Breviario de monetarismo imperialista

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Breviario de monetarismo imperialista
La Conferencia de Bretton Woods 1944

La Conferencia de Bretton Woods 1944

USA IMPERIO

Breviario de monetarismo imperialista

 

La crisis monetario-financiera internacional afecta profundamente a los países subdesarrollados, y constituye una de las manifestaciones más visibles de la bancarrota del actual sistema de relaciones económicas impuesto en el mundo por el capitalismo.

El FMI se ha manifestado –incluso recientemente- como un verdadero gendarme de los intereses más reaccionarios del capital financiero internacional.

El sistema monetario internacional se trata de emplear aún hoy, en su decadencia, para respaldar la política de fuerza que se esgrime como elemento básico para la supervivencia del actual sistema de relaciones económicas. En tal sentido, el Fondo Monetario Internacional ha reforzado en la actualidad el condicionamiento de sus créditos e impone, con más energía que nunca, su conocido papel de supervisor e interventor sobre las economías subdesarrolladas, las cuales deben aceptar sus recetas neocolonialistas de devaluación, austeridad y apertura a las mercancías e inversiones provenientes de los países capitalistas desarrollados, además de pagar tasas de interés elevadas acordes con el mercado de capitales y someterse a programas de pago estrictamente regulados a corto plazo.

Fidel Castro

El Banco Mundial, que parece ser un instrumento bastante ineficaz para el desarrollo según la opinión mayoritaria de los comentaristas, en realidad es un instrumento de la política exterior de Estados Unidos y una institución que interviene directamente en la vida política de los países miembros del Banco Mundial.

Eric Toussaint

Después de la crisis de la deuda de 1982, el Banco Mundial sostuvo las políticas de ajuste estructural promovidas por las grandes potencias y el FMI, que condujeron a una drástica reducción de los presupuestos sociales, a la supresión de subvenciones a los productores básicos, a las privatizaciones masivas, a una fiscalidad que agrava las desigualdades, a una ‘liberalización’ forzada de la economía. Además de poner a los productores locales en una situación de competencia totalmente desleal por parte de las grandes multinacionales. Todas estas medidas deterioraron terriblemente las condiciones de vida de las poblaciones y conllevan una verdadera colonización económica.

Damien Millet – Eric Toussaint

Se trata de la permanencia de las asimetrías de corte imperial propias del pasado que, después de Bretton Woods, preservaron las operaciones económicas de explotación de la periferia, aunque se despojaron de las vestiduras políticas formales que caracterizaban al período colonial.

John Saxe – Fernández – Gian Carlo Delgado

Pero la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad.

Max Horkheimer – Theodoro W. Adorno

 

FMI – BM. TORCIDOS EN SUS PRINCIPIOS DESDE EL PRINCIPIO

La condición de dependencia establecida por el subdesarrollo en el que se encuentra de manera permanente ubicado el Tercer Mundo viene a ser una desventaja histórica estructural que funge como una condición determinante supeditando a los países del Sur a consentir políticas económicas de índole intervencionista, acorde con la dialéctica extractiva propia de la dominación colonial-neocolonial establecida a través de un orden internacional impuesto desde las metrópolis. Orden en el régimen de trabajo extensible a toda relación de producción; orden en el sistema comercial y monetario; orden jurídico que garantice la legalidad del sistema de explotación; orden religioso que coadyuve a la subordinación del ánimo de los colonizados, (‘evangelizados’).

En plena Segunda Guerra Mundial, en un medio ambiente social aún marcado por el New Deal roosveltiano, se comenzó a diseñar instituciones de ayuda económica mundial, tendientes a establecer el orden internacional de la Posguerra.

Orden internacional capitalista establecido de manera específica con los acuerdos en Bretton Woods que pasa a estructurar la dominación imperialista usamericana. Un destacado miembro de la administración del presidente Franklin Delano Roosevelt (FDR) -presidente de los EUA de 1933 a 1945-, Harry White, fue el encargado de configurar el proyecto inicial, intitulado: Plan for a United and Associated Nations Stabilization Fund and a Bank for Reconstruction of the United Nations. (Plan para un fondo de estabilización de las Naciones Unidas para la reconstrucción y el desarrollo).

Dada la violencia destructiva de la Guerra, se requería de un plan de reconstrucción aunado a un sistema financiero que estimulara el comercio, consiguiendo superar la Depresión que marcó los años treinta y en parte fue causa conducente a la Segunda Gran Guerra.

Un dato importante es aportado por John Maynard Keynes referente al beneficio que venía sacando el sistema monetario estadounidense desde el fin de la Primera Guerra Mundial: “El resto del mundo le debe dinero. Rechaza que sea reembolsado en especie; rechaza que lo reembolsen en títulos; ya han recibido todo el oro disponible. El rompecabezas en el que se han metido al resto del mundo no admite más que una sola solución: hallar algún modo de arreglarse sin exportaciones”.[1] Dando una idea del posicionamiento ventajoso que venían tomando los estadounidenses, aprovechándose de la primer debacle europea, la pérdida de la hegemonía de las potencias europeas a efectos de su disputa internacional por el dominio colonial, lo que proyectaba a los EUA a un primer plano mundial.

De cierto que las dos grandes guerras fueron el colofón de la hegemonía euro-occidental en cuanto que la disputa intra-europea por el dominio colonialista termina con su hegemonía dando paso al imperialismo norteamericano y a la Unión Soviética.

Desde aquel entonces la parte estadounidense favorecía la disposición de que los países deudores contasen con las divisas requeridas para pagar el adeudo, e incluso a otorgar donaciones con miras a la obtención de beneficios posteriores. La esencia del Plan Marshall y de un futuro entorno internacional cooptado con adeudos.

Ya en 1934 había aparecido el Export-Import-Bank, un Banco concebido para favorecer las exportaciones usamericanas, para lo cual concedía créditos a gobiernos extranjeros facultándolos a que importasen productos made in usa. Banco con el cual el capital usamericano comenzaba a crear un mercado-mundo a su favor. Complementado con la aparición del Banco Interamericano, propio para operar en la ‘Unión Panamericana’.

Si bien el propósito funcional de este banco, por igual que con el FMI y el BM, originalmente estuvo signado por la intención de la intervención pública en los tratados financieros y mercantiles, regulando los mercados cambiarios. Con tal pretensión llegaron a Bretton Woods los tres funcionarios preponderantes encargados de presentar las propuestas originales que dibujaran el ethos de las nuevas instituciones internacionales rectoras de las actividades monetarias.

Emilio Collado, un funcionario relevante en el Departamento de Estado, al lado de Henry Morgenthau y su asistente Harry White, representando al Departamento del Tesoro, se combinaron para proponer la creación de instituciones bancarias que activaran la producción y el comercio mundiales. A sabiendas de que el conglomerado de Wall Street y la Reserva Federal –y demás bancos privados usamericanos- fueron los causantes de la crisis del 29 y de su prolongación.

La planeación originaria consistía en evitar que el poder de la banca privada estuviese desatado, lo que iba ligado a establecer lineamientos no abiertamente favorables a las potencias del Norte que inhibieran la participación de los países dependientes del Sur.

Dicho fuera por A. S. Berle, Secretario Adjunto del Departamento de Estado: “En el pasado, los movimientos de capital se consideraban como francamente imperialistas. Por lo general conducían a dificultades de un tipo o de otro. Al otro país no le gustaba pagar: los intereses generados se consideraban con frecuencia tiránicos. Estamos aún liquidando muchos de los conflictos del siglo diecinueve que fueron causados por movimientos de capital algo violentos y no siempre claros”.[2]

Así venían operando las relaciones bancarias Norte-Sur (N-S); así eran en esencia y el propósito primario de los roosveltianos del New Deal trataba consecuentemente de frenar tal comportamiento propio de las potencias prestatarias, favorable a la concentración de los capitales en las capitales financieras.

Los nuevos organismos monetarios emanados de la Segunda Guerra trataban en principio de paliar la ambición desmedida propia del funcionamiento bancario capitalista, el que ocurre  acorde con su naturaleza lucrativa, abocada a la obtención de ganancias incrementadas de manera exponencial. El ‘milagro de la multiplicación dineraria’ conseguida con trucos agiotistas y crematistas.

Aun y cuando la intención de implementar un banco multinacional que incluyese a las naciones del Sur, pretendía inducirlos a que en su calidad de prestatarios se comprometieran a pagar sus deudas.

Una inclinación a favor  del poder de los acreedores se implementa desde la creación del Banco Interamericano, al abandonarse el principio participativo de ‘un país un voto’, adoptándose en su lugar el protocolo de que el voto se otorgase acorde al poderío industrial y bancario de la nación sufragante.

A cambio se ofrecía a los países tendencialmente deudores (condenados a ser prestatarios por el orden capitalista internacional) otorgarles garantías de protección ante el recurso imperialista del uso de la fuerza efectuado por los acreedores para cobrar adeudos suspendidos: “En efecto, no hacía mucho tiempo que Estados Unidos y otras potencias acreedoras intervenían militarmente o bien tomaban el control de las aduanas o de la administración de los impuestos de los países endeudados para recuperar lo que pretendían que era suyo”.[3] Cuando que por aquellos años, aprovechándose la coyuntura, un buen número de países latinoamericanos cortaron total o parcialmente el reembolso de sus deudas.

Mientras la administración Roosevelt existió, el propósito de que las instituciones bancarias multilaterales a crearse tuviesen un control gubernamental se mantuvo: “Estas instituciones tendrían que ‘controlar las inversiones internacionales de capital privado, proporcionando medios judiciales y de arbitraje para la resolución de las disputas entre acreedor y deudor, y para eliminar el peligro del empleo por parte de los países acreedores de sus reclamaciones como base para demandas políticas, militares o económicas ilegítimas’ (Extracto de un memorándum del Consejo de Relaciones Exteriores con fecha 1° de abril de 1942)”.[4]

Los objetivos procurados que tenían que cubrir las instituciones monetarias de la Posguerra se reducían básicamente a dos: 1) Crear un fondo estabilizador de los tipos de cambio y 2) fundar un banco que proveyera de capitales internacionales. Procurándose que fuesen dos bancos separados para no crear un supra monopolio todopoderoso.

Pero por supuesto que la dirección del Fondo y del Banco no dejaría de estar en manos de las potencias industriales y acreedoras de facto, mientras que los países periféricos se veían incluidos en su calidad de prestatarios comprometidos.

Fundándose el Fondo Monetario Internacional cual organismo especializado de las Naciones Unidas con la función de ser la institución central del mundo capitalista dedicada a fijar las normas del sistema monetario internacional, capaz de fungir como órgano consultivo de los gobiernos, obviamente, tercermundistas, prestándoles asistencia financiera; acciones inscritas en el marco determinante de las relaciones N-S, y así tendientes a instaurar y reproducir las relaciones de presión metropolitanas sobre las periferias en un orden internacional políticamente aceptado, proclive a solidificar las ventajas de la industria desarrollada sobre los países subdesarrollados y así dependientes del poder capitalista centralizado en las capitales del capital: New York, Chicago, Londres, París, Fráncfort, Zúrich, Tokio, Hong Kong, empleando al Fondo Monetario y al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BRIF = Banco Mundial), como instituciones monetarias de carácter internacional públicas, empero, sujetas a los designios capitalistas.

Se suponía que el Fondo “debería asegurar la estabilidad de los tipos de cambio, el abandono progresivo de los controles cambiarios y el abandono de los subsidios a la exportación”. Tal era la función-propósito originaria; mientras que el Banco tendría por imperativo aportar los capitales requeridos para la reconstrucción en la Posguerra, incluyendo aportaciones a los países atrasados en procura de su desarrollo. Yendo de por medio el estabilizar los precios de las materias primas, si bien, lo fundamental del funcionamiento del Banco Mundial en potencia radicaba en que: “Debería prestar capitales a partir de su propio fondo y disponer de una moneda propia: la unitas”.[5]

Propósitos y principios originalmente enunciados en el plan presentado a Roosevelt por Harry White, el que le resultó por demás desfavorable al capital privado, de por sí reluctante a cualquier control a su desempeño, máxime si la institución en cierne intentaba regular y competir en la circulación de capitales y la obtención de beneficios.

 Así que la presión en contra de que se implementasen los propósitos originales debió ser muy fuerte, al grado tal de que FDR decidió pactar y de hecho transigir el espíritu del New Deal, para obtener la ratificación del Congreso. Al grado tal de que: “Las concesiones hechas por Roosevelt eran considerables, a tal punto que desnaturalizaron el proyecto original. Con todo, Wall Street esperó hasta 1947 para apoyar realmente al Banco y al Fondo. / Entre las propuestas originales que fueron desechadas antes de la Conferencia de Bretton Woods estaban: –la creación de una moneda propia del Banco…; – el recurso del Banco a su capital propio para conceder préstamos. Finalmente se decidió que el Banco pidiera prestado a los banqueros privados los fondos que a su vez prestaría”.[6] Radicando en eso último el golpe de control que le permitía a los banksters enclavar su dominio.

La histórica Conferencia de Bretton Woods tuvo lugar entre el 1° y el 22 de julio de 1944, auspiciada por las nacientes Naciones Unidas. Aunque los soviéticos fueron invitados a participar, ante la intromisión subrepticia de los de Wall Street (y de la City), Moscú estuvo en desacuerdo con los estatutos finales de la carta constitutiva, denunciando ya en 1947, en plena Asamblea de las Naciones Unidas a “las instituciones de Bretton Woods como ‘filiales de Wall Street’. Para la representación soviética, el Banco Mundial estaba ‘subordinado a unos objetivos políticos que lo convierten en un instrumento de una gran potencia’”.  Tal y como quedaron establecidas las instituciones que promovían el nuevo orden monetario internacional favorable en primer instancia a los Estados Unidos y en segunda al Reino Unido, la potencia imperialista emergente y la declinante. “El reparto de los votos ilustra muy bien la voluntad de dominación de Estados Unidos y de Gran Bretaña sobre ambas instituciones. En 1947, los dos países totalizaban casi el 50% de los votos (34.23% Estados Unidos y 14,17% el Reino Unido, al 30 de agosto de 1947)”.[7] Los países del Tercer Mundo quedaban como el submundo, tan solo representados simbólicamente con porcentajes irrisorios en la toma de las decisiones.

Por lo que Bretton Woods es igual a: “ampliar nuestros mercados hacia el Tercer Mundo, incorporándolos al sistema industrial, dentro de la órbita de nuestro comercio. Y eso es el meollo de lo que fue la conferencia de Bretton Woods de 1944”.[8] Dicho fuera esto por un enterado de la parte imperialista.

Injerencia imperialista implícita, si bien disimulada, nunca mencionada como tal en los parámetros paradigmáticos manifiestos en los acuerdos institucionales. En lo que preferentemente tales acuerdos internacionales, o bien se generalizan y se aplican a todo el Tercer Mundo, o cuando se precisa se realizan de manera bilateral, USA-país del Sur.

El Banco Mundial fue empleado por la dirigencia capitalista para ir creando la infraestructura requerida en los países neo colonizados con miras a satisfacer los requerimientos de las transnacionales en su explotación de los recursos naturales y de la población nativa. Modernización infraestructural para la expansión de la explotación capitalista en territorios antes no integrados por los medios de transporte y difusión, igual a comerse la foresta e ir extinguiendo la fauna, incorporando territorios hasta ese entonces no sujetos a la red y los circuitos de explotación mundial del Capital.

Representando el asalto final de la civilización a la Natura efectuado con la compulsión capitalista por explotar todo recurso y materia prima así como a las poblaciones circundantes, incorporándolos al mercado-mundo, lo que es igual a decir al control y dominio que el sistema capitalista central ejerce, integrando los territorios periféricos en el circuito circular de los vectores centrífugo- centrípetos que requieren la expoliación de los países periféricos y su sometimiento al orden mercantil internacional, para que entreguen a bajo precio los insumos que necesitan las metrópolis y además se conviertan en consumidores cautivos de los productos fabricados por la ‘producción a chorro’ de las industrias del Primer Mundo.

Y el Banco Mundial en los primeros tres lustros de su existencia se dedico a auspiciar los proyectos que enganchaban a los subdesarrollados del Sur al sistema maquinal recargado. Entonces, los proyectos aprobados se concentraban en “mejorar la capacidad de exportar del Sur hacia el Norte” preferentemente  commodities, productos primarios vendidos a precios bajos, menores a los de las importaciones de productos manufacturados, con valor agregado a esas mismas materias primas por ellos exportados hacia el septentrión que les retornan encarecidas como artículos procesados, implicando la transferencia desigual de valores propia del secular intercambio colonial N-S, reglamentado ahora con tratados comerciales que obligan a transferencias inequitativas en un marco jurídico internacional con tribunales de arbitrio arbitrarios localizados en las capitales-capitalistas.

Y ni para donde irse, el mundo achicado por el dominio imperialista se convierte en un mercado-prisión.

En primer instancia el World Bank prestó dinero a las metrópolis coloniales europeas afectadas por la Segunda Gran Guerra “para explotar mejor sus colonias, después, cuando éstas lograron su independencia [sí, su ‘independencia’], les impuso la obligación de asumir las deudas que las metrópolis contrajeron para reforzar la colonización y la explotación de sus recursos naturales y de sus pueblos”.[9] Tal fue la canallada suprema realizada por este engendro de las Naciones Unidas secuestrado por los capitalistas imperiales. The Wolf Bank wrap and wrack the world. (Wolf Bank por lo de sus auténticas siglas en inglés, así en lo sucesivo WB).

Cuando que los préstamos concedidos sirven para esas obras de infraestructura que van creando la red de comunicación integral a las metrópolis, contrastando con la ausencia de obras en educación, salud y otros servicios básicos. Obvio, como consecuencia de tales políticas se crearon ciudades con centros urbanos reducidos donde se asientan las sucursales metropolitanas, rodeados de cinturones de miseria cortesía del WB; típico patrón de asentamientos que tiende a realizar la praxis capitalista.

Tomar por asalto a los países pobres, implementando la política económica favorable “a las grandes potencias accionistas y sus empresas”, tal fue la función cumplida por el WB a favor de la instauración del capitalismo imperialista.

El primer director del WB era un ex banquero y editor del Washington Post, Eugene Meyer, quien tomó posesión el 18 de junio de 1946, durando tan solo seis meses. En momentos en los que los Mercaderes del Templo presionaban con todo para hacerse del control del World Bank: “Los comienzos del Banco Mundial fueren, en efecto, difíciles. La hostilidad de Wall Street no había disminuido después de la muerte de Roosevelt, en abril de 1945. Los banqueros desconfiaban de una institución que, para ellos, estaba aún muy influenciada por la política del New Deal demasiado intervencionista y demasiado pública. Habrían preferido que Estados Unidos desarrollara de forma exclusiva el Import-Export Bank”.[10]

Al término del período Roosevelt con la marcha del Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau, y aun y cuando Eugene Meyer les resultara inocuo, a los cambistas les molestaba sobremanera que los asesores de Roosevelt partidarios del control público a las nuevas instituciones, los señores Emilio Collado y Harry White, “quedaran como directores ejecutivos del BM y del FMI, respectivamente”. Así que tan pronto como un año después (1947) los de Wall Street colocaron a John J. McCloy como presidente del WB secundado por el vicepresidente Robert Garner y por Eugene Black, “que reemplazó a Emilio Collado. Hasta entonces, John McCloy era un importante abogado de negocios en Wall Street, Robert Garner era vicepresidente de General Foods Corporation y Eugene Black era vicepresidente del Chase National Bank. Por otra parte, Harry White fue destituido del FMI. Wall Street se sentía completamente satisfecho. Con la partida forzada de Emilio Collado y Harry White desaparecieron los últimos partidarios de la intervención y el control públicos de los movimientos de capitales. Los affaires podían comenzar”.[11] Y el World Bank se transformó en Wolf Bank, así como el International Monetary Found pasa a ser el Fondo Monetario Imperialista.

