Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): EL Salinato

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Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): EL Salinato

Carlos Salinas de Gortari

LA SUBORDINACIÓN EN LA ETAPA NEOLIBERAL

(Quinta Parte)

Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): EL Salinato

Su propuesta [la de Salinas en campaña] no tiene ni el empaque ni la profundidad del discurso liberal del siglo pasado; se parece mucho más a la pretensión modernizadora de los científicos en el ocaso del porfirismo, es decir, a una postura ideológica orientada a justificar una práctica económica, social y política que niega y desecha los propósitos de justicia, equidad y bienestar que se plantearon los movimientos populares.

Eduardo González.

Hoy es un día aciago para la República: se consuma una grave afrenta contra el derecho soberano del pueblo a elegir sus gobernantes… Carlos Salinas no llega a esta posición como resultado de la decisión mayoritaria que se expresó a favor de otro candidato: Cuauhtémoc Cárdenas…

Todo poder público que no emane del pueblo es ilegítimo, ofende la moral cívica y lesiona gravemente al país…. No hay democracia con partido oficial y con sindicatos verticales que niegan a sus miembros la libertad de afiliación política. No hay democracia con monopolio de los medios de información, con prensa subordinada y con el empleo ilegal de los recursos públicos en beneficio del partido del gobierno. No hay democracia sin autonomía municipal, federalismo efectivo, auténtica separación de poderes, control y vigilancia sobre los actos del Ejecutivo y sin la restitución de la capacidad legislativa del Congreso de la Unión.

Estamos padeciendo el estrechamiento de los espacios democráticos con la modificación abusiva de las leyes, la multiplicación de prácticas electorales viciadas y la institucionalización del fraude como política de Estado.

Marcela Lombardo Otero

Cabe recordar que la mutación del sistema Bretton Woods, a principios de los setenta, manifestada en cambios políticos y de clase, y de creciente conflictividad intercapitalista, era en realidad producto de una severa crisis de acumulación que llevó a la articulación de una verdadera ‘guerra de conquista de áreas´ previamente cerradas a la inversión (como las empresas públicas). El FMI-BM y el BID se dedicaron con especial ahínco a la ‘creación de condiciones favorables para las privatizaciones’. Bajo la presión generada por esta vulnerabilización económica, Washington había impuesto dos grandes programas de privatización de codiciadas empresas públicas, encabezados respectivamente por el delamadridismo y el salinato.

John Saxe-Fernández

Desde un Principio, el Neoliberalismo Hace Estragos en la Economía Nacional

Terminaba el sexenio de Miguel de la Madrid (MdeM)  y la situación económica del país mostraba de manera contundente los efectos negativos de la aplicación del modelo neoliberal patentado en tal administración, propiciando la década perdida de los años ochenta.

Los efectos nocivos, las lacras, las condiciones económicas deterioradas daban cuenta de que bastaba un quinquenio de administración ortodoxa y decimonónicamente neoliberal para afectar en grado sumo a la economía, actuando el gobierno acorde con el recetario neoliberal programado por el FMI, tan fielmente aplicado por los tecnócratas priístas, los que se habían apoderado del Partido gubernamental desplazando a la vieja guardia, transformando al PRI de manera radical en aras de ‘modernizarlo’, y con él al conjunto de la Nación. Todo ello en procura de sacar al País del bache en que había caído por prácticas obsoletas. El México modernizado debería adaptarse a las cambiantes circunstancias internacionales, tal y como en las metrópolis y en los organismos financieros internacionales lo proponían.

Vendiéndose el apotegma de que se superaría el malestar económico-social adaptándose a las condiciones modificadas que terminaban con la economía keynesiana, patrimonial, mixta, proteccionista, estatista, para dar paso al retorno del ‘libre mercado’ con su autorregulación promovida por una invisible (e inexistente) mano que equilibra de manera autómata al Mercado.

Lo que para países del Tercer Mundo como México representaba un aceptar y dejarse arrastrar por la corriente imperante que del Norte fluye. El neoliberalismo-monetarista como política económica supuestamente destinada a superar el impasse crítico en el que había entrado la economía-mundo desde los años setenta; cuando que en realidad se trataba de un proyecto para beneficiar a las clases propietarias.

Habiendo entrado en crisis el ‘Estado patrimonial’ promotor del conglomerado empresarial  mixto, se justificó la promoción de otra forma de administración gubernamental, pero ésta se hacía a favor de garantizar al capital la recuperación de sus ganancias netas. Haciéndose patentes sus efectos nocivos para fines del primer sexenio, el embate neoliberal afectaba principalmente a los trabajadores, y peor aún, incrementaba el desempleo, tal y como lo demostraba un estudio realizado por la profesora Ifigenia Martínez reseñado en mayo de 1987.[1]

Estudio que por principio de cuentas comparaba la transformación drástica acaecida en la distribución del ingreso ocurrida durante el primer sexenio decimonónico neoliberal, terminando con logros y condiciones superiores de vida obtenidas hasta 1980, demostrándose que las medidas de reajuste aplicadas revirtieron de manera repentina y drástica logros que habían elevado los niveles de vida en porcentajes considerables de la población, los que de manera súbita fueron enviados al traste acabando con el estado de bienestar alcanzado tras décadas de políticas nacionalistas, quedando amplios sectores de la población desprotegidos, cayendo en la pobreza y “con pocas expectativas de mejoramiento inmediato”.

Con las aplicaciones sesgadas de corte neoliberal la medicina resulta peor que la enfermedad, para pronto el programa anticrisis agudizó la concentración de la riqueza; los problemas inmediatos que se pretendían mejorar no hicieron sino agudizarse, aconteciendo que durante el sexenio la inflación se elevó por los aires, mientras que el trabajo comenzó a escasear, lo que iba ligado a un marcado deterioro del salario real, afectando con una “desigual retribución que recibe el trabajo en relación con el capital / Sin necesidad de decirlo, sus datos y cifras arrojan una conclusión: en este sexenio se ha dado el peor manejo de la economía. ‘La tasa de desarrollo se ha estancado, la inflación se ha disparado y el valor del peso se ha reducido a niveles no imaginables’”.[2]

Habiendo el ingreso medio familiar crecido de manera continua en un promedio anual equivalente al 39%, durante la etapa de la economía mixta o desarrollo estabilizador, haciéndose asimismo patente una más amplia distribución de la riqueza que alcanzó a beneficiar a las clases bajas, incluso y después  del apogeo capitalista mundial, ya al inicio de la Crisis, entre el 76 y el 81, en México el empleo y el ingreso siguieron creciendo.

A diferencia, para pronto con la aplicación de las medidas correctivas el deterioro económico se agudiza: “…, de 1982 a la fecha la pobreza se ha incrementado, pues el ingreso real de los trabajadores se deterioró significativamente; la concentración del ingreso ha cobrado una magnitud inusitada, agudizada por la elevada inflación, la devaluación permanente y la política de altas tasas de interés, ‘factores que han favorecido la especulación y el incremento de las rentas financieras’”.[3] Patentizándose desde un principio la marca de la moneda, monetarismo a fin de cuentas tendiente a beneficiar al capital especulativo.

Si antes el Producto Interno Bruto creció a una tasa anual del 8.9% y el ingreso medio por persona lo hizo a un 7.4% en promedio mientras la participación del capital en el PIB caía, con el advenimiento de la administración neoliberal la situación se torna inversa, revirtiéndose el patrón de distribución del ingreso, desplomándose la participación del trabajo en el PIB de 35% en 1982 a un 28% en el 85; para que la participación del capital se incremente de un 43.1% al 54%. Cifras que revelan como en una radiografía la concentración operada en beneficio de la clase capitalista.

Concentración del ingreso a favor de la minoría que se da acompañado de una inflación galopante y un deterioro muy marcado en los salarios, así como un desempleo creciente; tan pronto como 1985 y el nivel salarial ya se asemejaba al de 1966.

El recetario neoliberal que se aplica estaba concebido para fomentar tanto la extracción como la concentración  de la riqueza perjudicando en gran medida a los asalariados. De representar el salario mínimo 51 pesos diarios en 1981, bajó a solo 35 pesos en 1985 (pesos de 1970), medrando la relación salario cobertura de la canasta básica de la siguiente manera: Si en 1979 un kilo de huevo costaba un peso con 35 centavos, el salario mínimo era de 138 pesos por día, a diferencia, en 1987 el salario mínimo íntegro sólo alcanzaba para 4 kilos de huevo. Y con la carne el deterioro resultaba similar: si en 1976 el salario diario alcanzaba para 2.1 kilos de carne de res, en el 87 ya sólo daba para 1.5 kilos.

Con mercados desplegados y la inflación incontinente de marera súbita el nivel de vida del trabajador decrece, y peor le va a los sub y desempleados en aumento. Para cuando el Estado abandona el mercado al libre juego desregulado -lo que es igual a entregarlo al gran  capital-, se expresa sin ambages en beneficio de la clase propietaria.

Precios altos e indexados no compensados por subsidios, con un peso subvaluado provocando el encarecimiento de las importaciones; importaciones que de manera paulatina irán incrementando la dependencia para con el exterior, incluyéndose desde granos del sector primario a insumos, maquinaria y repuestos, en el industrial.

A su vez el empleo dejó desde aquel sexenio perdido de crecer, para cuando la población activa se incrementa en gran medida, pasando a ser el subempleo -la llamada economía subterránea- una válvula de escape que elimina un tanto la presión, lo demás es la emigración al Norte.

La radiografía dictaminaba la realidad del caso clínico analizado, los remedios no rendían el efecto esperado, la inflación no cedía y la distribución del ingreso por supuesto que empeoraba con una administración que tiende de manera sistemática a disminuir el gasto público y a retornar el mercado monetario al sector privado. Propiciando un franco estímulo a la especulación y acelerando la devaluación de la moneda.

Y el efecto-defecto fiscal deterioraba aún más la condición de los asalariados de abajo, pues si los ingresos reales caían, las tasas impositivas se incrementaban: “En México, la política tributaria grava con mayor severidad y eficacia los sueldos y salarios, en comparación con los provenientes de los rendimientos del capital, los cuales continúan sujetos a tratos especiales, privilegios, y aún escapan a la acumulación”.[4]

Aplicándose de manera decimonónica ajustes programados para contraer la demanda interna y sacrificar el mercado nacional, fomentando exportaciones selectivas, en procura de obtener un superávit en la balanza de pagos con el cual poder a su vez pagar la deuda externa.

Con respecto a la deuda externa, Armando Labra hacía ver algo que el economista belga Erick Toussaint ahora hace notar referente al caso de Grecia: a Alemania Occidental, tras del fin de la Segunda Guerra, se le condonó materialmente su adeudo, cuyo monto ascendía en reparaciones al 5% de su PIB. En 1986 el servicio de la deuda en México representaba alrededor del 9% de su PIB: “El Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la Guerra sumaba 18,000 millones de dólares, a ser aplicado en tres años. ‘Un poco más de ese monto pagó México por servicio de la deuda sólo en 1985. Entre 1983 y 1986 desembolsamos 92,000 millones de dólares en pagos de capital e intereses de la deuda externa pública y privada. Con todo, la deuda externa total en 1986 es de 103,100 millones de dólares…., al concluir este año se habrán pagado 10,000 millones por servicio y la deuda total, aún así, seguirá creciendo”.[5] ¡Da una idea de lo que representó tal sangría y de las consecuencias que se siguen viviendo por aquel pago tributario, el que no deja de continuar aunque en menores cantidades, pero dado que los gobiernos símiles no dejan de hacer lo mismo, el peligro de una situación de pagos extremos puede volver a producirse en breve, cortesía del sexenio de ‘Felipe Desastres’!

Circunstancias históricas y geopolíticas distintas que incluyen diferencia en las cantidades en dólares referidas acorde con un menor valor de la moneda en los 80, pero lo de fondo radica en un trato político diferente acorde con la voluntad de los acreedores de la banca atlántica, en aquel caso, favoreciendo a Alemania para convertirlo en el bastión del capitalismo en Europa ante la ‘amenaza soviética’; en nuestro caso, trátese de procrear y cobrar una deuda que funciona como un tributo con el cual las metrópolis compensan la caída de sus balances deficitarios y se contribuye a pagar sus onerosos gastos militares. En esta hora-mundo en la que Alemania actúa como acreedor impositivo sobre Grecia, en el eje Norte/Sur europeo.

Así pues, la malversación causada a la economía por la praxis neoliberal se hacía patente a fin de la administración delamadrista, destacándose “los afanes desmedidos de proteger y privilegiar a la ‘clase financiera’, a los rentistas”.[6]

De la Madrid se esmeró al máximo por resarcirles a los ex banqueros lo perdido al otorgarles generosas indemnizaciones e ir devolviéndoles las empresas expropiadas con los bancos. Realizando estas muy cumplidas y sinceras restituciones por parte de un gobierno apurado por congraciarse con los magnates de México con el mayor sigilo: “nunca se explicaron los procedimientos, negociaciones, para indemnizar; de los avalúos que jurídicamente debieron hacerse para determinar los montos a pagar, poco se dijo; el destino que aquellos dieron al dinero que se les entregó –depósitos en el exterior, dolarización interna-, el gobierno no puso ningún pero”.[7] Esa era la manera neoliberal de realizar una administración descaradamente en pro del empresariado; un gobierno de tecnócratas al servicio de los empresarios que culminará en un gobierno de empresarios para los empresarios y algún leguleyo a su servicio, típica formación gubernamental pro burguesa.

La concentración de capitales se patentiza realizándose de la peor manera: cremata especulativa devaluando al trabajo y a la industria. Hasta el grado de que: “no hace falta el concurso del trabajo para obtener ganancias altas; las empresas y los particulares ya no piensan en invertir productivamente. Lo grave es que la gran masa actual de ingresos financieros supera ya los impuestos que recauda el sector gobierno y también al saldo de la deuda interna. Además de que se agudizan la inflación y la recesión, se incrementan los costos financieros –que habrán de pagar los trabajadores- y desalienta la inversión”. La economía afectada por la capitalización rampante: “Es un hecho que la política financiera –dice el estudio- ha convertido a las colocaciones financieras y a la especulación cambiaria en el mejor negocio”.[8]

Pues sí, México pasaba a ser un país con un Estado que beneficiaba a la Élite del Capital acabando con el Estado Nacionalista que intervenía en favor de las agrupaciones populares; diría la profesora Martínez, abandonándose el espíritu de la Constitución, dejándose de proteger a la clase trabajadora, el Estado mexicano pasaba a beneficiar de manera especial “a la clase financiera, pues al establecer altas tasas de interés, las autoridades monetarias propician la especulación y perjudican a los sectores productivos, en especial a la pequeña y mediana empresa, que representa una elevada proporción de la estructura industrial y comercial”.[9]

Trabajo e industria depreciados y despreciados, propiciando la tendencia sistémica del capital monopolista especulativo a transferir la plusvalía a un sector improductivo, apuntando hacia un “genocidio económico”. Tal es la ruta de arrastre por la que el neoliberalismo de los tecnócratas priístas conduce al país. Lo que ya era un hecho desde el primer sexenio neoliberal.

Para ese entonces la Bolsa cual ‘banca paralela’, más que compensar, beneficiaba con creces a la vieja y nueva horma de banqueros, los que mezclados con grandes empresarios conformaban la élite capitalista que la tecnocracia priísta procreaba. Alberto Balleres como propietario mayoritario de Industrias Peñoles, ex propietario de Banca Cremi, se resarcía con la Casa de Bolsa Cremi, siendo también principal accionista en Mexicana de Aviación, Palacio de Hierro y Refractarios Green.

Claudio X González, a la sazón presidente del Consejo Coordinador Empresarial, así como principal capitalista en la Empresa Kimberli Clark de México, el monopolio de la industria del papel en este país, se veía beneficiado en el mercado de dinero al ser un relevante accionista de Operadora de Bolsa, la principal Casa de Bolsa propiedad de Eduardo Legorreta, a su vez accionista en un numeroso grupo de empresas que cotizaban en su propia bolsa: “Grupo Industrial Saltillo, Eaton Manufacturera, Nacional de Cobre, Sanborn’s Hermanos, Industrias H-24 (Grupo Polar) e Industrias Synkro, controladora de empresas industriales y comerciales, entre otras”.[10] Un círculo selecto, pues.

Adrian Sada seguía siendo figura preeminente cual empresario-banquero-bolsista, participando en el mercado de dinero con la Controladora Vitro además de su base en el Grupo Monterrey que incluía a Alfa y a Cydsa, teniendo también propietariedad en Operadora de Bolsa.

Manuel Senderos Irigoyen era otro miembro del club de los empresarios adinerados que se reforzaba en la bolsa, siendo accionista de Industrias Negromex, Spicer, Desc. Sociedad de Fomento Industrial y de Industrias Resistol, las que cotizaban alto en la Bolsa mexicana.

También figuran en la lista de consejeros de la serie B de Banamex los siguientes personajes: Julio Gutiérrez Trujillo, presidente del consejo de administración y director general del Grupo Condumex y accionista de la papelera San Cristóbal; Gilberto Borja, accionista de Primsam constructora de maquinaria y equipo, Tremec y otras; Valentín Diez Morondo, de Industrias Synkro, y Enrique Bours, accionista de la Casa de Bolsa Inverlat, de Agustín Legorreta, exdueño del Banco Nacional de México….”.[11] Una élite de dueños de casas de bolsa y/o de empresas o principales accionistas de otras muchas que incluían a magnates como José Madariaga Lomelí, director de la Casa de Bolsa Probursa, controladora de las sociedades de inversión Fobur y Fondo Progresa, a su vez importante accionista en empresas como Editorial Diana, Fundidora de Aceros Tepeyac, Grupo Sidek, Industrias Eléctrica; Moresa y otras.

Carlos Hank Rohn desde el Grupo Atlacomulco, propietario de Industrias Campos Hermanos y de Industrias Purina, participaba en la bolsa como presidente del Consejo de Administración de Inverlat. Eloy Vallina, ex banquero prominente, pasaba a recompensarse en el negocio bursátil con la Casa de Bolsa Comercial, siendo propietario de Ponderosa Industrial S.A., puntal del Grupo Chihuahua.

Apareciendo ya en un lugar distinguido Carlos Slim Helú, como presidente del Consejo de Administración de la casa Inversora Bursátil, participando también como presidente “de Seguros de México, Hulera El Centenario, Artes Gráficas Unidas y de Loreto y Peña Pobre, y es un fuerte accionista en Anderson Cleyton & Co., Cigarros la Tabacalera Mexicana, Samborn’s Hermanos, entre otras”.[12] Un breve listado para darse una idea del quién es quién entre los empresarios bolseros. Un club por demás exclusivo y selecto.

Magnates que con las instituciones bursátiles promovieron un mercado de capital dinero y especulación superior a la vieja banca, por ser las casas de bolsa instituciones más apropiadas para desarrollar al capital especulativo que ha de predominar en un país en el que pasa a campear el monetarismo rampante.

Empresarios que se autofinanciaban con sus propias casas bursátiles, con una praxis parasitaria se aprovechaban de la banca nacionalizada “para apropiarse de fondos ajenos, con los que mantienen sus empresas absorben otras y crean más. Es decir, las casas de bolsa aprovechan su papel de intermediarios financieros para sacar a flote a las empresas de las cuales son extensión, y les generan una riqueza superior a la que obtendrían a base de trabajo y productividad”.[13] Para tal propósito auxiliar sí que servía la banca nacionalizada.

La cosa nostra como negocio de élite capitalista se realizaba a la perfección triangulando entre la bolsa-empresas y bancos, relación en la cual estos últimos obran en función de apoyo preferente a los dos elementos restantes. Dueños y señores del ‘mercado de valores’, utilizaban a las instituciones monetarias para incrementar sus muy suyos y propios capitales, obteniendo incrementos ventajosos al emplear manipulaciones en el circulo bursátil. No era cosa fortuita que las acciones más dinámicas y remunerativas fuesen la de empresarios a su vez prominentes partícipes bursátiles: “Así, por ejemplo, entre las 75 emisoras más activas en el primer trimestre de este año, destacan como las más dinámicas, más consistentes y con mayor rendimiento, las siguientes acciones, citadas por su clave bursátil: Polar (Claudio X. González, Operadora de Bolsa); San Luis (E. Legorreta y Claudio X. González, Antonio Madero Bracho, de Operadora de Bolsa); Synkro (Ballesteros, Inverlat; González Operadora)”.[14]

Procediendo a inflar precios por encima del promedio, de manera tal que los inflaban más allá de su valor real, el precio de acciones interesadas se eleva a un precio sobrevalorado, con lo que la compraventa masiva procede atrayendo a seguidores noveles que compran donde observan mayor potencial de ganancia, suponiéndose un mayor rendimiento aun y cuando no estuviese éste basado en la producción. Resultando empresas como Alfa beneficiadas, permitiéndoles tales procedimientos bursátiles sobrevalorar sus activos y atraer capital fresco.

La propia Alfa ya para esos años era una empresa que debía más de lo que valía, viéndose obligada a conceder el 45% de su capital-valor a sus acreedores, en una permuta que acababa propiamente con la propiedad y el control de esta empresa regiomontana. Canje de deuda por acciones, permitiendo a emporios extranjeros tomar el control de la industria regia, así fuera a través de la participación de consejeros de nacionalidad mexicana presentes en el comité directivo. Discreta manera de dominar la industria nacional sin advertirse la presencia extranjera.

Por supuesto que el gobierno neoliberal, y en específico, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) conducida por Gustavo Petricioli, favorecían a la banca paralela otorgándole “… exención de impuestos, comisiones por colocación de valores; legislación ex profeso para ampliar sus redes, impulso oficial”,[15] y peor aún, las autoridades permitían el libertinaje y la estafa en la bolsa que pasó a afectar a los pececitos en la gran pecera, que el gobierno se haría de la vista gorda permitiendo que los tiburones devorasen a incautos, tal y como ocurrió en el Crack de octubre de ese año. (Ver artículo anterior de esta serie).

Los hacedores de la ‘magia’ especulativa operaban a sus anchas -con manga ancha- confabulándose para subir o bajar acciones, creándose oferta y demanda artificialmente procuradas. Los propios operadores de las casas solían (o suelen) concertar abusos embaucando a clientes noveles, procediéndoles a vender caro acciones de menor cuantía, o viceversa, acciones baratas que revendían a otros a un precio mayor.

Fue poco difundido que el subdirector de la Casa de Bolsa Prime, un tal Jaime García Noriega, hacía lo que quería con el dinero de la clientela para llevar una vida de sibarita, hasta ser pescado en el ilícito. Lo que no fue óbice para que el pájaro de cuenta volase llevándose del país algo así como 7 000 millones de pesos (sic)… Pero, shssshs, nadie sabe nadie supo, que: ¡el Negocio debe continuar!

Y tan sólo eran 114 las familias que cotizaban alto en la Bolsa, la plutocracia mexicana que se configuraba conforme el gobierno tecnocrático fungía en su favor. Como ‘barones del dinero’, como ‘tiburones en la Bolsa’, como principales saca dólares, así también especuladores y ganones en los cracks a partir de tener acceso a información privilegiada.

Asimismo, beneficiados por el gobierno con el Ficorca, Fideicomiso para la Cobertura de Riesgos Cambiarios, subsidio cambiario solo para privilegiados. Destacando el nombre de Miguel Mancera Aguayo, director del Banco de México, como común denominador de un gran número de empresas élite, tales como: Industrias Peñoles, Central de Malta, Cervecería Moctezuma, Hulera Euzcadi, Salinas y Rocha, Seguros América, Delta y Fodelta, por solo citar unas cuantas.

Habiendo 69 familias élite entre la elite interrelacionadas, detentadoras de las principales empresas, tales como: la familia Alemán Velasco, Ballesteros Ibarra, Balleres González, Borja Navarrete, Creel de la Barra, Algara Carrera, Chico Pardo, Elizondo Treviño, García Zada Zambrano, Legorreta Chauvet Prevoisin; Madero Bracho; Salinas y Rocha Price, etc., etc.

