haciendo méritos para llegar a ser un futuro secretario de Hacienda y director del Banco de México. Qué no se diga que hay una dominación de facto efectuada por una quinta columna de polkos adoctrinados en las instituciones del imperialismo monetario, por aquello de la dirección teledirigida desde las centrales imperiales a los presidentes títeres.

No terminaba tan ‘histórico’ año (1989) y el FMI ya gerenciaba cambios en el sistema impositivo a ser realizadas por sus acólitos salinistas. Importante cuan trascendente reunión patrocinada por el Instituto de Economía Internacional con sede en Washington, en la que “los organizadores dictaron un recetario a sus interlocutores latinoamericanos, acerca del modo de lograr la estabilidad económica”. Orden macroeconómico delineado por técnicos neoliberales a través de un pool de entidades públicas y privadas rectoras del orden monetario, así como por centros de estudio de la matriz monetarista reunidos en Washington para establecer el consenso neoliberal a ser aplicado en el Subcontinente.

En un boletín del FMI se consigna lo siguiente: “1) ‘Reformas tributarias encaminadas a ampliar la base tributaria y a imponer tasas marginales moderadas’. 2) Disciplina fiscal. 3) Fijar prioridades al gasto público, incluida la eliminación de subsidios indiscriminados, el establecimiento de mejores objetivos de educación y salud pública, e inversiones en infraestructura. 4) Dejar al mercado determinar las tasas de interés. 5) Establecer tipos de cambio competitivos compatibles con objetivos macroeconómicos a mediano plazo. 6). Liberalizar el comercio exterior. 7) Mayor apertura a la inversión extranjera. 8) Privatizar empresas públicas para aliviar la presión sobre las finanzas públicas. 9) Promover la desreglamentación para inducir la competencia e ineficiencia. 10) Ampliar el sector privado y procurar que se oriente hacia la exportación, y 11) Tomar medidas de alivio a la pobreza”.[37] [Por todo lo anteriormente causado, les faltaba añadir].

Bien consideraba Carlos Acosta: “Cualquier semejanza con lo que ha venido haciendo el gobierno mexicano en el sexenio anterior, pero con más énfasis en el actual, es mera coincidencia”.

El Consenso de Washington explicitaba el diktat que el capitalismo imperialista imponía a las naciones dependientes con esta otra forma de dominio neocolonial, impuesto por la Troika a través de un orden monetario internacional sobredeterminado por el dólar.

 Y quién participó por México en tan histórico como determinante cónclave: “dos catedráticos del ITAM, tomando nota de cómo lograr la estabilidad económica[38] y demás lineamientos que el neoliberalismo implantaba para controlar el orden macroeconómico con el que rigen con ‘vara de hierro’ a las naciones jodiendo a los pueblos, mientras procede la acumulación exacerbada de capitales concentrados por los monopolios. Inaugurando el ‘México neoliberal regido por itamitas’. (Alfredo Jalife-Rahme dixit). En lo que viene a ser un aberrante cuan plutocrático dominio político al que suelen disfrazar y vender como democrático.

PRIVATIZANDO, PARA SERVIR MEJOR A LA NACIÓN

Fue el caso de que Siderúrgica Lázaro Cárdenas las Truchas (SICARTSA) y Altos Hornos de México (AHMSA) fueron entregadas a empresarios intercambiadas por swaps, dado que “ya no eran prioritarias”, informaba la Secretaría de Programación y Presupuesto en marzo de 1990. So pretexto de combatir la inflación que afectaba a ‘quienes menos tienen’.

Supuestamente, con los recursos obtenidos se atenderían las ingentes necesidades de la sociedad: miles de escuelas, más de cien grandes hospitales, miles de viviendas… Lo que el apremiado gobierno neoliberal era incapaz de edificar con sus políticas contraccionistas contraproducentes para la generación de infraestructura, atosigado por cubrir el servicio de la deuda. De manera tal que las deficiencias económicas provocadas por la política neoliberal, con sus defectos que causan estragos en las bases de la sociedad, a la vez servía de justificante para enajenar paraestatales estratégicas de la industria nacional.

Dicho en aquella ocasión por el propio Salinas, se trata de “compensar sus gastos [del gobierno atosigado por el pago de la deuda] con ingresos derivados de la venta de paraestatales y las inversiones extranjeras, aunque sea con swaps”.[39] Previo esfuerzo emprendido por el gobierno para sanearlas.

Y pues sí, las siderúrgicas se malvendieron perdiendo el país estas dos empresas estratégicas, sin que las 300,000 mil escuelas,  315 grandes hospitales, las casi 60,000 mil viviendas, que se habían mencionado como gancho se llegaran a construir con los recursos de las ventas. Malbaratadas y entregadas a los amigos del clan de millonarios que Salinas va conformando para ir configurando una élite de plutócratas transexenal que dominasen el país en correlación con el capital extranjero.

De manera tal que la absurda entrega de las empresas prioritarias de la industria nacional procedía, en resultas de la mala administración cargada de corrupción que afectaba el desempeño de estas estructuralmente indispensables empresas para el desarrollo independiente de México, empresas que de funcionar con eficiencia garantizarían el acero requerido para la edificación de infraestructura, algo prioritario en una nación que procurase auténticamente su desarrollo, no supeditada al extranjero.

El caso de la venta de la minera Cananea es otra muestra conspicua de enajenación facinerosa a favor de empresarios que no pagaban lo que valía en realidad la empresa entregada, política  efectuada durante el Salinato que se hartó de entregar empresas estratégicas y saneadas, vendidas a precios de barata de almacén.

Paraestatales que se veían afectadas por malas administraciones llevadas a cabo por burócratas corruptos, directamente responsables de su mal estar financiero, por lo tanto responsabilidad directa del gobierno en turno y de su antecesor, lo que es lo mismo, del PRI tecnocratizado. Mala administración efectuada a propósito con el propósito de vender al postor elegido a bajo precio, como fue el caso de Cananea, entregada a menos de la mitad de la cotización originalmente establecida por el gobierno en junio de 1986.

No es necesario remontarse a la Cananea previa a la Revolución para situarla en contexto, más recientemente, en 1978 el Sindicato Minero de Nacozari hizo estallar una huelga que mantuvieron durante 100 días: “Sin embargo, la huelga fue aplastada violentamente y más de 300 trabajadores resultaron despedidos; hubo más de 100 personas detenidas y doce de ellas fueron procesadas. Los detenidos fueron prácticamente secuestrados por el ejército y llevados a la ciudad de México, vía aérea y recluidos en el campo militar”.[40] Así se las gastaba Don Pepillo.

Con los precios del cobre en un momento de depresión, con un notable deterioro financiero y baja productividad, el gobierno salinista declara en quiebra a la Compañía Minera de Cananea en agosto del 89: “los trabajos en la mina estuvieron parados cerca de tres meses, se deterioró mucha maquinaria por falta de mantenimiento, los conflictos laborales siguen al día, el descuido, el retiro de inversión e indicios de corrupción tienen a la empresa con graves problemas tanto financieros como de producción y competitividad. (…) La urgencia de vender, la declaratoria de quiebra, el consiguiente deterioro de la empresa, vistos en conjunto, dan la impresión de que forman parte de un proceso deliberado para crear las condiciones necesarias que justificarán –cosa que nunca pidieron hacer las autoridades cuando la quiebra- la venta de Cananea y a un precio tan bajo que hiciera posible su rápida desincorporación”.[41]

Imposible así de competir, aun y cuando los obreros hicieron un esfuerzo por sacar adelante a la mina, con la esperanza de que el gobierno se las vendiese aunque fuese en una parte, junto con la Central de Trabajadores de México (CTM) y socios adecuados que se adjuntasen. De cierto que en el año transcurrido entre marzo del 88 y marzo del 89, logrose reducir sus pasivos hasta en un 49%, pero no hubo apoyo financiero que respaldase el esfuerzo.

Habiéndolos alentado una declaración del propio Salinas: “Quiero decirles, en este acto fraternal, que la Confederación de Trabajadores de México, me ha propuesto que los trabajadores sean copropietarios de la nueva Minera Cananea. Le doy la bienvenida a esta propuesta y les aseguro que Cananea no volverá al control de manos extranjeras: será controlada por mexicanos y para beneficio de México” (Stich).[42]

 Incluso Jorge Larrea intentó acercarse a la CTM para una virtual asociación, rechazada por considerarlo un empresario poco nacionalista y muy proclive a las ganancias fáciles, encontrando la desaprobación del propio Fidel Velázquez, quien al respecto comentó: “con Larrea no voy ni al baño, porque se roba el papel sanitario. La empresa la va a comprar la CTM, sola, sin la iniciativa privada”.[43]

Poco tiempo después los del gabinete a pedido expreso del Presidente le hicieron saber a Don Fidel que estaba fuera de concurso, y si el líder vitalicio de la CTM antes estaba interesadísimo en la compra de Cananea, disciplinadamente dejó de estarlo.

A la sazón, Jorge Larrea Ortega ya era propietario de la Compañía Mexicana de Cobre (aparecida en 1968); habiendo adquirido minera La Caridad en el sexenio anterior a solo la mitad del precio tasado originalmente, 1,360 millones de dólares, al emplear certificados de deuda externa conseguidos en el mercado al 50% de su valor nominal: “De esa forma, el magnate del cobre, que antes sólo contaba con el 52% de las acciones de La Caridad, se quedó con el 100% y únicamente pagó la mitad de lo que debía y recibió de pilón, una empresa reordenada en su totalidad, al grado de que hoy cuenta con un ‘sistema experto de control automático de molienda’ y ‘dispone de equipos de instrumentación y de cómputo ejemplares, de la más alta tecnología a nivel mundial’. Según se dedicó a hacer público el propio Larrea cuando pretendía comprar Cananea”.[44]

Así, una jugada típica a la alta escuela de la tranza ‘financiera’ le otorgaba Mexcobre, pues a 1,360 millones de dólares ascendían los pasivos de Mexcobre cuando en junio de 1988 el empresario se declaró insolvente para continuar administrando la minera La Caridad, entrando al rescate un fideicomiso traslativo de domino detentado por Nacional Financiera, a la sazón poseedora del 50 o 52 por ciento de las acciones. Y a la mexicana, Nacional Financiera saneó la empresa para volvérsela a entregar al capitoste. Vil capitalismo subdesarrollado en el que el Estado carga con las pérdidas para entregar en charola de plata las empresas saneadas a empresarios comodinos para que se despachen con la ganancia del León.

El encargado de realizar el saneamiento, Luis Alberto Pérez Aceves, en su condición de director de Nafinsa, por increíble que parezca, después fue colocado por la mafia salinista en la Compañía Minera de Cananea, “con la consigna de reunir los elementos necesarios para declarar en quiebra a la empresa cuprífera, destruir a la combativa sección 65 del sindicato minero, desaparecer el contrato colectivo de trabajo –el mejor del sistema minero- e imponer uno nuevo, bajo el modelo de Nacozari y, finalmente, desincorporar del sector público, en calidad de chatarra, a un precio mucho menor de su valor real, una empresa productiva y rentable”.[45] Resta decir que por sus valiosos servicios prestados a la causa capitalista, Pérez Aceves fue colocado como asesor del Secretario de Hacienda. ¿No era (es) esto una mafia?

Una sindicatura –extraviada de su gremio- Financiera Nacional Azucarera (Finasa) se encargó de terminar la obra pendiente, menguando la resistencia de los mineros de Cananea que pedían a gritos que Jorge Larrea no fuese su nuevo patrón. ¡Qué se la vendan a cualquiera menos a Larrea! A lo que el magnate respondía: “A’i les va una lana para que me quieran…”.

Lo que hacía constar, desde aquel entonces, que el señor Larrea se comportaba como todo un señor feudal, y negrero en Nacozari, Sonora, denunciado por los trabajadores como un gran capitalista de ganancias y distribuidor de miserias. Nacozari tenía dueño, no sólo la mina; la policía y las autoridades municipales respondían ante el cacique que dicta su ley. Hasta 1988 se mantuvo una partida militar dentro de la zona de explotación para reprimir a los mineros, relevados por pistoleros y judiciales que llegaron para cumplir la misma tarea. Los ejidos circundantes se veían afectados por la contaminación que emana de una planta de ácido sulfúrico, misma que afecta la salud de la población.

Jorge Larrea ya solía actuar como todo un gánster en Nacozari, por eso no lo querían los trabajadores de Cananea para dueño, recurriendo a procedimientos de amedrentamiento de trabajadores y de eliminar abogados y asesores de los mineros. Tal y como se cuenta en Proceso No. 723 con el caso del abogado Raúl Sainz Sota, así como con el del asesor Héctor Herrera, atacado y hostigado en sus personas y bienes. E incluso, peor cosa, para ese entonces se tenía el antecedente de que en 1986 una ‘jaula rodante’ en la que solía transportar a los mineros, se volcó causando la muerte de 18 de ellos’.[46] Datos que revelan una tendencia en secuencia de una política económica implementada por la tecnocracia neoliberal en favor del empresariado más ávido, persistente a pesar de sus nefastas consecuencias….

Boicoteada internamente por Finasa, divididos los mineros, la producción cuprífera disminuye en Cananea; pero un cambio de táctica reanima la productividad aunque sólo a un 40% de su capacidad. Era tiempo de reanimarla para proceder a venderla.

Más ejemplar no podía ser el caso de comportamiento gansteril por parte del gobierno y del capitoste. El juez competente para adjudicar la minera, Sergio Higuera Mota, toda vez que fue conducida al cierre para poder desincorporarla, actuó violando el orden constitucional, “pues en ese entonces –agosto de 1989- la empresa y el sindicato estaban en proceso de revisión contractual, y desde un mes antes había emplazamiento de huelga. Y la Ley Federal del Trabajo, reglamentaria del artículo 123 constitucional, establece claramente que no podrá ejecutarse ninguna resolución de tipo civil o mercantil cuando una empresa se encuentre emplazada…, sobre cualquier otro derecho debe prevalecer el derecho de los trabajadores. Y el juez pasó por alto esa disposición”.[47]

Originalmente Cananea se la adjudicó el grupo ICA y a la empresa canadiense Teck Corporation, incluyéndose la alemana Metallgesllschaft AG, “la más importante refinadora y fundidora de cobre en Europa”. Otros interesados desistieron por considerarla ya adjudicada por preferencia presidencial. Pero aquello no fue definitivo….

Cananea es un claro ejemplo de la entrega de los bienes de la Nación a capitostes para su beneficio particular, gran logro de la modernización neoliberal que la administración salinista llevó a efecto. Por las buenas o por las malas, dando marcha atrás a la adjudicación originaria fue entregada a Jorge Larrea, acatando designios supremos. ¿Cómo se entendería con Salinas?

El caso es de que el régimen salinista corrigió la venta originaria, con pretextos nimios, el mismo juez Higuera Mota, anuló la concesión: “Posteriormente, en la siguiente subasta, el 20 de agosto, ya todo parecía preparado para que Larrea no tuviera problemas en la asignación de la minera. Presentó una oferta, ciertamente superior en lo económico a la de ICA -25 millones de dólares arriba del precio base-, pero contradecía un punto de las bases del concurso que exigía no incurrir en situaciones monopólicas. / ICA se inconformó e impugnó a Larrea. El juez le dio tres días de plazo para que expresara lo que a sus intereses conviniera. Sin embargo, el 23 de agosto, los representantes de ICA extrañamente se desistieron de la impugnación. Gilberto Borja Navarrete, el presidente de ese consorcio, es uno de los empresarios más cercanos a Carlos Salinas de Gortari, a quien ha acompañado en casi todas sus giras internacionales. Fuerte fue la presión”.[48] Al cabo que a fin de cuentas todo queda en la famiglia.

De manera tal que Jorge Larrea (contando con el apoyo, -la aportación de rigor extranjera- de la empresa: Acec-Unión Minera de Bélgica -negreros de abolengo-, adjudicándose oficialmente el 21% de la propiedad), queda convertido en el Zar del cobre en México, dado que sumando Cananea a Nacozari y a otras cupríferas menores pertenecientes al Grupo Minera México, pasa a controlar el 94.8% de la producción nacional de cobre. ¡Pero eso no es un monopolio!

La marcha atrás en el otorgamiento de Cananea habla del poder que tiene este siniestro personaje que sin lugar a dudas contó con el apoyo del Presidente, así como con el del Secretario de Hacienda, Pedro Aspe, lo mismo que con el del secretario del Trabajo, Arsenio Farell, lo mismo que con el del gobernador de Sonora, Rodolfo Félix, y en posición destacada por su funcionamiento para que el proceso se llevase a cabo como se llevó,  del asesor presidencial y nativo de Cananea, Claudio X González, de quien sus paisanos tenían la peor opinión, calificando su actuación de “solapadora y encubridora”, acusándolo de ser el agente presidencial que condujo la negociación llevando a la quiebra a la minera para abaratarla. ¡Un gabinete ad hoc para entregar los bienes de la nación al mejor capi-gánster! Qué no se diga que no cumplen. ¡El gabinete salinista en pleno haciendo por la modernización de México!

Y la tendencia no hacía sino acrecentarse demarcando la línea a seguir de un México ya enajenado por el neoliberalismo, contándose con la intencionalidad del Presidente en turno que actuaba como principal promotor en las reprivatizaciones, implicando la entrega a muy bajo precio del patrimonio de la Nación; tal y como lo refería el ingeniero Castillo: “Como en la quiebra y el remate de la Minera Cananea, en la mayoría de las ventas de empresas del Estado –ingenios azucareros, centros turísticos, acereras, teléfonos, aerolíneas, etc. –se observan preferencias para adjudicar los bienes, todos a precios de regalo. No hay manera, por ahora, de comprobar arreglos ilícitos entre los funcionarios vendedores y los empresarios compradores, sólo denunciar que éstos adquieren gangas extraordinarias, como es el caso de esta minera, adquirida por Cuprífera de Cananea, S.A. de C.V., propiedad de Quintana, ICA y socios, los que, de acuerdo con la producción de la vieja Minera de Cananea, recuperarán en menos de dos años su inversión, pues en el primer cuatrimestre de 1990 produjo 34,610 toneladas, que a 2,740 dólares la tonelada, según la cotización del 26 de junio en el mercado de metales de Nueva York, constituyen ingresos por 94.8 millones de dólares, por lo cual, de mantenerse ese ritmo productivo, se obtendrán en el año 284.4 millones de dólares, el 61% del precio de venta de la Minera Cananea (¡)”.[49]

Para cuando Salinas era emisario universal de la privatización potenciada en la ‘inversión’ extranjera, viajando por Europa, Japón y los EUA, recitando la cantaleta de que es el ‘momento adecuado para hacer de México un país prioritario en la recepción de capitales del Primer Mundo’; los que viniesen al rescate de una nación quebrada por la incidencia de la política monetarista impuesta por la Troika nefasta (FMI- BM- BID).

Y en el Japón le hacían ver al Presidente, que ‘a pesar de haber tomado medidas drásticas contra ciertos líderes, hecho que ellos apreciaban mucho, empero, no era suficiente, puesto que los sindicatos seguían siendo muy fuertes. Y molestan, presentándose muchas quejas de empresas japonesas por demasiadas huelgas, lo que en Japón no ocurre nunca’. A decir de Reiko Yoshino, economista japonesa especialista en México, perteneciente al Departamento de Corporaciones Económica de la Federación de Empresarios Privados de Japón (KEIDANREN).[50] Ergo, pues a minar aún más el sindicalismo no cooptado por los sindicatos vendidos al gobierno, otra tarea a ser desempeñada con profusión por el chorejón y sus acólitos.

Hechos que marcan la tendencia trazada por la política emprendida por el Salinato, la que signaba el futuro de México, orientándolo a depender cada vez más de las ‘inversiones’ (invasiones) extranjeras de capitales.

Una cosa va con otra, la enajenación de México provocada por la política neoliberal iba determinando la configuración de un Estado patrocinador y administrador del capital monopólico en correlación del Norte con el Sur. No es de extrañar que por ese entonces comenzara a incrementarse la injerencia policial del Imperio en México, para cuando un equipo de inteligencia militar usamericana se instala en el D.F., trabajando para ‘ayudarnos a combatir al narcotráfico’. Cuando recién se organizaba un Equipo de Respuesta en la Frontera Norte, y un Equipo de Análisis Táctico en la Ciudad de México, contando con un flamante equipo de comunicación instalado en la Embajada de los EU, él que posibilita la comunicación con fuentes militares estadounidenses, incluyendo al Comando de Defensa Aérea Norteamericana en Colorado, y al Comando Sur en Panamá.[51] Thanks very much, inconvenient neighborns.

En esta misma secuencia de eslabonamientos, la entrega del México neoliberal al Norte propiciaba un agrietamiento en la ya de por sí coartada unidad latinoamericana. Para cuando Mario Vargas, sintiéndose ya inminente presidente del Perú, pregonaba: ‘es un error cerrarse a la penetración imperialista’[52] –sorpresota que le esperaba con Fujimori.  Ocurriendo que el México de Salinas, a rajatabla se convertía en el principal emisor de la apertura irrestricta: “si los países latinoamericanos no abren sus economías, México se abstendrá de negociar con ellos y darles preferencias comerciales. Así lo manifestó el subsecretario de Comercio Exterior, Herminio Blanco Mendoza, en reunión privada, a los cancilleres de once países latinoamericanos que fueron convocados por el gobierno mexicano, del 30 de abril al primero de mayo”.[53] Y conste que la reunión era, supuestamente, para ‘dar un enfoque renovado a la integración latinoamericana y fortalecer la relación dentro del área’.

Con lo que México se convertía ya en el país resbaladilla para que todos los tratados mercantiloides diseñados en el Norte se filtrasen hacia el Sur, en abierta traición al espíritu de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Para cuando el comercio de México con los EUA llegaba a ser de un 70%, por tan solo un 4% con Latinoamérica.

Tal posición aperturista e inclinada hacia los Estados Unidos molestó y provocó el desacuerdo entre las delegaciones sudamericanas, hasta el grado de que el vicecanciller brasileiro, Marcos Azanbuja contrapunteó proponiendo “la creación de un bloque latinoamericano, en el que México quedara fuera”.[54] Quedando demarcada así la orientación norteada de un México que a diferencia de la propuesta bolivariana sempiterna, no tiene su ‘norte’ en el Sur, tal y como la tendencia histórica lo hace deseable, de no ser por la interferencia imperialista y la mentalidad colonizada de los polkos.

La privatización de empresas paraestatales y la reprivatización de la banca después de un sexenio de sub utilizarla, pasan a consolidar el poder monopólico nacional concentrado en unos cuantos emporios, detentando la propiedad financiera e industrial, incluyendo por la puerta de atrás al capital extranjero. El emporio de Monterrey, el Grupo Monterrey, incluyendo a CEMEX, refortalecido puede concentrar de nueva cuenta una porción considerable de las firmas más importantes del país, ALFA, VITRO, CYDSA resurrecen gracias a acaparar el apoyo gubernamental y al interés extranjero manifiesto en el canje de deuda por acciones, pero también debido a la inversión extranjera que les llegaba a través de la Bolsa Mexicana de Valores: “A principio de la década de los noventa la inversión extranjera se concentraba en seis empresas. De estas ALFA abarcó el 31.8%”.[55]

ALFA, VITRO, CEMEX, las principales del Grupo Monterrey recuperaban empresas que habían perdido en la catástrofe de los ochenta y se hacían con el control del 43% de la banca. Porcentaje que se eleva si consideramos el entrelazamiento habido con el Grupo Maseca y Banorte; asimismo, si incluimos a Inverlat, Comermex, Grupo San Luis y Kimberly Clark, encontramos al holding que estaba edificando la nueva elite plutocrática.

