Petróleo: México No Invadido, Oro Negro Concedido

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Petróleo: México No Invadido, Oro Negro Concedido

Petróleo mexicano

La subordinación en la etapa neoliberal (Sexta Parte)

Petróleo: México No Invadido, Oro Negro Concedido

Gobierno o individuo que entrega los recursos nacionales a empresas extranjeras traiciona a la patria.

Lázaro Cárdenas del Río

Las operaciones clandestinas sólo son parte de un espectro más amplio de instrumentos de política exterior. Estos instrumentos van desde las presiones políticas, económicas abiertas, la acción agresiva por medio de organismos internacionales, la utilización de partidos políticos y sindicatos y grupos similares como armas organizativas, hasta actividades como el asesinato político y el adiestramiento, armamento y disposición de espías y guerrillas para llevar adelante movimientos ‘revolucionarios’ y ‘contrarrevolucionarios’.

Paul Blackstock

Desde la crisis petrolera de 1973, cuando Estados Unidos fue sometido por la OPEP a un embargo, causándole un trauma estratégico y algunas calamidades económicas, la industria petrolera estadounidense y el aparato de seguridad nacional de ese país miraban a México ‘con otros ojos’ y ya para 1979 se habían elaborado estudios para logra el control directo del petróleo mexicano por medio de mecanismos de ‘integración comercial’ de la América del Norte que eventualmente se concretaron en el TLCAN….

John Saxe – Fernández

El NAFTA huele a nafta porque las primeras nociones para establecer un NAFTA son formuladas por el sector empresarial con argumentaciones ‘geopolíticas’ y ‘geoestratégicas’ y datan de 1979, y su aspecto medular fue el acceso y aseguramiento al petróleo de ‘América del Norte’”.

John Saxe – Fernández

 

LA TURBIA  NECESIDAD OBLIGA A LA INTROMISIÓN IMPERIAL

Necesario se hace conocer los planes de invasión a México, como a cualesquier otro país que tenga recursos naturales indispensables para la reproducción de la tecnosfera usamericana, cual planes de contingencia preparados por las fuerzas militares pentagonales, con los que se procura invadir y controlar, propiamente apoderarse por conquista de los hidrocarburos y recursos minerales.

Es el caso de que para México, la dirigencia imperialista tenía designado el código green, concerniente al plan específico que detallaba la invasión para ocupar los campos petroleros, interés prioritario del Imperio en México durante todo el siglo XX.

No debe sorprender el hecho de que el establishment imperialista elaborase planes de potenciales intervenciones militares para ocupar muy diversas zonas geográficas estratégicas, denotándose a comienzos del siglo XX objetivos políticos manejados con excusas diplomáticas, habiendo un Plan Violet que resumía la tipología de las causales intervencionistas: “a) intervención para proteger las vidas y la propiedad de ciudadanos estadounidenses, e.g., la intervención en China durante el levantamiento de los bóxer, y en Nicaragua, en 1912; b) intervención para mantener los derechos, la dignidad y autoridad de Estados Unidos, e.g., la ocupación de Veracruz en 1914; c) intervención para remediar condiciones tan dañinas para Estados Unidos, como nación vecina, que no pueden aguantarse más, e.g., la intervención en Cuba en 1898; d) intervención para impedir acciones de otros países, incluyendo la Liga de las Naciones, como un asunto de justicia internacional y una obligación implícita de Estados Unidos a la luz de su adhesión a la Doctrina Monroe, e.g., acciones (intervenciones) en Haití y Santo Domingo… Posibles escenarios de guerra con México, América Central, América del Sur y las Indias Occidentales”.[1] Un decálogo que más que expresar intenciones resulta justificante de las intervenciones habidas y por haber acorde a los intereses pragmáticos del Imperio, intereses que son prioritarios cual causa de fuerza mayor en el comportamiento ofensivo imperialista.

Consabida debe ser la compulsión pragmática que rige la política internacional emprendida por el establishment usamericano, implementando el apotegma de que  ‘los Estados Unidos no tienen amigos sino intereses’, consigna que de manera efectiva y programada ha regido su grosera política exterior.

Como si fuese el lado oculto de la luna. Una actividad inconscientemente realizada al negarse de manera explícita en los ámbitos político diplomáticos: ‘que los EUA no son un imperio sino una democracia que pugna por establecer la libertad y la justicia en el mundo’, cantaleta con la que se auto programan mentalmente en base al empleo ideológico de los constitutivos políticos de esa nación, ligados al empleo de la información manejada de manera engañosa. Desinformación y tergiversación de la realidad geopolítica correspondiente al dominio ideológico imperialista que se ejerce utilizando los ubicuos medios masivos de difusión cual plataforma de emisión de las ondas electrónicas con las que invaden al mundo acorde con una programación mercantil y propagandista. Ámbito tecnocratizado en el que los EUA se presenta como el paladín de la libertad pudiendo tergiversar la realidad a los ojos del teleauditorio condicionado para aceptar la mediación flagrante. Aun y siendo innumerables los atropellos y las atrocidades cometidas por los imperios occidentales desde el siglo XIX -y durante todo lo que va de la Era Moderna-, a los ojos de la opinión pública manipulada, no aparecen en su justo calibre como hacedores de la maldad, sino que por el contrario, logran revertir la imagen de manera favorable, cuando que en realidad ejercen una política agresiva y apropiadora, generándose una dicotomía absurda pero encubierta entre el discurso imperante y los hechos realizados por la voluntad imperialista camuflada.

Por el hecho geográfico de ser México la frontera Sur inmediata por la que la Potencia del Norte se relaciona con el Sur infra desarrollado, en resultas de las propias desigualdades que genera el orden internacional capitalista, propiciando una drástica diferenciación que se traduce en problemas fronterizos de tránsito; el mercado más grande del mundo atrae un intenso y cuantioso tráfico que del Sur fluye hacia el Norte, de manera legal e ilegal, tanto en mercancías como en personas.

Requiriendo los EUA de una mano de obra barata para cubrir las faenas agrícolas y de servicios urbanos, trabajos que los empobrecidos emigrantes del sur se aprestan a cubrir por un pago reducido en los estándares salariales del país acaudalado, mismos que sin embargo no dejan de ser superiores a los que el trabajador obtendría en su país de origen en caso de encontrar trabajo, dada la inmensa asimetría habida entre la economía del Norte con respecto a la del Sur.

Una estrategia en intercambios comerciales y en asuntos migratorios ejercida por los regímenes norteamericanos determinan los flujos transfronterizos acorde al interés preferencial de la Potencia, lo que se da aunado a otro imperativo imperialista para con México, que viene a ser el control del petróleo y demás recursos fósiles y metalíferos.

Desde antes de la nacionalización del petróleo, en marzo de 1938, la inteligencia imperialista ya tenía elaborado planes de guerra contra México propiciados por tales intereses, en uno de los cuales, realizado por el Departamento de Guerra en Washington, en agosto 5 de 1919, se da cuenta de dos fines prioritarios a conseguir: “1. Protección de intereses estadunidenses cerca de la frontera / 2. Ocupación de los yacimientos petrolíferos de Tampico y de minas de carbón al sur de Eagle Pass / 3. Bloqueo de los puertos mexicanos y corte del ferrocarril panamericano cerca de la frontera con Guatemala. 4. Un avance hacia la ciudad de México vía Veracruz…”. Acorde con lo expuesto en los primeros incisos, apuntando a ocupar como puntos específicos las minas de Cananea-Nacozari así como del canal del Valle Imperial. Aun y cuando: “Estos yacimientos son, en su mayoría, propiedad de intereses estadunidenses y británicos…, son susceptibles de grandes daños por parte de los mexicanos. Por eso es importante ocupar esos campos de manera inmediata, preferiblemente por una fuerza de Galvestron o New Orleans”.[2]

La estrategia militar escogida por los yanquis prefería la ruta Veracruz-México por ser más corta que una invasión N/S demasiado extensa y sujeta a mayores problemas logísticos derivados de lo desértico del territorio, teniéndose el objetivo militar de controlar de manera rápida y fulminante el ‘corazón de México’, es decir, la Ciudad de México y de Puebla, acorde con lo expuesto en el plan. Y dice el mentado plan de guerra: “La primera regla para conquistar una nación es derrotar a su ejército. El ejército mexicano, si es que se presenta a dar batalla, lo hará seguramente en defensa del corazón de su país”.[3] Evidenciándose la prepotencia yankee y el desprecio por el ejército mexicano, no exenta de considerar la presencia y el potencial accionar quintacolumnista de los polkos de ocasión.

Aun y cuando admiten que si bien el período de las operaciones de guerra que involucran propiamente la invasión sería corto, comparado con el lapso requerido para vencer la resistencia guerrillera. Más sin embargo, por consenso de la inteligencia militar usamericana en conocimiento del carácter del mexicano, se afirma que “cualquier cantidad de mexicanos puede ser contratada para luchar contra cualquiera por cualquiera que les page y alimente con regularidad. El soldado mexicano será más barato y más eficiente contra bandidos que el estadunidense, y el costo puede ser cobrado más fácilmente al gobierno mexicano”.[4] Esto es, se podría pagar un ejército de muertos de hambre, fiel para el interés de los invasores, ejército que de manera permanente actuase respaldando a los gobiernos mexicanos que fuesen impuestos por los invasores. (Algo semejante a lo realizado en las invasiones recientes en Irak y en Libia).

No pudiendo ser más imperialmente despectivo cuan interesado el ominoso plan de guerra, descarnado en cuanto que revela las verdaderas intenciones que subyacen el ejercicio hegemónico de la Gran Potencia, auténtico imperialismo yanqui.

Para 1927 un nuevo plan de guerra es elaborado en Washington, teniendo por objetivo el imponer un gobierno federal en México proclive a los intereses estadounidenses, motivo por el cual se pretendía derrocar al gobierno en funciones (el de Plutarco Elías Calles, 1924-1928). La causa: en 1925 Calles aprobó la Ley Orgánica de la Fracción I del Artículo 27 Constitucional en lo referente a soberanía nacional en tierras e hidrocarburos, lo que indispuso al gobierno estadunidense. El propio Secretario de Estado, Mr. Frank B. Kellogg, realizó declaraciones infamantes e inflamadas de insidia: ‘qué se les habían arrebatado propiedades a estadounidenses en México’; ‘qué se venía otro movimiento armado’; qué el gobierno de Calles se hallaba “sujeto a juicio ante el mundo”; llegando el atrevimiento yankee a proponer “la derogación de las disposiciones del Artículo 27 que habían restablecido el dominio nacional sobre el subsuelo”.[5] Sarta de infamias, ataques e intromisiones rechazados con entereza por Calles considerándolos injerencia atentatoria contra la soberanía mexicana.

Justo en 1927, las intenciones del  ‘Nerón y Atila del Sur’ que vendría a ser Calles, según la prensa norteamericana, eran las de confiscarle a las compañías petroleras sus activos, motivo que llevó a the marines al Golfo de México dispuestos a desembarcar. Por ese entonces el General Lázaro Cárdenas se encontraba en la Huasteca en calidad de ser el jefe de la zona militar, habiendo tenido un ‘cálido’ recibimiento por parte de los personeros representantes de las compañías petroleras extranjeras, quienes lo fueron a iniciar en las costumbres civilizadas, dándole un cheque en blanco.

Cárdenas contó posteriormente que había recibido órdenes del Presidente Calles de incendiar los pozos petroleros de proceder la invasión,  ̈que las llamas iluminen Nuevo Orleans ̈, le dijo el también militar sonorense.

Los marines no invadieron, no fue necesario pues las tenazas del dominio neocolonial, cual hilos invisibles funcionan de manera más eficaz para concretar el dominio del arácnido imperial que somete en su telaraña de redes mediáticas a más de monetario-‘financieras’, más que suficientes para capturar la presa.

La cadena de periódicos del magnate William Randolph Hearst –quien tenía sus tierritas en México- realiza la campaña difamatoria que pinta al Presidente Calles como a un ‘bolchevique sonorense’, pues qué otra cosa puede ser aquel que se atreve atentar en contra del sacrosanto derecho a la propiedad privada, y de las ¡máximas empresas y así monopolios del mundo! Eso cala porque afecta el sacrosanto derecho a la propiedad que tiene el Imperio sobre las riquezas naturales de un país de desarrapados, muertos de hambre e incivilizados a quienes los nórdicos le han hecho el favor de venirles a enseñar cómo se extrae y para qué sirve el chapopote, en lo que vendría a ser una nueva lección que el hombre blanco le otorga al semi bárbaro del Sur.

Tenía que venir a ser el gran capitoste de la época quien ‘aconsejara’ con autoridad la manera correcta de frenar ese intento bárbaro; el magnate de las finanzas conocía la fórmula requerida para evitar que se cometiera esa barbarie incivilizada sin necesidad de derramar sangre –la que le preocupaba era la de  ̈sus muchachos ̈-. Haciendo entender la manera correcta: “¿para qué derramar sangre, si se puede someter a México mediante préstamos e intereses, y la anulación total de su moneda?”.[6]

Por algo se dirá que J.P. Morgan era el tentáculo de los Rothschild en América; él sí que manejaba la ‘ingeniería’ neocolonial a ser aplicada para establecer el dominio sutil monetario, tan efectivo como eficaz para conseguir el flujo centrípeto de las riquezas periféricas, dejando la invasión militar para una mejor ocasión –el complejo industrial-militar aún no era el sector preponderante en Usamérica. (Pero, qué tal una guerra interna, la ‘profecía’ de los yanquis se cumplió, efectivamente, a fines de la primer década posterior a lucha revolucionaria, la paz se ve alterada por la guerra cristera, situación aprovechada por las compañías del  ̈águila imperial ̈ para aposentarse con mayor firmeza sobre los campos petroleros).

Lo que no anula que el plan militar de invasión estuviera preparado, indicando que: se debía proceder cortando los suministros de municiones procedentes del exterior (de no ser los suyos, de  Europa); impedir la percepción de ingresos y expulsar al gobierno de la ciudad de México con lo que se facilitaría su derrocamiento; amenazar a la población publicitando los planes de intervención, consiguiendo el efecto de amedrentamiento para lograr le retirasen el apoyo a su gobierno.

Otra medida proyectada que consideraban importante por contundente venía a ser el establecer un  ‘bloqueo pacífico’ aunado a la ocupación de los principales puertos del país en ambas costas; todo lo cual contaría con la autorización del presidente en Washington.

Para 1936 otro plan de guerra se prepara para uso conjunto del ejército y de la marina en el caso de que se decidiere realizar una invasión “para imponer sus políticas frente a México…”, haciéndose evidente nuevamente que el empleo del lenguaje acorde a las intenciones descubre el verdadero rostro de la política, así imperialista, procurada por el establishment usamericano.

Así pues, en este tipo de documentos militares que no se exponen a la opinión pública en el presente de su elaboración, sino que si acaso se revelan décadas después producto del ejercicio indagatorio de algún investigador para su restringida publicación en un libro de pequeño tiraje, no representando impacto alguno en la opinión pública que afecte la imagen falsificada de la política efectuada por los de Washington. Quedando plasmada la voluntad imperialista de un establecimiento que procura la instauración de gobiernos afines al desenvolvimiento capitalista, cual desempeño emanado de estructuras e instituciones que configuran el funcionamiento sistémico pro acumulación de capitales.

Lo que en el caso de los países periféricos representa el funcionamiento de un sistema que opera acorde a los intereses metropolitanos determinados por su proclividad a propiciar las transferencias desiguales de valores, cual extracción que el centro realiza en las periferias (fuerza centrípeta). De ahí el que al Imperio le resulte imperativo imponer gobiernillos afines al gran capital central, acordes con el patrón hegemónico capitalista, proclives a implementar actividades productivas-mercantiles realizadas para la libre apropiación de empresarios, pasando a ser gobiernos alienados, los que de no acceder de motu proprio a obrar en consecuencia se ponen en peligro de verse afectados por una de esas invasiones programadas, o por acciones de sabotaje terrorista, puesto que la invasión viene a ser un recurso extremo.

Y como queda consignado en el documento: “la primera regla para conquistar a una nación es derrotar a su ejército”. La invasión militar es una opción radical y como tal la última a ser empleada en caso extremo. De otra manera se debe preguntar: ¿Por qué no han sido realizados los planes de invasión? Y la respuesta es historia en curso: Porque de por sí la oligarquía cipaya se alinea acorde con el orden internacional imperante, toda vez que éste se implementa de manera incontrastable, cual status quo imperialista.

En el caso de México sólo se salva de tal política entreguista el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, quien supo aprovechar la coyuntura propiciada por los primeros escarceos de la Guerra Mundial (habiendo el 12 de marzo del 38 las tropas nazis invadido Austria), encontrando ocupados y preocupados a los nórdicos atlantistas,[7] atreviéndose a nacionalizar los Ferrocarriles en junio de 1937, y a expropiar los bienes de las compañías petroleras anglosajonas y holandesas en marzo del 38; lo que condujo a romper relaciones con la Gran Bretaña, mientras que los estadounidenses pedían someter el caso a un arbitraje internacional. Actuando Cárdenas con entereza inusitada en pasado y a futuro ante los amos del Capital. Inspirado en el apoyo popular, puesto que las demandas obreras anti explotación extranjera fueron la causa que propició la expropiación, en el ejercicio de una auténtica política nacionalista y acorde con los postulados emanados de la Revolución. Tal y como queda manifestado en el Decreto expropiatorio: “se expropia por causa de utilidad pública a favor de la Nación, los bienes muebles e inmuebles….”, de diez y siete compañías extranjeras.

No estando del todo equivocado José Vasconcelos al considerar que la inteligencia estadounidense no veía con malos ojos la expropiación, puesto que la propiedad de las compañías inglesas del petróleo mexicano era de un 60%, proporción mayor a la detentada por sus empresas, y considerando que a futuro quedarían excluidos de manera definitiva los europeos del usufructo en Norteamérica. Y aunque la decisión tomada por Lázaro Cárdenas procuraba excluir por igual a los estadunidenses como a los británicos, acorde con la fuerza de gravedad histórica de la Doctrina Monroe, a futuro le sería más fácil a los norteamericanos controlar el petróleo mexicano que a los británicos. Tal era la idea que Vasconcelos quería transmitir al publicar el 4 de junio de 1938 un artículo en la Revista Hoy: “El monroísmo en acción”, en el que reflexionaba lo siguiente: “Pronto, bajo la capa de empresa de transportes o cualquiera otro disfraz la Standard Oil y las compañías que la siguen tornarán a manejar los petróleos de México; pero la compañía inglesa, los ingleses del petróleo… esos, no volverán”.[8] Y no es que habría que lamentarlo, pero sí reconocer la suspicacia que revela la estrategia monroista, a comprobarse en las acciones a futuro emprendidas por los estadounidenses.

Y conste que tales empresas eran capitaneadas por las dos grandes de la época, lo que causó gran temor en los polkos de ocasión. La expropiación petrolera no dejaba de ser un atrevimiento que contravenía a los más poderosos entra la fauna imperialista. Así se lo hicieron sentir a Cárdenas la prensa apanicada de los alineados y alienados: “la expropiación sería su suicidio como presidente y el fin de México; no debe olvidar que la Royal Dutsh Shell y la Standard Oil controlan todo el petróleo del mundo capitalista y cumplen en el interior del país con cuatro funciones importantes: dan empleo, pagan salarios, contribuyen con sus impuestos a sostener al gobierno y surten de gasolina a la población. Se atreven a desafiar las leyes mexicanas porque saben (y eso el presidente debe tenerlo muy en cuenta) que sus países consideran cuestión de honor el mínimo ataque a las propiedades de estas compañías y sus ejércitos vendrán a respaldarlas. Aun si no fuera así, la fuga de capitales llevará a México a la miseria y el caos”. (La publicación: Omega, el hombre libre-sic-)[9] Auténtica diatriba del agachado.

Sí, nos hacen el favor de otorgar empleos, sí, dando condiciones paupérrimas de vivienda y de trabajo, salarios bajos e impuestos raquíticos, pero,  ̈cuidado con contrariar a los poderosos del primer mundo sin reparar  en los beneficios que toda empresa capitalista –y con mayor razón si se trata de las más importantes- otorga al país que las acoge ̈. El chantaje de los dueños de los medios de producción difundido por la prensa ‘libre’ surte efecto, si no fuese por ellos, ¿de qué viviría toda esta gente, y cómo se sustentaría la economía de la nación y podría prosperar? El gran capital es indispensable, apréndanselo para que no osen contravenirlo ni contrariarlo.

Moraleja, déjese atrapar dócilmente en las redes de la Gran Araña imperialista, que por las buenas o por las malas el dominio neo colonial intransigente e imperativo ha de proceder, cual ingente actividad de la Máquina que se impone y lleva las de ganar. (Por algo será que el Estado imperialista lo aludo como la Máquina-Monstruo).

Por otra parte, desde la logística de injerencia imperial existe un recurso preferente a ser empleado con antelación al caso extremo de la invasión, el que viene a ser las operaciones encubiertas efectuadas por los servicios de espionaje y cooptación ejercidos de manera permanente por los aparatos de inteligencia made in USA. Eficaces instituciones imperialistas que contra toda norma del derecho internacional se inmiscuyen en los quehaceres de la política de naciones supuestamente soberanas, precisamente, violentándola. Ejercicios de espionaje y cooptación con los cuales la ‘inteligencia’ imperialista suele intervenir para moldear a gobiernos de la periferia, haciéndolos proclives a operar acorde a los mentados intereses del Imperio; máximo imperativo de su ejercicio político injerencista, el que se ejerce bien camuflado por toda la parafernalia político diplomática con que se encubre la actividad ‘democrática’ a través de muy diversas instancias que rigen el orden mundial, implantado como status quo que funciona a favor de la hegemonía-mundo de USA-Imperio.

PETRÓLEO, GUERRA Y CRIMEN

Partiendo de un saber científico y de sentido común, los hidrocarburos cual combustibles fósiles son un recurso finito cuya explotación intensiva lo destina a la extinción, y a sabiendas también de que estudios geológicos prospectivos realizados desde 1958 describen la vida de un pozo petrolero, y por extensión de miles de ellos, para así dictaminar el destino final de este energético, toda vez que el cheap-oil (la cresta del petróleo contenido en el subsuelo de todo el Planeta), muy probablemente se alcanzó en la mitad de la década pasada, por lo que a futuro el declive de la producción de crudo se irá pronunciando y con ello su encarecimiento, lo que complementado con la intensificación del requerimiento de más y más combustibles fósiles no hará sino, además de encarecerlos, provocar disputas entre las potencias y los países ascendentes en productividad industrial, tales como los BRIChS. Sin olvidar que el impacto medioambiental alcanza ya niveles de desastre, lo que se verá intensificado por la virulencia compulsiva extractiva, incluyéndose el mentado share gas, recurso que no está para resolver el problema de la inevitable escases sino para acrecentarlo. La decadencia capitalista entra en una etapa en la cual los aparentes remedios son ¨soluciones¨ desesperadas que no hacen sino complicar más la situación en un incremento entrópico. Tal y como se revela con la falsa salida que viene a ser la producción de agro combustibles que contribuye a encarecer los precios de los alimentos, lo mismo vale para con la extracción del gas esquisto; para tapar un enorme hoyo están cavando miles más; para remediar el problema están generando otros que lo intensifican, entropía pura.