Mas esta alineación de magnates era tan sólo el prolegómeno del gran club de multimillonarios que estaban por advenir en el sexenio entrante, edificados expresamente por el presidente Salinas, los millonarios Forbes beneficiados de la venta barata de paraestatales….

La élite se reunió con el candidato Salinas en una cena que en su honor concedió Carlos Hank González, un 14 de marzo de 1988; como unos 40, aquí sí, los más ricos entre los ricos de México: “Alberto Balleres, del Grupo Peñoles; Bernardo Garza Sada, del Grupo Alfa; Eugenio Garza Laguera, de VISA; Juan Sánchez Navarro, de Cervecería Modelo; Carlos Abedrop, de la casa de bolsa FIMSA; Gilberto Borja Navarrete, de ICA; Carlos Slim, de casa de bolsa Inversora Bursátil; Claudio X González, de Kimberly Clark…; Jorge Larrea, de Minera México…; José Mendoza, de Buffete Industrial; Rómulo O´Farril del Grupo Novedades; Enrique Rojas, de Transportación Marítima Mexicana; Manuel Espinoza Iglesias, exdirector de Bancomer; Lorenzo Servitje, de Bimbo; Eloy Vallina del Grupo Chihuahua…., y desde luego Emilio Azcárraga, presidente de Televisa”.[16]  Tales eran los magnates que visaban hacia un futuro promisorio; sí, para la burguesía privilegiada que venía cobrando mayor fuerza con las ‘desincorporaciones’, en ruta a convertirse en oligarquía, planeando la reprivatización de la banca, ‘cueste lo que cueste’, (Agustín Legorreta dixit), a nombre de quienes generaban el 73% del PIB del sector privado con 300 poderosas empresas.

Élite empresarial que detentaba ya activos que representan alrededor del 35% del PIB que a precios de 1986 cuantificó cerca de 70 billones de pesos: “Ese porcentaje se traduce, en líquido, a 27 billones 234,162 millones de pesos, que significan el 92.15% de los activos totales de las instituciones que cotizan en el mercado de valores. Aunado a lo anterior, esas 114 familias, de extracción bancaria privada en su mayoría, reportan activos por 4 billones 870,000 millones de pesos en las casas de bolsa, de su propiedad, a precios de 1987”.[17]

Entre los saca dólares se puede mencionar por nombre-cantidad-ciudad del depósito a: “Abredop Dávila (un millón Nueva York); Autrey Dávila (un millón Madrid); Arango Arias (un millón 800,000 Oviedo)…; Berrondo Martínez (dos millones, Madrid)…; Beja Algranti (un millón, Nueva York)…; Brauer (dos millones, Bonn)….; Cuzin Lefebre (1.5 millones, París y Nueva York…; Dalton Jess (dos millones, Washington); Esteve Campderá (dos millones, Madrid)…; Guichard Martin (tres millones, Nueva York y Madrid)…; Legorreta Prevoisin (un millón Madrid)…; Loretta Williams (1.5 millones, Nueva York); Michel Suberville (1.5 millones, Madrid)…; Muniani Farías (dos millones Roma y Nueva York); Ogarrio (tres millones, París, Barcelona y Washington)…; Perochena Laurnagarám (dos millones San Sebastían y Madrid)…; Robinson Bourns (4.5 millones, Los Ángeles y Phoenix)…; Vallina Lagüera (5.1 millones, Nueva York)….”.[18] Como se suele decir, la crema y nata de la high society ligada a emporios extranjeros, nacionales y estatales.

Y así ocurría que de un año para otro el Indicador de Índice de Precios y Cotizaciones saltaba de 15 000 puntos a 120 000 y por supuesto, en materia de rendimientos eran éstos muy superiores a los otorgados por la banca nacionalizada, hasta el grado de otorgar en 4 meses lo que los bancos en un año, que si para algo sirve la especulación es para inflar el capital dinero y así ficticio, lo que pasa a tener prioridad en la época neoliberal.

Cuando en México era evidente que el gobierno afectaba a la Banca para favorecer a la Bolsa. Monetarismo a ultranza, privilegios a las casas de bolsa y por el contrario, restricciones a los bancos. Así lo hacían ver los propios gerentes de la banca nacionalizada, pues la banca tenía encima un estricto control gubernamental que le impedía otorgar el fluido financiero a la mediana y pequeña industria, mientras que las bolsas operaban con preferencia favoreciendo al gran empresariado.

A grado tal que limitada por el propio gobierno delamadrista, la banca nacionalizada no podía cumplir con los objetivos asignados con la nacionalización.

Era aquella una banca burocratizada, sometida al control de autoridades del establo neoliberal, las que se complacían con restringir sus actividades crediticias, el control de la inflación, el manejo monetario cambiario, con un gobierno que se contradecía en sus procederes si financiaba un gasto público en incremento, cuando que la banca estaba prioritariamente designada para pagar la deuda y la bolsa a financiar –autofinanciar- a las grandes empresas de manera fraudulenta.

Haciéndose ver que la banca no tenía capacidad para otorgar el crédito requerido, si es que el país quería seguir creciendo como en los sexenios anteriores. Que la reforma fiscal promovida en ese sexenio tendía a “beneficiar a las grandes empresas con grandes recursos de tesorería, pero que aumentan el nivel de los impuestos a pagar por las empresas que requieren amplio crédito”. Altas tasas de interés inhibían el crédito público, encontrando la banca serias restricciones a sus facultades de captación, teniendo topes a los intereses que paga, así como elevados encajes “y una “canalización forzosa de recursos al sector público que durante años la ha afectado”. Para cuando el pago de la deuda interna ahogaba a la banca: “El creciente pago de intereses de la elevada deuda interna a que lleva esa política, hace que se pierda, sin logro de importancia, el esfuerzo de controlar la inflación atacando al salario real, reduciendo el gasto y comprimiendo el crédito”.[19] Se quejaba Ernesto Fernández Hurtado, presidente de la  Asociación Mexicana de Bancos y director general de Bancomer.

Los intereses de la deuda interna enajenaban los activos y agotaban los ahorros conseguidos mientras que la deuda externa representaba una permanente fuga de capital que impedía el capitalizar a la industria propia. Ni industria ni mercado nacional, la apertura comercial se realizaba tendiente a favorecer la entrada del capital extranjero.

Forzada a mantener un Estado parasitario que no dejaba de crecer pero favoreciendo la concentración de la riqueza en una minoría, máxima aberración: Estado burocrático ingente pero entregado a los capitostes. Implementando una política económica para la cual la Bolsa resultaba preferible a la Banca del propio Estado, es más, ésta le estorba, por lo que para pronto maquinan su reprivatización.

Ya desde diciembre de 1986 se había aprobado una iniciativa presidencial que suprimía al Instituto para el Depósito de Valores, “un organismo público con funciones de guarda, administración, liquidación, compensación y transferencia de valores”.[20] Por igual se procedía a vender Acciones Bursátiles Somex, la otrora Casa de Bolsa del Estado, dejándoles todo el mercado a los bolseros-ex banqueros-empresarios. Que no quedara duda, un gobierno al servicio del gran capital externo e interno, lo que habría de rematarse reprivatizando la banca en el próximo sexenio.

Ya para ese entonces, el 20 de marzo de 1987 el gobierno de MdeM había firmado un acuerdo multi-institucional con bancos extranjeros, por el que se comprometía a no hacer suspensión de pagos ni a declarar moratoria alguna, sometiéndose a las leyes de cortes ubicadas en Nueva York y en Londres, y a renunciar a la propia inmunidad en la enajenación de los bienes de la nación, oro y divisas contenidas en el Banco de México que se ofrecen como garantía de pago puntual de un otro préstamo concedido por 7 700 millones de dólares.

El acuerdo también estipulaba que México no abandonaría al FMI ni al BM, seguiría atado a estas lacras ‘financieras’ acatando sus ‘consejos’, es decir, seguiría ligado a las entidades que promovían el imperialismo monetarista con el aval del establishment usamericano y europeo.

El Banco Mundial (sí, oficialmente denominado: Banco Internacional para Reconstrucción y Desarrollo, BIRD con siglas en castellano, que más que construir y desarrollar se empeña en desconstruir e infradesarrollar al Tercer Mundo), en colaboración con el Citibank, firmaban como representantes de múltiples bancos internacionales y garante del pago como intermediario, respectivamente. Por la parte gubernamental mexicana la SHCP y el Banco de México se comprometían en el acuerdo aceptando condiciones excesivas y atentatorias contra la soberanía nacional, lo que a los tecnócratas les tiene sin cuidado.

En resumen, la Secretaría de Hacienda contrata el crédito, acepta los términos del Acuerdo, firma el Acuerdo, da el juicio legal sobre el Acuerdo, nombra abogados y agentes procesuales, contrata y paga los servicios y bufetes extranjeros, paga los honorarios del Citibank, interpreta y aplica las leyes mexicanas y compromete al país en todos los términos del Acuerdo, somete a México a leyes y cortes extranjeras, renuncia a la inmunidad de bienes nacionales e hipoteca al país por muchos años venideros”.[21] En resumen: una verdadera aberración política y jurídica que patentiza la enajenación de una pretendida Nación soberana, cuyo gobierno concedido se complace en someterse a la intromisión extranjera con tal de seguir obteniendo préstamos para seguir manteniendo el servicio de la deuda.

El propósito de la bancada internacional era el de resguardar sus derechos de acreedor de cualquier incumplimiento, obligando a una Nación, o mejor dicho, al gobierno entreguista y autoritario de una nación, a garantizar el cumplimiento de los adeudos, otorgando garantías de pago irrestricto:

Los bancos, en consecuencia, exigen que alguien firme como abogado de la nación que contrata, para garantizar que no hay leyes ni situaciones legales internas que anulen la garantía. Dentro de la nación, semejantes circunstancias hubieran exigido, por lo menos, un debate jurídico que involucrara a todas las instancias gubernamentales que tienen el derecho y el deber de dictaminar al respecto, para enfrentar con claridad constitucional el modo de salir de la emergencia económica y el nuevo tipo de contrato que nos imponen los acreedores de México”.[22]

Esto representaba la entrega de la Nación por parte de un gobierno pro empresarial al capital extranjero, en este caso al capital agiotista que la banca atlántica representa. Nada que consultar, nada que discutir, aplíquese a fortiori y ocúltese en la medida de lo posible, hasta que sea un hecho consumado. Así opera la tecnocracia mexicana, como clase coadyuvante, gerencial, del gran capital.

De manera tal que en el ‘Acuerdo’, el prestatario, así y se trate de una nación entera, no firma (acepta condiciones) como una entidad gubernamental soberana, ‘sino en calidad de sociedad mercantil privada’, contándose con el aval de la Secretaría de Hacienda a nombre de los Estados Unidos Mexicanos, cuyo poder ejecutivo faculta gustosamente la cesión de soberanía, o  aceptación de cláusulas intransigentes en favor de entidades acreedoras propiamente imperialistas, pasándose por encima de las demás instancias de gobierno legales del Estado mexicano.

Contrato neocolonialista a favor de la banca metropolitana que anula la defensa jurídica del deudor: “‘El Prestatario no creará ni tolerará que exista, ni permitirá a ninguna Agencia Gubernamental crear o tolerar que exista ningún embargo preventivo sobre o en relación con ninguna de las propiedades presentes o futuras (incluyendo, sin limitación, el petróleo, el gas y las propiedades monetarias internacionales) o los ingresos del Prestatario o de cualquier Agencia Gubernamental, en cada caso para asegurar o proveer el pago de la deuda externa o de sus intereses’. El país hipotecado”.[23] Lo que más allá del lenguaje de leguleyos mercantilistas encubriendo la piratería transnacional, significa la premura por la enajenación de los más preciados recursos naturales de un país ‘soberano’.

Y a pagar en dólares para que les cueste más y se garantice la ganancia como transferencia incrementada al acreedor. ¿Quiénes firmaron en representación del gobierno mexicano?: el Secretario de Hacienda, Gustavo Petricioli y José Ángel Gurría Treviño, director general de Crédito Público. Por el Banco de México, Miguel Mancera, director general, y Roberto del Cueto, director de reglamentos para la Banca Central. (Por algo se le conocería a Gurría como al ‘Ángel de la Dependencia’, y por algo hoy en día despacha como dirigente de la  OCDE).

Trátese de un sometimiento a la injerencia extranjera por vías ‘legales’ y ‘legítimas’ acorde a como el neocolonialismo del capital financiero imperialista lo establece en la etapa neoliberal, liberalismo a favor del gran capital transnacional, así opera. En ejercicio efectivo de lo cual, un país como México ha de estar sujeto a las instituciones y reglamentaciones que establecen y rigen los acuerdos monetarios internacionales:

Concesiones sumisas a las instituciones imperialistas del monetarismo, implicando que: “México no puede salir del Fondo Monetario Internacional, ni del Banco Mundial, no puede decretar suspensión de pagos ni declarar moratoria, ni siquiera cuestionar la validez del contrato, ni permitir que ningún cuerpo de gobierno –incluyendo la Cámara de Diputados- pretenda invalidar o impedir su cumplimiento”.[24] Total concesión y supeditación renunciando a la soberanía, lo que se impone desde el exterior garantizándole a la banca atlántica el cobro de ingentes cantidades de dinero en pagos de intereses, amortizaciones y garantías. El saqueo de la bancocracia internacional se consolidaba como forma preferente del imperialismo capitalista que se ejerce bajo la égida de los grandes monopolios u holdings que rigen el mercado acaparando bienes y riquezas tanto en el Norte como en el Sur.

Actuando el Banco de México como garante de pago; cual indemnización se acuerda que el gobierno tecnocrático de manera irrestricta garantice la sesión de bienes y reservas monetarias en caso de incumplimiento de pagos: “Como ha sido usado en esta sección, el término ‘propiedades públicas’ significa propiedades de México, de cualquier subdivisión política o administrativa de México o de cualquier entidad poseída, controlada u operada a nombre o para beneficio de México o de la mencionada subdivisión, incluyendo el oro y las propiedades monetarias extranjeras guardadas por cualquier institución que haga las funciones de banco central o de fondo de estabilización de cambios o funciones similares a favor de México”.[25] En la expectativa el cobro garantizado incluye la toma de los bienes más preciados de la nación deudora, lo que está en el fondo de la apropiación de capital ambicionado por la intromisión imperialista.

Y para ponerle una cereza al abuso garantizado por la plutocracia septentrional, se acepta la jurisdicción de cortes neoyorquinas y londinenses para resolver cualquier controversia, cediendo soberanía a leyes promovidas en los EUA y en el Reino Unido.

Viéndose obligado el gobierno a presentar el acuerdo con un retraso de un mes y sin dar explicaciones de su proceder autoritario, ni detalles de concesiones específicas y comprometedoras, con un convenio ya firmado se da cuenta a los otros dos poderes que conforman al gobierno republicano.  No teniendo la oportunidad el ‘poder’ Legislativo de acceso a él, ni mucho menos de analizarlo, discutirlo y rechazarlo, como debía ser en un país que se precie de hacer valer su soberanía, pero el mecanismo injerencista de la deuda es endiabladamente efectivo para vencer las defensas nacionales, un caballo de Troya.

El préstamo se concedía tras de año y medio de sequía crediticia (de finales del 85 hasta abril del 87), una eternidad que ponía en gran apuro a un gobierno dependiente de más y más empréstitos para seguir pagando la deuda y ‘crecer’ (reproducirse). Esto sí, la gran mejora consistió en la concesión de ¡tasas de interés disminuidas con plazos de pago ampliados! Apuros derivados de que la prioridad de la política económica instaurada por los Pri-tecnócratas consistía en pagar la deuda.

Más ilusionismo que otra cosa, la reducción procedía en los márgenes de sobretasa (los que el acreedor se imputa para cobrarse el riesgo de sobretasa que representa un deudor no muy solvente), lográndose un ahorro de 300 millones de dólares al año, cantidad irrelevante “si se compara con los aproximadamente 8,000 millones de dólares que se pagarán anualmente en puros intereses”.[26] ¡Por increíble que parezca!

El presidente de la Madrid no reparó en declaraciones encubridoras de tan afrentosa concesión: “que México no aceptó condicionamiento alguno respecto a lo que los mexicanos decidimos” (sic). Pasando a presumir que México -como país más pagador del mundo, debió decir- pasaba a ser el ejemplo a seguir para las demás naciones…: “‘Tan acertada ha sido la renegociación de esta deuda, que los demás países deudores del mundo lo que piden ahora a sus acreedores es un tratamiento análogo o parecido al caso mexicano’. Así dijo”[27]…, ufano, el representante del país modelo en sumisión al FMI, BM y el BID, sí, en la Argentina de Menem le creerían y seguirían tan ejemplar comportamiento con los resultados previsibles.

Dos prioridades para el gobierno tecnocrático se hacen ver en el primer sexenio del dominio tecnócrata: pagar la deuda y vender las paraestatales. No habiendo la mínima intención por declarar una moratoria, apoyándose en un ‘club de deudores’ regionales, lo que en su momento se le llegó a plantear al Presidente, si se hubiese atrevido a dar el primer paso.

Cuando que, precisamente, la sequía de más préstamos obligó al gobierno delamadrista a implementar el recurso de la deuda interna: extendiéndose el círculo vicioso de la deuda externa a la interna, que durante el sexenio de MdeM la deuda interna se disparó de 26 billones de pesos a 45.7 billones de pesos a septiembre del 86, representando el 75.4% de la deuda total.

Para el año final del sexenio la deuda total absorbería el 57% del presupuesto con un 70% de deuda interna. Que emitiéndose gran cantidad de Cetes (Certificados del Tesoro de la Federación), se generaba un mayor adeudo, pagándose deuda de carácter revolvente: “La deuda interna se mordió la cola. Hay que tomar recursos del presupuesto para pagar sus intereses, en detrimento de otras áreas productivas”. Adentrándose en el laberinto de una complicación de los adeudos cual balanza del ahorcado deambulando en círculos: “El gobierno se encuentra ahorcado en un círculo vicioso: debe seguir emitiendo Cetes y elevar las tasas de interés, para de todos modos seguir pagando los intereses de la deuda anterior”.[28]

Y con otra, debido al regreso de capitales fugados “atraídos por las ganancias de hasta 600% en la compraventa de acciones de las casas de bolsa, se generó una mayor deuda interna / Esta es la razón: cada dólar que ingresó al país por estas dos vías, se tuvo que pagar en pesos. El Banco de México emitió dinero nuevo, que puso a circular. Hubo una gran liquidez en la economía. Para que el exceso de dinero no tuviera un impacto en la inflación, el gobierno lo absorbió utilizando los Cetes, es decir, aumentó su deuda interna”.[29]

Con tasas y montos incrementándose semana a semana y ante la carencia de suficientes compradores de Cetes, el gobierno procede a extraer recursos del presupuesto para pagar vencimientos e intereses.

Aumenta el dinero y aumenta la inflación, habiendo en circulación gran cantidad de dinero sin respaldo productivo y con intereses elevados; y por la inflación el productor se veía obligado a incrementar sus precios para cubrir sus créditos volviéndose incompetitivo ante la apertura en cierne a la importación de toda clase de artículos externos. Círculo vicioso y degradante, pues, de la economía nacional.

Con otro factor en contra, la permanencia y el envío de capitales mexicanos al exterior –públicos y privados, de instituciones y personas- no amainaba, calculándose en más de 40 000 millones de dólares, siendo mayor la cantidad a los 34 mdd que manejaba el llamado sistema financiero mexicano, según cálculos de la Asociación Mexicana de Bancos. Un indicador contundente para revelar la preferencia por la competencia externa, la permanente preferencia de los capitales periféricos por ser golondrinos atraídos por la moneda fuerte imperialista, representando un trastorno estructural para las arcas de las naciones periféricas.

A todo lo cual se aunaba la presión obligando a la apertura comercial ingresando México al GATT  en agosto de 1986, procediéndose a efectuar una apertura acelerada de un año para otro, no respetándose el arancel presupuestado al 75% ni su reducción gradual; tan pronto como finales de 1987 y éste oscilaba entre el 5 y el 35 por ciento, con un reducido promedio calculado en 10%.

La retórica gubernamental proponía que con la apertura se obligaría al sector productivo a competir, mejorándose productos y precios; los empresarios asentían argumentando que se debía reducir el gasto público por ser inflacionario, de lo contrario ellos no invertirían, puesto que según estas consignas ideológicas neoliberales detentadas como dogma, la inflación disminuiría, develándose el grado absoluto de enajenación de la economía nacional que se programaba acorde con el recetario fondomonetarista.

Subiendo el precio de la gasolina no podían disminuir los precios de los productos de fábrica ni aminorar la inflación. La apertura y la inflación no estaban vinculadas como remedio de lo segundo por lo primero, por lo que ningún beneficio se obtenía importando productos extranjeros baratos de mala calidad, debiéndose entender que los factores que inciden de manera directa en la inflación venían a ser las exacciones elevadas que representaban para el erario el pago de la deuda interna y externa.

Y si de Washington se presionaba solicitando una mayor apertura a sus inversiones, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), como correa de transmisión, fielmente respondía, proponiendo modificaciones a la Ley de Inversiones Extranjeras. Y por boca de su dirigente en turno, Agustín Legorreta, le espetaba al gobierno: ‘¡fuera manos de la economía!, acorde con la cantaleta programada pro Consenso de Washington.

Que el gobierno se dedique a gobernar (administrar la pobreza) y a crear infraestructura, dejando a los particulares el manejo de la producción, “porque en ello son capaces, eficientes y productivos”. (Sic)[30].

Habría que dar al capital foráneo un trato similar al nacional, cambiando el marco jurídico, haciéndolo proclive en su permisibilidad a la invasión -denominada inversión- extranjera, destinada a concentrarse especialmente en los sectores turístico y de maquila; sin límites en la propiedad de terrenos y poniendo cuidado en garantizarle inmunidad y la perpetuidad de tales posesiones, así como otorgar la garantía requerida al uso de las patentes extranjeras. Sí  Cancún se había abierto concediendo territorios a extranjeros (sic), la frontera norte lo habría de hacer permitiendo el arribo de maquiladoras preferentemente norteamericanas. Trato recíproco entre México y EUA y nueva Ley de Patentes y Marcas.

El CCE presionaba solicitando -casi exigiendo- al gobierno la liberalización -eso sí, gradual- de áreas vedadas a la actividad privada nacional y extranjera, actuando tanto a favor de la cúpula nacional como del capital extranjero, con ese malinchismo que les caracteriza en su genuflexión para con los potentados del Norte. Todo en procura de la concesión de propiedad valiosa a ser explotada, en su lenguaje, invertida y promovida. Actuando en seguimiento de las peticiones del Consejo Norteamericano del Comité Empresarial México-Estados Unidos, presidido por Rodman Rockefeller; representación estadounidense complementada en México con el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales (CEMAI), perteneciente al CCE, y encabezado por Enrique Madero Bracho, presidente de la compañía Minera Autlán. Ni más ni menos, la oligarquía nacional obrando en favor de la oligarquía estadounidense, persiguiendo los mismos objetivos, revalidando la alianza tácita entre la burguesía cipaya y el capital imperialista. Fiel a su caracterización de ser una clase dominante-dominada.

Tal y como se refiere en el discurso pronunciado por Rodman Rockefeller el 21 de julio del 87 en la Cámara Americana de Comercio: ‘la presión del capital privado y problemas tan agudos como complejos afectando a la economía, obligarían al gobierno a conceder soberanía, máxime tratándose de un gobierno proclive al neoliberalismo’. Calculando el ilustre magnate de abolengo que México requeriría de una inversión de aproximadamente 18 000 millones de dólares sólo entre 1987 y 1990:

Sin embargo, es esencial que existan cambios en la reglamentación y control de las inversiones, incluyendo las extranjeras, para liberar estas decisiones del control político. Así como el primer ministro de la India, Rajiv Gandhi, ha encontrado que quien mejor toma las decisiones económicas es la esfera del mercado así lo harán los líderes del gobierno de México, a medida que confronten los problemas cada vez más complejos”.[31] Consignas neoliberales usadas como imperativos teórico prácticos justificando la apertura, como entrega de la economía nacional al mercado de capitalistas.