La reconversión trae el reacomodo de viejos grupos de capitalistas interrelacionados por nuevas alianzas. La jerarquía empresarial que no solamente se basaba en magnates de antaño sino que incorporaba la nueva generación de capitalistas aparecidos en la etapa modernizadora. Trayectoria de consolidación del capital monopolista realizada bajo consignas neoliberales que el PRI-tecnócrata realizaba bajo el dominio autocrático de Salinas.

Carlos Slim, Roberto Hernández y Alfredo Harp se incorporaban a las grandes ligas empresariales al lado de los Garza Sada, Emilio Azcárraga (Televisa), Lorenzo Zambrano (Cemex) y los Arango (Aurrerá, Superama, Suburbia), agrupándose como los más connotados empresarios Forbes.

Viniendo a ser Carlos Slim el caso más representativo de la generación empresarial neoliberal. Detentando una posición privilegiada gracias a la compra de la ex paraestatal Teléfonos de México (Telmex), en brumosa compra que pudo ser de Carlos a Charly, o Carlos’n Charlie’s, para poder ser Carlos & Charly’s.

Se supone que con un porcentaje mínimo que originalmente no alcanzaba ni el 10% del total de las acciones, Carlos Slim pasó a ser el propietario que controla Telmex; así las cosas, con un porcentaje similar Salinas lo puede acompañas, no dejando de ser el propietario CS.

Fue el caso que Carlos Slim se hizo prominente empresario durante la transformación neoliberal[56] comprando empresas a la baja y resarciéndolas, así como siendo tiburón en la Bolsa hasta conformar al Grupo Carso S.A. de C.V. Un auténtico conglomerado de empresas de la más variada naturaleza cubriendo el abanico de negocios más redituables, desde la cigarrera más importante de México, a la propiedad de cuantiosas minas y Telmex, pasando por conductores de cobre, hoteles y restaurantes, productos químicos y servicios financieros, incluyéndose también participación minoritaria en los bancos más relevantes, tales como Banamex, Bancomer, Serfín, Internacional y Comermex.

Cigarros Tabacalera Mexicana posee las marcas más renombradas en ‘tacos de cáncer’ que se fuman en este país. Y si además de fumar quiere usted hacerlo en un confortable hotel, Hoteles Real Turismo pueden ser su elección. Sanborns Hermanos es una reputada cadena de restaurantes de lo más concurrida con establecimientos en las principales ciudades de todo el país; cadena de restaurantes que se complementa con los Dennys. (Contando todos ellos con áreas de fumadores y gran cantidad de ceniceros).

En la rama industrial el Grupo Carso obtiene una dimensión más pesada y profunda con Nacobre, una empresa fabricante de productos de cobre y aleaciones más grande de Latinoamérica. Lo que se complementa con un puñado de minas gerenciadas como Empresas Frisco, a la sazón controlando cinco minas “que extraen principalmente cobre, plata, plomo y zinc, y es líder en la producción de ácido fluorhídrico y sulfúrico, imprescindibles en la elaboración de gasolinas, fluoro-carburos  refrigerantes, bulbos fluorescentes, aluminio, acero inoxidable, explosivos y fertilizantes”.[57]

Con la Papelera Loreto Peña (nada de) Pobre, CS suma otra empresa preponderante en otra rama de la industria que vende en grandes cantidades a nivel nacional. No menos se emplean losetas de cerámica en todo tipo de edificios. Pues con Porcelaniti CS tiene a uno de las productoras de mayor capacidad de loza para cubrir la obra negra.

Y si se trata de dulces y golosinas que a todos encantan, Nacional de Dulces es líder en la elaboración de chocolates y dulces duros. Con Artes Gráficas Unidas (Agusa) se elaboran empaques laminados utilizados por gran cantidad de empresas productoras de alimentos envueltos. Es el caso de Bimbo a quien Agusa le fabrica los empaques para pastelillos y panes.

La piedra de toque que constituyó al Grupo Carso partió de los business en los servicios financieros, lográndose consolidar con Seguros de México y la Casa de Bolsa Inbursa.  Y así hasta la Joya de la Corona. Teléfonos de México, rematada a un precio módico. Empresa de telefonía que detentando la concesión exclusiva del Servicio de Telefonía Básica, era una mina de oro. “Telmex tiene el primer lugar entre las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, el tercero de todas las empresas del país en cuanto a activos totales y el 18% en magnitud de los sistemas telefónicos de todo el mundo”.[58]

Era (es) el caso de que Grupo Carso pasa a ser el mayor emporio en México, si bien es cierto que Telmex está bajo la égida tecnológica de la Southwestern Bell de San Luis Missouri, detalle que no se debería perder de vista, puesto que la propiedad técnica y su uso pertenece al Primer Mundo y así el control de la Red, a más de que está por saberse qué porcentaje se llevan en las regalías por la venta y mantenimiento de la aparato técnico empleado.

Aun y con este elemento que incorpora al capital transnacional primario. CS → CS se constituyen cono el gran holding monopolista procreado desde el Salinato.

ALFA de Bernardo Garza Sada, a pesar de los anteriores pesares se mantenía como productor dominante en las ramas industriales de petroquímica, papel y cartón, hierro y acero, resinas u fibras sintéticas, así como en otros sectores manufactureros. VITRO de Adrian Sada, estaba refortalecida, poseyendo más de 80 subsidiarias y acaparando el mercado nacional de vidrio. “Es suya Empresas Comegua, el principal productor de vidrio en América Central, y Anchor Glass, la segunda más grande de Estados Unidos. Domina en los ramos de envases de todo tipo (cerveza, licores, medicina, alimentos, regalos, etc.), en cristalería y vidrios automotrices. Su presencia es considerable también en los mercados de electrodomésticos, minería, peltre, fibra de vidrio, plásticos y químicos y petroquímicos. El emporio se agrega ahora a una participación importante en Banca Serfín, pues acompaña al grupo ganador, encabezado por Agustín Legorreta. Como grupo empresarial, Vitro sólo es superado por Telmex”.

Mientras que el tercer miembro de la familia también yacía mejoradito, tan es así que VISA de Eugenio Garza Lagüera había comprado a Bancomer en 8.5 billones de viejos pesos, fortaleciendo su brazo financiero, Vamsa (Valores de Monterrey), contando con 90 subsidiarias. “Visa es líder en la producción de cervezas y aguas minerales, embotelladas y partes industriales”,[59] para ser el quinto grupo en importancia de capital acumulado en el país.

Roberto Hernández Ramírez y Alfredo Harp Helú es una dupla que viene a configurar otro consorcio preponderante aparecido en la temporalidad procreada por el México neoliberal, por lo que como empresarios prominentes de nuevo cuño se originan en el ámbito ‘financiero’, en los atracos en la Bolsa, dicho sea sin ambages, fuente de no pocas nuevas fortunas de la ‘nueva oleada capitalista’.

Comenzando por hacerse de la Casa de Bolsa Acciones y Valores para posteriormente consolidarse con el Grupo Financiero Banacci, plataforma de lanzamiento hacia la compra de Banamex, el más importante de los bancos de México. Un caso neto de capital monetario y por acciones con participación en  empresas mercantiles importantes, tales como Roberts, París Londres, Crisoba, Unión Carbide, para ser capitalistas de Bolsa-acciones-gran banco y un cúmulo de acciones en empresas importantes. Empresarios modernos, a la nueva ola.

Si el Banco Nacional de México es el banco número uno del país; Acciones y Valores se ubicaba como el grupo financiero número uno en capital contable entre veinte seis casas de bolsa, siendo también el  número uno en utilidades netas en millones de pesos hacia 1992.

Lorenzo Zambrano con Cementos Mexicanos (Cemex) fue creciendo desde el Norte de México hasta cubrir todo el país de cemento pasando a convertirse en una transnacional incursionando los mismo en Centroamérica que en Sudamérica e incluso siendo capaz de adquirir a Pacific Coast Cement Corp de Los Ángeles, con la que logra distribuir su producto en la costa oeste de Estados Unidos.

Típico caso de una empresa que crece absorbiendo a la competencia regional y después nacional, habiendo “adquirido aquí en México las cementeras del grupo Anáhuac, Empresas Tolteca, que se sumaron a sus otras subsidiarias: Grupo Empresarial Maya, Cementos Guadalajara, Cementos Monterrey, Sunbelt Enterprises, Bandenoch Corp. Turismo Cemex (Hoteles Marriot) y Fabricación de Maquinaria Pesada SA de CV”.[60]

Viniendo a ser el Grupo Cifra el cuarto conglomerado empresarial detrás de Carso, Visa y Vitro, tratándose en este caso del consorcio comercial más importante de México, perteneciente a la familia Arango Arias, dueños de “35 tiendas de autoservicio Aurrerá, 33 Superamas, 74 restaurantes Vips y el Portón, 21 Bodegas Aurrerá y 27 tiendas de ropa Suburbia”.[61] Incursionando en una escala más preciada de supermercados con la cadena de tiendas Club Aurrerá, para consumidores de alto nivel, a lo american way of life, de ahí el que establecieran una asociación con la cadena de tiendas norteamericana Wall Mart, lo que vino a representar invitar al León a cenar a casa.

Un año después, en julio de 1993 se constataba que la plutocracia mexicana aupada por el salinismo no hacía sino crecer. Si en 1991 eran tan sólo 2 los supermillonarios Forbes, en el 92 se habían incrementado a 7 y en el 93 alcanzaba su máximo con 13; lo que podía ser presumido en Los Pinos como la confirmación del éxito alcanzado por la administración Salinas, al menos así lo consideraba la Revista Forbes.

Mostrándose como CS con Telmex incrementaba su capital, el que se le estimaba en 3,700 millones de dólares y sumando… Por su parte, la asociación Aurrerá Wal-Mart, abría 87 tiendas de descuento (sic) y departamentales. Para cuando Cemex lograba adquirir a las dos más grandes productoras de cemento de España, habiendo pagado por ellas 1,800 mdd, “convirtiendo a su empresa Cemex en el cuarto productor a nivel mundial. En México, Cemex acapara el 63% del mercado cementero”.[62]

Un nuevo invitado al selecto club venía a ser Enrique Molina, propietario de la franquicia de Pepsi Cola en México: Grupo Embotelladora México (Gemex), considerada como la más grande del mundo de dicha empresa embotelladora de gaseosas. Familia Molina que sabiendo aprovechar la venta de ingenios azucareros, se quedó con cuatro, pasando a ser el grupo productor del 10% del azúcar producido en todo México, teniendo propiedad asimismo en una empresa transportista encargada de distribuir sus productos. Logrando también absorber a las ex paraestatales Garsi-Crespo y San Lorenzo, productoras-embotelladoras de agua mineral y de agua natural. Y como era etapa de expansión, el grupo refresquero incursionaba en la propiedad de hoteles adquiriendo los hoteles Ritz-Carton. Lo que indicaba que el capital en México no hacía sino fluir entre los magnates Forbes.

No podía ser menos con la fortuna acumulada por la venta de cerveza de exportación. La Cervecería Modelo, fabricante de la mundialmente conocida Corona, venía incrementando su capital en la medida en que crecía su distribución, siendo capaz de competir en el mercado internacional con las cerveceras europeas. Propiedad de Pablo Aramburuzabala Ocaranza, hijo de los cofundadores de Modelo, quien también era accionista de Acciones y Valores (ahora Banacci) y de la subsidiaria en México de la John Deer; teniendo por copropietario a Valentín Diez-Morodo. Por esos días el éxito de ventas en el extranjero ya hacía codiciable a La Corona, de ahí el que una firma estadunidense estuviera ofreciendo 477 millones de dólares por el 18% de las acciones de la Cervecería Modelo.[63]

Otra empresa que venía en franco ascenso era la Panificadora Bimbo de los hermanos Servitje, Lorenzo y Roberto, quienes la habían fundaron en 1946, creciendo hasta abarcar el 90% del pan empaquetado que se comercia en este país. No haciendo menos en su expansión al asociarse con la firma estadunidense Sara Lee para distribuir alimentos congelados en México.

Cerrando la lista de los nuevos super millonarios Forbes aparecía Alberto Bailleres junior, heredero de la fortuna de su padre, Raúl Bailleres, quien “‘fuera considerado el hombre más rico de su tiempo (minería y ganadería en los estados de Durango, Guanajuato y Coahuila). Se estima que Alberto posee 50% de la compañía minera Peñoles, una cadena de tiendas de departamentos (Palacio de Hierro), e intereses en ranchos, seguros y el Banco Central Hispanoamericano de España’”. Incluyéndose entre sus propiedades empresas taurinas y tres ganaderías de reses bravas.[64] Además de ser el mecenas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), ‘templo de la teología neoliberal local’ (Alfredo Jalife- Rhame dixit). Creado, obviamente, para fabricar los cuadros de funcionarios tecnócratas que requiere el México neo colonizado.

Aunado a tales barones del dinero e industriales resalta la figura de Carlos Hank González, político-empresario líder del Grupo Atlacomulco, emporio industrial-comercial edificado en el Estado de México que ejemplifica como ningún otro la fortuna que se consigue desde la militancia en el sector empresarial del PRI-gobierno, sector Pri-vado.  De la cual el Grupo Maseca, propiedad de Roberto González Barrera era otro ejemplar ejemplo. Correlacionado con los de Atracomucho, puesto que gracias a la intervención de Carlos Hank González Maseca resultó favorecida en lo concerniente a la importación de maíz, hasta hacer de ella la empresa monopolio de la tortilla en México con proyección a Centroamérica y a los propios Estados Unidos.

Además de verse favorecido Roberto González de su amistad con Hank, no menos favorecido resultaba de su amistad con la familia Salinas, por lo que hacía 1990 Maseca se ‘moderniza’ convirtiéndose en un holding que adquiere Banorte: “en junio de 1992, luego de reunirse en privado con el presidente Salinas en el hotel Ambasador” en la ciudad de Monterrey.[65] Al unísono de que Maseca  se ve favorecida por la Secretaría de Comercio con la determinación de que la mayor parte del maíz nacional e importado se destinase a la producción de harina para hacer tortillas prefabricadas, permitiendo el acaparamiento de su producción de manera industrial, pasando Maseca a convertirse en el monopolio que controla esta gramínea básica en la dieta del mexicano. No poca cosa, otro de los grandes logros de la ‘modernización salinista’.

Para que de esa manera, en el novenario que cubre el Salinato, las reprivatizaciones y el auge de los Empresarios Forbes, aunados al poder de grupos como Atlacomulco, proceden a constituir la jerarquía empresarial y política transexenal.. Auténtico Grupo de Poder Capitalista después considerado como La Mafia que se Apoderó de México.

UNA HISTORIA DE MÉXICO DE SIGNO NEOLIBERAL. APTA PARA UN ÁLBUM DE ESTAMPITAS

El Salinato también fue un novenario adecuado para que los del FMI-BM metieran las patas en la educación superior mexicana aprovechándose de su condición de país deudor. Comenzando por presentar su acostumbrado programa de reforma educativa, modernizante, programa que básicamente se empeñaba en  reducir los presupuestos monetarios otorgados para pagar el personal académico requerido en las universidades públicas, haciendo permanente la caída de salarios tras la derrota de los sindicatos de la educación.

 “Los expertos del Fondo delinearon también la política y los criterios de reforma que deberán adoptar las instituciones educativas para lograr mayor ‘eficiencia y productividad’ en la formación profesional de la población”.[66]

Educar obreros semi calificados y disminuir la investigación en ciencias sociales, he aquí dos propósitos a tono con el cambio de época, así como el mermar la propagación de la cultura crítica o auténtica que florece fuera de los circuitos comerciales; lineamientos acatados lo mismo por la SEP que por las rectorías de las universidades públicas, sometiendo a los investigadores a la aplicación de criterios empresariales: productividad individual es igual a estímulos monetarios, ‘chuchos’. Induciendo a los investigadores a la supeditación de sus trabajos a formas de control académico. Su deber es ser competitivos, y al que compita mejor se le paga un sobresueldo.

Propuestas que evidencian la intención de convertir las universidades públicas en similitud a los tecnológicos o politécnicos, reproductores de la tecnología del Primer Mundo que viene patentada, sin criterio propio para proponer los programas y proyectos acordes con la realidad de países subdesarrollados y afectados de mil maneras por la incidencia colonialista.

Hacer depender a las universidades de recursos empresariales y/o de los criterios tecnocráticos que se apoderan del Estado neoliberal, lo que lleva a influir en los programas de estudio y en los criterios de selección del personal académico y de los alumnos.

Delineando una política educativa tendiente a fomentar la educación técnica y a disminuir la crítica social. Fomentando el paso a una cultura aburguesada de mecenazgo, estéticamente anodina, libre de impurezas que diera cuenta del ‘malestar de la cultura’, por ello despolitizada, ajena a la miseria de la política imperante y a la calamidad económica incitada. La culturita aburguesada debe predominar,  bella para admirarse y costosa para comprarse, espléndida para divertir y embobar al buen burgués aburrido. La culturita, tal y como el buen burgués la prefiere, aséptica, sacada de todo contexto social y político.

Con Ernesto Zedillo en la Secretaría de Educación Pública (SEP) en sustitución de Manuel Bartlett el Salinato tuvo un Secretario a la medida para emprender la ‘modernización’ educativa. Entiéndase, aminoramiento de salarios al profesorado y nula contratación de nuevo personal académico, tal y como lo proponían el dueto monetarista; y Zedillo asentía, esa debía ser la solución procurada para mejorar la educación superior en México.

Ernesto Zedillo fue responsable de realizar nuevos libros de Historia de México desechables dada su apología filial a las consignas neoliberales, desperdicio millonario de papel y tinta. Habiendo en existencia 6 383,850 ejemplares de Ciencias Sociales realizados por su antecesor, a los que Zedillo mandó a las bodegas por considerarlos ‘inadecuados’, tirando a la basura un gasto por 12,026 millones de pesos. Si bien, presionado por las críticas magisteriales….

Tanto la historia como las ciencias sociales deberían reformarse para dar cuenta de la transformación de México que los sesgados tecnócratas estaban llevando a cabo; una transformación de época que debería quedar registrada en los libros de texto de nivel Primaria, para lo cual procedió a editar otros más acordes con la ideología de los tecnócratas por 19,819 millones de pesos.[67]

Todo comenzó con el primer libro de texto para historia elaborado en 1989, primera revisión salinista de la historia de México para los grados avanzados de la educación primaria, patentándose en ellos de manera explícita la transformación ideológica que implicaba la conceptuación neoliberal de los procesos sociales, significando ruptura ideológica con la percepción revolucionaria, así y fuera de ‘revolución institucionalizada’.

Adaptación a la modernización adecuada a la nueva relación con la Potencia del Norte. Siendo tal el prurito reformista, cual propósito central que concertaba el cambio, que los gringos ya no debían aparecer como los culpables de nuestras pasadas desgracias. La aperturización del país en su aceptación de la ‘inversión extranjera’ hacía del Salinato un régimen similar al Porfiriato, de ahí el que se tendiera a reivindicar la figura de Porfirio Díaz, antes lapidariamente denostada.

Simplificaciones tendenciosas suelen hacer de los personajes del México histórico héroes o villanos, en una representación maniquea, lo que se advierte en el caso conspicuo de Don Porfirio –de manera análoga a Antonio López de Santa Anna-: el Dictador;  el Vendepatrias. Siendo el caso de que se le solía echar en cara al oaxaqueño el que hubiese faltado a sus principios que lo hicieron levantarse en armas contra Sebastián Lerdo de Tejada y contra Benito Juárez, olvidándose de que Porfirio Díaz, en sus tiempos de esforzado militar, fue tres veces héroe en Puebla.

A falta de una biografía dialéctica que haga justicia a la transformación del hombre de carne y hueso enajenado en los procesos políticos, así estadiales, que se suceden con la secuencia temporal, el meollo del asunto en el caso de la versión salinista radica en que la pretendida restauración en la ‘rotonda de los hombres ilustres’ de Díaz, radica en la similitud de la política económica empleada a fines del siglo XIX para comenzar la modernización del país, con la ‘reconversión industrial’ que el PRI-tecnócrata estaba propiciando.

Saltaba a la vista del lector perspicaz las componendas implícitas, el salvador del México que tardó en desarrollarse fue Don Porfirio, así y fuera perpetuándose en el poder y convirtiéndose en dictador. Con el régimen de Carlos Salinas de Gortari (CSG) pasaría algo similar, tras la década perdida su administración vino a salvar a México aplicando con certeza del recetario neoliberal, privatizando las paraestatales y abriéndose al exterior; instaurando el Programa de Solidaridá por aquello de compensar la afectación popular; y haciendo todo para concertar un Tratado llamado de Libre Comercio con las potencias del Norte:

No deja de sorprender la coincidencia entre la obra que el texto alaba de Porfirio Díaz y de Salinas de Gortari: mejora de la economía e impulso del desarrollo, inversiones extranjeras, renegociación de la deuda externa, disminución de la inflación, apertura internacional, comercio y desarrollo hacia afuera, exportación, incremento de la educación, comunicaciones y –aunque sólo lo dice de Porfirio Díaz- concentración de la riqueza”.[68] Esto último, ¡por supuesto que no se estaba dando en los regímenes neoliberales aupados por las administraciones privatizadoras del PRI, nada que ver con los millonarios Forbes! … Y ni qué decir de la actitud déspota de ambos personajes.

En el libro de texto gratuito elaborado en agosto de 1992, con referencia al Porfiriato, no se dejaba de reconocer la creciente desigualdad material propiciada durante poco más de 30 años de Dictadura. Sí, el país creció y se desarrolló como no lo pudo hacer antes por falta de cohesión nacional y de los atropellos realizados por las potencias coloniales, pero los frutos sociales del progreso dejaron que desear: “Sólo unos pocos se enriquecieron mucho, otros mejoraron su nivel de vida, pero la mayoría siguió siendo muy pobre. / Las grandes haciendas quitaban tierras a los pueblos campesinos. La pobreza y la injusticia agobiaban a los indios. / Como parte del crecimiento se había hecho con inversiones extranjeras, buena parte de las ganancias salieron del país”. (¿Y en tu sexenio apá?). Aquello de fines del siglo XIX principios del XX, en perspectiva analógica, parecían una calca. Por supuesto que en la misma edición se presumía otro ‘logro’ del Salinato: “Se cambió el Artículo 27 de la Constitución para aumentar la producción en el campo”.[69] (Sic)

En lo político por supuesto que las cuentas entregadas por Don Porfirio eran peores: “La Constitución de 1857 no se cumplía cabalmente. Díaz ejercía un control personal sobre las leyes y los jueces. / Las autoridades locales y de los estados no eran electas por votación. Las designaba Porfirio Díaz. / Al igual que don Porfirio, muchos políticos se reeligieron varias veces y envejecieron en sus cargos. / Varios políticos y periodistas de oposición fueron encarcelados o expulsados del país”.[70] No se nota ningún parecido con el régimen salinista…. Acorde con la información que aparecía en la TV.

Y a todo esto, Salinas podía pensar para sus adentros: ¡Qué ejemplo a seguir! Lástima que el Porfiriato causó la Revolución Mexicana y que el gran fruto de ésta en la institucionalidad política viniese a ser la no reelección. Pero de otro ejemplar mexicano ponderado en la nueva versión oficial, Plutarco Elías Calles, Salinas podía tomar otra lección histórica. La procuración del Maximato. No por nada Calles resultaba también favorecido en los  textos; contextualícese lo siguiente: Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez pudieron ser presidentes de México: “Pero quien tenía en verdad mando y prestigio era Calles. Lo llamaban Jefe Máximo de la Revolución. A los años de 1928 a 1934 se les llamó el Maximato, porque fueron los años del poder de Calles”.[71]

Desde el punto de vista de la crítica pedagógica tales libros eran calificados de simplistas: ‘son superficiales’, esquemáticos: ‘han encapsulado la historia’, y de favorecer al gobierno en funciones: ‘tendenciosamente justifican la política actual’: y para rematarla, de ‘caros y de mala calidad’.

