La primera coronación en el estadio Victoria

Escrito por on May 13th, 2013 y archivado en Destacado, Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Neza se corona en el estadio Victoria

Neza se corona en el estadio Victoria

Sábado 11 de mayo de 2013. En el Estadio se enfrentan los Toros de Ciudad Nezahualcóyotl, estado de México, y los Rayos del Necaxa. Es el juego final del torneo de clausura de la liga MX, eufemismo que se utiliza para referirse a la segunda división, que dará el derecho de disputar el ascenso a la primera división.

Necaxa está casi de cuerpo presente, luego de la madrina del 3 a 0 que le propinó Neza en su casa; y en vísperas del día de las madres, el ocho de mayo. Pero, ¡qué caray¡, igual se alzan con el triunfo, ¿por qué no?, si luego hasta vivimos de puro milagro…

En la tribuna la raza se toma la foto con el móvil, teniendo la cancha a la espalda, el pulgar hacia arriba. ¡Qué emoción los gritos, los aplausos, los tambores de la Sobredosis y su convocatoria a la batalla! Las muchachas poca ropa, cuerpos lúbricos, inaccesibles, que se anuncian y anuncian transportes, alimentos, y cervezas, las cervezas mismas, debidamente muertitas, ¡heladas, heladas. ¡Qué emoción todo!

Los jugadores, que saltan a  la cancha, y en el acto de pasar la línea pintada de blanco, se agachan, tocan el pasto, se llevan la mano a la frente y se persignan… La verdad; la pura verdad, es absurdo hacer eso porque, ¿qué ocurre cuando el otro equipo hace exactamente lo mismo? ¡Qué dilema para Dios! ¿A quién favorecerá?

-Pues sí; es que hay que tener fe. ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!

Pues no, chato; esto no es cuestión de fe, sino de labor de equipo, de precisión, de habilidad, de actitud, de condición física. De trabajo, pues… Ahí está el Titanic, que se tuvo fe, y miren lo que le ocurrió…

Luego de una breve ceremonia vienen las alineaciones.

-¡Orale, chato! ¿Por qué Ordiales alinea a de Pinho y deja en la banca al Borita Alcántar?

Comienza el partido, y no tarda mucho en aparecer esa vergüenza de nuestra educación; el saludo al portero visitante en el acto de patear el balón, las manos alzadas y el grito grosero. A mi lado está el  jugador número 12; uno de los cientos, quizá miles, que se han dado cita en el Victoria. Las cervezas que ha bebido, como que le hacen ver la realidad de otra manera; más inteligente y clara, y entonces, con esa claridad etílica asume, como muchos otros, la dirección técnica honoraria del equipo. Desde su lugar en la fila O dirige al conjunto, le grita al portero hacia donde enviar el balón, o al zaguero, a qué delantero mandarle la esférica. Pero, ¡caray!… ¡Nadie le hace caso!, y ante lo que considera los yerros de la escuadra, gesticula, mueve la cabeza, se lamenta, manotea; todo inútilmente.

Una buena parte del juego ocurre en la cancha de los visitantes. Minuto 20 de la segunda mitad: a  unos cinco metros de la meta enemiga, casi sin portero, le cae a Lojero un balón que echa fuera, y mi director técnico se desespera, se agacha y golpea el barandal. ¡Hey chato, cuidado! ¡Vas a romperte la mano! Pero el joven sigue. Pega, se para, se sienta, le da un trago a la muertita, que a esta hora ya no debe estar tanto, con el calor que le imprime con la mano. Mejor salú, compañero…

La gente sale del estadio en la misma medida en que los rojiblancos dilapidan sus oportunidades. Nuevo chance de Lojero, que dispara y manda el esférico hasta las fuentes, literalmente, sin siquiera la misericordia de la metáfora: de veras el balón se eleva hasta caer en el agua.

Más gente sale, y entonces, nomás de ver esto me acuerdo del dicho aquel que dice: “cuando te toca, aunque te quites; cuando no te toca, aunque te pongas”, porque justamente esto ocurre con Necaxa: nomás no le sale nada. Posee el balón, lo maneja, y así está, a dale y dale, intentando una y otra vez, pero nada. Incluso en algún momento los de Neza se ven nerviosos; así de fuerte llega a ser la presión eléctrica, pero nomás ni un tirito que mueva las redes y altere el marcador.

