Universidad ¿Guardería de jóvenes?

Escrito por on May 22nd, 2013 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Itinerancia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Universidad ¿Guardería de jóvenes?
Universidad

Universidad

BULLIDERO, pizca y pepena

El padre de siete anos metiólo á leer,

 Diólo á maestros ornados de seso é de saber,

 Los mayores que pudo en Grecia escoger,

 Que lo sopiesen en las siete artes emponer,

 Aprendia de las siete artes cada dia lición,

 De todas cada dia facia disputación.

 Alejandro el Grande, antiguo poema español anónimo.

 Las universidades han demostrado ser un buen invento, eficaz y productivo para replicar los individuos que requiere la comunidad, con una preparación y una ideología que les permitan incorporarse a las tareas necesarias socialmente. De alguna o muchas maneras idealizada, la Universidad cumple una labor indispensable a través de mecanismos probados históricamente para dotar a una persona de una formación sectorial en un campo determinado del conocimiento. Sin embargo los extraordinarios avances en materia de comunicación, el desarrollo de las llamadas redes sociales y la disponibilidad del conocimiento sin más limitaciones que saberlo buscar, habrán de poner en crisis en un corto tiempo la preparación formalizada que brindan las universidades. Sus curricula largos y obsoletos en muchos casos, garantizan entretener a los jóvenes durante los años más preciosos de su vida, que se entregan en términos generales, con aplicación, a cumplir las necesarias horas-nalga para obtener un documento que diga que están capacitados para extender recibos de honorarios a cambio de repetir lo que escucharon en clase, o leyeron en apuntes prestados, mientras envidian a los ni-nis que se la pasan, piensan, mas epicúreamente.

No se piense, desde luego, que descalifico de un plumazo lo que la Universidad ha hecho por el mundo moderno, estaría escupiendo para arriba, yo que me he pasado más de tres cuartas partes de mi vida, primero como alumno luego como maestro, incurriendo seguramente en la admonición de Confucio: “El que sabe calla, el que no sabe, enseña”, y seguramente no cabría formularse una pregunta contrafáctica: ¿Cómo sería el mundo moderno si los sacerdotes no hubiesen inventado la universidad? ¿O si los comerciantes no hubiesen decidido aprovecharla para mejorar sus negocios y sus ingresos?.

La universidad es antigua y longeva. Las primeras asociaciones que pudieran llamarse universidades, en el sentido de enseñar un cuerpo de conocimientos sistematizado, seguramente se dieron en la antigua China, pero solo conservamos la tradición, lo que es bastante pero insuficiente para afirmar que la Universidad surge allá. Un fuerte argumento para desechar la hipótesis de que en aquel vastísimo país se hubiera inventado la Universidad, es el hecho incontrovertible de que de ser así, hubieran inundado el mundo de miles de millones de universidades desechables que se expenderían en los tianguis y comercios de todo el globo a precios accesibles. Aunque siguiendo la línea escolástica en contra pudiera decirse que los chinos de antes no eran tan buenos comerciantes como los de ahora. Entre parentésis amable lector búsquese una novelita de Alessandro Barico llamada “Seda” que puede bajar en formato pdf del internet, bellísima historia de amor frustrado (¿habrá de otros?) que se da en el marco del comercio de seda entre Europa y el Oriente.

Las universidades con el concepto más o menos moderno de universidad surgen en el Islam con el nombre de Madraza.  Se considera que la Madraza de Qarawiyyin (Yāmi’at al-Qarawiyyīn), enclavada en la mezquita del mismo nombre en la ciudad de Fez es la antigua, fundada en 859. Allí el visir Nizam al-Mulk fundó la primera academia superior conocida como Nizamiyya en su honor. Luego Al-Mulk, que fuera después asesinado por los nizaríes, creó un sistema de madrazas públicas en varias poblaciones. Durante la era del Califato Fatimí, las dinastías mamelucas y sus sucesores en el oriente medio medieval, demostrando que no lo eran tanto, fundaron muy seriamente varias madrazas a través de una figura jurídica de donación benéfica conocida como “waqf” muy similar a lo que en el mundo jurídico romano se conoce como fundación.

Las universidades occidentales surgieron con una doble motivación, por una parte amparadas por el Cristianismo Romano, para transmitir de manera formalizada el conocimiento comprendido en el trivium y el quadrivium:  GRAMM. loquitur, DIA. verba docet, RHET. verba colorat; MUS. canit, AR. numerat, GEO. ponderat, AST. colit astra, traducido al Castilla: El Trivio comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica; y el Cuadrivio, abrazaba la aritmética , la geometría, la astronomía y la música. El conjunto se conocía como “artes liberales” y se entendía que abarcaba todo el saber de su tiempo. La otra motivación era las necesidades de los comerciantes para conocer los fundamentos del derecho y la celebración de contratos para fortalecer su lucrativa ocupación. La tradición pone en disputa varias ciudades y varias instituciones por el envidiable honor de ser la cuna y ser la universidad más antigua. Honor que se termina reduciendo a París y Bolonia. Parece sin embargo que la disputa se zanja de manera salomónica, una empezó primero a impartir sus cursos, la otra obtuvo primero la bula pontificia.

En América existe una disputa similar entre México y el Perú, que aunque nos rechinen la muelas la más antigua y no solo eso, la que sin interrupción ha venido funcionando desde su fundación el 12 de mayo de 1551, es la Universidad Mayor San Marcos, de Lima. La Universidad de México fue fundada en 1554 y funcionó ininterrumpidamente hasta que Don Benito Juárez, en uno de sus característicos actos de autoridad determinó su cierre. La apertura de la Universidad de México en 1909 dio origen a la actual Universidad Autónoma de México, pero en rigor la continuadora de la universidad originaria de México es la Universidad Pontificia de México restablecida por el Papa Juan Pablo II el 29 de junio de 1982.

El tiempo y el espacio se agotan y como de costumbre estás mas hilvanadas líneas están por agotarse. Como dicen que dicen los abogados, dejando a salvo el buen nombre y buena fama de que goza la Universidad, requiere un “aggiornamiento” y un replanteamiento de su ser y quehacer, ante los retos que el siglo XXI ya le está planteando. Formar seres humanos integrales y no sólo engranes para un sistema decadente.

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