Nunca se ha tenido una actividad racional en el uso (y abuso) de los hidrocarburos, comenzando por los propios EUA cuyo record histórico demuestra un uso exhaustivo que lleva al derroche, sin procurar un empleo controlado y racional; racionalizado, previendo su desgaste inevitable, dado que el petróleo es el gran negocio de uno de los corporativos preponderantes en el occidente noratlántico; y de que su manejo y control se efectúa con criterios conspicuamente capitalistas, igual a: explotación intensiva en procura de la obtención de las mayores ganancias posibles a repartirse entre 5 o 3 corporaciones fusionadas (de ser las Siete Hermanas, hoy vienen a ser tres en Norteamérica) que lideran la industria petroquímica y controlan el mercado más importante del mundo que viene a ser el de los hidrocarburos, pasando por encima o al lado de las naciones productoras y de decenas de otras empresas petroleras menores.

El auge de la Civilización Industrial Capitalista se consigue en base a la obtención de hidrocarburos baratos, cual materia prima preferente a nivel mundial a ser refinada y procesada para su transformación en la industria petroquímica primermundista, dándole valor agregado exclusivo y excluyente que garantiza elevadas ganancias por su venta en el intercambio desigual Norte/Sur.

Este mundo no solo se mueve con petróleo, sino que es básicamente petróleo transfigurado; desde la producción agrícola que lo requiere en fertilizantes, insumos, combustible para mover la maquinaria y subir ya hacer correr el agua de riego, hasta los más sofisticados artículos elaborados por la industria petroquímica que produce miles de productos derivados o que contienen partículas de carbón e hidrógeno procesadas como enseres indispensables en la Tecnosfera. Por lo que su elaboración viene a ser el gran negocio, dado que la tenencia exclusiva de la tecnología y las patentes de elaboración rinden cuantiosos beneficios que permiten liderar la política económica mundial, por lo que la importancia de los conglomerados petroleros va aunada a la política imperial que implementa el establishment usamericano y por extensión Noratlántico a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluyendo a las petroleras británico-holandesas-francesas e italianas, también preponderantes, así incidiendo sobre las regiones productoras de crudo, y de manera específica sobre los países musulmanes, dado que alrededor del 60% de las reservas mundiales se localizan entre el Norte de África y Persia., incluyéndose la Cuenca del Cáucaso.

El consumo exacerbado que se viene efectuando en la etapa de la Posguerra está sustentado por el despilfarro petrolero efectuado por los países del Primer Mundo. Lo que le mete presión a los países productores y es causa de múltiples guerras y atentados virulentos en su contra, propios de una política desestabilizadora ejercida en aras de conseguir el control del crudo.

Para cuando las guerras por el petróleo han advenido con la exacerbación de las crisis que se tornan en la Crisis, intervenciones neo coloniales efectuadas de manera encubierta y así camufladas de supuesta lucha en contra del terrorismo, de preferencia salafista, por algo será. La disputa por el oro negro en Asía Menor y en África se va intensificando aunada a la obtención de minerales estratégicos que para los decadentes cuan desesperados establishment occidentales son cada vez más motivo preferente por indispensable para la reproducción de sus sistemas de producción, transporte y consumo. Así, guerras en Afganistán, Irak, Libia, Sudán, Siria y más recientemente en Mali, contra los terroristas y a favor de los terroristas, Al Qaeda out & Al Qaeda in;  acompasadas con ‘revoluciones primaverales’ en Túnez y en Egipto; y no en Barheim o en Yemen, mucho menos en Arabia Saudita o en Qatar, estos sí reinos para nada democráticos pero sólidamente colaboracionistas. En todos casos en los que el reacomodo de la hegemonía occidental vela por sus intereses y remueve piezas para seguir detentando la obtención del insustituible oro negro que puede venir y no, acompañado del metal dorado o por qué no, del uranio….

Y fueron los EUA el país preponderante en la historia de este proceder encabezando la procreación de la industria extractiva y petroquímica. Es un hecho histórico que USA entre 1860 y 1940 “fundamentó todo su modelo de desarrollo y expansión capitalista alrededor del acceso barato y fácil a fuentes que parecían inagotables de gas natural y de petróleo y de los principales minerales estratégicos llevando a cabo una sobreexplotación petrolera, gasera y mineral que no se detuvo incluso después de que en 1932 el precio del petróleo fuera sometido por primera vez a la regulación gubernamental”.[10] Tal explotación irracional es el principal factor que conduce a la Crisis terminal del sistema- mundo- capitalista.

Fue en 1958 cuando el geólogo estadounidense M. King Hubbert da a conocer sus estudios prospectivos que le permitieron elaborar una metodología estadística merced a la cual hizo proyecciones que le permitieron comprender la diacronía del ciclo petrolero, graficada como un trayecto que se realiza cual contorno de una campana en la que su cresta representa el cheap-oil, o pico en el que se alcanza la mitad del total existente para que a partir de ese punto se inicie su declive, primero mesuradamente, en diagonal -lo que en el próximo futuro puede durar poco, dado la creciente demanda-, para después caer como un fenómeno precipitado, evento procesal que de manera irreversible representa que a menor petróleo aumente su precio y su costo de producción, dado que el petróleo fácil de extraer se agota restando el que se ubica en yacimientos tan profundos como inhóspitos.

La indagación de King Hubbert le llevó a pronosticar con certeza que el declive de la extracción petrolera en los Estados Unidos empezaría a suceder a partir de 1970. Poco caso le concedieron, nada detuvo ni detiene la embriaguez chapopotera.

No se puede saber a ciencia cierta cuánto petróleo extraíble y rentable reste en el Planeta, las proyecciones de los científicos calculan que pudiendo quedar 1 billón 800 mil millones de barriles, sería el caso de que el pico se hubiera alcanzado ya entre el año 2001 y el 2004, pico que marca el inicio del declive en la extracción-producción de petróleo y derivados, propiciando el fin del barril barato, teniendo “efectos dramáticos sobre la economía mundial capitalista basada en ese tipo de combustible”.[11]

Ante el apuro inevitable de ir teniendo que importar más y más petróleo, Usamérica imperial comenzó a planificar una mayor injerencia en los países productores para asegurarse su creciente demanda. Empero, la experiencia acaecida hacia 1973, con el embargo decretado por los países de la OPEP -más en específico de la Organización de los Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPAEP) en el Medio Oriente-, activó la alarma de la seguridad atlantista, acicateando sus programas y métodos de intromisión imperialista con el fin de ir asegurando los abastecimientos. Máxime que el embargo de la OPAEP coincidió con el inicio del declive productivo en territorio estadounidense.

Y habremos de hacer un paréntesis para dar cuenta del caso. (EL PORQUÉ DE LA OPEP):

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) arranca como una necesidad por parte de los proveedores de crudo de asociarse para contrarrestar el predominio del cártel que venía a constituir las afamadas Siete Hermanas (Exxon-Shell-Gulf-BP-Chevron-Texaco-Mobil). Qué las Siete Hermanas (7H) venían controlando el mercado petrolero e imponiendo su arbitrio para mantener precios bajos de venta del barril, al que ellas le sabrían sacar provecho, cual obtención de materia prima barata de la que sacarían amplios beneficios al procesarla industrialmente.

Hacia mediados del siglo XX los países productores apenas comienzan a tomar conciencia del atraco padecido. En 1946 un virtual ministro de petróleo venezolano, llamado Pérez Alfonso, comienza la reacción de los productores haciendo que el Gobierno venezolano exigiera una participación del 50% en todos los beneficios petrolíferos, promoviendo una ley a fines de 1948 que estipulaba tal repartición equitativa. Como era de esperarse sobrevino un Golpe de Estado que desplazaba al Partido de Acción Democrática del gobierno en Caracas; pero aquel intento por frenar la política orquestada por Pérez Alfonso fue momentáneo.

Para cuando desde Egipto el Presidente Gamal Abdel Nasser abogaba por la emancipación de los Países Árabes Unidos, teniendo al petróleo por componente básico, por lo que se debía modificar la relación venta de barril barato →  procesamiento caro; valor agregado que incrementa la ganancia, a sabiendas de que si bien solo costaba por aquellos días 10 centavos de dólar la extracción de un barril de petróleo de las arenas árabes, y que 4 000 barriles diarios (b/d) en promedio salían de un pozo árabe en comparación con 11 b/d en Norteamérica, la mayor ganancia se realizaba en el proceso de elaboración que otorga el desarrollo tecnológico, por lo que los países productores se veían desfavorecidos en tal balance, haciéndose indispensable procurar la unión organizada de las naciones exportadoras de crudo, para por lo menos evitar que el cártel transnacional controlase a su antojo el precio de venta del barril.

El petróleo –aseguró Nasser a sus hermanos árabes- es el nervio vital de la civilización, sin el cual seguramente ningún elemento de ésta puede existir”.  Crear un contra-cártel fue el propósito en el que convergieron los intereses de los países exportadores propiciando una alianza en principio establecida entre Venezuela (Pérez Alfonso) y los países árabes liderados por un nuevo consejero petrolero, Abdullah Tariki, definido por ser “un radical dispuesto a unificar a los productores”.[12]

Para cuando Exxon había tomado una decisión unilateral de disminuir el precio del barril, lo que representó la gota que derramó el vaso colmando a los exportadores, cuando que compañías como la Arabian and American Oil Company (Aramco)  por procedimientos de desgravación fiscal, inclinaban la balanza del supuesto 50/50 en su favor, por un realmente 68/32.

Así pues, la magnitud de las ganancias obtenidas por las 7H en el Oriente Medio resultaban desconocidas, estimulando a los productores a crear su propio cártel, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), teniendo por objetivo primordial impedir que las 7H manejaran el precio del barril con márgenes amplios de beneficio y realizaran futuras reducciones.

Empero, las rivalidades al interior de los países árabes, propiamente entre los saudí-árabes y los iraquíes, y/o entre los saudí-árabes y los egipcios, así como el factor competencia entre ellos mismos por obtener mejores precios y mayores ventas, quebrantó la unión de la OPEP, dificultándose acuerdos para racionar la producción de barriles, situación en la que los saudí-árabes tenían el sartén por el mango en lo concerniente a marcar el precio y reducir o no la producción, algo que los imperialistas occidentales habrán de tomar en cuenta.

Mientras que el Sha de Irán, Mohammed Reza Palevi, –-un engendro del imperialismo atlantista que en principio no tendría inconveniente alguno en procurar favorecer a los occidentales, dado que ellos lo instalaron en el trono de Teherán-, podría variar su política en resultas de una cierta compensación acontecida al propiciar la denominada ‘Revolución Blanca’ de 1963, con la que pretendió reconciliarse con su pueblo por la gracia de distribuirle tierras, mostrándose abocado a tener una actitud menos entregada a los intereses atlantistas; lo que no fue óbice para que siguiese siendo el abastecedor de crudo a Israel.

Para cuando en los años 50 y 60s los mayores productores de crudo venían a ser Arabia Saudita e Irán, cuya rivalidad secular y sus intereses divergentes no facilitaban la concordia, rompiendo la política conjunta de acordar producción y precios; mientras que por su parte 4 de las 7 Hermanas ubicadas en Arabia Saudita también se hacían presentes en Irán.

De manera tal que las 7H recurrían a las negociaciones directas con los gobiernos miembros de la OPEP, con el propósito de provocar la división y la confrontación entre ellos, afectando el desenvolvimiento y la consecución de los objetivos trazados por el cártel de productores.

La Guerra de los 6 Días acaecida a partir del 4 de junio de 1967, llevando la invasión de Israel a Egipto, causó un agrietamiento entre los productores árabes y las potencias noratlánticas debido al apoyo proporcionado por éstas al bando sionista. A propuesta de Iraq se realiza una veda de venta a los occidentales, pero Irán y Venezuela no se unen al boicot, en procura de beneficiarse al verse incrementados los precios y las ventas en desmedro de los ingresos árabes; actitud que vino a quebrantar a la OPEP y propició la creación de la OPAEP aparecida en septiembre de 1969.

La derrota en Egipto trajo por consiguiente serias consecuencias en la unidad  árabe, en su política conjunta como cártel productivo y en cambiar el entorno geoeconómico y político, pues la victoria israelí consolidó su condición de aliado preferente del Imperio capitalista en el Medio Oriente; provocando asimismo un menosprecio por parte de los atlantistas para con los árabes derrotados, inversamente proporcional al ‘aprecio’ otorgado a Israel, determinando en lo sucesivo que el manejo del petróleo y el factor ayuda a Israel se podían negociar en  ̈compartimentos estancos ̈ y con un mayor favoritismo y sin ambages en favor de la causa sionista.

Es hasta el embargo efectuado en 1973 que la OPEP consigue un relativo éxito, y no sin que al poco tiempo fuese afectada por la intromisión de los servicios de espionaje y descompostura imperialistas. Habiendo sido en un principio Mohammed al Khadafi el líder incitador a la rebelión contra la hegemonía occidental, lo que para ellos significaba el atreverse a subir los precios del petróleo, acción que los imperialistas atlánticos nunca le perdonaron…., hasta terminar por asesinarlo. Y fue el caso de que presionado en seguimiento de la decisión tomada por otros países árabes, las Repúblicas Árabes Unidas (RAU) con cierta integridad otorgada por los esfuerzos de Gamal Abdel Nasser, cual líder de los Países no Alineados, es que el propio Rey Faisal de Arabia Saudita no quiso quedarse solo, decidiendo secundar la propuesta de sus congéneres, sumándose al embargo, decisión que a los norteamericanos les pesó mucho.

El mismísimo Sha de Irán llevó la voz cantante al tomarse la decisión de elevar el precio del barril de crudo pasando el umbral de los 10 US$. Algo anteriormente inconcebible; duplicando de golpe y porrazo el precio anterior, y así lo justificó a fines de diciembre de 1973, el precio de compra del crudo era muy bajo en comparación con el precio de venta en el mercado internacional, por lo que: “Las compañías, aclaró, están realizando unas ganancias excesivas, al menos de un dólar en cada barril, sin ningún motivo. En cuanto a los consumidores occidentales, les haría bien tener que economizar; con ello ‘todos esos jovenzuelos de familias acomodadas que disponen de comida abundante, coches propios, y que actúan casi como terroristas, lanzando bombas acá y allá, tendrán que recapacitar sobre todos los privilegios del mundo industrial avanzado. Y tendrán que trabajar más fuerte…’”.[13]

(Para entender eso de  ̈jovenzuelos de familias acomodadas ̈ la siguiente referencia ayuda. Un mexicano residente en Chicago me comentó hace algunos años la ocurrencia de casos en los que sujetos con armas de alto calibre a bordo de portentosos carros en marcha solían irrumpir en las calles a gran velocidad disparándole a los transeúntes, asesinado e hiriendo sin motivo alguno.  La ‘ley del rifle’ en un país desquiciado por la desigualdad, el consumo excesivo y el miedo o el desprecio al otro. Y he aquí que los mozuelos que han crecido obnubilados por un medio ambiente infestado de armas y belicismo ahora están matando, con ese instrumento diabólico que viene a ser los drones –insectos mortíferos teledirigidos-, a mujeres y niños musulmanes ubicados a miles de millas de distancia, en lo que se presenta como el recurso belicista más pérfido en la Historia, auténtico terrorismo imperialista made in USA).

Y el precio del barril se cuadruplicó en dos meses. Un aviso para situarse ante un cambio de época provocado en buena medida por el alza de los hidrocarburos, en una situación que comienza a oscilar entre la sobreproducción y un gradual, tal vez imperceptible aminoramiento  extractivo, sin que por ello las empresas monopólicas dejasen de comportarse como el León en pos de sus beneficios incomparables.

El embargo árabe se inicia en octubre de 1973 dirigido principalmente en contra de los Estados Unidos, afectando con un descenso radical los suministros; si antes del embargo se exportaba a los EU 1 200 000 barriles de petróleo por día provenientes de los países árabes, “en febrero había descendido a 18.000 barriles: un bajón del 98%. Este corte suponía una reducción, en la totalidad de los abastecimientos estadunidenses, del 7,4%”.  Ubicándose Venezuela e Irán como los países exportadores apropiados para realizar la suplencia; pero no fue así en el caso de Irán, cuya exportación tan sólo ascendió de 200 mil a 400 mil barriles diarios. Y aunque Exxon se convirtió en la principal empresa repartidora de crudo en el ‘mercado libre’, por alguna razón no tendió a favorecer de manera preferente a su país sede, causando el que los EUA perdiesen “una proporción mayor de sus suministros globales de petróleo que los restantes países”.[14] Cuando que por contraste, en el caso de Holanda –único país del continente europeo embargado por los árabes ante su descarado apoyo a Israel-, la empresa Shell, en principio o nominalmente holandesa-británica, sí tomó preferencia por  cubrir a los Países Bajos ante el embargo.

Si el embargo en pleno hubiese durado más de un año, aquello hubiese sido el ‘apocalipsis’ de las economías occidentales, afectado incluso en gran medida a las Siete Hermanas, pero para marzo del 74 ya se había levantado en los EU, habiéndose suavizado en Europa meses antes.

Y las grandes Corporaciones del oro negro hicieron saber que gracias a ellas la distribución mundial del crudo se pudo realizar de manera equitativa, auto justificando su presencia transnacional: ̈hicieron lo que los Estados y las pequeñas compañías no podían haber realizado por su cuenta ̈.

Situación que se asemejó a un enredo tipo nudo Gordiano. En los Estados Unidos el embargo le hizo saber de manera brusca a la ciudadanía consumidora su condición de extrema dependencia para con el petróleo árabe, despertándose a la par sus sospechas para con Esso –recién rebautizada como Exxon- y para con Mobil, Chevron y Texaco; hasta los congresistas se atrevieron a criticar a las petroleras y los texanos bien relacionados con los árabes parecieron ceder a la presión que procuraba un cambio en la política norteamericana favorable a Israel. Pretendiéndose moderar el apoyo que se prestaba a éste último en las guerras en contra de los países árabes. Acto que debió de haber prendido la alarma en el intrigante lobby israelí, por lo que algo habrían de hacer para detener la intención árabe de quitares el apoyo usamericano, en un entorno geopolítico en el que los intereses estadounidenses y sionistas se entreveran en procura de dividir a los países árabes y seguir controlando los suministros del Medio Oriente.

El embargo repercutió asimismo en hacer ver lo indispensable que resultaba realizar nuevas exploraciones en busca de otros mantos petroleros, lo que el Chase Manhattan Bank de los Rockefeller estimaba en unos 600 mil millones de dólares requeridos para realizarlas. Y quién habría de pagar, pues el contribuyente cautivo y también consumidor, para cuando los consumidores estadounidenses se ven perjudicados por las alzas de la gasolina y aditivos, más no las 7H, puesto que éstas además cuentan con un blindaje que les otorga el gobierno y bajos impuestos.

Pero las exploraciones en territorio de la Unión Americana no serían suficientes para cubrir la creciente demanda, por lo que se detonaba la mayor injerencia en los países petroleros extranjeros y la mayor prospección por todo el mundo en procura de descubrir y explotar nuevos campos de chapopote tenidos ya en la mira.

Aconteciendo que un gélido invierno sin el acostumbrado suministro de gasolina bastó para plantear que el reinado del Big-car debía de llegar a su fin; la Toyota y la Volkswagen incrementaron sus ventas, haciendo que las automotoras de Detroit comenzaran a diseñar vehículos pequeños e incluso a planear el automóvil eléctrico.

Alarmas activadas que propiciaron proyecciones estimadas de porcentajes de la creciente demanda de futuras importaciones de hidrocarburos, calculadas desde 1987 (Acta de Seguridad Energética). Con las que consideraron que para el año 2000 la dependencia de importaciones alcanzaría el 60%, condición de sumo peligro por la vulnerabilidad que conlleva de ocurrir cualesquier interrupción en el flujo petrolero.

Y como ya en 1973 se iniciaba el declive en la producción estadounidense, los focos rojos se encendieron. El que la OPEP tuviera el control de la mayor parte de las reservas mundiales implicó un giro en la política petrolera mundial. Máxime que el embargo significa rebelión ante el control occidental, primer aviso que puso en predicamento a las potencias industriales, situación entreverada con el conflicto árabe-israelí que no hace sino irse complicando, pero que si la parte imperialista ha sabido solventar es gracias a su ‘amistad’ con la Monarquía Saudita y los otros países-gasolinera que componen en presente el Consejo de Cooperación del Golfo, de servil carácter pro imperialista.

La Reserva Estratégica Nacional de Petróleo estadounidense fue creada en 1975 ex profeso para evitar se volviesen a presentar los apuros del 73-74. Reserva cavernaria ubicada en Texas y Luisiana. Y junto a ella procrearon la International Energy Agency, que venía a ser una coalición de compradores internacionales dispuestos a neutralizar a la OPEP.

Consta que de manera subrepticia la monarquía saudí-árabe establece un acuerdo con el gobierno de Nixon, perfilado a sabotear las decisiones tomadas por la OPEP que mortificaran la obtención del crudo a los Estados Unidos. De hecho Saudí-arabia contribuirá con la mayor proporción de crudo exportado a los EU entre los miembros de la OPEP: 18 millones de barriles a fines de los 70, principios de los 80, cuando ya el príncipe Bandar se apersona en Washington, realizando negociaciones subrepticias tendientes a favorecer la relación carnal entre los de Washington y los Sudairi en pro de reciclar los petrodólares a los Estados Unidos, por algo el príncipe Bandar llegó a ser considerado el ‘hijo  adoptivo’ de George Bush padre, llevando a cabo negocios truculentos; cuando la estrategia usamericana procuraba que los países árabes comprasen armas para obtener el reflujo, negocio en el cual el Príncipe intrigante se distinguió generando un gran escándalo.[15]

Cuando que análisis posteriores hacen ver que los monopolios occidentales participan de manera soterrada en favor del boicot,  incitando a que los precios subieran pues así se veía incrementado el valor de sus productos elaborados, aún más que el propio incremento que beneficiaba en primera instancia a los productores, a sabiendas de que el valor agregado multiplica en gran medida la ganancia obtenida del derivado petrolero. Dos indicios dan cuenta de ello:

El profesor Maurice Adelman del Institute of Thecnology Massachusetts “escribía en el otoño de 1972 insistiendo en que los argumentos de escasez meramente reflejaban los intereses de las grandes compañías, confabuladas con los árabes (…) El precio del petróleo se había cuadruplicado en apenas dos meses. Con increíble celeridad la totalidad del cártel petrolero había pasado a manos, no ya de siete compañías, sino de once naciones. Todas las tendencias convergentes en 1973 –el movimiento hacia la participación, la escases, la guerra árabe-israelí- se habían conjuntado para afianzar el cártel. En privado, los dirigentes de Oriente Medio expresaban su gratitud hacia las hermanas por haberlo hecho posible. ‘Simplemente, nos pusimos a nuestros maestros por modelo’, según afirmación de un kuwaití. O como dijo después el Sha: ‘Con las hermanas controlando todo, una vez que aceptaron ellas, la cosa fue de maravilla’”.[16]

Fue el caso de que para fines de 1973 las ganancias de Exxon y de Gulf alcanzaron cifras record en el peor momento de afectación por el embargo: “la Exxon anunciaba que sus beneficios en el tercer trimestre de 1973 superaban en un 80% los del año precedente; los de la Gulf aumentaban en un 91%. Las ganancias de la Exxon al finalizar el año constituyeron la marca de todos los tiempos para una sociedad anónima, en cualquier lugar o época: un total de 2.500 millones de dólares”.[17] En lo sustantivo, las alzas al precio del barril, en la cadena de producción-refinación otorgada por el valor agregado del complejo de procesamiento petroquímico, terminaban por beneficiar a las compañías que convertían la materia prima en productos elaborados muy sofisticados, generando ganancias muy por encima de las ganancias primarias que obtienen los exportadores de crudo.