Como hace ver Eric Toussaint, el ambiente anticomunista que la derecha estadunidense desató por intermedio del senador republicano de Wisconsin, Joseph McCarthy, fungió como la pulsión propicia para someter al Fondo y al Banco a la férula de los capitostes, cargando sobre Harry White: “Harry White, padre del Banco Mundial y director ejecutivo por Estados Unidos en el FMI, fue objeto de una investigación del FBI (Federal Bureau of Investigation) en 1945 por espionaje a favor de la URSS. En 1947, su caso fue sometido al gran jurado federal, el que se negó a iniciar un proceso. Al año siguiente, compareció ante el Comité de Actividades Antiamericanas (Committee on Un-American Activities). Víctima de una agresiva campaña, murió de un ataque cardiaco el 16 de agosto de ese año, tres días después de su comparecencia ante el Comité. En noviembre de 1953, durante la presidencia de Eisenhower, el procurador general lo inculpó póstumamente como espía soviético. Acusó también al ex presidente Truman de haberlo designado como director ejecutivo del FMI a sabiendas de que era un espía soviético”.[12]

Sí, debió ser un agente de Stalin con bandera roja de oz y martillo debajo de su almohada, puesto que en realidad era un estorbo para el dominio del capital privado en las nuevas instituciones abocadas a establecer el orden monetario de la Posguerra, personaje que además de enjuiciar le pudieron dar un tratamiento para el corazón cortesía de las agencias del terror usamericanas, un caso más de un enemigo del sistema liquidado de manera subrepticia por tan efectivos aparatos de vigilancia y punición; por debajo de la punta del iceberg deben tener un enorme cementerio clandestino en su haber.

Un último caso semejante es el asesinato de Philip Marshall y sus dos hijos. Personaje autor de un libro sobre el 11-09 anti versión oficial, quien a decir de Kevin Barrett (fundador de la Alianza de Musulmanes, Cristianos y Judíos) fueron asesinados en una operación secreta de la Agencia Central; versión que respalda lo considerado por Wayne Madsen (ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional), quien descartó la versión de un suicidio. “Madsen manifestó que el propio Marshall, quien había sido testigo de muchas operaciones encubiertas, había decidido revelar ‘ciertos misterios’ / Marshall estaba convencido que el ex presidente de EE.UU. George W. Bush programó el atentado del 11 de septiembre de 2001 para fortalecer la posición de la cúpula estadounidense / En una reciente entrevista con PressTV, Barrettt declaró: ‘Por supuesto, aquí en EE.UU, la seguridad de los estadounidenses ha sido puesta a un lado, a favor de la comunidad israelí’ / Barrett agregó: ‘Parece que Philip Marshall tenía en sus manos algún tipo de información explosiva. Y tenía la intención de publicarla en su próximo libro’”.[13] Cabe señalar que los hijos de Marshall, Micaela y Alex, tan sólo contaban con 14 y 17 años, lo que refleja con claridad la inhumanidad de las alimañas terroristas que forman parte de la policía imperialista. Un caso más en las secuelas del Auto Atentado que propicia la Gran Mentira en la que se basa la ofensiva imperialista emprendida en el siglo XXI.

Volviendo a  los orígenes de la configuración del nuevo orden internacional, fue el caso de que la intromisión del establishment usamericano se hizo extensiva a toda agencia especializada de las Naciones Unidas, espulgándolas de posibles ‘comunistas’, tanto en el gobierno de Truman como en el de Eisenhower se ejerció presión en la Organización de las Naciones Unidas, condicionado el apoyo ($$$) de los EUA a los diferentes organismos  de ayuda financiera comprendidos en la ONU.

El gran logro de los capitalistas-imperialistas lo consiguen evitando que el World Bank tenga moneda propia, obligándolo a requerir de empréstitos privados para poderle prestar a los países subdesarrollados: “Para prestar dinero a los países miembros, el Banco Mundial debía comenzar por pedir un préstamo a Wall Street, en forma de emisión de bonos. Los banqueros privados pedían garantías antes de prestar a un organismo público, dado que a comienzos de 1946, el 87% de los títulos europeos estaban en cesación de pagos (default), lo mismo que el 60% de los latinoamericanos y el 56% de los de Extremo Oriente”.[14]

Pero claro que los reyes del agio prestaban a tasas altas de interés, pidiendo garantías en un mundo aún convulsionado por las secuelas de la Guerra y las concernientes ruinas y bancarrotas. Aconteciendo que: “Con el trío McCoy-Garner-Black en los mandos del Banco, los banqueros privados aflojaban un poco su bolsa porque tenían la garantía de recuperar la inversión con beneficios. No se equivocaban. En el curso de los primeros años de actividad, el Banco prestaba principalmente a los países industrializados de Europa”. Hasta que el Plan Marshall, promovido en abril del 48, lo relevó del compromiso de prestar fondos para la reconstrucción. Siendo el caso de que el Banco se abrió muy tímidamente a prestar a los países en desarrollo, y en mucho como reacción al ‘peligro comunista’.

La Revolución Comunista en China del 49 fungió como un primer acicate para que el Banco implementara una política de contención por medio de concesiones al Tercer Mundo, empleando empréstitos para mejorar las condiciones de vida de las capas más desfavorecidas por la praxis capitalista, con el propósito explícito de contener una temida propagación de ‘revoluciones’, rescatando con ayudas condicionadas al proletariado periférico de caer en las ‘garras del comunismo’. Pero tales ‘ayudas’ siempre contenían predisposiciones favorables al capital central y no al desarrollo de los países pobres.

Es de notar que el ‘dúo financiero’ (e incluyendo en esta caso a la FAO y a la OMSC), tuviera desde un principio notable interés por ‘ayudar’ a Colombia, mas resulta irónico que desde 1948 (asesinato de Eliecer Gaitán a cuestas) las disposiciones financieras concertadas realizaran todo tipo de misiones y proyectos y (???). Es el caso de que a la fecha Colombia sigue siendo uno de los países más empobrecidos de América Latina, con mayor índice de concentración de la riqueza en una casta de terratenientes y ganaderos, ocupados por el capital extranjero e invadido por bases militares yanquis. ¿Se entiende para qué sirven estas misiones y sus proyectos?

La complementación entre el Fondo y el Banco es efectiva como el funcionamiento mismo de la maquinaria capitalista, teniendo implícito un propósito oculto que nunca se revela, salvo frases y testimonios sueltos o de arrepentidos. Un botón de muestra que es una perla se revela en la siguiente referencia: “Las instrucciones verbales que recibí como jefe de una misión del Fondo [FMI] en Colombia, en 1955, formuladas en una reunión con el vicepresidente del Banco [Mundial] y el director ejecutivo del Fondo, transmitían la misma idea, expresada en el lenguaje más directo de la época: ‘Tú le retuerces el brazo derecho y nosotros le torcemos el izquierdo”. (Palabras pronunciadas por uno de los ejecutivos del FMI, Jacques Polack, a propósito de su misión en Colombia).[15]

¿Hace falta más explicación? Colombia está entregada al capital transnacional y a una oligarquía de terratenientes con una concentración de la riqueza lacerante para la mayoría de colombianos y colombianas. Y luego se preguntan por qué hay guerrillas en Colombia y una lucha armada que dura ya más de medio siglo.

El ‘peligro’ más álgido que obligó al Dúo monetario imperialista a incrementar la ayuda a la América Latina y al Caribe fue la Revolución Cubana. Aconteciendo que en 1961 J.F. Kennedy pusiera en su lugar a los del Fondo para conceder ayuda más efectiva a Bolivia: “El 28 de marzo de 1961, Kennedy pidió que se actuara para impedir el caos en Bolivia. Su gobierno decidió ‘ignorar las propuestas del Fondo Monetario Internacional y del Departamento de Estado de que Bolivia necesitaba una buena dosis de austeridad antiinflacionaria, y en cambio consideró que lo que había que hacer era ofrecer una ayuda económica inmediata (…) Las cosas estaban ya bastante mal para pedirles nuevos sacrificios a quienes no tienen nada para dar’. Unas semanas después, Kennedy anunció la Alianza para el Progreso…”.[16] ¡Todo sea por salvarnos del comunismo!

Alianza que no prosperaría en su cometido de impulsar el desarrollo en Latinoamérica por las mismas causas que ningún proyecto metropolitano tiene éxito en el Sur al formar parte de los mecanismos de dominación capitalista estructuralmente establecidos, empero, la propuesta de JFK revelaba una intención auténtica en procurar un alivio a las depauperadas economías del Tercer Mundo, cosa contraria a lo que se haría con más énfasis al triunfar el TINA thatcheriano (con sustento teórico hayekiano) y la reganomanía (friedmaniaca), y no se diga el neoliberalismo sanguinario impuesto por Pinochet: ‘más austeridad para vosotros, los pobres del mundo’.

En un principio se procuró establecer un patrón de cambios internacional apoyado en el oro (reservas de oro complementadas con las monedas preponderantes, preferentemente el dólar) virtualmente convertibles en oro: “En última instancia, la convertibilidad, aunque ello no consta explícitamente en el Convenio, se refiera de hecho a la libre conversión con el dólar, única divisa que por lo menos teóricamente podía cambiarse automáticamente por oro (hasta 1971, y que hoy sigue siendo la principal moneda de reserva). Este precepto era la base misma del patrón de cambios-oro”.[17]

Patrón que en un principio era posible, dado que “las reservas de dinero circulante constituían tan solo diez por ciento de las reservas monetarias mundiales, el resto era oro”. Pero no había oro en el Planeta, ni mucho menos ya extraído en los bancos y mercados, capaz de sustentar la  emisión (‘inflación’) monetaria, volviéndose una farsa el respaldo del dólar en oro, incluso y cuando el precio del oro estaba fijado en 35 dólares desde 1934, para cuando la productividad industrial venía creciendo de manera exponencial, propiciando un comercio en cantidades inéditas, haciendo que el oro ya sólo representase un “tercio de la liquidez internacional”. Mientras que: “El mundo se hallaba inundado con dólares que los Estados Unidos, posiblemente [sic], no serían capaces de convertir en oro mientras permaneciera inmóvil el precio de 35 dólares la onza”.[18]

No había oro en la Reserva Federal-Bank New York que garantizara la convertibilidad, lo que muy convenientemente para su beneficio, determinó abandonar tal patrón de cambios, dejando al sistema monetario aparentemente a la deriva; en realidad, determinado por la ‘moneda franca’ que venía ya siendo el dólar. ‘Moneda’ que a partir de ese entonces puede incrementarse sin contar con respaldo alguno fijado en oro, o en lo que fuere, facilitando la producción de papel moneda pintado de verde y con unos símbolos, efigies y leyendas esotéricas de ¿superchería?, de cierto que efectiva en su propósito de facilitar el domino monetario de la estirpe de los Mercaderes del Templo: “en Dios confiamos” …, ‘nos entregue por usura al mundo’ (Deuteronomio 15-6), promesa de Yahve que si para alguien es válida en su realización es para tal Estirpe de Cambistas, convertidos en Banksters que tienen a su ‘becerro dorado’ en Wall Street, mismos que controlan la Reserva Federal y con ello la emisión de dólares a su conveniencia. “Pueden imprimir tan poco (o tanto) como les plazca”, con preferencia a la profusión en un primer movimiento con la que inunden los mercados para después entrar en las contracciones de rigor, oscilaciones que no hacen sino incrementar la acumulación de los tiburones.

Teniendo la moneda hegemónica de la que se obtienen porcentajes de beneficio en las transacciones internacionales. Quedando la libra esterlina como otra moneda preponderante, si bien, en una marcada segunda instancia, como corresponde a la moneda del otrora imperio imperante hasta la Primer Guerra Mundial.

En un diálogo imaginario Sócrates cuestiona el valor real de esta moneda imperialista: “Sócrates: Veo que tu principal moneda lleva una leyenda que promete pagar al poseedor la suma de una libra. ¿Qué es esta cosa, la libra, cuyo pago se promete? / Economista: Una libra es una unidad británica de cálculo / Sócrates: Si así es, supongo que se tratará de un objeto concreto que represente más firmemente la unidad abstracta de cálculo que promete este papel / Economista: No es tal cosa, ¡oh Sócrates! / Sócrates: ¿De veras? Entonces, lo que tu banco promete es entregarme otra promesa sellada con un número distinto, para el caso de que yo viera que el número estampado en la promesa que tengo fuera de mal agüero / Economista: Parece que, en efecto, lo que promete es algo así”.[19]

Más que un mal agüero se trata de un valor falso o falsificable, para ser más precisos, y no porque se produzcan billetes de imitación, sino porque tal valor no se fija en la productividad industrial y en los enseres realmente existentes, lo que hace valer a todo dinero, a fin de cuentas. Mal agüero en todo caso para los endeudados del mundo, para los comunes que tenemos que soportar los impuestos y demás excesos del agio y la especulación, tal y como lo confirma la situación presente. Pero: ¿Quo Bono?

Técnicamente, la función precisa del FMI consistía en cubrir los déficits, evitando el descenso del nivel de las reservas de divisas de los países miembros “por debajo de un punto de peligro que pudiera obligar a la devaluación”.[20] Recomponiendo el mercado mundial al pretender una estabilidad financiera y cambiaria propia de la ‘pax americana’.

En lo que el ‘libre comercio multilateral’, sin restricciones, termina por favorecer a las potencias industrializadas, y así, en los años 50, principalmente a los EUA, yendo de por medio la convertibilidad de toda moneda a dólares, detalle que no estaba enunciado de manera explícita en el Convenio, pero dado que el dólar era la única divisa designada para cambiarse automáticamente, la moneda usamericana terminaba por ser, más que moneda de reserva prioritaria, moneda imperante rigiendo el comercio mundial y en los mercados financieros.

Desde un principio, con el Wolf Bank el establishment usamericano procuró que el dólar pasara a ser la divisa predominante: “La estrategia fue crear una estructura de instituciones ‘internacionales’, cuyo control estadounidense quedó garantizado por medio del sistema interno de votación que funcionó desde entonces con el principio de ‘un dólar, un voto’”.[21] Aunque más bien viene a ser: muchos dólares, más votos.

Cuando que el peso del voto usamericano dentro del FMI resultaba determinante, dado que su insuperable condición de país vencedor y no destruido al término de la Guerra, lo tenía convertido en la potencia proveedora de capitales y acaparadora del oro, de manera tal que se constituye en el principal financiero de la reconstrucción, convirtiéndose en el nuevo León del mundo-mercado: “Consecuentemente, Estados Unidos puede bloquear de forma inmediata cualquier programa o acción que atente contra sus intereses…”.[22]

Orden financiero internacional supremo promovido “por encima de cualquier marco normativo legal y penal, nacional y aparentemente internacional, que pudiera regular su actuación”. Desde Bretton Woods se escritura un estatuto de inmunidad y privilegios a favor del FMI, procreándose una burocracia de intocables, con poder de acción mundial, gozando “de inmunidad frente a cualquier proceso legal, a excepción de que el Fondo señale lo contrario”.[23]

Representando un dechado de dominio capitalista cortesía del poder imperialista, cual monopolio internacional de las finanzas, dictaminado por acuerdos aceptados por todas las naciones de la semiesfera capitalista (y tras la caída de la Cortina de Hierro y de Bambú, globalizado por completo), apuntalando la hegemonía del Norte sobre el Sur ejercida por medio de una transferencia de valor desigual estatuida por la ONU a favor de las potencias capitalistas lideradas por USA.

Recalquémoslo: Siendo producto este orden mundial capitalista de la voluntad de poder del conglomerado monopolista septentrional, él que procura establecer un orden sistémico que les permite explotar los recursos naturales y a los pueblos ahí donde lo requieran sus intereses capitalistas, además de dominar los mercados periféricos.

El imperativo de Estados Unidos fue colocar a todo el mundo bajo el dominio de principios institucionalizados producto de sus intereses empresariales y de seguridad, incluyendo el control de áreas o países geopolíticamente estratégicos. El FMI y el BM fueron diseñados de forma tal que Washington pudiera dominar sus políticas e impulsar programas favorables a su aparato empresarial, ya fuera por la vía de sus mecanismos de votación o por los requisitos de membresía; estos últimos enrocan la actuación y fomentan la sinergia de ambas instituciones, al exigir que para ser miembro del Banco Mundo es necesario, primero, serlo del Fondo Monetario Internacional”.[24]

Y como vemos, importándoles sobre todo el dominio del sistema monetario cual orden internacional favorable para el ejercicio de concentración de capitales líquidos. Pasando por reformatear el orden colonial permanente durante todo el desarrollo de la Época Moderna, por ser tal el fundamento del desenvolvimiento capitalista en el sentido en que viene a ser, a nivel internacional, la manera en que la extracción centrípeta se realiza.

Aunque esos instrumentos –a los que posteriormente se agregaría, entre otros, un organismo para manejar el comercio internacional (GATT, ahora OMC)- fueron diseñados para sustituir el sistema colonial de dominio, en ningún momento se pensaron para inducir un tipo de transformación colonial que negara a la nueva potencia hegemónica y a sus aliados el acceso a los recursos naturales, fuerza de trabajo y mercados de los Estados Capitalistas Periféricos; es decir, con ellos se mantendría perfeccionada la transferencia de excedentes a su territorio, desde las áreas económicamente tributarias, especialmente, en el caso de Estados Unidos, de América Latina y el Caribe”.[25] La eficiente fuerza de dominio (atracción) de los vectores centrífugos-centrípetos que se ejerce en el flujo de insumos y mercancías  a concentrarse para su usufructo en las metrópolis septentrionales.

Y si los países periféricos tienen problemas para mantener la paridad cambiaria requiriendo devaluar sus monedas, el FMI tiene la función convenida de intervenir a través de ‘misiones de consulta’ abocadas a examinar la política económica del país que esté en dificultades, cual agente interventor de dominio. Trasládese esto a la realidad en el desequilibrado sistema-mundo capitalista, y se entenderá que el desorden monetario cambista conduce al endeudamiento de las naciones infra desarrolladas, llevando a una situación en la que a través del procedimiento deuda, como lo que es, una forma de extracción capitalista mefistofélicamente efectiva, consuetudinaria, aceptable en un sistema de imperialismo monetarista, el Fondo termina interviniendo las economías tercermundistas.

Deuda implícita en el sistema de intercambio por las infraestructuras asimétricas y las transferencias desiguales de valor de facto impulsadas en el comercio internacional entre metrópolis y colonias propiciando así un sistema-mundo que condena a los países del Sur al endeudamiento en resultas de la asimetría productiva, industrial.

Siendo un Fondo de depósitos a cuotas proporcionales a la magnitud de las rentas de sus miembros y a las reservas en divisas que posean, calibradas asimismo en proporción al volumen de importaciones-exportaciones, resultando obvio que las potencias capitalistas pasan a ser las mandonas. Implicando cuota en oro vigente hasta 1971-1978, a un 25% del total, el resto en moneda nacional depositada en el banco central del país, para cubrir toda operación que conllevara la intervención del FMI: “La cuota así fijada servía de base para medir el poder de voto (250 puntos para cada socio, más un voto por cada 100.000 dólares de cuota), así como para determinar el máximo volumen de recursos del Fondo del que podían disponer los países miembros para resolver sus problemas de balanza de pagos”.[26] Aun y cuando las cuotas cobradas a los países de la OPEP se incrementan en el segundo lustro de los 70, haciendo disminuir por tanto la participación de Estados Unidos en un 20%, no fue esto óbice para que los de Washington siguieran conservando su poder de veto en decisiones importantes.

El que tiene el dinero manda. Como en un club de ricos en el que quien tiene más dinero goza de mayores privilegios. Desde las reformas de Solón, cuando con su intervención en resolución de la crisis en Atenas queda patentada la transfiguración de la Timocracia en Plutocracia, la jerarquía queda decretada por la riqueza particular que se ostente, pasando a determinar el status quo.

El oro entregado por las naciones era el soporte del crédito, y si las naciones dependientes de capitales externos, por obvias razones requerían de mayores préstamos a las cuotas fijadas reglamentariamente, para eso se incrementaron los créditos contingentes, también llamados stand by, con los que se ampliaban las cifras de los préstamos, pero el quid del caso radicaba en que habría que pagarlos. (El detalle refiere la Trampa, al ir quedando los préstamos al arbitrio de los bancos privados).

Cuando que sobre la cuota los intereses se incrementan, viniendo a ser el punto clave del business la fijación de estos, sobre todo en la posibilidad de que se puedan incrementar al arbitrio del prestamista.

El procedimiento del endeudamiento de los países subdesarrollados aparece con el reciclaje del hot money, exceso de dólares que inundan los mercados, teniendo los bancos atiborrados de ‘eurodólares’ sus arcas, dando paso al procedimiento mefistofélico, consistente en que los préstamos originales se hacen a bajas tasas de interés, pero semi-oculto, en el laberinto de los incisos escritos con letras chicas, allí aparece discretamente indicado que las tasas están sujetas a variables acordes con circunstancias impredecibles.