Y ‘el Rocke’ alegaba que se procuraba con ello el que las innovaciones y el progreso técnico mexicano así sería incentivado, cuando que en realidad se trataba de garantizar la entrada de capitales y patentes del norte protegidas por una nueva legislación de carácter liberaloide: “Las nuevas libertades para la inversión privada deben extenderse a los mercados de capital mexicano, si es que México desea extender los beneficios a su vecino del norte…”.[32] Qué importa la asimetría entre uno y otro sector productivo y mercado, lo que importaba es que había que corregir el enorme déficit comercial que ya para ese entonces afectaba a los EUA: 170,000 millones de dólares.

Los tecnócratas se habían ubicado en el comando del Estado criticando a la vieja guardia del Partido por demagoga, corrupta e inepta, aseverando que en sólo dos años podrían vencer la crisis heredada, lo que garantizaría el que se perpetuaran en el gobierno controlando el Partido. Y -¡?!-, qué problema, aunque la crisis no se superó sino que se agudizó, los tecnócratas llegaron para quedarse, en el intento por superar, ahora sí, la ‘crisis’, o superándola a medias, o desconociéndola por decreto….

Por algo sería que desde el inicio del sexenio, percatado de la puesta en marcha de un programa antipopular y antinacional pactado con los Estados Unidos, Manuel Buendía Tellesgirón: “empezó a utilizar el término de ‘neopolkos y neopolkismo para categorizar la derechización antinacional y la política fondomonetarista que se consolidaba con De la Madrid”.[33] Pudiéndose precisar que la consolidación del régimen neoliberal llegaría en el sexenio siguiente, como continuidad de una política económica que venía siendo procesada desde la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP). (Por cierto, en vías de desaparecer para concentrar la conducción administrativa desde la Secretaría de Hacienda…, y en un ‘vicepresidente’…).

La venta de garaje de las paraestatales había comenzado, un ‘acto revolucionario’ llevado a cabo por el gobierno MdeM, comenzando por desprenderse de ‘empresas accesorias’, ‘no prioritarias’, en línea a vender ‘todas las que se pueda’, desde las Aerolíneas hasta los ingenios azucareros que fueron entregados a compañías refresqueras.

El apuro por la privatización de empresas llegó a tal grado que el gobierno procuró préstamos en el extranjero para que los empresarios mexicanos pudiesen adquirir las paraestatales ofertadas. Por lo  que en octubre de 1988 Serfín informa que obtuvo un crédito por 60 m de d de Corporación Financiera Internacional para tal fin, así como para financiar proyectos de reestructuración financiera y operativa de empresas privadas mexicanas.[34]

En el caso de la enajenación de los ingenios azucareros se evidenciaba desde el conocimiento de los postores que se trataba de capitalistas sin experiencia en el ramo cañero: “Su interés principal es asegurar la producción de azúcar de nuestros ingenios a bajo costo, para hacer aún más rentable la elaboración de refrescos embotellados y galletas y otros artículos. [No descartándose] la posibilidad de que, con un criterio exclusivamente financiero y mercantil, un ingenio próspero pueda ser llevado a la quiebra si tal cosa conviene a los intereses de sus dueños, dejando a toda una zona sin el medio de industrializar su materia prima”.[35]

De mil doscientas catorce paraestatales, la administración delamadrista planificó vender setecientas cincuenta y uno: 213 vendidas, 254 liquidadas, 133 extinguidas, 76 fusionadas, 27 transferidas a gobiernos de estados y 43 desincorporadas por disposiciones legales. Las más vendidas a precio de remate, en una venta de Estado que se degradaba a sí mismo por convicción de la omnisciente doctrina neoliberal y su mandamiento sacro: las empresas más lucrativas deben ser para los empresarios, propiedad privada por naturaleza y mandato divino, certificado por los de la Catedral y la Basílica.

Empresas paraestatales deficitarias porque muchas de ellas cubrían un propósito de ayuda social, puesto que la requerida y auténtica solidaridad se ejerce en la economía social, a contrapartida de los criterios de ganancia capitalista.

Prioritarias o no prioritarias, un galimatías que gradualmente se va a ir descarando incluyendo a toda clase de empresas rentables, incluyendo a compañías industriales, químicas, hulleras, mineras, hoteleras, la ya mencionada casa de bolsa, aerolíneas, hasta rematar con la telefonía, sin dejar de ir privatizando a la Compañía Federal de Electricidad y a Pemex, de manera subrepticia….

Los miembros del establo tecnocrático que se habían apoderado del Estado mexicano hacían todo lo que podían para depreciar las ya de por sí mal administradas empresas de la nación para ponerlas a precio de remate, era el caso de las aerolíneas. Declarando en quiebra a Aeroméxico, se procedió a su desincorporación; y si los trabajadores de la aerolínea se declaran en huelga, las autoridades laborales determinan la inexistencia de ella, que el Secretario del Trabajo (sic), Arsenio Farell Cubillas cumplía religiosamente su papel de verdugo de empresas en vías de desincorporación. También pusieron a volar a otra pequeña aerolínea, por supuesto que privada, para hacerle competencia a las dos paraestatales del Estado que cubrían el servicio aéreo nacional e internacional, todo con el propósito de vender a Aeroméxico pero también a Mexicana, para después rescatarlas y sanearlas y volver a ponerlas a disposición de algún truhán que las explote y conduzca a la quiebra…, y así hasta la virtual desaparición de Mexicana, destruida por uno de los del club Forbes aupado por Salinas, Gastón Azcárraga, contando con la absoluta colaboración del Pelele Calderón para acabar con una empresa de carácter nacional y permitir que otras aerolíneas privadas de México y de Norteamérica se apropien de las rutas.

Tal viene a ser el comportamiento del Estado neoliberal que obra en el supuesto de que la ‘libre empresa’ privada supera en desempeño a las empresas públicas, lo que ha sido desmentido una y otra vez por la experiencia; aunque claro, se requiere de una administración gubernamental honrada para hacer efectiva la supremacía de las empresas de carácter social sobre las de empresarios poseídos por la compulsión capitalista de obtener cuantiosas ganancias.

‘Como el Estado resulta en ser un mal administrador, pues a deshacerse  de paraestatales para no tener que gastar en sostener empresas deficitarias, acabando así con el déficit público y la inflación, y un Estado saneado será eficiente en cumplir con los objetivos propios de su auténtica función gerencial en pro del capital; ergo, fin del populismo que tanto daño le había causado al país con una carga empresarial y un erario abultados’. Decálogo del manual del buen tecnócrata.

Así lo afirmaba Miguel de la Madrid: “‘Esta es, pues –concluyó-, la concepción moderna y actualizada de la Revolución Mexicana [sic], no la de los ingenuos que creen que podemos ser más revolucionarios mientras más dinero perdamos en supuestos programas sociales ineficaces’. Por todo ello, señaló, ‘vamos a seguir racionalizando el tamaño y la cobertura del sector público, para fortalecer la rectoría del Estado’ [sic]”.[36]

La derrota del Estado patrimonial, vencido por la Crisis, lo hacía renunciar a su función de cobertura y protección social, tan indispensable en un régimen capitalista, pero más que fracasar el Estado patrimonial, lo que provocaba la debacle de la economía era el propio desenvolvimiento del sistema capitalista con sus recurrentes cual inevitables recaídas y una baja pronunciada de la tasa de ganancia llevando a la estangflación. Lo que advenía no vendría a ser una recuperación programada por doctrina neoliberal cual política económica destinada a superar el detrimento causado, sino como praxis capitalista desaforada en beneficio de la ‘recuperación’ de los capitales más avezados.

La apertura neoliberal representaba una pérdida de rectoría estatal en el sector prioritario que vine a ser la industria para toda sociedad moderna, que al abandonarlo a la ‘libre competencia capitalista’ la concedía de la mejor manera para los postores quedando al unísono el gobierno neoliberal en calidad de sector gerencial al servicio del gran capital.

Y por supuesto que con la desincorporación ninguno de los problemas que se pretendían solucionar resultaban mejorados, ni el déficit público aminoraba, ni la inflación bajaba, ni mejoraba la productividad… Lo que sí se detonaba de manera repentina  era el incremento de los precios de venta de productos antes semi-subsidiados, el desempleo y la disminución de los salarios, contra toda teoría liberal o neoliberal, la baja de los salarios no aminoraba la inflación ni aumentaba los empleos. La inflación, el desempleo y los bajos salarios son producto de la intención desaforada por la ganancia del capitalista, sin más.

Trátese de que el dogma neoliberal  venía a ser una falacia y artilugio para concentrar la propiedad y la plusvalía en la élite capitalista, supuestamente un Estado aminorado promovería más y mejor sociedad, pero nada de eso, más y mayor capital para unos cuantos propietarios, eso sí que se promueve.

Modernizar como sinónimo de privatizar. Empresas que bajo la conducción eficiente del Estado, así pues, con personal competente, honrado y calificado otorgaban dividendos en números negros, sin consideración se enajenaban. Muchas empresas rentables y competitivas, con tecnología avanzada y proveedoras de los mayores empleos por unidad, se entregaron a postores desconocidos para ver en poco tiempo revertida su condición de números negros a números rojos.

El criterio de apertura como eufemismo y galimatías encubría ventas que sólo se pueden calificar de fraude a la Nación, actuando el gobierno con mucho sigilo: “Lo que sí es secreto son las operaciones concretas de compraventa de empresas y los criterios de selección de compradores. Ha habido casos en que empresas se venden a mucho menos de la mitad de su valor real y a particulares que no siempre ofrecen la mejor postura. Falta, pues, transparencia en las transacciones respecto a la opinión pública”.[37]

Ventas a precios bajos, y aunque se hubiesen vendido a su valor real lo obtenido era cambiar un valor material por papel deleznable que se pierde en el gasto corriente y en seguir pagando la deuda.

¿Qué ocultaron? Ventas regalo, disimulo de propiedad por traspaso a testaferros encubriendo a miembros del club selecto, algunos propietarios de antaño, otros nuevos empresarios seleccionados para configurar la élite neoliberal que incluía, así y en las sombras, algunos encumbrados políticos y a su descendencia, suficientemente avezados en la conversión de los bienes públicos en privados.

Terminaba el ‘sexenio perdido’ y el crecimiento productivo era nulo, constatando el fracaso en el inicio de la política económica neoliberal, el PIB bajo cero y: “En términos reales, en pesos de 1970, el Producto Interno Bruto del año pasado resultó de 890,378 millones de pesos, inferior en 13,460 millones de pesos  (de 1970) al PIB registrado en 1982, año en que el producto cayó -0.5%, la primera caída, por cierto, desde 1933 / Son los cinco años en que se han dado las más drásticas reducciones al gasto público, siendo el de inversión el más afectado. Este, en 1987, fue de menos de la mitad del de 1982, con lo que la caída promedio anual en esta administración es de casi 18%, Ello implica entre otras cosas, un serio deterioro de la planta productiva…. Nunca se había visto, en otra administración, nada igual”.[38]

En el primer sexenio de la modernización neoliberal divulgada y pretendida como la definitiva, se alcanzó record en porcentaje de inflación, uno de los logros presumibles que daba cuenta de los avances con que se ‘superaba la Crisis’, alcanzando la inflación cotas sin precedentes en la historia del país: 109.2% y 140.9%;  de enero de 1983 a octubre del 87 “la inflación, medida por el índice de precios al consumidor, se incrementó en 1,728%”.[39] Habiéndose duplicado en el sexenio el número de mexicanos sin empleo, reduciéndose los salarios a la mitad.

Pero las consecuencias de tan perniciosa política resultaban invisibles a los culpables, tal y como lo apreció Naranjo en un cartón publicado en Proceso 548 intitulado “Balcón central”; en el que se constata que la dirigencia neoliberal era incapaz de ver la realidad; apareciendo Miguel de la Madrid portando lentes oscuros en un desfile del 1° de mayo, teniendo al lado Fidel Velázquez, a quien le comenta, ‘no se ve nada, y responde el líder vitalicio de la CTM, ‘¿Verdad?’. Pues sí, no querían ver las pancartas que portaban los trabajadores en el desfile, advirtiéndose frases tales como: ‘Ya Basta Vendepatrias’; Alto a la Carestía’: ‘No a los Rescates’: ‘Moratoria’. No, al parecer desde ese entonces una neblina encubre lo que sucede abajo y ningún presidente es capaz de percibir la realidad que afecta al pueblo.

Si hace poco más de un siglo Francisco I. Madero encabezó la insurrección contra el régimen de Porfirio Díaz a consecuencia de la degradación social que se vivía en el país, al término de dos sexenios de  oprobio  panistas, un dirigente del PAN que no hace honor a su apellido, muy quitado de la pena y ajeno a la realidad, pregona ‘que el país está en mejores condiciones que hace 12 años’ (sic). A tal grado llega el cinismo y la estupidez de estos malos funcionarios que perciben un país ficticio, puesto que como élite burguesa son los beneficiados de la caída del nivel de vida de los asalariados.

El último informe de Miguel de la Madrid fue un auténtico performance a modo que ocultó lo realmente acontecido durante su depresivo sexenio. Quién pretendió casi por decreto prohibir se mencionara la condición crítica, ‘que no se hable de crisis, la crisis ha sido superada ya’, terminó por considerar que ‘ya casi la superamos’, y el país amanecía, ahora sí, a un futuro promisorio, ‘toda vez que hicimos los cambios pertinentes para modernizar a México’, volviéndolo competitivo, tal y como lo exigían los tiempos cambiantes.

Hizo caso omiso de la numeraria concerniente a la deuda anual y total, pero triunfante quiso hacer creer que sólo había aumentado en ¡971 millones de dólares!: “‘que resultan de restar al aumento de la deuda (9,252 mdd) la acumulación de reservas’ en el sexenio (10,223). Es decir, las cifras de las reservas sirven también para hacer creer que la deuda es menor, pero lo cierto es que alcanza los 105,000 millones de dólares y su servicio le arranca al país cerca de 10,000 millones de dólares anuales, cifra que hace irrisorio el ahorro, de 300 millones –del cual sí informó el Presidente-, que se obtiene al año en el pago de intereses, producto de la última recalendarización de pagos.[40]

‘Crecimiento firme, duradero y justo’, con ello MdeM inauguraba un país maravilloso sólo existente en la imaginaria de los tecnócratas (y sus degeneraciones afines, entiéndase, administraciones panistas por venir) y en su exclusivo sector de vida burgués. Cuando que en la cruda realidad, producto directo de la disminución del gasto público así como del crédito y de la caída de la inversión, se produjo un deterioro generalizado de la infraestructura, así como una baja severa en los indicadores del nivel de vida de la población.

En el mundo real los principales indicadores de la economía presentaron un saldo negativo, así en salud, vivienda, empleo, educación, con cifras a la baja, a diferencia, se consiguen cifras positivas en el aumento al pago de las deudas y en la concentración de capitales.

Y si los gobiernos de la post revolución eran conocidos por sus excesos retóricos en los informes presidenciales, a su manera –modernizada- MdeM no se quedó atrás con la desinformación demagógica: “El gobierno de la República dio prioridad a la alimentación, impulsando la producción, transformación, comercialización y distribución de productos básicos”. En el México real el apoyo al campo disminuyó en seguimiento de las recomendaciones del FMI-BM, en resultas de lo cual la importación de alimentos se incrementó, gran logro y como tal auténtico de lo que se podía esperar con las políticas aplicadas al campo. Si se requerían cinco billones de pesos en inversión, sólo se destinaron dos, prescrita medicina fondomonetarista. Los precios de garantía no se incrementaron acorde con los costos reales, el campesinado quedaba indefenso previo a la invasión del norte que el último año del sexenio se importarían “siete millones de toneladas de maíz, granos forrajeros y semillas oleaginosas, además de leche en polvo, carne de cabra y oveja”.[41] Nada mal para empezar a incrementar la dependencia.

De hecho el asalto del BM contra la agricultura mexicana se inicia de manera rigurosa al promocionarse en 1988 el Préstamo 2918 ME (también conocido como AGSAL I) en el que se presentan “los lineamientos para impulsar lo que oficialmente se denominan ‘reformas’, cuyos objetivos eran: a) Eliminar los subsidios globales a los alimentos y reorientar los restantes subsidios alimentarios para los pobres / b) Reducir la intervención del gobierno en los mercados agrícolas, eliminando los precios de garantía de los granos, exceptuando, en una primera fase, al maíz y frijol”.[42]

Y para cerrar con broche de oro de la Madrid expresó en el informe que su gobierno repartió: ‘5 millones 55,000 hectáreas’…, sí en ‘Madrilandia’. Un dirigente campesino desmentía: “esas tierras o ya estaban en poder de los campesinos desde tiempo atrás o simplemente fue un reparto en el papel”. La tendencia era clara y apuntaba hacia otro lado: “No dijo que hay más de 100,000 expedientes agrarios no resueltos y que en el sexenio se dio mayor prioridad a la propiedad privada que a la social, pues se entregaron más de 290,000 certificados de la inafectabilidad a los pequeños propietarios”.[43] Su sucesor y continuador –por no decir ya el diseñador de la política neoliberal- se encargaría de profundizar tan conspicua tendencia modernizadora, haciendo ‘política moderna’.

Lo que se graficaba en un: “Échame a mí la culpa…”, cartón de Ríus en el que se daba cuenta de que si los presidentes anteriores terminaban por descalificar a sus antecesores –aun y cuando llegaron a la presidencia por su consentimiento (dedazo)-, Ríus presenta un cuadro secuencial en que López Mateos decía de su antecesor (Ruiz Cortines): “se perdió en el dominó”; solo para que Díaz Ordaz dijera de él: “Se gastó en paseos”, y Luis Echeverría de Díaz Ordaz: “Los emisarios del pasado”, y Jo.Lo.Po de Echeverría: “se volvió loco”. Con de la Madrid se presentaba un dilema, se sabía que el culpable era el siguiente, pero había que ganar las elecciones, así que dijo: “Yo, sólo Yo”, la culpa es solamente mía, asomándose Carlos Salinas en el extremo del cuadro. Proceso 586.

En educación, el solo hecho de que las universidades públicas sufrieran un recorte del 14% en subsidios marcaba la pauta a seguir, pues  menguar la investigación y en sí la educación que otorgan las principales universidades del país, en lo que viene a ser otra de las consignas programadas por el proyecto neoliberal, para sumirlo más en la dependencia y evitar la crítica a la política económica del imperialismo.

CONSUMMATUM EST. EL GOLPE DE ESTADO TÉCNICO PRO NEOLIBERAL

Producto del fraude electoral, Salinas toma posesión ante el desacuerdo de la oposición de centro izquierda, que se retira del recinto legislativo,  y la oposición a medias del PAN, mientras que el orador priísta (José Luis Lamadrid) perora un discurso cual si fuese egresado de la ‘Universidad de Cantinflas’, para que a partir de ese momento el coro priista pase a ser ¡Salinas, Salinas, Salinas….!, ‘que no importa cómo llegamos a la presidencia sino el que ya estamos en ella’, por supuesto, en el supuesto creído por ellos, ‘para bien del país’.

Haciéndose ver que en su discurso inaugural Carlos Salinas de Gortari (CSG) le dirige una puya a su ya para ese entonces designado Secretario de Educación, Manuel Bartlett Díaz, por su reciente desempeño en las elecciones, considerando que como autoridad competente no actuó de manera eficiente para demostrar de manera inobjetable ‘su triunfo electoral’; según el ‘afectado’ : “´tácticas preelectorales de algunos opositores y algunas deficiencias en el mecanismo oficial de información, no explicadas a tiempo por autoridad competente, contribuyeron a dejar dudas en algunos grupos sobre el resultado de la elección; en esto se montó el engaño que hoy enarbolan algunos opositores y qué  han aprovechado para levantar una bandera de reivindicación y justificación personal y como táctica de negociación política”.[44] Con tal argucia Salinas pretendía descalificar a la oposición negando el fraude y descargando la responsabilidad del mismo en un error cometido por el aparato de información electoral bajo responsabilidad del Secretario de Gobernación.

Entre Cuauhtémoc Cárdenas (CC) y Carlos Salinas era evidente que el Tío Sam se inclinaba en favor del segundo. En particular a George Bush padre le debió parecerle peligroso Cuauhtémoc por ser hijo de quien era, un potencial reivindicador de la nacionalización petrolera y gestor de una política de corte nacionalista de llegar a la presidencia, la que incluía la restructuración de la deuda de manera drástica, algo que a los acreedores les parecía intolerable:

Desde la cúpula petrolera de Estados Unidos, cuyos intereses la dinastía Bush ha llevado al más alto nivel político, era estremecedora la sola posibilidad de que Cárdenas fuera electo presidente de México. Para ellos el peor de los escenarios incluía cualquier esfuerzo del ejecutivo mexicano por contener el proceso de desmembramiento de Pemex, FNM y CFE, puesto en marcha por el BM, y cuyo objetivo era llevar a estas empresas al ‘punto de venta’, agrediendo, incluso, a los sectores nacionalistas que se oponían –y se oponen- al programa de privatizaciones”.[45]

Era cosa cantada que Salinas aprobaba y promovía el programa privatizador, no así Cuauhtémoc. No siendo algo del otro mundo que la mano negra del Imperio, confabulada con la mano negra de la oligarquía mexicana realizaran su acto de terror a favor del candidato priísta: “El asesinato de los encargados del manejo del sistema de cómputo electoral de la campaña de Cárdenas, días antes de que se celebraran los comicios presidenciales, fueron un indicio, ominoso, de lo que vendría después. Se agudizó el montaje de operativos de inteligencia y posteriormente policíaco-militares y propagandísticos. No era difícil para las audiencias televisivas y radiales percatarse del gusto de Salinas por esta forma canalla de ejercer los poderes de una autocracia presidencial en plena descomposición”.[46]

En Proceso 598 se evidencia el que la oposición ya esperaba el ‘fraude electrónico’ con anticipación a la realización de los comicios: “Saben que la campaña de Salinas de Gortari es un desastre. Y se preparan para el fraude electoral, bajo la presión del equipo de Salinas que quiere por todos los medios, ganar por un amplio margen / Según Muñoz Ledo ya está trabajando en el fraude. En Gobernación –dice-, el equipo del doctor José Gabriel Newman Valenzuela, director del Registro Nacional de Electores, innova electrónicamente el fraude…..”. [47]

Por supuesto, con los medios tradicionales, pudiéramos decir, manuales y violentos del fraude a la antigüita, no era suficiente para garantizar el triunfo del candidato del PRI-tecnócrata. Por tanto “el gobierno se ve precisado a la sofisticación electrónica: por medio de computadoras están haciendo listas distintas del padrón electoral, aparentemente iguales, pero con millones de nombres repetidos o con el apellido cambiado. Esa es la que van a manejar. A los partidos les dieron un padrón distinto. Es decir, van a manejar un padrón adulterado y otro –aparentemente en regla- es el que están dando a los partidos políticos, por lo que la depuración del padrón electoral va a ser prácticamente imposible”.[48] Refería Porfirio Muñoz Ledo detectando procedimientos del fraude que ya se estaba cocinando, sabremos después que se trata de la ‘Cocina del Diablo’. La fuerza del Estado cooptado por el PRI-corrupto-gobierno le permitía realizarlo pasando por encima de la voluntad popular expresada en las urnas.

Como era el caso protocolar CSG mencionó que Miguel de la Madrid: ‘deja un Estado eficaz, una economía sana, libertades intactas y una más vigorosa vida política’ (sic). Breve supuesto que pretendía resumir el sexenio de manera auto justificante, sobre todo porque la ‘economía sana’ era obra suya, pudiendo ser que la eficacia del Estado no se pusiera en duda, dado el excelente manejo de las elecciones a favor de su candidatura.