Pero como si se hubiera tratado sólo de una pesadilla nocturna acaecida durante el primer trimestre de 1974 en el que se ve disminuir el consumo de gasolina en un 7.7%, apenas se termina el embargo se vuelve a la normalidad impuesta por la petrocracia: “…, apenas desaparecida la escasez, volvió a reemprenderse el consumo, pese a haberse subido un 40% sobre el año precedente el precio de la gasolina. Volvieron a ponerse de moda los grandes coches; cada vez eran más veloces los vehículos; las muertes en carretera aumentaron. En agosto un proyecto de ley para dedicar 20.000 millones de dólares a la revitalización de los transportes en común dentro de las ciudades fue recortado por el presidente Ford, dejándolo en 10.000 millones; y poco después, Ford, en un discurso pronunciado en Chicago, se identificó claramente con la defensa de la industria automovilística: ‘Soy de Michigan y me llamo Ford’”.[18]Denotándose la esencia de Usamérica con su materialismo-maquinal propio del dominio de la industria de Detroit.

Y aquella escases dio pie a que Mister Nixon relajase “las leyes antipolución, permitiendo que combustibles de contenido sulfuroso se emplearan en la calefacción, consintió más excavaciones a cielo abierto a la minería del carbón y, haciendo frente a las objeciones de los ecólogos, dio luz verde a la construcción del oleoducto de Alaska. En una atmósfera de crisis los defensores de la naturaleza no contaban”.[19]

El reino del automóvil, las llantas sintéticas y el asfalto debe prevalecer porque Usamérica estableció su infraestructura en base a la industria petrolera y los automotores de corte individual -familiar, prevaleciendo el consumo individualista signado por el capital, igual a: un sujeto consumidor es  un potencial comprador de automóviles y múltiples enseres derivados del petróleo.

La ventana abierta brevemente de ir planteando una transición a otro tipo de vehículos y a incrementar el transporte público se inhibe ante el predominio de los poderosos lobbies respectivos, petrolero y automotriz; así que: todo sea sacrificado por el oro negro indispensable sin el cual no se puede vivir en la Tecnosfera que el Capital ha construido. Empero, repárese en que los hidrocarburos son una materia prima no renovable cuyo agotamiento ha de ocurrir a la brevedad histórica en un mundo empeñado de manera irracional en mantener su uso generalizado, cual hegemonía del conglomerado  petroquímico y automotriz para su beneficio capitalista.

Desde el predominio de la Ford y la General Motors, los Estados Unidos de América establecieron su sino apegado al petróleo, procreando una hegemonía mundial basada en el control de tal materia prima por las 7H, elemento natural ciertamente imprescindible e insustituible por unidad de volumen y derivación, otorgador de energía y productos elaborados sin comparación alguna entre los elementos físico-químicos planetarios. Haciendo que el metabolismo de la Tecnosfera se haga en gran medida dependiente de los hidrocarburos, propiciando una sociedad de consumo basada en productos derivados del petróleo, lo que tiene una directa consecuencia político-militar que promociona la hegemonía, el status quo, del capitalismo imperialista encarnado en las potencias atlánticas que han dominado al mundo desde antes y durante el transcurso del Largo Siglo XX.[20]

Quedando el mundo a merced de los intereses del capital monopolista atlantista y su empecinamiento por mantener una hegemonía basada en el control, la explotación y la ganancia petroquímica, así cada vez más ésta se realice provocando una afectación descomunal a la Naturaleza, generada por el despilfarro de hidrocarburos. En lo que por política expresa del conglomerado petrolero se sigue inhibiendo la “adopción de hábitos y tecnologías para el ahorro energético, especialmente en el rubro de la transportación. El uso de vehículo/kilómetro aumentó en 130% en los últimos treinta años y las mejoras en la eficiencia de automóviles y camiones, alentadas en los primeros años después del embargo de 1973, se han estancado y el Congreso, bajo el cabildeo de la industria del gas y del petróleo así como de la automotriz, congeló cualquier intento por aumentar los niveles de eficiencia”.[21]

Viéndose  asimismo detenido el desarrollo tecnológico en otras fuentes de energía sí renovable: solar, eólica, geotérmica, hídrica, de biomasa. Detectándose que con el arribo de Bush II a la Casa Blanca se agudiza aún más el predominio del holding petrolero cercenando las alternativas, haciendo del horizonte tardío capitalista un mundo sujetado al declive del petróleo, cual factor fundamental para que su decadencia se vaya efectuando y al unísono se incremente la virulencia del Imperio.

Un factor estimula a otro en el círculo vicioso que genera el desarrollo industrial a lo capitalista; el predominio de los monopolios petroleros conduce a que la hegemonía de las corporaciones transnacionales se ejerza presionando política, policiaca y militarmente a los países que detentan las materias primas preciadas; la irracional dependencia energética generada conduce al incremento de la vorágine imperialista.

Para los occidentales coaligados militarmente en el Tratado del Atlántico Norte, durante la Era Industrial dependiente de los hidrocarburos, les ha sido prioritario hacer que el petróleo fluya a sus países, por lo que cualquier entidad social o persona que atente en contra de tal imperativo se convierte en un enemigo por atentar contra el metabolismo de su hegemonía imperial.

Lo que se puede identificar con varios casos conspicuos de personajes de relevancia que murieron en condiciones de sospecha tras de haber efectuado una labor que afectaba el flujo de la substancia negra al sistema sanguíneo de la industria y el transporte del Primer Mundo.

Enrico Mattei, quien fuera director de la Compañía Nacional Italiana de Petróleo por los años 50 y principios de los 60, siendo también fundador de ENI, fue uno de los líderes independientes que le presentaron batalla a las Siete Hermanas, prefiriendo aliarse con los productores y otras compañías petroleras menores, consiguiendo también un acuerdo con el Sha de Irán que no tenía las habituales condiciones leoninas impuestas por los oligopolios noratlantistas, procurando obtener contratos similares con otros países del Norte de África. Y peor aún, habiendo concertado un acuerdo con los rusos para importar petróleo a buen precio a Italia, iniciando una guerra de precios en Europa que afectaba en primera instancia a las poderosas Exxon y a British Petroleum (BP). Batallador personaje que para colmo de la cresta imperialista contribuyó a la creación de la OPEP.

Personaje, pues, que resultó demasiado incómodo. Se puede considerar que el factor italiano por sí solo no significaba gran cosa en un mercado petrolero controlado por los oligopolios atlantistas, y que sus empresas estaban por quebrar, pero es el caso de que su muerte no deja de revelar la mano negra imperialista: “En octubre de 1962 el avión de Enrico Mattei despegaba de un aeródromo de Sicilia, estrellándose sin dejar supervivientes”.[22]  Al parecer los imperialistas no perdonan a quienes se atreven a mellar su hegemonía en el factor básico de su sistema industrial.

No debe extrañar que algunos líderes del movimiento emancipador de los países árabes en base al manejo del petróleo hayan terminando sus vidas víctimas de sicarios, siniestros y/o procedimientos ocultos. En un lugar preponderante de la sospecha homicida causada por la mano negra imperialista se da el caso de la muerte del líder egipcio Gamal Abdel Nasser, acorde con una información publicada en Los Angeles Times en marzo de 1971: ¨habría fundadas sospechas de que el Presidente egipcio ‘no murió de muerte natural’; dicho esto por el Dr. Albert Sabin, inventor de la vacuna oral contra el vacilo del polio. En Tel Aviv, Sabin dijo basar su suposición en información que le transmitió personalmente un miembro de las fuerzas armadas egipcias que escapó antes de que fuese Nasser eliminado por una enfermedad inducida  ̈. Nasser muere en el Cairo al sufrir un ataque cardiaco, después de haber despedido al Rey Hussein de Jordania y a Yasser Arafat, a quienes había concertado para detener un conflicto palestino-jordano en cierne; los informes refieren que de manera inexplicable la ayuda médica tardó mucho en llegar, muriendo dos horas y media después de haber padecido el colapso.

En el caso del Rey Faisal, el monarca saudita fue asesinado en abril de 1975 por un príncipe miembro de su dinastía quien se había educado en universidades estadounidenses liberales; crimen que aconteció después de que el Rey tuvo un desaguisado con Henry –Big Pig– Kissinger, motivo por el cual declaró que había perdido la confianza en el Secretario de Estado de los Estados Unidos, (un caso más en el que se ve involucrado este siniestro genocida, alfil de los imperialistas más abyectos y crípticos; en aquel entonces, donde había pestilencia y hedor ahí estaba la huella de Henry), en lo que bien pudo ser una de esas muertes provocadas por los servicios terroristas del Imperio, motivados porque el Rey Faisal amenazaba con volver a efectuar un embargo petrolero en caso de otra guerra árabe-israelí, además de no estar dispuesto a rebajar el precio del barril a como lo deseaban los estadounidenses.

¿Ocurrirá algo similar ahora con el Presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías? Los Servicios Secretos del Imperio son capaces de provocar cánceres aunque su metodología aún no sea descubierta: La nota en que se basa estos párrafos comienza haciendo ver que el Senador Frank Church, presidiendo audiencias en procura de indagar sobre asesinatos políticos ordenados a través del Poder Ejecutivo y perpetrados por la CIA, hace una leve referencia al respecto, así fuere de forma negativa: “no todos los casos fueron analizados en ese momento por falta de información ni se contempló en el estudio programas diseñados a provocar selectivamente infartos o brotes cancerosos, como parte del espectro más amplio de instrumentos y sustancias para la guerra biológica. Un vasto panorama sobre la temática es ofrecido por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Chermical and Biological Weapons Theat: The Urgent Need for Remedies, Hearirngs of the Committee on Foreing Relations, United States Senate, One Hundret Firs Congress, Firs Session, January 24, March 1 and May 9, 1989, U. S. Government Printing Office, Washington, 1989”.[23]

UNA FICCIÓN REVELADORA

De un relato ficticio pero basado en las intenciones programadas por el establishment usamericano, un tal Karl Hess describe de manera novelada una de estas planificaciones en serie proyectadas para controlar in situ al petróleo mexicano, así pues, una de estas maquinaciones en potencia que revelan las intenciones soterradas del Imperio. El Día en que los EU Invadieron México, se titula el relato publicado en octubre del 79 en la Revista neoyorquina Gallery.

Lo que no pasó de ser una obra de ficción no realizada simple y sencillamente porque no fue necesario implementar una invasión para obtener el petróleo recién descubierto en México, habiendo medios no violentos que facilitaban su obtención preferente y a buen precio en un mercado que no deja de favorecer a las Siete Hermanas fusionadas.

Cuando que las relaciones en el entramado petrolero con una OPEP fortalecida se escapaban del dominio noratlántico, a comparación de cómo había predominado hasta inicios de los años 70 el control colonialista, lo que no interrumpía la ya mencionada hegemonía de las transnacionales en lo que respecta sobre todo a la refinación del petróleo y a la producción de innumerables productos derivados solamente fabricados por la industria avanzada en los países desarrollados.

Lo que no impide reconocer las dificultades que aparecieron a principios de los 70 infringiendo un golpe serio a la reproducción industrial y a los medios de transporte estadounidenses, propiciando un típico desquiciamiento en la ciudadanía, cuando por aquellos días un ciudadano del tipo wasp (whiteanglo-saxonprotestan), le disparó al encargado de una gasolinera ante la carencia de combustible en los tanques, sujeto que continuó disparándole a tres transeúntes más, en un acto criminal que ya podía ser considerado como un acto de terror interno a lo american way of life:

Un loco, un loco norteamericano de ésos que un día empiezan a disparar, como parte de ese loco terrorismo en el país que más habla del terrorismo de los otros, teniéndolo como ninguno. Un país que para la ‘lucha contra el terrorismo’ en muchos países que quiere ‘salvar’, destina grandes sumas de dinero al empeño pacificador”.[24]  (A la simulación pacificadora, cabe añadir).

Esbozada queda la relación compulsa por la insaciable sed de petróleo que convierte en vampiro a los estadounidenses; un vampiro que derrama sangre en procura de sostener su desquiciada adicción por obtener la ‘sangre negra’ que mantiene la circulación de la Máquina. Ríos de sangre por derramarse sacrificando inocentes en aras de esta compulsión a lo Gran Satán.

La escases petrolera obviamente que desquicia por completo al sistema y la respuesta gubernamental radica en controlar a los sindicatos para detener las huelgas e incrementar la potencialidad de los aparatos policiales, orden interno para abalanzarse sobre el exterior en procura de satisfacer al Vampiro chupachapopote. Siendo el caso de que a fines de los años 70 México era un país por ‘descubrirle’ amplias extensiones de yacimientos petroleros, a decir de los servicios de prospección imperialistas: ‘México flotaba en petróleo’.

Y, ¿cuál era la maquinación a procesar que al momento fungiera como la excusa de ocasión para detonar la injerencia? Acorde con la ficción de Hess. Muy simple: Suponga usted, Mr. President “que un estallido terrorista amenazara cortarnos todo el petróleo mexicano…”.[25] Argumento inverosímil por la exageración y la naturaleza del suceso, pero eso es lo de menos; lo que importa es que una vez más se revela la propensión a la maquinación imperialista en procura de la excusa que cause la intervención militar, la que lleva a conseguir el fin procurado, garantizar los suministros de hidrocarburos que la Máquina usamericana requiere para su reproducción cotidiana, todo sea por el petróleo porque sin petróleo no se puede reproducir.

Y el presidente en turno en la Casa Blanca, aunque no fuese Ronald Reagan, no podría sino asentir: “Si la causa para invadir México fuera claramente una provocación izquierdista, podríamos estirarla hasta nuestra política interna: todo, exportaciones, controles, lo que  usted diga. No solamente estaríamos protegiendo a nuestro vecino del Sur al enviar nuestras tropas, sino además tendríamos una muy buena excusa para todo lo que quisiéramos hacer en casa. No podemos darnos el lujo de tener a los terroristas tan cerca, ¿verdad?”.[26] Clarividente ficción que revela la realidad de las maquinaciones imperialistas, cual veraz argumento de novela histórica.

Con tal estrategia se procuraba matar dos pájaros de un solo tiro: control interno y justificación de intervención armada con un acto terrorista un poco más de 30 años antes de Osama Ben Laden. Y la excusa quedaría tan en secreto “como el trasero de un cangrejo”; supuestamente las conspiraciones del capital-poder nunca se descubren…, a tiempo. La Central de Inteligencia lo confirmaba al considerar que procedía el blindaje de rigor:   ̈Proyecto encubierto es igual a proyecto oficialmente inexistente  ̈.

Para pronto aparecía en Tabasco un grupo guerrillero de tendencia marxista haciendo estallar un depósito de petróleo en protesta por la concertación de la entrega -‘venta’- de petróleo a los Estados Unidos, según convenios en cierne… Ficción que desnuda los entreveros subrepticios a realizarse para conseguir el propósito imperativo, si bien, en realidad bastó(a) con la transacción comercial para que los de Washington aseguren la obtención del petróleo preferente de su vecino.

En resultas de lo cual, de cierto que el imperativo de la acción centrípeta norteamericana se orienta hacia México, dado que las ventajas en los flujos mercantiles y el tránsito de personas necesitadas que emigran hacia el Norte juegan a favor de los intereses estadounidenses. Consideración que la ‘inteligencia’ usamericana suele esgrimir en las relaciones diplomáticas que logran la consecución del interés manifiesto. En lo que realidad y ficción se encubren.

Como se denota en el escrito de Paul Blackstock puesto como epígrafe, las operaciones clandestinas son un recurso extremo a ser empleado entre múltiples opciones de acciones imperialistas que se efectúan en procura de obtener la parte del León, la parte del Imperio. Todo sea por la consecución de los objetivos prioritarios, cuando la obtención de hidrocarburos –y a buen precio- viene a ser lo prioritario puesto que la potencia imperante tiene el derecho del León de consumir más petróleo que ninguna otro país, por ser precisamente la nación hegemónica.

No por nada hacia 1980 se crea la Fuerza de Despliegue Rápido diseñada para efectuar invasiones relámpago en zonas geoestratégicas, cuya importancia en la mayoría de los casos estaba conferida por el petróleo. Originalmente apuntando hacia el Medio Oriente, pero he aquí que maniobras implementadas en la zona desértica fronteriza con México bien podían tener el doble objetivo, la premura por invadir al vecino en ese mismo entorno geográfico. “El 3 de abril de 1981 EE.UU. comenzó maniobras militares en la frontera con México”.

En específico, la relación con los indocumentados y la cuestión del comercio agrícola se presentan como elementos de presión a ser empleados por la política de Washington en contra del gobierno mexicano para aflojarlo y hacer que conceda el petróleo barato y en cantidades que debían de incrementarse en los años inmediatos; tal y como se prefiguraba en un memorándum elaborado en la oficina del consejero de Seguridad Nacional del presidente James Carter, Mr. Zbniew Brzezinski, en el cual se manifiesta la procuración “por establecer las posibles vinculaciones entre energía, comercio y política de migración, a fin de estimular la producción mexicana de gas y de petróleo”.[27]

Ya con Ronald Reagan en la Casa Blanca, el Comité de Santa Fe[28] elabora un informe secreto en el cual se pronuncian por implementar una política de presión que garantizara el incremento en la producción petrolera por parte de México en procura de acrecentar su venta a los Estados Unidos. Teniendo la administración norteamericana por imperativo el evitar que su creciente dependencia energética proveniente del Canal del Suez y del Golfo Pérsico le produjese un colapso, pasando México a ser la mejor alternativa para constituirse como el sustituto de Irán. En tal consideración radicaba la ‘nueva relación’ a establecerse con el vecino del Sur, representando un nuevo enfoque preciso: “de ahí que se hayan ido desarrollando las relaciones México-norteamericanas cada vez más, teniendo como presente el elemento determinante de los energéticos, y en nuestro caso y por ahora más concretamente el petróleo”.[29]

Y consta que originalmente el propósito de José López Portillo (JLP) fue el de evitar la petrolización de la economía mexicana, empero, las causas de fuerza mayor, precisamente imperialistas, y un doblez producto del relajamiento en la política interna mexicana, afectando la propia actitud presidencial, terminan por no evitar el binomio nefasto que pasa a afectar a la economía nacional: petrolización y deuda….

Iniciando la década de los 80 los EUA ya consumían el 25% de la producción mundial de petróleo  siendo tan solo el 4% de la población mundial. Y dado que la dependencia del crudo no hace sino irse incrementando, para cuando la energía proveniente de los hidrocarburos proporcionaba el 80% de toda fuente de energía en el mundo, los precios habrían de irse incrementando junto con la creciente dependencia de los energéticos fósiles, puesto que las propias corporaciones petroleras al acaparar y controlar el mercado energético, bloquean el desarrollo de la energía alternativa, especialmente la renovable, en procura de seguir incrementando sus ganancias.

Incrementándose aún más la industrialización del petróleo entre las empresas estadounidenses y europeas, e incluso japonesas y sudcoreanas, concentrando la capacidad de refinación y transformación de la que carecen los países miembros de la OPEP. Siendo importante dejar en claro que las corporaciones transnacionales no hacen sino acrecentar sus ganancias incluso y cuando los países que configuran la OPEP posean el petróleo y el gas, teniendo la industria petroquímica la ventaja, toda vez establecida y acrecentada la diferencia de precio del crudo vs precio del producto industrial; en una cadena industrial que va de lo simple a lo complejo, de la materia prima a la petroquímica básica, al producto sofisticado, abarcando múltiples ramas fundamentales de la tecnosfera, tales como viene a ser la automotriz, las fibras sintéticas para textiles (polyester y nylon), la metal-mecánica, los plásticos e infinidad de artículos de uso doméstico; y como petroquímicos más sofisticados se tienen medicamentos, pegamentos, pinturas, discos, perfumes, etcétera. Materia prima vs valor agregado, dialéctica de la colonización Norte desarrollado-Sur sub desarrollado, puesto que los países del Sur exportan lo crudo e importan lo industrializado.

Pero la obtención de la materia prima barata es lo básico. Por lo que con la administración Reagan se da una intensificación en la actitud belicista por parte de Usamérica, implementándose proyectos ofensivos tendientes a utilizar la superioridad militar o su amenaza de empleo para proteger su consumo derrochador y desigual de recursos energéticos no renovables obtenidos del Tercer Mundo. “En otras palabras, usar la fuerza para proteger su alto estándar de vida (obtenido a costillas) del Tercer Mundo…”.

Y como es bien sabido, la ‘Doctrina Reagan’ resultó mucho más ofensiva que la de Carter, Alexander Haig peor que Brezinski, incrementándose la factibilidad de que la gran potencia atacase a los países más pequeños para obtener por la fuerza los recursos naturales en un reverdecer del imperialismo militar estadounidense.

Debiéndose denunciar cómo la codicia del Imperio torna los recursos de un país del Sur en motivo de generar un pretexto para procurar un problema de supuesta amenaza que facilite la intervención neocolonialista. Dicho fuere por el director de la CIA entre septiembre de 1973 a enero de 1976, Willian Colby: “No necesitamos ir muy lejos en busca de amenazas a la seguridad norteamericana, ya las tenemos bien cerca: México y el Caribe. Con 60 millones de habitantes hoy y 120 en el año 2 mil, México será una fuerte amenaza debido a la pobreza de su población y, por lo tanto, a la tentación creciente de cruzar la frontera ilegalmente y así socavar el bienestar económico norteamericano (creando desempleo, altos subsidios de bienestar, etc.).[30]

La naturaleza retorcida del imperialismo capitalista engendra tal tipo de problemática pero: ‘la culpa es de los explotados, de los desfavorecidos por las relaciones de acumulación capitalistas’; ni idea de que el ejercicio imperialista es el causante del empobrecimiento de los pueblos de la periferia, en resultas de la obnubilación capitalista que les impide entender que la pobreza en el Sur es producto del ejercicio capitalista a favor del Norte. La inclusión de México en calidad de ser ‘el patio trasero inmediato’ lo convierte en el objeto directo del interés prioritario tanto de contención como de extracción de riquezas naturales, México pasa a ser el cliente preferente de cualquier gobierno usamericano en lo concerniente a la obtención de sus recursos naturales.