Apareciendo así por el estilo los swaps[27] y los créditos élite, obtenidos dentro del Club de los Diez, un Club de Élite conformado como grupo que reunía a las diez potencias monetarias en la década de los 60.

Pero tales créditos controlados en principio por los gobiernos cayeron en desuso a partir de 1970, dando paso a que la banca comercial, por intermedio de los eurodólares, tomasen el control de los préstamos, justo cuando se abandona el patrón dólar-oro para dar paso a la inflación de dólares.

Era el caso de que entre 1947 y 1968 la cantidad del dólar-billete en el mercado externo subía de  6 400 a 35 700 millones, “y durante el mismo lapso las reservas oro en poder de EE.UU., se contrajeron de 24.600 a 10.400 millones de dólares”.[28] Para cuando el factor petrodólares entró en acción estimulando aún más la máquina de fabricar verdes, sobreabundancia de circulante, los petrodólares captados por los europeos y concedidos como créditos blandos, pasan a ser denominados como eurodólares.

Ya para ese entonces el poder político militar del Imperio había conseguido en acuerdos bilaterales que los bancos centrales del Tercer Mundo renunciaran a reclamar la convertibilidad de sus reservas de dólares: “Esa expansión fiduciaria del dólar se vio consolidada por medio de una serie de acuerdos bilaterales de Estados Unidos con varios bancos centrales, en virtud de los cuales estos últimos renunciaron a reclamar la convertibilidad de sus reservas de dólares. Esas medidas fueron las que en buena medida permitieron la fuerte penetración norteamericana en todo el mundo capitalista a lo largo de los años 60 y 70”.[29]

Cuando que el dólar, conforme va cayendo el PIB usamericano no es una auténtica moneda de reserva solvente. No, pero pasa a ser una moneda -en realidad vil billete- de hegemonía imperial, para régimen de intercambios, con su conveniente pago porcentual por su emisión y empleo en beneficio de la FED y de Wall Street…. Teniendo en el Fondo Monetario Imperialista y en el Banco Lobo a sus brazos que se extienden por el mundo.

La marca del agio capital privado se implanta en los préstamos concedidos con tasas de interés al nivel del mercado dinerario (sinónimo de especulativo): “a lo que se sumaba una comisión por gastos de gestión y un plazo de devolución demasiado corto. Esto provocó muy pronto las protestas de los PDE [Países en Desarrollo], que propusieron que la ONU dispusiera una financiación alternativa, menos onerosa que la del Banco Mundial”.[30]

Nada a favor de los países tercermundistas, pues el Banco Lobo se fue convirtiendo en una agencia de préstamos internacionales predispuestos por la banca privada, la que en el fin de cuentas se beneficia con ellos: “En la actualidad el Banco presta a los PED cuya renta anual por habitante es superior a 965 dólares a una tasa cercana a la del mercado. A imagen de un banco clásico, selecciona con cuidado los proyectos rentables, sin olvidar la imposición de reformas económicas draconianas. El dinero prestado proviene mayoritariamente de la emisión de bonos en los mercados financieros (13.000 millones de dólares en el año 2004). Los reembolsos se efectúan en un plazo comprendido entre 15 y 20 años, con un período de gracia de tres a cinco años, durante el cual no hay reembolso de capital. Esta actividad de prestamista es muy lucrativa: el Banco Mundial obtuvo significativos beneficios, del orden de varios miles de millones de dólares por año, a costa de los países en desarrollo y de su población”.[31] Ergo, y si el Banco le tiene que pagar a los banqueros privados a su vez los préstamos que les han concedido para prestarle a los pobres, ya sabemos quien termina ganando la parte del interés incrementado a usura. Subvirtiéndose el propósito y los principios originarios de las instituciones financieras emanadas de la ONU.

La estrategia imperialista ejercida como neocolonialismo se implementa a través de la dupla IMF- WB. No se presta para proyectos que creen industria competitiva en el Tercer Mundo, sino complementaria del capital metropolitano, evitando rivalizar o substituir las importaciones provenientes de la industria avanzada; no hay generación de capital industrial para que los países se vuelvan autosuficientes en los bienes prioritarios; la secular desigualdad que gesta el sistema capitalista, encarnado en las ganancias de las industrias matrices, se apuntala a través de la dupla. Dependencia reconfigurada etapa tras etapa del desarrollo capitalista, garantizando además un circuito pérfido de reciclaje del dinero que retorna del Sur hacia el Norte con la compra de los productos del Primer Mundo. Hasta un 93% del capital prestado retorna a los países industrializados por importación de sus productos manufacturados.

Y va un botón de muestra: “En el caso del Congo Belga, los millones de dólares prestados para la realización de proyectos decididos por el poder colonial fueron gastados casi enteramente, por éste en la compra de productos importados de Bélgica. El Congo Belga recibió en total 120 millones de dólares de los cuales 105,4 millones se gastaron en Bélgica”.

Así ocurre que se seleccionan los préstamos acorde con los intereses metropolitanos de incidencia neocolonial. Por ejemplo, en el caso de África se les presta preferentemente para proyectos de minería: “Una prueba es dada en el caso de Mauritania. El 17 de marzo de 1960, Francia avaló un préstamo de 66 millones de dólares contratado por la Sociedad Anónima de Minas de Hierro de Mauritania (MIFERMA). Mauritania era en ese entonces una colonia francesa, pero por poco tiempo más, porque proclamó su independencia el 28 de noviembre de ese mismo año. El préstamo debía ser reembolsado entre 1966 y 1975. Según el informe anual del Banco seis años después la Mauritania independiente le adeudaba 66 millones de dólares. El préstamo contratado a pedido de Francia, cuando Mauritania era una colonia suya, se convirtió en una deuda de la Mauritania independiente unos años después.[32] Un caso más del máximo pecado cometido por los de la dirigencia de un Banco Mundial con sede en Washington al servicio de los mercaderes del Templo y las grandes industrias capitalistas.

Lo que se redondea con la explotación de las minas, el petróleo, el gas, por parte de empresas transnacionales.

Aun y cuando estos empréstitos facinerosos terminen siendo considerados como ‘deudas odiosas’ que sumen más en la miseria a las ‘ex colonias’, no dejan de cobrarse, y peor ocurre  con la aparición más reciente de los llamados ‘fondos buitres’. El dominio financiero neocolonial garantiza que la extracción tributaria siga fluyendo a las ‘ex metrópolis’.

El auge de la Posguerra, los ‘treinta años maravillosos’, en realidad se empezaron a coartar desde el comienzo de la década de los años sesenta, cuando que durante esa década los EUA incrementan la emisión de dólares, lanzados al mercado como obligaciones de pago, pasando a ser dólares sin respaldo, ni en oro, ni en producción, ni en bienes o servicios, dando inicio al auge del dólar ficticio, parasitario, que atrae y sirve para pagar crecientes flujos de mercancías importadas; proceder que va ligado al inicio de la deslocalización de empresas industriales relevantes que parten al exterior en procura de incrementar las ganancias netas explotando países con menor desarrollo orgánico y así abaratados, menos regulados, ergo, más fácilmente explotables.

La determinación de fondo que afecta toda empresa capitalista, signada por la caída de la tasa de ganancias, condena al capitalista a emprender acciones y realizar actividades forzadas que llegan a ser virulentas, en aras de seguir obteniendo porcentajes de plusvalía elevados, requiriendo de intensificar la explotación de los países periféricos considerados como mercados y reservorios de materias primas a ser explotados en su favor, despectivamente considerados como ‘países bananeros’, ‘patio trasero’, aunque en el lenguaje hipócrita de la diplomacia luego se les mencione como zonas de inversión y cooperación, ¿verdá?, Mr. Pelmazo Kerry.

La compulsión capitalista por la obtención de mayores ganancias pasa a estimular la intensificación del saqueo total del Planeta y con ello de todos los pueblos del mundo que son tomados en consideración en base a los recursos naturales que posean. La ‘globalización’ cierra el círculo de la presencia del Capital en el orbe edificado cual Tecnosfera que envuelve a un mundo satelizado bajo mecanismos de control y explotación cada vez más sofisticados y potentes, sometiendo a los pueblos, a toda persona, a un modus vivendi sobredeterminado, regido por normas y leyes del derecho burgués que establecen códigos de vida evidentemente favorables a los intereses lucrativos del capitalista, implementándose un marco internacional en el que se reproduce la intromisión neocolonial de las potencias capitalistas haciendo por el dominio definitivo de la Tierra, como propiedad cosificada de la natura y de los hombres para conseguir los satisfactores materiales indispensables y las anheladas ganancias monopólicas,  que como tales se concentran en un reducido grupo de empresas transnacionales, empresas que configuran conglomerados que se convierten en las entidades sociales preponderantes, con pretensiones de cerrar su dominio mundial.

Tal es la causa de acciones bélicas de gran magnitud, como las guerras en Corea y en Vietnam, que relanzan al preponderante aparato industrial militar usamericano a la obtención de ganancias monopolistas imposibles sin la invasión militar neocolonial, propiciándose el incremento de los gastos militares, motor del capital imperialista y sector económico fundamental para salir de la Depresión.

Sí cabría elegir, el establishment yanqui, orientado desde la Segunda Guerra Mundial hacia el belicismo sustentado en el Complejo Industrial Militar, eligió, acorde con su deformación histórica, seguir por la vía de la reproducción hegemónica del capital imperialista.

Era el caso de que para octubre de 1960 el precio del oro rebasara la paridad de 35 dólares la onza, respondiendo al hecho de que las reservas ubicadas en Fort Knox disminuyen por debajo de poder garantizar la convertibilidad del dólar. De cierto que era a consecuencia de los abusos cometidos por las autoridades monetarias estadounidenses. El oro tendía a valer más que los de por sí desvalorados dólares-billetes.

La tendencia prosigue desatándose una fiebre internacional de compras de oro en los principales mercados del mundo, alcanzando en marzo del 68 un precio de 44.36 dólares la onza. Diseñándose un Pool del Oro (Club de Oro) londinense  reunido en Washington en ese marzo del 68 con el propósito de detener el descenso tan fragrante de las reservas de oro, acordando que las transacciones de oro entre los gobiernos continuarían a 35 dólares la onza, dejándose de vender oro en el mercado privado. “De esta forma se establece un sistema dual para el precio del oro: precios fluctuantes en el mercado privado y precio fijo de 35 dólares la onza en las transacciones monetarias oficiales”.[33] Intentado mantener la paridad cambiaria y la estabilidad monetaria, cuando que era evidente que no podía ser ya así, en el ‘libre mercado’ el oro se transfería a un precio mucho mayor.

Una tautología: ‘el precio del oro’ representa el ‘valor’ del dólar fijado por el Federal Reserve System –la Fed.- en relación al oro. Así las cosas… Por aquellos años el oro se codiciaba para atesorarlo, su preferencia de siempre: “En 1966 y 1967, el equivalente de toda la producción de oro del mundo capitalista más que ir a las reservas de los bancos centrales, ha ido a parar a los cofres de los especuladores”.[34]

El dinero-papel se desplomaba y los bancos centrales podían entre ellos comprar-vender oro a 35 dólares, pero el resto del mercado no tenía por qué sujetarse a tal acuerdo cuando que ya el oro industrial valía mucho más que tal cotización arbitraria, por lo que el precio del siempre refulgente y codiciado metal brillante como el sol en la tierra se disparó al alza depreciando la cotización inflada del dólar en 1968. En adelante el precio del oro se incrementó hasta alcanzar los 190 dólares la onza en 1974. Era el caso de que obligando a Sudáfrica –la del  apartheid– a vender el oro a no más de 35 dólares la onza, las instituciones monetarias usamericanas estuvieron manteniendo de manera artificial la paridad.

Para cuando los principales bancos de EUA y Japón compraban grandes cantidades de dólares para mantener tal paridad, ya en un mundo-mercado inundado de petrodólares sin sustentabilidad real sino ficticia y a favor de la succión centrípeta usamericana y de los especuladores cambistas.

Dando píe a que la especulación se acentuara y con ella la inestabilidad: “De iure, el FMI había abandonado el Patrón de Cambios-Oro que de facto estaba en desuso desde mediados de los años 50. Ahora ya se trataba de un verdadero Patrón Dólar”.[35]

Pero de la devaluación de su moneda los imperialistas sabrán sacar ventaja, dejando al dólar como la moneda franca, imperante en el mundo, sin rival y sin la molesta ‘sujeción’ al oro, lo que permitirá la inflación de dólares atiborrando los mercados capitalistas, aún más.

Por algo sería que la década de los 60 fue la década en la que las grandes empresas norteamericanas alcanzaron su mayor desarrollo: “el valor en libros alcanzó un total de cerca de 80 mil millones de dólares en el año 1970, frente a 32 mil millones apenas diez años atrás, lo que significa que se han más que duplicado en sólo una década”.[36]

Emporios monopolistas caracterizados como ‘grupos financieros’ concentrados en holdings tenedores de acciones de industrias relevantes, constituyendo así los conglomerados corporativos que dominan el mercado estadounidense y extendiéndose a la conquista del mundo capitalista al unísono de que van compitiendo contra el conglomerado soviético.

Emporios que además de dominar la industria y los mercados controlan y patrocinan “las instituciones científicas, tecnológicas, educativas, museos, fundaciones y hasta organizaciones como la Cruz Roja y los boy scouts”. A lo que hay que agregar los medios masivos de difusión comercial, poderosos emisores de propaganda pro capitalista.

Monopolios que en esa misma década  se van reacomodando para recuperar las instituciones de gobernanza, cooptándolas, haciendo de ellas sus fieles promotoras, influyendo de manera determinante en “la política económica gubernamental, dentro del país y en el exterior, convirtiendo al Estado de los Estados Unidos en un poderoso instrumento al servicio de sus intereses. Ello explica la orientación de la acción gubernamental norteamericana en materia de aranceles, cuotas de importación, contratos de guerra, créditos al exterior, apoyo a la inversión privada en el extranjero, sistemas de seguro a los capitales colocados en otros países…”.[37]

La praxis del capitalismo imperialista, ni más ni menos, presionando a los países periféricos con acciones bifurcadas a lo horqueta de resortera, cual dos formas de imponer la sujeción; la forma brusca o la que se da con guante de seda, zanahoria o garrotazo, con el fin de ejercer la coerción que el Norte hegemónico le aplica al Sur colonizado, empleando los organismos internacionales de dominio institucional, efectuándose una presión diplomática y/o gansteril militar que incluye el boicot, amenazas e intervenciones, desestabilizaciones por guerra de precios, devaluaciones,  golpes de Estado y magnicidios realizados para cambiar gobiernos que no acaten el orden neocolonial. Algo consabido pero efectivo en la medida en que lo vienen implementando durante toda la modernidad colonizante sin ser detenidos.

Para cuando la Administración Kennedy intentaba reactivar los motores de vuelo, incluyendo, originalmente, el impulso al preponderante sector de la industria militar, no siendo suficiente, teniendo los Kennedy una inquietud por implementar una economía social más amplia, tanto en los propios Estados Unidos como en el exterior, pero para ello tenía que desmarcarse del dominio ascendente de los monopolios, y en especial de los capitostes que conducen el complejo industrial militar, el que por igual que 10 años atrás con la Guerra contra Corea, apuntaba hacia Vietnam para provocar otra conflagración semejante que le redituara en ventas al por mayor.

Cuando que para 1960, de manera oficial la administración Kennedy acepta que algo andaba mal en el sistema monetario, puesto que la demanda de oro procurada por los tenedores de dólares en el extranjero excedía por mucho las reservas contadas.

Un reimpulso da fuerza a la economía usamericana, logrando prolongar por unos años más su supremacía industrial, y su poder adquisitivo, logrando comprar empresas europeas, pudiendo asimismo permitirse “el lujo de financiar sus amplias exportaciones de capital estrictamente con los intereses de los capitales invertidos en el extranjero”.[38]

Lo que provocó la reacción de la Francia del General De Gaulle, un presidente nacionalista y europeísta, comprometido con resucitar a Europa y volverla contrapeso del dominio usamericano –por cierto, nada comparable a los dos últimos payasos que mal gobiernan Francia-; quien intentó compensar el dominio yanqui aprovechándose del déficit de la balanza de pagos y la disminución de sus reservas de oro, las que van cayendo de 22.8 mil millones de dólares (mmd) en el 50 a 20.6 mmd en 58, a 13.2 en el 66, a 12 mmd en el 68; pretendiendo la Administración De Gaulle que volviendo al patrón oro Europa -salvo GB siempre aliada a los EU- ganaría la batalla monetaria.

Pero la debilidad del dólar era relativa. En realidad, desde la Segunda Guerra Mundial la hegemonía usamericana venía dándose en su producción industrial, aún para 1968 preponderante, cuando que el déficit crónico que venía efectuándose no era consecuencia de un balance comercial pasivo, sino que por el contrario, era fruto también del exceso de exportaciones estadounidenses, las que en el curso de los años 60 fluctuaba “entre cuatro mil y siete mil millones de dólares anuales”.[39] Ganando asimismo altos porcentajes en los intercambios comerciales y en los flujos monetarios.

Resultando que la verdadera debilidad del dólar se manifiesta en el endeudamiento gubernamental y privado, “sin el cual la máquina formidable de producción estadounidense no podría vender su interminable flujo de productos. La deuda privada subió de 140 mil millones de dólares en 1945 a 753 mil millones en 1963. Representó el 78% de la producción global privada en 1945; ese porcentaje subió a 143% en 1963. En 1951 el ciudadano común de los Estados Unidos pagó el 14% de su ingreso en deudas e intereses. Hoy ese porcentaje llega casi al 25%”.[40]

Gastos de guerra y deuda privada a favor de los monopolios transnacionales, así como la deuda del consumidor clase media iniciando la burbuja de todas las burbujas… “El total de la deuda neta privada de Estados Unidos pasó de los ciento cuarenta mil millones de dólares de 1945 a los setecientos cincuenta y tres mil millones de 1963. En 1945 constituía el 78% del producto social privado bruto, y en 1963, el 143%. En 1966 alcanzó un total de novecientos sesenta y cinco mil millones de dólares, mientras que la deuda bruta privada superaba un billón”.[41] Datos claves que reflejan por donde se empieza a agrietar la nave.

Ya en 1969 Ernest Mandel daba cuenta de que los ‘años maravillosos llegaban a su fin’ lo que se denotaba en la base de la economía usamericana, en su sector industrial, el impulso con Kennedy fue el canto del cisne: “El auge de ocho años de la economía de Estados Unidos ha terminado. La única pregunta que todavía tiene que responder es si la economía de EUA está frente a una recesión o a una mera situación de estancamiento”.[42] La producción industrial descendía en picada, y la contradicción capital-trabajo ligada de manera inevitable a la baja en las ganancias conducía al callejón sin salida al que entra el Sistema Mundo Capitalista.

El crecimiento garantizado por el gasto público se tornaba inflacionario y a rédito llegando a un punto de no sostenimiento, la inflación era inevitable y el estancamiento no se superaba con más gasto inflacionario generándose mayor desempleo, produciéndose la balanza negativa (balanza del ahorcado) entre caer de un lado por inflación o del otro con más desempleo; y la inflación de dólares ya era mucho mayor cuando cerca “de 20 mmd de capital europeo estaban flotando en el sistema del mercado de valores de EUA, una parte importante del cual está colocado en forma de valores en los trust de inversión, muchos de los cuales operan en forma altamente especulativa e incluso con bases casi fraudulentas”.[43] El ‘sagrado egoísmo’ practicado por los agentes capitalistas conducía al mundo a una Crisis generalizada.

De manera cruenta, en un golpe de Estado por magnicidio, al segar la vida de JFK impidiendo su reelección y con ello el intento de procurar una auténtica distención y alternativas a la hegemonía imperialista; el capital imperialista más extremista y beligerante se apodera del Estado usamericano, dando paso a la hegemonía ya propiamente reaccionaria de un capitalismo monopolista que en el imperialismo ejerce un dominio más extenso e intensificado sobre las zonas geoestratégicas y en general sobre los países del Tercer Mundo.

Hacia 1965 el déficit en la balanza de pagos estadounidense se convierte en un problema agudo para el gobierno, por lo que el Presidente Johnson da cuenta de que la crisis monetaria que afecta al dólar se convierte en un factor que frena el desarrollo, solicitando en febrero de ese año la colaboración de banqueros e industriales para que redujesen sus préstamos e inversiones en el extranjero, a fin de reducir el déficit en la balanza de pagos. Pidiendo también al Congreso que se redujesen las mercancías exentas de impuestos adquiridas en el exterior por turistas estadounidenses.