Mostrando desde un principio estar consciente del enorme problema que representaba la deuda externa, el presidente entrante admitía la imposibilidad de que la economía creciese de seguirse teniendo que pagar tan onerosos empréstitos, comprometiéndose a reducir la carga que representaba: “Por encima de los intereses de los acreedores está el interés de los mexicanos”. (Frase que incluso le valió el aplauso de Fidel Castro, invitado junto con otros siete mandatarios extranjeros  a  la toma de posición).

Y a ‘modernizar’ el país se ha dicho, pero de manera anticipada la ‘modernización’ queda captada en esencia en una frase que con tino premonitorio y producto de la tendencia en curso el reportero de Proceso resalta: “En muchos, sin embargo, quedó más gravada una frase, entre muchas otras que utilizó Salinas para definir al Estado moderno. Es aquel, dijo, que ‘modernice su relación con…. La Iglesia’”.[49] Contradicción de términos históricos que en realidad pasaba a avalar la política salinista en procura de fortalecer al Estado empleando todos los recursos e incorporando, o reincorporando a la retardataria y siempre oligárquica y pro-oligárquica jerarquía católica en la ‘modernización’ de la nación.

En realidad, el Estado reformado por Salinas de corte neoliberal se fortalece incorporando a los cuadros y redondeando las esferas instrumentales e institucionales que detentan las funciones sociales preponderantes, reincorporándose a la Iglesia y con ella a su ascendente influencia ideológica sobre el pueblo de México, como un refuerzo para el Estado autoritario que la burguesía neoliberal, pero asimismo conservadora, requiere.

Agricultura, la Apertura Indiscriminada: Modernizando al 27.

La apertura de la agricultura al Mercado, que ‘los precios los determinase el mercado’ como fórmula para equilibrar las finanzas era un equívoco intencionado en términos y propósitos procurado por el gran capital impulsando la apertura del campo a la explotación privada; que evidentemente, en lugar de mejorarse las condiciones de producción-venta-distribución, habrían de empeorar con tales modificaciones desprotegiendo al campesinado tradicional propio de México.

Aunque se requiriese incentivar al campo y modernizarlo, no se debía hacerlo a costa de enajenarlo para arrojarlo a la competencia internacional, tratando a los campesinos como productores de mercancías cualesquiera, sino considerándolos como una fuerza estratégica económica preponderante para el país, en procura de la autosuficiencia alimentaria.

Una apertura con desregulación indiscriminada obviamente favorecía al productor estadounidense que podría vender sus excedentes en México, tal era el real objetivo de la bien calificada como contrarreforma agraria impulsada por el BM y acatada por la administración Salinas, procediendo a ‘abolir los controles de exportaciones y las restricciones cuantitativas en productos claves; reduciéndose el rol desempeñado por las paraestatales agrícolas de la nación; liberalizándose el comercio agrícola; retirándose los subsidios a los insumos; reduciéndose el gasto público en las tareas de apoyo proporcionadas por el Estado; descentralizando y recortando presupuesto y personal en la Secretaría de Agricultura’.[50]

¿Cuál fue el mecanismo empleado para el BM para incidir en la economía mexicana provocando semejantes cambios drásticos? Ya lo deberíamos saber. Proporcionar los préstamos canalizados a promover la contrarreforma propiciando implementar proyectos de modernización del campo.

En mayo de 1991 en un paper el BM establece condiciones para otorgar un crédito por 400 mdd, aunado a las ‘recomendaciones’ de rigor, las que delineaban las medidas legislativas requeridas para imponer de una vez por todas la ‘modernización del campo’, procurándose la “apertura comercial, privatización de empresas paraestatales del sector agropecuario, reducción del peso del sector social, favorecer la intervención de empresas extranjeras en el sector agrícola y agroalimentario mexicano y disminución del gasto público en desarrollo rural en términos reales”.[51] Tales ´recomendaciones’ a ser acatadas de manera casi irrestricta por el gobierno salinista no ocultaban los fines perseguidos, el artilugio radicaría en imponerlas haciendo creer que beneficiarían al campesinado.

Vil artilugio a favor del capital metropolitano para cuya consecución resultaba indispensable modificar el Artículo 27 constitucional, pasando a afectar a los ejidos, que no por incompetitivos a nivel mercado internacional dejaban de cumplir en la mayoría de los casos con el compromiso básico de auto sustentación. Convertir los ejidos en propiedad enajenable es la ruta para concentrar la tierra en propietarios que con capital la hagan producir acorde a parámetros internacionales apuntando a las agro exportaciones de monocultivos; exportaciones exclusivas y selectas dirigidas al mercado externo y pagadas en dólares, algo que la mayoría de los ejidatarios no podía lograr.

En el entendido de que de 28 000 ejidos sólo unos 3 000 tenían condiciones apropiadas para realizar la intensa explotación agroindustrial, los que serían los más codiciados, mientras que el resto, la abrumadora mayoría serían despreciados, marginados en su ‘libre pobreza’, como de años atrás venía aconteciendo. Por ello los analistas coincidían en que el problema del campo mexicano no radicaba en la tenencia de la tierra, sino en la falta de apoyo estatal para hacerlo producir, y esto sin que imperasen los criterios capitalistas de la productividad tecnificada y concentrada  destinada a la exportación, sino orientada a eficientar el trabajo doméstico de auto sustento y para cobertura del mercado local, regional, nacional, de manera gradual y escalonada acorde con las condiciones de cada ejido.

La agricultura industrial en un país subdesarrollado y con grandes masas campesinas empobrecidas, la contrarreforma neoliberal, no es ninguna solución; en lugar de apoyarse más al campesinado capitalizando los ejidos, el Estado tecnocrático los abandona y los lanza a competir en contra de la producción industrial consolidada de los farmers del norte; lo que va a propiciar la aparición de una nueva clase de latifundistas, toda vez que en resultas de la modificación realizada por los salinistas al artículo 27 las empresas pueden comprar tierras legalmente o ‘asociarse’ con los ejidatarios: “Ese cambio en la propiedad de la tierra abrió flagrantemente las puertas no sólo a su apropiación per se, sino también a la acción depredadora de las CMN [Corporaciones Multinacionales] sobre la riqueza de muchas zonas de nuestra geografía: petróleo, minerales, biodiversidad, agua, perdiendo la federación, aún más, el control operativo sobre activos naturales de su propiedad exclusiva”.[52] Y la apertura apuntaría a incluir empresas extranjeras.

Tenemos que configurando la teoría y praxis neoliberal, de manera complementaria a las aplicaciones monetaristas, se redondeaban en lo político con la Public Choise -elección pública- y en lo social con las teorías del capital humano, extendiéndolas a todo el campo de las ciencias sociales para abordar el dominio social con una praxis tipo paradigma homo oeconomicus, requiriendo por último de un marco jurídico patentado sobre los derechos de propiedad. Siendo tal conceptuación jurídica la que subyace la procura de propietariedad de tierras, no para otra cosa sino para tornarlas enajenables; en la apoteosis del ‘libre mercado’, las compraventas deben legitimarse por aquello de que todo se compra, todo debe estar en venta, y que compre el que tenga mayor poder adquisitivo, plena libertad de mercado: “Sobre esta teoría, para que haya transacciones normales en el mercado es imprescindible que las partes posean un derecho de propiedad preciso sobre el objeto de la transacción. De esta forma ponen de relieve el carácter benéfico de la propiedad para el conjunto de la sociedad”.[53]

Acabando también con los precios de garantía; lo grave: “Entre 1981 y 1990 el precio de garantía real del maíz bajó 39% y el del frijol 27%. El BM pretendió inducir esos granos y el trigo en el convenio para eliminar los precios de garantía, medida que el gobierno ‘trató de frenar’, pero que ahora en la práctica se establecen básicamente por la oferta y la demanda [finalmente terminó por abrirse]. Esto es: propició un medio ambiente de desregularización que implicó la eliminación de la producción nacional de granos a favor, en primer lugar, de las importaciones de Estados Unidos, las cuales, han abarrotado el mercado nacional”.[54]  La incipiente agroindustria nacional apoyada por el Estado es eliminada, dejándole el mercado abierto a la maquinizada agroindustria y altamente subsidiada de los farmers, resolviéndoles el problema de su sobreproducción. Que de eso se trataba el negocio, es decir, la contrarreforma agraria vendida como impulso y modernización del campo y del campesinado mexicano.

Por estas vías entramos en la ruta que en estos días puede rematar en la entrega de grandes extensiones para cultivo de maíz transgénico a Monsanto, acorde con la lógica neoliberal que siguen los regímenes pri-anistas, otra aberración antieconómica a la cuenta del mal-gobierno burgués entregado al gran capital extranjero.

Para qué sirven los préstamos del BM, para otorgar fondos para la importación de productos agrícolas, insumos, maquinaria y fertilizantes, compras todas ellas made in usa, a la par de que se sesga el crédito nacional a la producción básica de maíz y frijol, acabando con los subsidios y las empresas estatales, Fertimex, Pronase… Conasupo, Liconsa, por medio de las cuales el Estado proveía de insumos al campesinado y protegía sus precios de venta.

El cuadro del buró político salinista dedicado a los asuntos agrarios estaba configurado por personas de por sí proclives para promover la contrarreforma: Carlos Hank González como Secretario de Agricultura (sic) y Luis Téllez como Subsecretario, a quién los líderes campesinos consideraban un antiagrarista; inclúyase en el grupo al líder de la oficiosa Confederación Nacional Campesina (CNC), Víctor Cervera Pacheco, funcionario que años atrás mencionara que faltaban por repartirse más de 10 millones de hectáreas, pero ya como Secretario de la Reforma Agraria afirmó que el reparto había terminado.

La derechización del PRI salinista era un hecho consumado, el decir que le robaron a los panistas su proyecto de nación no es una exageración, tal y como se constata al saber que 20 años antes, en 1971, los congresistas panistas propusieron un proyecto semejante que pretendía la enajenación del ejido, lo que en aquel entonces concitó una reacción airada por parte de los diputados priístas representantes del sector campesino. ¡Ah!, pero la política giró repentinamente en la década de los 80 con el traspaso de un sexenio a otro, si en el 71 un diputado priísta confrontó a los hermanos Fernández de Ceballos en las galerías de la Cámara de Diputados, en el 91 Diego Fernández de Ceballos era el líder de la diputación panista y papeletas incineradas, perdón…, concertacesión arreglada…, digo, modificación aprobada.

El mismo Fernández de Ceballos se los recordaría en un reclamo: “Tenemos muchos años de reclamar para México los postulados fundamentales a los que ahora se les da lectura en la propuesta presidencial. La iniciativa del Ejecutivo Federal rectifica rumbos; cambia radicalmente la posición política del gobierno; recoge planteamientos que todos ustedes han oído a través de décadas. Hasta el lenguaje es parecido, es coincidente”.[55]

Y los ‘beneficios’ de la modificación presidencial no dejan de presumirse, a decir de Luis Téllez: que los ejidatarios pasen a constituirse en pequeños propietarios y puedan poner sus tierras como garantía para obtener créditos (¡qué gran logro!, propietarios de lo que por naturaleza e historia les pertenece pasan a ser endeudados). Los ejidatarios tendrían garantizada su ‘libertad de asociación’ manteniendo plenamente sus derechos y la propiedad de la tierra. Con lo que la cacareada libertad liberal se recupera para los pequeños campesinos, lo que para ellos no representaba beneficio alguno, tratándose de la libertad que predomina en el Mercado, libertad de transmitir la tierra a otros, libertad de vender con pleno respaldo jurídico de propietario, u asociarse con empresarios, esos sí, con capital, los que en principio debían ser preferentemente empresarios nacionales, pero en la proyección procurada está la concesión a extranjeros, pretendiéndose que éstos se limitarían a compartir la ‘pequeña propiedad’.

Lo que el porvenir desmentiría y no sólo en el caso de la apropiación de tierras,  verificándose a la sombra de la contrarreforma agraria, de manera subrepticia, la concesión de minas, legalizándose su entrega a particulares, nacionales y extranjeros. “Con este propósito, el 6 de mayo de 1992, se modificó la Ley Minera para desincorporar las reservas, ampliar el plazo en la vigencia de concesiones de tres a seis años para la exploración y de 25 a 50, para la explotación; se eliminaron los límites de la superficie que sería concesionada; se derogó el derecho o impuesto a la extracción y se abrió la puerta a la participación de capital extranjero bajo la figura de ‘sociedades mexicanas’. Así, durante este sexenio, se privatizaron unidades y plantas mineras del sector paraestatal y se transfirieron seis millones 600 mil hectáreas de reservas mineras nacionales, básicamente, a tres consorcios del país: Peñoles, de Alberto Bailleres; Grupo México, de Jorge y Germán Larrea; y Carso, de Carlos Slim”. [56]Concentración en emporios a los que hay que añadirles la invasión canadiense que se daría ya en el nuevo milenio. Caso perfecto de apertura al gran capital sin beneficio para la Nación.

Una de dos: o se capitalizaba el campo con el concurso de del capital privado, afirmativo’, o se fortalecía la condición comunal del campesinado, negativo. Pero así lo pretendía la modificación salinista. Dicho por el secretario de la CNC y coordinador de la facción campesina del PRI, Hugo Andrés Araujo: El proyecto “como lo puntualiza el presidente, es un proyecto para buscar más justicia en el campo, pero también para desarrollar un poco la libertad de los ejidatarios para ir buscando diferentes alternativas de organización económica. Creemos que es un proyecto respetuoso de la posición de diferentes organizaciones y también de la iniciativa campesina” .[57] (Sí, del campesinado naylon). En lo que se denota la manera menguada, al tanteo, de ir propiciando la apertura al potencial capital propietario, más que inversor.  En realidad ocurría que el gobierno que apuntalaba la política económica neoliberal procedía a la apertura ejidataria tras de un abandono de décadas e intensa corrupción como antecedentes dando lugar a fortunas de dirigentes y funcionarios agrarios. ¡Qué la agroindustria es empresa de capitalistas!

Si el campo estaba en malas condiciones y la producción nacional resultaba insuficiente no pudiendo competir con la agricultura de los vecinos del norte era debido a la estrategia gubernamental ejercida durante los últimos 15 años (a noviembre de 1991): “Lo que siempre se ha querido es ahorcar económicamente a los ejidatarios, para que no les quede otra que asociarse con el capital, convirtiéndose de esta manera en peones de sus propias tierras, pues quien da el dinero es el que dice qué sembrar, cómo sembrar y a qué horas sembrar. Y el dominio sobre el ejido prácticamente se pierde”.[58]

El trasfondo de la incidencia neoliberal programada en el Norte radica en terminar con la intención de autosuficiencia alimentaria, como política económica gubernamental, substituyéndola pérfidamente con la sugestiva modernización, “entendida por los expertos del BM como ‘la capacidad de comprar la cantidad de alimentos necesarios para la sociedad, más que la capacidad de producirlos / Es decir, se acató la liberación comercial, lo que significó un aumento drástico de las importaciones dada la reducción de los aranceles sobre granos básicos baratos, contra la que los campesinos mexicanos no han podido competir”.[59]

Se constata que de 1981 a 1988 los productores de granos se vieron afectados por la caída de los precios de garantía para cuando el incremento de los insumos fue mucho mayor; a consecuencia de ello más de un millón de productores cayeron en la insolvencia y cientos de miles tuvieron que abandonar sus parcelas, por lo que la cosecha de granos básicos por habitante cayó hasta un 34.9% en diez años. De manera correlacionada el número de tractores venía disminuyendo, así como el de fertilizantes empleados declinaba en un 14.5%.

El área de granos básicos sembrada con semillas certificadas disminuyó 28.8% entre 1982 y 1989; la aplicación de plaguicidas se redujo en un 19.8%; la liberación de insectos benéficos para el control de plagas declinó 54.5% en el mismo lapso. Por si fuera poco, existe una brusca caída del crédito agropecuario y el desplome de la inversión pública en fomento rural ha sido tan brutal (de 80,877 millones de pesos en 1980 –a precios de ese año- a sólo 17,518 en 1989), que ha hecho imposible ampliar la frontera hidroagrícola y no sólo eso, ni siquiera da para mantener en operación la existente. Como resultado, las superficies sembradas de tierras regadas, en vez de aumentar disminuyeron de cinco millones 286,000 hectáreas en 1981 a cuatro millones 286,000. Actualmente, resalta, se estima que más del 25% de la infraestructura hidroagrícola se encuentra inhabilitada por falta de inversiones de mantenimiento”.[60]

Tal era el panorama depresivo que afectaba al campo por el abandono del Estado pos revolucionario, como lo venimos mencionando y comprobando y ahora padeciendo más y más, que el número de las importaciones alimentarias no hace sino seguir creciendo….  Sépase que “las importaciones agroalimentarias crecieron de dos mil 756 millones de dólares anuales en el período 1980-82 a cinco mil 562 millones en el trienio 1991-93, antes de la entrada en vigor del TLCAN…”.[61]….

La producción en el campo durante toda la Era Moderna se patentiza en la apropiación privada de las tierras comunales o de los siervos para realizar una producción intensiva y tecnificada auspiciada por criterios mercantiles impuestos por la dominación capitalista urbana, sobredeterminando al campo en la medida misma en la que destruye las unidades de trabajo agrario compartido en favor de la producción privada y la ganancia capitalista; propiciándose el dominio de la urbe –capital del capitalista- sobre el campo.

Desde el siglo XIX los liberales en México propugnan por modernizar al campo imponiendo la propiedad privada, lo que con la Ley Lerdo (1856) consiguen instaurar, despojando a los comunes originarios de sus tierras, si bien el objetivo primario procuraba la desamortización de las propiedades rústicas y urbanas de la Iglesia. Empero, en el trasfondo se pasaba a afectar a las asociaciones naturales de los pueblos autóctonos, sacrificados en aras de implantar la compraventa de tierras y el establecimiento de un sistema tributario del Estado burgués de dimensión nacional. De ahí el que las rebeliones indígenas fuesen consideradas por los liberales como acciones reaccionarias, favorables al clero y reprimidas con dureza en camino a la instauración del orden estructural liberal-burgués.

Las luchas revolucionarias de los zapatistas y la insurrección de los neo zapatistas van en el sentido de reivindicar la esencia comunal de vivir en la tierra para la tierra y no de vivir explotándola en procura de ganancias particulares, así garantizadas por la política que impone el Estado neoliberal. Cuando que lo referente al ‘fracaso del ejido’ en buena medida se explica porque al reparto de tierras preferentemente realizado por Lázaro Cárdenas no le siguió el apoyo permanente y sistemático de gobiernos pro burgueses como el de Miguel Alemán Valdez, quien modificó la Constitución introduciendo el amparo a favor de los terratenientes; (él mismo salió de la presidencia con sus tierritas por aquí y por allá).

El propio Cuauhtémoc Cárdenas da cuenta de ello: a partir del sexenio del licenciado Alemán se efectúa un ataque en contra del ejido, abriéndose la posibilidad de proteger latifundios que simulen ser fraccionamientos. “Y se dio una embestida de carácter político contra las organizaciones ejidales. Empezaron a matar a muchos dirigentes campesinos de esa época. Y a partir de ahí, vino un ataque permanente, una desatención en términos reales al ejido, a la comunidad, e incluso a la auténtica pequeña propiedad”.[62] Aunado a lo cual se da una lacerante corrupción por parte de los Pri-gobernadores, resultando muchos de ellos neo latifundistas, tanto en el Norte como en el Sur del País, no se diga en Chiapas, estado al que la reforma agraria no alcanzó, permitiéndose la permanencia de terratenientes incluso extranjeros; mientras que en el norte, en Sinaloa y en Tamaulipas dos ex gobernadores resultaron agraciados con la auto apropiación: Antonio Toledo Corro y Emilio Martínez Manatou, respectivamente (Bernardo Aguirre y Lauro Ortega, son otros dos). Caciques ya  desde en’denantes y narcotraficantes a irse reacomodando, que la modernización del campo con los cultivos ilícitos resulta incomparablemente más rentable.

Otros deshonestos funcionarios se enriquecieron robándose la mayor parte de los créditos que supuestamente se entregaba a los campesinos, desde los tiempos de Ávila Camacho.[63] Tiempo en el que la dirigencia priísta consideraba a los campesinos fuerzas vivas aptas para el acarreo: “El régimen de partido (PRI) de Estado en el último medio siglo, ha considerado al ejido más como una base de control político de los campesinos y de mediatización de sus demandas que como estructura de organización social y productiva. El corporativismo rural ha sido fuente inagotable de rapiña y corrupción, campo fértil para la existencia y reproducción del caciquismo”.[64]

Radicando el problema en que la agricultura industrial no era posible de desarrollarse sin el apoyo gubernamental, pero el gobierno de tecnócratas tenía otra ‘solución’, pensarían sus lúcidos programadores: si se trata de capitalizar al campo, pues que lo capitalicen los capitalistas agrarios (sin decir que estos suelen ser latifundistas per se en las naciones colonizadas), tal pasa a ser la fórmula perfecta de la cacareada modernización agropecuaria que también beneficia a ganaderos y granjeros, porcinos y avícolas, con la extensión de sus hatos en territorios desmontados o ganados a parcelas.

Misma estrategia que emplean para debilitar a Pemex, la Confederación Federal de Electricidad (CFE), El Instituto Mexicano del Seguro Social y al ISSSTE. El Estado ocupado por tecnócratas, entiéndase, gobernantes comprometidos con los capitalistas, no cumple con su deber de mantener en condiciones competitivas a las empresas paraestatales e instituciones de calidad social, descapitalizándolas y permitiendo su deterioro, lo que les permite a corto  o mediano plazo optar por el supuesto auxilio del capital privado.

Cuando que cualquier auténtico economista sabe que toda empresa capitalista se realiza en procura de la obtención de beneficios, si no, no es negocio, y si no es negocio hay que hacerlo a toda costa y coste redituable sacrificando beneficios sociales por rentabilidad, igual a concentración de capital en la propiedad de unos cuantos empresarios. No se trata de otra cosa la política económica neoliberal monetarista.

Ya para ese entonces lo acontecido en Vaquerías Nuevo León ejemplificaba lo que ocurría con la ‘modernización del campo’: los ejidatarios se asociaron con Gamesa para cultivar 5 000 hectáreas, pero para que el ‘proyecto futurista’ funcionase fue necesario que un subsidio otorgado por el gobierno volviese rentable la ‘inversión privada’. ‘Subsidio’ concedido a Gamesa  mediante swaps, “además de inversiones federales y estatales, pues Gamesa argumentaba que no era costeable sembrar granos si no había apoyo”.[65]

Resultando obvio que el empresario rentista no invierte si no se le asegura ganancias, así que todos estos proyectos pasan a ser una triangulación por la que el gobierno tecnocrático en lugar de apoyar directamente a los productores entromete a los empresarios y es a estos a quienes les concede ayuda financiera para que la empresa sí resulte un éxito en criterios monetarios y estadísticas macroeconómicas.

Pues sí, de 12 millones de dólares presupuestados como inversión inicial del proyecto el ‘apoyo oficial’ cubrió la mitad, el gobierno de Nuevo León un 15% y otro 35% lo proporcionaron a través de los swaps de la federación, y Gamesa, bien gracias, dispuesta a tomar el 50% de los beneficios, el otro 50 debía ser para los campesinos. Pero como la apertura neoliberal en el fondo significa la enajenación de la propiedad nacional por el extranjero, un pequeño inconveniente pasó a complicar tan moderno como ejemplar proyecto: Gamesa fue adquirida por la PepsiCo., a fines de 1990, “y el ‘botón de muestra, ejemplo de solidaridad’, según lo denominó el secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Carlos Hank González; la oportunidad histórica para los mexicanos’, como dijo el gobernador Jorge Treviño; la experiencia sobre la que están puestos los ojos de México, según dijo el presidente Carlos Salinas de Gortari, quedó –de pronto- en manos transnacionales”.[66] Ligero inconveniente que en realidad desnudaba desde un principio la línea procurada a reproducir.