Y el punto de presión arreciaba desde que en la década del 70 la producción interna venía decayendo al unísono de que el empleo de barriles diarios iba en franco ascenso, tornando vulnerable la reproducción del metabolismo estadounidense. Una parálisis contundente de la producción o del flujo petrolero contemplada para un futuro próximo posterior a 1973 pasa a ser considerada en la prognosis imperialista, por lo que en tal caso la alternativa militar cobra mayor posibilidad de emplearse, tal y como de hecho ha acontecido en lo que va de este siglo XXI, estando de por medio el auto atentado del 11-09 que funciona como la excusa contundente que permite el despliegue de la invasión sobre los países petroleros musulmanes no alineados del todo y por lo mismo, regímenes apetecibles de ser derrocados para instaurar otros afines, tipo Arabia Saudita o Qatar, o el Egipto de Anuar el Sadat y de Hosni Mubarak, política imperialista en resultas de la presión sionista que promueve la división entre los árabes y su pasividad para continuar con la destrucción del pueblo palestino. Los dos objetivos capitales que impulsan la intervención imperialista en el Norte de África y en el Cercano Oriente contemplando la sumisión –y puede que hasta la destrucción- de Irak, Libia, Siria y un Egipto dócil, liderados por los Hermanos Musulmanes.

CAUSISTICA PETROLERA EN MEXICO

La primera referencia pública que se hace dando cuenta de   ̈prometedores campos de petróleo y gas en Chiapas y Tabasco ̈ se realiza en 1972, pero por supuesto que los servicios de inteligencia imperialistas ya sabían con antelación de tales riquezas potenciales. La exploración comprobatoria de los mantos se comienza a realizar para 1974 por la parte mexicana, siendo hasta que JLP llega a la presidencia que se da el anuncio oficial: “Entonces PEMEX declaró reservas comprobadas de 11 mil millones de barriles de equivalentes de petróleo y gas. En 1976 fuentes del gobierno de EE.UU. creyeron que las reservas probables de hidrocarburos de México fueran de alrededor de los 20 mil millones de barriles”.[31]

Se da por descontado que los servicios de inteligencia del Imperio tenían conocimiento de las cantidades habidas en yacimientos petrolíferos por indagaciones propias: “Se presume, con base, que los descubrimientos mexicanos en el área de Reforma y Cactus fueron detectados por los satélites espaciales antes que el gobierno mismo los diera a conocer con estimaciones próximas a su gran importancia. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) se asigna en el petróleo lo que pudiéramos llamar un área de ‘prospección de la inteligencia’. Ha recibido amplia difusión en el mundo, y entre nosotros, el informe ‘Campos petroleros gigantes y recursos mundiales de petróleo’, preparado para la CIA por Richard Nehring, dado a conocer en junio de 1978 con la clave R-2284-CIA”.[32]

Y vénganos los préstamos para desarrollar la infraestructura de Petróleos de México (PEMEX) y en especial para construir un gasoducto que debería ir desde el Sureste hasta la frontera norte, para lo que en principio Export Import Bank fuese el banco estadounidense apropiado encargado de conceder los dólares que se habrían de requerir para petrolizar al país. Empero, para 1978 JLP declara que México demanda para uso interno el gas y por tanto no sería exportable a los EUA. De inmediato James Carter procede a establecer negociaciones tendientes a conseguir el envío del hidrocarburo gaseoso, llegándose a un acuerdo en septiembre del 79 de venta a compañías estadunidenses con precios revisables cada tres meses.

La desventaja en tecnología e instrumental forzaba al gobierno mexicano a importarlos generando una deuda que se irá haciendo por demás onerosa (tal y como se ha referido en los anteriores artículos de esta serie). La ventaja tecnológica del vecino del norte le facilitaba ofrecer su maquinaria y servicios que de manera inevitable un país primerizo en la explotación intensiva de crudo y gas ha de requerir. En ese entonces la participación estadounidense en el negocio del petróleo en México era de un 70%, lo que le abría las puertas a que compañías norteamericanas se fueran apuntando para participar en base a contratos de servicios, volviéndose imperativo que un Sindicato fuerte y nacionalista se encargara de vigilar y contrarrestar los apetitos aperturistas.

Basada en su propios informes la Central de Inteligencia Americana, no sin malicia, consideraba en abril de 1977 que la producción de petróleo ‘se deberá incrementar a cerca de 2 millones 200 mil barriles diarios para 1980’. Estimando que para 1985 bien pudiera producir a toda capacidad 5 o 6 millones diarios. (Referencia contenida en Petróleo y Estrategia…, libro escrito por John Saxe-Fernández). Calculando la inteligencia imperialista que en la década de los 80 México sería la nación con mayor capacidad de crecimiento productivo, pasando de 2 a 4 millones de barriles diarios.

Los servicios secretos imperialistas fueron los causantes de generar confusión respecto a las reservas reales, inflándolas de manera fantástica, colocándolas a la par de Arabia Saudita y como substituto de Irán, etc., etc. Pero en realidad tal especulación lo que hizo fue el disparar la incidencia de la CIA penetrando y corrompiendo las instituciones, los puestos, los funcionarios claves en ordenar la política energética; así, Secretarías de Estado y los propios Petróleos Mexicanos infiltrados: “La noción central giró en torno a un vasto programa de ‘inteligencia económica política´ para modificar y ajustar la política petrolera mexicana en función de los intereses empresariales o de seguridad nacional de Estados Unidos, desarticulando, por medio del peso interno de cuantiosos recursos canalizados por el BM, cuanta resistencia nacionalista existiera o surgiera, evitando los continuos peligros que representaba hemisféricamente para Estados Unidos que ‘el ejemplo de Pemex’ se propagara en Latinoamérica y en el Tercer Mundo”.[33]  Así como PEMEX, PDVESA no debe ser una otra empresa petrolera latinoamericana que tuviera éxito en su manejo independiente.

De cierto que en su Quinto Informe de Gobierno, a septiembre de 1981, López Portillo aseveraba “que las reservas probadas ascendían a 67,830 millones de barriles y que ese día tenía ‘la satisfacción de comunicar a la soberanía nacional que dichas reservas son de 72 mil millones de barriles, en tanto que las reservas probables llegan a 58,650 millones de barriles, y el volumen de las potenciales, que incluyen las anteriores más la producción acumulada hasta la fecha, a 250 mil millones’. El país pasaba del sexto lugar en reservas petroleras del mundo, al cuarto lugar”.[34]

Motivación para que la CIA se diera a la tarea de realizar profundos estudios que revelasen la vulnerabilidad de México en lo que respecta a lo concerniente a la producción y distribución de alimentos. Desde entonces por ese flanco se teje la tenebra dedicada a infringir daño aprovechando las debilidades estructurales del país, lo que se comienza a hacer a través de los dichosos tratados de libre comercio, tratados que comenzaron a elaborarse a fines del propio sexenio de JLP, en procura de compensar las importaciones de hidrocarburos por la parte usamericana, mientras que para México las exportaciones de energéticos fósiles no resultaban suficientes para cambiar la balanza comercial a su favor. Como era de esperar ni con el incremento en la producción de barriles México podía inclinar la balanza de su lado, dado el incremento de bienes de capital requeridos para general la propia exportación del petróleo, exportaciones de crudo y gas que también se veían compensadas por las importaciones de granos y alimentos.[35]

En la dialéctica del amo y del esclavo, del conquistador y conquistado,  trasladada a los ámbitos de la modernidad neocolonial, el subdesarrollo tecnológico castiga a los países tercermundistas impidiendo que sus transferencias con las metrópolis resulten superavitarias, a consecuencia de su dependencia y subdesarrollo crónico.

Para empezar, en 1979 México había comprado maquinaria por un total de 658 millones de dólares, a más de depender de firmas estadounidenses en lo que respecta al equipo de perforación y las tripulaciones para exploraciones y estructuras mar adentro; requiriendo contratar asimismo a científicos y a técnicos para trabajos geológicos y sísmicos de importancia.[36]

Revelando todo ello una estrategia imperialista de época. Tras de la nacionalización del petróleo y al concluir la Segunda Guerra Mundial, la estrategia monroeista tenderá a procurar la privatización parcial y disimulada de Petróleos Mexicanos. Lo que se va dando de distintas maneras: hipertrofia burocrática, desorden administrativo para una empresa paraestatal de por sí afectada por una intensa corrupción, mientras se le determina su orientación dirigida a convertir a Pemex en una industria especializada en la extracción de materia prima en detrimento del valor agregado.

La corrupción de por sí secular que afecta el desempeño de los políticos mexicanos se convierte en una debilidad fácil de explotar por parte de los imperialistas. Así pues, presionando y cooptando funcionarios y líderes sindicales ubicados en los puestos claves del Estado se procede a revertir la nacionalización petrolera, pasando a procesar una privatización, primero indirecta, que se irá tornando más directa conforme el objetivo final de un control corporativo estadounidense in situ se haga posible.[37]

UN VISTAZO AL PETROCLUB

El gobierno de Miguel Alemán Valdez (MAV) pasa a representar en la Historia de México el antecedente priísta que procede a dar marcha atrás al cabal usufructo del petróleo de la Nación. Primero en concertar ‘contratos de riesgo’ con cinco empresas estadounidenses, por los que concedió reservas territoriales de 3 millones 88 mil hectáreas para exploración y perforación de pozos petroleros; proceder entreguista y contrarrevolucionario efectuado entre 1949 y 1951. Incluyendo tanto territorios continentales como área marítima del Golfo de México, de promisorio beneficio, abarcando “desde Sontecompan, Veracruz, hasta Puerto Real, Campeche, y prácticamente toda la tierra firme costera de los estados de Campeche, Tabasco y Veracruz, así como una parte del territorio de Nuevo León”.[38]

Consabido es el que los presidentes Ruiz Cortines y López Mateos tuvieron que efectuar maniobras de rescate modificando la ley reglamentaria del artículo 27 y reformando lo referente al proceder con los hidrocarburos, agregándole el siguiente párrafo: “No se otorgarán concesiones ni contratos ni subsistirán los que hayan sido otorgados”. Pero en efectivo tuvieron que pasar casi tres sexenios para que tales contratos fuesen anulados, hasta el final del mandato de Díaz Ordaz, siendo Jesús Reyes Heroles director de Petróleos Mexicanos. Quien a tono con una política nacionalista-desarrollista, en procura de la autosuficiencia energética obtenida de los hidrocarburos, durante su gestión “promovió la fabricación de productos refinados y petroquímicos, en el entendido de que: “Cambiar la política mexicana de buscar autosuficiencia… para adoptar una política que se enfoque sobre importaciones ‘complementarias de crudo’, sería cambiar una política de independencia por otra de dependencia”.

El nacionalismo del director general también fue factor decisivo para que se pudiera contar con instalaciones especiales que dieran a México su propia capacidad de investigación y desarrollo. A su iniciativa, el 23 de agosto de 1965 se creó el Instituto Mexicano del Petróleo, que comenzó a operar el 18 de marzo de 1966, cuya existencia está más que justificada. Reyes Heroles también formó la flota naviera de PEMEX, es decir, la amplió de manera que realmente lo fuera, y la modernizó”.[39] ¿Se nota alguna diferencia con el proceder de los vendepatrias neoliberales?

A decir de dos ex dirigentes petroleros, Miguel Alemán Valdez fue el causante de la descomposición que comenzó a afectar a PEMEX: “Fue quien corrompió al sindicato, el que traicionó al país, el que provocó el saqueo. Fue él el que firmó el convenio con las compañías expropiadas. Nuestra deuda era de 278 millones de pesos. Con Alemán se incrementó a 1,480 millones de pesos”.[40] Para cuando la estrategia de las compañías expropiadas, a las claras incidía corrompiendo a la institución nacional para recuperar lo perdido.

Oportuna opinión que da cuenta de la manera cómo se inicia tal afectación a Pemex. No siendo fortuito el que al unísono se incrementase de manera desproporcionada la deuda; lo que aunado a la corrupción que se va estimulando en el Sindicato petrolero, comienzan a corromper la paraestatal estratégica por antonomasia de México, nada casual.

Así lo confirma lo dicho por Eulalio Ibáñez, a la sazón el último secretario general del Sindicato: “la descomposición nació con el gobierno de Miguel Alemán, quien con una camarilla de bribones, convirtieron los sindicatos en apéndices del gobierno”.

A tal grado llegó a ser la deshonestidad causada, que 10 millones de barriles de crudo y derivados se perdieron en aquel sexenio, cuando el director de Pemex de Alemán, Antonio J. Bermúdez, alegaba que: “la producción de Pemex de 1938 a 1947 había sido de 352 millones de barriles, pero la Secretaría de Economía sostenía que la producción había sido de 426 millones. La diferencia era de 73 millones de barriles a los que se agregaban las importaciones”.[41]  Nunca se aclaró el faltante.

Mr. Amigou de los capitalistas, como presidente de México se encargó de devaluar el peso y de acumular un adeudo con las empresas extranjeras expropiadas que ascendía a 1,428 millones 517 mil pesos. Debiendo tenerse en consideración, para entender el caso, que la corrupción en el gobierno de MAV es proverbial, un ejemplo a seguir por los personeros más corruptos del Partido hasta la fecha. Por algo sería que su sucesor en la Presidencia, Adolfo Ruiz Cortines, al asumir de inmediato presentó “un proyecto de reformas a la Ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos que aludía, de manera directa, a la corrupción del gobierno alemanista”.[42]

Con toda la concha del político venal latinoamericano, Alemán acostumbraba mencionar en sus informes de gobierno la creación de obras fantásticas que resultaban fantasmagóricas por inexistentes, viniendo a ser el mejor exponente de aquella cantaleta: ‘se gastaron, se gastaron, ciento y un mil chorrocientos millones de pesos en la presa, la carretera, el edificio…’, pero no vaya usted a comprobarlo porque se lleva un chasco. En el caso de Pemex, hubo cuantiosos fraudes por el otorgamiento de obras que jamás se construyeron.

Efectuándose una simbiosis de transa entre el Sr. Presidente, el Director de Pemex, Mr. Bermúdez y Don Jaime J. Merino, Superintendente en Poza Rica, Veracruz, incluyéndose a un ambicioso cuan joven contratista, Mr. Jorge Díaz Serrano, cuando que el propio Merino era un contratista que dobleteaba como prominente funcionario en la paraestatal. Equipo bien armado que no desaprovecho la oportunidad para despacharse con la cuchara grande, para cuando los líderes sindicales venales se van haciendo costumbre. El cuadro completo y propicio para iniciar el sabotaje a Pemex procurado por los de afuera, caldo de cultivo adecuado para la aparición del gran cacique sindical que viene a complementar con broche de oro la novena jonronera de los ‘Petroleros de Poza Rica’, que por algo se extinguió tan pronto el oro negro en aquellos yacimientos; el nombre del aludido: Don Joaquín Hernández Galicia, alias La Quina. Imposible haber parado mejor dirigencia, cuadro completo para corroer a Pemex desde dentro.

El Sr. Merino, en calidad de pillo comprobado marca Petroclub, terminó por huir del país, acusado por el Presidente López Mateos de haber saqueador durante 18 años a Pemex.

Las vicisitudes en la Historia de Pemex conducen a que en el Sexenio de Díaz Ordaz –no el peor presidente priísta en cuanto a corrupción, por cierto-, Jesús Reyes Heroles hizo por controlar a la Quina, y no pocos logros se obtuvieron a favor de mejorar su infraestructura. E incluso el líder sindical iba para fuera cuando los sucesos de octubre del 68 le brindaron la oportunidad de reivindicarse ante un Presidente vilipendiado.

Y La Quina entró al rescate organizando movilizaciones multitudinarias en apoyo al Presidente que le devolvieron su aprecio, es decir, le permitieron su reinstalación al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). “La administración de Pemex quedó atada de manos. Reyes Heroles sucumbió al momento político”.[43]

La impunidad sindical amparada por La Quina no hizo sino acrecentarse en el sexenio de Luis Echeverría, incluso y cuando el director de Pemex en ese sexenio, Antonio Dovalí Jaime, desde un  principio calificó a La Quina y a su lugarteniente, Salvador Barragán Camacho, de ser ‘unos bandoleros que estaban destrozando Pemex’.

Qué mejor para la estrategia imperialista que corromper a la institución que debía velar por el buen funcionamiento de la empresa clave en el desarrollo de México y defenderla del embate neocolonial por venir.

Para cuando la Paraestatal se va convirtiendo en un ‘Petroclub’ de exquisita burocracia y dirigencia sindical palaciega; la misma calificación se aplica para el personal de confianza que para los sindicalistas, se daban vida de sibaritas beneficiados de la ordeña de chapopote.

Situación que con el auge petrolero que llega en el sexenio del Jeque López Portillo no habrá sino de conocer su clímax, bajo la batuta de Mr. Jorge Díaz Serrano, haciendo de Pemex una versión ranchera de las mil y un maravillas árabes: “Con Jorge Díaz Serrano, La Quina y Barragán Camacho lograron todo. En proporción directa a la petrolización del país aumentó el poder del sindicato. Pemex aumentó las concesiones a los petroleros. La Quina y Barragán se habían convertido en verdaderos magnates de la industria mediante el manejo del 50% de los contratos que realizaba Pemex; de subsidios y recursos materiales y humanos que empleaban para el sostenimiento de tiendas de consumo, fábricas y campos agrícolas”.[44]

Para cuando la administración de JLP, ya con Reyes Heroles como secretario de Gobernación, no se atreve a ingresar a la OPEP, sino que prefieren ponerse de modo para ser mangoneados por la estrategia estadounidense, aceptando “aumentos desproporcionados en la perforación y extracción de crudo impulsados por el BM y el binomio Bush-Díaz Serrano, [acelerándose] el desarrollo y producción de la reserva nacional”.[45]…, para ir siendo vendida a buen precio a los estadounidenses.

En lo que se denota el esfuerzo de los imperialistas por propiciar  que un México no incluido en la OPEP incrementase su producción al máximo al margen de las decisiones de aquel cártel internacional de productores y, ¿para beneficio de quién? No se entraba a la OPEP para obtener  preferencia de compra por los EUA, cuando que de tal ‘preferencia’ los Estados Unidos se beneficiaban en directo al tener un proveedor separado del intento de controlar los precios de venta que la OPEP procuraba, siendo un proveedor en su inmediata frontera. Así que: ¿‘independencia’ de la OPEP en favor de quién?

Era el caso de que los miembros de la OPEP no recibían trato preferencial a sus exportaciones a los Estados Unidos como represalia dictada por el Congreso en resultas del embargo petrolero del 73-74. Pero México esquiroleaba a la OPEP y vendía crudo a Israel, país vetado por los árabes.

Aunque en 1975, con Echeverría, México en la ONU otorgó voto a favor del criterio que consideraba al sionismo como un racismo. Lo cual es enteramente cierto. Pero aquel voto no fue óbice para que posteriormente: “el primer buque que zarpó de la boya de Dos Bocas, un nuevo puerto del Sureste mexicano, humeante y rico en petróleo, se deslizó por las aguas plácidas de la bahía de Campeche hacia Israel”.[46] Valía más no entrar a lo OPEP para tener tan ‘honorables’ clientes. Petróleo para las Reservas yanquis y para los genocidas del pueblo palestino, ni más ni menos.

Radicando en ello el esquirolaje ejercido por México para con los de la OPEP, pero cual esquirol que se afecta a sí mismo, tal y como lo hace ver Saxe–Fernández: “Durante ese período, el gobierno mexicano, además de rehusar considerar cualquier propuesta para ingresar a la OPEP, se mantuvo como ‘esquirol’ incluso contra sí mismo al decidir participar en el programa de llenado de la Reserva Estratégica de Petróleo (REP) de Carter. Es decir, además de contribuir a la REP establecida por Carter, colocaba sus yacimientos, junto con los de Alaska y el Mar del Norte, como parte de la gran cruzada de Washington para ‘romperle el espinazo’ a la coalición de exportadores de petróleo que promovía y defendía los precios internacionales de nuestro principal producto de exportación”.[47] Bajo la conducción de Jorge Díaz Serrano en 1978 Pemex vendió crudo a la Reserva Estratégica Nacional, 5.4 millones de barriles en junio y 13 millones en julio.[48]

Papel de esquirol ante la OPEP contrapesando el precio del crudo decretado por el cártel de productores, de manera tal que Pemex fue utilizado por el establishment usamericano para regular al mercado. Si bien en un principio lo que JLP intentó fue limitar la producción y no depender de un solo producto, procurando que los estadounidenses compraran el gas natural a un precio de momento elevado, si es que querían comprar más petróleo. Condicionando los aumentos de exportación de crudo a que los EU aceptara un mayor número de inmigrantes y exportaciones de otra clase, no solo de hidrocarburos, al mismo tiempo que se evitaba entrar al GATT puesto que en tal organismo se prohibían ese tipo de ‘tratos especiales’.

Pero tal rehúse no se mantendría con los neoliberales ya incrustados en Los Pinos, los de Washington, haciendo uso de préstamos especiales, consiguen que México se adhiera al GATT, para que proceda a efectuarse “una apertura comercial unilateral, que sería ariete fundamental para ‘darle la vuelta’ a la postura energética mexicana [anterior]. El impacto de los préstamos del BM sobre la dinámica interna del gobierno mexicano fue de gran peso en el giro que finalmente consolidó la posición estadounidense en el manejo de la paraestatal”.[49]

La catástrofe con el pozo Ixtoc I, a 3 de junio del 79, arrojó a la playa la inmundicia enmarañada de “contratos, arrendamientos, subcontratos, labores de supervisión y otros trabajos entre Pemex y particulares, que en la mayoría de los casos no se justificaban, duplicaban las labores o se hacían cobros por empresas fantasmas”.[50]

Para cuando el Trío de la Gallina de los Huevos Negros se aprestaba para que les fuesen abriendo las puertas de Los Pinos, proyectando sus negocios a la mayor altura; así en Chicontepec planeaban realizar un negocio multimillonario que le aseguraría a Permago (la empresa de Díaz Serrano) y a otras filiales (¿de Bush?) contratos por el resto del siglo.

La corrupción expuesta, dando cuenta de toda clase de abusos, sobornos (por ejemplo, los otorgado por la empresa Crawford Enterprise), hurtos, programas sin supervisión, proyectos retrasados y sobre facturados, trafique con contratos y subcontratos; obras construidas sin control de calidad que se fueron deteriorando por falta de mantenimiento adecuado; a más del atrevimiento de JDS de bajar los precios del barril mexicano sin consultarle a Don Pepe, para quedar bien con sus amigos texanos, le costó el puesto y la virtual presidencia.