Era un hecho que el vuelo de la Posguerra venía descendiendo de manera vertiginosa, la crisis monetaria no hacía sino reflejar la decreción de las ganancias requiriéndose de volverse activar la máquina bélica para realimentar al Monstruo, el capital imperialista tiene prioridades. Bien claro que está: “El 29 de noviembre [de 1966]. El presidente Johnson anuncia que los programas federales se retardarán o se cancelarán debido a los altísimos costos de la guerra de Vietnam. (5 600 millones de dólares serán eliminados del presupuesto federal dedicado a estos programas)”.[44] He aquí manifiesto que la administración Johnson elige favorecer el gasto militar ante el creciente déficit público y caída de las ganancias privadas, incrementando la intervención en Vietnam, haciéndose evidente que JFK fue eliminado para propiciar la escalada. (Vid. Terrorismos a Terrorismos, artículos sobre el magnicidio de Kennedy).

Preferibles son los cañones a la mantequilla en un país que vive ya de ejercer la hegemonía política en todo el orbe capitalista y de insuflarse con la succión centrípeta de los flujos comerciales atraídos a un mercado gigantesco que se va acostumbrando a las importaciones para satisfacer un consumo hipertrofiado, no pudiendo dejar de seguir inflándose, empeñado en un proceso crucial que ve disminuir su capacidad productiva, por lo que habrá que obtener las materias primas y los enseres del extranjero a bajo precio, función encomendada al dólar, moneda imperante en el mercado mundo incluso y cuando se devalúa por la propia emisión excesiva sin que pierda su poder adquisitivo al no tener rival que le compita ni sustituya, cuando el nuevo orden internacional de producción e intercambios permite que Alemania y Japón, las otrora potencias derrotadas, se recuperen apuntando sus excedentes hacia el supermercado estadounidense, importándose así de una industria renovada los enseres innovados de avanzada, mientras que las materias primas e insumos los adquieren de una periferia en permanente condición deficitaria de capitales, periferia acostumbrada a los intercambios de valor desigual al no poder competir con la industria avanzada y con una balanza de pagos tendiendo a endeudarse ante la moneda hegemónica.

Pero también al interior de los Estados Unidos la sociedad civil, el contribuyente medio, tiene que pagar la aberración extrema que el capitalismo imperialista impone. Para 1967 el Presidente peticiona una sobretasa de impuestos para financiar los ya onerosos gastos de guerra, hasta un 10% de incremento, e iniciando 1968 su administración sigue realizando restricciones en las inversiones y cortando los gastos en el exterior en procura de estimular las exportaciones usamericanas, en un momento en el que se advierte que el predominio de la planta productiva usamericana comienza a declinar.

PARÉNTESIS EN ‘CÁMELOT’. EL ARRIBO DE LA BESTIA.

La alternativa que planteaba una política económica más auténticamente liberal-social bosquejada por JFK desde 1963, que sirviera como paliativo a la caída y a la escalada ultra liberal impulsada por los ultra imperialistas, tiene su seguimiento en las propuestas de campaña llevadas a cabo por Robert F. Kennedy en 1968, pero por igual se le detiene de manera drástica y terminante con un segundo magnicidio. Dejando el siguiente mensaje: La ultraderecha imperialista no está dispuesta a reformas o concesiones que frenen su hegemonía monopolista, ni en la economía ni en la política.

De inmediato, tras de asesinara a RFK, el establishment impone un estado de excepción: “En las 24 horas transcurridas entre los disparos de los que Bobby fue víctima y su posterior deceso, el Congreso adoptó con carácter urgente una ley que había sido redactada desde mucho antes (como sucedió con la Resolución de Tonking en 1964 y con la Patriot Act en 2001 –ley que ampliaba nuevamente los poderes secretos del Secret Service, en nombre de la protección de los candidatos a la presidencia”.[45]

Los dos magnicidios a los Kennedy junto al de Martin Luther King son hitos marcando la escalada de los imperialistas en aras de controlar el Estado Usamericano desde dentro y en lo profundo, empleando actos terroristas que con el shock provocado les permite ir reduciendo los derechos ciudadanos; de ahí hasta el 11 de septiembre, con su derivado, la Patriot Act, y a este último atentado teledirigido por la CIA y el FBI presuntamente perpetrado por dos hermanos chechenos que más parecen los chivos expiatorios de la ocasión; acto de terror con el que procuran reducir la protección rusa a Siria, tratando de que no sigan impidiendo que el auténtico terrorismo imperialista aupado por la OTAN y vilmente capitalizado por la Unión Europea con la compra de hidrocarburos a los ‘rebeldes’ -cínicamente descubriendo su juego- siga adelante en procura de derrocar al régimen de Bachar Al’Assar, presidente legítimo de Siria con mucha mayor aceptación por su pueblo que los regímenes autoritarios de Qatar, Arabia Saudita y Bahréin, viles aliados del Imperio que participan hostilizando a Siria y jugando un papel favorable a los intereses de Israel, al que de palabra dicen oponerse.

Recién se informa que John F. Kennedy se opuso a que Israel llevase a cabo su programa nuclear.

En un auténtico marco de distensión promovido con la Unión Soviética en procura de reducir el arsenal nuclear y evitar que más países poseyeran tan terrible armamento. Era el caso de que por ese entonces el gobierno de Israel de manera alevosa y con las ventajas que le da el poder sionista incrustado en los Estados Unidos, a marchas forzadas en Dimona armaba su industria nuclear. En junio y julio de 1963 el Presidente Kennedy envió misivas al primer ministro de Israel, David Ben Gurión, quien también fungía como Ministro de Defensa, exigiéndole se sometiera a la realización periódica de inspecciones en Dimona, -lo mismo que hoy a gritos de cíclope le exigen a Irán-; al dimitir Ben Gurión, Levi Eshkol entró en funciones como nuevo Primer Ministro, a quien Kennedy le envió una carta con el mismo contenido fechada el 5 de julio de 1963, habiendo para ese entonces  reducido la ayuda a Israel a 40 millones de dólares. A más de que el 20 de noviembre de 1963 el gobierno de Kennedy respaldó en la ONU la implementación de la Resolución 194, comprometiéndose en favor de la repatriación de 800 000 palestinos expulsados de su territorio en 1947 y 1948. Dos días después Kennedy estaba muerto y tras del asesinato en Dallas la situación cambió. ¿Participaron los intrigantes cuan criminales servicios secretos sionistas en el complot que derivó en el asesinato de JFK?

De cierto que para los países árabes Kennedy había sido un amigo, él que había dotado de trigo a Egipto en el marco del programa Food for Peace. En lo que venía a ser un interregno entre los ataques terroristas perpetrados bajo la administración de Eisenhower, en 1954, en los que Egipto había sido blanco de terrorismo tipo false flag, perpetrados por Israel para “acabar con la confianza de Occidente en el régimen egipcio existente (e) impedir la ayuda económica y militar de Occidente a Egipto”. Se dice que Gamal Abdel Nasser expresó tras la muerte de Kennedy: “Ahora es De Gaulle el único jefe de Estado occidental con cuya amistad pueden contar los árabes”.[46]

John McCone, el director de la CIA nombrado por Kennedy, dimitió en 1965 quejándose del desinterés de Johnson sobre aquel tema. Israel obtuvo su primer bomba (atómica) hacia 1967, sin admitirlo nunca”. Lo cierto es de que con Lyndon B. Johnson, a diferencia, no solo obtuvieron luz verde para seguir sus proyectos nucleares, sino que también el solapamiento al ataque efectuado por la fuerza aérea y la marina israelí al buque USS Liberty ubicado en el Mediterráneo, acaecido el 8 de junio de 1967, esto es, en plena Guerra de los Seis Días. Ataque artero a un navío de inteligencia efectuado por tres “bombarderos Mirage sin distintivos y 3 lanchas torpederas con bandera israelí [que] bombardearon, ametrallaron y torpedearon durante 75 minutos aquel barco no armado de la NSA (National Security Agency), que se hallaba en aguas internacionales y que era perfectamente identificable, con la evidente intención de que no quedara ningún sobreviviente, ya que llegaron incluso a ametrallar los botes salvavidas. Sólo cesaron el ataque al acercarse un navío soviético, cuando ya habían matado a 34 miembros de la tripulación, en su mayoría ingenieros, técnicos y traductores…”.[47]

En lo que se sugiere que el ataque contaba con la aprobación secreta del gobierno usamericano, puesto que se sacrificaba aquel barco y aquella tripulación para inmiscuir a los Estados Unidos en la contienda y destruir al régimen de Nasser, simulando un ataque con bandera falsa perpetrado por los egipcios. “Según Peter Hounam, autor de Operation Cyanide: Why the Bombing of the USS Liberty Nearly Caused World War III (libro publicado en 2003), el ataque contra el USS Liberty contó con la autorización previa y secreta de la Casa Blanca, en el marco del proyecto Frontlet 615, ‘un arreglo político secreto concluido en 1966 en el cual Israel y Estados Unidos se comprometían a destruir a Nasser’. Las órdenes emitidas aquel día por la Casa Blanca, que retrasaron el auxilio durante varias horas, sugiere que Johnson no sólo cubrió a los israelíes después de los hechos, sino que incluso se había puesto de acuerdo con ellos de antemano”.[48] Y uno se pregunta, ¿en Siria el día de hoy no están haciendo algo semejante para justificar la intervención imperialista?

Se daba el caso de que también en mayo de 1963 en el Senado estadounidense se procedía una investigación encargada de dar cuenta de las operaciones clandestinas de agentes extranjeros en territorio norteamericano, poniendo en la mira al American Zionist Council y a la Jewish Agency for Israel. Teniéndose en mente el Affaire Lavón: en 1953 judíos egipcios entrenados por Israel colocaron explosivos en objetivos británicos atribuyéndoselos a los Hermanos Musulmanes para desacreditar a los ojos del mudo al régimen de Nasser: “La investigación del Senado sacó a la luz una actividad de blanqueo de dinero a través de la cual Jewish Agency (indisociable del Estado de Israel, del que incluso fue precursora) hacía llegar decenas de millones de dólares al American Zionist Council, principal lobby israelí en Estados Unidos. Como resultado de aquella investigación, el Departamento de Justicia, bajo las órdenes del Attorney General Robert Kennedy, exigió que –ya que estaba financiado por el Estado de Israel- el American Zionist Council se registrara como ‘agente extranjero’ y quedara por lo tanto sometido a las obligaciones estipuladas en la Foreing Agents Registration Act de 1938, lo cual implicaba una estrecha vigilancia de sus actividades”.[49] En lo que se revela que desde los años 50 los servicios terroristas pro israelíes actuaban en Egipto efectuando atentados terroristas, tanto para espantar a los judíos residentes en el Cairo con el propósito de empujarlos a Israel, como para mal disponer a Egipto ante los políticos occidentales…, mismo patrón llevado a cabo en el caso de los atentados del 11-09… Y véase el artículo escrito por Benjamin Netanyahu en 2002….

Con Nicholas Katzenbach en el Departamento de Justicia en sustitución de Bobby, el American Zionist Council escapó a la inscripción como agente extranjero disolviéndose y cambiando su nombre por el de American Israel Public Affais Committee (AIPAC). Diez años después, William Fulbright, presidente del comité del senado que iniciara la investigación, indicaba: “Israel controla el Senado americano (…) La gran mayoría del Senado americano –alrededor del 80%- apoya por completo a Israel, Israel obtiene todo lo que quiere”.[50] ¿Como el ataque a Siria y después a Irán?

Si los agentes antiterroristas cubanos fueron encarcelados con juicios vergonzantes y se les mantiene por más de una década encerrados en condiciones de incomunicación, por el contrario, en el 2005 dos espías del AIPAC fueron absueltos de los cargos de alta traición y espionaje en favor de Israel, habiéndose descubierto que recibieron documentos clasificados como top secret, mismos que transmitieron a su dirección en Israel, y ???

FMI y BM, COADYUBANDO A LA CRISIS SIN RESPONSABILIZARSE

Volviendo a la secuencia que inicia la Crisis, tenemos que a comienzos de 1969 la tasa de inflación en los Estados Unidos es la peor desde 1951 y su excedente comercial el menor desde la depresión de 1929-33: “El Departamento del Tesoro anuncia que tendrá que pagar las tasas de interés más altas desde la guerra civil”. Y éstas no harán sino incrementarse. Para octubre de 1969, la tasa de desempleo subió de manera brusca al 4%. Ya en enero del 69 el Departamento del Trabajo informaba “que la tasa de inflación es la peor desde 1951. El Departamento de Comercio dice que el excedente comercial de Estados Unidos el año pasado fue el menor desde la depresión de 1929-33. El Departamento del Tesoro anuncia que tendrá que pagar las tasas de interés más altas desde la guerra civil”. [51]

Un primer episodio de quiebra empresarial bancaria acontece en junio de 1970, preludio de las subsiguientes y más recientes, acaecido con la marca de la casa: “Falta de dinero, mala administración, una gran deuda y la diversión [sic] de capital a varios proyectos especulativos se combinan para forzar al Penn Central Railroad a la bancarrota”. Patrón de quiebra de grandes empresas y bancos que son hechos a un lado para que sus competidores resulten fortalecidos.

Y las reservas dólares no hacen sino declinar, así se anuncia el 27 de julio de 1971: “Las reservas monetarias de EUA declinaron en 307 millones de dólares en junio y han quedado reducidas a 13.5 mil millones de dólares, el nivel más bajo desde 1933”. Pasando a advertir el secretario de comercio al Congreso: “que Estados Unidos se acerca en este año a su primer déficit comercial del siglo”.[52]

Ocurriendo, pues, que a principios de los 70, sin paridad fija y sin relación del dólar al oro, la moneda preferente (de reserva mundial) se devalúa pero no deja de imperar ni de crecer exponencialmente, quedando sobrevalorada, pasando a ser la causa de la inflación generalizada que afecta a mercados así inundados con una moneda que se va tornando favorable e incitante a la especulación, detonando con ello la creciente del agio bursátil y bancario. Viéndose afectada asimismo la economía real, por la tendencia a la ganancia bursátil-cremata y por la reducción en la capacidad productiva de múltiples empresas, afectando más aún a los países en ‘vías de desarrollo’ que vuelven a supeditar su producción industrial a la industria desarrollada.

Mientras que las ‘monedas fuertes’, dólar y libra esterlina, eran propias de economías en problemas deficitarios con sus balanzas de pagos alteradas ante la caída de sus exportaciones y el incremento de las importaciones, pero que al tener la moneda deseada, de reserva como valor atesorable para medio de pagos mundial, no les dejará de otorgar beneficios en regalías por emisión y porcentaje de cobros por deuda creada que el Banco Central (Privado) que viene a ser la FED, le endilga al propio gobierno usamericano, el que se desquita elevando las tasas de interés cobradas a los prestatarios del Tercer Mundo.

De allí el que habiendo suprimido el patrón dólar respaldado en oro, la emisión inflada, inflacionista, de dólares comience a dispararse, mientras que los ‘flujos invisibles’ por ventajas industriales y mercantiles lleva pagos también ‘invisibles’ de royalties que son regalías para los monopolios y la administración central, cual flujos de fuerza centrípeta, ganancia de capital atraído a la Metrópoli, tributados por los dependientes periféricos; ganancias de capital matriz obtenido de filiales, sobre todo por la venta de tecnología avanzada y ganancias de producción y rentas de productos fabricados con la mano de obra barata de esos países receptores de la industria avanzada y de capitales invertidos para extraer mayores beneficios.

Los dólares excedentarios son bien recibidos en los países en vías de crecimiento sobre todo por las burguesías cipayas, ellas mismas extractoras de las riquezas de sus naciones empobrecidas convertida en la moneda imperial, pasando a extraer entonces dólares, en fugas de capitales a los bancos del Primer Mundo.

La inflación gestada por el déficit corriente en la balanza de pagos representa en USA demasiado dinero en circulación, mayor que los bienes en el mercado, ergo, ese excedente de poder adquisitivo, siendo la moneda que rige el parrón de cambios internacional, se convierte en imán de productos extranjeros.

Y como hemos dicho las potencias neo-industriales, específicamente Japón y Alemania, tienen preferencia por dirigir sus excedentes exportados al mercado norteamericano y ganar en dólares, mientras que los países árabes exportadores de petróleo pagado en dólares, se enriquecerán en dólares al tiempo en que se insertan en el circuito comercial, manteniendo al mercado usamericano como compradores de productos industrializados, haciendo retornar los dólares a los EUA, por ejemplo, comprándole armamento y productos derivados del petróleo. Y así se crea el círculo vicioso del hot money, que no hará sino ir tendiendo hacia la especulación, mientras que los países dependientes, incapaces de rechazar el patrón dólar, se endeudarán pidiendo préstamos y concediendo regalías en flujos de intercambio desiguales, reforzando el flujo de extracción colonial Sur – Norte.

Inclúyase, pues, la ‘sobre capitalización’ de millones de dólares no invertidos a largo plazo que se desvían viciosamente a la especulación procurando la ganancia agio a corto plazo.

Flujo y reflujo de dólares que favorece a los Estados Unidos: Su“‘cuenta de capitales’…, se encuentra prácticamente equilibrada. Las exportaciones efectivas de capitales (es decir aquellas que ocasionan una salida de dólares de los Estados Unidos) están compensadas por el ingreso equivalente en dividendos e intereses que reportan los capitales americanos anteriormente invertidos en el extranjero”.[53]

Y en lo que concierne a los movimientos de grandes cantidades de dólares por parte de las transnacionales, resulta que éstas contribuyen a generar desequilibrios en los mercados internacionales, pero a favor de los monopolios metropolitanos. Cuando que estos trustdetentan importantes reservas en dinero líquido y están interesados en transferirlas de un país a otro cuando se perfila en el horizonte la menor amenaza de depreciación monetaria. Incluso una fluctuación en la tasa de cambio de 2% puede representar una ganancia o una pérdida de medio millón de dólares para una firma que posee una reserva líquida de 25 millones de dólares distribuida en cinco países importantes. Se ve entonces que el primer movimiento –el movimiento llamado especulativo- y el segundo movimiento –que directamente se enlaza a la concentración internacional de los capitales- no son totalmente diferentes entre sí, sino  que tienen la tendencia a interpenetrarse”.[54] Aunque las cifras de aquel entonces (fines de los años 60) nos resulten ridículas ahora, multiplicadas a futuro pasan a ser los billones de dólares en juego en el actual mercado desregulado y desquiciado, capital dinero, hot money, dinero ficticio, especulativo, que gangrena la economía mundo.

La inflación permanente pasa a ser un hecho: “En consecuencia, la inflación del dólar acrecienta la circulación monetaria de todos los países imperialistas y amplifica la inflación universal (…) La causa de la inflación del dólar, es la política de armamento y de guerra, el aumento de los créditos al sector privado, el endeudamiento creciente del Estado, de las empresas y de los particulares. Pero una crisis económica en los Estados Unidos se extendería automáticamente a todos los países imperialistas. Por tanto, tratar de ‘limitar’ (ahogar) la inflación norteamericana, es para los otros países un remedio peor que la enfermedad. Por esto se puede prever con seguridad que la inflación persistirá. Lo que está a discusión concierne exclusivamente a su amplitud y a los cargos que deben compartir las diversas potencias imperialistas”.[55]

Orden productivo,  mercantil y financiero desvirtuados, determinando un entorno geoeconómico en el cual la maquinaria de hacer dinero de la Reserva Federal y demás bancos facultados comienzan a incrementar la emisión de papel moneda pintado de verde. Lo que sería conocido como: “‘crear dinero con un toque de pluma’, sin otro respaldo que la credibilidad y la fuerza política coercitiva del país”.[56]

En los años 60 miles de millones de dólares comienzan a proliferar en exceso dejando de tener respaldo en reservas de oro equivalentes, contándose con 17,8 mil millones en oro por 40,9 mil millones de dólares en obligaciones de deuda en poder de extranjeros. Para 1970 las reservas auríferas habían descendido a 11.1 mmd, y los títulos de deuda ascendido a 97,7 mil millones de dólares. Lo que ya en 1980 era la apoteosis del dólar sin respaldo aurífero, así ficticio, 11,2 contra 202,9 mmd.

