Todos somos guadalupanos

Escrito por on Dic 16th, 2012 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Itinerancia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Todos somos guadalupanos

Virgen de Guadalupe

Año tras año desde hace varios siglos el doce de diciembre marca una celebración de la nacionalidad mexicana, creyentes, no tan creyentes y no creyentes reconocen en la imagen de la Vírgen de Guadalupe un referente de identidad que nos une, da cohesión y sentido a un país de regiones tan disímiles como Chiapas y Nuevo León, con grupos étnicos tan variados como los tzetzales y los raramuris, con un nível educativo muy pobre y con una desigual distribución de la riqueza en que coexisten el hombre mas rico del mundo con algunos de los mas menesterosos.

Este año sin embargo se adicionó la celebración guadalupana con elementos de corrientes que a falta de mejor denominación denominaremos “new age”, una curiosa mezcla de datos, algunos debidamente soportados, otros elucubraciones seudocientíficas, otros mas tomados de tradiciones místicas y finalmente el mismo “hecho guadalupano” en el que se entreveran aspectos históricos con otros asentados en la tradición. Resulta por lo menos curioso que se relacione la fecha del doce de diciembre con la apertura del décimo sello de Sirio y el salto quántico anunciado por “profetas” de un nuevo amanecer del mundo, o con los catastrofistas del final del mundo según anuncia, dicen, el calendario maya. Leer o escuchar estas nuevas visiones del “hecho guadalupano” en que se adicionan las versiones tradicionales con las “novedades” producen una mezcla curiosa de sensaciones.

La virgen de Guadalupe es sin duda un símbolo del sincretismo resultante de la combinación de dos culturas muy diferentes, de concepciones del hombre y de la vida muy distantes y con cosmovisiones en muchos aspectos antagónicas. La Guadalupana no es solo indígena pero tampoco es sólo española, es mexicana y es junto con Martín Cortés signo del mestizaje que dio origen a nuestro México. Habrá que repetirlo, México no existía antes de la conquista, coexistían mas o menos con dificultades grupos indígenas diversos que tenían lenguas diferentes, religiones diferentes, en una palabra culturas diferentes, y fue la conquista el factor que dió unidad con una religión, una lengua y una estructura política a la Nueva España.

Es cierto seguramente el impacto terrible de una cultura avasalladora sostenida en la técnica de un armamento poderoso y la utilización de animales preparados para el combate, es cierto también que muchos de los conquistadores abusaron de instituciones que, al menos en su concepción tenían una noble finalidad, pero como comentaba un historiador tapatío que al presentar en Madrid un trabajo sobre el maltrato a los indios por parte de los conquistadores, recibió la réplica de un maestro español. Es cierto, le dijo, que hubo maltrato pero los que los maltrataron fueron sus abuelos, los míos se quedaron en España.

Seguramente el culto a la virgen de Guadalupe no surgió de inmediato. De hecho sabemos que en los informes del primer obispo de la Nueva España, fray Juan de Zumárraga no hay alusión alguna a las apariciones, no obstante haber sido actor principalísimo. Sabemos que el obispo trajo la primera imprenta, pero ningún relato de las apariciones quedó impreso. Sabemos tamién que en Tlaxcala corría la versión de una aparición milagrosa también a un indio de nombre Juan. Sabemos que las primeras manifestaciones de culto fueron cuestionadas por comsiderarlas heréticas ya que al parecer se realizaban sobre un antiguo templo dedicado a Coatlicue. Sabemos que todavía en la guerra de Independencia se “enfrentaron” en la llamada “guerra de las vírgenes” la de los Remedios, protectora de los realistas y la de Guadalupe, patrona de los insurgentes.

Conocemos que no han faltado voces que cuestionen la realidad histórica de las apariciones, que incluso durante el proceso de canonización del indio Juan Diego, personajes tan destacados como el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, monseñor Guillermo Schulemberg, cuestionaron su historicidad, y que al parecer la canonización se determinó atendiendo a la tradición y a la veneración del pueblo mexicano, pero lo que es incuestionable es el culto que una gran mayoría de los mexicanos le profesa. No hay otro símbolo que unifique a los mexicanos en México y a los mexicanos en el extranjero, como esta imagen que a lo largo de varios siglos se ha conservado en el fervor del pueblo mexicano, se ha mantenido como lazo de unión, ha sido divisa lo mismo del Cura Hidalgo que de Raúl “ratón” Macías, ha servido para decorar la piel en un tatuaje piadoso y adornar  motocicletas de “harleros”, en suma ha fungido sin solución de continuidad como el elemento de cohesión con el que nos identificamos como mexicanos, por eso todos los mexicanos somos guadalupanos.

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1 comentario en “Todos somos guadalupanos”

  1. MANUEL dice:

    MEXICANOS idolatras ignorantes y esclavos de la pobreza…sólo esos so nlos guadalupanos.

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