Signo de los tiempos, no hubo licitación pública para realizarlos, pasándose a realizar el negocio con una Editorial extranjera, Santillana, del consorcio multimedia hispano Prisa, de tendencia derechista, hasta en eso les salió lo malinchistas.

Manejándose un total de 3 millones 750 mil libros de texto de historia, sumados a otros 7 millones 200 mil de material didáctico de apoyo. No pudiendo faltar una mano negra, sí, esta vez manchada de tinta, con el negocio de educar a los niños. El periodista Miguel Ángel Granados Chapa, escribiendo en La Jornada, señaló que Héctor Aguilar Camín (el consentido de la izquierda light de Salinas) había cobrado “1,660 millones de pesos por la realización de los libros de historia. Los catorce historiadores que intervinieron en la realización de los libros cobraron diez millones de pesos por cada capítulo (cuatro cuartillas en promedio). El texto de historia fue dividido en 39 lecciones. / Los 1,600 millones, cifra que no fue avalada ni refutada por la SEP, corresponderían al trabajo de investigación, redacción, corrección de estilo, realización de viñetas, tipografía, corrección de galeras, diseño de edición y revisión de pruebas finas”.[72] ¡Así se las gastan…, no, así cobran los intelectuales orgánicos! ¡Qué equipazo tan fino! ¡Qué grandes negocios se hacen en la modernidá, verdá, apá!

Modernizar al país representa transformarlo, transfigurarlo cambiando la mentalidad de los educandos, y qué mejor manera sí desde niños se les va adaptando a ‘estos tiempos modernos’, mejorándolos progresivamente con los avances que la ‘modernidá’ democratiza, tal y como lo constata la tara creada tras de 45 años de televisión comercial abarcando todo el país; lo que aunado  a los videojuegos y a la nutritiva comida chatarra que se les pone al alcance, la escuelita es así el principal Aparato Ideológico del Estado desde párvulos, contenido educativo incluido.

Y si la modernización implicaba reconciliación con los gringos, pues había que transformar la historia a petición de parte de los interesados. Really? A decir del entonces senador perredista, Porfirio Muñoz Leos: así era. El gobierno norteamericano había gestionado con el de México “la revisión de los nuevos libros de texto, con el propósito de eliminar las expresiones antinorteamericanas y no exaltar las formas de patriotismo que pudieran entorpecer la firma del Tratado de Libre Comercio. ¿No podemos aceptar que se expongan hechos como el que se refiere a la Guerra de 1847, en el cual se explica a nuestros alumnos de primaria, que el despojo de la mayor parte del territorio nacional por parte de Estados Unidos, fue responsabilidad de los mexicanos, por su desunión?”.[73] Versión que se complementaba haciendo parecer que Texas no fue arrebatada ni vendida, sino que había simplemente solicitado su separación.

Ergo, ni siquiera ya Santa Anna -el otro gran villano- aparecía como ‘el traidor que vendió la patria’. A contraparte, Miguel Hidalgo, José María Morelos, et al;  Benito Juárez, et al; Zapata y Villa, et al, aparecían minusvalorados en el contexto social de luchas populares desdibujadas. Campesinos e indígenas pos revolucionarios, desaparecían. La propia figura de Cuauhtémoc resultaba encogida y con él la resistencia indiana a la Conquista.

Así las cosas, por supuesto que quiénes sí coincidían plenamente con esta otra versión oficial de la Historia de México no podían ser otros sino los panistas, facción política representante de la derecha católica que con júbilo expreso en la voz de su líder camaral se manifestaban muy complacidos de que por fin se tomase en cuenta su muy mocha visión de la historia. Compareciendo en la Cámara de Diputados, quien otro sino, Diego Fernández de Ceballos, no tuvo reparos en “manifestar su alegría por el ‘nuevo rumbo’ que empieza a tomar la educación en México. La reforma educativa –sostuvo- se encamina por senderos que nosotros hemos señalado y que vemos con simpatía”.[74] De nueva cuenta la simbiosis Pianista queda exhibida.

El miedo a la historia lo detentan todos los regímenes encubridores, manipuladores, embaucadores. La inconformidad expresada por el magisterio sindicalizado obligó a Zedillo a recular: ‘lo reprobaron en historia’….: después de todo, ‘son libros perfectibles’, dijo el tecnócrata que se ocupaba de reformar la educación en México aplicando criterios ‘primermundistas’.

Si Salinas es el patriarca del neoliberalismo, Zedillo es el más grande tecnócrata que ha dado México, fiel seguidor de los dogmas neoliberales, un fundamentalista operador del Consenso de Washington, habiéndose para ello educado (indoctrinado) en Yale…

Misma temporalidad en que de manera colateral a los acuerdos del TLC, se convocaba a reuniones tripartitas de los sectores educativos norteamericanos para establecer directrices para una educación conjunta, en el ámbito preferente de la técnica industrial, lo que de paso promovía la proliferación de la educación tendiente a propiciar la formación de ingenieros y técnicos, obreros calificados, tan necesarios para ‘volver competitivo a México ahora que se moderniza’, lo que propiciaba asimilar la educación superior al modelo estadounidense.

Acentuándose el peligro de ir gradualmente absorbiendo las características de la cultura universitaria norteamericana, en el sentido en que Modernidad siempre significa norteamericanización, por la dependencia y el subdesarrollo secular que va implícito en la dialéctica de la subordinación del Sur para con el Norte.

Peligro de contagio, las universidades nacionales irían asimilando rasgos de sus símiles norteamericanas; calcas “de programas de estudio, temas y estilos de investigación, relaciones académicas, sistemas de evaluación y aun estilos de gestión”.  Presentándose una  serie de disyuntivas para el indagador nacional: “¿Cómo funcionar como académicos norteamericanos con conciencia cultural latinoamericana? ¿Cómo romper los nexos, propios de una tradición, entre las tareas científicas y las raíces históricas? ¿Cómo armonizar el valor internacional del conocimiento con responsabilidades y lealtades nacionales, según las ha vivido la conciencia universitaria mexicana?”. A tales principios y costumbres había que atacar, tales valores educativos habría que modificar para ‘modernizar la educación superior’, tal es el propósito de una educación al servicio del Capital. “Cabe preguntarnos entonces si las universidades serán sólo insumos en el gran designio económico decidido por la racionalidad del gran capital y, de ser así, dónde quedarán aquellas viejas ideas de la universidad como comunidad de académicos en busca de la verdad, espacio de disidencia, compromiso desinteresado con el conocimiento e instancia crítica de acontecer social”.[75]

Un México con serias carencias en diversos rubros educativos en su afán por modernizarse aparecía ante los Colosos del Norte, nuevamente, dispuesto para calcar el ‘modelo superior’. Con el defecto de siempre que trae consecuencias perniciosas al abandonar el modelo prevaleciente más propio para adoptar uno incompatible con la realidad nacional, resultando evidente que el modelo norteamericano implica la subordinación de las universidades al sector empresarial que las patrocina.

En un horizonte comparativo en el que como en los demás rubros México se veía abrumado por las asimetrías en recursos conferidos a la educación, quedando el modelo social educativo en vilo, obturado por otro que da preferencia a la producción de autómatas funcionales. Lo que se hacía patente en que si en los EU se lograba cubrir el 50% de la demanda educativa superior, en México solo alcanzaba para el 15%. Pero si el país requería de técnicos para modernizarse, pues a formarlos.

Siendo lo propio del modelo neoliberal la concentración de recursos y riqueza así como la promoción de élites, su modelito educativo no puede ser otra manera: crear centros elitistas dotados de abundantes recursos en detrimento de la educación para las mayorías, relegadas a segundo y tercer término, deshaciéndose de lo que estorba el desarrollo moderno, no se diga de lo que se opone al dominio capitalista.

Cuando ya ni siquiera en los EUA el patrocinio de la tecno-ciencia se garantizaba con fondos nacionales, tal y como venía efectuándose en instituciones superiores, así por ejemplo, en el caso del Instituto Tecnológico de Massachusetts ubicado en Boston, prestigiado Instituto que hacia 1989 estaba vendiendo sus descubrimientos a empresas japonesas por ocho o quince millones de dólares, ante la insuficiencia de los recursos proporcionados por el gobierno. “Por ejemplo, su Instituto de Robótica, ante la falta de dinero del gobierno, había aceptado el patrocinio de empresas japonesas para obtener los frutos de su investigaciones”.[76]

Universidades al servicio de empresas transnacionales, tal es el paradigma a seguir, en el caso de que sean del Primer Mundo y produzcan técnica avanzada, de lo contrario, para el Tercer Mundo, a volverse más dependientes, importando la tecnología de punta que las metropolitanas sigan elaborando, adecuándose al capacitar técnicos e ingenieros cuya labor consiste en hacerlas funcionar.

Desde luego, los neo colonizados neoliberales itamitas ya se habían apuntado para ‘modernizar la educación’ en México, siguiendo tan progresivo modelo: “La parte fundamental de la nueva Universidad será su vinculación con la sociedad; la planeación conjunta de universidades-industria; la información compartida para tomar decisiones; la utilización concertada de laboratorios industriales; la investigación concertada, y que la empresa capacite y profesionalice a su personal, proceso que recibirá el aval académico de la Universidad”.[77] No se repare en que se trata de una teoría del desarrollo imposible para los países retrasados, así dependientes del capital y la industria avanzada.

Puesto que para implementarse se requiere de costosa inversión instrumental en dólares e infraestructura de planta ya avanzada que México, a comparación de los Estados Unidos y de Canadá, no tiene por su atraso secular en las áreas de ciencias naturales e ingeniería. Enton’s, a la cola como en los demás rubros económicos prioritarios.

Presentándose en general serias dificultades en el desarrollo de la ciencia ante trabas de índole político ideológico y ante un encausamiento hacia la concreción técnica que vuelve a dar prioridad a múltiples ramas de la industria militar y policiaca, pudiendo llegarse a un declive en la elaboración científica libre y altruista, puesto que la técnica al servicio del capital, en su prioridad por perpetuar el dominio del capital imperialista, así transnacional y monopolista, subsume a la educación y a la cultura en una subordinación de índole totalitaria.

Captando el medio ambiente que privase hacia fin del siglo pasado en los Estados Unidos, Carl Sagan, en su último libro publicado antes de morir: El Mundo y sus Demonios, se toma la molestia de detectar y desmentir camelos. Este gran entusiasta de la ciencia y diestro divulgador de la misma alertaba sobre la posible recaída en una edad oscura de irracionalismo y superstición. Y eso que no llega a tocar varios de los problemas socio económicos más graves a la fecha (1995) ya patentes, derivados de la entropía tecno industrial, tales como vienen a ser lo concerniente al cambio climático y al agotamiento de recursos naturales.

No es fortuito que en los EUA proliferasen en los medios de difusión comerciales camelos sensacionalistas, propalados como distractores para evitar que la gente se concentre en la cruda realidad. Estando en esos lustros de moda difundir por los medios electrónicos temas tales como avistamientos de OVNIS, apariciones de extraterrestres, abducciones por alienígenas, alucinaciones de figuras coherentes en la Luna y en Marte, sesiones de espiritistas, apariciones de fantasmas y demás supercherías con las cuales las televisoras comerciales entretienen a millones de televidentes. Desatándose una epidemia de credibilidad inducida por manipulación mediática que afecta a un muy elevado porcentaje de ciudadanos participes en la psicosis inducida.

Carl Sagan detecta que la ciencia cual conocimiento y concreción racionalista pasa a ser una luz en la oscuridad; como tantas veces ha ocurrido en el pasado, se estaría entrando en otra etapa de oscurantismo. Una oscuridad signada por el irracional comportamiento capitalista –añado yo-, implicando el ya conceptualizado por Max Horkheimer desde la mitad de siglo pasado: Eclipse a la  Razón. En lo que va de por medio el empleo de la ciencia al servicio de los intereses capitalistas. ¿Será porque la ciencia sólo es utilizada para la obtención de logros materiales en un mundo en el que el pragmatismo funcionalista del capital  emplea su concreción técnica como a una herramienta instrumental para incrementar la productividad y consolidar el dominio de la élite?

Los demonios también surgen de la razón científica, de su aplicación racionalista particular y tendenciosa, razón utilitaria que también engendra monstruos.

LIBERALISMO SOCIAL. ENCUBRIENDO AL NEOLIBERALISMO

A Salinas no le gustaba que le catalogaran de ser un presidente neoliberal; fue por eso que en marzo del 92, con bombo y platillo proclamó que su política económica habría que considerarla como un ‘liberalismo social’ (sic) preocupado por el desarrollo de México, implementando el Programa Nacional de Solidaridad. A tal grado llegó la componenda presidencial, que de manera oficial, a través del Partido, lo promovía en México cual diktat; que hasta lecciones de democracia se atrevía a pronunciar.

Retórica demagógica y de cobertura desmentida por los hechos. La autocracia salinista se realizaba palmo a palmo, marchando día con día aplicando el modelo neoliberal, pragmatismo funcionalista a favor del capital privado de dentro y de fuera.

Complejo de culpa que hace negar un tanto inconscientemente lo que en realidad se está haciendo, inventándose un sector neoliberal más intransigente que el suyo, y una oposición antidemocrática, lo que su administración hacía era ‘liberalismo social’ por el bien de la Nación; justo medio. Si los ‘neoliberales’ intentaban sujetar al campo sometiéndolo a las reglas del mercado y los ‘neo reaccionarios’ se empecinaban en sujetar el ejido a decisiones autoritarias, lo que se hacía en su gobierno era en favor de toda la nación al estar modernizado al campo, capitalizándolo, volviéndolo competitivo, liberando a los campesinos del atraso.

Pero no era así, y se le refuta en su momento: “Toda la justificación para reformar el artículo 27 constitucional, y con más énfasis la exposición de motivos de la ley reglamentaria en esa materia, apuntan a insertar al campo mexicano en los mecanismos del mercado (propiedad privada, inversión, lucro…). Y es justamente en el gobierno donde está ‘la burocracia que impide el ejercicio de las libertades de los campesinos’”.[78]

Tal modificación constitucional había sido parte principal del ‘golpe de Estado neoliberal’ representando un giro drástico en la política económica, por ello calificada de contrarreforma agraria, generando muy graves consecuencias en el desenvolvimiento futuro del país, pero el ‘liberalismo social’ consciente e inconscientemente decidía ignorarlo y hacer como si tales medidas que no eran otra cosa que procedimientos de corte neoliberal iban en favor de la población popular.

Y así por el estilo, podía perorar el presidente impuesto con un ‘golpe de Estado Técnico’ que ‘la educación era parte decisiva en el desarrollo integral del país’, pero los hechos demostraban que la educación pública veía aminorar su capacidad debido a la disminución del gasto asignado desde el sexenio anterior…, y continuando. Magras partidas presupuestales afectando a la educación pública desde los párvulos hasta los doctorados. Afectando sobre todo a la investigación crítica e independiente así como el precario desarrollo tecno-científico, los dos componentes clave de la educación en un país independiente.

Privatizaciones a cuan más favoreciéndose también a la educación privada, puesto que el modelo neoliberal así lo prefiere. Desregulaciones del marco jurídico para conceder la propiedad de los bienes de la Nación a particulares, eso era lo que en realidad estaba haciendo el señor Presidente. Era el caso en la reglamentación concerniente a la inversión extranjera y a la minería, modificada al gusto de los inversionistas foráneos: “más campo de acción, más seguridad jurídica y menos trámites burocráticos”.[79] Decretos con los cuales Salinas pasa a propiciar el saqueo de los recursos del subsuelo mexicano que aún no para….

Es Historia que en septiembre de 1992 se procedió a vender “Minera Carbonífera Río Escondido S.A. (MICARE), gran productora de carbón del norte de México, que fue comprada por medio de una joint venture por el Grupo Acerero del Norte (51%) y Misson Energy de Estados Unidos (49%)”.[80] Adquirida así por un binomio nacional extranjero, propio de los joint venture que se han de proponer como proceder adquisitivo y forma de propiedad privada tendiente a permitir la penetración de capital extranjero, en ruta hacia las empresas 100% de capital foráneo.

Con la modificación del Artículo 27 Constitucional se posibilita esta entrega del patrimonio nacional, de sus más preciados recursos naturales al empresariado interesado en explotarlos como el  negocio más redituable, por tanto el más codiciable y así perseguido y procurado en su enajenación a través de esta nueva política que incita a la apertura total al gran capital.

Sin faltar el apoyo del BM rubro por rubro, so pretexto de estar modernizando al país: “En 1991 Salinas de Gortari, siguiendo la condicionalidad acordada por medio de préstamos del BM para la ‘modernización minera’ de los estados Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco y Veracruz. Entre febrero de 1990 y febrero de 1992 Salinas había puesto a disposición de los inversionistas ‘nacionales y/o extranjeros’ 2 millones y medio de hectáreas de la Reserva Minera Nacional. En 1989, el último año del que contamos con datos oficiales, 63% de las exportaciones mineras se realizó con Estados Unidos”.[81] El fiel seguimiento del diktat que programa el BM lleva a cabo la transformación del México moderno en vías de alcanzar el Primer Mundo…., al menos ser admitido en la OCDE, gracias al triunfo del modelo privatizador.

Lo mismo vale para la apertura comercial irrestricta con sus consecuencias negativas sobre la industria nacional: “mientras que en 1982 todos los bienes importados estaban sujetos a permiso previo, ahora apenas poco más del 10% permanece en esas condiciones”. Fue durante el Salinato que el Estado auto restringía su participación en la conducción de la economía, retirándose de los rubros principales, dejando los sectores abiertos para pasaran a ocuparlos rapaces empresarios capitalista, abarcando prácticamente todos los rubros importantes, desde lo concerniente con el estratégico Sector Primario, al farmacéutico, metal-mecánico, siderurgia, maquinaria, químico, textil, telefonía, bancario….

La fiebre privatizadora, en números; de 1,155 entidades del sector público que había en diciembre de 1982, al término de este año se espera que haya no más de 230”.[82] No, el de Salinas no era un gobierno de corte neoliberal.

No tratándose de un neoliberalismo puro, a lo Primer Mundo y mercado absolutista, que Pronasol entraba a compensar ante la debacle económica que produce la ‘apertura de los mercados’ y el ‘libre juego de la oferta y la demanda’, haciendo a un lado las ‘ineficientes empresas públicas’ incompetentes ante las privadas. Entréguese las paraestatales a la privada iniciativa para que ésta las maneje con eficacia, a diferencia de cómo ocurre con las empresas del Estado burocrático, etc., etc. Pero éstos no son dogmas neoliberales. Y lo de los programas sociales, cobertura para compensar el quebranto causado por tan brusca modernización.

El Pronasol se proyectaba en la línea del clientelismo electorero del Partido: “Pero a tres años de gobierno ha quedado en evidencia que la política social, particularmente el Pronasol, es un velo de pragmatismo que encubre y quiere corregir lo que las políticas neoliberales provocan; se le usa más como instrumento político –para recuperar espacios populares perdidos- que como respuesta efectiva a la injusticia social”.[83]

Ese era el caso, una tapadera. El presunto ‘liberalismo social’ en retórica y con procedimientos compensatorios no podía ocultar los estragos que iban causando la irrestricta e incorregible apertura privatizadora. La compensación requerida por el abandono del sector social que tal política económica provoca, se hacía más que necesaria en países de por sí afectados por la pobreza, pobreza que con tales medidas no podía sino irse incrementando….

El concepto de ‘liberalismo social’ había sido acuñado por el ideólogo priísta y liberal-conservador que venía a ser Jesús Reyes Heroles. Serio estudioso del liberalismo en México, quien con tal concepto daba cuenta de cierta posición detentada por algunos liberales mexicanos en el siglo XIX, cuyo pensamiento y proceder en procura de justicia social rompía con los moldes prototípicos del liberalismo; tales como su individualismo y fomento de los mecanismos del mercado. Dado que en el siglo XIX el liberalismo en los países del Sur se presentaba como una doctrina política de avanzada para combatir al conservadurismo semi-feudal y religioso, así como a las rémoras monárquico-coloniales. Por lo que en algunos casos se presentaba como la acción política proclive a superar los atavismos conservadores, y por ende al status quo monarquista y/o centralista. El compromiso republicano, si la república es un asunto de cosa pública, el liberalismo social podía incluir a partidarios de la emancipación social, no a través de un proceder meramente individualista apegado a los parámetros capitalistas.

Ponciano Arriaga o Ignacio Ramírez eran liberales comprometidos con el bienestar público, así de vislumbres socialistas, preocupados por los asuntos agrarios y por la causa de los obreros, posiciones que justificaban en las luchas sociales de la Reforma. Luis Chávez Orozco sería un caso similar de ‘liberal social’.

Mexicanos excepcionales que plantearon por vez primera la ruta a un cambio social más profundo en favor de las clases trabajadoras. Por supuesto que aislados no triunfaron, pero dejaron constancia de otro proceder no ajustado a los lineamientos del liberalismo y del positivismo, no siendo propiamente burgueses liberales.

La profundidad del caso radica en dar cuenta de que la libertad que pregonan los liberales burgueses no es tal para la mayoría de los ciudadanos, simple y sencillamente porque la libertad que imponía el sistema capitalista es una libertad engañosa, amañada, libertad restringida que favorece la propiedad privada, así como a la producción capitalista, es decir, a favor de unos cuantos dueños de los medios de producción, lo que resultan beneficiados por sobre todas las cosas y relaciones.

Libertad a favor de los propietarios, no de los desposeídos y así trabajadores asalariados, sin más. Es por ello que el liberalismo que se pregona desasociado del capitalismo aparece como una doctrina noble y positiva, emancipadora de la condición social. Pero ubicada en su justa dimensión, como ideología a favor del Capital, el liberalismo enseña su otra cara, la de una doctrina ególatra que funge para bien del agente predominante. Con su celo individualista el liberalismo anula la fraternidad comunal y por consiguiente las procuras socialistas.

En un entorno social en el que la igualdad se hace imposible, aunque se plantee en el marco legal del sistema jurídico, puesto que la formación socioeconómica en la que se desenvuelve la ideología liberal, al ser de carácter capitalista, viene a ser la de un sistema social de por sí favorable a una casta de propietarios, impidiendo la auténtica igualdad, equidad social. Un sistema de por sí tendiente a propiciar e instaurar la desigualad dada la propietariedad exclusiva y su ganancia exponencial proporcionada por la plusvalía, vía la explotación del trabajo impago de los obreros, sujetos desposeídos, obligados a venderse como asalariados.

Así pues, el liberalismo asociado como está con la praxis capitalista no es en esencia una doctrina libertaria, sino lo contrario, forma parte de un sistema que beneficia a los pocos y por ende no libera al hombre como ente universal, sino que vale para favorecer a un sistema de opresión individualista.

La conversión equiparable del liberalismo como propuesta política conservadora y reaccionaria, se efectúa en su transformación acaecida a través del siglo XIX, pasando a ser la doctrina que defiende el status quo capitalista cuando éste se vuelve cada vez más negativo, posición reaccionaria que se asume de manera más recalcitrante ya como neo liberalismo. Evolución tendiente hacia el conservadurismo y así hacia la defensa de un sistema imperialista en franco estado de descomposición política y moral, y como tal convertido en un sistema de poder cada vez más injusto y peligroso.