En resultas de ser la producción industrial el sustento del consumo, no la moneda ni el oro, meros auxiliares. En principio, si hay producción hay precios estables, si la producción aumenta la masa monetaria puede expandirse sin que los precios se incrementen, no importando que la producción del oro no se amplíe y que con ello el dólar se deprecie ante el oro, puesto que no representa una depreciación del poder de compra, que es lo fundamental en el mercado capitalista. El problema radica cuando los dólares emitidos en exceso no encuentran respaldo en mercancías recién producidas.

Si el ajuste automático de la masa monetaria a la masa metálica, a las reservas de cambio no funciona; si la restricción de moneda circulante acaece → cae la producción → el empleo → por aplicación gubernamental de la política restrictiva – contractiva → la Deflación lleva a la Depresión.

 Teniendo por consecuencia que tan cuantiosos como crecientes saldos en dólares acumulados en el exterior contribuyeron, “decisivamente, a crear el especulativo mercado de los eurodólares [socavando] la base misma de la moneda central de reserva del sistema, cuyo nivel de liquidez se tornó incontrolable. Asimismo, esta política fue una de las fuentes primarias de aceleración del proceso inflacionario iniciado a fines de la década de 1960, y que ha llegado a niveles sin precedentes en la economía internacional”.[57] Fenómeno monetario que se da al unísono de la caída en el nivel de exportaciones mundiales de la industria usamericana, pasando del 16,0 por ciento en 1960 al 10,9% en 1980.

La paridad tasada en gramos de oro 31.10 equivalentes a 35 dólares era insostenible, procediéndose a las devaluaciones y revaluaciones, siempre reguladas por la intervención del FMI, en afán de corregir los desequilibrios en la balanza de pagos, por default desfavorables a las naciones subdesarrolladas que requerían de importar más valores de lo que pueden exportar.

Cuando al establishment usamericano se le presentó el dilema de hacer valer su moneda para que siguiera valorando los intercambios, en principio tuvo dos opciones: elevar el precio del oro o,  incrementar la cantidad de oro, en razón de eliminar el déficit de su balanza de pagos; obviamente, acorde con la naturaleza del lucro capitalista, se fueron por la ‘solución’ fácil:

La salida, pues, apenas ofreció dudas para EE.UU.: reforzar al FMI inyectando en él un componente adicional (Derechos Especiales de Giro) que en lo sucesivo permitiese proseguir el funcionamiento del sistema monetario internacional basado en el Patrón Dólar de cambios-oro. Un patrón, por lo demás, más teórico que real, debido a los aludidos compromisos por parte de buen número de los bancos centrales occidentales de no reclamar a EE.UU. la conversión de sus reservas de dólares en oro. De ese modo, el capitalismo norteamericano fue capaz de separarse de los esquemas tradicionales del Patrón Oro, para ir transformando paulatinamente el sistema monetario internacional en un Patrón fiduciario con base en el dólar”.[58] Confianza impuesta.

(Y «ladronde» fueron a parar las reservas de oro si en Fort Knox ni asomarse pueden, huele a robo tipo banksters, dinastía Rothschild. Hay que saber que los Rothschild junto a las casas Johnson Matthey y Raphael, durante la explotación de Sudáfrica en el siglo XIX, se encargaban de refinar el oro proveniente del sud Continente Negro, pasando a venderlo al Banco de Londres u otras casas pudientes de cambio londinenses. Estos son negocios de estirpe).[59]

En un entorno mundial en que los Derechos Especiales de Giro (DEG) -el stock de dinero que no incluía dólares o libras esterlinas acumulándose en una canasta para préstamos de emergencia- debían ayudar a los países del Sur a salir del atolladero, resultaba que bajo el manejo del FMI no se otorgaban los recursos financieros requeridos, no adquiriendo relevancia los DEG en el mercado monetario al ser cortas las emisiones.

Por voluntad expresa del Secretario del Tesoro, George Schütz, quien se opone a que los DEG se acrecienten o fomenten pretextando que eso sería darle al Tercer Mundo una ‘impresora de billetes’, cuando que ésta debería ser privilegio de la FED (debemos añadir); y de inmediato el Presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, le hace segunda, planteando una sentencia de época que daba cuenta de lo que se impondría a partir de 1973: “se acabaron los créditos blandos para Iberoamérica”. En lo que de inmediato las tasas de interés en créditos normales se elevarían del 6.5% al 8.5% o 9%. Aténganse a las consecuencias. Medida drástica que debía ser tomada ante la espiral inflacionaria mundial de la cual el BM como el Departamento del Tesoro, la FED y el FMI, es decir, el establishment monetario del Imperio, venían a ser los directos culpables.

El mismísimo José López Portillo, a la sazón Secretario de Hacienda de México, hizo saber la verdad del Sur, ‘aquello era una injusticia’, protestando contra la discriminación que el Comité de los 20 se sirve endilgarle en su trato a los tercermundistas: “Para el delegado mexicano, los países poderosos ‘no deben exportar sus problemas monetarios’ a los demás”.[60] Ocho años después, el ya entonces Presidente de México sería víctima de los créditos a interés elevado, víctima con el país del recurso pérfido del endeudamiento predispuesto para enganchar al prestatario en la espiral de pagos.

Y si la función positiva del FMI consistía en ese momento en emitir DEG para superar el atropello que afectaba más que a nadie a los países pobres no petroleros, aconteció que por decisión del establishment usamericano se inhibieron tales emisiones, orillando al Fondo a que operase como un “estricto financiador de déficit temporales de pagos externos”, y al “Banco Mundial a una función subsidiaria respecto de la inversión privada”.[61] El dólar debía ser insustituible, prioritario para toda relación monetaria.

Así tenemos al FMI fallando en su función de regular las reservas cambiarias de los países del Sur, dándole prioridad al endeudamiento en dólares, jodiendo a los deudores y beneficiando a los acreedores – emisores en dólares; típico procedimiento que funge a favor de la Metrópoli sobre la Periferia.

Implicando la transferencia de los bienes públicos enajenados como garantía de adeudo al sector privado de los banqueros, el procedimiento dorado que desde la pérfida Europa colonialista en el siglo XVII se implementó para darles el poder a los plutos.

En tal coyuntura y momento crucial en el desempeño de los organismos financieros de las Naciones Unidas, se presentó entre sus socios menores cierta resistencia, hecha explícita entre el estira y afloja del Norte y del Sur, los países dependientes se organizaron dentro del FMI como Grupo 24 para realizar la petición de que el Fondo emitiera 12,000 millones en Derechos de Giro, convirtiéndolos en el principal activo de reserva del sistema monetario internacional. Petición denegada por el Club de los Diez; Club de países ricos no aptos para favorecer una economía distributiva sino a una crematista. ¡El dólar tiene que imperar!

Los países ricos ejerciendo su poder de veto determinan que las emisiones monetarias se manejen por intermedio de bancos privados, mientras que la ‘ayuda’ al ‘desarrollo’ se ejerza a través de las ‘troikas’ ya alineadas con las políticas neoliberales, así monetarias restrictivas.

Pasando con ello a acentuarse aún más el dominio del capital imperialista, encarnado en la élite de banksters, y en los especuladores de Wall Street, teniendo en sus adláteres de Washington a sus empleados incondicionales. Por lo que el FMI es la “muestra más nítida de cómo un organismo compuesto por multitud de naciones puede servir fundamentalmente a los intereses hegemónicos de una de ellas…”. El orden monetario internacional de la Posguerra fue manejado a conveniencia del Club de Pluto norteamericano: “Así, mientras el gobierno de Washington tuvo bajo control stocks suficientes de metal amarillo, el FMI se basó en el llamado patrón de cambios oro, en el dólar plenamente convertible. Pero cuando el oro comenzó a escasear en Fort Knox, y cuando, por consiguiente, la convertibilidad empezó a ofrecer dudas a plazo medio, se pasó de hecho a un patrón fiduciario, a la admisibilidad del dólar sólo sobre la base de confianza (fiducia es precisamente el término latino para expresar confianza)”. La confianza impuesta…, y con engaños: “Se creía, o simplemente se aparentaba creer, que la convertibilidad se haría efectiva nuevamente tan pronto como se superasen las dificultades de la balanza de pagos norteamericana. Lo que desde luego estaba mucho menos claro es que EE.UU. tuviera la intención de desarrollar la política adecuada para hacer realidad tales objetivos”.[62] No era tal el propósito, sino hacer del dólar la moneda imperialista manejada a conveniencia desde New York y Washington.

No deja de ser importante citar tales conclusiones provenientes de un libro que describe la economía internacional tal y como ya funcionaba en los años 70, principios de los 80, justo antes de que la vorágine neoliberal se desatara.

Cierto que los incrementos en el precio del crudo ocurridos en el 73-74, cuando el barril subió de 3.5 dólares a 11 dólares, y en el 78 de 14 a 34 dólares el barril, hacen que la distribución mundial de recursos resulte alterada, y la acumulación de capitales entre los miembros de la OPEP pasó de 3,000 millones de dólares en 1978, a 112 000 mdd en 1980, conmocionando momentáneamente la transferencia de capital favorable a las metrópolis, las que pasaron de un superávit de 30 000 mdd en 1978 a un déficit de 46 000 mdd  en el 80. Situación de emergencia que como en todo caso afectó en mayor medida a los países pobres no petroleros, cuyo déficit salto de 38 000 millones de dólares en 1978 a 80 000 mmd en el 80, lo que a su vez propició que su deuda externa alcanzara la escandalosa cifra de 600 000 mmd para 1982.[63]

Un cambio de época que da paso al retorno del predominio del capital monetario, ficticio y especulativo, pasando por encima de la productividad industrial, pero sin dejar de sustentarse en ella, pues el dinero por sí solo no vale nada, así que el auge de las décadas anteriores en la industria, contrajo la crisis de sobre productividad típica, dejando abierto el camino para que los cambistas del templo volviesen a regentear el Estado imperial patentando una política monetarista a su favor. Implicando la intencionalidad usamericana por hacer de su moneda el dinero que impera en los mercados del mundo, implementando los beneficios en las transferencias monetarias y comerciales.

Lo que se da de manera correlacionada con la expansión de otras empresas transnacionales de la industria y del comercio, encontrando el auge paralelo con un dólar fungiendo a su favor en los intercambios y como moneda-tesoro preferible.

La subordinación del Tercer Mundo a los EUA se plasma en la dependencia monetaria-financiera fijada en un dólar que se convierte en moneda que rige las transacciones, y en resultas del endeudamiento crónico que van a padecer a partir del segundo lustro de la década de los años 70, también fijado en dólares. Y todos quieren dólares; todos transfieren la riqueza generada en sus naciones en base a la explotación local a dólares, en un entorno en el que la fuga de capitales a los bancos metropolitanos es una sangría regulada que afecta a naciones de por sí carentes de capitales.

Mas esta es una moneda inflacionaria que desquicia las transacciones reguladas y acaba por desarticular a las instituciones públicas: “…, la inflación generada durante la década de 1970, a partir del nivel de internacionalización alcanzado por la actividad económica, acabó por desarticular los mecanismos de control económico de corte keynesiano, aplicados tradicionalmente durante muchos años, con lo cual se perdió el efecto otrora tonificante de gastos inflacionarios generados por los gobiernos en los países capitalistas para estimular el auge económico”.[64] Gastos inflacionarios que por lo menos servían para crear infraestructura, lo que ya no sería así, sino gastos inflacionarios para pagar deuda y para generar especulación, en este sentido la nueva política económica liberal vendría a empeorar la economía.

El dólar inflado en su ficción se devalúa y el presidente Nixon suspende oficial y formalmente la convertibilidad del dólar al oro, permitiendo que a partir de ese momento, 15 de agosto de 1971, la inflación de dólares y el incremento de las argucias especulativas prosigan desquiciando los mercados, en lo que venía a ser un primer episodio en la reposición del capital especulativo y a interés, un paso en la vía khremata. Dando rienda suelta a las maquinaciones realizadas por agentes e instituciones que componen el club del agio, las que habilidosamente irán cambiando las reglas del juego, especialmente eliminando las normas regulativas ex profeso creadas después del crack del 29 para evitar otra serie de abusos que terminen por afectar al conjunto de la autentica economía y en sí al sector más importante del sistema capitalista: el Industrial. En lo que viene a ser un revival del dominio de los adoradores de Mammón en su Templo ubicuo llevando al mundo a la Depresión.

Claro que “la inconvertibilidad del dólar por sí sola no resolvía nada. Significaba, por el contrario, una mayor dificultad en la cooperación de los bancos centrales europeos y de Japón, que ahora en ningún caso podrían convertir sus ingentes stocks de dólares”.[65] Pero con el dólar sobrevaluado los cambistas hicieron de los EU el mayor mercado del mundo, importador de todo tipo de mercancías, así como el mayor mercado del capital-dinero.

Y si el mercado estaba repleto de petro-euro-dólares, las demás monedas se pusieron a flotar acabando con la estabilidad cambiaria, mas la ganancia queda para quienes imprimen y para quienes cobran regalías e intereses por los dólares arrojados al mercado. Así pues, los cambistas que controlan la FED y sus coaligados de Wall Street vuelven a campear agenciando el capital agio.

Entre el 71 y el 73 se intentan solucionar los problemas del dólar con medidas tan ineficaces como falsas; todo en la línea de mantener al dólar como a la moneda predominante: “…, los abusos de EE.UU. respecto de los pactos de Bretton Woods habían sido demasiado graves como para resolverlos con unos simples reajustes. El precio del oro en el mercado libre, por primera vez en la historia, llegó a 134 en los primeros meses de 1973. Esto significaba una amenaza seria para el doble mercado del oro, establecido en 1968. La diferencia entre precios libres y de mercado libre era demasiado grande para mantener la ficción”.[66] El falso valor queda liberado.

Así pues, a partir del 14 de noviembre de 1973, las paridades oro fijadas en el FMI se convirtieron en puramente simbólicas. Del Patrón fiduciario Dólar, se pasó definitivamente al Patrón dirigido Dólar. Ya no había ninguna cortapisa para la expansión de la moneda de EE.UU. en el mundo, y de hecho su banco central (el Sistema de la Reserva Federal) podía funcionar como un banco central mundial, pasando a ser el dólar una moneda de prácticamente curso forzoso para todas las transacciones internacionales”.[67] El dólar se queda para apuntalar el dominio imperialista y el oro bien gracias, supuestamente acumulado en Europa, ¿por quién?

El quid del dominio monetario radica en lograr obtener el control de la moneda imperante, de ‘curso forzoso’ y de emisión incontrastable para conseguir regalías en los flujos de intercambios monetario-mercantiles internacionales, en vías de establecer un sistema monetario propiamente crematístico, desregulado y con nuevos procedimientos especulativos, por el cual los especuladores consigan multiplicar las ganancias al sumo de la felicidad de los midas men, magos de la aberración que multiplica el dinero y encarece los panes y los peces.

Fin del keynesianismo que permite el cambio paradigmático al monetarismo hayequiano-friedmaniático, teoría monetarista que funciona a favor de asegurar altos márgenes de beneficio para los consorcios transnacionales. Entendamos que el neoliberalismo funciona, y funciona muy bien, así asegurando la acumulación monopólica, gestando el dominio del capital privado y una re-acumulación capitalista por medio de acrecentar la deuda del Tercer Mundo.

Es notable cómo a la sobrevaloración del dólar dilatado en 1981-82 corresponde la elevación de las tasas de interés en prejuicio de prestatarios afectados también por la inflación crónica que les es anexada. Inflación propiciada por la búsqueda desmedida de ganancias monopólicas que aunadas al incremento de gastos militares se presentan como expresión inequívoca de la irracionalidad del sistema, pasando a constituirse como el modo esencial de ser del capital-imperialista.

Las bajas en los precios de los productos de exportación, más el ascenso de las tasas de interés de la deuda, fue (es) la ecuación eficiente de la ganancia monopolista altamente perjudicial para las llamadas ‘economías en desarrollo’ en la misma medida en que resultan altamente benéficas para las transnacionales. Estrategia de época capitaneada por los capitostes de la banca privada, empleándose asimismo al FMI para ejercer presión a los países deudores con miras a que se apliquen medidas de política económica que resultan lacerantes para “los intereses vitales de los pueblos del Tercer Mundo. Los países subdesarrollados han quedado así atrapados en la red de un mercado de capitales en alto grado especulativo y restrictivo. Este hecho, unido a los déficit de sus transacciones comerciales y de pagos, ha provocado una crítica situación para lograr la compensación de los saldos negativos acumulados”.[68]

El incremento de la deuda externa desembolsada del 75 al 82 lo dice todo: en 1975 el conjunto de los países subdesarrollados deudores debían 179,1 mmd… Para el 79 la cantidad había aumentado a 397,3 mmd… Para el 82 los pagos habían ascendido a 626,0 mmd, representando un incremento continuo, auténtica sangría de capital que se convierte en un tributo otorgado por los países colonizados a las metrópolis. Asimismo, el servicio de la deuda anual contabilizado en miles de millones de dólares como pago total de intereses va ascendiendo de 26,2 mmd en el 75 a un 73,6 en el 79, alcanzando su máxima cifra en 1982: 131,3 mmd.[69] Mas la ‘justificación’ radica en que esta nueva forma de subordinación se da en un ámbito internacional de supuesto libre mercado globalizado con igualdad de oportunidades.

Tasas de interés usureras se establecen entre Wall Street y la City, la afamada tasa Libor -que puede ser manipulada para favorecer a ciertos bancos- se convierte en un elemento clave del manejo monetarista imperialista para provocar la extracción masiva de capitales periféricos; así, el dólar estadounidense se incrementa como tasa de interés inter bancaria de un 11,9% anual en 1979 a un 14,1% en el 80, a un 16,9% en el 81, para bajar levemente en el 82 a 13,2%, año en el que el franco alcanzó la tasa más alta: 19,6%; mientras que la libra esterlina pasa de un 14,0 en el 79, a 16,7 en el 80,bajando a un 12,3% en el 82.[70] No dejando de ser tasas muy elevadas que garantizan la multiplicación del adeudo y su permanente paga extendida con amortizaciones y renegociaciones.

Del total de empréstitos otorgados en 1981, 117 mil millones, se tuvieron que pagar por el servicio de la deuda 99 mil millones, representando el 85% del total, quedando un uso efectivo de tan sólo 18 mil millones, correspondiéndole de ellos a la América Latina una raquítica cantidad de 600 millones de dólares.[71] Como ha venido ocurriendo durante todo el período Neocolonial, el préstamo es un recurso efectivo de los capitales metropolitanos para obtener la transferencia desigual de valores que caracteriza al colonialismo.

La elevación de las tasas de interés flotantes entre 1979 y 1981 ascendieron  de un 12% al 18%: “Este incremento representó para los países subdesarrollados erogaciones calculadas en 2 mil millones de dólares adicionales por cada 1% de aumento en la tasa de interés, lo cual significó –sólo durante 1981- el pago por nuestras exhaustas economías de 13 mil millones de dólares suplementarios / Los intereses, que en 1971 representaban el 30,3% del servicio de la deuda, 10 años más tarde habían elevado su participación al 41,6% de ese total”.[72]

Haciéndose efectiva la trampa del adeudo; onerosa extracción de capital dinero que además de representar una exacción líquida otorgada por el Sur al Norte en cantidades y condiciones de ser un auténtico tributo, contribuye al deterioro de la industria subdesarrollada paralizándola, dejándola en condiciones de ser anexada por los empresarios privados a quienes se les otorgan facilidades para hacerse de ellas, representando esto el fin de la economía mixta.

El neoliberalismo viene a operar como una manera eficiente y renovada de neo absorción de capitales que fluyen de la periferia a las empresas metropolitanas, la diferencia entre capitales invertidos y utilidades obtenidas reflejan con claridad la asimetría y los beneficios concentrados, so pretexto de inversión extranjera que viene a beneficiar a los países dependientes: “Los estudios de las balanzas de pagos de los países subdesarrollados muestran que el total de inversiones directas que entró en estos países durante el período 1970-1978 fue de 42 200 millones de dólares, mientras que las utilidades repatriadas ascendieron a 100 218. De tal manera, por cada dólar de inversión salieron 2.37 dólares en forma de utilidades que contribuyeron al fortalecimiento de las balanzas de pagos de los países capitalistas desarrollados”.[73]

Tasas de interés elevadas, control forzado de la inflación con políticas monetarias restrictivas, decremento del precio de los productos brutos exportados, crean el círculo vicioso en el que quedan enganchadas las economías dependientes a los capitales preponderantes. Acción imperialista en la que el Fondo y el Banco no dejan de fungir como sus promotores prestamistas, fomentando y manteniendo en los países dependientes la espiral deudora, propiciando asimismo la concesión de soberanía ante los apuros inducidos, dando al traste con las políticas anteriores que procuraban la substitución de importaciones y la generación industrial de participación mixta, y con ello inhibiendo la participación púbica en el control del mercado monetario.