Pos a mí se me hace que se vendieron porque, ¿cómo vas tú a creer que no perdían desde el 16 de febrero, y en tres patadas se acaba todo? A lo mejor están a gusto en primera A.

-¡Uno, uno! ¡Siquiera uno, para no irnos en seco!

Y sí. Por fin, en el minuto 42, Alfredo Lucio, de Neza, marca la única anotación del encuentro, y esto no hace sino enfrentar al respetable a los hechos consumados. Lo que comenzó a vislumbrarse el miércoles pasado; lo que muchos no quisimos ver en esa noche desgraciada, brilla ahora con la intensidad de una estrella: Necaxa se quedará un año más en segunda división; por lo menos un año.

Es hora de pagar las muertitas; desaguar lo aguado, ahuecar el ala y desandar lo andado. A otra cosa, mariposa. Mi vecino entrenador se sienta para no levantarse más, se tapa la cara y casi asume una posición fetal. De un par de gradas arriba baja un amigo y se sienta a su lado, a consolarlo. Lo abraza, lo zarandea, algo le dice al oído, pero este no reacciona…

22.47 hrs.: el árbitro silba el final; se acabó. Viene la celebración de los triunfadores, pero lo más sorprendente; lo mejor, es la tranquilidad del respetable. Mucha gente se ha ido, pero también somos muchos quienes nos quedamos para ser testigos de la entrega de trofeos de esta final, la primera que ocurre en el Victoria, en sus casi 10 años de existencia,  y lo hacemos en paz. Eso es mejor que todo; mejor que el triunfo de Necaxa, o de Neza.

Finalmente los Toros vienen al centro del escenario, que ya está listo, y en donde aguardan los rojiblancos. Los vencedores saludan a los vencidos, y en algunos casos hay abrazos, choques de manos. Ya están todos en sus puestos. Los de Neza saltan, en tanto los locales permanecen quietos. Viene la premiación, acompañada por la misma música de mundo perfecto y heroico que al principio. Primero el reconocimiento a los árbitros, con todo y rechifla. Luego a los de Necaxa, su medalla y su trofeo de segundones; un amargo gracias por participar, y se acabó Los mexiquenses, generosos en la victoria, aplauden a los de aquí, cosa que ellos mismos no hacen. Luego les entregan a los mexiquenses su medalla, y al final, al capitán, el trofeo. Entonces se escucha el sacrosanto lugar común de estas celebraciones. Adivinó usted: el We are the champions de The queen.

Los vencedores se acercan a la banda; a donde están los fotógrafos y posan a placer. En cambio los de Necaxa se dirigen lentamente hacia donde está la Sobredosis; algunos jugadores se quitan la playera, incluyendo los porteros, y la avientan a sus seguidores. Poco a poco el lugar va vaciándose. A la música le quitan su volumen embrutecedor, las luces se apagan, el estadio se cierra, y hasta la próxima temporada… en segunda división.

Ni modo; no se pudo… Aquí viene bien la sentencia aquella del cantautor argentino Leonardo Favio, asombrosa por su economía de palabras, en contraste con la enorme cantidad de significados que encierra; que asfixian y matan. Es una frase en la que es tanto lo que dice como lo que se omite pero se implica, y si usted ha tenido la desgracia de que se la digan, sabe que es brutal; lapidaria, y que su contundencia puede helarle a uno la sangre. Aquí, señora, señor, viene bien decir: otra vez será…

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2 comentarios en “La primera coronación en el estadio Victoria”

  1. jimmy dice:

    Saludos Carlos, muy buena y amena su crónica, pero yo no dejo de preguntarme ¿ que le pasa al Necaxa ? Tiene una larga y gloriosa historia,tiene un magnífico estadio, una magnífica casa club, tienen un dueño poderoso, la afición me parece que ha respondido en la medida de los resultados. La plaza me parece que es buena comercialmente hablando . Entonces ¿¿ ??

    Jaime Escalera

  2. Radamanto dice:

    En realidad se trata de la “Primera División A,” comúnmente conocida como “Primera A”; la “Liga MX” es lo que antes se conocía como Primera División.

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