Y la contrarreforma se aprueba al estilo Salinas, con engaño e intransigencia. Carlos Hank González comenzó por preparar el escenario afirmando ante campesinos cenecistas: “Habré de transmitirle al Presidente de la República que el pueblo, que los campesinos de Morelos están de su lado y que si Emiliano Zapata viviera habría de darle un abrazo a su amigo Carlos Salinas de Gortari, porque vería en él al realizador de la segunda etapa de la reforma agraria”. (Sic)[67] A tal desfachatez llega la demagogia de los priístas y su discurso simulador y embaucador.

Lo siguiente fue convocar a múltiples y diversas agrupaciones campesinas a firmar un manifiesto de apoyo a las reformas, más de 250 según la mención oficial, en representación de 22 millones de campesinos; lo que no dice el informe oficial es que los más de ellos entre engañados o presionados, o en su defecto sobornados, así lo menciona José Dolores López, ex diputado federal por el PRD y líder de la Central Independiente de Obreros Agrícolas (CIOAC). Invitados el domingo (1ero de diciembre) a firmar, este dirigente se negó a asistir, pero dice que muchos otros aceptaron por presiones, chantajes velados, sobornos y “por temor a que algo te vaya a pasar”.[68]

Un sí firmante relata su firma condicionada: “Yo firmé el documento, pero bajo reservas y así se lo hice saber al propio Presidente. Ese día, no me quedaba de otra, después de que el mismo Salinas de Gortari, emulando a Emiliano Zapata, manifestó: ‘¡El que no tenga miedo, que pase a firmar!’, y mientras lo decía no me quitaba la vista de encima. El acto fue apabullador y era difícil sustraerse a la firma”.[69]  (Y ¡vámonos a Sangron’s, a rememorar actos históricos semejantes’s!; así se cabuleaban los ‘moneros’ a un Salinas disfrazado de Emiliano).

Y se abunda, la reunión fue convocada dos días antes para discutir un documento y escuchar un pronunciamiento del Presidente: “En ese sentido se nos engañó, porque resulta que nosotros, las organizaciones, fuimos las que, según la prensa, difundieron el manifiesto y lo avalamos con nuestras firmas”. No avalando los tres puntos principales: “el fin al reparto agrario, la intervención de sociedades mercantiles en el campo y en la que se establece ser propietarios de los ejidos”.

Aquello fue un engaño para montar una burla a la opinión pública; “una consulta simulada, en la que no se tomó el verdadero sentir de los representantes campesinos…”. Para seguir con el sainete, el lunes 2 se organiza un Foro campesino de consulta y análisis de la reforma, cuatro días sin que -a decir de un corresponsal- se permitiese hablar a los campesinos, sólo a puro demagogo y dirigente.

Otro dirigente de la Unión General Obrero Campesino Popular (UGOCP) fue calificado de traidor por haber firmado por sus paisanos en Sonora, y añadieron, aquello fue “una burda manipulación salinista”. Estado en donde el subsecretario de acción Política y Concertación de la SARH y el gobernador Manlio Fabio Beltrones: “Han repartido bastante dinero entre líderes y comisariados ejidales, sobre todo en el Valle del Yaqui, para convencerlos de las bondades de la reforma”.[70] No se diga más, exhibidos quedan.

Al estilo Salinas, pues, y embargados del ánima de Santa Anna en conmemoración de los dos siglos del natalicio de su ‘Alteza Serenísima’ (1791). (No podía haber un feliz año nuevo para Calzonzin con las reformas al artículo 27, al 130, al artículo 3°; la firma del TLC, y la celebración de los 500 años de jodidos por venir’.[71]

La intencionalidad y el entendimiento de las consecuencias acarreadas no falta entre los agentes imperantes, como control de daños promueven un segundo Programa de Ajuste Estructural Agrario (AGSALII) a fines del sexenio salinista, con toda la intención de favorecer la continuidad priísta aparecen el Procampo; por supuesto, con fondos proporcionados por el BM, un superpréstamo por 4 mmdd para paliar los efectos devastadores, ni más ni menos, tal y como el equipo del embajador estadounidense Jones lo justificaba, se trataba de propiciar un paliativo momentáneo para coadyuvar a que el gobierno mantuviese “la ventaja electoral que tradicionalmente ha disfrutado en las áreas rurales”.[72]

El BM se atribuye el éxito en la apertura del campo mexicano y en la penetración del capital norteamericano, sin ambages la contrarreforma agraria salinista seguía los dictados de las instituciones monetaristas del imperialismo para transformar trastornándola a la agricultura mexicana, provocando “la caída de casi el 80% de la inversión pública en el sector agropecuario en una década, son dos medidas diseñadas por el BM y aplicadas por los gobiernos ‘neoliberales’ para desintegrar la noción primordial de la Revolución Mexicana, incautando la soberanía alimentaria del país, fragmentando el tejido social y actuando como precipitante de la inestabilidad social por haber generado la mayor crisis observada en la agricultura mexicana desde 1910”.[73]

Colocando al país en una peligrosa situación de dependencia en lo fundamental para mantener la soberanía económica de una nación, la agricultura, lo agropecuario, la procura del sustento alimenticio; la cobertura de la primordial necesidad de todo ser humano, que por traslación de delegación representativa en los miembros del gobierno pasa a ser la obligación primaria a procurar junto con la promoción del trabajo a los gobernados.

Que los excedentes de la industria agropecuaria estadounidense tienen por prioritario el conquistar los mercados, en este caso el estómago de los mexicanos, imperativo autoritario a implementarse dadas las prioridades de la actividad capitalista a sabiendas de las consecuencias nefastas que conlleva en cuanto que la descapitalización del campo mexicano genera un flujo mayor de emigrantes y con la agravante de que la sobreproducción de alimentos en el Norte no está garantizada per se, dado el cambio climático y su efecto sequías e inundaciones o el aminoramiento de los excedentes.

Pero como lo que impera en el capitalismo imperialista es un comportamiento irracional y cortoplacista, lo que es propio de la mentalidad light de cocainómanos hedonistas, implicando la pérdida de conciencia benevolente y la noción ética del bien común: ‘que a mí mis ganancias inmediatas, eso es lo prioritario’. En Norteamérica la agroindustria y la pecuaria programada para satisfacer a millones de consumidores está altamente concentrada, productividad por hectárea y con hacinamiento y maltrato de animales adulterados, como tal artificio anti-natura resulta altamente desgastante y agotador de los recursos y del hábitat utilizado, lo que hace prever un agotamiento drástico en los próximos lustros.

Mentalidad de cocainómanos pero también de poseídos por el capital, quien mucho  posee mucho ambiciona y actúa de manera agresiva para conseguir beneficios a costa de ofender, afectar, explotar a la mayoría de las personas inocentes.

Ocurriendo que de manera desproporcionada y excluyente un coto reducido del campo mexicano se ha agroindustrializado a la manera usamericana, lo mejor de las tierras que incluye la incorporación de sistemas de riego, maquinaria e insumos importados. Algo estratégico procurado con toda intención. El TLC en el campo, Procampo, pasa a funcionar como un programa instrumental de penetración del capital extranjero en procura de gestar una mayor dependencia, “a consecuencia de una agresiva ofensiva de los agrobusiness extranjeros”… ., algo de lo que sin lugar a dudas se sigue el beneficio norteamericano, lo que los del BM pasan a festinar con descaro: los beneficiarios de la instrumentalización de Procampo serán norteamericanos, “pues el cambio en los cultivos de las tierras mexicanas favorecerá una mayor importación de maíz y frijol en el corto plazo … El giro en los cultivos mexicanos hacia otros productos básicos –como trigo, sorgo, soya, arroz y algodón- hará que para el mediano y largo plazo se dé una mayor demanda de estos productos, sobrepasando la capacidad productiva nacional e incrementando las importaciones de Estados Unidos”.[74] Así opera el capitalismo imperialista, planificando y efectuando proyectos de ‘ayuda económica’ para beneficio del capital metropolitano.

Así pues, de este ejemplo-situación de una praxis ex profeso procurada y como tal diseñada estratégicamente por los organismos imperialistas que operan a través del complejo financiero internacional, se desprenden consecuencias consabidas y propiciadas por los capitostes, contemplándose asimismo los seguimientos, considerándolos un efecto esperado; una secuencia perversa del imperialismo programando la concesión de ayudas policiaco-militar en el efecto incremento de los business con el Pentágono, ayudando a modernizar a las fuerzas represivas del Estado en prevención de los disturbios que la aplicación del Procampo provocaría en un país de campesinos tradicionales: “Es más que una verdadera ‘guerra económica’ contra el campesinado mexicano y los sectores populares urbanos, desplegada desde el BM con el imprescindible apoyo y uso del aparado del Estado mexicano”.[75]

Que en la perversa dinámica del capitalismo imperialista un eslabón engarza con el otro, un efecto provoca otro a favor de la misma tendencia hegemónica, así tendiendo hacia un totalitarismo establecido para beneficio de una reducida casta de capitalistas.

Un ‘Vicepresidente’ Para la Injerencia Neoliberal.

Proveniente de la Universidad de Stanford, en donde se relacionó con Guillermo Ortiz, siendo roommates (compañeros de cuarto), condiscípulos asimismo de Rogelio Gasca Neri, pasan a hacer un trío de doctores programados en una de las universidades prominentes de la derecha usamericana, destinados a tener una participación relevante en la instauración del orden neoliberal impuesto en México, como dirigentes de los cuadros administrativos que el Salinato organiza desde el interior de un PRI que muta abandonando las políticas tradicionales.

Así como el establishment yanqui procedió a preparar los cuadros militares en la tristemente célebre Escuela de las Américas, formando militares y policías con lavado de cerebro procesado en la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, para ser despiadados represores ‘anticomunistas’ afectando a las dirigencias populares en los países del Sur tercermundista, convirtiéndose en acérrimos defensores de los capitales norteamericanos en América Latina. En los años 60, 70s, en prestigiadas universidades defensoras a ultranza del sistema capitalista en los Estados Unidos se comenzó a preparar a los futuros funcionarios técnicos de carácter monetarista, bien entrenados y dispuestos para desplegar sus doctrinarios dogmas neoliberales en el Subcontinente. Y preparados para ponerse al frente de la presidencia y de las secretarías desde donde se programa la política económica nacional.

Así ocurría que en 1976 los roomates de Stanford, trasladados al Colegio de México escribieron un ensayo intitulado ‘Aspectos deflacionarios en la devaluación del peso mexicano’, de seguro un ensayo apto para comenzar a explicitar las tesis de corte monetarista con las que se pretenderá corregir los desajustes o problemas que afrontaba el desarrollismo mexicano en proceso de desaceleración. Algo así como defectos de un exceso en el empleo del gasto público inflacionario…, bla, bla, bla.

Y Pepe (como le dicen afectuosamente sus compañeros de establo, pues nos referimos a José Córdoba Montoya), pasó a ser asesor del tecnócrata por excelencia de los ‘chicago boys, mexican curius’, Francisco Gil Díaz, quien a la sazón ejercía la dirección de Ingresos en la SHCP,  ubicándose ya dentro de una de las dos secretarías que por entonces ejercían la función rectora de la economía nacional, lo que ocurría antes de que los tecnócratas arribasen a la presidencia, preparándose la transformación desde dentro de las secretarías ubicados en divisiones inferiores.

Para 1980 José Córdoba ya estaba colocado al lado de CSG en la SPP, para cuando Salinas fungía como director de Política Económica y Social, ubicándose a Córdoba en la dirección de Planeación Regional en esa otra Secretaría dirigente de la economía nacional; siendo a la vez asesor del PRI y militante del partido sin ser mexicano; pero faltaba más, Pepe era muy querido y apreciado cual eminencia gris de la programación neoliberal en ciernes. Tecnócrata que arribó de Stanford para hacer equipo con la generación renovadora que pasa a encabezar Carlos Salinas. Llegando a relevar a su mentor en la propia dirección de Política Económica y Social en dos ocasiones: 1982-83 y 1985-87, departamento que tenía la función clave de “‘efectuar el diagnóstico económico y social del país, para proponer alternativas de políticas de desarrollo’ y analizar las prioridades económicas y sociales de la política de desarrollo”;[76] puesto operativo idóneo para implementar los cambios estructurales en las instituciones administrativas de México.

Lo que indica que era el tecnócrata consentido de CSG, proyectándose al sexenio del usurpador como su brazo derecho, nacionalización express en su favor, la que se le otorga el 10 de mayo de 1985, con qué ternura y madrazo para México. Siendo tal la consideración a su relevancia como partícipe primordial en el relevo que los tecnócratas priístas procedían a efectuar en México, que Salinas lo distinguió con un cargo de la mayor importancia, siendo capaz de crear una oficina inusitada en las estructuras del Estado nacional para otorgarle un puesto de máximo poder, que por acuerdo presidencial se crea para él la Oficina de Coordinación de la Presidencia de la República, el 7 de diciembre de 1988, teniendo su despacho en la residencia oficial de los Pinos contiguo al del Presidente. Virtualmente una Supersecretaría que equivalía a instaurar un vicepresidente para respaldar el poder autócrata que Salinas comenzaba a establecer.

Auténtica Supersecretaría con facultades de inmiscuirse en prácticamente todos los órdenes de la administración pública interna y externa: “Formalmente, Córdoba Montoya coordina, asesora y supervisa las actividades de la presidencia de la República y controla todo lo que la rodea y surge de ella. Su campo de acción es más que amplio; abarca todo: desde asesorar al presidente, hacer el seguimiento del cumplimiento de los acuerdos y órdenes presidenciales, verificar los programas e instrucciones del titular del Poder Ejecutivo, coordinar y hacer el seguimiento de los acuerdos de los gabinetes especializados (económico, agropecuario, bienestar social, política exterior y seguridad nacional)…, coordinar y administrar al personal y los recursos financiero y materiales asignados a la presidencia….., realizar la crónica escrita y fílmica del quehacer del gobierno de la República [Y adicionalmente], ‘las demás que le encomiende expresamente el titular del Ejecutivo federal’, según la fracción XII del artículo 2° del acuerdo que creó esa oficina”.[77] Sin lugar a dudas una disposición presidencial anómala y aberrante para la Constitución Política Mexicana.

Acorde con su función de gestor externo de la contrarreforma neoliberal en México, Córdoba Montoya guardaba un perfil bajo al interior del país, descollando por el contrario en el extranjero, tal y como lo describen los reporteros de Proceso: “discreto y alejado de los reflectores en México; protagonista estelar en el extranjero”.[78]

Así las relaciones establecidas por el PRI de los tecnócratas Córdoba Montoya pasa a realizar todo tipo de actividades y gestiones importantes durante la gestión salinista. El ‘muy simpático doctor’ (Otto Granados dixit) en su condición de virtual vicepresidente –malinchismos y malinchistas incluidos-, tuvo destacada actuación en la renegociación de la deuda en 1989, en un momento difícil por la cerrazón de los acreedores; en aquel momento pudiéndose llegar un punto de ruptura por la intransigencia de los banqueros provocando que Pedro Aspe y Ángel Gurría –dos piezas claves en la tecnocracia salinista- estuviesen por suspender el pago de intereses si no se aflojaba en las cargas. Cuando que, -¡trompetazos!-, se hace sentir la presencia del brazo derecho de Salinas enviado especial para limar asperezas y mediar en el desacuerdo. Y Pepe, como cabal funcionario de la política económica imperialista, declaró estar en contra de la suspensión de pagos, por lo que se procedería a reiniciar conversaciones tendientes  a concertar un nuevo acuerdo, y a seguir cumpliendo como tributarios.

El Salinato. La Continuidad Neoliberal en Pleno, Enajenando los Bancos

En un viraje repentino que rompía con el uso forzado de la banca nacionalizada (la herencia maldita para los neoliberales del sexenio de López Portillo, asimismo obligada ante el saqueo de las arcas públicas cortesía de los banqueros mexicanos), Salinas procede a contradicho de la aceptación discursiva que hasta ese entonces venía él mismo pregonando, que por decisión propia pasa a retornar la banca a sus ‘legítimos y naturales dueños’, significando que una banca nacional dirigida por el Estado resultaba ser una praxis institucional contraria al modelo neoliberal que el Licenciado proyectaba.

Para lo cual, el Licenciado con posgrado en Harvard procedía a enviar una iniciativa  al Congreso que modificaba los artículos 28 y 123 de la Constitución, por medio de la cual se decretaba que el gobierno cesaba el servicio público que prestaba la banca, dejando ésta de ser un área estratégica, prioritaria para el Estado, pasando a ser solo una “muy importante actividad, susceptible por tanto de quedar bajo control de particulares”.[79]

Que durante su gestión como Secretario de Programación y Presupuesto, y durante su campaña como candidato a la presidencia se haya manifestado  por mantener a la banca como propiedad del Estado, era cosa del pasado, mero discurso de un candidato recitando las promesas demagógicas de costumbre. Cuando que para los fines perseguidos por la política económica que se venía implementando desde la segunda parte del sexenio anterior, desde la propia Secretaría de Programación y Presupuesto, resultaba imperativo reprivatizarla, tal y como se estaba pasando a reprivatizar decenas de empresas paraestatales , si no es que desaparecían por no ser rentables, actuándose acorde con las disposiciones de una política económica que avasallaba al Estado tanto en el Sur como en el Norte, transcurridos ya los ocho años de neoliberalismo a lo reganomics en los EUA; privatizaciones y apertura de mercados era el diktat que el orden financiero monetarista imperialista ‘recomendaba’.

La aprobación de la iniciativa presidencial fue cosa de mero trámite: primeramente como un decreto que reformaba, adicionaba y derogaba diversas disposiciones de la Ley Reglamentaria del Servicio Público de la Banca y Crédito: “-aprobado el 26 de diciembre [del 89] por los diputados priístas con ayuda del grupúsculo parlamentario que dirige Rafael Aguilar Talamantes…”.[80]  Disposición para nulificar la adscripción de la Banca al Estado que pasó a complementarse con el programa nacional de Mudanza de la Empresa Pública 1990-94, presentado en marzo del 90.

Procurándose proceder de manera gradual en la reprivatización, mencionándose en el decreto de diciembre que se preservaría el régimen mixto de inversión pública y privada. Y que el Estado mantendría al 66% “del capital originario de los bancos”, cosa que pronto también se incumplirá, a cuatro meses de la aprobación de las reformas a la ley bancaria: “…, el presidente Salinas de Gortari se desdice: el servicio público de banca y crédito es apenas ‘una muy importante actividad’, pero no es ‘un área estratégica’”.[81]

Y el discurso justificante del viraje drástico argumentaba: “que la venta de la banca –el presidente dice ‘restablecimiento del carácter mixto en la propiedad’- hará de ella una entidad debidamente capitalizada, más eficiente y competitiva dentro y fuera del país, con más posibilidades de modernizar rápidamente su infraestructura y sus servicios, y con más capacidad para detener las fugas de capital”. (Sic)[82]. Queriendo contemporizar que tal fue la causa de su nacionalización.

La justificación discursiva era lo de menos, el gobierno autócrata de Salinas así lo disponía para congratularse con los barones del dinero y proceder a seguir implementando una política económica de carácter monetarista, respaldada por los grupos ‘financieros’ internacionales. En momentos en que los pretendidos beneficios en la enésima renegociación de la deuda eran magros: “las transferencias al exterior, entre 1990 y 1994, se reducirán apenas en 1 423 millones de dólares en promedio anual. El beneficio global, contando ahorros en el pago de intereses, posposición de pagos de capital y entrada de recursos frescos, apenas rebasa los 3 760 millones de dólares en promedio anual”.[83]

Evidenciándose una afectación al Banco de México con la caída de las reservas internacionales, y con un creciente déficit en la balanza comercial, puesto que las reservas caían 464 millones de dólares entre octubre y diciembre del 89, pasando de 7 324 millones de dólares a 6 860, a la par de que el balance caía de un superávit del 1 667 mdd a un déficit de 645 mdd.

Y había que seguir consintiendo a la burguesía adinerada, la que ni repatriaba capitales ni los destinaba a proyectos productivos, sino que se empleaban preferentemente en más especulación financiera. Mientras que la tercera salvaguarda procurada, la apertura a la inversión extranjera, tampoco rendía los frutos esperados, a pesar del ‘cúmulo de incentivos propuestos’.

Diez y ocho bancos múltiples a reprivatización, resarcidos por el Estado y apreciados en la Bolsa Mexicana de ‘Valores’; quince de ellos en calidad de activos contables sumando un valor total de 152 billones de pesos; siendo Banamex y Bancomer los más importantes. Todos ellos a venta del ‘mejor’ postor. Sí, el mejor postor a consideración del Presidente que los vendía a quien le pareciera.

Política monetarista neoliberal a lo Tercer Mundo que va del: ‘présteme para pagarles’ (a los banqueros internacionales) al: ‘les vendemos la banca y les prestamos para que la compren’. (A neo banqueros ineptos).

La compraventa de México representa la concreción del modelo neoliberal impuesto por el capital extranjero empleando un alfil-patriarca del neoliberalismo que viene a ser Carlos Salinas de Gortari (CSG), bien radiografiado por Andrés Manuel López Obrador como un padrino de la mafia que se adueñó de México.

Desde Miguel de la Madrid hasta F. Calderón (y el que sigue), los regímenes pri-panistas sexenio a sexenio vienen implementando la política económica neoliberal; no siendo MdeM el personero que encarnara el ánima lucrativa del capital en su versión neoliberal monetarista, sino que en la Secretaría de Programación y Presupuesto y en su dirigente y allegados se fue conformando el grupo operativo capaz de impulsar la contrarreforma monetarista.

Resultando imperativo para los poderes imperialistas la continuidad del gobierno neoliberal, por lo que la ‘reelección’ de Salinas, colocándolo como presidente, resultó garantizada desde Washington en seguimiento de “una política comercial y de inversiones unilateralmente aperturista que ya consideraba la privatización de los bancos, las aerolíneas, Pemex, los Ferrocarriles, la CFE, los puertos y los aeropuertos, el gas natural y la formalización de un estatuto de subordinación a Estados Unidos, el TLCAN o NAFTA, entre otros”.[84]

Así pues, la compraventa del sector social comenzada en el sexenio de MdeM se intensifica con el arribo de Salinas a la presidencia,  lo que se patentiza con la privatización en el primer lustro de los años 90 de algo así como 1 200 empresas, con un valor de 23 mil millones de dólares,[85] quedándole a los subsiguientes gobiernos terminar con los remates, proceso destinado a procurar su concreción con la enajenación de Pemex.

Salinas procede efectuando operativos publicitario-policíacos arteros y sorpresivos, propios de un gobierno radical que se emplea a fondo para conseguir sus propósitos extremos, deshaciéndose de sindicalistas incómodos, corruptos pero no exclusivos y no depuestos por su defecto, sino por no ser de su bando, así que quita caciques en Pemex y en la Secretaría de Educación Pública (SEP) para instalar otros similares, nada más que afines a su política y deudores de la plaza que el Presidente les otorgaba.

El sigilo y la sorpresa para dar golpes espectaculares fue su especialidad, así lo hizo en el caso de la reprivatización bancaria, aprovechando la concertada y muy esperada visita del Papa, atrayendo ríos de gentes mientras se votaba en el Congreso la reforma bancaria, algo de suma importancia en la estrategia imperialista: “La privatización bancaria ha sido uno de los arietes centrales utilizados por Washington para desviar la inversión pública y privada de México lo más lejos posible del aparato productivo. La ruina de cientos de miles de micro, pequeñas y medianas empresas, el aumento desorbitado de la cartera vencida y la extranjerización bancaria afectan de la manera más grave el funcionamiento económico y político del país”.[86]

A como el Consenso de Washington lo concebía, la reprivatización bancaria y su posterior enajenación al capital extranjero deviene en un punto estratégico para establecer la dominancia estructural sobre un México dependiente, renglón de extrema importancia, creándose el instrumento de uso institucional por medio del cual la dependencia queda garantizada a la concesión de créditos externos y a la inversión, o no, de capitales metropolitanos.