Quedando el sector industrial y financiero del Tercer Mundo sometido al capital metropolitano, simulándose poder competir con las potencias después de la apertura indiscriminada y asimétrica, arrojados a una supuesta competencia con la industria y la agroindustria de los países desarrollados y asimismo proteccionistas y practicantes del dumping.

Es una ficción embaucadora, una falacia, el pretender que con tales procedimientos los países subdesarrollados se proyectan al desarrollo; nada más falso; las cifras lo vuelven a demostrar: “Mientras entre 1978-1982 la economía del mundo subdesarrollado crecía globalmente a una tasa del 3,2%, sus exportaciones decrecían a un ritmo promedio anual de 1,7% y la deuda se incrementaba a un ritmo del 16,8% en el mismo período”.[74]

Para cuando Fidel Castro ya detecta en este libro editado en 1983 el procedimiento absurdo, irracional, vicioso, de pedir prestado para poder seguir pagando la deuda. Pero he aquí que el aparente absurdo viene a ser un procedimiento que forma parte de la voluntad de poder del capitalismo imperialista.

Claro que el proyecto neoliberal a funcionado con efectividad para conseguir la absorción de capitales periféricos que van a concentrarse en las empresas monopólicas metropolitanas, propósito prioritario de toda la política económica capitalista a desarrollarse en la fase última de su desenvolvimiento. Capitalismo imperialista que representa la hegemonía de los monopolios transnacionales apoderándose del mundo entero, en lo que viene a ser la acumulación y la explotación terminal del sistema mundo capitalista.

Así que ‘Dios nos salve y María interceda’ para salvarnos de las consecuencias por venir en lo inmediato. Prácticamente que ‘Dios nos coja confesados’ porque nadie para el abuso capitalista y no hay mundo ni Planeta que lo resista, la propia María, Madre Tierra no puede soportar la expoliación desoladora ni la polución y el incremento de la temperatura a efectos del funcionamiento de la Máquina imparable. En lo que una o dos décadas más de esta infernal reproducción y acrecentamiento del deterioro, contaminación y sobre explotación sin deponerse al capitalismo, se perfilan como el futuro apocalíptico. ¡Paren a la Máquina, detengan a los monstruos terroristas que la manejan! De no ser así, la Humanidad lo lamentará.

MONETARISMO FRIEDMANÍACO

Los economistas burgueses presentan el síndrome y estigma de la mácula capitalista al ser sus defensores, cual defensores del funcionamiento de una no-economía, de un endemoniado sistema de obtención de riqueza arrancada a destajo a la naturaleza y con la explotación inmisericorde de los pobres desposeídos de la tierra, riqueza a concentrarse en los capitalistas. Sistema para el cual trabajan, tanto proporcionando el marco teórico y práctico para el funcionamiento de la Máquina, como y a la vez, justificando tan despiadados procedimientos, de ahí que los economistas burgueses suelan ser excelentes ideólogos al servicio del capitalista.

Llegados a las instancias en las que tendrían que dar cuenta de las actividades de explotación y sus nefastas consecuencias, ejercidas con alevosía y ventaja por el capitalista, además de validar y solapar su voluntad de poder imperante pero disimulada por subterfugios del dominio hipócrita del burgués, al llegar a esos terrenos sucios y oscuros, el economista burgués prefiere disimularlos, haciendo que sus análisis queden siempre mochos.

La supuesta contradicción, ¿por qué el liberalismo ahora con los neoliberales termina por ser un conservadurismo?, se resuelve: Históricamente los liberales originales se oponían al orden monárquico-feudal y sus rémoras, eran progresistas, procurando derruir el orden tradicional; con el correr de la hegemonía burguesa el liberalismo pasa a ser la ideología justificante del status quo capitalista oponiéndose a las clases trabajadoras, pasando a ser los conservadores. La  fecha hito del 1848 en adelante puede marcar la transición. Si hasta mediados del XIX la burguesía jugó un papel ascendente en el desarrollo socioeconómico de la civilización, cual papel positivo en cuanto a ser el agente histórico que hace progresar los medios de producción liberando a la mecánica de las ataduras pre modernas, patrocinando a las ciencias y alentando la concreción de las investigaciones técnicas en maquinaria progresiva; promoviendo la tecno-ciencia, la potencialidad industrial con que se supera la supeditación absoluta a las fuerzas y disposiciones naturales….. Pero de una manera arrebatada y así negativa, que con posterioridad a ese año simbólico pasa a tornarse en un proceso cualitativamente más negativo, antinatural y en trayectoria de incremento indetenible, extenso e intensamente perjudicial para la Sociedad contenida en la Tecnosfera.

El liberalismo que se interrelaciona con el colonialismo extractivista y la ilustración eurocéntrica es el que subyace como sustancia intelectiva del capitalismo imperialista, metamorfoseado en razón de Estado e Imperio Superior por el mayor desarrollo material conseguido en el seno del que parte, actuando como  razón que aboga en favor de la dominación neocolonial que alimenta al imperialismo transnacional de las grandes empresas privadas; giro ideológico verificado con un liberalismo más activo en la propuesta del dominio del gran capital en el ‘libre mercado’, lo que conduce a la Depresión, y tras del interregno keynesiano a la hegemonía del éste, convertido en neoliberalismo de corte netamente monopólico e imperialista, neoliberalismo que va a configurar las instancias y mecánicas del orden internacional monetarista, convirtiéndose en la teoría-doctrina pro capitalista más reaccionaria posible. Pasándose del liberalismo auténtico, a lo Adam Smith, al neoliberalismo conservador y monopólico de Hayek-Friedman.

La vertiente firedmaníaca aparece aupada por la burguesía pudiente desde comienzos de la década del 60 en que se activa pugnando por derrocar lo que se podía considerar una más auténtica política liberal que intentaba superar el declive y la reacción ultra liberal – ultra imperialista en cierne en el establishment usamericano a consecuencia del corte del vuelo de los años 40 y 50.

Acorde con la política reaccionaria en marcha pronunciada por el capitalismo monopolista, su programa por establecer una política económica favorable a las empresas transnacionales comienza a fraguarse. El que Milton Friedman publicase en la Universidad de Chicago hacia 1962 Capital y Libertad, marca el punto de arranque de la vertiente neoliberal pasando a implementarse como modelo económico oficial, neoliberalismo monetarista promulgando el asalto del Capital al Estado, acabando con la economía mixta no controlada por las Corporaciones.

El neoliberalismo aparece resucitando los postulados de Adam Smith, planteados en el siglo XVIII y por tanto propios de un capitalismo todavía no industrial, puesto que Adam Smith escribe La Riqueza de las Naciones entre 1766 y 1776, año en que es editado su libro. Una fecha temprana en los anales de la Revolución Industrial, si tomamos en consideración que apenas entre esas décadas de los 60, 70, 80 del siglo XVIII, la Revolución Industrial va cobrando forma con una serie de ingenios mecánicos –muchos de ellos en proceso de perfeccionarse o implementarse su uso industrial ya como auténticas máquinas- en vías de incrementan la productividad. Tal y como lo hace ver Karl Marx en el capítulo XII del Tomo Primero del Capital: ‘Maquinaria y Gran Industria’.

La maquinaria que intensifica la producción en múltiples ramas de la industria, instalada en fábricas y atendidas por obreros, mecánicos y auxiliares, cuyo propósito es el de multiplicar la obtención de plusvalía relativa con la mecanización de la industria que disminuye el tiempo de trabajo requerido para la reproducción del obrero, está en activo hasta finales del siglo XVIII, principios del XIX, tal y como lo ejemplifica la máquina de vapor inventada desde fines del XVII pero utilizada en la industria hasta fines del XVIII.

 Máquina que por sí sola no produce la revolución industrial pero sí pasa a constituirse en el primer motor que sirve para múltiples usos industriales. El desarrollo de las máquinas herramientas, un conjunto de instrumentos complejos fabricados ya en serie, llegan a ser el multi instrumental que requiere de la fuerza motriz de una máquina de vapor perfeccionada, factible para dar energía a múltiples oficios: “La propia máquina de vapor, tal como fue inventada a fines del siglo XVII, durante el período manufacturero, y tal como siguió existiendo hasta comienzos del decenio de 1780, no provocó revolución industrial alguna. Fue, a la inversa, la creación de las máquinas-herramientas lo que hizo necesaria la máquina de vapor revolucionada”.[75]

El proceso técnico –que no deja de ser social- de la invención industrial y la transformación de las relaciones sociales de producción verificadas en Inglaterra marcan el cambio de época con la instauración de la Máquina que permite la Gran Industria.

Solo con la segunda máquina de vapor de Watt, la denominada de efecto doble, se encontró un primer motor que mediante el consumo de carbón y agua genera él mismo su fuerza motriz, un motor cuya potencia energética está por entero bajo el control humano; que es móvil y un medio de locomoción; urbano y no, como la rueda hidráulica, rural; que permite concentrar la producción en ciudades, en vez de dispersarla por el campo, como aquella; universal en sus aplicaciones tecnológicas; relativamente poco condicionado, en cuanto a su ubicación geográfica, por circunstancias locales. El genio de Watt se pone de manifiesto en la especificación de la patente que obtuvo en abril de 1784, y en la cual no describe su máquina de vapor como invento para fines especiales, sino como agente general de la gran industria”.[76]

Dato significativo para ser tomado en cuenta, el capitalismo al que se refiere Adam Smith distaba de ser el capitalismo proyectado a su máxima potencia por la industria, de lo que se sigue que muchas de sus consideraciones no son propias del capitalismo maquinal en el que se ubican sus divulgadores, los ‘economistas vulgares’, pero como estos se empeñan en ignorar el sector productivo, lo suyo es pura ideología.

Siendo el caso de que liberalismo y neoliberalismo se mezclan para sustentar la catalaxia y con ello pronunciarse por un capitalismo dejado a la libre participación interesada de los capitalistas, de eso se trata su función de propaganda y encubrimiento. En lo que desde un principio se hace notar que la teoría y la praxis a procurarse con esta nueva corriente económica, se difunde contando con el respaldo importante del burgués pudiente, él que les garantiza el éxito de su difusión para acople de intereses entre la teoría y la praxis capitalista. Una teoría liberal para un capitalismo de ‘libre competencia’…., en apariencias.

Empero, tratase ya de: más que de una teoría económica de una ideología doctrinaria al servicio del poder burgués, disfrazada de renovación científica, cuando que su proyección muestra su adscripción a los intereses de la clase dominante incluidos en su falacias cientificistas y en su trasfondo apologético.

La libertad del capitalismo pretendida por un Milton Friedman resulta un dechado de falacias, tales como esta principal: ‘que el Estado interventor actúa normalmente en economía de manera coercitiva’; mientras que por el contrario, ‘el dichosos Mercado es una entidad social libre en sus constitutivos, al que concurren de manera voluntaria los individuos a intercambiar, pudiendo obtener beneficios mutuos’.

En ese contexto las propuestas friedmaníacas van a contender como influencia práctica a favor de la clase empresarial: “en una situación de crisis y recomposición autoritaria y conservadora del capitalismo. Su actualidad proviene pues del hecho de que sus preceptos fundamentales –imperio del mercado, desmantelamiento del Estado de bienestar y contención de los avances democráticos- han sido los principios racionalizadores de conocidas tentativas conservadoras que, con mayor o menor grado de violencia, se han ensayado en las más diversas latitudes”.[77]

Milton Friedman procede en sus obras planteando condiciones sociales ideales o apologéticas a favor del capital, por tanto irreales o falsificadas. A decir del espíritu marxista, son robinsonadas propias de un ‘economista’ al servicio del capital poder, dando prevalencia al mercado sobre la producción, idealiza a un mercado hipotético, presentándolo como un paraíso de la libertad y la libre concurrencia de productores individuales. ¡Ni en la época de Adam Smith, Mr. Mico!

A decir de Milton, el meollo de la economía radica en la participación de robinsones crusoes concurriendo, ciertamente, a un mercado complejo –más complejo que el de los tiempos de Adam- pero que no deja de ser libre e igualitario, en un supuesto marco de condiciones ideales: “A pesar del importante papel de las empresas y de la moneda en nuestra economía actual, y a pesar de los numerosos y complejos problemas que ellos suscitan, las características centrales de la técnica del mercado para lograr coordinación se encuentran plenamente realizadas en la economía de intercambio simple que no contiene ni empresas ni dinero. Al igual que en ese modelo más simple, en la economía de intercambios monetarios u de empresas complejas, la cooperación es estrictamente individual y voluntaria siempre que: a) las empresas sean privadas, es decir, que las partes contratantes, en última instancia, sean individuos y b) que éstos sean efectivamente libres de entrar en cada intercambio particular, de manera que cada transacción sea estrictamente voluntaria”.[78] (sich). (Sí chucha, tú lo dijiste)

Para Milton Friedman, siguiendo a Adam Smith, el intercambio voluntario cristaliza en beneficio mutuo. En el mercado idealizado los robinsones asisten e intercambian libre y equitativamente. No hay disparidad en posesión y por tanto no hay intercambios desiguales, un paraíso en alguna isla utópica al que arribase algún viajero perdido en el siglo XVIII.

Ni el Doctor Gulliver encontraría tan simplón cuan maravilloso paraíso, porque las anti utopías nacen precisamente con Jonathan Swift, a sabiendas de que las proyecciones europeas estaban acabando con los paraísos perdidos, ya fuese entre enanos que entre gigantes, las sociedades a las que arriba el Gulliver muestran ese tufo de la civilización occidental que no pueden menos que enseñar la miseria de los colonizadores; lo mismo vale para la sociedad de científicos chiflados e inmortales; ya solo en la naturaleza incólume se encontraba el bienestar, así entre los caballos y no entre robinsones perdidos que pronto estarían dispuestos, a la menor oportunidad, de ejercer el ‘libre juego capitalista’, ahí y cuando entrasen en correlación con otros de su misma calaña para dominar a los nativos, comportamiento por cierto muy propio, que distingue a tan refinada cultura ilustrada.

¿El total de riquezas se distribuye equitativamente entre sujetos concurrentes al mercado? ¿Las partes inmiscuidas en el intercambio concurren con las mismas cantidades y valores para ganar en proporción similar? ¿Y  las riquezas individuales contribuyen a general un bienestar generalizado por circulación de ganancias? Sólo en la isla de robinsones desamparados, pero no en el mercado capitalista.

Pero a decir de Milton, en el mercado capitalista un sistema de regulación de precios equilibra la participación interesada de muy diversos agentes mercantiles permitiendo que todos ganen y se beneficien, para lo cual, of course, no se requiere de ningún interventor central ni superior: “El mérito de Adam Smith consistió en reconocer que los precios que se establecen en las transacciones voluntarias entre compradores y vendedores –para abreviar, en un mercado libre- podrían coordinar la actividad de millones de personas, buscando cada una de ellas su propio interés, de tal modo que todas se beneficiasen”.[79] Una serie de prejuicios y dogmas no demostrados subyacen la ‘teoría monetaria del libre mercado’, el individualismo ególatra conduce al beneficio social, ¿En dónde? En cual isla de la distopía.

El libre concurso de la oferta y la demanda por sí solo produciría la regulación equilibrada, si acaso se requiriese del concurso de la Bolsa para informar mediante el sistema de precios a los inversores-compradores-vendedores dónde operar, con la ventaja de que los productores se ven incentivados: “demandas en ascenso los estimularán a responder con volúmenes crecientes de producción, introduciendo innovaciones tecnológicas que aumenten la productividad y ofreciendo mayores salarios para atraer a la fuerza de trabajo que sea necesaria”. Y todavía mejor, el mercado libre de manera automática distribuye “los ingresos en forma de beneficios, rentas y salarios”. [80] ¿Y por qué será que los beneficios y las rentas tienden a concentrarse y los salarios a caer, Mr. Friedman?

Este maravilloso sistema de precios vuelve innecesaria la presencia gubernamental en procura de algún mecanismo de redistribución o de contención a la ganancia particular. La falacia anti utópica y antinatural monetarista hace creer que el libre juego del mercado, incluso, impide la aparición de monopolios auto regulándose, por supuesto, a condición que el gobierno no se entrometa.

El proceder chantajista de los neoliberales va contra el Estado → con el Estado (ocupar el Estado, dominarlo) → a favor del empresariado.

Un Estado árbitro que arbitre el juego de manera imparcial, no participando en las acciones propias del juego-negocio, en un supuesto sistema de libertad natural, viene a ser otra gran falacia aquí y donde el capitalismo no es ningún sistema libre ni mucho menos natural, sino un artificio clasista, pero en la retorcida mente de los neoliberales, un sistema social tradicional y por tanto más apegado a la Naturaleza, como lo fue el Feudalismo, era un sistema artificial, y en cambio el capitalismo lo es natural. ¡Este es el mundo al revés y la Historia en viceversa!

Ya Marx detectaba en los lineamientos de los liberales de su tiempo la distorsión que los economistas burgueses hacen de los fenómenos históricos; los buenos burgueses llaman natural al artificial engendro ingente que el Capital produce y por el contrario califican de ser artificiales a las instituciones del feudalismo: “Se parecen en eso a los teólogos, que distinguen también entre dos clases de religiones. Toda religión que no sea la suya es invención de los hombres, mientras que la suya propia es, en cambio, emanación de Dios… Henos aquí, entonces, con que hubo historia, pero ahora ya no la hay”.[81]  Dándole al calvo en cuanto a descubrir otro de los prejuicios arraigados en la conciencia del buen burgués, la no historia de la apoteosis burguesa en una sociedad del todo muy natural se refuerza con la emanación divina para hacerla eterna, el mejor de los mundos posibles por fin alcanzado, realización del Espíritu Absoluto aquí en la Tierra.

He aquí el Splen-ideal del buen burgués e ilustrado desde que supo que el mundo que estaba edificando es el mejor de los posibles y que con él y en él se llegaba al advenimiento de la plenitud continua gracias al progreso.

La verdad eterna que se alcanza en la Tierra sólo por la auténtica y única religión también se aplica para la sociedad suprema que viene a ser la liberal capitalista. Ya Hegel había considerado en sus Lecciones de Filosofía de la Historia que el máximo grado de cultura se había alcanzado con la fusión del ímpetu civilizatorio germánico y la espiritualidad universal del cristianismo. Máxima noción idealizada en el paradigma euro céntrico presente a su manera en los economistas vulgares criticados por Marx, aquellos que se dedicaban a contar referencias al gusto del patrón, puesto que no hacen sino: “deambular esterilmente en torno de la conexión aparente, preocupándose sólo de ofrecer una explicación obvia de los fenómenos que podríamos llamar más bastos y rumiando una y otra vez, para el uso doméstico de la burguesía, el material suministrado hace ya tiempo por la economía científica. Pero, por lo demás, en esa tarea la economía vulgar se limita a sistematizar de manera pedante las ideas más triviales y fatuas que se forman los miembros de la burguesía acerca de su propio mundo, el mejor de los posibles, y a proclamarlas como verdades eternas”.[82] ¡Saz!, ¡Sácatelas!,  cabalmente anticipado lo que vienen a ser los neoclásicos y después los neoliberales, dado que representan la continuidad de la estirpe de los economistas vulgares de la época de Marx. En cuya ideología pretenciosa cuan ofuscada, garante de la supuesta supremacía absoluta y universal alcanzada por el horizonte burgués descansa la justificación del peor de los mundos posibles, cuando que en realidad el mundo moderno capitalista en lugar de entrar en el estadio del ‘Espíritu Libre’, ‘queriendo lo verdadero, eterno y universal’ (Hegel dixit), lo que ha alcanzado es su antítesis, la mentira aterrizada negando la verdad.

Y es en este contexto de la negatividad capitalista negada en el que el economista burgués se desenvuelve, cumpliendo su papel de incondicional servidor del Capital, proclamando la libertad y la igualdad que el libre cambio permite, cual consigna obsesiva de pretender estar dando luz sobre el mejor de los mundos posibles, el del buen burgués bien pagado por sus amos, así como la proclama de verdades eternas atribuidas a un sistema social que por muy poderoso y prolongado en la Historia que sea, tiene un principio y un próximo fin.