La trayectoria del propio Jesús Reyes ‘Haiboles’ se efectúa de tal manera que termina estudiando a los conservadores del siglo XIX a la par de que toma en la actividad política una actitud en pro de mantener al Partido en el poder. Lo que ocurre hasta su muerte. Tal y como lo constata Arnoldo Córdova en la síntesis crítica que le hace a su concepto de ‘liberalismo social’, en entrevista concedida a Enrique Maza, “El liberalismo Social, invento de Reyes Heroles, en [es] una Contradicción en sí mismo”. Don Jesús recula hacia un conservadurismo como buen hombre del sistema que no dejaba de ser. Cuando que: “Lo que importaba ahora era empujar la situación política y social, para consumar esa conjunción de libertad y de justicia social que a él le parecía la enseñanza fundamental del liberalismo social del siglo XIX / Admira siempre la anticipación de estos liberales sociales del siglo XIX. Pero lo frena su condición de hombre del sistema. Es algo esencial en la actuación política y en el modo de pensar de don Jesús Reyes Heroles”.[84]

Retomando esta noción creada por el máximo ideólogo del Partido, Salinas realiza su encubrimiento. Si ya la burocracia partidista nacionalista había dejado atrás los cuatro principios objetivos emanados de la Revolución Mexicana, con el Salinato se pasa a finiquitarlos.

Sí la esencia de la Revolución Mexicana radicaba en la emancipación social de las mayorías y procuraba la soberanía nacional, la libertad, la justicia social y la democracia. Los gobiernos pos revolucionarios ya priístas, hasta JLP, en términos generales defendieron la soberanía y a la libertad en la vaguedad del término de este último valor-principio, al unísono de procurarse una cierta justicia social, incorporando a los sectores populares al Partido. Mientras que con la ‘democracia burguesa’ se cumplía a medias los principios revolucionarios de Francisco Indalecio Madero: ‘sufragio efectivo – no reelección’. Desde luego que el sufragio efectivo lo siguieron dejando para un futuro inalcanzable, en el continuum del empleo sistemático del fraude electoral para mantenerse gobernando; respetándose sí la no reelección, evitándose así el que los caudillos perpetuados en el poder y con la locura a cuestas que este les endosa, se conviertan en la dictadura tan afín a la historia política de esta nación.

Lo que de plano se pierde por entero con el PRI-tecnocrático aplicando los preceptos neoliberales  viene a ser la soberanía ante la presión neoliberal imperialista; así como el abandono de los sectores sociales en favor de una élite empresarial procreada por el propio Salinato.

No había que buscar muy lejos para desmentir al ‘liberalismo social’ que Salinas pregonaba, en las siguientes páginas del mismo número de Proceso en que se daba cuenta de él, se da cuenta también de lo que las medidas neoliberales tomadas desde el sexenio pasado representaban en la realidad social de México, y el hacia donde apuntaban con la próxima entrada al Tratado de Libre Comercio:

De aprobarse el Tratado de Libre Comercio, las instituciones médicas de seguridad social serán desplazadas por la medicina privada. Se agudizará la segregación de la mayoría empobrecida, que acudirá a un sistema público de salud en bancarrota, ante una minoría que sí podrá pagar los costosos servicios del sector privado, alertan médicos e investigadores”.[85]

Tal era el panorama que se auguraba en lo concerniente a la salud pública en vísperas del TLCAN, afectándose al Instituto Mexicano de Seguridad Social y al Instituto de Seguridad de los Trabajadores del Estado. En sí al sistema de seguridad social que amparaba a los trabajadores escriturado en los artículos 4 y 123 de la Constitución. Significando el ser un sistema opuesto al de los Estados Unidos, que no puede ser de otra manera sino de médula capitalista, los servicios médicos cómo negocio privado. Pero había que acercarse a aquel modelito aunque fuese a medias, cual buros remedos, como todo lo que se calca del modelito desarrollado. En procura de crear unos servicios médicos elitistas para unos cuantos que los pudiesen pagar, sobresaliendo de unos servicios populares de menor calidad. He aquí en esencia expuesto el modelo neoliberal, por mucho que le llamasen ‘liberalismo social’.

Y a reducirle los presupuestos tanto al IMSS como al ISSSTE y a permitirles a los empresarios que redujesen sus cuotas de participación. De manera contundente los datos daban a conocer que el reciente gasto en salud comienza a ser recortado a partir de 1983, (tiempo de inicio del ‘liberalismo social’, ¡qué coincidencia apá!), para que hacia 1990 los presupuestos monetarios concedidos a las instituciones de salud pública disminuyesen al nivel de 1981: “Los presupuestos per cápita del ISSSTE y del IMSS se redujeron 44% en los peores períodos de la crisis -1986 y 1987- y el de la Secretaría de Salud en 50%. Esto provocó el auge de los seguros médicos privados. Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), los seguros médicos crecieron –respecto al volumen total de ventas de las aseguradoras- del 1.35 en 1987, al 6.35 en 1990”.[86]

Y el Doctor Federico Ortiz Quezada desnudaba desde ese entonces la pérfida estrategia neoliberal implícita: “El planteamiento central de la actual política neoliberal gira en torno de que todo lo que es rentable debe estar en manos de la iniciativa privada. Argumentan que sí el servicio público es malo debe ponerse en manos privadas para que funcione mejor. Es un razonamiento falso [Pasando a contra argumentar y a demostrar la falla intencional]. ¿Por qué no se incrementa el presupuesto para que el sector salud trabaje bien? Nada impide los buenos servicios. Lo sabemos porque anteriormente el IMSS era la mejor institución del país. [Y obvio] El sector privado tampoco garantiza una amplia atención médica”.[87]

Comenzándose por establecer áreas semiprivatizadas en hospitales especializados como los de Nutrición, Cardiología y Perinatología, mientras que la plebe pasa a atestar los sectores baratos, abandonándose lo que de medicina social había en este país como logro del estado de bienestar que décadas atrás se hizo posible.

Procedimientos tomados por la administración salinista que el urólogo Ortiz Quezada, autor del libro: La Medicina Está Enferma, hacía ver como una forma de privatización parcial del IMSS. “Aquí la privatización consiste en ir generando un sistema dual de servicios de salud donde la parte rentable será privada y la no rentable seguirá siendo la de los servicios médicos públicos. / Se están construyendo dos sistemas de salud: uno privado, para los que tienen dinero, y otro público, para los de  menores recursos, que es la parte de la población con mayores problemas de salud debido a sus condiciones de vida. Así, se proletarizará el sector: en un polo se concentrarán los recursos, el equipo y el dinero para una parte minoritaria. En otro estará un servicio público aun con menos recursos, que atenderá a la mayoría de la población”.[88] Liberalismo egoísta.

Para ese entonces un ‘mercado potencial’ de 25 millones de personas componían el universo a utilizar el servicio médico privado, porcentaje del cual en un 20% correspondía a derechohabientes del IMSS, perceptores de más de 3.5 salarios mínimos y aportando el 46% de las cuotas al Instituto. Pero lo peor del caso radica en que la política económica neoliberal que se va imponiendo no haría sino ir reduciendo de manera paulatina tal porcentaje de potenciales usuarios de servicios privados, en razón inversa proporcional a ir incrementando el sector de los desamparados, desempleados y así empobrecidos.

Y el negocio por advenir se detectaba en las aseguradoras privadas, a lo american way of life, pero igual, solo un sector reducido de la población en México tiene la posibilidad de contratar tan oneroso servicio por indispensable que resulte.

El carácter elitista de los seguros médicos demostraba las características de la propuesta neoliberal. Exclusivo y excluyente, sólo para la ‘gente bonita’, es decir, adinerada de la burguesía mexica, haciendo a un lado a ‘pobres, viejos y a los más enfermos’, puesto que no son redituables en el negocio de la medicina privada. “Solo segregándolos, los seguros privados pueden permanecer como negocio”.[89]

Una pléyade de aseguradoras mexicanas aunadas a las que se dejaran venir desde el Norte, como American Express, tomaban por asalto el mercado de la enfermedad eludiendo los costes sociales de la atención médica. Cuando la desproporción en capital entre las aseguradoras de los Estados Unidos y las de México no podría ser de otro tamaño sino abismales, repercutiendo en costos e intereses mucho más elevados que los estadounidenses.

La misma asignación conferida al Seguro Social por el Estado Nacional mexicano desde sus orígenes es propia de un ‘liberalismo social’, dado que se prefería cubrir a la población productiva, y no como un servicio médico generalizado, si activo en el caso de Canadá, un país abiertamente capitalista, y de mejor manera, en la Cuba socialista, -no por la potencialidad de recursos económicos manejados, sino por la asignación socialista de los servicios médicos allí sí universales.

Mientras que en México apenas alcanzaba para cubrir un poco más del 50% de la población trabajadora, dejando un porcentaje muy alto de población desamparada, los más pobres, en años previos al arranque del TLC, manejándose la siguiente cifra: “Hay en el país cerca de 80,000 comunidades menores de 5,000 habitantes que no tienen acceso a ningún tipo de servicio médico, por lo que están expuestas, principalmente, a enfermedades diarreicas, como el cólera”.[90] Ubicadas mayormente en el sureste mexicano, siendo comunidades indígenas. A lo que habría que ir aunando cantidades crecientes de desamparados urbanos, muchos de ellos incorporándose a las urbes arrojados del campo. Personas desatendidas en resultas de los recortes al gasto público, los que habrían de agudizarse en los regímenes neoliberales subsiguientes.

Y era el caso de que el modelo de salud pública estadounidense era (es) el peor de todos dado su carácter signado por los intereses lucrativos, con el que los capitalistas gringos empeñan sus vidas a favor de garantizar ganancias.

En Latinoamérica la privatización del sistema de salud ya había fracasado en el Chile de Pinochet, mientras que en Brasil, “el sistema médico se privatizó mediante el mecanismo de la subrogación; el sector público recolectaba los fondos y con ellos pagaba a los hospitales privados, por lo que se convirtió en una especie de compañía de seguros. Ahora tienen problemas de corrupción, mala atención y administración. Se les colapsó su sistema, que ya están tratando cambiar”.[91] A pero en el México ciego de los neoliberales ese era el ejemplo a seguir. Ese mecanismo de subrogación ha funcionado a la perfección en su nocividad para causar estragos en el Seguro Social, pero se sigue implementando dado que los gobiernos neoliberales se perpetúan haciendo uso de la concertacesión PRI-Panista, convirtiendo a México en el país más auténticamente neoliberal de América Latina a lo largo de tres décadas de probado fracaso económico, lo que ubica a México en condición de ser el auténtico patio trasero e inmediato de los Estados Unidos, vecindad geográfica de por medio, ya lo debería usted saber, la sentencia porfiriana no deja de ser causante de la condición socioeconómica mexicana.

Por eso somos el modelo de país entregado a los intereses privados y extranjeros. (Salvo el caso de Colombia, pero en aquella sufrida nación, más que de neoliberalismo hablamos de un narco-Estado ocupado militarmente por los yankees y dominado por terratenientes-ganaderos colombianos que comparten el usufructo de las riquezas naturales con transnacionales petroleras y mineras extranjeras; el modelo de ‘Estado fallido’ que el Imperio patenta para controlar al gobierno y someter al país a saco neocolonial; además de convertirlo en el ‘Caballo de Troya’ preferente en Suramérica).

Para cuando el director del IMSS en la primera parte del sexenio, uno de los inefables del Salinato, Emilio Gamboa Patrón, peroraba: “Seguiremos haciendo que el Instituto Mexicano del Seguro Social esté a la vanguardia del servicio en el país y que contribuya así a fortalecer a nuestra nación”…, y, bla, bla, bla; los funcionarios mediocres y comparsas del sistema político neoliberal siguen perorando lo mismo pero en los hechos las acciones son contrarias a los intereses nacionales. No dejando de ser el fuerte de los priístas la demagogia plena de eufemismos, demagogia ahora tecnocratizada, pasando a ser la retórica del encubrimiento de un neoliberalismo que desgastaba las instituciones de seguridad social acorde con la estrategia de favorecer a los de la privada iniciativa.

Mas los problemas en el Seguro Social eran intrínsecos a la institución e inoculados por el régimen tecnocrático. En aras de modernizarlo y reestructurarlo al gusto del supuesto patrocinador, el sector empresarial; motivo por el cual se procede a eliminar 33 cláusulas del Contrato Colectivo de trabajo firmado con sus 220,000 empleados sindicalizados, así como a reducir el personal y comenzar a privatizarse mediante la subrogación de servicios.

Y el director general sustituto, Genaro Borrego se hacía correa de transmisión de las peticiones empresariales, proponiéndolas como política de Estado: “Eliminen esto, quiten lo otro, privaticen, reduzcan costos, etcétera…”.[92] Dando cuenta de lo que estaba ocurriendo, un gobierno pro privatización pasaba a afectar el servicio social que el IMSS prestaba.

Con criterios empresariales el mantenimiento del IMSS resulta improcedente, no rentable, sólo un gobierno de carácter nacional y de tendencia socialista puede hacer valer a las instituciones de seguridad social, nunca uno de viles tecnócratas privatizadores, gestores de las ganancias capitalistas y de pilón tan corruptos como sus antecesores. En lo que la subrogación era la ruta para que procediera gradualmente la privatización parcial, formula imperfecta de la enajenación neoliberal que un Estado entregado al capital extranjero intenta ante la oposición popular.

Un gobierno corrupto hace de la propiedad estatal una carga, malempleando a las instituciones públicas, desperdiciándolas, afectándolas al desatenderlas, propiciando con su mal funcionamiento el que se vayan degradando gradualmente para así ir entregándolas a pedazos: “El IMSS, hasta hace poco, contaba con su propio sistema de transporte, para repartir centralizadamente todo lo que se necesitaba, pero de repente alguien dijo que era muy caro. Decidió subrogar el servicio, pero entonces surgió una corrupción terrible; el sindicato demostró todas las anomalías que se cometían. En Guadalajara, por ejemplo, se descubrió que un proveedor vendía el mismo producto más caro al IMSS que a un particular”.[93] Etcétera, etcétera. El libre uso de la libertad capitalista en procura de ganancias atenta en contra de  la Sociedad.

Incongruencia contraproducente, que poner los servicios colaterales en manos de empresas privadas para que así el IMSS funcionase mejor es un absurdo impuesto por un Estado autoritario. La cantaleta oficial neoliberal se cumple en estas instituciones básicas para el bienestar social, con las debidas consecuencias previstas que produce la sed de hacer negocio y obtener la mayor ganancia posible por servicio prestado.

Anomalías como la subcontratación de personal de confianza –calculado en más de 46,000- cuando que si se apegara a la ley debería de ser unos 22,000, el 10% en relación a los trabajadores de base, dan al traste con las finanzas de la institución.

Tal y como lo hacía ver en septiembre del 93 Miguel Ángel Sáenz Garza, dirigente de los trabajadores del Seguro Social: “La crisis que vive la institución no es financiera, sino administrativa (…) el IMSS no tiene problemas financieros ni está quebrado. Las cosas cambiaron ‘desde que los empresarios quieren el IMSS para ellos a fin de manejarlo con criterios mercantilistas. No se dan cuenta de que lo que están pagando es la seguridad social, la tranquilidad de quienes los están haciendo ricos (…) debe tomarse en cuenta que la tranquilidad y la paz social de este país se debe en una parte extraordinariamente importante al IMSS”.[94] Directores pasaban –unos más corruptos que otros- y la tendencia a la privatización se acentuaba propiciando un deterioro intencional. Los desperfectos administrativos procuran la no solvencia y el no funcionamiento adecuado de la Institución. El que hubiese una nómina confidencial está en sintonía de la administración salinista que así procuraba favorecer la privatización simulada, invisible, cuando el personal de confianza tenía un crecimiento exagerado y al sindicalizado se le combatía.

Aportando otro dato relevante el señor Sáenz. El organismo de la Troika que incide en Latinoamérica que estaba inmiscuido en realizar las ‘recomendaciones’ para que se privaticen las instituciones de seguridad social, en este caso era el BID.

Si para mal mayor el propósito empresarial es el de lograr el control del servicio médico. Este objetivo no lo pueden lograr a menos de que quiebren por completo la economía nacional, procediendo a realizar privatizaciones parciales y a hacer languidecer la atención médica social…. Y en eso estamos….

Eso ocurría mientras en la Secretaría de Energía, Minas e Industrias Paraestatales (SEMIP), los del régimen salinista presumían de haber avanzado (modernizado no deja de ser la palabra sexenal) en lo referente a mejorar los trámites administrativos para conceder las minas de forma exprés. Minas que con anterioridad se tardaban unos cinco años en otorgase, ahora se entregaban en siete meses. ¡Qué gran logro Margarito!

Con tan eficaz renovación la SEMIP se vaciaba no teniendo casi nada que administrar, habiéndose concedido 300 empresas paraestatales y el ‘retiro voluntario’ de 50% de su personal. Desde luego que los burócratas selectos de la SEMIP que se quedan al control argumentaban que seguirían regulando la manera adecuada en que el Estado controlaría sus recursos, bla, bla, bla. Otro punto en el que serían desmentidos por los hechos inmediatos, tal y como se podía pronosticar por la tendencia implícita, el Estado Mexicano dejaba en manos de empresarios nacionales y extranjeros la explotación incondicional de las riquezas ctónicas de la Nación.

No cabe duda, el mentado ‘liberalismo social’ avanzaba en México entregando tan valiosos recursos a voraces capitalistas, dando vía libre a la explotación desenfrenada e incluso pasando por encima de las leyes y la voluntad ciudadana de los pobladores afectados por los atropellos cometidos en aras de explotar cerros enteros para obtener kilos que llegan a ser toneladas de oro. El caso paradigmático vendrá a ser la explotación del Cerro de San Pedro en San Luis Potosí por la Minera San Xavier, de capital canadiense….

Por esos mismos días la reconversión de Pemex se llevaba a cabo cumpliendo con las normas del modelo empresarial a lo Consenso de Washington, contando para ello con Sebastián Guzmán, el nuevo líder impuesto por Salinas en substitución del muy corrupto Joaquín Hernández, ‘La Quina’; pero para los trabajadores el nuevo era tan o más corrupto que el anterior y peor, porque al ser un empleado dependiente de Salinas –que no era el caso de La Quina- estaba más dispuesto, por asignación de dedazo, a emprender la ‘modernización’ de Pemex afectando a los trabajadores sindicalizados.

En la ruta de que la ‘modernización de Pemex’ requería cesar a gran cantidad de trabajadores sindicalizados, forzándolos al despido pero tratándolos en los procedimientos legales como si ellos renunciasen de motu propio.

En realidad, despedidos de manera arbitraria, haciendo a un lado los derechos laborales. Arrojados por decreto neoliberal, evitándose que los afectados pudiesen optar por demandar a la empresa, instigándolos a que se presentasen a cobrar su liquidación de inmediato, de lo contrario su retiro pasaría a la Junta de Conciliación y Arbitraje con un porcentaje reducido.

El programa de modernización pedía 3,000 despidos, revelando su sino, la esencia de la cacareada modernización: aminorar la presencia de trabajadores ante los avances tecnológicos con máquinas que hacen el trabajo que antes realizaban los obreros, además de propiciar la disminución de salarios y prestaciones. Cerrándose secciones operativas, substituyéndolas por otras similares pero con nuevo personal contratado con peores condiciones de trabajo, aptos para aceptar la anulación de los beneficios antaño ganados por los trabajadores sindicalizados.

Condición laboral modificada a favor de una empresa que se va semi privatizando, posible gracias al incremento del ejército de reserva, el que garantiza al Estado el mantener los salarios bajos a costa de la demanda de trabajo que se acrecienta por el crecimiento de la población en edad de emplearse mientras que las plazas van aminorando. Desempleo y subempleo jugando a favor del decremento salarial y de la precariedad del empleo.

En PEMEX se procedía a ir cerrando secciones operativas, apareciendo las sustitutas con personal aminorado y abaratado, escondiéndose incluso otro propósito más nocivo propio de la intención neoliberal, el que es denunciado por los trabajadores: “No se está agotando la materia de trabajo, sino que nos están desplazando para que empresas extranjeras desempeñen los trabajos que actualmente realizamos”.[95] Por supuesto, las recomendaciones del FMI aconsejaban la reducción de personal para hacer más eficiente a la empresa mejorando su rendimiento y la coparticipación de empresas privadas para solventar los gastos que Pemex por sí solo no podría cubrir.

No con el incremento en la exacción tributaria que Hacienda le propina, no con la reducción al presupuesto a las empresas paraestatales y de servicio social. Lo que revela que son las disposiciones de la política económica neoliberal las que debilitan a PEMEX, lo mismo que al IMSS, al ISSSTE, a la Comisión de Luz y Fuerza así como a la Comisión  Federal de Electricidad (CFE).

Mismos días en que el Consejo Consultivo de Ciencias (CCC) alertaba al gobierno de que la dependencia energética de México en hidrocarburos era de un 90%, y que de seguir por ese camino pronto México se convertiría en un importador de crudo. Encontrándose oídos sordos a tal advertencia.

Para fines de 1991 dos ingenieros petroleros mexicanos hicieron saber que la cifra oficial considerada de 64,500 millones de barriles (mdb) era falsa. A consecuencia de la explotación irracional de pozos llevada a cabo desde 1977. Yacimientos despresurizados pasan a ser objeto de maniobras de inyección de agua o de gas para hacerlos fluir y acelerar su explotación, lo que repercutía en disminuir las reservas aceleradamente, lo que aunado a la falta de exploración, hacía que estas disminuyeran con celeridad mientras que la exportación y el uso interno se incrementaban considerablemente, ergo, el petróleo no duraría por mucho dejando de ser México un país exportador para convertirse en uno importador, ¡en esa misma década! Puesto que: “Sobreexplotar un yacimiento trae aparejada una pérdida importante del recurso no renovable y genera un daño permanente en su comportamiento”.[96] Bombeándose para ese entonces ¡720,000 barriles de agua tratada a los pozos de Cantarel para mantener su productividad! (1991).

Así lo afirmaban los ingenieros petroleros Francisco Inguanzo Suárez y Francisco Alonso González, apoyándose en un estudio detallado sobre la situación petrolera en México, mismo que intentaban exponer ante CSG sin que a la fecha de la entrevista se les atendiera.

Lo escandaloso del caso consistía en que el potencial petrolero resultaba en ser un 50% inferior a las estimaciones oficiales, remontando la sumatoria de más a diciembre de 1982, cuando la herencia de Jorge Díaz Serrano hacía contar en 16,000 mdb, no siendo sino 6,380 mdb; atribuyendo tal exageración a un propósito entreguista: “justificar una política petrolera de despilfarro”, al estar “cediendo a las presiones del extranjero para que entreguemos cada vez más nuestra riqueza”.[97]

Recordando encuentros presidenciales remontan hacia 1974 la presión realizada por los gobiernos usamericanos sobre la contraparte mexicana con el fin de que incrementasen la exportación de crudo. Inguanzo refiere el que en la reunión efectuada en noviembre de 1974 en la frontera entre los presidentes de ambas naciones, “el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger formuló la petición de mayor exportación hacia ese país, basado en informaciones de importantes hallazgos de hidrocarburos”.[98] ¡Qué si lo sabrían los servicios de inteligencia imperialistas con toda anticipación! (Vid artículo anterior de esta serie. “Petróleo: México no invadido oro negro concedido”).

La crisis financiera del 76, constata Inguanzo, representó un dilema para el gabinete de Echeverría, las opciones eran: exportar más petróleo –propuesta por el director del Banco de México Ernesto Fernández Hurtado- o devaluar. (Un dato más para confirmar cómo la crisis del 76 iba orillando a los gobernantes mexicanos a tonar los carriles indicados por la presión metropolitana. Véase artículo tercero de esta serie).

Cayéndose en la trampa; endeudados y con precios a la baja; suben las tasas de interés y bajan los precios del barril, y a pagar con petróleo y demás excedentes que la producción nacional generaba. Y apuntan los ingenieros, a sabiendas de que las reservas estaban infladas: “Es muy extraño que la banca internacional haya proporcionado los recursos que se solicitaron sin una comprobación debida de las reservas probadas… Desde el inicio del período se falsean las cifras de reservas probadas y se explotan antieconómicamente los yacimientos en operación descubiertos con anterioridad en el área Chiapas-Tabasco”.[99] La mano negra –enchapopotada, de Díaz Serrano, buen socio de George Bush I.