El Tratado de Libre Comercio para la América del Norte (TLCAN) vendría a consolidar la apertura de México a las potencias atlánticas. Un torrente de empresas mexicanas que pasan a manos extranjeras: “De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox, siguiendo los lineamientos del gran capital financiero internacional y específicamente de sus arreglos con el FMI, el BM y el Tesoro de Estados Unidos, proceden al traspaso del control y usufructo de las principales actividades económicas a las CMN [transnacionales] y a un reducido círculo local asociado de megamillonarios, dejando el erario devastado, hacen atractiva la empresa de comparar lo que hoy ocurre en contextos históricos como los protagonizados por el santanismo y el porfiriato”.[87] El proceso de la compra-venta de México en esto radica y así se efectúa.

Procedimientos geopolíticos con fines geoeconómicos impulsados para consumar intenciones imperiales de larga data, en lo que viene a ser la historia de larga duración del coloniaje ejercido en este Continente por la Potencia que traslada la ‘herencia colonial’ de Europa hacia América, reproduciéndose el eje hegemónico Norte/Sur.

Los personajes de la comedia que deviene en tragedia de la compraventa de México aparecen cumpliendo su papel: en 1993 en el Departamento de Estado en Washington, José Córdoba da cátedra de neo coloniaje, en una conferencia en la que explicita el programa de privatizaciones y la Ley de Inversiones extranjeras promovido por Salinas, despertando de inmediato el entusiasmo en sus ‘programadores’, que el establishment usamericano de esa manera veía coronar sus esfuerzos por crear una administración de doctores en teoría y praxis de la dependencia al frente de México.

Apareciendo un personaje de la contraparte en esta comedia revelando lo que significa para el capital septentrional la apertura al ‘libre mercado’; trátese de un entusiasta empresario estadounidense que tras de escuchar la cátedra de Córdoba comenta: “el gobierno de Salinas es lo mejor que nos ha sucedido desde que López de Santa Anna nos entregó más de la mitad del territorio”.[88] Identificado queda así por tal sujeto la relación norte/sur en este episodio de la Comedia Neoliberal que propicia la Compraventa de México.

Que la nueva generación de gobernantes tecnócratas de México pasó a identificarse con los propósitos del capital imperialista, los que en torrente llegaban camuflados de inversión, procedimientos de injerencia financiera. La deuda fue instrumentada para ir bajando las defensas del gobierno mexicano a la apretura en procura del pastel de chapopote y sus refinados, que: “la petroquímica es sólo uno de los frutos maduros de la restructuración deudora de marzo de 1982”.[89] Confirmación al calece que hacía ver un ex funcionario del sector energético norteamericano justo el año en que CSG y el grupo de colaboradores por él configurado llegan a la SPP, instaurando el pleno ejercicio de predominio que establece el capital monopolista a través de sus transnacionales, episodio clave en la reconquista de México.

Sujeción de México festinada por el propio ex embajador estadounidense John Dimitri Negroponte, constatada en un documento confidencial enviado al subsecretario de Estado Bernard Aronson, en el que daba cuenta de que el TLCAN “era un instrumento que entre otros beneficios permitiría ‘institucionalizar la aceptación de una orientación estadounidense en la política exterior de México’”. Dejando en claro que con “el TLCAN México está en proceso de cambiar dramáticamente la sustancia e imagen de su política exterior”.[90] Y con el TLCAN se procedía a amarrar más a la administración priísta a las políticas de privatización.

Fue desde la SPP donde las misiones del FMI y del BM negociaron las líneas de condicionalidad acreedora con que se presiona al gobierno mexicano orientándolo por los rumbos neoliberales hacia lo que Saxe-Fernández termina por calificar de ser el: Mexico Purchase.

¿Y qué porcentaje de empresas ‘mexicanas’ pasan a tener ‘accionistas’ extranjeros camuflados con prestanombres mexicanos? De cualquier manera la compraventa es un proceso continuo que aún no concluye dado que no se ha podido deponer a los regímenes tecnócratas y dado que estos aún no logran culminar la compraventa de México enajenando del todo a Pemex y a la CFE al capital privado.

Efectuándose una traslación escalonada en la privatización de las principales empresas del país, que en tendencia va de su entrega a propietarios nacionales pasando de estos a propietarios extranjeros, tal y como ha acontecido con la banca.

Y como lo ha señalado AMLO, no se trata tan sólo de la compraventa de los activos de México al capital privado, sino del “peor saqueo de las riquezas y de los bienes de la nación que se haya registrado en la historia de México / Salinas no sólo se propuso entregar empresas y bancos propiedad de la nación a particulares, a cambio de acciones o sobornos para él y su familia, sino que se empecinó en crear un grupo compacto con quienes se beneficiaron por el remate de los bienes públicos, para que le ayudaran, económicamente y políticamente, a sustentar su poder transexenal”.[91] Dato clave para comprender que el neoliberalismo imperialista en México está anclado en un proyecto transexenal dirigido por el hasta hace poco ‘Innombrable’. Apuntalándose Salinas como Padrino de la mafia (plutocracia) mexicana y a la vez como alfil del imperialismo transnacional que penetra en México consolidando la hegemonía metropolitana.

Con la compraventa genérica de las empresas y los bancos de mayor capital, Salinas procura procrear una plutocracia con dos cabezas mayores: Carlos Slim y Roberto Hernández, el primero beneficiado con la venta de Teléfonos de México, el segundo compensado con Banamex, dado que no se le otorgó Telmex, y desde ese “entonces Roberto Hernández no deja de ver a Slim como su principal competidor en cuanto a tráfico de influencias se refiere”.[92]

Siendo tan pocos los pretendientes a la adjudicación de las preciadas empresas que cual regla de procedimiento si a un postor no se le otorgaba uno de los principales bancos o de las principales empresas, se le pasaba a otorgar otro u otra, compensándolo, si bien este(a) otro(a) solía ser de menor valía. Si el grupo Hernández-Harp Helú se quedó con Banamex, después de haber pretendido a Telmex, a quien ocupara el segundo lugar en la puja por Banamex –Carlos Gómez y Gómez- se le otorgó Somex.

De manera tal que a su arbitrio y conveniencia Salinas, como padrino de la ‘mafia que se apoderó de México’, procreó al llamado ‘grupo compacto’ que se constituye en la ‘nueva clase empresarial’, remasterizada para los nuevos tiempos: “En las fingidas subastas no se exigió a los aspirantes requisitos económicos, profesionales ni morales. Por eso, la mayoría de las empresas y de los bancos quedó en manos de gente sin escrúpulos, que sólo buscaba la ganancia fácil y rápida, bajo el manto protector de Salinas y al amparo de las garantías ofrecidas por el gobierno. Así surgió la nueva camada de banqueros salinistas. De todos ellos, sólo tres tenían experiencia bancaria, muchos eran propietarios de casas de bolsa o no contaban con ningún mérito empresarial, y algunos tenían dudosa reputación pública e incluso antecedentes penales. Como es de suponerse, los bancos recién privatizados operaron sin ningún tipo de supervisión o control, lo que dio lugar al otorgamiento de créditos cruzados o autopréstamos, y créditos quirográficos o sin garantías, así como a la entrega de créditos por consigna o influyentismo, como los autorizados en 1994 para financiar las campañas del PRI”.[93] ¿Alguien se puede extrañar de su pronta venta a extranjeros?

Que el ‘retorno de los barones del dinero’ a la banca fue a favor, como hemos visto, de los capitostes de la bolsa, haciéndose notar que su participación en el fraude del 87 pasó sin la requerida indagación e impartición de justicia, que miles fueron los perjudicados que vieron afectados sus patrimonios y no pocos terminaron suicidándose.

Se entregará la banca a quienes no han devuelto el dinero con que indebidamente se enriquecieron, para que repitan su hazaña. Ellos son los propietarios de las casas de bolsa y de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores. Sólo uno de sus miembros, Eduardo Legorreta, fue enjuiciado cuando en realidad los otros 37 propietarios de las casas de bolsa merecen el mismo castigo”.[94]

Éxito rotundo para la nueva generación de ricoshombres que con el crack del 87 obtuvieron ganancias estimadas en 5 000 millones de dólares: “Esa cantidad ha generando intereses y lo que se está invirtiendo en acciones ha multiplicado su valor en diez veces. Es decir, con lo que ganaron en 1987 están comprando la banca nacionalizada”.[95] Lo que no era poca cosa hacerlo ni decirlo.

Pero los banksters mexicanos no lograrán consolidar su dominio total en el sector financiero, aunando la banca a sus casas de bolsa y demás servicios comercial monetarios que ya prestaban, porque la competencia extranjera era superior en términos de capitalización a un tipo de bancos ubicados en el Sur secularmente dependiente de la importación de capitales, bancos menores incapaces de competir con los de las ‘grandes ligas’.

Raquíticos, costosos e ineficientes, así los consideraba Carlos Abedrop, quien fuera presidente de la Asociación de Bancos de México en el momento de la expropiación, prominente empresario que aseveraba que la banca mexicana frente a los grandes bancos extranjeros resultaba débil e incompetente, con rezagos ante las modernos procedimientos, “altos costos de operación, elevados márgenes financieros, reducida penetración en la economía, limitada cobertura de crédito….”.[96]

Demostrando tener una idea clara y precisa de la transformación que estaba aconteciendo con las finanzas internacionales, a partir de la venida a menos de los tres núcleos bancarios que dominaban al mundo: el estadounidense, el japonés y el europeo, ante el abandono de la convertibilidad dólar-oro; fuertes desequilibrios en el comercio internacional incrementando saldos desproporcionados entre deudores y acreedores nunca antes vistos; el incremento de nuevos países excedentarios [los petrodólares] que colocaron en los mercados enormes cifras de liquidez, “cuya colocación desbordó por completo lo que hasta entonces se conocía como sanas prácticas de otorgamiento y toma de crédito”; lo que da por consiguiente el crecimiento enorme de las deudas disimuladas como problemas de caja; y por último: “la internacionalización del ahorro, que dio lugar a la creación de mercados de capital que imponen sus condiciones a los países, violando las locales”.[97] Lo que en realidad pasaba a afectar a los países periféricos, siempre solícitos de capitales metropolitanos.

Acertando el magnate en considerar que se deberían producir fusiones para crear oligopolios bancarios o los raquíticos bancos mexicanos no podrían competir, en resultas de que los activos totales del sistema bancario sumarían 90,000 mdd, mientras que: “Uno solo de los 25 bancos más grandes del mundo tenía de dos a cinco veces el tamaño de todos los nuestros. El banco mexicano más grande, con menos de 20,000 millones de dólares en activos totales, es la décima parte del último de los 25 grandes y menos de la cuarta parte del Banco Bilbao Vizcaya, que no figura en el rango de los grandes mundiales”.[98] Lo que no sería óbice para que en el futuro cercano se adjudicase la compra del segundo banco de México.

El Banco de Comercio (Bancomer) fue otorgado al Grupo VAMSA de Eugenio Garza Lagüera, sector finanzas de VISA, vendido por el gobierno en un paquete accionario equivalente al 78.57% del total, representando 9 billones de pesos (de aquel entonces), igual a unos 3,000 mdd. Tal y como lo informó la Secretaría de Hacienda el mes de octubre de 1991, habiendo pagado VAMSA 7.7 billones de pesos, según la información oficial expresada, 2.99 veces el valor contable de Bancomer, superando la oferta de Operadora de Bolsa (OBSA), grupo que ofreció 2.88 veces el valor contable.

Lo interesante vendría a ser el saber que VAMSA tuvo que recurrir a “un préstamo sindicado del JP Morgan por 1,000 millones de dólares, que será pagado con acciones de algunas empresas del consorcio industrial. A su vez, JP Morgan colocará una emisión de 120 millones de acciones de Bancomer de los mercados internacionales”.[99] Lo que pasaba a ser un indicio del futuro a que estaban destinando a estos bancos por tales tipo de ventas límite y con préstamos de por medio para cubrir el pago, algunas no muy rigurosamente concertadas, tal y como acontece en el caso conspicuo del BCH.

Con el Banco de Cédulas Hipotecarias (BCH) el defecto radicó en a quién se lo vendieron, incluso y cuando había un empate entre dos ofertas en unos 900 mil millones de pesos. La SHCP decidió otorgárselo al grupo encabezado por Carlos Cabal Peniche (CCP), “dada su experiencia administrativa y su probidad” (sic).[100] Empresario yucateco avecindado en Tabasco, relacionado con el hijo del ex presidente de la Madrid, Federico.

Con el BCH ya se habían presentado problemas durante el sexenio anterior, ocurriendo que el director nombrado por el Presidente, Luis Antonio Chico Pardo, resultó prófugo acusado de haber cometido un fraude por 40,000 m de p,  apareciendo desde ese entonces Carlos Cabal Peniche en   calidad de ser un otro empresario vinculado a los negocios que la familia De la Madrid emprendía, obteniendo beneficios inmediatos. Estando relacionado con el hijo del entonces Presidente en la Platanera San Carlos del Golfo, probable o supuesta propiedad de Federico de la Madrid, apareciendo CCP como su ‘principal socio’; de la que se decía ser: “la empresa que acapara el plátano de Tabasco”, teniendo participación extranjera.

Otra empresa que correlacionaba ambas supuestas partes propietarias era Fundación Unión Caribe, en donde participa Cabal Peniche haciendo transas con Federico, por ejemplo, a pescadores; viniendo a ser aquella relación de negocios extensible e incluyente de otros funcionarios o ex funcionarios públicos y empresarios tabasqueños: “Cabal Peniche no sólo representa los intereses de la familia De la Madrid, sino también de diversos funcionarios públicos de Tabasco íntimamente ligados al gobernador Salvador Neme Castillo, quien se ufana públicamente de ser amigo de las familias Salinas y De la Madrid”.[101]

Proveniente de una familia cuyo negocio de una cadena de tiendas (‘Tu Casa’) había quebrado, Cabal Peniche se resarce durante el gobierno de MdeM, para cuando junto a Federico de la Madrid participa presumiblemente como prestanombres para crear la Platanera San Carlos. Y consta que CCP obraba de manera gansteril desde aquellas fechas: “Antonio Isidoro Morales, dirigente de los trabajadores de la platanera, denuncia que Cabal Peniche lo mandó secuestrar, encarcelar y torturar, por reclamar derechos laborales”. Isidoro Morales mismo cuenta que posteriormente el propio CCP le confió ser prestamista de Federico: “Me dijo: ‘Si Federico me quita el capital, los gringos se van, y si los gringos se van, harán lo mismo los árabes, y yo  me quedo en la vil miseria. También me dijo que las tiendas ‘Tu Casa’ estaban perdiendo millones de pesos diarios. Él y otros inversionistas se dedican a lavar dinero que los políticos le han quitado al pueblo y lo tienen que usar como inversión; encontraron el sureste como un lugar factible de hacer negocios y tener propiedades”.[102] Nada del otro mundo o que resulte increíble en México. Siendo el caso de que Cabal Peniche enfrentaba una orden de aprensión por delitos de secuestro y tortura.

Para comprender a quién se le estaba entregando este banco mexicano lo importante es lo consiguiente: en cuatro años CCP formó un conglomerado financiero empresarial denominado Eastbrooks, “cuyo director Luis Vicente Arce Gamas, es socio de Cabal Peniche. Eastbrook ‘es un grupo de compañías que funciona en todo el mundo como un banco internacional mercantil –dice un folleto publicitario-. Este grupo tiene oficinas en Zurich, Nueva York, Los Ángeles, Londres, México, Santiago de Chile, Buenos Aires y Hong Kong’, y cuenta al parecer con capitales árabes / Las compañías hermanas del grupo Easbrook están relacionadas con operaciones de banca comercial, bienes raíces, manufacturas (vidrio, productos de madera, servicios eléctricos), comercio (cuero, pescados y mariscos, bananas, melones, calculadoras y minerales), manejo de inversiones y asesoría de servicios, apalancamiento hacia el exterior y otras actividades de carácter internacional”.[103] Sin lugar a dudas todo un holding transnacional que insinuaba tener en México una conexión, la conexión de empresas supuestamente propiedad de Cabal Peniche en correlación con Arce Gamas…

Todo un consorcio cuyos auténticos dueños u accionistas no tenían por qué aparecer, incluyéndose en el caso del grupo tabasqueño a otras compañías hermanas de las ya mencionadas, agregándose: “Naturas Mexicanas (Tostonucos), Transportes Sureste Multimodal, Tiendas ‘Tu Casa’, hotel Don Carlos, Electrovisión y Tecnología, Transportes Doga e Importadora y Exportadora de Monterrey, que han formado Grupo Cabal, Grupo del Sureste y Grupo Industrial Norte-Sur, presididos por Cabal Peniche; todo en sólo cuatro años…”.[104]

Con capitales presumiblemente saudí árabes, la Platanera San Carlos arrendaba más de 10,000 hectáreas explotando trabajadores a lo bestia, pagando bajos salarios y pecando de evasión fiscal, contando con el ‘visto bueno’ del gobernador Neme Castillo, presuntamente incluido en el club de propietarios disimulados. Pero era el caso de que este grupo de potentados con su empresa platanera manejaban 10,000 hectáreas, pero sólo tenían registradas 350, en las que se logra producir 2 000 toneladas de plátano semanalmente; además de haber importado 60 tráileres infravalorando el precio que reportaron por su compra. “El capital social de la empresa es de 100 millones de pesos y sobre esa base declaran impuestos, entonces ¿cómo pueden adquirir barcos de miles de millones de pesos?”. Con perspicacia lo menciona Isidro Morales.

Para cuando la detención de un ex funcionario de Banca Serfín le hacía ver a la Procuraduría General de la República la trayectoria de ilícitos involucrados con este ‘grupo Tabasco’. Al descubrirse que el director de banca internacional Serfín, Salvador Cornejo Mendoza, detenido en Argentina, había autorizado la expedición de cheques en dólares supuestamente a una cuenta suya en los Estados Unidos, simulando operaciones comerciales internacionales. Pero el detenido en Buenos Aires declaró que sólo había autorizado el depósito en firme de un cheque por 985,000 dólares en Miami, perteneciente a Álvaro Domínguez de la Huerta, administrador de la Fundación Caribe, cheque que resulto de hule y rebotó. Pero no fue el único, puesto que solía otorgar regularmente cheques a esta empresa para su depósito, debido a que se sabía que el dueño real de Unión Caribe era el hijo del ex presidente. “Todas estas empresas [del ‘Grupo Tabasco’] adeudaban al banco unos 3,000 millones de pesos y se incluía, por supuesto, el sobregiro de 956 millones de pesos de Unión Caribe”.[105]

Cabal Peniche y Álvaro Domínguez aparecían como socios propietarios de la Platanera no así Federico de la Madrid. Los miembros del conglomerado del Sureste terminaron por pagar el adeudo reconociéndolo, pero el Sr. Cornejo Mendoza siguió siendo acosado por los representantes legales de Serfín. Y en el entrecruzamiento de personas que propició esta persecución, se le hizo saber a Cornejo Mendoza por intermedio de su sobrino Víctor Márquez Cornejo,  que se había involucrado en un asunto peligroso, puesto que le había autorizado el cheque a ‘delincuentes tales que pasaban a ser dueños del BCH’, vendido a CCP, representante de Federico de la Madrid. Dicho esto por Javier Campos y Cardo, subdirector jurídico de Serfín.

A su vez, Alejandro Grande Ampudia, director ejecutivo del Área Metropolitana y Periférica de Banca Serfín, le aconsejó al sobrino que se: “Aléjese del problema y de esta gente. Su vida corre peligro. Es gente peligrosa”.[106]

Misma Unión Caribe que contrataba y aprovisionaba flotas camaroneras en Ciudad del Carmen y les compraba la pesca a bajo precio para revenderlo e incluso exportarlo a un precio mucho mayor, pero al no reportar el ingreso de divisas obtenido a Hacienda, se creó un adeudo a las cooperativas de pescadores de Ciudad del Carmen, para cuando la empresa se declaró en quiebra y abandonó la Isla, dejando a los pescadores endeudados, motivo por el cual estaban perdiendo su patrimonio al serles requisados sus barcos.

La compra de BCH vendría a redondear este consorcio y sus negocios en el Sureste, pero tales procedimientos truculentos eran augurio de lo que vendría…. ¿Cuál banca consolidada, cual experiencia administrativa y probidad? ¿Se entiende, pues, a qué se debe la futura enajenación de los bancos mexicanos al extranjero?

Un País Apto Para el ‘Libre Comercio’. (La Injerencia del Norte)

Llegado el fin de sexenio salinista, la primea docena trágica neoliberal se cumplía con los efectos flagrantes que cabría esperar ante la aplicación irrestricta de la política económica neoliberal, causa del cierre de empresas con la concerniente pérdida de empleos, salarios bajos, inflación y el seguimiento muy cumplido del pago de deuda a la banca metropolitana, mientras que la banca nacional entregada a magnates incompetentes iba en vías de su entrega al extranjero.

No eran pocos los logros del novenario salinista empeñado en la aplicación decimonónica de una política económica fomentada desde los centros operativos del capital imperialista, funcionando como imposición de relaciones administrativas en favor de la concentración de capitales en una casta plutocrática, situación que se activa en relación inversamente proporcional al detrimento de la condiciones económicas detectadas entre los trabajadores asalariados y los desempleados afectados por el absurdo neoliberal de cerrar empresas y/o entregarlas a los capitalistas, a más de recortar el gasto público según esto, para contener la inflación, confiados de que en el próximo futuro se generaría mayor empleo por obra y gracia de la privada iniciativa. Por increíble que parezca.

Así las cosas, los empleos creados en lo que iba del sexenio alcanzaron la cifra porcentual de un 1.3%. Para inicios de 1994 y comenzando la incidencia del TLC, la nación mexicana se encontraba afectada por un ‘pavoroso desempleo’ cundiendo en la ciudad y en el campo, llegándose a la suma de 9 millones de potenciales trabajadores inactivos. Una muy difícil situación a la que el propio líder vitalicio de la Central de Trabajadores no le encontraba solución, considerando Fidel Velázquez que con el correr del último año del sexenio la creación de empleos no mejoraría, habiéndose incrementado en el primer semestre de 1993 el  desempleo en las principales 36 zonas metropolitanas del país hasta en un 3.4%.[107] Claro que a decir de Salinas esta situación se habría de componer cuando el TLC hubiese cobrado impulso.

Por ramas y sectores se advertía un deterioro total. La industria manufacturera era una de las que resentía en mayor medida la ‘modernización’, desmintiendo el supuesto impulso industrial proclamado por la administración neoliberal. De 1991 hasta ese entonces se habían despedido a 99,130 obreros, representando el 10.10% en tan importante sector productivo.

Lo que era producto de la entrega de paraestatales a la privada iniciativa, con sus consecuentes recortes inmediatos (automáticos), así como de la quiebra de miles de pequeñas y medianas industrias, todo ello en resultas de la aplicación irrestricta de las medidas de corte contraccionista recomendadas por el FMI.