El Estado debe ser según los liberales a): protector de la Nación ante enemigos externos, b): protector de los ciudadanos ante la injusticia (interna, aunque ni por aquí les pasa que el propio sistema capitalista con su agente en funciones sea el causante de la injusticia y de la opresión que afecta a la ciudadanía). Así un Estado militar-judicial vela por las condiciones de paz interna. Mas el Estado también debe ser c): el hacedor de obras públicas no rentables pero necesarias para el conjunto de la Sociedad. Un Estado empresario pero de obras de infraestructura y demás no propiamente lucrativas (despreciadas de por sí por los capitalistas procuradores de la ganancia perene). Atributos ya señalados por Adam Smith a los que Milton Friedman añade esta misericordiosa consideración, d): un Estado protector de los locos y los niños, y demás desamparados, porque sin duda que en la sociedad de mercado los hay por millares.

De esa manera el Estado según los liberales debe ser un Estado tipo ley y orden, árbitro supremo y así juez protector y continuador de la caridad cristiana; policiaco para que haga respetar la ley; ley y orden consubstancial a la dominación capitalista, sustentada en estructuras e instituciones holistas, pro justicia burguesa proclive a favorecer al pudiente, garante de su vasta propiedad privada. Orden desigual y coercitivo vigente a toda costa, puesto que: “El liberal no es un anarquista”, (Milton Friedman dixit), por el contrario, el liberal es el buen burgués que actúa con el sistema, a favor del orden para el progreso, por lo que combatir el desorden resulta prioritario. Ley y orden ingente, sistémica y ubicua, efectiva desde el rancho hasta las capitales capitalistas para garantizar la propiedad privada y la transacción capitalista, ley y orden internacional que garantiza el dominio del capital con todo tipo de gobiernos.

Mano invisible → libre juego → equilibrio asegurado → automática traslación y difusión de los beneficios, el neoliberalismo irá más a fondo evitando la intervención de un Estado estorbo al libre flujo de las riquezas en las naciones y entre los individuos. En este supuesto mundo del justo mercado ya avanzado no hace falta el Estado. Si el Estado interviene interrumpe el libre y preciso desenvolvimiento autorregulado, desvirtuándolo al interferir la libertad per se, provocando alteraciones que pueden conducir a la servidumbre.

Allí es cuando el neoliberalismo se convierte en la doctrina que aboga por la libertad capitalista, que no es tal, al atacar al Estado regulador para hacerlo a un lado permitiendo una vez más la ‘libre competencia’, no apareciendo en esta libertad el capitalista cual sujeto imperante, ni se concibe que en tan libre dominio predomine la desigualdad y la injusticia por acumulación de propiedad y riquezas. Cuando la democracia simulada se concreta en un mundo del capital poder. El mejor de los mundos posibles liberal es una falsificación de la realidad, en vías de desembocar en el peor de los mundos posibles por el libertinaje capitalista.

La obra de Milton Friedman está plena de falacias con las que pinta un Capital libre y justo. Falacia de que el productor concurra motu proprio al mercado teniendo siempre la posibilidad de producir para sí mismo. Aun y cuando admite que el capitalismo contemporáneo es algo más complicado que en los tiempos de Adam Smith, ‘con la novedad de que ahora hay empresas capitalistas’ (sich). Y ¿se producirá en ellas, apá?

 Y también se cuenta con la aparición del dinero (sich) como medio universal de intercambio. Pero es el caso de que como empresas privadas sus dueños y señores son individuos libres (super robinsones) que concurren voluntariamente al mercado a intercambiar mercancías, por tanto el mercado mantiene su característica esencial de promover el libre cambio.

Un modelo por demás simplificado que oculta la ganancia capitalista y la posición privilegiada del propietario de los medios de producción. No dice cómo llega al mercado el capitalista con las mercancías que son de su propiedad. Como buen dechado de economía burguesa las mercancías aparecen de la nada, sin darse tampoco cuenta de los mecanismos del mercado que aumentan los precios, de manera tal que el ‘libre mercado’ es una panacea.

 Cuando que en realidad no hay individuos, sino un sujeto que no tiene posibilidad de elegir, no digamos ya si concurre o no al mercado, sino desde antes, en el ámbito productivo no tiene elección, la mayoría de los agentes involucrados en la economía capitalista son sujetos desposeídos que están obligados a venderse al propietario para poder sobrevivir en el mercado omnímodo, del que no pueden escapar, sino que cautivos en él están insertos e integrados sin libre elección ni participación, compelidos a venderse para poder comprar la subsistencia precisamente en el mercado omnímodo en el que todo se compra y vende pero nada se regala ni abarata.

Los economistas liberal burgueses proceden desconociendo por completo la ‘acumulación originaria de  capital’. Friedman pretende hacer creer que los robinsones partícipes en la compraventa si quisieran podían retornar a sus prácticas de auto subsistencia (sich): “No hace falta ser un sabio para comprender que esto es una auténtica ‘robinsonada’, una fábula que no guarda relación alguna con la historia real –no la que imaginan sus apologistas- del capitalismo, que desmiente rotundamente el fantástico razonamiento del padre del monetarismo. Lo que Friedman caracteriza como las dos ‘novedades’ del capitalismo moderno, la empresa y el dinero, no son sino expresiones fenoménicas que remiten a un hecho mucho más profundo y que no puede ser desconocido por ese autor: la violenta separación del productor directo de sus medios de producción. Esa masiva expropiación de hombres y mujeres –a quienes la formación de la economía capitalista deja apenas munidos de su fuerza de trabajo- los obliga a concurrir al mercado, al margen de que lo deseen, con el objeto de procurarse los recursos necesarios para la mera subsistencia. En ningún país del mundo este proceso se llevó a cabo mediante una consulta democrática. A nadie se le preguntó si quería o no ingresar al capitalismo. Fue un hecho consumado a sangre y fuego, como lo registra hasta la saciedad la monumental bibliografía existentes sobre la materia”.[83]

Desde sus raíces el capitalismo crece torcido y su tronco jamás endereza. En lo que el liberalismo se presenta como un encubrimiento de las condiciones reales de existencia que privan en las relaciones sociales de producción. No hay libertad de elección, ahí en “donde hay imposición o coerción no hay libertad. Por tanto: la decisión de ingresar al mercado fue ‘tan libre y voluntaria’ como la de quien entrega sus bienes a los ladrones a cambio de su vida”.[84]

Desconociendo la fase primaria que viene a ser la producción se ignora la actividad fundamental en la sociedad industrial, ergo, se ignoran las condiciones de participación en el sistema productivo, la desigualdad entre dueños de medios de producción y como tal del capital, y desposeídos, vendedores de su fuerza de trabajo –habilidades físicas. Sin que en esta relación del trabajo exista libertad de elección, sino más bien de coerción, de compeler a quien ha sido desposeído o ya ha nacido sin bienes de propiedad, no quedándole sino obtener trabajo para subsistir, puesto que: “Una vez realizada la separación del productor directo de sus medios de subsistencia, la venta de su fuerza de trabajo en el mercado no puede concebirse como una expresión de su libertad sino precisamente de su sometimiento ¿Qué sentido tendría hablar de una ‘libertad de sobrevivir’?”.[85] Y hay que tomar en cuenta que la desposesión originaria históricamente aconteció hace siglos, por lo que prácticamente el cien por ciento de los trabajadores en la sociedad industrial son sujetos que nacieron ya sin propiedad, ni de la tierra, ni de fábricas, ni siquiera de herramientas.

Tal es la perfidia que no la ignorancia de este laureado economista, quien no pudiendo negar la existencia de los monopolios considera que los monopolios empresariales son irrelevantes: “el hecho más importante (…) es su relativa falta de importancia desde el punto de vista de la economía como un todo”. [86] (Sich) ‘Lo verdaderamente nocivo para la sociedad son los sindicatos que monopolizan a la fuerza laboral’. Con lógica torcida el campeón del capital monetarista nos quiere hacer creer que la clase trabajadora sindicalizada es culpable de haber descompuesto el cabal funcionamiento del mercado y no los empresarios. Queriendo desconocer el capital poder de los monopolios en estado de franco crecimiento durante la Posguerra, con su teorética manida les abre campo para su asalto total.

Cuando que los propios economistas liberales en los Estados Unidos, como John K. Galbraith, para inicios de la década del 60 daban cuenta de la fuerza que tenían las grandes corporaciones de la industria avanzada, electrodomésticos, el petróleo, las automotoras, con obtención de ingresos que superaban el de naciones de la periferia, así como de estados de los propios Estados Unidos; pero lo importante del caso es que el poder de los oligopolios iba en ascenso, el dominio de los monopolios estaba por llegar precisamente cuando el neoliberalismo imperase como política económica oficial a implementarse en las naciones del mundo, de allí el que Hayek – Friedman y sus compinches le resulten tan valiosos a los capitostes.

Para mediados de los 60, the Paul’s –Baran y Sweezy- habían documentado, en su Capitalismo Monopolista, que el dominio de la empresa capitalista concentrada era un hecho reverdeciente: “Hoy en día la unidad económica típica en el mundo capitalista ya no es la pequeña firma que producía una fracción negligible de un producto homogéneo para un mercado anónimo, sino una empresa en gran escala que produce una parte significativa del total de la producción de una rama industrial, o inclusive de varias ramas, y capaz por lo tanto de controlar sus precios, el volumen de su producción y los tipos y montos de sus inversiones”.[87] Pero como dijo Milton: ‘los monopolios son algo irrelevante’.

La ‘libre competencia’ había sido enterrada desde el siglo XIX y los monopolios controlaban la producción y designan los precios con lo que el sacrosanto mercado le queda subordinado; ¡no es libre, esta manido!: “Los precios ya no se forman allí, sino que son ‘administrados’ por un puñado de grandes corporaciones;  las ‘señales’   que transmite el mercado a través de los precios, reflejan de manera irrefutable la progresiva extinción de la competencia entre los productores. La modernas megacorporaciones detentan una influencia decisiva sobre el total de la producción de una rama industrial, algo simplemente inimaginable en el modelo clásico de Adam Smith. Sin embargo, lo que éste no pudo anticipar es una realidad que hoy ningún economista mínimamente imparcial puede ignorar, a menos que sea víctima de una ofuscación ideológica incompatible con los cánones de la práctica científica. ¿Cómo es posible sostener la tesis de la vigencia del mercado y la superstición de la ‘mano invisible’ cuando se sabe que –según una estimación de mínima- entre el 35% y el 45% del total de la producción del sector privado norteamericano en 1973 fue producido por un pequeño conjunto de firmas que tenían un control casi total sobre sus respectivas ramas industriales? ¿O cuando una investigación ordenada por el propio Ejecutivo norteamericano revela que 78 corporaciones (sobre un total de unas 185.000 controlan el 43% de todos los activos industriales y se reparten el 49% del total de las ganancias producidas por el sector manufacturero norteamericano en 1968?”.[88] La respuesta a esta deliberada ignorancia se encuentra en la condición de ser meros ideólogos del sistema y no investigadores objetivos.

La propia ‘libre competencia’ condujo a la formación de las mega corporaciones oligopólicas. Marx lo anticipa, Lenin lo constata, pero esta macro realidad del tamaño del Sol hay que ocultarla, como se oculta el Sol con un dedo, eso es lo que hacen los economistas burgueses con la ayuda del eclipse telepantállico.

El Estado es una Máquina cada vez más monstruosa al servicio del Capital. Cuando que desde el inicio del sistema capitalista ha venido interviniendo, procurando las condiciones pro capitalistas, por lo que siempre ha intervenido regulando el mercado. Las investigaciones históricas así lo demuestran, por ejemplo. Karl Polany en su obra La Gran Transformación, y el propio Marx Weber En su Economía y Sociedad…….. escriben al respecto….

En la propia Inglaterra del siglo XIX, las actividades, disposiciones, dispositivos del Estado se patentan para soliviantar el funcionamiento capitalista y su ejercicio preferente de acumulación, crecer y desarrollarse empleando la explotación de obreros y campesinos. Ahí y donde el laissez faire – laissez passer, resulta en ser la política productiva comercial que favorece al Imperio Británico a través del intercambio desigual que se produce entre la industria avanzada y las periferias atrasadas; mismo ámbito en el que ‘la libre competencia’ es otro eufemismo para designar la competencia brutal entre pequeñas empresas compitiendo por ganar para sí el mercado; competencia ya anticipada en el anterior artículo que con las crisis produce la quiebra y desaparición de las débiles para dejar fortalecidas a los vencedores de tan ‘libre contienda’.

El desarrollo capitalista dejado a su libre desenfreno es nocivo por sí mismo, la actividad regulativa fue necesaria para frenarlo desde los inicios de la producción industrial. Además de que el Capital siempre requiere del auxilio de la burocracia estatal para poder organizar la producción y explotar al trabajador, de allí la indispensable administración pública.

Es una patraña afirmar que el Estado es un invitado de piedra e indeseado cuando el libre mercado ha florecido. “[…] la introducción de los mercados libres, lejos de hacer desaparecer la necesidad de controles, regulaciones e intervenciones, incrementó enormemente su alcance. Los administradores tuvieron que estar constantemente alertas para asegurar el libre funcionamiento del sistema. De este modo, aun aquellos que deseaban más ardientemente liberar al Estado de obligaciones innecesarias, y cuya eterna filosofía reclamaba la restricción de las actividades estatales, no pudieron sino confiar a ese mismo Estado los nuevos poderes, órganos e instrumentos requeridos pare el establecimiento del laissez-faire”.[89]

¿De dónde sacan éstos que el Estado no interviene en las relaciones de producción, transporte, consumo, administración que habitualmente se vienen dando dentro del funcionamiento del sistema capitalista en progresión desde el siglo XVII?…, tanto como en el XVIII y más aún en el XIX y el XX, el Estado siempre ha intervenido como lo que es: una maquinaria puesta al servicio de la clase predominante, capitalista.

ATISBO APOCALÍPTICO

En perspectiva histórica profunda, a como está insinuada en la obra de Fernand Braudel: Civilización Material, Economía y Capitalismo, interpretándola como una dicotomía entre la auténtica economía y el capitalismo rampante, habiéndose producido una ruptura histórica con la economía hasta entonces tradicional, doméstica, de factor humano y animal, para pasar al dominio de un capitalismo mercantil, de gran mercado internacional, monetario, intensificado, ingente y desproporcionado, racional e irracional, productivista haciendo aparecer la Máquina para disparar la productividad en cantidades exhaustivas; un sistema eminentemente entregado a ejercer un lucro amplificado e ilimitado, a la manera de una dinámica maquinal que va en pos del fin del mundo, khremata-entrópica, agotando los recursos naturales en afán de crecer desarrollándose sin mesura, en procura de la ganancia concentrada per se, así propiamente capitalista, capitalizada por unos cuantos. Puesto que el Capital en realidad es una no economía con sus relaciones sociales coercitivas y su accionar maquinal, derivando en resultados desastrosos para la Naturaleza, por lo que al no cuidar la Natura no es una economía sino una desviación anti natura. La Virgen, la Madre Tierra, Gea está conturbada por las obras de sus hijos, peor para ellos.

La esfera está rota, la humanidad se ve arrastrada hacia el precipicio en los rápidos por una ruta equívoca y el mundo desvirtuado marcha al compas del Bolero de Abaddon: ‘Prodeunt vexilla regis in inferno hacia nosotros ya’. Máxime que la Bestia militar policíaca incrementa su poderío y con él sus planes de restringir la libertad, y el Imperio capitalista inexorablemente marcha atropellando a pueblos e individuos que estorban su dominio totalitario en vías de acrecentarse….

He aquí la revelación que conduce a la destrucción productivista.

Os habéis olvidado del sector productivo, por algo será. ¿Dónde están los fantasmas que producen misceláneas de maravillas? Contratados por Mefistófeles a pedido de Fausto (el capitalista, teniendo por gerente de producción al Diablo para que le administre ese infernal subterráneo en donde toda riqueza es forjada y no revelada): “El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es al mismo tiempo el proceso de producción de la mercancía y del plusvalor….”. ¡Jesús, qué no se sepa, ocultadlo con cortinas de humo y pantallas, y haced las pantallas múltiples a la distancia por magia negra teledirigida! ¡Qué en la Caverna las sombras sólo ven reflejos fatuos! Mientras en la superficie los sonámbulos rotan en círculos viciosos. “El consumo de la fuerza de trabajo, al igual que el de cualquier otra mercancía, se efectúa fuera del mercado o de la esfera de la circulación”. Pero con Marx como Virgilio podemos descender a los infiernos. A los Satánicos Molinos que en lontananza pueden percibirse cual espejismos o fases inconexas de una pesadilla: (“Cuando hubimos en torno el cerco andado / más cosas revolviendo que ahora digo / nos vimos que el descenso era abocado / y estaba Pluto allí: ¡fiero enemigo!”. -Dante, Inferno, canto vi). “Abandonamos, por tanto, esa ruidosa esfera instalada en la superficie y accesible a todos los ojos, para dirigirnos, junto al poseedor de dinero y al poseedor de fuerza de trabajo, siguiéndoles los pasos, hacia la oculta sede de la producción, en cuyo dintel se lee: No admittance except on business (Prohibida la entrada salvo por negocios). Veremos aquí no sólo cómo el capital produce, sino también cómo se produce el capital. Se hará luz, finalmente, sobre el misterio que envuelve la producción del plusvalor”.[90]

Y la plusvalía es explotación del trabajador, del sujeto desposeído. Producir para ganar mucho dinero. ¿Quién obtiene el dinero y busca más dinero, cómo lo obtiene y qué compra?; compra carne en el mercado, carne viva que trabaje, la mejor mercancía para valorizar en la ‘tercer alternativa’ de la compra – venta; con ‘astuta intención’, prestidigitación del dinero invertido para obtener dinero multiplicado, mágica conversión sólo posible en la caja de trabajo, en intensa permuta por la cual ‘el proceso resulta carente de término’: “La circulación del dinero como capital es, por el contrario, un fin en sí, pues la valorización del valor existe únicamente en el marco de este movimiento renovado sin cesar. El movimiento del capital, por ende, es carente de medida”. Y como tal y por tanto, en esencia, hybris, desmesura, con que la vieja pasión inextinguible (auri sacra fames) se potencia peligrosamente ‘en un movimiento infatigable de obtención de ganancias’. “Esa infinitud de que las cosas carecen en su progreso, lo tienen en su giro” (Galiani). Empero, en el dominio capitalista se produce el progreso material con ese giro circulatorio que despega en espiral con la insaciable ambición del capitalista por obtener más y más plusvalía, su magia negra funciona toda vez que ha obtenido la cualidad oculta de agregar valor al valor, energía viva a la materia reproducible. “Pare crías vivientes, o, cuando menos pone huevos de oro”. A sabiendas de la fórmula del éxito que aplica con destemplada intensidad – compulsión exaltada – delirium tremens: más y mayor explotación y absorción de recursos, puesto que: “El capitalista sabe que las mercancías, por zaparrastrosas que parezcan o mal que huelan, en la fe y la verdad son dinero, judíos interiormente circuncidados, y por añadidura medios prodigiosos para hacer del dinero más dinero”.[91]

Producir para ganar mucho dinero con la Máquina activa e indetenible, y así crear una casta de agiotistas que prefieren el dinero fácil D → D’ en la transubstanciación de la trinidad del Uno Padre acrecentado. Ciclo infernal del desarrollo con progreso productivo del crecimiento potencial abarcando en círculos concéntricos crecientes al orbe. El proceso potencial del desarrollo capitalista, valor en proceso, dinero en proceso, capital multiplicado, acrecentado activo, circulando en circuitos se incrementa sin parar en ciclos espirálicos para ser preferentemente D’ → D’’ → D’’’ y cuanto más se pueda acaparar sin saciar el apetito, que ‘dinero incuba dinero’, ahí en donde el magnate se engolosina ante la miscelánea multiindustrial y la sobreproducción. No dejando de asistir cual mercader al proceder ventajoso de su fuente de preferencia, riqueza acumulada: comprar barato para vender… “Comprar para vender o, dicho con más exactitud, comprar para vender más caro, D – M – D’, parecería, ciertamente, no ser más que una clase de capital, una forma peculiar, el capital comercial. Pero también el capital industrial es dinero que se convierte en mercancía y por la venta de la mercancía se reconvierte en más dinero”.[92] Superados queden por la producción industrial los cotos del crecimiento mesurado. Se produce como nunca antes y entonces el mundo pasa a ser un supermercado en el que ‘todo se compra – todo se vende’ y el acaparador – mercader – capitalista compra bara para vender más caro, primer paso de la acumulación agio, pero qué mejor que alcanzar la apoteosis del cambista, hacer del mundo un paraíso krematico, en el que el dinero reditúe mucho más dinero….