En lo que el Director de Pemex primeramente no accedió a bajar la producción de barriles al unísono que la OPEP, accediendo sí a bajar en cuatro dólares la venta del barril mexicano a los Estados Unidos. Para cuando las cuentas no cuadraban; un negocio oscuro en el mercado libre (spot) de Rotterdam se realizó a través de comisionistas (‘coyotes’), implicando un faltante de 3,160 millones de dólares, a decir de Heberto Castillo, cifra que se saca de discrepancias en las cuentas registradas en Pemex, el Banco de México y la Secretaría de Programación y Presupuesto.[51]

Siendo el caso de que Japón había comprado 1.1 millones de barriles de crudo mexicano extras, por demás de los 100 mil barriles que importaba bajo contrato en julio del 81, entregas llevadas a cabo empleando  maniobras de traslado de un tanque a otro en altamar. La barata del crudo mexicano y la sobreventa al Japón –y de seguro también a los EUA- tenía un propósito, el que fue revelado por el ojo clínico de Manuel Buendía: Para cuando Díaz Serrano iba ya de salida pues su renuncia se le había solicitado, fue cuando se concertó la entrega a Japón mientras empresas estadounidenses festejaban los télex del aún director anunciándoles   ̈la gran barata del petróleo mexican o ̈, y con qué fin: “Con esos barriles como envíos extraordinarios –once veces, de un solo golpe, la cuota de un día- Jorge Díaz Serrano ayudó a Japón a llenar sus cisternas. Ayudó a la gran maniobra de los países compradores. Los puso en mejor situación para presionar a los vendedores a fin de obligarlos a bajar los precios… y simultáneamente anunció la barata en Pemex…”.[52] En el mercado turbio del petróleo, más nítido ni el chapopote: esquirolaje, pues.

Algunos funcionarios acusados de latrocinio, como algunos de los sobornados, e inclúyanse a otros funcionarios enriquecidos especulando con el petróleo enviado a Rotterdam que fueron denunciados, lo mismo huyen y siguen prófugos que  pasan tras las rejas unas cortas o medianas vacaciones, pero el daño está hecho y no se repara. El propio JDS se encontraba recluido cuando se celebraban los 50 años de la expropiación; más como un acto simbólico de la ‘renovación moral’ que como producto de un castigo acorde con las fechorías cometidas, lo que solo una investigación a fondo hubiera podido revelar y otorgar la pena merecida.

Desde luego que JDS había cortado sus nexos con Perforaciones Marinas del Golfo S.A. (Permago) poco antes de aceptar el puesto, y por supuesto que George Bush también había abandonado la empresa, pero fue el caso de que los contratos para Permago fluyeron, y de larga data era la asociación del contratista privado y representante de empresas estadounidenses como industrias Dresser, o a la misma General Motors, para que una vez más entrado en el negocio petrolero haya fundado en 1965 la Golden Lane Drilling Company, con oficinas en Houston y en Galveston, ahondando en los pozos petroleros de Texas, California y México, siendo más un hombre de negocios vinculado como socio a firmas estadounidenses que un servidor público al servicio de México, a grado tal que fue considerado ‘prácticamente un texano’, pero no debe extrañar que con tal currículum vitae fuese seleccionado para dirigir a Pemex justo cuando la paraestatal petrolera mexicana pasaba a ‘administrar la abundancia’. Tales Caballos de Troya son comunes en las naciones neo colonizadas.

El considerado prácticamente un texano y contratista privado favorito de Pemex, asociado ya en funciones con Brown & Root, una subsidiaria de Halliburton,  proyecta la explotación de la Sonda de Campeche en toda la línea, proporcionando infraestructura terrestre, plataformas, gasoductos, tal y como las carencias del país lo ameritaban y acorde con el cometido signado por el establishment usamericano de hacer de Pemex la industria extractiva y exportadora de crudo de mayor incremento en una década, es más, en menos de un sexenio. Pues con la infraestructura importada Pemex alcanzó 2,3 millones de b/d para septiembre de 1980.

Se sospecha que las ganancias personales de JDS pudieran ser elevadas, pero lo más grave del caso consistió en que Permago fuese la empresa que realizó las perforaciones en el pozo Ixtoc I, cuyo derrame en el Golfo de México vino a representar el inicio de los accidentes recurrentes que el petróleo causa como auténtica mancha negra. La derrama se cuantificó en tres millones de barriles.

El 6 de septiembre de  1982 resultaron incendiadas algunas oficinas administrativas de Pemex en lo que bien pudiera ser un siniestro provocado para borrar evidencias de algunos de los ilícitos cometidos durante la administración de Díaz Serrano. (Borrar huellas de aquellos fangos; el estallido reciente del 31 de enero del 2013 debe ser una mera ‘coincidencia’).

Por mera coincidencia la quema de archivos ocurrida en el edificio B-2 se dio cuando en los Estados Unidos se iniciaba un juicio contra empresarios que habían sobornado a funcionarios de Pemex. Así lo hacía constar Rafael Rodríguez Castañeda en Proceso 308: “Es probable que el incendio haya consumido pruebas y constancias del expediente negro de Jorge Díaz Serrano….”, teniendo mucha cola que le pisaran por “sus ambiciosos planes”, y “grandes negocios” efectuados con empresas usamericanas. Lo que para don Heberto Castillo era bien sabido: la destrucción de los archivos incluía sus computadoras, que de seguro contenían datos comprometedores “del desvío de importantes contratos hacia su empresa Permago, y hacia otras que hacían lo que él llama ingeniería de proyectos”.[53]

Con Miguel de la Madrid, y bajo la dirección de Mario Ramón Beteta, un Pemex ‘austero’ incrementa la membrecía del ‘Petroclub’ con 3,000 nuevas plazas, en su mayoría de confianza, abundando las nóminas confidenciales, las compensaciones especiales; disponiendo de elevados sueldos e incluso de sobresueldos para que Pemex se convierta en la empresa de Estado preferida, habitada por una casta de burócratas privilegiados sobresaliendo del resto de empleados del sector público, membrecía codiciada para participar de la ordeña de la vaca que destila oro negro.

Sexenio en el que la ‘renovación moral’ le perdonó a La Quina la venta de plazas y el manejo irregular del personal, otorgante de ganancias cuantificables en 70,000 millones de pesos, producto de 6 años de no rendirle cuentas a nadie. Aunque Héctor García Hernández, el popular ‘Trampas’, y como tal colaborador cercano de La Quina, fue el chivo expiatorio, mientras MdeM reconocía en La Quina a  ̈un trabajador ejemplar con 25 años de servicio a favor de los petroleros  ̈ (sic).

Y el regalo del Chamuco a la Suave Patria propicia innumerables muertes por accidentes, el peor de todos vino a ocurrir en noviembre del 84, en San Juan Ixhuatepec, al explotar una planta gasera en plena zona con-urbana causando un número no reconocido de víctimas en el vecindario. No faltando explosiones de pozos, el más sonado caso fue el ya mencionado incendio del Ixtoc Uno, cuyo derrame tuvo que ser controlado por empresas extranjeras a elevado precio en US$.

Miles de accidentes por año, muertos, lisiados, heridos por explosiones, incendios, fugas de gas, fugas de amoníaco, derrames de productos tóxicos; descuidos, negligencias, instalaciones obsoletas o inadecuadas. Un verdadero coctel del diablo que ve aumentar su peligrosidad conforme se va deteriorando la infraestructura de un Pemex saqueado por la Secretaría de Hacienda.

TECNOCRACIA SÍ, GOBIERNO NACIONALISTA, NO. PEMEX ENAJENADO

El lanzamiento de Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia respaldado por una asociación de partidos y agrupaciones políticas independientes, conjuntadas como Corriente Democrática, coincidió con el lanzamiento de postulados en pro de la re-expropiación petrolera ante la entrega del petróleo mexicano a la reserva estratégica de los Estados Unidos en cantidad de 700 000 barriles diarios. Planteando Cuauhtémoc que el petróleo venía a ser el afluente que daba sustento a la soberanía nacional, si se le manejaba de la manera que su padre lo había pretendido al inicio de su apropiación.

Era marzo de 1988, a 50 años de la expropiación y México venía entregando su petróleo para cubrir el servicio de la deuda externa, 1.4 millones de barriles diarios así concedidos.[54] Detectándose que en ese momento el gobierno recurría a inflar las reservas para adquirir más préstamos: “Según Cuauhtémoc, la cifra oficial de que México tiene reservas por 70,000 millones de barriles es ficticia: fue elevada deliberadamente para respaldar créditos externos, además de que en ella se incluyen algunos depósitos cuya explotación no es viable desde el punto de vista económico, como el de la zona de Chicontepec, que representa entre 15,000 y 16,000 millones de barriles”.[55] Era el caso con las técnicas extractivas de aquellos años, mas por algo los veneros de Chicontepec serán concedidos a un pool de empresas extranjeras con contratos que cubre Pemex….

La inverosimilitud en el total de las reservas referidas por Pemex se debía a que con JDS se “obligó a sus técnicos a adoptar metodología norteamericana con criterios dudosos, que consiste en la estimación por extrapolación, que incluye el volumen de todas las estructuras detectadas como yacimientos probables antes de perforar, de manera que la cifra histórica (72.500 MMBHLT [millones de barriles de hidrocarburos líquidos totales] es la máxima probable y que no resultó probada en los últimos años en que se han perforado la mayor parte de las estructuras de Chiapas-Tabasco y la Sonda de Campeche con resultados negativos. Numerosos especialistas se basan en este hecho, para calificar el monto de las reservas probadas como ‘infladas’”.[56] Con anterioridad los ingenieros y geólogos mexicanos empleaban el método Hefferan que resultaba más preciso para inventariar las reservas probadas.

Muy buen método, endéudese para explotar a futuro yacimientos de reservas inexistentes. Y: ¿Quo Bono? Estos procederes administrativos dan cuenta de que el país liderado por tecnócratas había caído en la telaraña imperial: petrolizando la economía y endeudando en gran medida las finanzas públicas.

Trampa detectada por el ingeniero Heberto Castillo: “En primer lugar se ignoró que el proceso de endeudamiento en todo el mundo conduce a la explotación. Ya en 1976 era conocido por los economistas del mundo que el sistema financiero internacional recibía más recursos prestando dinero que invirtiendo y ya se sabía que eran tiburones que estaban agarrando a los gobiernos diciendo: ‘te presto a tasas variables de acuerdo con las circunstancias’ y México, a sabiendas, toma los créditos. Esa es la trampa y ahí se cae y la banca internacional se regodea”.[57]

Con el agravante de que Pemex se endeudó en parte para construir el gasoducto a los Estados Unidos. Heberto Castillo se opuso al extractivismo a lo bruto, utilizando sentido común y conocimientos técnicos básicos sustentó la tesis de que el petróleo crea riqueza en donde se consume y no donde se produce, es decir, donde se transforman los hidrocarburos en muy diversos productos que incrementan su valía industrial empleando técnicas avanzadas y trabajo calificado, pasando a ser productos elaborados que se venden a un precio muy superior al de la materia prima; conservar el petróleo para uso nacional de manera racional e industrializarlo era la ruta a seguir, tal y como lo pedía Heberto.

Y fue el caso de que Díaz Serrano se dedicó de manera compulsiva a incrementar la exportación de crudo a los Estados Unidos hasta alcanzar la cifra de 1 millón 300 mil b/d sin importarle el gas desperdiciado, (desperdicio que para 1988 se cuantificaba en un 50% del gas natural extraído). Sumando lo exportado en los sexenios de JLP y de MdeM, da un total de 4 000 millones de barriles de crudo, destinados en gran medida al pago del servicio del adeudo externo, algo así como 80 000 millones de dólares.

Y el ingeniero Castillo explica lo que considera el artilugio que hace de Pemex una empresa al servicio de las transnacionales: “Se envían un millón 300,00 barriles como cuota al capital extranjeros y se quedan aquí un millón 350,000 barriles; es decir, el 49% al extranjero y el 51% para México. Así, Pemex es una empresa de capital mixto internacional, aunque no haya un solo centavo de capital extranjero, porque la deuda externa gravita sobre la empresa petrolera”.[58]

Y he aquí que el artilugio del capital extranjero se cierne sobre PEMEX, la Compañía Federal de Electricidad (CFE) y Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), endeudando a estas paraestatales claves para la solvencia económica de la Nación, afectadas con deuda que significa sangría de recursos e insertación de programas que aminoran su autonomía, debilitándolas, enajenándolas al capital extranjero, o en su defecto local, que para el caso o a fin de cuentas termina siendo lo mismo: subordinación al capital monopólico.

Ahora que, no debe dejarse de reconocer el que la infraestructura de Pemex en cuanto a refinerías y plantas petroquímicas se construye en la década de los 70 y hasta 1982, siendo responsable del 50% de un endeudamiento que llegó a sumar 20,201 mdd, pudiéndose considerar que cuando menos ese 50% fue bien empleado, dado que con esos fondos se construyó lo que viene a ser el zócalo de la capacidad industrial de Pemex hasta la fecha.

Empero, por la influencia injerencista del BM se comienza a entorpecer la construcción de más plantas refinadoras y demás industria petroquímica, siguiendo las instrucciones de este nefasto banco imperialista los tecnócratas comienzan a inhibir la ampliación de la planta propiamente industrial de Pemex.

E incluso, ya para fines de la década de los 80 el índice de aprovechamiento de la capacidad instalada era de la mitad en las plantas de derivados de naftas, o incluso de un 30% en la “de producción de butadieno de Cd. Madero, del 55% en las de producción de acilonitrilo e isopropanol, del 67% en las de etano, pentanos y amoníaco, del 42% en las de cloruro de vinilio, del 38% estireno, etc.”.[59]

Y peor aún, por increíble que parezca, a semejanza del siglo XIX -cuando los primeros proyectos de industrialización del país languidecían-, en plena ‘modernización de Pemex’, plantas enteras de refinación se quedaban en los patios corroyéndose bajo la lluvia. Y a importar más gasolina refinada de los EU se ha dicho.[60]

Ya para cuando la administración salinista a lo neoliberalismo neocolonialista torpedeaba a Pemex desde la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), fijándole una carga impositiva cercana al “50% de sus ingresos corrientes, al mismo tiempo que se le asigna un presupuesto cada día más restringido como parte de la política de austeridad instrumentada por SPP”.[61] Lo que causa déficits y raquitismo en Pemex dejando la mesa puesta para solicitar el auxilio del capital privado.

De manera tal que la administración salinista procede a indicar que la apertura es necesaria, solicitando la ayuda extranjera y del sector privado para ‘hacer rentable a Pemex’, cuando que Pemex era (y es) altamente rentable, más que por otro factor, por el bajo precio de producción de su barril de crudo, estimado en aquél entonces en 8.5 dólares, lo que comparado con un costo promedio de 15 en Norteamérica y unos 18 dólares en el Mar del Norte debía representar una gran ventaja para Pemex…, si se supiera aprovechar.

Pero al haber convertido a Pemex en una empresa extractivista y exportadora de crudo y gas natural y endeudada, la paraestatal quedaba ubicada en donde le convenía a la estrategia geoenergética estadounidense, cual “empresa dotadora de materia prima de manera similar a las funciones que cumplía en la época anterior a la expropiación. Pemex, sin embargo, es un exportador marginal del mercado internacional ya que aporta sólo 1.4 MMBCD [millones de barriles diarios promedio de crudo] de los 60 MMBCD  (2%), en contraposición a su decisivo papel en la economía nacional”.[62] Lo que significa que si se hubiera empleado con sensatez el petróleo en México, se debían haber cuidado las reservas e impulsado el valor agregado dando preferencia a cuidar el mercado local y la duración del abastecimiento, así como el obtener ganancias que se destinaran a la inversión en la economía general.

Pero que esperar de un país en el que, en el colmo de la insensatez -así como los tecnócratas manifiestan el   ̈para qué producir alimentos si en el mundo globalizado se pueden importar con facilidad  ̈-, ante la falta de aumento de reservas el ya director de la Paraestatal, Francisco Rojas, afirmaba en la Reunión Plenaria del XIV Congreso de Ingeniería Civil, a diciembre de 1987, que se procedía a “abandonar criterios estratégicos que han perdido validez. Ya (que) no es conveniente buscar como objetivo dominante, y a cualquier costo la autosuficiencia energética’ [sic]…”.[63] Crease o no, tal era la mentalidad puesta en palabras del dirigente responsable de la administración del recurso fundamental que mantiene a flote la economía de este país, igual a ser las palabras de un funcionario servilmente neo colonizado, como el funcionario promedio entre los tecnócratas neoliberales.

Representando el triunfo de la incidencia neo colonizadora efectuada por el establishment usamericano que obtiene una ventaja clave al modificarse la legislación permitiendose el ‘contratismo’ desde 1946, por el cual el desbalance entre productos desarrollados por Pemex a precios de venta bajos no compiten con compras de insumos y equipos a elevados precios “basados en el otorgamiento de ventajosos contratos” para empresas privadas. Al unísono de que “las tarifas de las gasolinas y lubricantes vendidas por los particulares en el mercado nacional han sido elevadas por imposición del GATT hasta coincidir con los precios internacionales. Es una franca política antipopular para mantener los subsidios a las grandes industrias que operan en el país”.[64]

‘Contratismo’ procurado para beneficiar a empresas privadas que entraban a colaborar ante carencias generadas por la propia deficiente administración del régimen tecnocrático, haciendo que los técnicos de Pemex se emplearan como meros supervisores de obras realizadas por empresas privadas, causando seria afectación al funcionamiento del personal nacional: “No puede haber productividad en una estructura administrativa concebida para otorgar contratos y donde a los técnicos se les asigna el papel de simples justificadores de las decisiones autoritarias previamente tomadas por administradores tecnócratas ignorantes de la técnica”.[65]   ̈Tecnócratas ignorantes de la técnica  ̈; buena frase para esclarecer el que los tecnócratas, como tales, no son otra cosa sino meros ideólogos del capital imperialista; bichos engendrados por el monetarismo friedmaníaco para aplicar las políticas neocoloniales desde dentro de los Estados tercermundistas.

Aplicándose una relación de transferencias mercantiles completamente desfavorable para Pemex que fue propiciada por los tecnócratas desde el sexenio de MdeM. Tal y como la balanza comercial en el año 86 daba cuenta de ello, año el que “Pemex importó 772,330 toneladas de 25 petroquímicos con un valor de 324,17 millones de dólares y exportó 190,630 toneladas de 14 petroquímicos que produjeron solo 29.31 millones de dólares en divisas. La balanza comercial acusó un déficit de 581.74 toneladas por valor de 294.98 millones de dólares”.[66]

Así que para el segundo semestre de 1986 “Pemex abandonó el control del mercado nacional de petroquímicos, que tradicionalmente se basaba en su compra en dólares en el exterior para su reventa en pesos en el mercado nacional. En otras palabras las casas matrices de las mismas empresas situadas en Estados Unidos y Europa utilizaban a Pemex de agente comercial para subsidiar el traslado de petroquímicos básicos para operar en México su transformación en petroquímicos secundarios con valor agregado a partir de la mano de obra más barata del mundo, y a partir de las prohibiciones norteamericanas y europeas para la operación de procesos industriales altamente contaminantes como lo son los complejos petroquímicos trasladados al Tercer Mundo”.[67]

Lo que a su vez implicó el que la administración delamadrista ‘resolviera’ aquella condición desfavorable privatizando 36 petroquímicos que se entregan a los intereses monopólicos de las empresas transnacionales: “La clasificación de petroquímicos como básicos y secundarios es arbitraria, ya que la cadena de procesamiento en plantas produce ambos indistintamente. Además, la llamada petroquímica secundaria es la que obtiene las mayores ganancias con los productos terminados”.[68]

Y de manera subrepticia pero efectiva, se procede a ir vendiendo los activos de Pemex que ubicados como empresas filiales se podían ir entregando al capital privado sin hacer escándalo ni contravenir las leyes  vigentes, con una Constitución parchada de reformas que la van poniendo al modo que favorece al ‘nuevo espíritu’ burgués.

Procediéndose a vender empresas filiales de Pemex rentables en la rama petroquímica, tal fue el caso de Tetraetilio de México S.A y Hules Mexicanos S.A, con ventas por exportaciones de 53.1 US$. La primera fue comprada por Polysar Ltd., y la segunda estaba para entregarse nada menos que a DuPont de Nemours Co. Y decía el informe presentado por Cuauhtémoc: “Estas dos empresas son las más rentables de Pemex conjuntamente con  Petróleos del Norte (Petronor) situada en Guecho, España, y con una capacidad instalada de 210 MBD, con la que se cubre el 18% del mercado de petrolíferos de España. No existe justificación alguna para estas ventas y se debe exigir una rectificación”.[69]

Esto último levanta la sospecha de estar haciendo de Pemex la nodriza petrolera de nuestras metrópolis coloniales. Bien cierto que por tanto se hace necesario: “un cambio radical en la política de administración de Pemex, que continúa siendo vista como una empresa benefactora del gobierno y los empresarios privados nacionales y extranjeros”.[70]

Tal era la propuesta fundamental en la campaña del Frente Democrático Nacional, liderado por ex priístas desprendidos del PRI tecnocratizado. Restablecer un gobierno de corte nacionalista y recuperar el petróleo para beneficio de la Nación. Por algo ocurría que a pocos meses de la elección presidencial, la campaña anti Cuauhtémoc arreciaba. El cartón de Naranjo en el número 604 de Proceso daba cuenta de ello. Dibujo en donde se ve al Ingeniero rodeado de carteles prohibitivos: ‘Prohibido por la Moral’; ‘Prohibido por la Autoridad’… ‘Prohibido por el PRI’; ‘Prohibido y Punto”.

Otro error garrafal radicó(a) en descuidar el transporte de los hidrocarburos, concedidos tanto en la transportación terrestre como en la marítima a empresas particulares, lo que resulta más oneroso en el caso de la marítima: “El transporte internacional de crudos está controlado por las empresas petroleras transnacionales dueñas de los barcos, quienes sistemáticamente violan los contratos desde el uso mismo de los muelles con retraso,  las cantidades pactadas, especificaciones, etc., pérdidas que son absorbidas por Pemex”.[71] Volviéndose costumbre el que Pemex compense con lacerante generosidad los ‘errores’ cometidos por empresas capitalistas, compensaciones que suman cifras multimillonarias, garantizándoles sus ganancias, y no solo a las empresas del transporte sino a toda empresa privada que hace negocios con la Paraestatal.

El deficiente manejo de la flota petrolera es un aspecto más, pero importante, de la administración deficiente en favor de empresas extranjeras y causa de la acendrada corrupción. En mayo del 89 un buque-tanque petrolero de gran calado propiedad de Pemex, el Akhatún, con apenas 6 años de servicio, permanecía anclado en altamar, frente a Coatzacoalcos Veracruz, viendo pasar a buques noruegos y de la Gran Bretaña transportando crudo y gas a Texas, en resultas de que el deterioro del Akhatún –y el de su hermano el Cantarell- les priva del permiso requerido para arribar a puertos norteamericanos, siendo considerados de ‘alto riesgo’.