Por lo mismo, “la industria de bienes de capital canceló 70% de las fuentes de trabajo directas durante 1993, de ahí que la fabricación de maquinaria y equipo a nivel nacional esté en franco retroceso”, tal y como lo afirmó un representante de la Industria de la Transformación (Canacintra).[108]

De 55 millones de personas que comprendían la población económicamente activa (PEA), 30 millones se encontraban desempleados o subempleados. Aquello sí que fue una transformación espectacular: “Petroleros, mineros, metalúrgicos, ferrocarrileros, electricistas, empleados bancarios y de líneas aéreas, agrónomos, maestros y burócratas, entre otros, se han convertido de la noche a la mañana en comerciantes ambulantes, taxistas, fayuqueros, mandaderos, lavadores de carros, ‘coyotes’, braceros, taqueros, policías privados, ladrones o pordioseros”. Y se sabía quién era el responsable: “el propio gobierno federal, con su política de desincorporación de empresas paraestatales”.[109]

Salarios bajos y por consiguiente crecientes deudas aunadas a la caída drástica en los niveles de subsistencia, haciéndose efectiva la ‘modernización de la banca’ reprivatizada. Pasando a operar con una falta de liquidez que para pronto encendía los focos rojos, afectando a “casi el 100% de las empresas”, según lo daba a conocer el presidente de la Confederación Mexicana de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia, de nombre Aurelio Tamez.[110]

El panorama pintaba muy oscuro para sectores y empresas, la radiografía de la economía mostraba los estragos causados por el salinato al mercado laboral. En Pemex un brusco adelgazamiento dejó sin empleo a más de 120 000 trabajadores transitorios, de base y de confianza. Cierto que el  ‘petroclub’ tenía privilegios excesivos, cual aristocracia sindical viniendo a menos, pero las medidas drásticas tomadas por Salinas no procuraban beneficio alguno a la empresa más estratégica de México, sino todo lo contrario, los neoliberales más decimonónicos de toda América Latina procuraban la privatización gradual de Pemex. Y por supuesto que un Pemex  en vías de privatizarse requiere de menores trabajadores, aunque los recortes no llegasen a la burocracia burguesa, porque eso va en contra del modelo pro empresarial.

En lo que respecta a la industria minera y metalúrgica: “En lo que va del sexenio, cerca de 60 000 trabajadores se han quedado sin trabajo en Altos Hornos de México (AHMSA) y Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas”. A tal grado llegó la afectación en este sector que: “De 68 asociaciones registradas, cada una con alrededor de 300 miembros, nada más quedan 12, pero ‘la verdad es que en todo el país habrá únicamente unos 70 mineros activos en cada una’”.[111]

Dejándose así el espacio despejado a los consorcios nacionales y extranjeros que vendrían a apoderarse de este otro sector extractivo prioritario, detentador de otra principal riqueza natural no renovable que este país posee.

Con los Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), Salinas procedió de manera flagrante a la entrega a empresas extranjeras y/o a su desmantelamiento. Por supuesto que los Ferrocarriles eran prioritarios para tránsito de carga, pero también un medio económico de viajar para millones de mexicanos de a pié; mas en un país empeñado en calcar el patrón de transporte usamericano, no se repare en que el servicio proporcionado por FNM le alivianaba la carga al mexicano de bajos ingresos, (a los habitantes de rancherías para quienes el ferrocarril era el medio de transporte idóneo, como medio de transporte eminentemente popular). Los empresarios de los autotransportes tomando a la fuerza esa demanda se lo agradecerían a su prócer.

Entre 1992-93, 32 000 trabajadores del riel optaron por el ‘retiro voluntario’, que el BM condicionó un préstamo de 5.5 millones de dólares a que se realizase una restructuración a fondo en la empresa limpiándola de trabajadores excesivos, por aquello de que hay que sanear lo que se va a entregar al empresariado, en tal función radica la modernización. Empresas limpias de polvo y paja qué si no al  potencial comprador no le agradan.

Junto con Pemex la Comisión Federal de Electricidad y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro estaban en la mira de tan modernos políticos privatizadores. Se tenía programado despedir a unos 15 mil empleados de la Compañía, lo que hasta ese momento no habían conseguido dada la resistencia presentada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)… Ya vendría sexenios después Felipillo Calderón a completar la misión, quitando esos últimos estorbos a la cabal modernización del país, para logro de cifras históricas en el empleo y bla, bla, bla…

En la misma secuencia de compulsión modernizadora en ruta hacia el Primer Mundo, los bancos reprivatizados eran un ejemplo del modelo de empleo que el neoliberalismo proporciona, considerándolas como lo que son, empresas emblemáticas de la apropiación capitalista que debían quedar en las manos auríferas de los midas men…, y de preferencia extranjeros, por aquello de que los mexican no dieron el ancho en tan preciada actividad en cumplimiento de tal proyección.

Desde principios de su estadía en los Pinos, Salinas comenzó por disminuir el personal empleado en los bancos nacionalizados, gran impulsor del desempleo que anima a los de la privada iniciativa a comprarlos con menor costo y pago de salarios, a lo que de inmediato contribuirán procediendo a alivianarlos aún más con recortes a tan excesivo personal en aras de la eficiencia y la competitividad.

Como lo podrá comprobar cualquier marciano que analice esto que dan en llaman ‘economía capitalista’, con tales programas de desempleo la solución a la crisis no tardaría en llegar -extraterrestre porque los terrícolas ya están completamente obnubilados y sólo una inteligencia foránea advertiría lo obvio del engaño neoliberal.

Los tres principales bancos: Bancomer, Banamex y Somex fueron los que se destacaron con mayores recortes, acorde con su jerarquía, cortando nóminas para que en su total los despidos alcanzaran al número de 34 mil ex trabajadores bancarios que gustosamente quedaban en libertad de encontrar trabajo sabe en donde, porque como lo estamos viendo no había para donde irse ante tan masivo recortadero; de seguro los nuevos empleos los traían los extraterrestres, porque los de la privada iniciativa y más si eran extranjeros, como buenos capitalistas no tienen esa obsoleta costumbre.

Y como el campo, nuestro campo, tampoco tenía porque ser prioritario, para cuando los tecnócratas ya habían encontrado la solución al problema alimentario con las importaciones masivas provenientes, también, del norte, pues para qué queremos agrónomos. Tal y como lo recuerda AMLO, el Secretario de Hacienda en el gobierno de Salinas, Pedro Aspe, se ufanaba de “que no tenía importancia el fomento de las actividades productivas del sector agropecuario porque en un mundo globalizado era más económico comprar en el extranjero lo que consumimos”. (Sic).[112] No cabe duda que a los chicago boys los convirtieron en soldiers del neoliberalismo lavándoles el cerebro y adoctrinándolos en los dogmas neoliberales, de manera similar a como acontecía con los auténticos soldados indoctrinados en la Escuela de las Américas. Fabricación de los dos tipos preferentes de agentes que el Imperio requiere para establecer su dominio.

Con tal consigna siguieron operando durante los subsiguientes sexenios neoliberales que México ha padecido, haciendo entendible por qué este país está en riesgo de una hambruna en un próximo futuro, a menos, claro está, que Monsanto y su siembra de maíz transgénico nos venga a salvar de tal calamidad. Así de negro pinta el panorama en seguimiento de las políticas entreguistas y de la apertura irreflexiva y favorable al gran capital que promueven los neoliberales, de un error a otro, la trampa de caer en manos de Monsanto se está preparando… (Lo que es caer en las trampas que el capitalismo imperialista tiende). Pero ‘no hagan caso a los alarmistas’.

De cierto que con tal perspectiva futurista por parte del régimen salinista los agrónomos egresados de la Universidad Autónoma de Chapingo salían sobrando, para qué quiere México sus propios ingenieros si del norte se nos da de comer. De 110 000 titulados cerca de la mitad no habrían de emplearse, “puesto que el campo no ha sido una de las prioridades del gobierno actual”, comentaba Emilio López Gámez, director de difusión de Chapingo.[113]

De seguro más prioritario vendría a ser la exportación de autopartes…, y a comer de fiado, o mejor dicho, a importar maíz de Nebraska ya que allá sí se siembra mucho pa’l ganado, que un país con superávits como México puede darse el lujo de importar lo más fundamental evitándose las molestias de producir para ser autosuficiente, algo anticuado  y mal visto en mundo Globalizado…. (Sí, por los neocolonialistas).

Menos empresas igual a menos trabajos, cualquier marciano lo entendería, pero no la dirigencia tecnocrática. De 1 millón 300 mil empresas habidas al inicio del sexenio, para 1994 habían desaparecido alrededor de 400 000, muchas de ellas con 10 a 20 años de antigüedad; así lo consignaba Raimundo Artis, presidente de la Asociación Nacional de Industrias de la Transformación (ANIT). ¿Significaría esto que México se estaba descapitalizando, desindustrializando? Habría que preguntarle al marciano.

Junto con las fuentes de empleo se perdía tecnología, dejando al país incapacitado para competir productivamente, apto para una mayor apertura a recibir del norte la tecnología de punta, previa concesión del pago por uso de patentes y regalías otorgadas a la industria originaria. De eso se trata la modernización neoliberal. Preparar a México para la apertura al exterior era concederlo al gran capital, nacional y extranjero.

A sabiendas de Perogrullo, con salarios bajos y gran cantidad de desempleados no se tiene poder adquisitivo, así que no era de extrañar que las ventas cayeran en un 7% generalizado, y que por cada nueva tienda abierta se cerrasen tres; que en este sector, por igual que en los otros, la política salinista creaba una élite de capitostes, los verdaderos ganones con la ilustre ‘modernización del país’.

Otro de los logros tempranos que la modernidad salinista le proporcionó al país fue el truene de la Industria Textil. Que como Perogrullo y el marciano saben, tampoco es prioritaria para una nación la industria del vestido, pues para la tara neoliberal, comer, vestir y tener un hábitat confortable no es lo fundamental de la economía, lo que se puede compensar con ver televisión, ir a misa, ir a los juegos y para algunos tener trabajos baladíes, que en el extranjero están produciendo por nosotros; y en todo caso; vénganos capitales internacionales a emplear la barata y desvalida mano de obra mexicana, garantizada con un muy amplio ejército de reserva.

Y si la industria textil quebraba, era debido a la apertura indiscriminada a la importación de ropa y al contrabando hormiga de prendas usadas muy baratas, lo que causaba estragos provocando la pérdida de unos 300 000 empleos, para cuando nuestra industria textil operaba a un 60% de su capacidad. Desde luego, ‘para qué hacer trabajar de más aquí, si allá (en China y demás) le están entrando duro a la confección de hilados, con máquinas modernas trasladadas del Primer Mundo’.

Lo mismo valía para la industria juguetera mexicana en franca vía de extinción. Desde aquellos años la invasión de juguetes ya dominaba el 74% del mercado nacional. “En 1991 esta industria daba empleo a 14 150 trabajadores. Pero cerraron 130 fábricas”.[114] Maquiladoras de juguetes ubicadas en Matamoros y en Chihuahua anunciaban despidos o su cierre al no poder competir con la invasión oriental.

Observándose que en ese tiempo las maquiladoras tenían ya una fuerte presencia en la zona fronteriza, sobre todo en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila,  advirtiéndose que un ciclo de estas empresas ensambladores había terminado. Para 1993 habían cerrado más de 100 empresas en el ramo textil, perdiéndose más de 3 000 empleos: “Adolfo Gott Trujillo, líder nacional de los trabajadores de la industria textil, asegura que de los 150 000 obreros que existían a principios del sexenio, sólo quedaban 80 000; y  que de 600 000 dedicados a la rama de la confección, únicamente hay 200 000”.[115]

Para terminar con el panorama previo a la entrada al TLCAN, ante la afectación al campo por las reformas al 27 y la no apertura a la movilidad del trabajo, se hacía saber que por falta de incentivación en la parte mexicana se preveía el incremento de la emigración clandestina y el hacinamiento en las principales ciudades, cuya cifra  ya rebasaba los nueve millones de personas.[116] Todo lo cual marca y ratifica los plenos logros de la modernidad salinista para cuando se estaba por alcanzar su clímax. Empeñados como estaban en lograr la conversión de México en una maquila proveedora de autopartes y petróleo al Norte. Así pues, ni empresas, ni trabajo, ni buenos salarios, pero el TLC venía al rescate.

Un Tratado Ejemplarmente Pro imperialista

El supuesto del acuerdo de ‘libre comercio’ se plantea como la vía para el desarrollo ahondando en la pretensión de modernizar a México, reformateando una añeja cantaleta que la administración salinista, presionada como estaba por la usamericana de Bush, se disponía a realizar. No estaban para saber que la modernización de México y el ‘supuesto desarrollo hacia el Primer Mundo’ son propósitos falaces bajo el orden internacional establecido por el dominio mundial capitalista desde los inicios de la Era Moderna.

El publirrelacionismo con métodos de la mercadotecnia electrónica fueron los medios empleados para promover el Tratado de Libre Comercio (TLC), a la manera de los gobiernos pantalla de fin de milenio, que crean con la mercadotecnia una ficción de ir hacia el desarrollo y estar mejor que antaño.

Para convencer al empresariado usamericano los de la administración Salinas consideraron indispensable venderles la imagen de un México diferente, ya no atado a las formas provenientes de la Revolución Nacionalista, por lo que la Secretaría de Comercio contrata a una agencia de publicidad estadounidense por tres millones de dólares, encargándole promocionar la imagen de un México aperturista, en procura de que las instancias decisivas estadounidenses se hicieran de una opinión positiva, garante de aceptación del Tratado; ‘pensando’ a la manera usamericana, denotando ya su integración a la ‘manera norteamericana’ de hacer las cosas.

No pudieron tener mejor tino que elegir a Kissinger Associates, empresa contratada para asesorar al gobierno sobre el TLCAN, lo que en específico debió de servir para que el propio Henry le transmitiera muy valiosos consejos a Carlos sobre cómo hacerlo bien; sí, como hacer bien un Tratado ejemplar en cuanto a apretura entreguista en favor del gran capital –preferentemente norteamericano, pero copiado por la plutocracia espejo ‘mexicana’. Gran cosa, el más connotado alfil del imperialismo en las últimas décadas, fiel servidor y operador de las acciones imperialistas más aberrantes, dándole consejos al alfil de México empeñado en favorecer de manera irrestricta al gran capital de allá y procreando el suyo acá.

Hipótesis de por medio de que el gobierno de Bush I presionó en específico a CSG para que aceptara el TLCAN, en concordancia con un eje de presión imperialista: deuda→ corrupción→ narcotráfico; en lo que pudo ser un chantaje ejercido en contra de un Presidente con un expediente fichado, en la presunción de que Salinas y su familia estaban involucrados en actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico, detectadas por los servicios de espionaje usamericanos. Y si la CIA promueve el narco consumo, a su vez lo emplea de garlito para que funcionarios prominentes latinoamericanos se comprometan en el negocio ilícito, resultando así fácilmente ‘influenciables’.

En la comprensión de John Saxe-Fernández, si Salinas en un principio afirmó que la asimetría entre las dos economías no hacía propicio el establecer ese tipo de convenio, se denota que pasa a cambiar de opinión repentinamente: “Según Jack Sweeny de la Fundación Heritage, Bush logró ‘convencer’ a Salinas de aceptar los términos estadounidenses del TLCAN  con base en el chantaje derivado de informes generados por el aparato de inteligencia de Estados Unidos en México, sobre la corrupción oficial y la penetración del narcotráfico en las altas esferas políticas. Bush sabía que las vulnerabilidades de Salinas en este renglón eran notables. A cambio del TLCAN Bush ofreció ‘permitirle’ seguir siendo ‘presidente’ por medio de una ‘narcoadmistía’”.[117] Chantaje en el cual los imperialistas de Washington debieron de tener una participación de iniciativa, siendo los causantes de la intensificación del narcotráfico que de México transita a su país para satisfacer el mercado más grande de adictos.

Dicho sea por el mismo autor gringo referido (Sweeney): “el narcotráfico, que penetró a niveles nunca vistos en la economía política mexicanas en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, fue posible gracias a la complicidad del gobierno republicano que buscaba sacar adelante el Tratado de Libre Comercio”.[118] Un empujoncito a concertar lo que las causas de fuerza mayor capitalistas sobre determinan.

De cierto que ya por educación, convicción y conveniencia, Salinas venía encarrerado en ese sentido, netamente proclive a la apertura considerada un proyecto toral de su política neoliberal, lo otro es un empujoncito para darle ánimos y lo realizase con toda convicción, a sabiendas de que: “la corrupción en México no es nueva, lo nuevo es cómo, con el programa de privatizaciones, el gobierno de Salinas amplió las oportunidades de corrupción a proporciones inimaginables y realizó las transferencias de riqueza más grandes en la historia del país”. Dicho esto por el ex coordinador de asesores del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, un tal Jack Blum.[119]

Que el TLCAN es básicamente una política concebida en Washington para imponer los intereses del gran capital monopolista.

Representando un cambio en la geopolítica llevada a cabo por el gobierno mexicano, desprendiéndose de Centro y Sudamérica para incorporarse a la Norteamérica dominada por los Estados Unidos, dicen, ‘aprovechando nuestra vecindad con el mercado más grande del mundo’. Adiós soberanía, proteccionismo, respeto a los sectores estratégicos, el ‘economista’ posgraduado en Harvard se había aprendido la lección de que ‘la economía mixta había fracasado de manera rotunda y definitiva y el Estado benefactor no funcionaba, por lo que la nacionalización de la banca fue el último episodio que comprobaba que las políticas de corte nacionalista no servían para superar los problemas, tal y como el mal funcionamiento de la banca nacionalizada lo venía a comprobar’…, sin mencionar lo mal empleada que estuvo desde 1983…, faltaría añadir.

Por lo que la apertura librecambista neoliberal se hacía indispensable, máxime si se promocionaba como la política económica que llevaba, ahora sí, a conseguir el desarrollo, México entraba en ruta a ser un país del Primer Mundo. Y en primera persona Salinas se presentaba como el prócer de la modernización: “‘decidí iniciar un proceso de privatización’, ‘decidí tomar este paso (refiriéndose al acuerdo con Estados Unidos), antes de lo que muchos esperaban”. [120]  Otra de las sorpresitas de su sexenio. (¿Lo apresuraría el empujoncito?).

El TLC por dentro, o mejor, para dentro, se vende a la opinión pública en un principio aduciendo respetar la soberanía y a los sectores estratégicos de la economía nacional consagrados en la Constitución (el truco radicará en ir considerando no estratégicos a rubros, sectores y empresas que como tales estaban así considerados de manera constitucional). Pero ante los empresarios mexicanos se oferta el Tratado con un cariz que sí denota su sino, pretextándose los supuestos beneficios que conllevaría su aplicación procediéndose a privatizar a más no poder y gestando la apertura a la inversión extranjera.

Solapadamente la apertura se irá dando, no pudiendo hacerlo de manera franca con el caso de Pemex y la CFE, de manera tal que la estrategia para ir efectuando una privatización de facto, pero disimulada, se realizaría por medio de la subdivisión de Pemex y de la no consideración como prioritaria de la industria petroquímica, en un principio….

El Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte se considera la ruta inminente e inequívoca al desarrollo; el fomento al empleo en los tres países involucrados; la reducción de la migración de trabajadores mexicanos hacia el norte, gracias a una mayor inversión de empresarios estadounidenses; trabajadores mexicanos que “en su México del futuro tendrán trabajo en territorio nacional”. Dándole Salinas la bienvenida a la inversión estadounidense porque: “significa mayor creación de empleos, pero también porque le demostrará al pueblo mexicano que la apertura de la economía, su desregulación, el estímulo de la inversión extranjera, la privatización de empresas paraestatales, en realidad significan un mejor nivel de vida” (sic). Y para  cerrar con broche de oro el anuncio de tiempos mejores, la inauguración de la era moderna en México, un Salinas exultante invitaba al presidente del Citibank “a financiar la reconstrucción industrial mexicana y ya no la deuda”; y vénganos tu reino TLC: “Bienvenidos a la nueva era de la amistad entre México y Estados Unidos”.[121]

Demasiado bueno para ser real; las apariencias engañan, la asimetría entre plantas industriales, sectores comerciales y de servicios son demasiado amplias; se llamaba a los productores nacionales a competir desprotegidos, pues el Estado liberaloide retiraba las ayudas y subsidios a la productividad cumpliendo muy cabalmente con las disposiciones fondomonetaristas, el problema radicaba en que se abría el país sin obtener la reciprocidad de la contraparte; el ‘libre mercado’ se efectivizaba  de Norte a Sur, pero el Norte de por sí más productivo se protegía en los rubros en donde podía verse desfavorecido.

La asimetría funcionaba a favor de un intercambio desequilibrado que pasaba a quedar desregulado, simple y sencillamente México, la más débil industria de Norteamérica se desprotegía convirtiéndose en exportador a modo de complemento maquilador de lo que el mercado usamericano requiere, e importador de los excedentes de la producción de nuestros vecinos del norte, quienes muy bien intencionados se disponían a ‘invertir’ en el Sur de Norteamérica, explotando mano de obra barata y recursos naturales concedidos en la apertura. Nada que ver con el auténtico desarrollo ni con propiciar mejoras económicas para la mayoría de los mexicanos.

Aspectos importantes para los inversores estadounidenses y canadienses, como la protección a las patentes se tornan prioritarios. Si quieren que llegue la libre empresa y la industria desarrollada, México habría de cambiar sus leyes garantizando los inmediatos beneficios y regalías pagadas a los propietarios de los derechos y patentes de la nueva industria.

Fue el asesor estrella de Salinas quien -aún y siendo ambos candidatos a la futura presidencia- viajó a los Estados Unidos para entrevistarse con George H. Bush, ocasión cuando por vez primera se habla de implementar el TLCAN. Fue el propio candidato republicano a la presidencia de su país quien realizó la primera referencia: “‘Ya hemos hablado con gente del equipo del señor Salinas para afianzar y ensanchar nuestros lazos políticos, económicos y comerciales’, dijo Bush. Así, el enviado de Salinas fue artífice de la reunión de noviembre de 1988 entre los dos presidentes electos, conocida como el ‘Espíritu de Houston’, en la que se establecieron los principios de una nueva agenda bilateral”.[122] Córdoba Montoya tuvo prioridad por sobre otros funcionarios para tratar lo concerniente al TLC desde antes de que fuera nombrado por Salinas ‘vicepresidente’, por algo sería.

Lo que insinúa que la iniciativa obviamente efectuada por la parte estadounidense encontró acogida y empezó a implementarse en la parte mexicana teniendo en el doctor de Stanford a su promotor estrella, desenvolviéndose con toda libertad otorgada por Salinas en el ‘Espíritu de Houston’. ¿Qué casualidad? En realidad los agentes políticos partícipes encajan como piezas ad hoc en el rompecabezas o crucigrama que propone el capital transnacional metropolitano.

La invitación a invertir en México que los tecnócratas realizan es producto de la condición de subdesarrollo asumida de manera tácita e inconsciente, lo que representa el principal defecto de un México subdesarrollado, su falla en el modelo productivo dependiente o supeditado a la inversión-invasión extranjera, por lo que el defecto histórico-estructural con la política neoliberal no hacía sino verse incrementado.

A la manera de los negocios del Imperio, el TLCAN se cabildea en la misma línea histórica de consolidar la hegemonía estadounidense, viniendo a ser “un mecanismo de consolidación de las sujeciones imperialistas que históricamente han tipificado la relación bilateral”.[123] Lo que se constata en que a diferencia del acuerdo mercantil europeo, con el TLACAN no se trata de aminorar las asimetrías económicas entre el Norte y el Sur, sino de favorecerse de ellas y acrecentarlas.

Muy en la línea de otorgar prioridad al negocio y no a las personas, se procura la libertad de tránsito –trafique- de capitales y mercancías, mas no de personas, nada de libre tránsito humano, salvo el que pudiese venir a darse entre los de cuello blanco –ejecutivos y funcionarios de alto nivel. Así pues, no a una reforma migratoria, las mercancías tienen preferencia para transitar en el Mercado de Norteamérica, los trabajadores deben permanecer en el Sur, como mano de obra barata a ser explotable de preferencia in situ, salvo una mensurable cantidad que pase a ser empleada en los trabajos más bajos y despreciables, como los que se proporcionan en el campo, despreciados por toda clase de ciudadanos usamericanos, salvo una porción de los propios méxico-estadounidenses.

La diferencia en sueldos se consideraba paliar con la instalación de maquiladoras en la frontera norte de México, pero estas eran fabriquitas de autopartes que se montaban para aprovecharse, precisamente, de  la mano de obra barata. Resulta inconcebible aceptar un Tratado que se abre a la mayor producción industrial de la Potencia Mundial, alegándose reciprocidad entre las partes.  Desde su concepción originaria estaba claro que el TLCAN intensificaría la desproporción entre una economía y otra, favoreciendo ampliamente la expansión estadounidense.