Abundando  en que el ‘gran engaño’ que se ha sostenido durante tanto tiempo se debía, también, a que las reservas presumidas pertenecientes a la Cuenca de Chicontepec (zona geológica ubicada en los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo), que eran calculadas por Pemex en 17,500 mdb, representando el 25% del total manejado, de cierto que a lo mucho llegaban a los 1,000 mdb, y de difícil extracción para ser rentables. Precisando que por las características de tales estratos se reduce prontamente el flujo de hidrocarburos. Lo que se evidencia en que de 63 pozos de exploración perforados entre 1976 y 83, sólo 13 arrojaron resultados –chapopote a la superficie- y en muy baja proporción, 99 barriles diarios cada uno, nada comparable a los 14,000 barriles de la Sonda de Campeche.

Mientras que el gobierno usamericano seguía en su constante, sutilmente proponiendo que México debería asegurarle a los Estados Unidos un millón de bdp, cuando a la sazón se exportaban 800,000. Calculando los ingenieros que a ese paso, para 1998 las reservas disminuirían en 19,149 millones.

Presión imperialista que obliga a la apertura a empresas extranjeras. Se hace constar que la empresa estadounidense Triton International realizó trabajos en la Sonda de Campeche entre abril y agosto del 91, perforando el pozo marino Takin 1, costándole a Petróleos Mexicanos 17 millones de dólares, y anunciando un inmenso manto capaz de proveer 900,000 bdp. Pero tal información no es confirmada poco después por Pemex. ¿Qué juego es este? Del engaño para que aflojes el crudo al vampiro del norte. Los ingenieros afirman que la apertura a la contratación de empresas foráneas se reanudó desde 1977.

Inguanzo dice haber hablado con ingenieros y trabajadores que estuvieron cerca de las obras de Triton. ‘Me informaron que el equipo usado por esa empresa no es muy diferente del que tiene Petróleos Mexicanos y que los trabajos de perforación no dieron los resultados tan satisfactorios como los que se han informado”. ‘Ustedes síganos contratando, que les extraeremos petróleo con creces’. Y sigue refiriendo este petrolero nacionalista: “Pemex ha demostrado a lo largo de su existencia que puede realizar su trabajo de manera segura y barata. Yo sé que hay el argumento de la ineficiencia, pero ésta no es culpa de los trabajadores, sino de las épocas de mala administración. Y ahora todos los males se cargan a los trabajadores”.[100]

Tocando con esta opinión el meollo del asunto, la conquista política conseguida con la implementación de las políticas económicas implementadas tras el Consenso de Washington, subordinando a los cuadros dirigentes de un PRI virado hacia la tecnocracia neoliberal, permitiendo torpedear el desempeño de PEMEX, posibilitando su apertura a la intromisión de empresas extranjeras; despidiendo personal calificado y negándole recursos monetarios, hacían de PEMEX un barril de oro del que vive un país empeñado al vampiro del norte.

Siendo el caso de que todas las administraciones gubernamentales neoliberales han optado por hacer lo contrario a lo aconsejado por los expertos mexicanos, cual senescales del capitalismo metropolitano que vienen a ser, desde el Presidente a jefes de sección, pasando por secretarios de dependencias energéticas, seguidores del diktat del capitalismo imperialista usamericano que orquesta la política económica neoliberal seguida por sus agentes virreinales, haciendo de Pemex y de la Confederación Federal de Electricidad, empresas semi públicas, al establecer programas energéticos que tienen por prioridad exportar y privatizar, desperdiciando los más preciados recursos naturales con que cuenta el país en esta época.

En lo expresado en una entrevista por un especialista gringo en lo concerniente al petróleo mexicano, se denota cómo la administración tecnócrata de los hidrocarburos estaba siendo orientada a satisfacer el voraz apetito del vecino absorbente del norte. George Baker decía llamarse el especialista entrevistado, quien mostraba en sus opiniones la línea favorable al interés usamericano, comenzando por restarle importancia al informe realizado por el CCC: ‘no hay que ser alarmista, México no se está encaminado a una catástrofe nacional por depender de los hidrocarburos’: “En el mundo de hoy, el petróleo y el gas son los energéticos más eficientes y baratos que tenemos. Decir que dependemos de ellos es decir que estamos actuando racionalmente”.[101] (Sic).

Quien lo dijera, en esta consideración va de por medio la estrategia geopolítica del imperialismo y la condición acarreada por las decisiones que las empresas transnacionales toman a favor de sus intereses particulares, arrastrando al mundo a una situación conflictiva y de ardua competencia.

Tal es la tesis toral que impera en la política energética mundial, aprovechando, cierto, el energético con mayor potencial polivalente que ha habido en la Historia de la Civilización, pero al hacerlo se cae en un empleo irracional por exacerbación en persecución de los intereses capitalistas del Imperio y sus comparsas.

Cuando el objetivo imperialista es ahora, más que nunca, el de controlar en su favor las mayores zonas de producción de hidrocarburos, intentando controlar asimismo a los gobiernos de los Estados Nación en que se hallan incluidos en su subsuelo.

Es ese ir hacia el agotamiento de los recursos naturales convertidos en beneficio capitalista lo que lleva a este mundo dominado por las transnacionales a la Catástrofe.

La perfidia de la orientación en lo dicho por Mr. Baker apuntaba hacia tal propósito: ‘Dadas las vastísimas cantidades de petróleo habidas en México’ (aceptando el cálculo referido de Inguanzo-Alonso, en 27,000 mdb en reserva), el deber, la obligación de México, ‘consiste en extraerlas y venderlas al mejor postor; teniendo en consideración que no sólo los EU requerían de ellas, sino también Japón, Israel y España’ –qué considerado de su parte-, ‘que en buena medida dependen del crudo mexicano’.

Así que procedan a explotar sus mantos lo más que puedan; procédase a explorar las posibles áreas que contienen más petróleo, especialmente las zonas marítimas, que ha decir de este experto, se calculaban en un potencial de 100,000 mdb.

No hay por qué preocuparse, México no tiene por qué ocuparse de otras formas de energía alternativas, hacia el 2040 la tecnología solar llegaría a México (sic). (Cortesía de empresas usamericanas) anunciaba Baker. (Lo entre paréntesis es un añadido mío).

A la estrategia yankee le venía bien el que México fuese preferentemente un exportador de Petróleo Crudo, de allí que los lacayos neoliberales dejasen de construir refinerías, y por el contrario, pasaban a desperdiciar el gas natural.

Off course Mr Baker, lo mejor para México es importar gas de los Estados Unidos, ‘gas barato, (por cuánto tiempo) dada la saturación del mercado’; “a tal grado que a México le cuesta menos comprarlo en el exterior que invertir en la exploración doméstica”.[102] Claro que sí Mr. Baker, la administración Salinas tiene en miras el empleo de gas natural por ‘consideraciones ambientalistas’.

Podemos contrapuntear lo dicho por Mr. Baker recordando lo que Andrés Manuel López Obrador escribe en la página 79 de La Mafia que se Adueñó de México…, referencia ya citada en el artículo anterior de esta serie, haciendo ver que por una decisión funesta tomada en 1992 nos convertimos en importadores de gas. De manera tal que el gas se va desperdiciando.

A partir de 1982, la producción de gas comenzó a declinar y México pasó a importar gas por primera vez. Así que los gasoductos que se habían proyectado para trasladar gas a los EU fueron rediseñados en sentido contrario. ¡Qué desperdicio!: “’Ahí se quedaron tendidos cerca de 1,200 kilómetros del gasoducto Cactus-Reynosa que funcionó por menos de 200 días’ y costó al gobierno federal unos 2,000 millones de dólares”.[103]

Vergonzosamente México se hizo todo un campeón en desperdiciar su gas quemándolo. El propio Andrés Manuel nos lo hace ver, entendiéndolo como lo que es, un craso error cometido por tecnócratas vendepatrias y malintencionados, puesto que: “Uno de los negocios más jugosos en beneficio de funcionarios y contratistas ha sido la compra de gas a empresas extranjeras. Por esta razón, a los tecnócratas nunca les ha importado realmente extraer el gas ni evitar que se desperdicie. México es el país petrolero que más gas quema a la atmósfera”.[104] No importándoles tal desperdicio a los tecnócratas como tampoco a los empresarios chafas y leguleyos panistas, para que así, durante más de 30 años se lleve a cabo este crimen contra los intereses de la Nación.

‘Colaboración regional’ así denominaba Mr. Baker el papel que México tiene que jugar como mero exportador de crudo. Lo que no deja de ser el jugar un papel de exportador neto de materia prima e importador de productos con valor agregado. La dependencia colonial de siempre que se efectúa en detrimento del país subdesarrollado y así subordinado.

En resultas de lo cual el gobierno mexicano no tenía por qué preocuparse por realizar la tecnología requerida para la exploración y la extracción, pudiéndola felizmente importar del extranjero (preferentemente de empresas gringas), nos medio decía Mr. Baker. Con la ventaja incluida de que sean empresas privadas las que se ocupen de proporcionárnosla. El negocio redondo del capitalista, felizmente globalizado, todo parece perfecto, pero solo si se niegan las consecuencias y se desconocen los procedimientos y los beneficios.

Para qué se molesta PEMEX en fabricar su propia tecnología si Halliburton ya la tiene y se la puede proporcionar, vender, o alquilar. O que contrate a Chevron-Texaco, o a Exxon-Mobil, para que se las rente. Así es como debe ser nos hacía saber este especialista consultado para orientarnos en camino a seguir. ‘Elijan al mejor, la competencia en el mercado es buena para la economía’. Decimonónica presunción que viene a ser un lema capitalista.

Que no se preocupen los del Consejo (CCC) porque sus proyecciones indiquen que México se convertirá en un importador de petróleo hacia 1997. (¿Fallaron en su predicción?: No, puesto que si bien no importamos crudo, todavía, sí importamos gasolina e innumerables productos procesados con el crudo vendido a la industria del Norte).

Y no había que esperar al futuro, en abril de ese mismo año (1992) ya se informa que a la sazón se estaban importando 34 millones de barriles de gasolina, representando el 10% del consumo nacional. Hasta 1986 México exportó gasolina, desde 1987 se convirtió en importador neto, aumentando en 600% la compra de petróleo destilado del exterior en un solo lustro, cuando pasó de 5,000 barriles diarios en 87, a cerca de 30,000 en 1990, alcanzando ya en los primeros meses del 91 los 50,000.

Años en que se cerraban refinerías por obsoletas y/o peligrosas (como la de Azcapotzalco), mientras que otras funcionaban a baja capacidad por condiciones deterioradas, subutilizadas por inversión decreciente, tal y como se da cuenta de ello en Proceso No. 806 a 13 de abril del 92.[105]

Importaciones que seguirían incrementándose, “…, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, las exportaciones de gasolinas a México pasaron de 14 millones 605 mil 784 millones de barriles en 1991, a 33 millones, 969 mil barriles en 1998”.[106]

Y de dónde se importa, pues de nuestro principal comprador de crudo. Por lo que ya en 1992 México era el país que más elaborados de óleo le compraba a los Estados Unidos. Sólo en enero de 1992 se importaron 3 millones 958,000 barriles de refinados, elevando a 128,000 nuestro promedio diario. Cifras proporcionadas por el Departamento de Energía de los Estados Unidos. ¿Se percibe el juego colonialista en que sumieron a PEMEX y con él al país? (?) Lo que hoy en día el sexto presidente neoliberal está empeñado en intensificar, en dos acepciones de la palabra, insistir con tesón en cumplir el adeudo (el empeño) que le han generado al país, inclinándolo a entregar los hidrocarburos al vecino del Norte. Empeñada como está la política económica mexicana al acreedor metropolitano.

Por disposición presidencial en acato de los designios neoliberales provenientes del Septentrión, la cúpula privatizadora de Pemex decidió desde el Salinato, y dio paso a ello con el TLCAN, que el gas natural no es un recurso explotable para México, careciendo de depósitos adecuados, contando con la aprobación y las carcajadas de los CEOS estadounidenses del ramo: ‘el gas natural no es un buen negocio’.

Opinión no compartida por empresas norteamericanas especialistas en hidrocarburos en estado gaseoso, aprovechando desde 1994 la singular apertura que el desinterés de México provocaba: “Aparentemente, ‘desde hace mucho tiempo’ también se decidió que este lucrativo negocio no fuera desarrollado por Pemex ni se pusiera al servicio del interés público nacional como manda la Carta Magna, sino que se tenía destinado para su integración vertical a Estados Unidos, es decir, a las empresas de nuestros vecinos de América del Norte y sus socios locales. El ingreso del gas mexicano al mercado de ese país, por medio de empresas estadounidenses (se mencionan 80 empresas interesadas) y canadienses, que frecuentemente son fachadas de consorcios estadounidenses, garantiza a Washington, primero que todo, el control empresarial y posteriormente militar sobre la nueva red de gasoductos que construirán para surtir a la Unión Americana y, segundo, la permanencia de precios bajos en el gas natural de América del Norte para beneficio de sus intereses empresariales y geoestratégicos”.[107]

Desde aquel entonces era cosa de saber que el defecto mayor cometido por los Pri-panistas neoliberales radica en la no construcción de refinerías y el abandono de la petroquímica. Qué México se preocupe por otorgar incentivos a las empresas norteamericanas y asunto arreglado,  puesto que de no ser así, estas empresas “no pueden traer su arte a México a cambio de un pago de contratista, por más grande que sea” (Mr. Baker dixit); esfuércense en colaborar más con las siete hermanas fusionadas y subsidiadas. Ergo, los ‘artistas chapopoteros’ requieren de contratos más ventajosos. Si no privatizar, por lo menos crear asociaciones con Pemex dentro de acuerdos basados en incentivos, contratos más remunerativos. ¡Y a procurarlos se ha dicho, que Mr. Baker ya nos dijo cómo!

La transferencia desigual de valores se acendraba con las políticas neoliberales concentrando las exportaciones de México en el petróleo crudo. Aunque en las estadísticas oficiales se asegurase que las exportaciones petroleras representaban tan solo el 15% del total, si se descontaban “las exportaciones de bienes hechos en México por firmas extranjeras y el comercio ‘intrafirma’ de las Compañías Multinacionales estadounidenses, las exportaciones ‘netas’ de México en un año como 1993 llegan a un nivel de 15 mil millones de dólares y no de 42 mil millones como se publicita oficialmente”.[108] ‘Pero México no era (es) un país petrolizado’ a decir de la administración oficial.

¿Liberalismo Charro, pos revolucionario? Pos moderno, pro Consenso de Washington, disfrazado de lo que fuera, la política económica que Salinas estableció en México era abierta y descaradamente neoliberal, por tanto antinacionalista y así antisocial. Liberalismo a favor de los capitalistas, de la privada iniciativa nacional y de la inserción extranjera.

ASPECTOS DESFAVORABLES DEL TLC. INCREMENTO DE LA DEPENDENCIA

En los acuerdos del TLC las dos potencias del Norte procuraban a como diera lugar garantizar la afluencia de petróleo barato obtenido de México, acordándose que incluso en el caso de que México decidiera disminuir la producción de crudo, este país quedaba amarrado para no menguar la proporción vendida a los Estados Unidos y a Canadá, en lo que el pez grande se come al mediano y éste a su vez al chico. Puesto que en el Tratado anterior celebrado entre los Estados Unidos y el Canadá, los de la hoja de maple se quejaron de que una disposición semejante atentaba en contra de su soberanía.

Legislaciones, regulaciones, coberturas doméstico nacionales no podrían alterar las directrices del Tratado, cuando el ir liberalizando la petroquímica representa el negocio preciado a favor de la industria avanzada norteamericana.

Modificar la Ley de Transferencia de Tecnología fue un punto importante en la penetración del empresariado del norte, pues tal Ley había sido como un filtro protector a la penetración de la industria avanzada con su tecnología superior, cuidando que no se repatriase de manera elevada el capital a las matrices; reduciendo los contratos a 10 años; realizando una selección de las franquicias a las que se les permitía entrar a operar al país, procurándose contratar la que tuviese la mejor tecnología y disposición a compartirla.

CSG cambió la Ley (27-06-91) por otra de supuesta protección a la Propiedad Industrial, que en realidad lo que hacía era desproteger a la industria nacional, eliminando restricciones a la repatriación de capital, así como el tiempo límite de permanencia a las entidades contratadas. Por supuesto que los ‘socios’ del Norte celebraron que tal Ley se transformara en favor de la apertura irrestricta al extranjero, complementando lo que acaecía al unísono en el sector agrario.

Otorgando aranceles compensados con mayor garantía de protección a patentes, marcas, derechos de propiedad made in USA o Canadá. Tanto en la agricultura como en la petroquímica, quedaban abiertas las puertas de par en par a la industria norteamericana, permitiendo que procedieran a ‘invadir invirtiendo’, sin posibilidad de encontrar competencia laguna en las ramas más desarrolladas de la industria, lo que significaba abrirse a las importaciones de bienes de capital y en sí a las empresas del norte permitiendo el flujo centrípeto hacia sus matrices.

El TLC asegura que México y Canada no puedan bloquear la repatriación de utilidades, regalías y capital a EU”. Así como dar paso a que: “La eliminación mexicana de requerimientos de contenido local para la industria manufacturera incrementará la demanda de productos estadunidenses”.[109] Dándose por supuesto el que el TLC ‘beneficiaría a México asegurando crecimiento y estabilidad, lo que a su vez beneficia, también, a los Estados Unidos’. ¿Supondrían que las maquilas serían suficientes para otorgar los empleos perdidos con el cierre de las pequeñas y medianas empresas que no podrían competir con la avalancha del norte que se les venía encima?

Y en el campo, ¿qué hacer ante el inevitable éxodo de campesinos, ejidatarios y pequeños propietarios que habrían de abandonar sus tierras ante la apertura indiscriminada? Incapaces de competir contra la agroindustria subsidiada estadounidense. Era cuestión de no engañarse, un capital avanzado arrastra a los in competitivos, fortaleciendo su hegemonía con esta pseudo libertad de intercambio en procura de que los intereses de capital monopólico resultasen beneficiados.

Tal es el consciente activo que ordena el desenvolvimiento de la producción y del comercio mundial, pujando por que se opere acorde a sus intereses; su inconsciente (compensatorio) fantasea con mejoras para un mundo mejor, haciendo caso omiso de lo que en realidad están provocando; de las consecuencias de la praxis realizada. Negando la realidad negativa, mas ésta no se puede evitar, en inevitable cuan permanente correlación procesual, con el transcurrir de los lustros se va convirtiendo en un mal mayor.

Salinas resumía así los beneficios que vendrían con el TLC: ‘Tener recursos para crecer, para incrementar el empleo y los salarios y con lo ganado concentrarse en quienes menos tienen’.[110] Lo que no dejaba de ser un contrasentido, las medidas neoliberales y los tratados comerciales propiciaban negocios entre grandes empresas favoreciendo al gran capital, y las migajas arrojadas a los pobres no servían para parar la creciente pobreza marcada en la desnutrición de más de la mitad de la población, según lo informaba el Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, en un Diagnóstico del estado de Nutrición de los grupos de pobreza extrema. Dando cuenta de que más del 20% de infantes recién nacidos presentaba grados avanzados de desnutrición.

Cifras recabadas por el Instituto Nacional de Nutrición revelaban que entre 3.5 y 4 millones de niños del medio rural están desnutridos: “La tasa de mortalidad infantil por desnutrición creció en los últimos diez años de 40.04 a 118.5 muertes por cada 100,000 nacidos vivos”.[111]

Obvio que pobreza implica desnutrición y con ello deficiencias corporales que disminuyen el potencial de vida. ¿Y si la pobreza no hacía sino aumentar a qué se debería? El informe-diagnóstico podía dar cuenta de ello, porque la causa no era nada del otro mundo sino consecuencia de la política económica que se venía implementando: “…, ‘el crecimiento económico en México ha sido excluyente y concentrador’”.[112] ¿Con el TLC dejaría de serlo?, obviamente que no.

La política económica neoliberal venía causando estragos en la población de bajos recursos, cualesquier estudio auténtico de la realidad existencial daba cuenta de ello: “Es claro que el estado nutricional de la población se da en un contexto económico social bien definido que lo determina, actualmente, en sentido negativo. En rigor ese contexto se define por la disminución de los salarios reales, el aumento de los niveles de desempleo, el debilitamiento de la agricultura campesina, la concentración del ingreso, la marginación de las minorías étnicas, la deuda externa y la política macroeconómica de ajuste”.[113]

La desigualdad creciente propicia que sólo un sector privilegiado esté bien alimentado; un 15% que consume 29 veces más y mejores alimentos que los marginados, a decir del Frente por el Derecho a la Alimentación. ¿Tendría algo que ver los salarios y la inflación con esto?, al parecer sí: “El Frente estima que las alzas durante el primer año del pacto económico fueron de 180%, mientras que el salario mínimo sólo aumentó 20. ‘Esto significa, dice, que en ese primer año se le quitó a la mesa de los pobres 222 calorías y siete proteínas por persona”.[114]

Y ¿se estaban produciendo más granos básicos para remediar la situación? No. Datos del Programa Nacional de Solidaridad reconocían un descenso en la producción de gramíneas y legumbres, “sobre todo de los de mayor consumo popular: El maíz descendió 42%; el arroz, 59%; el frijol 44% y el trigo 18.5%”.[115]

¿Y con el TLC se mejoraría la situación? No. El campo iría empeorando en la medida en que procediera la apertura a importaciones de granos básicos; esto era evidente, pero había que vender al TLCAN como la solución a los problemas económicos, presentándolo como  la única vía posible al desarrollo.

La situación en la que se encuentra la población pobre del medio rural nos previene acerca de que el crecimiento económico no es suficiente para erradicar la pobreza y la pobreza extrema”. Cuando que los planes del gobierno no dejaban de ser asistencialistas y compensatorios, remedios de emergencia, no sólida transformación estructural. A sabiendas de que el camino es otro, así lo hacían saber diversas organizaciones sociales preocupadas por la alimentación en México: “A fin de que la población que vive en la pobreza y la pobreza extrema sea atendida exclusivamente con subsidios o medidas asistenciales directas, que siempre tendrán el riesgo de suspenderse, es preciso que el apoyo estatal se oriente hacia el fomento de la producción y distribución de bienes esenciales a través de la comunidad, en busca de que esta rescate la agricultura, dinamice la pesca, explote la selva, el bosque y la ganadería”.[116] (Con conciencia común que procure la preservación de los recursos, se debe añadir).  Lo último que los capitostes permitirían.

Ah, pero, qué problema, no por nada junto al TLC se da la creciente de la comida chatarra, un falso remedio a la desnutrición, apoyada en la publicidad. Todo un arsenal de productos alimenticios artificiales toman por asalto la ‘panza mexicana’: “Refrescos, mayonesas, embutidos, frituras, pastelitos, dulces y polvos artificiales de jugos y bebidas refrescantes son consumidos por los niños que, además de no alimentarse adecuadamente, financian con su consumo no sólo a esas industrias: también a las agencias de publicidad y a los medios masivos que presentan sus anuncios, ya que, como se sabe, todos los costos de publicidad se cargan al precio de los productos”.[117] Santo remedio, hagamos la ‘batiseñal’ para que vengan a salvar a los niños…., del hambre.