Y eso que el Cantarell y el Akhatún venían a ser los buques nuevos de la flota; sí, nuevos pero mal cuidados, de los dos el Cantarell era el que estaba en peores condiciones. Para ser preciso, mal administrados por evidente negligencia burocrática, perversión inducida, accidentes sospechosos, riesgos absurdos que dan a pensar (???): “En noviembre de 1983, poco después de estrenado, [el Akhatún] se vio involucrado en un contrabando de aparatos eléctricos. Nunca se aclaró el caso. En junio de 1985, cuando cargaba gas en el muelle 2 del complejo Pajaritos, una chispa provocó una explosión en la cubierta. El jefe de máquinas, arriesgando la vida, condujo el barco a altamar y evitó una desgracia mayor. El año pasado, cuando Akhatún navegaba por el Canal de Panamá, chocó con otra embarcación menor. Y en septiembre, cuando regresaba de Galveston, Texas, en dirección del huracán Gilberto, quiso regresar a los muelles de seguridad de Estados Unidos, pero Pemex le dio orden de capotear la tormenta. Dicen los marineros: ‘Rodeamos Cuba, pero de todas maneras nos alcanzó. El barco tronaba. Era como una cáscara con la que jugaba el mar. Cuando está vacío puede quebrarse”.[72]

Para cuando la flota de Pemex en general era un desastre, con 50 buques tanque, de los cuales 33 eran propios y 17 rentados, muchos de ellos con un historial que revela su deficiente administración. Así por ejemplo: “El buque tanque Mariano Escobedo fue reparado en septiembre de 1981, a un costo de 632,000 libras esterlinas y un año después fue dado de baja porque tenía fracturas. El B.T. Cuauhtémoc [a punto de cambiar de nombre] estaba inactivo desde 1981: cuando todavía no lo acababan de reparar, se incendió su cuarto de máquinas. El B.T. Venustiano Carranza está inactivo desde hace un año y no se autoriza la compra de refacciones; lleva parado 448 días, a un costo diario de 6,500 dólares. El José María Morelos, el Plan de San Luis, el Álvaro Obregón, el Plutarco Elías Calles, todos están por el estilo”.[73] Y: ¿Quo Bono? ¿De quién es el negocio?

Todo lo cual a la vez no hace sino revelar, también, que la dependencia del país subdesarrollado que compra maquinaria e infraestructura queda obligado a seguir erogando dólares para pagar el mantenimiento y las refacciones, haciendo difícil el capitalizar las ventajas de la nacionalización si no se complementa con un desarrollo integral.

A la sazón Pemex mantenía en secreto la cantidad que se erogaba para mantener el alquiler de naves extranjeras, pero en los últimos tres años (a 1989) había gastado un promedio de 220 millones de dólares en ellos. Cuando que en mayo del 86, en un desplegado dirigido al Presidente de la Madrid, los trabajadores de la Sección 10 de Minatitlán aseguraban: “Los nuevos funcionarios del nuevo Pemex no informan que tienen alquilados más de 130 barcos que se llevan millones de dólares mensuales”. Fue el caso de que Pemex había contratado un barco canadiense para transportar gasolina. “Como no dio las especificaciones, ahora lo usan para transportar diesel. Y, aunque deberían pagarle menos, le respetaron el contrato. Apenas tiene un mes. Tiene los tanques oxidados”.[74] Cómo se llama eso….

La corrupción a lo grande, involucrando lo mismo a Díaz Serrano que a La Quina, lo que es igual a: corrupción en la cúpula de la empresa estratégica. Y había más peses gordos incluidos: “Cantarell y Akhatún le costaron cinco años de cárcel a Jorge Díaz Serrano. Sergio Bolaños y el sindicato petrolero se asociaron, en Petroflota, con buques tanque. Mario Ramón Beteta, exdirector de Pemex y actual gobernador del Estado de México, fue acusado de fraude con otros dos barcos, propiedad de Isidro Rodríguez. En Argel se descubrieron barcos fletados por La Quina y por Salvador Barragán Camacho. Allí tuvieron que refugiarse por fallas mecánicas, cuando iban a vender petróleo a Rotterdam, según denunció Heberto Castillo en septiembre de 1983, cuando era dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores”. Consecuencias: Petroflota teniendo 10 remolcadores, a seis los tenía varados, mientras que sus tres buques tanque duraron apenas 4 años, terminando por tener a sus principales accionistas detenidos. En lo que se hace notar que otro ex director, el sucesor de Díaz Serrano también le entró al negocio: “Mario Ramón Beteta no escapó al escándalo de los barcos. En julio de 1986 estalló la guerra entre La Quina y el director de Pemex. El sindicato denunció que Beteta había favorecido a Isidoro Rodríguez que, con un capital mínimo pero con el aval de Pemex, compró los barcos Antonio Dovalí Jaime y Antonio J. Bermúdez, para rentárselo a Pemex”.[75]

En 1988, poco antes del cincuenta aniversario, Pemex dio por terminada la asociación con la empresa de Isidoro Rodríguez sin dar mayor explicación, por lo que el affaire de los barcos siguió siendo escándalo.  Y a todo esto: ¿Quo Bono con tanta corrupción? Resultado, Pemex seguiría acudiendo a su ‘negocio favorito’, contratar servicios extranjeros para que le hagan el trabajo a costos elevados.

EL SALINATO, ADELANTE CON LA PRIVATIZACIÓN

Con Carlos Salinas de Gortari (CSG) se acentúa la estrategia privatizadora que va mermando a Pemex para solicitar la ‘ayuda’ capitalista. Estrategia que fue tramando desde su mandato en la Secretaría de Programación y Presupuesto, estrategia que se va acentuando conforme el padrino del neoliberalismo va ganando el control del Estado mexicano.

Para que en el primer año de su sexenio, la Secretaría de Energía Minas e Industria Paraestatal (SEMIP) realizara la amañada reclasificación de productos petroquímicos, forma contundente de entregar a los capitalistas el proceso de producción redituable y la industria que hace valer los hidrocarburos.

En agosto de 1989 la SEMIP reclasificó 36 productos petroquímicos ‘primarios’, cuya elaboración por ley se concedía al Estado, ‘liberando’ a 15, permitiendo el ser procesados por empresas privadas al considerarlos ‘secundarios’. Radicando en ello el artilugio privatizador del Salinato en procura de ir concediendo Pemex, a sabiendas de que la industrialización de tales productos ‘secundarios’ es la que otorga el valor agregado a la materia prima cruda y por tanto en ello radica el negocio que otorga la mayor ganancia en el negocio de los hidrocarburos.

Era el inicio del sexenio y ya Pemex tenía urgencia de inversiones, ¡y cómo no!, si la estrategia salinista implementada desde la SPP venía recortándole el presupuesto monetario al rubro petroquímico en los últimos tres años hasta en un 150%: “La baja en la inversión provocó una dependencia externa en petroquímica básica, cuyo resultado fue la importación de casi la mitad de los productos para cubrir las necesidades internas. La balanza comercial en este rubro fue deficitaria en 800 millones de dólares, en el mismo período”.[76]

Así era que para 1989 el presupuesto de Pemex era de 4.5 billones de pesos, representando una reducción efectiva del 28.7% con respecto al año anterior, llegando a ser incluso menor que el ejercido en 1973, “antes del inicio del auge petrolero”. Tan solo a principios de 1989 el gobierno salinista recortó en un 15% el ya de por sí exiguo presupuesto de la Paraestatal, obvio, dejando a ésta imposibilitada para reproducirse y crecer, la mejor manera de ir forzando su apertura a los capitalistas.

Drástica reducción presupuestaria que paraliza a Pemex restringiéndole el financiamiento, tornándose éste insuficiente por no decir raquítico, de manera que la privatización petroquímica procede: “El esquema privatizador de la petroquímica se ha acelerado por la falta de financiamiento a la que se ha sometido a esa industria, a tal punto y durante tanto tiempo que sus establecimientos han sido catalogados como ‘chatarra’”. [77]  ̈A pos véndalos  ̈, dirán los interesados.

Lo que va aunado a reducir la participación de Pemex en la industria petroquímica, en seguimiento de las instrucciones dictadas por el BM, diktat que el Salinato cumple de manera incondicional al reclasificar petroquímicos básicos colocándolos en la lista de ‘secundarios’, dejando como primarios a la substancia propiamente cruda, hidrocarburos naturales y subproductos de la refinación del crudo, la materia prima de los auténticos petroquímicos básicos, consiguiendo así que la petroquímica básica  calificada ya como secundaria se entregase al sector privado, cuando que la ganancia se da en tales productos industrializados. Disposiciones que se complementan permitiendo que las empresas nacionales pudiesen importar “petroquímicos básicos, a la par de promover incentivos fiscales para obtener mayor provecho de dicho negocio”.[78]

Realizándose una reclasificación de los productos petroquímicos agrupados como primarios, secundarios y terciarios; los primarios seguían siendo exclusividad de Pemex, los secundarios admitían la inversión extranjera hasta en un 40%, involucrando a un grupo de 66 productos elaborables, mientras que con los terciarios o especializados, que venían siendo 540 elaborados, la inversión extranjera podía ser total, al 100%.

Con la nueva reclasificación de la petroquímica, el lunes 14, el Estado cedió casi las tres cuartas partes -71%- del control de esta industria, en tan sólo tres años. Después de contar con 16 productos, en 1960, la petroquímica básica llegó a concentrar 72, en el verano de 1986. El 13 de octubre de ese año, la SEMIP dio a conocer que 36 productos pasaban al régimen de la petroquímica secundaria. Menos de tres años después, la lista de productos reservados al Estado se redujo a 20”. Años en que como puede comprobarse el Salinato comienza a  afectar a Pemex desde la SPP al irle reduciendo el financiamiento.

Los elementos petroquímicos desincorporados venían a ser la sustancia de la petroquímica sofisticada, tales como las alfaolefinas, el cloruro de vinilio, los polietilenos y otros derivados del gas natural que servían para la fabricación de ácido acético, medicamentos, perfumes, plásticos, hules, películas, resinas. Mientras que de los productos desincorporados derivados del petróleo, se obtiene: “el ciclohexano (base del nylon), estileno (caucho sintético) etilbenceno (disolventes), isopropanol (cosméticos), cumeno (plásticos y medicamentos), acrilonitrilo (fibras sintéticas) y acetonitrilo”.[79]

Saltando a la vista que en tales elaborados se cocinaba el gran negocio de la industria petroquímica: “Por ejemplo: el cloruro de vinilo aumenta su valor 40 veces más que antes [de transformarse en]  una pelota; el estileno de una llanta vale diez veces más que antes de procesarse; el acrilonitrilo de un suéter aumenta en 100 veces su valor. Con la cesión, a la IP, sólo del polietileno de alta y baja densidad, así como del ciclohexano, los empresarios nacionales aseguraron el acaparamiento del mercado de fibras y resinas sintéticas. El polietileno de alta y baja densidad, recientemente desincorporados, constituyen el 40% de esta última rama”. Cuando que las fibras sintéticas con el poliéster a la cabeza se producían en 200,000 toneladas anuales, siendo usadas en un 99% frente a las fibras naturales.[80] He aquí el valor agregado que proporciona la ganancia industrial entregado a la privada iniciativa.

Para completar la ‘apertura petroquímica’ se creó un nuevo reglamento promoviendo la inversión nacional y regulando la extranjera (sic), a mayo del 89. Reglamento que establece que “en el rubro de trabajos especiales…, en la perforación de pozos petroleros y de gas podrá participar ‘en forma mayoritaria’ el capital foráneo, previa resolución de la Comisión Nacional de Inversión Extranjera”. Para cuando las compañías perforadoras nacionales se encontraban paradas precisamente porque Pemex carecía de recursos para pagarles sus servicios. Perforadora del Ismo, Perforadora Veracruz y Perforadora México se quejaban de pérdidas millonarias por la inutilización de sus equipos.[81] Revelándose así la desincorporación procurada por los vende-patrias salinistas que conducía al quebranto de la Paraestatal y a su enajenación gradual o procesal al empresariado.

La reorganización de Pemex efectuada por Salinas repartió a “Pemex en cuatro organismos ‘descentralizados’: 1) Pemex-Exportación y Producción: 2) Pemex-Refinación; 3) Pemex Gas y Petroquímica Básica; y 4) Pemex-Petroquímica; con un ente coordinador (holding) conocido como Pemex corporativo que, según una de las ‘opciones’ planteadas por el BM al gobierno mexicano, deberá cancelarse mientras se aplican medidas para profundizar el divestiture en cada una de las cuatro entidades mencionadas: ‘… cada empresa subsidiaria en existencia sería dividida en, quizá, cuatro empresas independientes –de propiedad estatal-, cuatro empresas de exploración-producción –cada una tan grande como una empresa privada- y cuatro empresas de refinación y mercadeo. El Corporativo Pemex dejaría de existir”.[82]

Carlos Salinas procedió a dividir a Pemex en fragmentos (divesture) con el propósito explícito de irlo debilitando: “El ‘divesture’ aplicado por el BM y nuestra cúpula o quintacolumna neoliberal contra Pemex se orientó en llevar a la empresa a un ‘punto de venta’, impidiendo su crecimiento orgánico, generando autonomizaciones gerenciales y administrativas altamente negativas para lograr la operación integralpor ejemplo, incompatibilizando los precios de las unidades encargadas de la producción de crudo con las de refinación, e induciendo la exportación de crudo simultáneamente con una veda significativa a las actividades de exploración, refinación y mercadeo, etcétera-. Abundan situaciones absurdas, como que a Pemex Petroquímica le resulte más conveniente importar ciertos insumos que adquirirlos de la producción generada por otro de los ‘organismos descentralizados’ de la misma empresa. El BM ha fomentado un ablandamiento de los pivotes sobre los que se sustenta la integración vertical de Pemex. Se ha realizado este programa bajo la rúbrica de una ‘modernización’ y ‘reforma’ gerencial. En realidad es una política destinada a inducir y facilitar la privatización y extranjerización de Pemex”.[83]

El gran engaño de la eficiencia de las empresas privadas va acompañado de dividir a Pemex en varias empresas argumentando que con ello se logrará mejorar su desempeño, lo que viene a ser una falacia, cuando que en realidad lo que ocurre es todo lo contrario, la concentración focal y el ordenamiento vertical –como en todo grupo empresarial y de poder relevante-, procede como la mejor manera de eficientar la administración petrolera, cubriendo todos sus ramas industriales,  exploración-extracción-refinación-transporte-transformación petroquímica-venta. Todo ello funciona mejor bajo la dirección y el control central: “Más aún, por su naturaleza inherente, la empresa petrolera tiende, históricamente, a conjuntar y amalgamar sus diversas actividades con el fin de enfrentar la competencia”.[84]

Obvio que las Siete Hermanas fusionadas están integradas de manera vertical pudiendo cubrir todos los procedimientos del proceso petrolero, lo que les permite obtener las ganancias estratosféricas que las ubican entre las empresas de élite mundial.

La Exxon-Mobil cual auténtica transnacional, procede explorando, produciendo, refinando en 27 países; abarcando los cinco continentes, cual transnacional que tiene su matriz en los EUA (sede en Irving Texas) desde donde irradia con su industria y mercadeo por todo el mundo, apoyada ciertamente en un régimen fiscal y en subsidios que el Estado estadounidense concede en favor de los grandes consorcios.

La relación monopolios-Estado en los Estados Unidos alcanza una simbiosis funcional subordinada, por la cual el gobierno de Washington cada vez más opera favoreciendo los intereses capitalistas de las grandes corporaciones; lo que a la vez activa la política injerencista, el espionaje, la coaptación y las intervenciones militares realizadas por USA-Imperio & Friends de la OTAN; cuando se hace necesario incluir el apoyo de los aliados europeos en función de conseguir la obtención del crudo y demás materias primas de que se alimenta la industria imperialista.

En definitiva, el contraste con lo que los regímenes neoliberales le hacen a Pemex demuestra que los gobiernos mexicanos han sido envueltos por el dominio sobre determinante del Imperio, pasando a actuar en contra de los intereses nacionales al seguir “los lineamientos en política petrolera sentados por EU a través del BM”.[85]

La política económica neoliberal, el monetarismo friedmaníaco, la instalación de los doctores en teoría y praxis de la dependencia en la cúpula gubernamental mexicana, aparece como la conjura que el gran capital transnacional procede a implementar para asegurar su dominio sobre el recurso más preciado. El cuento de la modernización y la transformación de las estructuras institucionales nacionales a favor del mejoramiento de la economía y la zanahoria del alcanzar el desarrollo siempre diferido, funcionan como ideología encubridora de los verdaderos propósitos de los capitales imperiales. Cuando que la tecnocracia actúa, efectivamente, como quintacolumnismo procediendo a adoptar mediadas irracionales y absurdas aplicadas en administraciones sexenales que atentan en contra de la economía nacional, las que se presentan cual si fuesen la única opción para sacar al país del atraso.

Llevar a PEMEX a ese ‘punto de venta’ es la meta final procurada por la injerencia imperial financiera-administrativa ejecutada con políticas recomendadas por la troika y adoptados dócilmente por los ‘doctores’, siendo en realidad “un esquema de desindustrialización y de literal sabotaje interno”. De ahí la perfidia y lo nocivo que han resultado estos virreinatos que conducen a México a una situación de próxima debacle de la economía nacional.

En el caso del gas, en 1992 Salinas reforma la ley para permitir que empresas extranjeras produjeran energía eléctrica en nuestro país, tomándose “la decisión de sustituir el combustóleo por el gas natural para la generación de energía eléctrica. Y, al mismo tiempo, se estableció como precio de referencia el asignado en Estados Unidos, que es el más caro del mundo. Por esa causa, nos hemos convertido en importadores de gas….”.[86] Lo que se ‘compensa’ con la privatización de Fertimex, en 1993, decisión que transforma a México, de ser un país exportador de fertilizantes, en uno importador; santo remedio el haberse cerrado la planta de Cosoloacacque que producía amoníaco.

Las sub secuencias neoliberales harán que la situación se revierta: si con JLP se planifica un gasoducto en dirección México/EUA, los logros de la ‘política correcta’ revierten la dirección, para que en la actualidad se hable de un gasoducto USA-México, gracias a este progreso conseguido palmo a palmo durante 30 años de logros alcanzados por los desvergonzadamente neo colonizados vende patrias pri-panistas.

Tal y como el ingeniero Castillo lo propugnaba, la liquidificación del gas natural venía a ser la mejor manera de venderlo en el mercado mundial, diversificando a los compradores, pero fue siguiendo los lineamientos del BM que se procede a construir el gasoducto en dirección Sur-Norte.

Y para comer-cializar a Pemex, la apertura se procura de manera también contundente a través de Petróleos Mexicanos Internacionales (PMI). Grupo de empresas extranjeras subsidiarias ubicadas en Londres, Nueva York, Madrid y Ámsterdam. Empresas que para efectuar sus operaciones se sometían a la jurisdicción de las leyes del país sede. Empresas semi fantasmas que hasta la fecha no se conoce bien a bien su contribución a la entrega del petróleo al extranjero. ‘Contribuyendo a la plena modernización y optimización de Pemex….’. Sí, como empresa fragmentada y desconectada del control público.

Un indicio del proceder oscuro fue referido por Daniel Molina, asesor de la ‘bancada cardenista’ en la Cámara de Diputados, quien informó “que dos empresas del holding están ubicadas en Ámsterdam, Holanda en la calle de Harengracht 214-101, que coincide con el domicilio de la firma Pierson Trust, con la cual Pemex tiene celebrado un contrato sin mayores especificaciones, por lo que es una empresa extranjera la que representa a Petróleos Mexicanos en el mercado libre”.[87] ¿Cuánto petróleo de ha ‘evaporado’ de México por tales conductos?

Para cuando el ‘corredor’ del Istmo de Tehuantepec finalmente se construyó a la manera de un oleoducto para beneficio japonés y a un costo de 370,000 millones de pesos, viniendo a ser una obra de 265 kilómetros de largo. Para lo cual el gobierno japonés otorgó un crédito por 500 millones de dólares para construirlo; pudiendo ser que el gobierno mexicano además había solicitado al gobierno japonés un crédito por 1,000 millones de dólares, como pago anticipado por la exportación del crudo, “con objeto de reunir fondos para reducir la deuda mexicana”.[88] Información proporcionada por el diario nipón Nikon Keazi. Como era de esperarse, el gobierno mexicano negó que fuera el caso, pero de cierto que era el caso de que así estaba ocurriendo en general, el petróleo se iba concediendo al unísono de que el país se iba endeudando.

Haciéndose  notar la condición de país neo colonizado, se le presta para que construya una obra que favorece la entrega de su materia prima más preciada a un país industrializado, lo que a la vez le genera un adeudo, pasando el hidrocarburo a venderse al mejor precio a los del ‘Sol Naciente’, pues se reducía su costo de transporte hasta el Lejano Oriente, ahorrándoles a los buque tanques nipones el periplo por el Canal de Panamá hacia el Golfo de México, toda vez que el oleoducto atravesaba en dirección oriente-poniente el Istmo. De 550,000 barriles diarios de petróleo que circulaba por el oleoducto, 360.000, el 65.45%, iban a dar a Japón.

Y por mera coincidencia en este mismo número de Proceso consultado (668), se hacía referencia a otro grave problema que viene afectando a la economía mexicana en la época neoliberal, cuyos los títulos hablan por sí solos: “Los mexicanos malcomidos, y el campo se está muriendo”;  “Falto de inversión de crédito, de maquinaria, el campo no produce para que el país coma -importaciones masivas: 4,000 millones de dólares”.

Estando los precios del petróleo estancados o con bajas periódicas, los gobiernos neoliberales seguían aumentando la producción en el continuum de una década, subiendo de 2 millones 540 mil barriles diarios en 1987, a 3 millones 22 mil barriles diarios en el 97…., “de aquí que la irracionalidad haya sido incalificable”. Pues esto representa una explotación desenfrenada que a su vez repercute en el rápido agotamiento de los veneros del chamuco. Dándose el caso de que la producción de los yacimientos ubicados en el subsuelo mesozoico de Tabasco-Chiapas “declinó de mil 900 barriles por día en 1988 a 900 barriles por día en 1995”. Para cuando la declinación de la producción era más pronunciada en la región marítima de Campeche. “La irresponsable sobreexplotación de los yacimientos ha provocado que las reservas disminuyan. En 1984 se estimaban en 70 mil millones de barriles y ya para 1997 oficialmente se estimaban en 60 mil 900. En 1998 descendían a 60 mil millones”.[89]

Por algo será que Andrés Manuel López Obrador escribe que la política petrolera en estos últimos sexenios “ha sido manejada con perversidad, de manera irresponsable y con una sorprendente falta de visión y sentido común”.[90] Administración absurda e irracional efectuada en resultas de la alienación de los gobiernos neoliberales a las directrices del Consenso de Washington y su política imperial en beneficio de los capitales extranjeros y sus filiales cipayas.

