Cassez, la Corte y la sociedad

Escrito por on Ene 24th, 2013 y archivado en Destacado, Macías opina. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

La ministro de la corte Olga Sánchez Cordero

La resolución del caso Cassez por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través del otorgamiento del amparo ordenando su libertad inmediata, es sin duda importante, grave, histórica y trascendente.

Hace diez meses el asunto fue sometido al conocimiento de nuestro Máximo Tribunal con un proyecto de sentencia del Ministro Arturo Zaldívar, que proponía otorgar el amparo en atención a las graves violaciones cometidas en perjuicio de la francesa, que imposibilitaban ya en todo momento tomar una decisión judicial sobre la culpabilidad o inculpabalidad, dado el “efecto corruptor” que tenían sobre el proceso todas las ilegalidades cometidas en contra de la gala, especialmente el montaje escénico armado por la autoridad policial con el fin de presentar a manera de imagen telenovelezca un pretendido rescate de rehenes y captura de supuestos secuestradores, entre ellos la francesa.

En aquella ocasión el proyecto Zaldívar no alcanzó mayoría, dada la integración de la Primera Sala de la Corte, de la que era parte un Ministro –Ortiz Mayagoitia-  de ya avanzada edad y con una visión jurídica tal vez ya afectada por el peso de los años. Por disposición procesal, el asunto pasó a la Ministro Sánchez Cordero, quien tenía por encomienda reanalizar el asunto y presentar un nuevo proyecto. En ese inter el referido Ministro Ortiz tuvo que dejar el cargo, por disposición legal, dada su edad y su lugar fue ocupado por el nuevo Ministro Gutiérrez Ortiz Mena. Los dos ministros restantes –Cossío y Pardo- permanecieron en su cargo.

Bajo la nueva integración de la Sala de la Corte, se presentó el nuevo proyecto de la Ministro Sánchez Cordero, proponiéndose el otorgamiento de un amparo para el efecto de que un tribunal inferior, en materia penal, volviera a conocer del caso, sin tomar en cuenta la mayoría de los elementos de prueba viciados y dictara la sentencia correspondiente. Esto equivalía no a una inmediata pero sí pronta declaración de inocencia de Cassez y su correspondiente liberación, pues ya sin pruebas de cargo, no habría elementos para condenar a la francesa y la sentencia se dictaría en unas dos o tres semanas.

Sin embargo, en una actuación histórica para la justicia mexicana, la Sala sorprendió al país con una decisión inesperada a través de una actuación de una finura jurídica extrema. El Ministro Zaldívar se pronunció contra el nuevo proyecto, insistiendo en su posición del “efecto corruptor” total causado al proceso por las ilegalidades policiacas y la consecuente violación grave a los derechos de la francesa. El nuevo Ministro Gutiérrez coincidió con la posición de Zaldívar, en tanto que los otros dos ministros mantuvieron su posición del año pasado. En esta tesitura, la Ministro Sánchez Cordero, en uso de sus facultades propuso entonces cambiar el sentido de la resolución del asunto, dejando de lado su proyecto y retomar el de Zaldívar planteado hace casi un año. Fue así equiparable a una jugada de pizarrón, como si fuera perfectamente planeada para dar el resultado esperado. La Corte votó y por resultado de 3-2 la francesa quedó bajo el amparo de la Justicia Federal en contra de las violaciones cometidas en su contra y por ende se ordenó su inmediata libertad. Cabe señalar que los dos ministros que no votaron a favor, no lo hicieron tampoco sosteniendo la culpabalidad de la francesa, sino que también reconocían la ilegalidad del proceso, pero pretendían otra salida para el asunto, que sin duda llevaría a lo mismo, pero tiempo después.

Florence Cassez salió entonces de la cárcel la misma tarde de ayer y después de que su embajada la aprovisionó de pasaporte y de que la autoridad mexicana regularizó su situación migratoria para efectos de salida del país, abordó de inmediato un avión a Paris. Ya está allá, donde fue recibida por el titular de las Relaciones Exteriores francesas.

El asunto plantea dos vertientes importantísimas. Por un lado, la enorme trascendencia de la resolución de la Corte, que es una condena sin pelos en la lengua, para la actuación policial que se conduce fabricando culpables a manera de presentación telenovelezca. A todos nos repugnaría la liberación injusta de un criminal, pero no podemos aceptar la encarcelación de alguien que fue habiendo caído en poder físico de la policía, lo sujetan a una actuación de estudio cinematográfico para presentarlo como capturado en una exitosa operación policial contra la delincuencia, a través de un montaje armado, a partir del cual todos los involucrados declaran en su contra en el proceso, en los términos del guión televisivo escrito para la actuación policiaca. Esto lo debemos considerar de manera substancial.