Cocteles de productos artificiales cargados de calorías pasan a crear el lado opuesto de la desnutrición famélica, los desnutridos obesos. Siendo el caso de que tales golosinas y fritangas contienen gran cantidad de elementos químicos: ‘saborizantes, colorantes, antioxidantes, estabilizadores, homogeneizadores, conservadores y cada vez más sustitutos de leche, azúcar, crema y chocolate’, que les resultan más baratos utilizar disminuyendo su costo de producción. ¡Pues a vender en las primarias se ha dicho!

El doctor Adolfo Chávez, director de Nutrición de la Comunidad hacía la proyección correcta: “Pero los alimentos pacotilla plantean un problema muy grave para el futuro, porque lo que se está haciendo es meter a la población en una especie de callejón sin salida, porque es una puerta falsa para resolver la alimentación y es difícil volver hacia atrás”. Tan es así que a la fecha los gobiernillos mexicanos no son capaces de sacar a las empresas transnacionales de las escuelas induciendo a niños y adolecentes a convertirse en consumidores cautivos de la comida chatarra.

Tan sencillo como el comprarse un kilo de papas en el mercado de víveres –no en el supermercado de artificios- y con ellas hacer un nutritivo guisado de papas al horno con mantequilla, y las sobras fritas serían más nutritivas que las Sabritas…, y mucho más baratas.

Cerrar el reparto agrario, procurar suprimir la propiedad social, dejar al ejidatario y a los pequeños agricultores a merced de las fuerzas del mercado. Eran éstos los objetivos de la política económica neoliberal planificada por el FMI-BM. Ya hemos visto que la modificación efectuada por CSG al artículo 27 equivale a una contrarreforma agraria[118], la que fue acompasada con una disminución de cerca del 80% en la inversión pública conferida por Estado al campo.

Como consecuencia de estas medidas, se observa un aumento sustancial de los agribusiness extranjeros. Los efectos sociales y políticos que han resultado del colapso de la inversión pública en el sector agrícola llevaron al BM a diseñar (y al gobierno de Salinas a aplicar) el ‘Procampo’, un programa de emergencia de 3.500 millones de dólares, diseñado en parte para enfrentar el conflicto de los campesinos, pero que realmente ha operado con la intención de neutralizar los costos electorales de las regresivas políticas implantadas al sector agropecuario. Un documento confidencial preparado por los asesores económicos de la Embajada de Estados Unidos dice al respecto que dicho programa ‘… nace como un instrumento creado a la luz del TLC para opacar el dolor del campesinado hacia la transición de un mercado abierto. La transformación económica del campo hacia el sector privado ha tenido consecuencias abruptas y catastróficas para la población rural mexicana que pocas posibilidades tiene de modernizarse para competir en el marco del TLC”.[119]

Documento que demuestra el conocimiento de causa que tienen los imperialistas del daño que las reformas neoliberales producen con sus aplicaciones, pero como todo es business para el pérfido ganancioso, el Vil (perdón se escribe Bill) Clinton, previendo las consecuencias procedió a venderle al régimen mexicano armas ligeras específicas para utilizarse en la represión de huelgas y potenciales levantamientos rurales, tal y como la siguiente referencia da cuenta de ello: “Según el San Antonio Express News, sólo durante los primeros tres meses después de iniciada la rebelión zapatista, Salinas importó de Estados Unidos 3.000 vehículos militares, mientras el Pentágono aprovechó la situación para aumentar su influencia sobre las FAM [Fuerzas Armadas Mexicanas], promoviendo las funciones policiales de contrainsurgencia en el contexto de una estrategia económica que propicia su enfrentamiento con las fuerzas populares”.[120]

Negocios redondos, que los miles y miles de campesinos mexicanos que ven convertir a su pequeña propiedad y ejidos en tierras no rentables se ven obligados a emprender la emigración en busca de sobrevivir en las ciudades mexicanas o en los Estados Unidos. Ah, pero por supuesto que los ‘estaban esperrando’, a partir de ese entonces la frontera usamericana se irá cerrando más y más, so pretexto del narcotráfico y del 11-09, (no fueran a pasar las peligrosísimas huestes de Osama ben Laden por la frontera reforzadas con los zetas. ¡Oh my God, it’s a terribe world!). Militarización de la frontera, edificación del ‘muro de la tortilla’, incremento de la vigilancia policiaca, uso de drones, avances tecnológicos puestos al servicio de la Migra; buen ejemplo de que los negocios propician el deterioro social y ambiental pero los ‘remedios’ son militar-policiacos, y no hay salida en el callejón de la Crisis capitalista.

Y la Embajada estadounidense hacía ver que el Procampo era un simple paliativo con el que se intentaba contener en el corto plazo la debacle por acaecer en la agricultura, provocada en favor de sus exportaciones e importaciones. El documento referido de manera explícita da cuenta de ello, al considerar que: “Estados Unidos ‘será el mayor beneficiario de la instrumentación del Procampo, pues el giro en los cultivos de las tierras mexicanas favorecerá una mayor importación de maíz y frijol en el corto plazo. El giro en los cultivos mexicanos hacia otros productos básicos –como trigo, sorgo, soya, arroz y algodón­-, hará que para el mediano y largo plazos se dé una mayor demanda de estos bienes sobrepasando la capacidad productiva nacional e incrementando las importaciones de los Estados Unidos’”.[121]  Obvio, plan con maña, predisposición a lograr beneficios inmersos conforme el TLCAN procediera.

Maniobra típica del proceder guiado por su insaciable sed de ganancias, los intereses cortoplacistas se anteponen a las consecuencias, ‘viva el presente disfrutando a plenitud, que los otros invisibles en el anonimato de su cotidianidad común y corriente no cuentan, y que las generaciones futuras paguen la cuenta’. Tal es el apotegma del capitalista ególatra que predomina en el mundo.

¿Están conscientes de las consecuencias negativas que se desprenden de sus actos? Veamos como recién en mayor del 2013 el presidente en turno en la Casa Blanca visita México para decir ‘que es un país que ha progresado maravillosamente’ (sic), ergo, ‘ya los mexicanos no tienen necesidad de cruzar la frontera’. Lo que viene a ser la negación cínica de la realidad negativa que han causado al implantar el TLC y aplicarlo al campo mexicano.

Extrapólese este ejemplo a tantos otros semejantes y se entenderá la obtusa carrera a la catástrofe a que conduce la política económica que el capitalismo imperialista impone con su irracional proceder enceguecido por la procura de la ganancia inmediata sin reparar en las consecuencias nocivas implícitas en la praxis  efectuada.

Proceso de progreso destructivo, la razón constructiva instrumentalizada en acción contraproducente, generando entropía, empeñada en llevarse a efecto en recurrentes círculos viciosos signados por la extracción y el uso abusivo de los recursos naturales. Obtención de plusvalía globalizada → concentración exclusiva de la ganancia propia del dominio monopólico imperialista →  efectuado en plena dialéctica negativa que perfila el tránsito de la generación excesiva de enseres al agotamiento de las materias primas → pasando de las crisis de sobreproducción a la carestía por carencia de satisfactores básicos.

Un vistazo a las consecuencias dando cuenta de la pérdida de empleos rurales revela la negación encubierta. “En 1993, la población ocupada en el sector agropecuario era de ocho millones 842 mil 774 personas y en 2009 se redujo a cinco millones 800 mil: o sea, tres millones menos tan sólo en este período. En consecuencia, se ha incrementado mucho la emigración del campo hacia las grandes ciudades y el extranjero / Quizás lo más grave de todo este programa sea la creciente emigración de mexicanos a Estados Unidos. El abandono del campo no ha dejado alternativa”.[122] Por algo será que Mr. Premio Nobel de la hipocresía y del cinismo ha deportado a más mexicanos que ningún otro presidente de los Estados Unidos.

Repárese en que otro de los apotegmas que pregonan los liberales es el de que las empresas públicas son por naturaleza ineficientes, ergo, que sean empresas privadas las que rijan en el mercado, porque con ellas se obtienen los mejores resultados. Sentencia de catecismo neoliberal que venía a modo en el tiempo en que un estira y afloja se daba en las negociaciones concernientes al Tratado de Libre Comercio.

Milton Friedman en su calidad de ser el máximo experto y autoridad neoliberal no podía dejar de expresar su opinión, aconsejando que México debía privatizar Pemex ante: “La evidencia empírica es que las industrias nacionalizadas son ineficientes y sus altos costos tienden a producir beneficios especiales para segmentos muy pequeños, en detrimento de grandes grupos”. (Sich)[123]

En la misma sintonía, haciendo eco de las consignas del Norte, El Universal secundaba los apotegmas neoliberales a cinco columnas: ‘Operan con números rojos las grandes paraestatales’, dando cuenta de que Pemex, Comisión Federal de Electricidad, Ferronales, Fertimex y Conasupo, así como el IMSS y el ISSSTE, en el trimestre último arrojaban en conjunto pérdidas ‘por 719,400 millones de pesos, monto desfavorable en comparación con el superávit alcanzado en igual período de 1991’. Dato que de por sí era de sospechar.

Pero he aquí el uno-dos del tándem capitalista en la alianza histórica que se efectúa para propiciar la imposición de la invasión neoliberal igual a neocolonial. La opinión del premio nobel de economía, patriarca del neoliberalismo en Norteamérica, secundada por la prensa mexicana de franco sesgo pro empresarial, creaban el clima favorable para que procedan las privatizaciones.

Pero, ¿por qué eran ineficientes las paraestatales y operaban con números rojos? Era muy sencillo saberlo, el propio discurso del tercer agente implicado en el Triángulo del proceder colonialista lo hacía ver, aunque de manera disimulada y sin aceptar su responsabilidad: ‘las empresas del Estado no funcionan a causa de la mala administración del Estado’. Cuando que el Estado era regido por el Partido, y este infiltrado por los ‘chicago boys’, de manera intencional, las abandonaba a su suerte, procurando y provocando su debilitamiento. Las cifras demostraban que el deterioro en las paraestatales se venía agudizando desde el sexenio anterior, con Salinas administrando el país desde la SPP.

Un mal gobierno diseñado y adoctrinado en las consignas extranjerizantes se apropiaba del gobierno de la Nación para enajenar sus bienes. Por algo fue necesario el ‘golpe de Estado técnico’ para instaurarse. “Todo lo que el gobierno tiene pertenece a la Nación y por lo tanto la privatización consiste en vender la riqueza de la Nación a los particulares. Si la riqueza de la Nación está mal administrada, no es culpa de la Nación sino de sus representantes administrativos. Por lo tanto, el admitir que el Estado es ineficiente es una especie de mea culpa, un reconocimiento del propio gobierno de su propia ineficiencia. Entonces, lo que procede es el cambio de administradores y no de los propietarios de las mencionadas empresas”.[124] Así debería ser de imperar la lógica en la política, mas por desgracia no ocurre como debía de ser, sino todo lo contrario, sucede de manera ilógica acorde con la irracionalidad imperante que el sistema capitalista impone a fortiori.

Si con los priístas de antaño la corrupción y cierta ineficiencia práctica eran causantes de la mala administración de las empresas y dependencias de la Nación, con los ‘chicago boys’ al frente de las paraestatales, el plan intencionado era afectarlas para justificar su entrega al empresariado. Un gobierno igual de corrupto que los anteriores, pero ya sin política nacionalista, se atrevía a conceder los bienes de la Nación sin admitir su responsabilidad en el deterioro de las paraestatales, pretextando una mejora sustantiva en la economía nacional de proceder las privatizaciones, cosa que evidentemente no podía ser así, dadas las premisas de la política económica neoliberal, descaradamente concebida para favorecer a los capitalistas.

Por aquel entonces le preguntaban a Noam Chomsky su opinión sobre el TLCAN y sus posibles repercusiones, haciéndolo ver el lingüista del MIT como lo que en realidad era, ni tratado, ni libre, ni comercio: “El Tratado de Libre Comercio no es libre ni es comercio. Sólo es un instrumento más para perpetuar una forma de desarrollo económico que pretende moldear al orbe como una sociedad del Tercer Mundo, polarizada, en la que se privaticen los beneficios económicos y se socializan los costos”.[125]  Relaciones de intercambio favorables a la Metrópoli.

¿Tratado?, más bien acuerdo entre gobiernos para favorecer oligopolios detentados por las élites, mismas que ubican a los gobernantes en turno en las instancias políticas decisorias. No tratándose propiamente de comercio, puesto que “alrededor de la tercera parte de lo que llamamos comercio es en realidad transferencia de mercancía de una planta de la misma compañía a otra”. Para cuando el fenómeno de la deslocalización de la industria del Septentrión encontraba en México la oferta de trabajo suficiente con salarios menores, viniendo a ser un atractivo irresistible para los capitales metropolitanos principales interesados en regir el Tratado.

Denunciando a su vez el nativo de Filadelfia que el ‘milagro mexicano’ que se presumía por aquellas fechas –para vender el Tratado- era falso. La Bolsa de Valores mexicana podía tener cifras record pero no reflejaba lo que acontecía en el país; los salarios reales caían en un 50%, significando en realidad la concentración de la riqueza en unas cuantas familias detentadoras de las principales empresas que cotizaban en ella.

A sabiendas que desde la época del Imperio Británico el ‘libre comercio’ favorece a la potencia industrial; el ‘libre comercio’ funciona en relación centrífuga, exportación de los excedentes de la industria que sobre produce a países periféricos subdesarrollados que infra producen sobre todo lo concerniente a los llamados bienes de capital, tecnología avanzada y artículos sofisticados; flujo y reflujo mercantil que a su vez produce con la fuerza centrípeta la succión de insumos y recursos naturales de la periferia a precios bajos. Las ventajas son del centro que vende caro y compra barato.

México, país permanentemente colonizado durante toda la Era Moderna, con las crisis del 76 y 82 entra en una nuevo período de ‘modernización’, entiéndase neo coloniaje, forzado por su estructural y así permanente carencia de capital; apurado por la deuda; preocupado por vender petróleo para sustentar los ingresos del Estado; toda vez que un gobierno ocupado por técnicos en administración de empresas con tales criterios se proponen regir el Estado-Nación; indoctrinados hasta la médula en las consignas neoliberales, se aprestan a privatizar y a efectuar la apertura, convirtiendo a México en el primer y más drásticamente país entregado y así dependiente del capital metropolitano septentrional. Cuestión de geopolítica, diría el espíritu de Don Porfirio.

LA RUTA DE LA BANCA… HACIA LA EXTRANJERIZACIÓN

Para cuando la reintegración de los bancos a sus ‘legítimos dueños’ se efectuaba de la mejor manera posible, habiendo preocupado el gobierno, entonces sí, sanearlos y dejarlos en condiciones aptas para presentarse atractivos a la vista codiciosa de los magnates bolsistas que se encargarían de reconvertirlos a su estado natural, desempeño ganancioso asegurado en favor de los barones del dinero que se venían despachando con la cuchara grande en la Bolsa, logrando así complementar su propietariedad en el manejo del sector monetario con los insustituibles bancos.

Aconteciendo que Banca Serfín era vendida en enero del 92 al Grupo Financiero Operadora de Bolsa (OBSA), institución que era sabido se benefició con el crack bursátil del 87, cometiendo diversos fraudes y atropellando a sus clientes, motivo por el cual, y ante las demandas de los afectados, el presidente de OBSA, Eduardo Legorreta Chauvet, fue a dar a la cárcel, quedando separado de este grupo financiero.

Pero como era de esperarse no duró mucho tiempo en ella, pudiendo estar disponible para procurarse un banquito con el dinerito obtenido en las trácalas obtenidas en el crack, por igual que los demás: “Según la escritura 16917, OBSA incrementó su capital social en 4,728 millones de pesos, el 14 de octubre de 1987. Es decir, mientras decenas de clientes perdían, la casa de bolsa incrementó su capital”.[126]

Y consta que en la dirigencia de OBSA se encontraba parte de la crema y nata de la plutocracia: “Guillermo Ballesteros Ibarra…, Jorge Caso Bertch, Gastón Azcárraga Tamayo, Antonio Madero Bracho, Juan Gallardo Thurlow, Jaime González Lobo, Alejandro Martí García, Adrian Sada González, Jaime Souza Galán, Claudio X, González…”. Eh, una élite de plutócratas y empresarios inmiscuidos en la Bolsa pasando a apoderarse de los bancos, y para qué fin….

Habiéndose probado en las demandas efectuadas por los clientes defraudados que dicha Casa de Bolsa había enriquecido de manera dolosa a funcionarios de ella que manipularon las acciones, en momentos en que la caída o el alza de las mismas permitía ganancias a los operadores que actuaban con conocimiento de causa, operando a espaldas de los usuarios.

Fue el caso de “Hugo Burgos Esparza, director del mercado de capital de OBSA. Utilizó el contrato 13226-8, a nombre de su hija de 3 años de edad –como no podía firmar estamparon su huella digital en el documento- [sic] y le vendió a los Barrios, sin su consentimiento, 100,000 acciones de OBSA, el 8 de octubre de 1987, un día después del crac / ‘Esta operación le reportó a Burgos Esparza 1,900 millones de pesos en tan sólo una operación. Realizó muchas más, al igual que los principales directivos y consejeros de OBSA, que deberán ser convocados por el juez, una vez que se consigne el caso’, afirman los Barrios”.[127]

La reasignación de las acciones efectuadas por los principales condueños de Operadora, se hicieron de manera encubierta, ocultando a los auténticos compradores y vendedores de los títulos, por aquello de ser una auténtica S.A.

Con la agravante del caso de que la venta de Serfín a OBSA se realiza teniendo de por medio un préstamo que la aún estatal Serfín le concede al Grupo Financiero Inverlat de los hermanos Legorreta Chauvet -Agustín y Eduardo- por 200 millones de dólares para comprar Multibanco Comermex: “Por la cuantía del préstamo –equivalía al 85% del valor contable de Comermex- y por la autorización –el presidente del consejo de Banca Serfín debió aprobar el préstamo, o sea, Guillermo Ortiz, el encargado por Hacienda para vender los bancos- parecía tratarse de una preasignación a favor de Legorreta”.[128] Digno ejemplo de la desincorporación bancaria realizada durante el Salinato.

Por supuesto que Guillermo Ortiz negó que el préstamo se hubiese realizado por una Banca Serfín todavía entidad del Estado. Un documento anterior a la venta prueba lo contrario. Una carta enviada por Banca Serfín a Inverlat el 15 de enero de 1992, en la que se da cuenta que el Comité de Crédito de Banca Serfin ha autorizado el otorgamiento de un crédito… “El 9 de febrero de este año. Comermex fue asignado a Inverlat por 2.7 billones de pesos…”. De los de aquel entonces, más abultados por devaluados. (Vos debéis recordar que en aquél entonces la inflación monetaria le ponía dígitos de más al dinero, que después por decreto se suprimieron, pasando de ser 30,000 sin un cero a 3,000).

Haciéndose así de la ‘reintegración de los bancos a sus legítimos dueños’ un regalo del Estado neoliberal a los magnates de la Bolsa para que se regodeasen con todo el poder del manejo del sistema monetario en México, privilegio que no fueron capaces de mantener…. Aunque dirán como excusa, ‘es que nos los vendieron muy caros’….

El secretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella puntualizó en ocho tesis la justificación de la reprivatización: I. “Conformar un sistema financiero más eficiente y competitivo”. Pretendiéndose reducir el margen de ganancia de los bancos nacionales, pues este es mayor que el de los extranjeros. “Esto les permite una tasa de ganancia de seis u ocho puntos porcentuales, cuando en Estados Unidos es de dos o tres puntos, y en Europa llega hasta un punto”.[129] Había que reducirlo, pero el costo cobrado por los bancos y el seguimiento de la voracidad ya acostumbrada en la Bolsa por los nuevos dueños no permitía la reducción pretendida.

II. “Garantizar una participación diversificada y plural en el capital, con objeto de alentar la inversión en el sector e impedir fenómenos indeseables de concentración”. No ocurría de esa manera, puesto que al privatizarse se concentró aún más. Cuatro instituciones de crédito pasaron a concentrar el 80% de la captación bancaria. Además de que como lo hace ver Fernando Ortega Pizarro, un magnate como Carlos Slim, accionista en Bancomer y Banamex, hacía valer los procedimientos tipo holding, acciones minoritarias en múltiples bancos o empresas son la fórmula para hacerse de un gran capital.

III. “Vincular la aptitud y la claridad moral en la administración de los bancos, con un adecuado nivel de capitalización”. Retórica que no daba cuenta de la realidad, los bancos eran y volvieron a ser propiedad de avorazados. Que tendrían un marco desregulado propicio para que se despacharan con la cuchara grande en los abusos al público demandante del servicio, como en la Bolsa.

IV. “Asegurar que la banca mexicana sea controlada por mexicanos”. En principio eso se realiza, pero al no cuidarse de la capitalización, se orillaba a cometer excesos de inmediato para resarcir el costo pagado por la compra, haciendo que los ‘platos caros’ los pagaran los usuarios, indisponiéndolos en contra de los neo banqueros. Los abusos conducían a cosas peores. Un ‘agosto negro’ aconteció en 1991 como otra crisis monetaria derivada de la especulación bancaria efectuada con créditos públicos. A semejanza de la Bolsa, los neo banqueros procedían a procurar macro ganancias a costa del erario público y de los clientes.

V. “Buscar la descentralización y el arraigo regional de las instituciones”. Sí, se fue en un 50% a Monterrey, encontrando arraigo en el Grupo Monterrey que a la sazón ya estaba subrepticiamente extranjerizado, por lo que la regionalización fue reconcentración en los polos capitalistas (inclúyase el DF y Guadalajara) en vías de proceder su entrega a propietarios extranjeros.

VI. “Buscar obtener un precio justo por las instituciones, de acuerdo con una valuación basada en criterios generales, homogéneos y objetivos”. No fue el caso. El gobierno salinista se hizo de un gran caudal monetario pero, ¿destinado a qué? Por supuesto que no a la beneficencia pública, y mucha de la banca reprivatizada ciertamente quedó descapitalizada.

VII. “Lograr la conformación de un sistema financiero balanceado en cuanto a tamaño y poder económico. Se procurará evitar la concentración en agrupaciones formadas por bancos, casas de bolsa, aseguradoras y otros intermediarios, todos de gran tamaño, que puedan generar posiciones oligopólicas indeseables”. Mera retórica, en la concesión actuaron haciendo todo lo contrario: Además de la concentración ya aludida y de su ubicación en los polos de mayor desarrollo: “Se autorizó la formación de Grupos Financieros que comprenden precisamente bancos, casas de bolsa, aseguradoras y de factoraje. Entre los más grandes se encuentran Grupo Banacci, Grupo Industrial Bancomer y Grupo Financiero Serfín”.[130] Por decir lo menos.

VIII. “Propiciar las sanas prácticas financieras y bancarias. Se busca evitar la conformación de grupos financiero-industriales, ya que estos concentran el ingreso y pueden provocar un uso ineficiente de los recursos”. Esto fue una burla a la opinión pública nacional. Era un hecho que la plutocracia debería pasar a ser la oligarquía en el México modernizado que CSG procreó, empero, algo saldría mal, o es que ¿habría que saber que la Banca mexicana en realidad estaba destinada al verdadero Gran Capital?….

‘Nos los vendieron a muy alto costo’, se quejaban los neo banqueros, pero bien que los compraron en base a las ganancias obtenidas en la Bolsa y a las generosas compensaciones que el propio gobierno les había otorgado. Pero ciertamente el precio rebasaba lo hasta entonces obtenido en el sistema monetario privado.

Quedando como decimos orientados a resarcir en lo inmediato lo invertido, haciendo por obtener ganancias compensatorias a corto plazo, determinando su incapacidad para hacerlos funcionar con solvencia. Así, en 1992 obtuvieron utilidades netas por 6 billones, 421 millones de pesos, aun y cuando 1993 fue el año de menor crecimiento en lo que iba del sexenio. ¿Serían factor en aminorarlo?