He aquí referido el éxito del progreso que se materializa en la ingente tecnosfera, monstruosa máquina, la aberración de la abominación conquista al mundo… el peor de los posibles.

Ahora que el Mercado controla al Mundo y la Gran Propiedad del capitalista acopia como nunca antes en la Historia las riquezas del Planeta; ahora que todo es mercado y las relaciones sociales yacen cosificadas, y nadie escapa a la sujeción monetaria. Todo el Poder a la Bestia: “Están todos de acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen”. (Ap. 17-13). Los amos del Capital y sus esbirros aspiran al dominio total, entregados, enajenados en adoración a Mammón y a Moloch. “…, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre”. (Ap. 13-17) La Plutocracia en su apoteosis del desarrollo capitalista, la Humanidad a merced de los Anticristos.

La Bestia poderosa puede exterminar a cuantos no la adoren, los pocos rebeldes en espíritu, cuando que el común de los mortales, ‘ricos y pobres, libres y esclavos, le son subordinados’. “…, y hacer que fueran exterminados cuantos no adoran la imagen de la Bestia”. (13-15).’Dragón, serpiente, el Poder del mal hostil a Dios y al pueblo’.

A la luz del Sol, a la vista de todas las caras que no tienen ojos para ver, se manifiesta la Bestia y sus representantes, cuyo signo es el 666. (¿Calígula – Nerón – Domiciano? En realidad el Imperio Romano) (Nixon, Reagan, Bushes, Blair, Aznar, Obama, Sarkozy, Péres, Netanyahu, el tirano de ocasión -la lista es larga y hay capitostes secretos que no aparecen en ella-; en realidad, el Imperio Otánico). A la hora en que el Dragón arma a la Bestia, los dragones del Pentágono y Alemania que le regala otro submarino nuclear a Israel. Le han infundido aliento a la Bestia y ésta se torna un prodigio siendo muy hábil para engañar, la Bestia que tiene imagen y habla y seduce y la adoran aquellos que tienen su marca en la mano y/o en la frente, seguidores de falsos profetas que al servicio de la Bestia engañan a los incautos, hipnotizándolos para que no adviertan su pérfido dominio.

    NOTA SOBRE UN MÉXICO EJEMPLAR –A DECIR DE UN VISITANTE NON GRATO

Dada la pronunciada decadencia política producto de su enajenación al dominio capitalista, los discursos de políticos preeminentes cada vez más resultan una sarta de sandeces insulsas o peor cosa, de mentiras embaucadoras con las que pretenden encubrir una realidad afectada por excesos capitalistas. Es el caso del Presidente de los EUA en turno. Si el Junior se la pasaba diciendo insensateces en cobertura de las actuaciones imperialistas, ahora Obama no se queda atrás, su visita al DF marca la presencia que revela la negatividad imperialista.

Visitante incómodo que con sus ínfulas de emperador paraliza el profuso tráfico aéreo en la Ciudad de México, así como la circulación para abrirle paso al tránsito de la bestia, y de la bestia se baja una bestia a perorar sobre un país ejemplar: el México neo colonizado, vivo ejemplo del tipo de nación que el Imperio quiere para América Latina.

Un país en el que el hambre se incrementa porque los precios de los alimentos suben como en ningún otro país de la Región, problema de producción en el campo derivado de las políticas neoliberales implementadas desde el Salinato. Ah, pero ahora, para combatir la desnutrición que padecen 28 millones de mexicanos, el Títere de Atracomucho organiza –si es que él organiza algo- una ridícula ‘cruzada contra el hambre’ que es toda una burla, con decir que ésta es capitaneada por Pepsico, como puede serlo también por Nestlé y Bimbo. Sólo en el auténtico patio trasero del Imperio se pueden promover tan estólidos proyectos de ‘gobierno’ para salvar las dificultades propiciadas tras tres décadas de empecinado capitalismo monopolista.

Sí, México es un país ejemplar, como país que sigue las pautas del modelo neoliberal promovidas por el FMI y el BM, un país que desperdicia su principal recurso natural primarizándolo y no dándole valor agregado, además de irlo privatizando a plazos. Y ‘ahí les van mayores incrementos en la gasolina’ anticipando lo que dentro de unos cuantos años será el convertirse en un importador neto de hidrocarburos, pero nuestra salvación radica en que vamos a importar gas esquisto barato de los EUA. ¡Increíble!

Sí, México es un ejemplo en entrega de sus recursos mineros a transnacionales extranjeras –preferentemente canadienses- , y si no a empresarios fraudulentos ‘nacionales’, que para el caso es lo mismo, sino peor, por el maltrato que suelen dar éstos a sus trabajadores, y va de por medio el patrimonio nacional y la vida de los mineros.

Sí, Obama llegó justo a tiempo para celebrar en el DF la reciente remodificación del Artículo 27 de la tan violada Constitución Mexicana, reforma por la cual se pasa a enajenar territorios valiosos de la nación, tales como playas de atractivo turístico que van a dar a manos de gringos. Felicidades, grandes logros de un país, sí ejemplar, modelo de entreguismo que debieran de imitar en Sud América, con razón está tan enojado con Venezuela que no sigue el ejemplo a pesar de que ya eliminaron a Chávez.

Es una vergüenza para México el que un visitante incómodo que viene a ser cualesquier representante del Imperio, llegue a paralizar la vida cotidiana de la ciudad capital, y encima de eso se tome el atrevimiento de apersonarse en el Museo de Antropología e Historia concediendo una entrevista a un medio de Falsimedia –al parecer de propiedad sionista-, y en el recinto que da cuenta de las culturas precolombinas, este empleado del imperialismo yanqui, se lance contra toda evidencia a descalificar las elecciones en Venezuela, lo que es insultar a un país hermano en territorio que también pertenece a la Patria Grande, pasando a avalar las trifulcas que la derecha venezolana que apoya al candidato de la burguesía reaccionaria, Capriles, causa; burguesía traidora que se vende al poderoso, aupada precisamente por los servicios de intromisión imperialistas, llevando a cabo el intento por derruir el proceso venezolano-bolivariano marcado por el Comandante Chávez.

Cuando que a las elecciones en Venezuela se les tiene por ser ejemplares, muy superiores en confiabilidad a las que se realizan en los Estados Unidos; desnudadas como obsoletas y fraudulentas en los dos casos en que salió vencedor el Junior. Sí usted, Excelentísimo señor Presidente de los EUA (que no se diga que no manejo el lenguaje diplomático), es el legítimo representante del gobierno usamericano, es debido a que en dos ocasiones vino a ser el menos peor, contendiendo contra dos extremistas de la derecha.

¿Quiere entrometerse en Latinoamérica cuestionando elecciones adulteradas? Pues entérese de las elecciones que han ocurrido en México tan sólo en los 30 años nefastos de regímenes neoliberales –para no abrumarlo con la larga historia de elecciones fraudulentas acometidas por aquí-, en que se han realizado tres joyas de elecciones fraudulentas para poner en los Pinos a tres presidentes incondicionales del neoliberalismo, es decir, aliados del Imperio y aplicadores de la política económica que tiene metido en serios problemas a las principales economías del mundo –no digamos a las ya de por sí acostumbradas a esos niveles de pobreza en el Tercero-. Me refiero a tres grandes fraudes electorales cometidos para favorecer la presidencia de: Carlos Salinas, patriarca del neoliberalismo en México y directo responsable de la debacle económica en proceso[93]; de Felipillo Calderón, un presidente usurpador de ínfima calidad humana y nulo desempeño (suficientes méritos para ser un ilustre propagandista en Harvard); para rematar en el actual Presidente en funciones, impuesto para que la continuidad neoliberal se ahonde y con ella termine por hundir al país en una Depresión. Ah, y bajo el retorno en la conducción del Padrino de la Mafia. Peor no podía estar este México ejemplar.

Sepa usted, Mr. Liar (qué poco me duró el lenguaje diplomático), que en el país del que cuestiona su proceso político y sus derechos civiles se han efectuado más elecciones e incluso un plebiscito para ratificar o no el rumbo bolivariano, mientras que en México los presidentes espurios gobiernan sin el consentimiento de la mayoría de los mexicanos que no votamos por ellos, pero ni remotamente se contempla la posibilidad de que su mandato sea cuestionado y se pueda suprimir por mal desempeño, puesto que al efectuarse acorde con el modelo neoliberal, obtiene los parabienes de un payaso como usted, aún y cuando las evidencias de la situación económica desfavorable en el país son contundentemente abundantes y contrarias al desempeño de las políticas de apertura y entrega al capital transnacional con su concerniente acumulación de beneficios particulares.

A contrapelo, en Venezuela se asesina a Chávez, con métodos secretos, se presenta un opositor patrocinado por la USAID y similares, se le infla para que resulte contendiente serio, y se le respalda para que impugne el resultado, una vez que Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez triunfa; tratándose a toda costa y costo de ir debilitando el proceso bolivariano, simple y sencillamente porque Chávez se convirtió en el líder bolivariano que marcó la ruta para obtener la liberación latinoamericana, la segunda y auténtica independencia…, del Imperio, tal y como Cuba ya la ha conseguido, libre de la mafia batistiana y de la oligarquía cabaretera, cuyos descendientes ahora habitan en Miami inaugurando la gusanera que hoy día acoge a todos los reaccionarios de la derecha latinoamericana, así como a sus plumas vendidas, tipo Andrés Oppenheimer -y conste que CNN en español está en Atlanta.

Pero en Venezuela se dificulta la situación ante lo apretado de la elección, un buen porcentaje de la acomodaticia clase media y del lumpen proletario debió de haber preferido a Capriles. Ingenuamente pretendiendo que con dar marcha atrás estarán mejor, cuando que al igual que en Cuba, las cifras antes y después revelan la diferencia; antes de la revolución cubana, Cuba era un país de muertos de hambre analfabetas, ahora es un país que tiene las mejores condiciones posibles de sanidad, atención médica y educación, grandes logros de la revolución solo posibles por el interés que los dirigentes revolucionarios  ponen en procurar lo indispensable y básico para el pueblo del que forman parte. Algo semejante comienza a ocurrir en la Venezuela Chavista, todo lo contrario de lo que ocurre entre los gobiernillos neoliberales compuestos por la oligarquía de vende patrias, tipo gobiernos de Chile, Colombia, Perú, México, Paraguay, Honduras, etc., etc.

Estando por verse si la ruta comenzada por el Comandante Chávez es capaz de consolidarse, resistir el embate de la oligarquía cipaya y del Imperio. Situación histórica que pone de nuevo a prueba a un pueblo –el venezolano- en su afán por emanciparse del dominio capitalista, así como a la incipiente unidad procurada entre las naciones sudamericanas para rechazar el divide et impera con el que se suele destruir estos intentos anfictiónicos, primero nacionalistas e integracionistas en procura de establecer la Patria Grande.

Y a todo esto, a qué derechos humanos se refiere el inquilino de la Casa Blanca, ‘Señor de los Drones Asesinos’ y representante del país torturador por antonomasia, patrocinador de cárceles clandestinas en medio mundo y mantenedor en Guantánamo de la prisión más vergonzante del Planeta -si no es que las de Israel en Palestina les ganan. De qué derechos humanos habla o abalan al país que practica el terrorismo de estado más profuso en la Tierra. Premio nobel de la Guerra que junto con David Cameron, primer ministro de la GB y Nicolás Sarkozy de Francia, componen el segundo trío de genocidas pos 11-09-01, responsable de la matanza del pueblo libio y verdugos de Muammar Kaddafi. Un solo episodio por el cual deberían ser juzgados en un tribunal internacional.

El mundo ha entrado en una encrucijada que lo puede enviar por un tobogán si no se detiene al imperialismo capitalista y su embate diseñado por el establishment usamericano – sionista, el que tras de gestar los atentados del 11-09-01  dibuja una trayectoria ofensiva trazada entre los paralelos 26° – 36° de latitud norte, del Magreb al Máshreq árabe, y síganse a Irán → Afganistán → Turkemenistan → Uzbekistan → Kirguizistan, hasta topar con China, en pos de los hidrocarburos y de someter a los países de esta franja no sometidos al dominio yanqui (como si lo están Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto, Qatar), en ruta a mantener aislados a Rusia y a China, deteniendo el ascenso industrial de esta última y la fuerza militar de la primera que les impide conquistar el mundo para sí. Incluyéndose en nuestro hemisferio –‘todo el hemisferio lo está percibiendo’- la reconquista del patio trasero, perdón, de esta área de influencia privilegiada, ahí en donde México es el ejemplo a seguir, ¡36 años de mal gobierno neoliberal lo garantizan!

 A 11-05-2013


[1] Citado por: Eric Toussaint. “En los orígenes de las instituciones de Bretton Woods –capítulo 1 del libro Banco Mundial: el golpe de Estado permanente-“. Rebelión.org, 23-07-2006. Traducción de Raúl Quiroz.

[2] Citado por: Eric Toussaint. Op.Cit.

[3] Eric Toussaint. Op.Cit.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid. Subrayado añadido.

[7] Ibid. Subrayado añadido.

[8] Edward Goldsmith, citado por John Saxe – Fernández – Gian Carlo Delgado. Imperialismo Económico en Méxicolas operaciones del Banco Mundial en nuestro país-. Debate, 2005: 13. Subrayado añadido.

[9] Eric Toussaint. “Los comienzos del Banco Mundial: 1946-1962”. Rebelión.org. 27-10-2006.

[10] Ibid.

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] Red Voltaire.org. 12-03-13.

[14] Eric Toussaint. “Los comienzos del Banco Mundial”.

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Ramón Tamames. Introducción a la Economía Internacional. Alianza, 1983: 30-31. Subrayado añadido.

[18] Timothy Green. El Nuevo Mundo del Oro –sus minas, sus mercados, su política y sus inversiones-. Planeta, 1983: 22.

[19] Ibid: 23. Referencia de D. H. Robertson.

[20] Ramón Tamames. Op.Cit.: 31.

[21] John Saxe – Fernández – Gian Darlo Delgado. Op.Cit: 13.

[22] Ibid: 14.

[23] Ibid: 14-15.

[24] Ibid: 12. Subrayado añadido.

[25] Ibid: 13. Subrayado añadido.

[26] Ramón Tamames. Op.Cit.: 32.

[27] Originalmente: “Los acuerdos bilaterales de crédito o créditos swaps consisten simplemente en la compra o venta de divisas al contado contra la venta o compra de esas mismas divisas a un plazo fijo. Son operaciones que se practican exclusivamente entre bancos centrales. Concertados por primera vez en 1962, alcanzaron extraordinaria difusión, como línea de liquidez complementaria del FMI”. Ibid: 34. Forma de créditos que evolucionará conforme los mecanismos ‘financieros’ se van convirtiendo en procedimientos de lucro.

[28] Ibidem.

[29] Ibid: 35. Subrayado añadido.

[30] Eric Toussaint. “Los comienzos….”.

[31] Ibid. Subrayado añadido. PED = Países en Desarrollo.

[32] Ibid.

[33] Ernest Mandel. El Dólar y la Crisis del Imperialismo. Era, 1976: 208.

[34] Ernest Mandel. Ensayos Sobre el Neocapitalismo. Era, 1981: 90 y 100, n. 13.

[35] Tamames. Op.Cit.: 38. Subrayado añadido.

[36] José Luis Ceceña. El Imperio del Dólar. El Caballito, 1972: 5.

[37] Ibid: 5, y 5-6.

[38] E. Mandel. El Dólar y la Crisis…. : 70, n, 2. Subrayado añadido.

[39] Ibid: 69.

[40] Ibid: 62.

[41] Ibid: 76, n, 8. Incluye dato proporcionado por Harry Magdoff.

[42] Ibid: 106.

[43] Ibid: 109-110. Subrayado añadido.

[44] Ibid: 206 y 206-207. Negritas y subrayado añadido.

[45] Public Law 90-331 (18 U.S.C. 3056); conversación en Peter Dale Scott, Paul L. Hoch y Russell Stetler, The Assassinations: Dallas and Beyond. Citado en Peter Dale Scott. “La estrategia de la tensión a través del 11 de Septiembre, el asesinato de JFK y el atentado de Oklahoma City”. Red Voltaire.org. 24-04-2013. Traducción Hugo Vidal. Subrayado añadido.

[46] Laurent Guyénot. “Kennedy, el lobby y la bomba”. Red Voltaire.org. 2-05-2013.

[47] Ibid.

[48] Ibid.

[49] Ibid.

[50] Ibid.

[51] Ernest Mandel. El Dólar…: 209.

[52] Ibid: 210 y 211.

[53] Ernest Mandel. Ensayos Sobre el Neocapitalismo. Op.Cit.: 96, n. 10.

[54] Ibid: 97.

[55] Ibid: 94-95. Subrayado añadido.

[56] Fidel Castro. La Crisis Económica y Social del Mundo –informe a la vii cumbre de los países no alineados-. Siglo XXI, 1983: 80.

[57] Ibid: 80-81. Subrayado añadido.

[58] Ramón Tamames. Op.Cit.: 35.

[59] Curiosamente, el 11-09-01 las reservas de oro guardadas en los sótanos del WTC se evaporaron casi en su totalidad, y no a consecuencia del calor intenso provocado por el explosivo ‘termita’ con el que demolieron las Torres, sino que al parecer extraídas por algunas ratas no identificadas. ¿Sería capaz el perverso de Osama de haber comisionado a una brigada de terroristas para extraerlas y llevarlas a su guarida? Habría que sugerir una expedición a las montañas fronterizas de Afganistán y Pakistán para encontrar ese tesoro perdido. (Guión para otra película hollywoodense sobre el tema, of course, escrito por supuesto por la CIA, garantía de nominación al Oscar).

[60] Ernest Mandel. El Dólar y la Crisis del Imperialismo : 214 y 215.

[61] Tamames. Op.Cit: 50-51.

[62] Ibid: 52-53. Subrayado añadido.

[63] Ibid: 50.

[64] Fidel Castro. Op.Cit.: 83. Subrayado añadido.

[65] Tamames: 40.

[66] Ibid: 41. Subrayado añadido.

[67] Ibid: 42. Subrayado añadido.

[68] Fidel Castro. Op.Cit.: 85. Subrayado añadido.

[69] Ibid: 89, cuadro. “La Deuda Externa Desembolsada de los Países Subdesarrollados’.

[70] Ibid: 86, cuadro. ‘Tasa de Interés Interbancaria Ofertada (Libor)’.

[71] Ibid: 93, cuadro. ‘El Paradójico Mecanismo de la Retroalimentación de la Deuda Externa’.

[72] Ibidem. Subrayado añadido.

[73] Ibid: 89. Subrayado añadido.

[74] Ibidem. Subrayado añadido.

[75] Karl Marx. El Capital. T. I/Vol. 1 –el proceso de producción del capital-. Siglo XXI, 1980: 456. Subrayado añadido.

[76] Ibid: 459. Subrayado añadido.

[77] Atilio Borón. Estado, Capitalismo y Democracia en América Latina. Colección Secretaría Ejecutiva, Clacso. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Buenos Aires, agosto 2003. Tomado de Libros Libres, rebelión.org.  Faltan páginas…….

[78] Milton Friedman citado en Atilio Borón. Op.Cit.: 121.

[79] Ibid: 122.

[80] Ibid: 122-123.

[81] K. Marx. Op.Cit.: 99, n 33, que viene a ser una cita de su Miseria de la Filosofía. Subrayado añadido.

[82] Ibidem: n. 32. Subrayado añadido.

[83] Atilio Borón. Op.Cit.: 128-129.

[84] Ibid: 129.

[85] Ibid: 129. Subrayado añadido.

[86] Milton Firedman dixit. Ibid: 130.

[87] Paul Baran – Paul Sweezy, citados por Atilio Borón: 131. Subrayado añadido.

[88] Ibid: 132. Incluye referencia estadística de Richard C. Edwards. Subrayado añadido.

[89] Karl Polanyi citado por Atilio Borón. Ibid: 136. Subrayado añadido.

[90] Karl Marx. El Capital. Op.Cit.: 213-214. Subrayado añadido.

[91] Ibid: 181, 185, 186, 187, 188, 189. Subrayados añadidos.

[92] Ibid: 189. Subrayado añadido.

[93] Ver aquí en Crisol.Plural artículos en la sección ‘México Subordinado’ referentes al Salinato,  en proceso….

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