El convertir a México en un país especialista en exportar crudo en detrimento de la exploración, la refinación y la industrialización de los hidrocarburos, ha incrementado nuestra dependencia hasta el grado de que: “Estamos comprando en el exterior más de 40 por ciento de la gasolina que consumimos y la cuarta parte del gas que necesitamos en el país; la importación de productos petroquímicos ha llegado a ser superior al valor de las exportaciones de crudo”.[91] Lo que va aunado a detectar que la relación crisis → préstamos → producción → exportación de crudo, ocurre en beneficio de nuestros ‘primos’ del Norte; en 1983, gracias a la ‘ayuda’ concedida por la administración Reagan’, la producción de crudo alcanzó los 974 millones de barriles, vendiéndose al extranjero 561 mdb, lo que representó el 58% del total; tras de la crisis del 95, en el 96 se alcanza una producción de 1.43 mdb, el máximo histórico hasta ese momento, exportándose 563 millones que equivalen al 53%. Moraleja: las crisis, los apuros presupuestarios generados al gobierno mexicano se ‘remedian’ con más exportaciones de crudo al extranjero, principalmente en dirección directa a traspasar nuestra frontera norte: las personas no, los barriles sí.

Para la década de los 80 Pemex tendría más yacimientos y así petróleo crudo y gas natural que cada una de  las transnacionales petroleras atlánticas, empero, como venimos comprobando, lo que produce la ganancia capitalista cual valor agregado está en la refinación y derivación petroquímica, por lo que si Pemex refina en un año 1, millón 300 mil barriles, Exxon refina 4 millones 300 mil, ergo, Exxon recaba ingresos en el 2000 por más de 200 mmdd, mientras que Pemex orientado por los neoliberales a exportar crudo, generó menos de un tercio de esa cantidad, aunque la producción Exxon de barriles en 1997 fuera de 1 millón 599 mil barriles diarios en promedio y la de Pemex ascendió a 3 millones 222 mil b/d. A fines del siglo XX el conjunto de la planta refinadora en los EUA tenía la capacidad de refinar 17 millones de barriles diarios.[92] ¿Quo Bono?

Pemex exporta crudo a Exxon y a Mobil, refinado en Baytown Texas. Y con Shell Oil no sólo se compromete a abastecer de petróleo sus refinerías con 100 mil b/d, sino que invirtió 500 millones de dólares, todo ello, ya sabemos:   ̈En seguimiento de las ‘orientaciones’ del BM  ̈. Y ¿Quo Bono? Mientras que a Pemex se la va fragmentando, desindustrializando y corroyendo con la corrupción y la administración saboteadora, Exxon se fusiona con Mobil en 1998, volviendo a crear el monstruo que había engendrado John Rockefeller, gran monopolio que compite en todas las áreas de la industria de hidrocarburos; procediendo a integrarse de manera focal para intensificar su presencia en la industria y en el mercado mundial, siendo administrada de manera vertical y cohesionada, cuando que a Pemex los burros tecnócratas la desmiembran aduciendo que de esa manera funcionará con mayor eficiencia. Por increíble que parezca así proceden los gobernantes servilmente neo colonizados.

Cuando que la estrategia adecuada a seguir por parte de Pemex fue planteada desde 1981 por el proyecto Lázaro Cárdenas dirigido por John Saxe Fernández: a) ampliar la planta refinadora y b) adquirir entre 5 000 y 10 000 gasolineras en los EUA y en Centroamérica para distribuir y vender gasolina y aditivos elaborados por Pemex. Tan sencillo como eso, pero tan difícil de ejecutar a la sombra del Imperio: “En la embajada de Estados Unidos –y posteriormente en Washington- el esquema suscitó resquemores y el gobierno de Reagan finalmente elaboró un memorándum de ‘seguridad nacional’ intitulado ‘El peligro de un Japón petroquímico al sur de la frontera’, girando instrucciones para detener cualquier iniciativa en tal dirección; este documento contaba con el endoso del recién inaugurado gobierno delamadridista”.[93] No tratándose sino de mantener la ventaja del León, la ventaja metropolitana de la industria desarrollada que vive a costillas de los países dependientes, capitalismo colonial puro que es igual a imperialismo.

En el próximo futuro, cuando el petróleo esté escaso, hasta ese entonces se tomará conciencia de lo que se ha desperdiciado de la manera más ruin en resultas de la corrupción de funcionarios públicos incluidos en el Petroclub.

La estrategia neocolonial aplicada sobre la administración de Petróleos Mexicanos se efectiviza con las administraciones tecnócratas y la aplicación de los postulados implantados por el Fondo Monetario Imperialista y el Banco Mundial. Gobierno nacionalista no, gobierno aperturista sí. Y vénganos el progreso que nos conduce al Primer Mundo…. Para lo cual, implementar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sería el camino a seguir….

TRATADO DE ‘LIBRE’ COMERCIO EN FAVOR DE NORTEAMÉRICA

El dominio energético y en los transportes ejercido por las empresas petroleras y automotrices, llevando a cabo un control estricto que se traduce en impedimentos para que se desarrollen fuentes energéticas alternativas y el transporte público amplio -como los ferrocarriles, en los EUA- tiene por consecuencia que en el ‘patio trasero’ la presión generada por estos grupos de interés haya redituado en doblegar el nacionalismo mexicano intensificando aún más la dependencia y el atraso. Sí, “el patético entreguismo de los gobiernos neoliberales mexicanos en materia petrolera no hace sino alentar, a nivel doméstico, la ´pereza tecnológica´ y en el campo internacional el intervencionismo”.[94] Lo que es igual a ubicarse en el orden internacional productivo en condición de ser un país sobredeterminado en energía y en tecnología por la dependencia para con la técnica y la industria desarrollada en las metrópolis.

Ante el decrecimiento productivo en territorio nacional y el creciente aumento del consumo, la dependencia de importaciones se va acrecentando convirtiéndose en un problema que afecta la considerada ‘Seguridad Nacional’ usamericana, primordial elemento de la reproducción del Sistema y como tal para mantener el predominio imperialista, la hegemonía-mundo estadounidense. La inteligencia imperial usamericana tiene por tarea principal mantener asegurado el flujo de hidrocarburos a sus complejos energético-industriales, lo que aunado a la inmediatez geográfica, coloca a México (y al Canadá) en el primer círculo de influencia para ser intervenido.

La pesadilla de la escases desatada tras del embargo acaecido en 1973 redobla los esfuerzos intervencionistas para asegurar los suministros, lo que acrecienta de manera sistemática la estrategia intervencionista en los círculos concéntricos de este hemisferio, incluyéndose a Venezuela y al Ecuador, empleando preferentemente el recurso financiero a través de las instancias hegemónicas que controlan el orden comercial internacional: “La estrategia de Washington por medio de las cartas de intención del FMI  y las cartas de ‘política’ del BM se centró en propiciar los mecanismos para inducir la apertura a los inversionistas ‘nacionales y/o extranjeros’ de los sectores fundamentales de la economía constitucionalmente reservados al Estado como la electricidad, los ferrocarriles y el rubro petrolero. Con este fin se han utilizado instrumentos económicos entre los que sobresale el desvío masivo del presupuesto estatal mexicano hacia el gasto no productivo para así someter a un ‘desfinanciamiento crónico’ a los sectores o empresas de interés para la inversión extranjera directa (IED)”.[95]

La relación transnacionales de la industria petroquímica con el establishment imperialista y sus aparatos de intromisión produce la sinergía que forja la injerencia imperialista: Transnacionales → Casa Blanca →  Pentágono → NSA-CIA → Imperativos geoeconómicos-geoestratégicos de ‘seguridad nacional’ = ≡≥→ asegurar los suministros de hidrocarburos.

Compulsión que se va incrementando conforme la dependencia de los suministros provenientes del Medio Oriente acrece, considerándose lejanos, costosos e inciertos, ergo (=≡≥→) México, Venezuela y Ecuador pasan a tener una preferencia complementaria, cual plan de contingencia aseguradora del abastecimiento, pro petróleo seguro y barato. Lo que conduce a implementar una política injerencista en procura de privatizar y extranjerizar a las petroleras nacionales; en el caso de México, ampliando la dependencia mexicana en procura de ir conquistando a Pemex, a través del endeudamiento y la transferencia de tecnología, al unísono de propiciar la desintegración de las políticas nacionalistas fomentando la participación gubernamental de cuadros políticos compuestos por tecnócratas, igual a propiciar la “coopción-corrupción del liderato mexicano”, incluyéndose informes que dan cuenta de la vulnerabilidad de políticos y empresarios, así como sus vínculos o no, con el crimen organizado, lo que ofrece mejores oportunidades a los de Washington para conseguir la desnacionalización integral, facilitándose la hegemonía neoliberal que viene a ser otro período de dominio neocolonial. En lo que: “El principal escollo lo representó el nacionalismo revolucionario mexicano con su artículo 27 constitucional y la noción misma de soberanía mexicana”.[96]

Así que como ya se anticipó, desde la perspectiva imperialista empresas petroleras públicas como PEMEX o PEDVSA no deben funcionar correctamente operando con números negros y decidiendo la administración del insumo y la de los ingresos obtenidos, sino todo lo contrario, evitándose así la competencia a las transnacionales y facilitándose su conversión en empresas privadas.

Entiéndase el porqué de las medidas neoliberales que incitan a aminorar el gasto público abandonando a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad a su suerte, esto es, absorbiendo los ingresos que por exportación de crudo se obtienen, malgastándolos sin reinvertir en infraestructura petrolera y eléctrica, permitiendo su deterioro.

Chupando la vaca y explotando a la gallina de oro sin alimentarlas adecuadamente se provoca su debilitamiento traducido en quiebra técnica inducida desde el propio poder ejecutivo, dado que al unísono de que se va generando un cuantioso adeudo se produce una sangría y se desatiende a propósito la construcción de mayor y mejor infraestructura, quedando en condición de insolvencia y de creciente necesidad de crecer y reproducirse sin ser autosuficiente ni superavitarias.

Condición de insolvencia que se procura, pues, para utilizarla como justificante de su enajenación al sector privado, ante ‘la carencia de presupuestos monetarios con qué invertir para modernizarlas’  (dixit oficial),  no dejando alternativa sino solicitar la ayuda de la banca extranjera para ir solventando los déficits.

Siendo esta una estrategia inducida desde el Norte y seguida con fidelidad por los gobiernos polkos neoliberales que se han apoderado de México cual mafia tecnocrática-empresarial. De manera tal que los encargados de cuidar las vacas y las gallinas del rancho comunitario lo que hacen es explotarlas en su beneficio particular, y peor cosa, las maltratan para venderlas baratas al postor acaparador extranjero, quien viene presionando para adquirirlas a través de sus asociados e intermediarios locales.

El TLCAN, la Compraventa de México, viene a ser una forma de neocoloniaje recargado y reformulado, por el cual la extracción de los recursos preciados de México se van consiguiendo a través del expediente deuda y concertacesión comercial inequitativa, forzando una mayor apertura del país infra desarrollado a la mayor producción del país desarrollado, replanteando un comercio Norte/Sur desde la posición ventajista de una potencia productiva que aprovecha la dependencia y el menor desarrollo industrial de un país que tiene un déficit crónico de inversiones.

Tratado ventajoso elaborado para favorecer los intereses de empresas metropolitanas, que así se aprovechan y ahondan las debilidades histórico-estructurales de un país dependiente, sujeto al orden colonial y neocolonial. Sufriendo un nuevo embate intromisorio en resultas de una nueva estrategia  planteada en el Norte en procura de la consecución del objetivo preferente que mueve a la sociedad industria capitalista, materia prima prioritaria que hace al mundo de plástico y permite el amplio consumo.

La vieja estrategia de endeudar para someter al deudor es la base de la nueva oleada neo colonizante. Si la seguridad nacional estadounidense requiere de la obtención del petróleo mexicano, así sea a precios aparentemente altos, pero preferenciales y no tan encarecidos por provenir de una menor distancia, determina de manera contundente cual causa de fuerza mayor el que algo así como el 80% del petróleo exportado por PEMEX ha ido a parar a los Estados Unidos.

Flujo preferencial que tenía que verse asegurado a como diera lugar, vecindad geográfica de por medio. He aquí los imperativos y las condicionantes que llevan al país imperialista a diseñar los lineamientos mercantiles requeridos para la entrega del preciado recurso energético, de una manera legal e institucional, pasando a incidir de manera sistémica sobre la política nacional, quebrantándola.

Fórmula de neo coloniaje que pasa a promover una reintegración más ajustada de México para con la hegemonía Usamericana, no requiriéndose de una invasión militar para obtener el objetivo: “Después de analizar los instrumentos político-militares y de inteligencia para articular e intensificar el proceso de ‘integración’ de México al esquema ‘estadounidense’ de ‘integración vertical’, se concluyó que el camino económico era el que más promesas contenía, ya que en ese renglón las vulnerabilidades mexicanas eran –y son- profundas. Fue así como se reavivó el interés secular de los círculos dominantes de Estados Unidos por utilizar la deuda externa de México a su servicio con el fin de doblegar a la nación e ‘incorporar’ de lleno en empresas estadounidenses sus principales activos”.[97] ¡Qué necesidad de invadir! Ni un disparo se tuvo que producir para conseguir el propósito intervencionista.

Las economías sub industrializadas y supeditadas históricamente al capital metropolitano convertidas en presa fácil del capital imperialista, máxime si los gobiernos de los fragmentados países de Nuestra América actúan en conjunción con las oligarquías cipayas a favor de la hegemonía imperial, cual clase dominante-dominada, en razón de su estructural sujeción al capital metropolitano y de su conveniencia privada, la casta dorada en países en donde abunda la pobreza precisamente por la transferencia de riqueza que se va al exterior.

Y cual viene a ser la táctica imperialista implementada para concretar la neo colonización: implementar la deuda que gestiona la troika que funge como Fondo Monetario Imperialista orden financiero internacional hegemónico que se impone con el concurso de las Naciones Unidas sin permitirse alternativas.

Ya sabemos que el FMI determina la dirección macroeconómica de las naciones que requieren de su ‘ayuda’, y que el BM otorga préstamos que delinean la política económica de las naciones intervenidas, sector por sector y rubro por rubro a ser intervenido a través de préstamos  condicionados. Teniendo en el Banco Interamericano de Desarrollo a un auxiliar complementario para consolidar tales propósitos.

Cubriéndose prácticamente todas las ramas de importancia productiva, de transporte y comercial relevantes y lucrativas, las que resultan conculcadas y determinadas por los préstamos: “En todas y cada una de las ramas [de importancia] participa activamente el BM con préstamos condicionados y, desde luego, con misiones técnicas de evaluación, control y vigilancia. Entre 1982 y 1990 los préstamos sectoriales del BM ascendieron a más de 11 500 millones de dólares….”.[98] De esa manera la troika monetaria imperialista va tomando el control de la economía intervenida; forma de intervención ‘financiera’ que con las políticas de inversión pública restringida favorecen la injerencia extranjera a la par de que van minando a las empresas paraestatales.

Por lo que a las claras, la apertura determinada por los negociadores estadounidenses procura tronar ciertas ramas de la industria que resultan claves para la independencia económica de México, lo que tenga que ver con la agroindustria, la petroquímica, la metal-mecánica y la electrónica, a diferencia de cómo procedieron procurando proteger las actividades productivas que estaban ya bajo dominio extranjero, así fuere a través de filiales, tal y como es el caso de la industria automotriz, la que se verá reactivada para emplear a México como plataforma de fabricación y exportación con rumbo al Norte.

Instaurándose con los gobiernos neoliberales la quinta columna tecnocrática, entendiéndose por ello “que la actual ‘clase gobernante mexicana’ no es más que una coalición de grupos y segmentos alimentados perentoriamente por las políticas económicas del FMI y del BM, lo que los subordina fuertemente al centro metropolitano a tal punto que consideramos adecuado categorizar este fenómeno como una expresión de ‘quitacolumnismo’”.[99]

La nación vulnerada por sus debilidades, el empleo del expediente del endeudamiento y la creciente necesidad de importaciones, va aceptando la participación extranjera y considerando necesaria la mayor apertura a sus capitales, dado que la política económica implementada por gobiernos neoliberales va disminuyendo el gasto público y dejando de invertir en infraestructuras y servicios básicos, facilitando su enajenación por los de la privada iniciativa, en resultas, pues, de la desviación de recursos destinados al pago del servicio de la deuda externa. Quedando la economía nacional en manos “de un profundamente depredador sector financiero dispuesto a venderlo todo al mejor postor”.

Integración vertical sobre determinante de índole financiero comercial así implementado: cartas de intención → préstamos condicionados → ajuste estructural → la subordinación-supeditación de la economía nacional para con la inversión extranjera acrecentada, teniendo el pago de la deuda externa prioridad → los acreedores pueden tomar el control de los signos vitales de nuestra economía.

El TLCAN no significa reciprocidad ni dirección autónoma, sino lo contrario. Durante el Salinato se van reduciendo las barreras arancelarias acabándose con la intención de substituir las importaciones. El dichoso y cacareado Tratado de Libre Comercio se implementa en seguimiento estricto de las prerrogativas imperialistas a espaldas de la opinión de los mexicanos.

En conversaciones a puerta cerrada y sin información pública fue la manera de cómo se concertó la enajenación de PEMEX en el sexenio Salinista contándose con la participación estelar de José Córdoba Montoya. Tanto el gobierno de Salinas como la seguridad nacional estadounidense procuraron mantener en secreto las conversaciones, la concertacesión se programa para ser realizada de manera indirecta y parcial, implementando reformas a la Constitución.

De cierto que la concertación que involucra al petróleo se toma desde 1991: “La decisión de incluir este sector se tomó en una reunión ministerial celebrada el 12 de junio de 1991 en Toronto. Fuentes del gobierno estadounidense dijeron que Jaime Serra Puche cedió a la petición de la negociadora de Estados Unidos, Carla Hills, ‘bajo la condición de que no se diera a conocer hasta después’”.[100] Cual compromisos pactados entre Los Pinos y la Casa Blanca que no toman en cuenta la asimetría de las capacidades productivas.

Calculándose la asimetría USA/México en una diferencia entre 200 y 300 veces mayor, resultando obvio que una asociación con una entidad 250 veces superior no es una asociación sino una sumisión, o de menos en una relación tan desigual, no que se trata de socios sino de patrón y empleado. En consecuencia con ello las exportaciones de Estados Unidos a México se duplicaron en los ochenta.

̈Ábrete tú y desprotégete que yo mantendré subsidiados mis sectores vitales, por algo y para algo soy el poder hegemónico  ̈. El autoritarismo salinista procedió a imponer cual decisiones presidenciales el establecimiento del TLCAN pasando por encima del marco vigente constitucional; desde la Secretaría de Comercio sus allegados se dedicaron a “constitucionalizar el modelo colonial formalizado en el TLCAN.., manteniendo que, ‘a diferencia de la situación jurídica que los tratados guardan en Canadá y los Estados Unidos de América, en México son autoaplicativos y se integran de manera directa al orden jurídico mexicano, sin la necesidad de un acto legislativo distinto a la aprobación del Senado’. Tampoco se requiere la intervención del poder judicial”.[101] O lo que es lo mismo, porque al poder ejecutivo federal así lo dispone, vil presidencialismo priísta que llegaba a su clímax con Salinas.

El usurpador con su golpe de Estado técnico caminó hacia imponer el TLCAN pasando por encima de la Constitución: “Durante el salinato se hicieron adaptaciones de las leyes y de la Constitución Mexicana según las exigencias o las necesidades de los acreedores e inversionistas. Aunque las leyes ‘no generan ningún artículo de la Constitución’, la Ley de Inversión Extranjera que promovió Salinas codifica una apertura sin precedentes al capital extranjero, el que podrá participar en la construcción de ductos para transportar hidrocarburos, en la minería y el transporte terrestre y en la perforación de pozos petroleros, en la construcción de obras de terminales aéreas, servicios portuarios, educación, legales, seguros, telefonía y adquirir inmuebles en zonas restringidas del país. Se eliminan las limitaciones a la transferencia de recursos al exterior que puedan realizar los inversionistas por concepto de cobro de regalías y pagos (…) En suma, al margen del espíritu y la letra de la Constitución, del interés público, del derecho al desarrollo y a la defensa del medio ambiente, el gobierno adecuó el aparato normativo del país a las exigencias de los acreedores”.[102]

El TLCAN se convierte en el modelo de instauración regional del ‘libre comercio’ que en realidad favorece a los monopolios transnacionales, fórmula del capitalismo imperialista que se consuma empleando los tratados comerciales potencializando la relación hegemonía norte/sur, quitándole a los estados nación de la periferia la capacidad de conducción del desarrollo productivo: “Por este medio se sacrifica la capacidad del país para impulsar un desarrollo económico e industrial propio, se perpetúa la condición tributaria y sólo se favorece a un grupúsculo local y a las empresas extranjeras”.[103]

No siendo otra cosa sino una reformulación del dominio colonial en otra modalidad, así neocolonial y recargada, que responde a la hegemonía desbocada que el capital imperialista, así transnacional, pasa a ejercer implementando la mundializada política económica neoliberal, cual ataque absolutista, totalitario de los monopolios apuntalando la etapa final del Sistema-Mundo, así, capitalista y como tal imperialista. Hegemonía productiva-hegemonía financiera-hegemonía comercial-hegemonía militar-hegemonía ideológica.

Los tratados de ‘libre comercio’ sirven, pues, para concretar la conquista no cruenta que practican los holdings del gran capital metropolitano, reactivando su fuerza preferentemente centrípeta hacia las corporaciones matrices, reproduciendo de una manera más intensa la expoliación colonial de la que han vivido durante toda la Era Moderna. Entiéndase: Expoliar a las periferias al gusto del mandón.

Así que el TLCAN fue un modelo inicial de comercio favorable a las corporaciones que se pretende generalizar, tal y como han quedado subordinados tanto Canadá como México y la propia población estadounidense a las pretensiones del empresariado, el tratado modelo habría de expandirse por todo el Continente americano. “Virtualmente todos los componentes de un Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) planeado para internacionalizar los ‘logros’ del alto capital están formalizados en el TLCAN”.[104] Habiendo fracasado un intento mundial para establecer un AMI, en negociaciones verificadas en París entre 1995 y 1998, los de Washington se concentraron para implantarlo en América Latina y en el Caribe, tratando de que la actitud entreguista del gobierno mexicano se reprodujera en el resto del Subcontinente.