Cinco grupos financieros concentraban el 75% de los servicios de banca y crédito, 66% del mercado de sociedades de inversión, y 52.4% de la custodia de valores en casas de bolsa, cinco grupos representados por capitostes que se cuentan con los dedos de las manos: “Los cinco grupos financieros más grandes del país –Banamex/Accival (Roberto Hernández y Alfredo Harp); Bancomer (Eugenio Lagüera); Comermex/Inverlat (Agustín Legorreta Chauvet);  Multibanco Mercantil/Probursa (José Madariaga Lomelí), y Serfín /Obsa (Adrián Sada González)”. Solo los grupos Banamex y Bancomer ‘acumulaban el 49.65% de la captación total de recursos en el sistema bancario’.[131]

La plutocracia hacía por consolidarse como oligarquía, unos cuantos magnates eran propietarios de empresas y bancos, destacando entre otros: “Jerónimo Arango Arias (Aurrerá, Superama, Vips, El Portón); Lorenzo Zambrano (Cementos Mexicanos, cementeras en Estados Unidos y en España); Jorge Larrea Ortega (Cananea Nacozari, Grupo Industrial Minera México); Valentín Diez-Morodo (Cervecería Modelo, Condumex, John Beere, Kimberly Clark, Synkro)… Rómulo O’Farril (Desc, Minera México, Transportación Marítima Mexicana); Lorenzo Servitje (Bimbo, Fimsa); Claudio X. González (Kimberly Clark, Minera San Luis, Minera México)….”.[132]

Grandes empresarios que al pasar a ser dueños de los bancos procuraban auto favorecerse en generoso crédito a sus propias empresas, a diferencia del solicitado por el cliente común y corriente a quien se le endurece, quedando vedado el crédito prácticamente a un 85% de las pequeñas y medianas empresas.

Complejidad con los trámites, altas tasas de interés y elevadas garantías, les volvían prohibitivo el servicio. Se trataba de una banca elitista concentrada y ególatra, que realizaba operaciones a favor de su propios intereses y no de la económica nacional: “los bancos están preparados para captar y ganar, pero no para prestar y contribuir realmente al desarrollo de la actividad productiva”.[133]

Con deficiencias y taras heredadas, la nueva banca mexicana en vías de modernización resultaba contraproducente a los fines auténticamente económicos, optando por otorgar crédito al consumo y  crédito hipotecario, así como incentivar el uso de tarjetas de crédito hasta en un número de 17 millones de tarjetas circulando, cuyos intereses llegaban a ser superiores al 40% anual, más del doble del porcentaje que los banqueros concedían al ahorrador.

Y como era de esperarse, los nuevos dueños procedieron a reducir el personal empleado de base. Ah, pero aumentaban el de funcionarios. Un élite pero sin mucha solvencia, al ser como en la Bolsa un grupúsculo de capitalistas monopolizando el sistema monetario sin preocuparse del uso social supuesto de la Banca.

A un año de la reprivatización bancaria los neo banqueros se habían ganado la animadversión a pulso, la repulsa de los más diversos sectores sociales; quejas por las altas tasas de interés cobradas, así como por el cobro añadido por cualquier servicio y además caro, aunado a onerosas comisiones, hasta el grado de que una entidad propietaria de peso en el país como venía a ser la Confederación Nacional Ganadera solicitaba públicamente terminaran con su voracidad y la tendencia a favorecer a funcionarios y a grandes empresarios, los que debían ser del selecto club de accionistas de los propios bancos, puesto que otros empresarios medios acusaban a la neo banca de aplicar un  ‘terror financiero’ que se ejerce con embargos, multas y persecución judicial contra empresas y empresarios en apuros por falta de pago. Incluso la Canacintra acusaba a la banca de haber perdido su vocación de prestar.[134]

Era tal el descontento que la Confederación Nacional Campesina pedía la entrada de bancos extranjeros ante la carencia de apoyo al campo, hundiéndolo en la descapitalización y en la carencia de vigor productivo justo antes de la entrada al TLCAN. (Insensatez que revela la desesperación). Pero no se equivocaban los productores del campo al calificar a los neo banqueros de ser una ‘pequeña oligarquía, inmensamente rica y voraz’. Semejante era la opinión del Consejo Nacional de Comercio Exterior, acusándolos de ser ineficientes y desconsiderados para con la pequeña y mediana empresa, queriendo cobrarles a los clientes su cartera vencida y sus altos costos de operación.

La Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) se unía a los reclamos demandando “transparencia en los manejos de los fondos depositados en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR)”. Y resumiendo la queja-petición general: “La Confederación Nacional de Cámaras Industriales pide a cada rato lo que todos: Que los bancos bajen las tasas de interés y faciliten el acceso a créditos más amplios y de más plazo”.[135] Mientras Asociaciones de restauranteros amenazaban con dejar de recibir las tarjetas de crédito Carnet, debido a las altas comisiones cobradas, obteniendo por respuesta de Banamex y demás miembros incluidos en el sistema Carnet, con desafiliar a los establecimientos que se atrevieran a dejar de aceptar sus tarjetas de crédito.

Como puede verse aquello era un flagelo a la económica derivada de la desincorporación realizada por el gobierno. Y si a diferencia del sexenio pasado el PIB crecía, así fuera levemente, lo importante del caso es que este crecimiento no se traducía en recuperación para los trabajadores asalariados. Presentándose datos que daban cuenta de que era en el discurso en donde la economía presentaba mejoría.

La propia CTM de Fidel Velázquez cuestionaba mejoría alguna en producción y productividad, cuando que en 1992 “el nivel de empleo en la industria manufacturera fue más bajo desde 1981, con 14% menos”. ¿Se estaría des industrializando México?: “La industria manufacturera no ha sido capaz de generar y mantener empleos, más bien los ha perdido. Pero se han perdido más plazas de obreros que de empleados. En agosto de 1992, la ocupación de obreros fue de 18% menos que en 1980, mientras que la de los empleados se redujo en 11.4%. También en agosto de 1992 los índices de obreros empleados son los más bajos desde 1980”.[136] ¿La maquila no servía para compensar?

Y el salario mínimo no hacía sino deteriorarse, que de 1970 a 1992 caía en un 64%, mientras persistían los despidos, dada la otra línea procesal en juego, en resultas de la política económica recomendada por tecnócratas: “Las empresas producen más con menos trabajadores”. Ciertamente, tal es la tendencia del capitalismo industrial.

Dándose una recuperación del salario real,  empero, ésta, ante la caída de los salarios que se venía arrastrando desde 1980, hacía que permaneciera un rezago de un 26% con respecto a aquel año. Y con otra, de que la ‘recuperación’ salarial se concentraba en los trabajadores de confianza.

La concentración de ingreso-renta-capital procedía, los trabajadores siendo el 75% de la Población Económicamente Activa (PEA), “percibían sólo una cuarta parte del producto nacional. En 1988 la participación de las remuneraciones en el PIB fue del 26.2%. De 1988 a 1991 disminuyó en 1.5%”.[137] En las principales industrias el nivel de ventas descendía y los despidos procedían. No había recuperación.

Para reencontrarnos con los neo banqueros haciendo de las suyas con tal de recuperar la inversión de compra, cometiendo toda clase de atropellos, obteniendo a toda costa y costo altas utilidades. Pero he aquí que entre la herencia de deudas y los abusos se presenta una abultada cartera vencida cercana a 25 billones de viejos pesos. Tornándose en una banca depredadora dedicada a embargar propiedades a clientes morosos, incapaces de pagar las altas tasas de interés cobradas en préstamos recién conferidos. Pasando a ser la banca reprivatizada una guarida de los veintitantos ladrones, especializados en cobranzas de bienes de preferencia inmuebles sin despreciar los muebles caros, bienes embargados que solían rematar en subastas.

Abundancia de casos, rancheros perdiendo sus predios ante la caída de los productos del campo y el incremento de intereses. (1). “’Saque todas sus cosas personales porque esta casa ya no es suya; es de Comermex’, le gritó un enviado de ese banco a don Armando Járquez, de Meoqui, Chihuahua, cuando de plano ya no pudo hacer frente a un adeudo que, por intereses, ‘que me tienen ahogado’, creció hasta 800,000 nuevos pesos…”.[138] Siendo productor de cebolla, maíz, trigo y chile, sus ingresos se vinieron abajo ante la caída de esos cultivos, viéndose obligado a pedir el fatal préstamo que derivo en la pérdida de casa y otras tres propiedades.

Otros afectados por la mala cosecha, que la papa y el chile no se dio en la Romita, Guanajuato, y (2). Ezequiel Pacheco, que había pedido un crédito por 96.7 millones de pesos a Bancomer, poniendo por garantía un rancho y un predio urbano, con la cosecha perdida se encontró endeudado por 96,700 nuevos pesos, antes 96.7 millones, más otros 54 por intereses moratorios y normales. Al no poder pagar el Banco se queda con las propiedades y las ofrece en remate. Y como Ezequiel, en el mismo municipio había otros 50 productores agrícolas metidos en problemas con los bancos.

En un caso urbano acaecido en el Puerto de Veracruz (3) se relata el atraco bancario padecido por una señora que queriendo comprar una casa pide un crédito a Serfín hipotecando 3 predios comerciales, mas he aquí que los agentes del banco se los avalúan en un precio desconsiderado y peor cosa, el dinero depositado en el banco ascendiente a 100 mdp no aparece en el registro de Serfín, evidenciándose que dichos agentes lo usaban para provecho personal y encima amenazaban con demandar a la señora acusándola de fraude.

Rosa María Yoldi -que así se llamaba esta mujer afectada por la rapiña bancaria- se vio obligada a contratar abogados y proceder a su defensa…, estos van ganando el caso…, los del banco les ofrecen dinero para que desistan de seguir con el caso…, los leguleyos aceptan… La señora procede a continuar defendiéndose ella sola, contando para tal con la documentación probatoria, teniendo en esta ocasión un final feliz al llevar el caso a la central del banco, en donde se le reconoce su depósito y se le pasa a otorgar un crédito blando. Pero tal es una excepción entre cientos de afectados que vieron perder sus propiedades ante el embate desaforado de los neo banqueros. Y el gobierno, ‘…, hemos reprivatizado la banca para que sirve mejor al país’, y bla, bla, bla…

Casos como estos revelan que los neo banqueros se habían convertido en banksters. Rematar bienes embargados se convierte en un gran negocio adicional a su recuperación: “al cierre de mayo, el valor de las adjudicaciones de los 16 bancos que cotizan en bolsa, fue de 1,110 millones de nuevos pesos; al mismo mes del año anterior fue de 447 millones de nuevos pesos. Un incremento de 148.32%. Y todo indica que esa política seguirá, y recrudecida”. Ventas y remates se anunciaban en diarios de todos los estados. Y: “El sótano de la Torre Diamante, moderno edificio que tiene Bancomer en Insurgentes Sur, está saturado de autos recogidos a clientes morosos y que no han logrado vender en subastas”.[139] Por su parte Banamex concertaba un acuerdo con el Monte de Piedad para que esta institución se encargue de vender los bienes muebles enajenados.

Otro atraco banksteril se cocina estimulando la concesión de tarjetas de crédito de manera irresponsable, encajándoselas prácticamente a la fuerza a sujetos sin capacidad de pago, concertadas incluso por vía telefónica. Plan con maña, atraparon pececitos a sabiendas de que se endeudarían y a cobrar intereses y bienes tangibles que se les pudiesen arrebatar, autos, electrodomésticos, muebles, pues estos deudores eran de poca monta.

Situación que llevó a producir un extraño fenómeno en la banca reprivatizada, el incremento de su personal…, pero en su planta jurídica y en la contratación de servicios de cobranza. Los despachos de abogados persecutores de la clientela endeudada también hicieron su agosto, prácticamente una Gestapo que se suele poner al servicio de los banksters.

Alcanzando la cartera vencida el 10, 15% en todo el sistema bancario, afectando a 6 millones de usuarios de 17 en total, “el saldo total de crédito vigente en tarjeta fue de 25,727 millones 396,000 nuevos pesos (casi 26 billones de los viejos), y el saldo vencido era de 2,651 millones, 314,000 nuevos pesos”.[140]

Banca Serfín, habiendo sido la más generosa en el reparto de tarjetas barajas era el que mayor cantidad de impagos sumaba, con un saldo de crédito en tarjetas por 3,413 millones, 707,000 nuevos pesos. Y en este caso no siempre la casa gana, al ser deudores sin bienes muebles o inmuebles de consideración qué embargar.

Pero tenían donde saquear, como buena plaga de langostas se dedicaron a expoliar al campesinado. Campesinos que hasta ese entonces eran prósperos lo perdían todo víctimas de la usura bancaria. Otros botones de muestra se hacen necesarios para redondear la arbitrariedad:

  1. Antonio Huaracha, ejidatario de Vista Hermosa, Michoacán, otrora próspero productor de maíz y sorgo en 13 hectáreas, todo lo perdió después de haber pedido un préstamo a Bancomer originado en 1989. 57 millones a crédito para comprar un tractor, 30 para una camioneta y 25 para avíos, haciendo un total de 112 millones de viejos pesos a 5 años de plazo. En dos ya había pagado el tractor y parte de la camioneta con todo e intereses, incluyéndose abonos semestrales globales por 24 millones 500,000 pesos. Incrementos usureros a la cifra real prestada hacía imposible su pago: “A la fecha ha abonado ya a su cuenta 171 millones de pesos y, sin embargo, le siguen cobrando 140 millones más ‘porque lo que pagué fueron sólo abonos a los intereses, me dicen en el banco”. Qué es eso, lacerante anatocismo. Perdiendo Huaracha tierras y casas ante la intransigencia agiotera de esta institución de ‘crédito público’, erigida en central de succión capitalista. Un Templo de Pluto que abusa de la necesidad de usuarios dependientes del crédito para poder realizar su ejercicio económico, que en condición de dependientes cautivos son abusados por el agio, ante la complacencia de los gerentes en turno ubicados en las dependencias de gobierno.
  2. Caso señora Rocío Márquez, viuda de Torres, Tlajomulco, Jalisco. Al enviudar la señora de Ramón Torres, en 1996, sin saber de qué manera, cómo ni cuándo, se encontró con un adeudo por 42 millones 300 000 mil viejos pesos, que le desgració con la pérdida de su casa; a decir del difunto a la señora, tal deuda ya estaba saldada, pero no, con la magia bancaria de subir los intereses, el Banco Internacional pasa a requerirle más de 90 millones de viejos pesos por intereses moratorios más el crédito. ¿Y de dónde va a pagar la señora?
  3. Un ejidatario nayarita recibió como herencia paterna una deuda por 7 millones de viejos pesos acreditada en el Banco Rural, al desconocer el pendiente nunca hizo por pagarlo, y cuando se enteró aquello era impagable. Así el caso: “.., el pasado 25 de agosto en la mañana, varios sujetos armados con ‘cuernos de chivo’, que se identificaron como judiciales, pero sin orden judicial alguna, fueron a su rancho, La Bayona, y le arrebataron las llaves de su tractor y cinco vacas paridas, con todo y crías. Por si eso fuera poco, se llevaron también una caja con toda su documentación. El tractor y las vacas ya fueron rematados. De sus papeles nada se sabe y la deuda, le dicen, asciende ahora a 17 millones de viejos pesos”. Qué ni qué, claro ejemplo de la guerra contra los desvalidos y contra el campo que el neoliberalismo promueve.
  4. Otro propietario de campo jalisciense, hacia agosto de 1990, pidió y obtuvo de Banamex un crédito refaccionario y de avío por 30 millones de pesos, logrando en lo inmediato 20 millones, pero con el incremento en los ‘caprichosos’ no pudo con los intereses que al año aumentaron a 80 millones, lo que le hizo una sumatoria de 344. ‘Solución’, rematar la casa en 176 millones y la deuda no para de crecer….[141]

Ejemplos de 200 casos de embargos y remates ocurridos tan sólo en tres estados: Jalisco, Nayarit y Colima, alcanzando la cifra total de 130,000 millones de viejos pesos.

Ante tal condición de agobio surge el Barzón, asociación de agricultores afectados por los bancos, quienes intentaban dialogar con el Secretario y subsecretario de Hacienda (Pedro Aspe y Guillermo Ortiz) sin conseguirlo: “pero ‘nunca nos hicieron caso, porque no les importamos. Es gente déspota’, definió el líder del movimiento, Maximiliano Barbosa Llamas”. Diciendo la verdad a lo campirano, sencilla y concisa.

Pero qué afortunados, con el mismísimo diablo, perdón, con Salinas sí consiguen hablar, haciéndole partícipe de que se procediera a suspender de inmediato los procedimientos judiciales incoados en contra de los productores, y que las carteras vencidas o por vencer se reestructurasen acorde con los siguientes procederes: que se otorguen “quitas al interés moratorio al cien por ciento y otro tanto a los intereses normales; que se reconozca y analice el capital inicial, y se reestructure a plazo conveniente y sin intereses; qué los avalúos para el otorgamiento de créditos se hagan con base en el valor real y comercial de garantía; que en casos en que proceda, se quite un porcentaje del capital que el plazo de reestructuración sea por lo mínimo de 15 años”.[142]

Peticiones que como reacción defensiva se producen ante el abuso bancario, reglas generales aplicables a todos los casos “porque ‘ya no queremos ser víctimas de la usura bancaria que ahora embarga y remata nuestros bienes’”, pagando la reprivatización. … Ah, como era de esperar el Presidente ordenó a l Secretario de Hacienda que procediera a atender los reclamos de los afectados por la reconversión moderna de la banca.

Y en el cruce de relaciones circunstanciales derivadas de la política económica neoliberal, a qué empujaba este ataque en contra de la propiedad rural, a la expulsión de los campiranos que se veían obligados a emigrar, ya saben a dónde, lo que se constataba ante la desolación en múltiples rancherías de estados otrora agrícolas.

Pero el nuevo presidente de los banqueros, ni más ni menos que uno de los nuevos capitostes de-generación marca Salinas-Forbes, Roberto Hernández, exigía al gobierno mejores condiciones para competir con la banca extranjera, en su afán de seguir lucrando con la economía nacional, por lo que se precisa de una ‘regulación pragmática aplicable a todo el sistema financiero’, así unificado en unas cuantas manos áureas. Todo sea por lucrar sin restricciones.

Sintiéndose muy presionados porque los bancos extranjeros están llegando con servicios más avanzados, por lo que: “Urge que se autorice a los bancos a actuar con más libertad en la definición de sus operaciones, activas y pasivas”. (O perderemos clientela) “El área de manejo de riesgos financieros es un ejemplo, las emisiones internacionales de pesos es otro, la captación de ahorro externo es otro más”.[143]

‘La cartera vencida era herencia de la Banca nacionalizada’, los neo banqueros sólo cumplían religiosamente con su deber al proceder a cobrarla, embargando a diestra y siniestra, ‘salvo unos cuantos casos de abusos perpetrados por la nueva administración’, todo era en resultas de los defectos cometidos por una banca burocratizada.

Pero la realidad patentizada por la voracidad neo banquera se descubría en los hechos, los bancos recuperaban la inversión de compra, pero a costillas de la economía nacional depreciada. En términos generales, para septiembre de 1993, a poco más de un año de la reprivatización concluida, en un 50%  los bancos principales se habían ya recuperado.

Viniendo a ser el caso más notable el de Bancrecer, que habiendo costado 429,385 millones de viejos pesos, ya había obtenido utilidades por 246,000 millones, recuperando así el 57.29% de la inversión. Otros cuatro bancos se acercaban al 50% de recuperación: “Mercantil Probursa costó 671,776 millones de viejos pesos; sus utilidades: 286,000 millones; recuperó: 46.29%. / Banamex costó 9.9 billones de viejos pesos; utilidades: 4.7 billones; recuperó: 46.16%. / Promex costó 438,985 millones de viejos pesos; utilidades: 201,000 millones; recuperó: 45.78%. / Bancomer costó 8.8 billones de pesos; utilidades: 3.9 billones, recuperó: 44.92%”.[144]

Monopolio monetario, a eso había llegado el llamado sistema financiero mexicano procreado por el Salinato. Una élite plutócrata manipulando los mercados dinerarios ex profeso con altas tasas de interés: “En eso radica la naturaleza del monopolio bancario: Los diferenciales de las tasas de interés son demasiado grandes y no son concebibles en un mundo de competencia”.[145]

Así lo consideraban un grupo de académicos, no dudando en calificar a la banca privada de monopólica, ineficiente y perjudicial para el aparato productivo: “El grado de monopolización ha permitido ganancias extraordinarias, a pesar de que este primer semestre del año fueron menores a las de igual período de 1992. El dinero de la sociedad no es para que especulen. Ni la Secretaría de Hacienda ni el Banco de México han intervenido para que la banca cumpla su misión. Como no hay competencia, no hay regulación. Las ganancias extraordinarias es lo que han buscado desde el principio de la privatización bancaria…. El encarecimiento del crédito frena la economía, a favor de las ganancias financieras”.[146] Eufemismo por no decir agiotistas o usurarias, pero en fin.

Era el caso de que en vísperas de la entrada al ‘Libre Comercio’ con las potencias norteamericanas, la banca reprivatizada afectaba la economía productiva, tanto al campo como a la industria al faltar a su propósito primario, conceder créditos para producir, acorde con la reversión de las directrices que el monetarismo neoliberal provoca: Dar prioridad al sector monetario-usurero, procediendo a instaurar la hegemonía de los banksters.

COLOFON: EN RUTA HACIA EL PRIMER MUNDO

Tampoco una partida presupuestaria concedida de manera inédita al Poder Ejecutivo contribuía a favorecer al gasto público, sino más bien lo contrario, favorecía al Mandón. ‘Erogaciones no sectorizables’ para gasto exclusivo y discreto del Poder Ejecutivo en cifra de 26,163,513,800  millones de nuevos pesos para el año fiscal del 93. Alcanzando casi la tercera parte del presupuesto nacional de ese año. Demasiado dinero a la disposición personal del presidente, dinero a manejar a su entera discreción, gran chance de practicar el deporte predilecto del político mexicano: el ejercicio del cleptómano que los tiene en el ‘servicio público’.

Escandalosa cifra manejada como Erogaciones no Sectorizables, así referida en el lenguaje oficioso que emplea tecnicismos para encubrir tal aberración presupuestaria. Viniendo a representar el 29.13% del presupuesto de egresos del Poder Ejecutivo, muy por encima del conferido a la mayor parte de las Secretarías de Estado, incluso mayor que el destinado a la Secretaría de Educación, cuyo monto en ese año alcanzaba  21,341,079,400 millones de pesos, para contabilizar el 23.76% del total, [147] inferior a los de la que sería conocida como ‘partida secreta’ de oscura utilidad. Sin duda la familia Salinas resultó beneficiaria. Partida no fiscalizable es igual a seguro desfalco del arca pública.

La función administrativa neoliberal se desvivía por detener la inflación galopante de los 80, disminuyendo el gasto afectando el impulso productivo, quedando desamparadas las pequeñas y medianas empresas, afectadas también por la carencia de créditos accesibles de lo que se sigue el quebradero y cierre de cientos de estas empresas netamente nacionales otorgantes del mayor empleo. Pero el dilema de la contradicción capitalista exigía sacrificar crecimiento, empleos y salarios para mantener las ganancias del gran capital, máxime ante la apertura al exterior.

En el Salinato también se inauguró el país maravilloso que la ‘modernidá’ edificaba año con año, procedimiento a procedimiento de la administración pro propiedad privada, algo así como Wonderlandia construida con cifras del Ministerio de la Abundancia versión Wall Disney Productions.

Era el caso de que Salinas a primero de noviembre de 1993 hacía cuentas alegres en su Quinto Informe, proclamando a quien quisiera creerle que la pobreza durante su mandato se había reducido en un 8.7%. Sí, en los Pinos y en las televisoras comerciales asentían.