No estamos ante la liberación de una secuestradora comprobada, sino ante la liberación de una persona a quien la policía forzó a participar en un set televisivo que la propia autoridad policial armó en una finca para fingir un rescate de secuestrados y captura de secuestradores. Por referencias obtenidas en el extranjero sabemos que Cassez fue hecha prisionera el día anterior o aún antes, cuando viajaba con su supuesto novio, en la carretera de México a Cuernavaca y que la razón de su captura fue resultado de un pleito o desavenciencias entre su novio y un altísimo mando policial, los que presuntamente sí se dedicaban conjuntamente tanto a la venta de protección como al secuestro mismo. Por lo tanto, era necesario un montaje de estudio cinematográfico para armar y ejecutar, con todo el poder del estado, una venganza policial, como si hubieran sido capturados en flagrancia y lo peor, para que las pretendidas víctimas formularan sus declaraciones en los términos del guión escrito para tal efecto.

Es por lo tanto el fallo de la Corte un reconocimiento de la presunción de inocencia de la francesa, respecto de quien sí quedó comprobado que fue sujeta a un montaje.

Insistimos en que es indignante la liberación injusta de un criminal, pero no podemos como sociedad constituirnos en jueces de opinión influidos también por la escenografía televisiva armada por la policía para presentar como secuestradora a una mujer a quien no se le probó dicha circunstancia y por el contrario, sí se probó, sin quedar lugar a dudas, que fue sujeta a un montaje a partir del cual se le instruyó un proceso y con base en el cual los pretendidos testigos formularon sus declaraciones ajustadas al guión cinematográfico, montaje y declaraciones que hicieron aparecer como merecida una condena de sesenta años de prisión para Cassez.

La Corte no amparó y liberó a una criminal sino a una persona cuya culpabilidad no fue demostrada en términos legales, sino que se le presentó como tal en una actuación de escenografía. Ni la Corte, ni ningún otro tribunal tuvieron elementos para determinar la culpabilidad de Cassez; de ahí su liberación. Nosotros como sociedad no podemos sentirnos agraviados por una supuesta liberación injusta, puesto que si los tribunales no tuvieron elementos para determinar dicha culpabilidad, menos la tenemos nosotros que sólo conocimos la información que se nos presentó en el montaje perversamente armado por la policía. Por el contrario, debemos entender la actuación de la Suprema Corte como una decisión de justicia que hace prevalecer la ley por sobre las perversidades de los procedimientos policiacos.

Como ciudadanos, como sociedad, podemos estar tranquilos de que esta sentencia de la Suprema Corte no es, por ningún motivo, una decisión injusta por la que se liberó a una criminal secuestradora. Es una sentencia a la que se llegó de manera reflexionada y meditada y que ampara y protege hoy a la francesa, pero después podrá dictarse a favor de cualquier persona que pudiera ser víctima de los abusos y perversidades de la policía.

Desde luego que el secuestro y toda actividad criminal es repugnable, reprochable y punible con todo el peso de la ley. También consideramos el inmenso dolor de las víctimas y familiares de quienes han padecido el secuestro y aún mutilaciones corporales. Pero esto no nos autoriza a recluir en la cárcel a una persona respecto de quien las únicas pruebas fueron un montaje policial, una falsificación de hechos a fin de cuentas y una declaración de testigos que fueron inclusive obligados a seguir el guión escenográfico. Esto sí nos debe avergonzar como país y no se puede solapar nunca más. México debe cambiar.

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3 comentarios en “Cassez, la Corte y la sociedad”

  1. Sofia dice:

    Que verguenza!

  2. María dice:

    No comparto el punto de vista, el Estado de Derecho existe y debe hacerse respetar, espacialmente a pie juntillas por la SCJN, ésta no puede determinar que para poner un “castigo ejemplar” a la policia se salta todas las trancas establecidas en la ley. El amparo se debió haber otorgado para efectos, reponerse el procedimiento y si el juez del caso, siguiendo las debidos procesos penales determina que no hay pruebas inculpatorias se libera a la persona y sí probablemente se hubiera llegado al mismo resultado, pero bien hecho. Ahora resulta que la Corte también hace las cosas de manera “chafa” para apresurar las cosas. Insisto su labor es hacer respetar el derecho no dar castigos ejemplares, violando también así los debidos procesos. Remiendo sobre remiendo.

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