El Acuerdo de Libre Comercio Para América (ALCA) que Bush II quería imponer contando con la colaboración desinteresada de un ex empleado de la Coca Cola que llegó a presidente en el país que más ‘éxito’ ha tenido el neoliberalismo no prosperó, y no prosperó porque se topó con la férrea oposición de un Chávez respaldado por Néstor Kirchner, liderando la defensa de Sudamérica; y ‘el ALCA se fue al carajo’, como lo dijo Chávez, y se salvó Sudamérica -así sea momentáneamente, esperemos que para siempre- de un tratado hegemónico de matriz metropolitana. Empero, dado que los embates del capitalismo imperialista no se detienen, de nuevo ahora con la ‘liga del Pacífico’ los gobiernos más reaccionarios de la América Latina -el acostumbrado ‘Caballo de Troya’ yanqui-, van reacomodándose al ‘proyecto AMI’ mostrándose proclives a un nuevo Tratado Transpacífico que favorece condiciones de intercambio y transferencia de valores cada vez más agresivas impuestas a toda costa y costo por los monopolios metropolitanos.

Regresando al caso del petróleo en México, cual objetivo primario de la ‘conquista’ comercial que se procura con el TLCAN,  la intención era –es- de ir caminando por la vía de la desregulación y la concesión, pasando por la fragmentación de PEMEX, permitiendo la participación del sector privado, tanto en la exploración como en la extracción y en la comercialización de gas y crudo; lo que visto sea tal cual es, sin el filtro mediático, representa la privatización y desnacionalización de Pemex sin más.

La fragmentación de PEMEX procurada por Salinas se concreta en su tripartición, la que se promueve merced a préstamos otorgados para reformar al sector público (Public Enterprise Reform Loans, PERL), a como el BM lo programaba y desde Washington se lo indicaban a Córdoba Montoya, empleando asesorías estadounidenses para su diseño. Como México requería de inversiones de manera desesperada para petrolizarse, es decir, para crecer como industria extractiva y exportadora, empeñándose con tal menester al endeudarse, el BM ‘respondió generosamente’ al apuro “preparando un paquete presentado al público mexicano como otro ‘elaborado proyecto’ de la oficina de la presidencia, bajo la asesoría y batuta de José Córdoba Montoya, en cuyo catálogo de obras destacan la construcción de industrias, plantas de generación eléctrica, ductos para petróleo y gas…”.[105] A sabiendas de que un país sin generación de tecnología de punta y endeudado de manera forzada ha de recurrir al capital metropolitano para cubrir sus carencias, y eso había que capitalizarlo una vez más, entendía la inteligencia imperialista.

El dominio político que establece Salinas y sus secuaces del Estado nacional les permite controlar al Poder Legislativo, evitando que la oposición minoritaria pudiese tomar medidas que detuvieran la Compraventa de México, aunque algunos valientes lo intentaron, como el grupo parlamentario encabezado por el ingeniero Heberto Castillo.

Privatización del petróleo sigilosa. Dicho fuere por la Comisión de Comercio Internacional estadounidense: “por  razones de seguridad nacional, México no incluirá el petróleo en el acuerdo de libre comercio, aunque las autoridades mexicanas estudian ya mecanismos alternativos que, sin modificar la Constitución y conservando para Pemex el control nominal sobre el hidrocarburo, permitan la participación extranjera en ese sector, por medio de empresas conjuntas, arrendamientos, contratos para la exploración y subcontratación de diferentes servicios”. Por lo que proceden a efectuar la entrega soterrada, indirecta, parcial, pero efectiva: “el actual régimen mexicano ha dado muestras de desapego al ordenamiento constitucional por su proclividad de aplicar mecanismos que le den la vuelta a la Carta Magna”.[106] A partir de entonces Pemex podría seguir aparentando tener el control de su materia prima sin ser del todo cierto.

CSG actúa como el alfil del capital usamericano en su renovada intromisión acicateada por el incremento de su dependencia de hidrocarburos importados. Permitiendo que México quede supeditado a Washington en lo político, en lo comercial y en lo militar. Los acuerdos por la Seguridad Conjunta de América del Norte concretados en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América Latina (ASPAN, 2005), respaldando al TLCAN, cambian la política económica mexicana de mixta y proteccionista a preferencialmente privada y aperturista; quedando con el TLC institucionalizados los procedimientos, normas-reglas-leyes estatuidas que concretan el intercambio desigual y la dependencia para con el capital metropolitano.

En lo que el círculo hegemónico imperialista se cierra con el llamado ‘Tercer Vínculo’, la ‘protección’ militar de los recursos de América del Norte por parte del Pentágono, y esto sin necesidad de invadir, combatiendo a un enemigo difuso creado ex profeso, los “narcoterroristas”, las fuerzas imperiales están prestas para resguardar los hidrocarburos de México y del Canadá, así como nuestras minas, no vaya a ser que la ‘profecía de Karl Hess se cumpla. Espérense más atentados en contra de Pemex.

Y peor aún, the North American Free Trade Agreement (NAFTA) fungirá “como un ‘gran candado’ para evitar que en futuro algún gobierno mexicano decidiera recuperar los márgenes de autonomía e independencia nacionales, tan gravemente mermados desde la negociación de la crisis deudora de 1982”. De manera tal que “El NAFTA ya puede ser interpretado como una ‘Enmienda Platt’ para México. Salinas lo expresó de manera elocuentemente así: ‘Después de firmado el TLC, podemos seguir llamándonos mexicanos [sí, re colonizados]”. [107]

La intención aviesa imperialista queda plasmada en un estudio de la Heritage Foundation, Washington D. C. a 15 de diciembre de 1992, en un paper intitulado Petróleo y Prosperidad: la reforma del monopolio petrolero de México, documento en el que se recomienda cubrir la deuda con la entrega de Pemex: “se expresa la propuesta de las grandes empresas petroleras de Estados Unidos y del BM ‘para que sea privatizado totalmente Pemex y usar los 150 000 millones de esa operación para pagar la deuda externa”. Quedando al descubierto el plan maestro procurado para la ‘conquista de Pemex’, objetivo que se promueve a través de “las ‘Cartas de Política por Rama’ del BM: 1) permitir contratos de riesgo para la exploración y desarrollo petrolero; 2) permitir que exista inversión extranjera mayoritaria en la petroquímica, 3) dividir a Pemex en empresas separadas y en competencia (divesture’); 4) permitir la competencia interna e internacional frente a Pemex y 5) privatizar Pemex”.[108]

Lo que va adosado con intensas peroratas de corte neoliberal que presumen la supremacía de las empresas privadas por sobre las públicas; y la privatización de facto, pero disimulada de Pemex, procede por intermedio de empresas ‘asesoras’ tales como “McKinsey & Co. y Cambridge Energy Research Associates (CERAM) entre otras”, en un proceso de minado paulatino, pero sistemático, que va debilitando el control de Pemex sobre los hidrocarburos, aceptado y adoptado por administraciones aperturistas.

Resultando que empresas como Valero Energy pasan a construir una planta para la producción de gasolinas en Veracruz “con lo que se rompe así, de facto, el monopolio de Pemex en este ramo. Diamond Shamrock, de San Antonio, Texas, ha venido estableciendo todavía bajo la cobertura del signo de Pemex cerca de 200 gasolineras con operadores mexicanos, lo que en palabras de fuentes como Business Week es darle la vuelta a la ley que prohíbe que extranjeros sean dueños de las gasolinerías”. De manera tal que la privatización soterrada de Pemex procede realizándose un proceso que gradualmente se va intensificando acorde con el programa de injerencia imperialista; que los business petroleros se fuesen incrementando y generalizando, transformando la atmósfera  de negociaciones en procura de obtener la proclividad gubernamental para alcanzar ‘el fin último’ expresado por Business Week: “explorar y poder localizar yacimientos, obtener un porcentaje de las extracciones y luego participar en la administración de los vastos campos petroleros”.[109]

La política fiscal implementada por los regímenes neoliberales gravando en exceso a Pemex se convierte en un otro ‘Caballo de Troya’ para ir consiguiendo su debilitamiento en el proceso de su enajenación, mientras la economía de México se va petrolizando.

La participación de Pemex por impuestos entregados al fisco con JLP equivalían al 61% de sus exportaciones; con MdeM crecieron al 84%, en lo que la injerencia del BM se va acrecentando bajo el virreinato salinista y tornándose contraproducente para Pemex: “El sacrificio es más que evidente; mientras los ingresos por las exportaciones se desplomaron, junto con los precios internacionales del crudo, pasando de 92 mil a 52 mil millones de dólares, la carga fiscal de Pemex fue irresponsablemente aumentada, descapitalizando gravemente a la principal empresa del país al pasar de 77 mil a 84 mil millones de dólares. Es decir, como indica José Luis Manzo, que con Salinas esa carga llegó a niveles nunca  vistos, representando 158% de sus ingresos por exportaciones”.[110]

Siendo que el Salinato venía a ser el principio de la sangría que los regímenes neoliberales aplicarían in crescendo para que en el sexenio de Ernesto Zedillo el porcentaje de impuestos entregados por Pemex al fisco representaran cerca del “70.5% de los egresos totales de la empresa, constituyendo 27.5% de todos los ingresos fiscales del gobierno.  Al finalizar el sexenio zedillista este porcentaje aumentó todavía más acercándose a 90%.[111] Y no hace sino seguir creciendo.

Ninguna empresa en ninguna rama de la industria puede sobrevivir a tal carga fiscal, pero Pemex ha sobrevivido de sobrantes para mantener una infraestructura deteriorada e insuficiente aunque efectiva en la función principal asignada que es la de ser una empresa preferentemente extractiva, cual debe de ser para un país dependiente al que se le asigna la función de ser un exportador neto de crudo, mientras que la industrialización del petróleo queda coartada; sin refinerías –ninguna creada por el mal gobierno neoliberal-, sin que la industria petroquímica fuese prioritaria –sino que por el contrario, al Instituto del Petróleo se le decrecen los presupuestos y se le torna inoperable-, de manera tal que tal política de sabotaje gubernamental a Pemex garantiza la   ̈necesaria apertura al capital privado, ante la carencia de dólares para cubrir su ‘desarrollo’  ̈.

Y con la otra agravante ya mencionada, que la política entreguista propicia el agotamiento prematuro de los yacimientos, además de “un despilfarro de los hidrocarburos extraídos, abandono de la infraestructura no ligada a la extracción de petróleo, bajos niveles de eficiencia y un gran número de siniestros y perjuicios ecológicos de elevado costo humano y material”.[112]

Y la apertura de Pemex a la ‘inversión’ privada ‘nacional’ y extranjera  significa el conceder la fuente de la riqueza que mantiene a flote la economía mexicana, pero tan absurda como antinacional política es la que vienen realizando sexenio tras sexenio los obnubilados gobiernos tecnocráticos pro empresariales pri-panistas, por ser lo que son: La facción gerencial que el capitalismo imperialista emplea en los países dependientes.

Cualquier idiota entendería que la voracidad de los capitalistas tomaría para beneficio particular un alto porcentaje de la renta petrolera en detrimento de los ingresos que sostienen al erario. Si ésta fuese de un 20% al año, “ello significaría que por cada dólar invertido en un período de 20 años, los inversionistas extranjeros extraerían 95 dólares de México”.[113] Y eso es precisamente lo que los cipayos neoliberales vienen realizando, privatizando a Pemex sexenio a sexenio de manera parcial pero efectiva, y en eso estamos, verdad Quique….

En un país cuyo ingreso depende en gran medida: 35-45%, de los dólares obtenidos por la exportación de crudo, la enajenación de Pemex al capital privado conduce al desplome de las finanzas públicas, lo que se intenta solventar con más y mayores impuestos al contribuyente cautivo, dejando a los grandes empresarios exentos, tal y como lo viene implementando la administración gerencial de tecnócratas y títeres pro empresariales, con esta política monetarista que funciona garantizando la concentración de capital en un club de monopolistas, casta de capitostes que domina al país: la mafia procreada por Salinas.

Entiéndase, al quedar endeudado Pemex y al tomarse sus ingresos para pagar la deuda externa pública (y pude que también la privada a través de ROBAPROA-IPAB), disminuye su aportación al gasto público que financia los servicios generales del país, dado que su contribución presupuestaria equivale a la tercera parte del capital disponible para crear la infraestructura y los servicios que el país requiere urgentemente. Determinándose que sea un país que no sale del subdesarrollo, ni saldrá, por seguir cautivo en la dominación imperialista y así colonialista que el capitalismo impone, tal y como seguirá siendo hasta el finiquito del Capital…, o de la Nación.

Mejor un mundo sin Estados-nación al servicio del Capital, un mundo comunista local e interrelacionado no por imperativos de explotación al trabajo y a la naturaleza; ni determinado en las relaciones internacionales por intereses lucrativos y mercantiles, sino interrelacionado por la cobertura de las necesidades básicas de todo ser humano. Lo que solo será posible cuando la ‘magia negra’ de la ‘mancha negra’ ya no tizne a la tierra, en lo que capitalismo y ciclo de los combustibles fósiles están entrelazados hasta el fin de la Era Moderna, fin del Largo Siglo XX.

13-02-2013


[1] Departament of the Navy, Office of Naval Operations, Washington, 10 de octubre, 1919, The National Archives, Washington, en: Documentos. Noam Chomsky habla de América Latina y Méxicoentrevista con Heinz Dietrich, prologo de Luis Javier Garrido-. Océano, 1998: 182.

[2] Ibid: 183. Subrayado añadido.

[3] Ibid: 184. Nótese la similitud del plan con la invasión llevada a efecto por el ejército norteamericano ya en 1847.

[4] Ibid: 184.

[5] Enciclopedia de México. T. 2: 283.

[6] “La vida en México, en los momentos de la gran decisión –hace 50 años, ante la guerra inminente-”. Proceso No. 593, 14-04-1988: XVII, 20. Negritas añadidas.

[7] “El golpe de genio de Cárdenas y sus colaboradores iba a ser  realizar la expropiación en la semana de la Anschluss y el bombardeo de Barcelona, mientras Japón parecía invulnerable en su avance sobre China y Hitler se disponía a ocupar también Checoslovaquia. En esas condiciones ni Rossevelt ni Chamberlain iban a añadir leña al fuego con un desembarco o un ataque naval de consecuencias impredecibles. Nada le hubiera gustado tanto al führer como ver desgastarse a sus enemigos en la tierra inocupable que dejó a los franceses en condiciones de ser derrotados en 1870 y permitir la unificación de Alemania”.  Proceso 593. “La vida en México…”: XVIII, 20-22.

[8] Ibid: XXV, 23.

[9] Ibid: XVI, 20.

[10] John Saxe-Fernández. La Compra – Venta de México. Plaza & Janes. 2006: 238.

[11] John Saxe-Fernández, Gian Carlo Delgado. Imperialismo Económico en México –operaciones del Banco Mundial en nuestro país-. Debate, Arena Abierta, 2005: 33.

[12] Antony Sampson. Las Siete Hermanas; –las grandes compañías petroleras y el mundo que han creado-. Grijalbo, 1977: 217.

[13]Ibid: 343. Subrayado añadido.

[14] Ibid: 347.

[15] Vid. Thierry Meyssan. “La contrarevolución en Medio Oriente”. Red Voltarie. 15-05-2011.

[16] Anthony Sampson. Op.Cit: 321, 343. Negritas añadidas.

[17] Ibid: 352. Subrayado añadido.

[18] Ibid: 354-355.

[19] Ibid: 355.

[20] Vease CrisolPlural: De Terrorismos a Terrorismos, artículo 13: ‘La Mancha Negra’, para darse una idea de la relación habida entre la dependencia energética de los hidrocarburos y sus consecuencias geopolíticas en la Era del Terrorismo de Estado Usamericano.

[21] John Saxe-Fernánmdez. La Compra-Venta…: 252.

[22] Anthony Sampson. Op.Cit: 206.

[23] John Saxe-Fernandez: La Compra-Venta…: 524-525, n 37. Subrayado añadido. Y, ¿alguien sabe en qué colaboran los servicios imperialistas de Israel en América Latina?

[24] Luis Suarez. Petróleo: ¿México Invadido? Grijalbo, 1981: 2. Subrayado añadido.

[25] Karl Hess, citado por Suarez. Op.Cit.: 4. Subrayado añadido.

[26] Ibidem. Subrayado añadido.

[27] Ibid: 24.

[28]El Comité de Santa Fe está integrado por L. Francisc Bouchey. Roger W. Fontaine –asesor presidencial, miembro nato del Comité, yerno de Richard Allen (asesor de política exterior de Reagan), procedente de la Universidad de Georgetown y principal consejero de Reagan para América Latina, reconocido como sostenedor de los grupos de contrarrevolucionarios cubanos y fascistas guatemaltecos-; David C. Jordain, Gordon Summers y Lewis Tambs”. Ibid: 18, n 5.

[29] Ibid: 19.

[30] Ibid: 25.

[31] Ibid: 52.

[32] Ibid: 62. Controversial informe editado por CONACYT, en noviembre de 1979 y criticado por Manuel Buendía.

[33] Saxe-Fernández. La Compra-Venta…: 284. Subrayado añadido.

[34] Luis Suarez. Op.Cit: 53, n 1. Subrayado añadiso.

[35] Ibid: 148.

[36] Tal y como daba cuenta de ello George W. Grayson, citado por Luis Suarez. Ibid: 120.

[37] Saxe-Fernandez. La Compra-Venta…: 228

[38] Andrés Manuel López Obrador. La Mafia que se Adueñó de México… Y el 2010. Grijalbo, 2010: 90.

[39] Luis Suarez. Op.Cit: 132-133. Subrayado añadido.

[40] Miguel Cabildo y Raúl Monge. “Desde 1946. La de Pemex es una historia llena de corrupción, administrativa y sindical –todo empezó con Miguel Alemán-”. Proceso No 593: 8. Citando lo dicho por Rafaél Suarez Ruiz, primer Secretario General del Sindicato petrolero. Subrayado añadido.

[41] Ibidem. Subrayado añadido.

[42] Ibidem.

[43] Ibidem.

[44] Ibid: 9.

[45] Saxe Fernández. La Compra – Venta…: 282-83.

[46] Luis Suarez: 118.

[47]Saxe-Fernández. La Compra-Venta: 283. Subrayado añadido.

[48] Luis Suarez: 121.

[49] Saxe-Fernández. La Compraventa…: 280.

[50] Miguel Cabildo y Raúl Monge. Op.Cit. Proceso 593: 9.

[51] Referencia a un artículo publicado por el Ingeniero en Proceso No. 245, 13-07-81.

[52] Manuel Buendía. ‘Red Privada’. Excélsior, 28-07-81. Citado por Luis Suarez. Op.Cit: 114-115.

[53] Heberto Castillo. ‘Fuera máscaras’. Proceso 307. Citado por Genaro Villamil, Proceso 1892, 3-02-2013: 10-11.

[54] Elías Chávez. “Este gobierno ‘entreguista’, ha enajenado las reservas: Cuauhtémoc; –Cárdenas murió preocupado por los dispendios en Pemex-. Proceso No. 593: 12. Con información proporcionada por Fernando Solana Morales, presidente de la Asociación Mexicana de Banqueros.

[55] Ibidem.

[56] “Pemex, benefactora del gobierno y de empresarios, denuncia Cuauhtémoc; -reservas infladas, negocios de funcionarios, dispendio-“. Proceso No. 604, 30-05-1988: 14. Añádase la incapacidad técnica de exploración marítima obligando a que tal tipo de exploración y sus estimaciones se deje en manos de compañías extranjeras, frecuentemente estadounidenses.

[57] Gerardo Galarza. “Heberto: Cárdenas fue traicionado, hay que nacionalizar a Pemex; su deuda externa la convierte en empresa de capital mixto”. Proceso No. 593: 13. Subrayado añadido.

[58] Ibid: 14.

[59] “Pemex, benefactora del gobierno…”. Proceso 604: 16.

[60] Saxe-Fernández. La Compra-Venta…: 291. Aseveración atribuida a ingenieros ex integrantes del cuerpo técnico-directivo de Pemex.

[61]“Pemex, benefactora del gobierno…”: 17. Subrayado añadido.

[62] Ibid: 16.

[63] Ibidem.

[64] Ibid: 17.

[65] Ibid: 18.

[66] Ibid: 17

[67] Ibidem. Subrayado añadido.

[68] Ibidem. Subrayado añadido.

[69] Ibidem.

[70] Ibid: 18.

[71] Ibid: 17.

[72] Alvador Corro y Mussio Cárdenas. “Con los Marinos de los Barcos del Escándalo; -la flota de Pemex, parada mientras naves extranjeras transportan sus productos-”. Proceso No 656, 29-05-1989: 11. Subrayado añadido.

[73] Ibid: 10.

[74] Ibidem.

[75] Ibidem.

[76] Pascual Beltrán del Río y Homero Campa. “El nuevo Pemex cancela obras y proyectos, despide personal y cede espacios estratégicos; –tres cuartas partes de la petroquímica a particulares-“. Proceso No. 668, 21-07-1989.

[77] John Saxe Fernández-Gian Carlo Delgado. Op.Cit: 41.

[78] Ibid: 40.

[79] Pascual Beltrán y Homero Campa. Proceso 668: 10.

[80] Ibidem. Subrayado añadido.

[81] Ibidem.

[82] Saxe-Fernández- Gian Carlo Delgado. Op.Cit: 42-43.

[83] Saxe-Fernández. La Compa-Venta….: 275. Subrayado añadido.

[84] Ibid: 271-72.

[85] Ibid: 273.

[86] Andres Manuel López Obrador. La Mafia que se Adueñó de México…: 79.

[87] Pascual Beltrán y Homero Campa. Op.Cit. Proceso No. 668: 11. Subrayado añadido.

[88] Manuel Robles y Rodrigo Vera. “Un oleoducto en el Istmo, que Costó 370,000 millones para servir a Japón”. Proceso No. 668: 8.

[89]Saxe-Fernández. La Compra-Venta…: 289. Con información proporcionada por miembros del Grupo Ingenieros Pemex Constitución 1917.

[90] La Mafia que se Adueñó de México…: 76.

[91] Ibidem. Subrayado aañadido.

[92] Saxe-Fernández. La Compra-Venta…: 276 y 294.

[93] Ibid: 292.

[94] Ibid: 253.

[95] Ibid: 227.

[96] Ibid: 255.

[97] Ibid: 298. Subrayado añadido.

[98] Ibid: 299.

[99] Ibid: 301. Subrayado añadido.

[100] Ibid: 311.

[101] Ibid: 189.

[102] Ibid: 193 y 206.

[103] Ibid: 206-207.

[104] Ibid: 211.

[105] Ibid: 309.

[106] Ibid: 315. Subrayado añadido.

[107] Ibid: 317 y 318. Subrayado añadido.

[108] Ibid: 269. Subrayado y negritas añadidas.

[109] Ibid: 268. Subrayado añadido.

[110] Ibid: 271. Subrayado añadido.

[111] Ibid: 270-71. Subrayado añadido.

[112] Ibid. 271.

[113] Ibidem. Subrayado añadido.

 

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