Un rosario de cuentas positivas, números favorables: los pobres cada vez menos y los que quedan están bien atendidos por Pronasol; la inflación, el gran logro del sexenio, disminuida del 200% a menos del 10%, con todo el empeño de este prioritario objetivo marcado en el catecismo neoliberal: las finanzas públicas, superavitarias; la deuda externa, conjurada; las reservas internacionales, más elevadas que nunca (gracias a la venta de paraestatales); el gasto social, más amplio que nunca; los campesinos, en la gloria, con decir que gozan de crédito suficiente e incluso los pobres pueden optar por incursionar en el sistema financiero; si hay desaceleración, esta es propiciada por factores externos, pero no hay de qué preocuparse, ésta es causada por un ajuste pasajero, el crecimiento será continuo.[148]

Aquella apoteótica macroeconomía era calificada de ser ‘El Mejor de los Mundos Posibles’ por el columnista de Proceso Juan José Hinojosa. Pero habría que reparar en dos factores esenciales: 1. Unas son las cuentas alegres que no revelan lo que en la economía popular acaece y 2. La proyección a futuro de mejoría continua no estaba garantizada, sino que dos, tres años de crecimiento moderado y con menor inflación, representaban la cresta del desarrollo que podía alcanzar la economía neoliberal. El boom propiciado por las ventas de empresas paraestatales que se perdían para quedar a la suerte de la administración privada, significaban la pérdida de la conducción económica por parte del Estado y con ello de los ingresos para solventar el gasto público, así como el que estas empresas quedasen supeditadas a los caprichos de la privada iniciativa, por lo que, entre otras cosas, había que esperar reducción de personal e incremento del desempleo. En muchos rubros el incremento de cifras presupuestarias era relativo por procesos inflacionarios, por lo que comparadas con el valor real en el pasado, tales cifras superiores resultaban inferiores a las habidas en los años previos a los 80. Aquello era una llamarada que pronto se apagaría.

Sí, desde ese entonces las cifras macroeconómicas refieren una economía super estructural, con cifras ad hoc que no aterrizan en el horizonte de las necesidades sociales.

Datos aportados por el propio Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), así como de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), incluso y cuando admitían que la pobreza había disminuido de 14.9 millones en el 89 a 13.6 en el 92, sus cifras también hacían ver que cerca de 2.1 millones de hogares mexicanos vivían en condición de extrema pobreza, algo así como el 11.8% de la población total.

El Ministerio de la Abundancia trabaja arduamente para elaborar las cuentas alegres de Wonderlandia, pero no pasan de ser elucubraciones y cifras adulteradas por los tecnócratas. Ya desde endenantes,  por juicio a priori categórico se sabe que de la política económica neoliberal no se consigue nada bueno para la economía. Así como de la basura tóxica no se extraen medicinas, ni de los campos radioactivos se sacan cosechas comestibles, de la política económica neoliberal no se obtiene bienestar para las mayorías, sino todo lo contrario, verdad predecible a priori que de manera a posteriori se constata con las propias estadísticas oficiales; así como los huizaches no dan uvas, las medidas contraccionistas, privatizantes, des regulatorias, propician afectación a la economía (social). (Y a todo esto, sépase que los organismos genéticamente modificados son inferiores a los naturales, breviario cultural por aquello de la próxima siembra de maíz transgénico en  México).

En realidad, nunca se han podido curar enfermos sangrándolos aunque médicos medievales así lo creyesen; tampoco puede mejorar una economía nacional con recortes al gasto público y privatizando las empresas torales, concentrándose exclusivamente en contener la inflación (porque afecta la ganancia capitalista), aunque pérfidos monetaristas muy laureados así lo sostengan.

Allá abajo, miembros de organizaciones sociales percibían una realidad distinta a la versión oficial, un creciente deterioro del nivel de vida y así del incremento de la pobreza en resultas de las medidas que de manera empecinada venían tomando los de la administración PRI-tecnócrata: “De acuerdo con su información, 40.3 millones de mexicanos, la mitad de la población total, son considerados como pobres, de los cuales 17.3 millones se encuentran en ‘extrema pobreza’”.[149]

Si las cifras presentadas por Salinas en su informe resultaban inverosímiles, dada la tendencia neoliberal, tenían mayor veracidad las proporcionadas por las organizaciones sociales, acorde con la realidad concreta y no con la realidad virtual; las consecuencias de la causalidad neoliberal, el que se constatase que los únicos salarios que se habían recuperado en los últimos años fuesen los de ejecutivos, tanto en el sector público como en el privado, eran datos fehacientes de los efectos alcanzados tras de ya una década de neoliberalismo.

Por su parte, investigadores de la UNAM especialistas en medir la Evolución de la Pobreza en México, visando en los renglones de la alimentación, salud, deterioro de la relación obrero patronal etc., patentizan que: ‘los mexicanos comen menos; están expuestos a enfermedades antes erradicadas, y aumenta el número de emigrados hacia los Estados Unidos’. ¿Sería esto a consecuencia de la política económica neoliberal decimonónicamente seguida por los tecnócratas? Como que tiene lógica.

Misma que revelaba las condiciones favorables en la contraparte social, la minoría propietaria y sus chalanes sí incrementaban ganancias y capital, los negocios mejoraban: “Todo ello cuando en 1992, dicen, las utilidades del sistema bancario del país ascendieron a 6,421 millones de nuevos pesos, casi un 50% más respecto a las ganancias que obtuvieron el año anterior”.[150]

No tiene pierde, la política económica neoliberal está concebida para beneficiar a los capitalistas; hacer más ricos a los pocos a costillas de empobrecer más a más pobres. Solo los ilusos se pueden creer que la política económica neoliberal se esfuerza por mejorar la economía popular; entre su inconsciente y su consciente colectivo, entre creerse los que les conviene y lo que supuestamente pudiera ser, los indoctrinados tecnócratas itamitas con posgrado en Harvard, Yale, Chicago o de perdido Stanford, hacen cuentas alegres y dicen por enésima vez que las reformas estructurales proyectan al país a un mejor desarrollo. Por lo que en 1993 ya se estaba en ruta hacia el Primer Mundo.

(Continuará)

25-06-13 Revisión a 9-07-13


[1] Carlos Acosta. “Advertencia a los acreedores: la moratoria puede ser inevitable –el propio gobierno induce el rechazo al pago a ultranza-“. Proceso No. 644, 6-03-1989: 7. Subrayado y negritas añadidas. Cifras proporcionadas por la CEPAL (Comisión Económica para la América Latina).

[2] Heberto Castillo. “La ordeña de las naciones”. Proceso No. 646, 20-03-1989: 32. Subrayado añadido.

[3] Ibid: 33. Negritas y subrayado añadidos.

[4] Ibid: 34. Subrayado añadido.

[5] Anne Marie Mergier. “Aspe dice que pide mucho, pero le piden mucho –acreedores y deudores juegan a los sordos, en Ámsterdam-“. Proceso No. 647, 27-03-1989: 14.

[6] Ibidem. Subrayado añadido.

[7] Ibidem. Subrayado añadido.

[8] Ibid: 15. Subrayado añadido.

[9] Gregorio Vidal et al. La Deuda Externa Grillete de la Nación. Nuestro Tiempo, 1989, cap. III: “La deuda externa y el proceso de centralización y desvalorización del capital”: 127. Subrayado añadido.

[10] Ibidem. Subrayado añadido.

[11] Ibid: 128. Subrayado añadido.

[12] Ibid: 129. Subrayado añadido.

[13] Ibid: 131. Subrayado añadido.

[14] Ibid: 134.

[15] Ibidem. Subrayado añadido.

[16] Ibid. “La carta, los bancos acreedores, el tesoro y otros defensores del crecimiento de la economía mexicana”: 154.

[17] Carlos Puig. “Hacienda explica que suspendió los swaps porque resultan al revés de lo que se busca”. Proceso No. 647, 27-03-1989: 13.

[18] Carlos Acosta y Fernando Ortega. “El gobierno ha sido tan restrictivo que ahora ve benévolo al Fondo Monetario –cuatro cartas anteriores no sirvieron-“. Proceso No. 650, 17-04-1989: 21. Subrayado añadido.

[19] Ibidem.

[20] Heberto Castillo. “Bajos fondos”. Proceso No. 650: 32. Subrayado añadido.

[21] Ibid: 34.

[22] Carlos Acosta y Fernando Ortega. “A la dureza de sus acreedores, el gobierno responde dando concesiones –diplomacia de comparsa y obsequio de soberanía-”. Proceso No. 655, 22-05-1989: 8. Subrayado añadido.

[23] Ibid: 9.

[24] Ibid: 11. Subrayado añadido.

[25] Ibidem.

[26] Carlos Acosta. “En seis años, el país será próspero pero no se dice como se logrará –el Plan Nacional de Desarrollo, expresión de deseos-“. Proceso No. 657, 5-06-1989: 26.

[27] Carlos Acosta. “Al comunicar el arreglo, Salinas se anticipó a sus conclusión y magnificó los logros –las metas, lejanas; las necesidades, insatisfechas-“. Proceso No. 665, 31-07-1989: 7. Subrayado añadido.

[28] Ibid: 8-9 y 10.

[29] Carlos Puig. “Los últimos días: para forzar el acuerdo, los mexicanos sacaron los fondos de Estados Unidos, rompieron pláticas y amenazaron de moratoria”. Proceso No. 665: 8.

[30] Ibid: 9.

[31] Carlos Puig. “Prensa y académicos estadunidenses y europeos juzgan desproporcionada la fiesta oficial mexicana ante lo logrado”. Proceso 665: 12. Subrayado añadido.

[32] Ibidem. Subrayado añadido.

[33] Anne Marie Mergier. “Agua en el Tequila”. Proceso 665: 13.  Subrayado añadido.

[34] Ibidem. Subrayado añadido.

[35] Ibidem. Subrayado añadido.

[36] Rafael Rodríguez Castañeda. “Los negociadores mexicanos y su catecismo -el proyecto de negociación de Harvard, fracasó con ellos-”. Proceso 665: 10-11.

[37] Carlos Acosta. “Bajo los lineamientos del FMI, Hacienda aprieta el cinturón –Aspe hace caso omiso de las inconformidades por la miscelánea-”. Proceso No. 686, 25-12-1989: 9. Subrayado añadido.

[38] Ibidem.

[39] Fernando Ortega Pizarro. “Ahora resulta que SICARTSA y Altos Hornos se cambiarán por swaps, por onerosas –poco antes las elogiaban con entusiasmo-. Proceso. No. 697. 12-03-1990: 29.

[40] Carlos Acosta y Ramón A. Sallard. “El Estilo Empresarial de Larrea: Por las Buenas o por las Malas”. Proceso 723, 10-09-1990: 20.

[41] Carlos Acosta. “Fruto de la Quiebra y la Urgencia de Vender, Cananea se Remató a la Mitad de su Precio Original”. Proceso No. 713, 2-07-1990: 17. Subrayado añadido.

[42] Salvador Corro. “Todas las promesas del Gobierno, al cesto, al venderse Cananea –el comprador, escogido mucho antes de la subasta-“. Proceso 713: 19.

[43] Ibid: 20.

[44] Guillermo Correa. “Trabajadores de ‘La Caridad’ se ufanan de que sus denuncias descartaron a Larrea”. Proceso  713: 18.

[45] Carlos Acosta y Ramón A. Sallard. “Corruptelas y maniobras convirtieron a Jorge Larrea en magnate mundial del cobre –la historia atrás de la veta de Cananea-“. Proceso 723: 22.

[46] Guillermo Correa. Op.Cit. Proceso 713: 19.

[47] Carlos Acosta y Ramón A. Sallard. “Corruptelas….”.  Proceso 723: 23.

[48] Ibidem.

[49] Heberto Castillo. “México no está en venta”.  Proceso 713: 38.

[50] Anne Marie Mergier. “Japón se niega a ser carta de recambio de México ante Estados Unidos –lo que espera a Salinas en Tokio: ni inversiones ni dinero fresco-. Proceso No. 710, 11-06-1990: 15.

[51] Miguel Cabildo. “Un equipo de Inteligencia Militar de Estados Unidos trabaja en México –confirmado por la Embajada-. Proceso 710: 30.

[52] Francisco Ortiz Pinchetti. “Vargas Llosa, el político: ‘Los países que se cierren para defenderse de los imperialistas se condenan al desastre’”. Proceso No. 699, 26-03-1990: 41-42.

[53] Fernando Ortega Pizarro. “Abrirse, Exige México a América Latina”. Proceso No. 711, 18-06-1990: 9.

[54] Ibidem.

[55] Luis Ángel Garza y Fernando Ortega Pizarro. “Monterrey tiene a la mitad de los bancos y el mayor consumo de tortibonos –una ciudad del primer mundo-“. Proceso No. 812, 25-05-92: 13.

[56] Recuérdese lo referido en el Artículo Tercero de esta Serie, en cuanto a la información proporcionada por Manuel Buendía referente a la constitución de ‘Libre Empresa’; en aquella reunión mencionada, entre los magnates que se disponían a la compra de empresas ofertadas por el gobierno se encontraba ya Carlos Slim.

[57] Carlos Acosta. “Las empresas de los grandes del dinero en el país –presentes en cada momento de la vida de los mexicanos-“. Proceso No. 819, 13-07-92: 10.

[58] Ibidem.

[59] Ibid: 12.

[60] Ibid: 11-12.

[61] Ibid: 11.

[62] Rafael Rodríguez Castañeda. “En 1991 había dos mexicanos con más de 1,000 millones de dólares; en 1992 había siete; ahora ya hay trece –el reparto de la riqueza en tiempos de Salinas de Gortari-“. Proceso No. 871, 12-08-1993: 9.

[63] Ibidem.

[64] Ibidem.

[65] Antonio Jáquez. “De la mano de Hank, Maseca se volvió emporio”. Proceso No. 847, 25-01-1993: 11.

[66] María Esther Ibarra. “Fondo Monetario y Banco Mundial, rectores de la educación superior en los países deudores – las universidades públicas manejadas como empresas-”. Proceso No. 717, 30-07-1990: 16. Con referencia de Hugo Aboites.

[67] Alberto Aguirre M. “Zedillo almacenó libros por 12,026 millones y editó otros por 19,819 millones –los libros de historia que hizo Bartlett, al desperdicio-“. Proceso No. 834, 26-10-92.

[68] Enrique Maza. “En los libros de texto se resalta lo que se quiere para justificar el proyecto salinista –nueva versión de la historia oficial-”. Proceso No.  827, 7-09-92: 12.

[69] Ibid: 9 y 12. Siendo párrafos correspondientes al Libro de Texto editado en 1992.

[70] Ibid: 9.

[71] Ibid: 11. Siendo el mismo libro del 92.

[72] Sanjuana Martínez y Alberto Aguirre. “Editorial Santillana: reseña de una concesión multimillonaria”. Proceso 827: 8.

[73] Ignacio Ramírez. “Avalancha sobre los libros de historia: deformados, erráticos, contradictorios, esquemáticos, simplistas, tendenciosos…”. Proceso 827: 6.

[74] Ibid: 7.

[75] Pablo Latapí. “El fin de la historia comienza; México definirá con Estados Unidos y Canadá su educación superior”. Proceso No. 879: 7.

[76] Carlos Puig. “Un puñado de empresas, beneficiarias de la asimilación educativa mexicana al modelo estadunidense: Hugo Aboites –nuevo papel de las universidades: crear infraestructura de investigación para el gran capital-“. Proceso 880, 13-09-1993: 24.

[77] Ibid: 25. Viniendo a ser una cita de Antonio Gago, subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica.

[78] Carlos Acosta. “En la retórica, liberalismo social; en los hechos, neoliberalismo clásico –Salinas inventa contrincantes y les endosa sus propias acciones-“. Proceso No. 801, 9-03-1992: 8.

[79] Ibid: 9.

[80] John Saxe Fernández. La Compra-Venta de México. Plaza Janés, 2006: 393-394.

[81] Ibid: 394. Subrayado añadido.

[82] Carlos Acosta “En la retórica…”. Proceso 801: 9.

[83] Ibid: 9. Subrayado añadido.

[84] Proceso 801: 13.

[85] Rodrigo Vera. “Rumbo al TLC, la seguridad social será desplazada por seguros y hospitales privados –la atención pública, sólo par pobres y ancianos-”. Proceso 801: 16. Subrayado añadido.

[86] Ibid. Subrayado añadido.

[87] Ibid: 17. Subrayado añadido.

[88] Doctor Ortiz Quezada. Ibid: 17. Subrayado añadido.

[89] Ibidem.

[90] Ibid. 19.

[91] Ibidem.

[92] Salvador Corro. “Excepto la atención médica, podrían quedar en manos privadas los servicios del IMSS –la propuesta contractual de Genaro Borrego al gusto de los empresarios-”. Proceso No. 878, 30-08-93: 18.

[93] Ibid: 20.

[94] Salvador Corro. “Nómina confidencial, contrataciones y gastos irracionales, el problema del IMSS: Sáenz Garza –cada nuevo director ‘inventa otro instituto; la crisis, administrativa’-”. Proceso No. 881, 20-11-93: 24, 25, 26.

[95] Dicho esto por un grupo de trabajadores despedidos de Villahermosa entrevistados por Salvador Corro. “Indefensos, despiden petroleros por racimos –los líderes, cómplices-“. Proceso 801: 27. Subrayado añadido.

[96] Pascal Beltrán del Río. “Dato oficial sobre las reservas petroleras: 64,500 millones de barriles; dato real: 29,879 millones –Francisco Inguanzo, técnico decano de Pemex, advierte: para 1998 importaremos crudo-“. Proceso No. 788, 9-12-1991: 17.

[97] Ibidem.

[98] Ibid: 20.

[99] Ibidem.

[100] Ibid: 19. Subrayado añadido.

[101] Beatriz Johnston Hernández. “México tendrá que seguir dependiente del petróleo, por falta de tecnología: Baker”. Proceso 801: 26.

[102] Ibidem.

[103] Pascal Beltrán del Río. “La carencia de gas detiene la operación de petroquímicas”. Proceso 788. Suscribiendo la opinión de Inguanzo-Alonso.

[104] López Obrador. Op.Cit.:  93.

[105] Salvador Corro y Guillermo Correa. “Se importarán este año más de 34 millones de barriles de gasolina: 10% de consumo –refinerías inutilizadas por diez años de inversión decreciente-“ Proceso  : 12.

[106] John Saxe – Fernández. La Compra – Venta de México: 334.

[107] Ibid: 323. Subrayado añadido.

[108] Ibid: 334. Subrayado añadido.

[109] Carlos Puig. “Washington presenta el TLC como instrumento de su control”. Proceso No. 825, 24-08-92: 12.

[110] Proceso No. 824, 17-08-1992: 15.

[111]Raúl Monge. “Expansiva, la desnutrición en México, más de la mitad de la población, de segunda –diagnóstico de Pronasol sobre las zonas de extrema pobreza-“. Proceso No. 822, 3-08-92: 24.

[112] Ibid: 25.

[113] Ibid: 26. Siendo una cita del Informe del Consejo Consultivo de Pronasol. Subrayado añadido.

[114] Raúl Monje. “Ante la creciente desnutrición, se creó el Frente por el Derecho a la Alimentación. Proceso 822: 26.

[115] Ibidem.

[116] Proceso 822. “Expansiva, la desnutrición….”: 27. Informe presentado por API Consultores. Subrayado añadido.

[117] Andrea Bárcena. “La comida ‘chatarra’ está produciendo una población de segunda clase –oposición de anunciantes a que se reglamente la publicidad-“. Proceso No. 826, 31-08-92: 23.

[118] Vid. Artículo Quinto de esta serie.

[119] John Saxe – Fernandez. “Neoliberalismo y TLC: ¿hacia ciclos de guerra civil?”. En: James Petras et al. Globalización, Imperialismo y Clase Social. Lumen Hvmanitas, 2001: 293.

[120] Ibid: 295. No deja de ser oportuno el recordar los homenajes que se le confirieron a CSG en universidades gringas, incluyendo doctorados honoris causa por su contribución a la ‘revolución económica pacífica’ (Bill Clinton dixit).

[121] Ibid: 294.

[122] Andrés Manuel López Obrador. La Mafia que se Adueño de México… : 72.

[123] La Jornada, miércoles 20 de mayo de 1992. Tomado de Abelardo Villegas. “Friedman o la compra del destino”. Proceso 812, 25-05-1992: 37.

[124] Abelardo Villegas. Ibid. Subrayado añadido.

[125] Carlos Puig. “Con fachada democrática, el TLC se dirige al totalitarismo corporativo: Noam Chomsky –privatizará los beneficios y socializará los costos-“- Proceso No. 886, 25-10-93: 21. Subrayado añadido.

[126] Fernando Ortega Pizarro. “Turbiedades en la desincorporación de los bancos –investigación insuficiente y criterios indefinidos-”. Proceso 801: 22.

[127] Ibid: 23. El matrimonio Barrios interpuso una demanda contra OBSA afectado por sus transas.

[128] Ibidem.

[129] Fernando Ortega Pizarro. “La Banca quedó en manos de mexicanos, pero muy pocos; esta semana, la gran fiesta de la reprivatización”. Proceso No. 819: 9.

[130] Ibidem.

[131] Carlos Acosta. “El país puede hundirse, pero los banqueros ganan bien –prácticas insanas de los grupos financieros-industriales-”. Proceso No. 849, 8-02-93: 26.

[132] Ibid: 26-27.

[133] Ibid: 28. Siendo una referencia de Ernesto O’Farrils director de Bursamétrica.

[134] Carlos Acosta Córdova y Fernando Ortega Pizarro. “Todos contra la usura y los abusos de la banca”. Proceso No. 868, 21-06-93: 24.

[135] Ibidem.

[136] Salvador Corro. “Se escurre el maquillaje de las cifras oficiales en desempleo, salarios e inflación –para empresarios y obreros, los ‘mitos geniales’ son realidad-”. Proceso 868: 26.

[137] Ibid: 27.

[138] Carlos Acosta Córdova. “Marchas, mítines y plantones contra los abusos de la banca –recuperar rápido su inversión, objetivo de los nuevos dueños-”. Proceso No. 877, 23-08-93: 20.

[139] Ibid: 21.

[140] Ibid: 22.

[141] Felipe Cobián. “’Ya no queremos ser víctimas de la usura bancaria’, dicen los campesinos con cartera vencida”. Proceso No. 880: 10.

[142] Ibidem.

[143] Felipe Cobián y Fernando Ortega Pizarro. “Más libertad, más apoyo judicial y más negocio, reclama el nuevo presidente de los banqueros, Roberto Hernández –calificado por Business Week como ‘miembro de la plutocracia protegida por Salinas’, el magnate regaña al gobierno-“. Proceso 880: 7. Siendo una cita del propio Roberto Hernández.

[144] Ibid: 8.

[145] Ibid: 10. Siendo una cita de Juan Casteings.

[146] Ibid: 11. Siendo una cita de Jesús Arroyo Alejandre, Rubén Chavarín, Antonio Sánchez y Javier Medina.

[147] Fernando Ortega Pizarro. Proceso 859, 19-04-93.

[148] Carlos Acosta Córdova. “México de Salinas: los problemas se acabaron o están por acabarse –V informe: pobres en extinción, recesión transitoria-“. Proceso No. 888: 28-30.

[149] Salvador Corro y Guillermo Correa. “En este sexenio la extrema pobreza ‘se ha duplicado’”. Proceso No. 887, 1-10-93: 17. Con información proporcionada por el Frente Auténtico de Trabajadores, el Frente Democrático Campesino y otras organizaciones sociales participantes en el foro: Los Pobres Construyendo su Política Social.

[150] Ibidem.

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