Privatizaciones a potentados nacionales y extranjeros y apertura de la frontera a las importaciones, deslocalización de la industrias usamericanas, pero preferentemente al Lejano Oriente, para ser invadidos por mercancías transpacíficas, ciertamente una oscilación que aminora un tanto el flujo directo preferente N/S. Pero son los intereses de los empresarios estadounidenses los que determinan que así ocurra. (Y ojo, porque ante el incremento de salarios en China la oscilación vuelve a apuntar hacia México).

Para México, como para el resto de naciones del Sur, el Tratado de Libre Comercio conlleva desde un principio más aspectos negativos que positivos, con la implantación de reformas que afectan la real economía nacional, para lo cual las instituciones financieras internacionales instrumentan las medidas de corte monetarista, ofreciéndolas como la solución a la estangflación, detectándose desde un principio que no han de representar solución alguna, sino más bien servirán para ahondar más los problemas, la desigualdad en sí.

Sí no qué fin pueden tener las siguientes medidas pretendidas como soluciones: privatizaciones, disminución del gasto público, mayores impuestos, disminución del crédito, contención salarial, apertura al flujo superior del comercio extranjero. Ninguna relación favorable para un país subdesarrollado por su menor capacidad industrial.

La secuencia que forzó la apertura fue: crisis → ‘ayuda externa’ → compraventa.

Concesiones al gusto del ‘inversor’: Apertura irrestricta eliminándose restricciones a la inversión externa; paridad jurídica con las empresas de la nación –en caso de que las hubiere en la industria importada-; no exigencia en los requisitos de desempeño y cero impedimento a la repatriación de capital a la matriz. Un paraíso para las transnacionales.

El abandono de los postulados nacionalistas emanados de la revolución, ‘Doctrina Carranza’, que procuraban la soberanía nacional y la protección de los recursos naturales, abandonados cuando que la nación infra desarrollada está obligada a cuidar sus recursos naturales, pues representan su máxima fuente de riquezas, si no lo hace empobrece y ni hablar de la población sin capacidad de trabajo calificado; ni recursos ni trabajadores igual a nación empobrecida.

Y la amenaza radicaba en que las reformas neoliberales no harían sino por beneficiar a los capitalistas, mas no a las poblaciones. A las claras el TLC  representaba el triunfo de la intervención norteamericana en procura de expandir sus mercados, incitando la apertura indiscriminada que se concretaba en la compraventa de México, lo que Saxe-Fernández sintetiza en dos frases que toma prestadas: “nacionalizar es descolonizar”. Vicente Lombardo; y su antítesis: “privatizar es desnacionalizar o recolonizar”, Miguel Ángel Conchello.[124]

En el TLCAN desembocan décadas de propuestas y medidas de injerencia económica presentadas por el FMI-BM-BID, de un catálogo de proposiciones en pro de la inversión y la propiedad privada, a conseguir sus objetivos con la desregulación, que es lo que pasan a conseguir con los libres tratados comerciales.

Habiendo sido el caso de que la ‘Doctrina Carranza’ inspiró el ánimo al Artículo 27, no reconociendo  a la Doctrina Monroe, procurando la solidaridad inter latinoamericana y el establecer alianzas en defensa del interés nacional y macroregional, además de reivindicar la herencia cultural indoamericana, posiciones que desagradaron profundamente a las autoridades usamericanas.

Las reformas salinistas desecharon toda normativa o principio nacionalista: “En suma, al margen del espíritu y la letra de la Constitución, del interés público, del derecho al desarrollo y a la defensa del medio ambiente, el gobierno adecuó el aparato normativo del país a las exigencias de los acreedores. Esta transformación se realizó con el fin de traspasar el control y usufructo a favor de CMN  del exterior y un selecto círculo de inversionistas-especuladores locales, vastas operaciones entre las que resalta el sector bancario y por sus graves implicaciones geoeconómicas y geopolíticas, el energético (petróleo, gas natural, petroquímica, electricidad) y la infraestructura”.[125]

El TLCAN se convierte en el modelo de instauración macro regional de un libre mercado favorable a las metrópolis septentrionales y a sus empresas monopólicas transnacionales, consiguiendo el anhelo neoliberal de aminorar el papel desempeñado por el Estado en la conducción del desarrollo económico-industrial: “Por este medio se sacrifica la capacidad del país para impulsar un desarrollo económico e industrial propio, se perpetúa la condición tributaria y sólo se favorece a un grupúsculo local y a las empresas extranjeras”.[126] Concentración, pues, en el capital monopolista, así, desenvolvimiento de la dialéctica negativa que el capital imperialista ejerce sobre el mundo, cual etapa epigonal de su predominio, pero hasta ahora indetenible y por lo mismo autodestructivo como implosión.

No obstante, la intención de expandir a todo el orbe un tratado semejante de fuerza centrípeta septentrional metropolitana fracasó al rechazarse el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AIM, siglas en inglés), a formalizarse de manera semejante al TLCAN, lo que se intentó en diversas rondas de negociaciones efectuadas en París entre 1995 y 1998; lo mismo aconteció con el ALCA que la administración Bush II quería imponer en América Latina, contando con la ‘colaboración desinteresada’ de Vicente Fox Quezada, un empleado de la Coca Cola que llegó a ser presidente de México, por increíble que parezca. Tratado similar al TLCAN que pretendía extenderse a Centro y Sudamérica, pero que se topó con la férrea oposición del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, -y no nada más de cartabón lleva la designación-: Hugo Rafael Chávez Frías, respaldado por Néstor Kirchner, mandando al carajo al ALCA, evitando así la desgracia a sus economías y el que se debilitasen sus Estados.

Quedando de esa manera perfiladas las dos orientaciones políticas de realce histórico: la de un México subsumido en el dominio decadente del capital imperialista, al que como arrastre le lleva su integración pasiva con el TLCAN y demás praxis neoliberales, con rumbo fijo e inobjetable hacia una problemática agudizada que ha de detonarse cual crisis que estalle en los años por venir. Mientras que entre los países que componen al ALBA se están dando los primeros pasos por la ruta de la sustentación nacional y regional, lo que puede ser nacionalismo en procura de plantar las estructuras institucionales de apoyo mutuo interregional, en procura de la segunda independencia. Teniendo en la agresión imperialista  y en la burguesía pitiyanqui al enemigo interno que se opone a cualesquier modificación sustantiva del status quo capitalista.

La diferencia radica en dejarse arrastrar por la decadencia capitalista o intentar desarrollar un orden diferente, el que necesariamente debe de terminar por ser socialista.

El Remate. Listos Para la Continuidad…

La venta de paraestatales fue apoteótica: “en cinco años, de 1988 a 1993 se enajenaros 159 empresas de participación estatal mayoritaria y 20 de participación estatal minoritaria; 62 activos y unidades industriales, así como 10 casos especiales, en los que se encontraban sociedades mercantiles de fomento. Se trató de la desincorporación de empresas como Telmex, Mexicana de Aviación, [Imevisión] Televisión Azteca, Siderúrgica Lázaro Cárdenas, Altos Hornos de México, Astilleros Unidos de Veracruz, Fertimex, ingenios azucareros, minas, fábricas de tractores, automóviles y motores, de cemento, tubería, maquinaria, entre muchas más”.[127] Prácticamente el parque industrial que el Estado había a duras penas logrado edificar en medio siglo.

El auge del salinato no produciría otra cosa sino el incremento de los multimillonarios marca Forbes, para eso sirvió la venta de bancos, paraestatales y la incorporación al TLCAN. Si tan solo en 1988 la familia Garza Sada se incluía en la lista Forbes, al concluir el sexenio se inscribieron en ella 23 magnates más, representando el boom de la plutocracia procreada por Salinas, y no de la economía mexicana. La economía mexicana jamás alcanzaría un cuarto lugar mundial, como sí lo consiguió en cuanto a número de multimillonarios. Sólo por detrás de los Estados Unidos, Japón y Alemania, ese fue el gran logro de la modernización que consiguió Salinas. (Al parecer F. Calderón se confundió al saber de este logro, sacando de esto que México llegaría a ser la 4° economía del mundo).

La entrada de México a la OCDE (Organismo de Desarrollo y Cooperación Económico), fue festinado por Salinas y los de su establo como la realización de su sexenio transformador, México se convertía en un país desarrollado y entraba por la puerta grande de su frontera Norte al Primer Mundo…. Sólo que para ocupar los últimos sitios en los indicadores de bienestar económico de importancia dentro de esa organización. La misma OCDE que en el inicio de la Crisis consideró que ésta, “la crisis tenía un carácter estructuralmente coyuntural”. (Sic).[128]  De tal calaña son estas organizaciones internacionales encargadas de dirigir la economía mundial, adláteres del gran capital.

Y la flacidez de los logros alcanzados por Salinas no alcanzaban ni para dos meses después de su sexenio; y eso que Zedillo, Gil Díaz, Gurría, Serra Puche y demás etc., etc. que conformaban el equipo de sus incondicionales ocupaban los puestos relevantes en la siguiente administración siguiendo los mismos lineamientos. Se trataba de los PRI tecnócratas que habían llegado para seguir gobernando durante un cuarto de siglo. (Gurría dixit).

Feliz Año Nuevo, Bienvenida al TLC, 1 de enero de 1994.

Año nuevo de 1994 y tan pronto como se inicia el ‘libre comercio’ con las potencias de América del Norte se obtiene una respuesta auténtica que parte de lo más profundo de México, haciendo saber que el México oficialmente presentado como un país a punto para dar el salto al Primer Mundo es una farsa. El país que ante el fracaso del autodesarrollo con la substitución de importaciones, a efectos del cambio en los procedimientos hegemónicos que impone el capital metropolitano, se entregaba al Norte abriéndose al asalto a los mercados del Tercer Mundo que se hace prioritario para la recuperación de ganancias y activos requeridos por la élite capitalista.

Haciéndose ver que México no iba de motu propio en ruta a una mayor interrelación con los poderes fácticos septentrionales. Aquello era el comienzo de un arrastre hacia una mayor dependencia, la que no ayudaría a sacar a la mayoría de los mexicanos de la pobreza, sino que la ahondaría aún más.

La sabiduría innata de los indígenas de Chiapas, abrazando la causa de la Revolución profunda zapatista los hacía aparecer en San Cristóbal como fantasmas brotados de la tierra para dar cuenta de que México no era un país en vías de desarrollo, sino uno que resentía seculares rezagos. Sólo con tal irrupción oportunamente histórica, para marcar el contraste, se hace manifiesta la condición de vida de los más afectados por la dominación capitalista desde la vieja colonia, dando cuenta de la necesidad de levantarse en armas por una causa justa ante la marginación en que el Estado mexicano los mantiene.

Como dijo el misterioso encapuchado que encabezó la toma de San Cristóbal: ‘Podrán cuestionar la manera, pero nunca las causas’. Aquello era el inicio de una rebelión que habrá de perdurar hasta que el capitalismo sea finiquitado.

Continuará


[1] Carlos Acosta. “La política del actual gobierno apunta al genocidio: Ifigenia Martínez –producción y trabajadores, sacrificados a la especulación-“. Proceso No. 551, 25-05-1987.

[2] Ibid: 14.

[3] Ibid: 16.

[4] Ibid: 17.

[5] Tomado de: Carlos Acosta. “La vida en México, peor que hace cinco años –el país de Miguel de la Madrid-. Proceso. 578, 30-11-1987: 9.

[6] Proceso 551, “La política actual del gobierno…”. Op.Cit.: 17.

[7] Carlos Acosta. “Paso a paso Miguel de la Madrid entregó el país a los grandes empresarios –la sociedad igualitaria nueva nunca llegó-“. Proceso No. 629, 21-11-1988: 8.

[8] Proceso 551. Op.Cit.:  17.

[9] Ibidem.

[10] Carlos Acosta. “La propiedad simultánea de empresas y casas de bolsa, fuente de productivos manejos -los clientes pequeños son los peces chicos-“. Proceso 550, 18-05-1987: 6.

[11] Ibid: 7.

[12] Ibid: 8.

[13] Ibidem. Subrayado añadido.

[14] Ibidem.

[15] Ibidem.

[16] Fernando Ortega Pizarro. “Legorreta usa toda su capacidad de presión para que se privatice la economía –el poder empresarial, en el tapete-”. Proceso 607, 20-07-1988:11.

[17] Carlos Fernández Vega, citado por Gerardo Galarza. “La Familia del Director del Banco de México entre las 114 que controlan la economía”. Proceso 581, 21-12-1987: 16. Con información proporcionada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Publicada en La Jornada incluyendo información aportada por el reportero Fernández-Vega tomada de la Bolsa Mexicana de Valores y de la Comisión Nacional de Valores.

[18] Ibid: 17.

[19] Carlos Acosta. “La banca oficial impugna la conducción económica del país –quejas de represión y reducción de sus funciones-“. Proceso 554, 15-06-1987: 24

[20] Carlos Acosta.  “Ya sin el estorbo del gobierno, la Bolsa crece explosivamente”. Proceso 559, 20-06-1987: 18.

[21] Enrique Maza. “En el convenio con los bancos, Hacienda fue todo: asesor, firmante, aval, juez –México aceptó un concepto de soberanía ajeno-”. Proceso 561, 3-09-1987: 8. Y consta que los ‘honorarios del Citibank’ exigidos en el acuerdo lindan en la descarada y excesiva exigencia del usurero para con el deudor, pago de honorarios igual a pago de los caprichos del Shaylock, prácticamente hasta los gastos del papel del baño de los retretes bancarios a cuenta del erario mexicano que sumisamente los tecnócratas se dispusieron a pagar.

[22] Ibidem.

[23] Ibid: 10. Subrayado añadido.

[24] Ibidem. Subrayado añadido.

[25] Ibid: 11. Subrayado añadido.

[26] Carlos Acosta. “Parcial y atrasada ‘transparencia’ de Petricioli: el acuerdo: muchos sacrificios, pocos logros”. Proceso 547, 27-04-1987: 13.

[27] Ibidem.

[28] Fernando Ortega Pizarro. “Círculo vicioso en la deuda interna: más intereses para colocar más Cetes para pagar intereses…”. Proceso  579, 7-12-1987: 8.

[29] Ibid: 9.

[30]Fernando Ortega Pizarro. “Fortalecido por el gobierno, Agustín Legorreta desafía a gobierno: fuera manos de la economía”. Proceso 575, 9-11-1987: 21.

[31] Rodman Rockefeller, citado en Proceso 575. “Propuesta de Legorreta: en comercio e inversión, dar todo a Estados Unidos –el Consejo Coordinador Empresarial, vocero de Washington-: 21. Subrayado añadido.

[32] Ibidem.

[33] John Saxe-Fernández. La Compra-Venta de México. Plaza-Janes, 2006: 103.

[34] Fernando Ortega Pizarro. “Con la venta de paraestatales, a precios de oferta, se concentra aún más la riqueza –de última hora desesperada búsqueda de dinero-”. Proceso 625, 24-10-1988: 12.

[35] Guillermo Correa. “A manos privadas y con todas las ventajas, los mejores ingenios”. Proceso 625: 14. Con referencia a lo manifestado por Sergio Peña del Campo, dirigente cañero de la Huasteca Potosina, quienes el 7 de octubre del 88 publicaron un desplegado dirigido al Sr. Presidente en el que afirmaban sentirse traicionados, ignorados y pasados por alto, “además estamos a punto de ser vendidos como un activo no contabilizado de los ingenios. Todo esto sin haber sido tomados en cuenta y sin haber tenido la oportunidad de defendernos, como encomendados en la peculiar institución  vigente durante la Colonia”. Ibid: 14.

[36] En: Carlos Acosta. “Sin definir lo que es estratégico, el gobierno se deshace hasta de empresas que ganan”. Proceso 607: 12.

[37] Ibid: 13.

[38] Carlos Acosta. “El empecinamiento en el gradualismo arruinó la economía nacional –cinco años de políticas equivocadas-“. Proceso 598, 18-04-1988: 21. Subrayado añadido.

[39] Carlos Acosta.  Proceso 578. “La vida en México, peor que hace cinco años”: 8.

[40] Proceso 618, 5-09-1988. “El Informe presentó el país que se quería y ocultó el que tenemos –un sexenio maquillado con retórica-“: 17. Información y texto de varios reporteros.

[41] Ibid: 18.

[42] John Saxe-Fernández-Gian Carlo Delgado. Imperialismo Económico en México. Debate, 2005: 51

[43] Proceso 618. Op.Cit.: 18.

[44] Fragmento del discurso de toma de posesión pronunciado por Carlos Salinas en: Elías Chávez. “Toma de posesión: repudios y promesas”, 4 de diciembre de 1988. Salinas en Proceso, Grijalbo-Proceso, 2012: 86.

[45] John Saxe-Fernández. La Compraventa de México. Op.Cit.: 114.

[46]Ibid: 115. “Los cadáveres de Francisco Xavier Ovando, secretario de Acción Electoral del FDN y colaborador cercanísimo de Cuauhtémoc Cárdenas desde hace 17 años, y de Román Gil Hernández, colaborador de Ovando en tareas electorales, fueron encontrados el sábado 2 de julio, poco después de las 22:30 horas en el automóvil propiedad de Ovando, en las calles de Rosario y Zoquiapa, Colonia Lorenzo Boturini, en la ciudad de México. El primero de ellos fue muerto de cuatro tiros y el segundo de uno. Los cinco en la cabeza. Los cinco calibre 22LR, marca Remington / Poco más de una hora antes, los dos, acompañados por Jorge Fernández Martínez, habían salido de las oficinas de la Corriente Democrática, en la colonia Nápoles. Fernández Martínez bajó del coche en la esquina de Isabel la Católica y Fray Servando Teresa de Mier para dirigirse a su casa. Gil Hernández iba a ser llevado a una estación del Metro. Los tres trabajaban en la estrategia de recolección de información electoral que el FDN preparaba para el día de las elecciones”. Gerardo Galarza. “Obrador Capellini asegura que el asesinato de Ovando no fue político y él siempre fue político –se contradice el procurador Franco y el jefe de la Policía Judicial-“. Proceso 610, 11-07-88: 26. Subrayado añadido.

[47] “Las cifras del PRI, para preparar a la gente, coinciden los candidatos de oposición”. Proceso 598,  18-04-1988: 10-11

[48] Ibid.

[49] Elías Chávez. “Toma de posesión…”. Op.Cit.: 90.

[50] Así resumen John Saxe–Fernández y Gian Carlo Delgado la contrarreforma salinista agraria en: Imperialismo Económico en México: 51.

[51] Salvador Corro y Guillermo Correa. “La reforma al artículo 27 se apega a recomendaciones del Banco Mundial”. Proceso 788, 9-12-1991: 23. Siendo una referencia de Jorge Alfonso Calderón Salazar, a la sazón diputado perredista.

[52]Saxe-Fernández/Delgado. Op.Cit.: 52.

[53] René Villareal. La Contrarrevolución Monetarista –teoría, política económica e ideología del neoliberalismo-. Océano. 1984: 460.

[54] Sax-Fernández – Delgado. Op.Cit.: 53.

[55] Citado por Guillermo Correa y Salvador Corro. “50 opositores fueron barridos y en una sesión se aprobó la iniciativa agraria” Proceso 788, 9-12-1991: 24.

[56] Andrés Manuel López Obrador. La Mafia que se Adueñó de México… Y el 2012. Grijalbo, 2010: 23. Subrayado añadido.

[57] Guillermo Correa. “Acción que propiciará el resurgimiento del latifundio: líderes campesinos –la ‘contrarreforma agraria’, en marcha-“. Proceso 784, 11-11-1991: 10. Subrayado añadido.

[58] Líderes campesinos citados por Guillermo Correa. Ibid: 13. Subrayado añadido.

[59] Saxe-Fernández/Delgado: 53. Subrayado añadido.

[60] Guillermo Correa. Proceso 784. Op.Cit. Con información proporcionada por José Luis Calva.

[61] Andrés Manuel López Obrador. Op.Cit.: 71.

[62] Entrevistado por Guillermo Correa. “La contrarreforma de Salinas complementa y profundiza la de Alemán: Cuauhtémoc –Cárdenas no sólo repartió la tierra, sino los elementos para que produjera-“. Proceso 786, 25-11-1991: 6.

[63] Samule Máynez Puente. “Campesinos capitalistas”. Proceso 789: 38.

[64] Cuauhtémoc Cárdenas, en entrevista citada, Proceso 786: 7.

[65] Guillermo Correa. Proceso 784: 13. Referencias de José Luis Calva, quien termina aseverando lo consabido: “No hay necesidad de ninguna reforma para sacar adelante al campo y hacerlo que, incluso, genere excedentes exportables. Lo único que deben darse son los recursos que siempre ha negado el gobierno”. Ibidem, subrayado añadido.

[66] Luis Ángel Garza. “Vaquerías, primer intento de transnacionalizar el campo, a medias por falta de agua e interés”. Proceso 786: 14.

[67] Citado en: Guillermo Correa. “Para contrarrestar la protesta de campesinos el gobierno monta actos de apoyo a la reforma, -el presidente escucha, pero no cambia su decisión”. Proceso 787, 2-12-1991.

[68] Guillermo Correa y Salvador Corro. “Organizaciones agrarias se declaran en lucha contra las reformas al artículo 27 –manifiesto de apoyo, que los firmantes no conocían-. Proceso 788, 9-12-1991: 24.

[69] Ibidem. Testimonio de Álvaro López Ríos, coordinador del Consejo Agrario Permanente.

[70] Ibid: 25.

[71] Rius. Calzonzin y CIA. Proceso 791, 30-12-91: 27.

[72] Saxe-Fernández/Delgado: 143, n. 7. Cita de Lucía Domville.

[73] Ibid: 55.

[74] Ibid: 56. Subrayado añadido.

[75] Ibid: 58. Subrayado añadido.

[76] Carlos Acosta, Gerardo Galarza y Rodrigo Vera. “El ‘vicepresidente’ Córdoba Montoya”. 5-04-1992. Salinas en Proceso: 137.

[77] Ibid: 134-135.

[78] Ibid: 135.

[79] Carlos Acosta. “La banca devuelta”, 6 de mayo de 1990. Salinas en Proceso. Op.Cit.: 107.

[80] Ibid: 110.

[81] Ibid: 111.

[82] Ibidem.

[83] Ibid: 113.

[84] John Saxe-Fernández. La Compraventa de México: 113.

[85] Ibid: 91.

[86] Ibid: 119. Subrayado añadido.

[87] Ibid: 106.

[88] Ibidem. Subrayado añadido.

[89] Ibid: 110. Subrayado añadido.

[90] Ibid: 137.

[91] López Obrador. Op.Cit: 16. Subrayado añadido.

[92] Ibid: 18.

[93] Ibid: 20-21.

[94] Asociación de Defraudados e Inversionistas de las Casas de Bolsa, Carta enviada al Presidente de la República, el 16 de junio de 1991. Citada por Fernando Ortega Pizarro. “Con las ganancias de las casas de bolsa, emerge una nueva generación de banqueros –el fraude del 87 quedó en el olvido-“- Proceso 785, 1-07-1991: 13.

[95] Ibidem. Subrayado añadido.

[96] Carlos Abedrop, citado por Carlos Acosta en Proceso 778, 30-09-1991: 19.

[97] Ibid: 17.

[98] Ibid: 19.

[99] Fernando Ortega Pizarro. “Cuando parecía que OBSA se quedaba con Bancomer, Hacienda lo dio a VAMSA –una adjudicación con ganador aparentemente predeterminado-“. Proceso 783, 4-12-1991: 23. Subrayado añadido.

[100] Fernando Ortega Pizarro. “En el grupo comprador del BCH, funcionarios del gobierno de Tabasco –negocio redondo para políticos-“. Proceso 792, 6-01-1992: 7.

[101] Ibidem.

[102] Ibidem. Subrayado añadido.

[103] Ibidem.

[104] Ibid: 8.

[105] Ibid: 9.

[106] Ibidem.

[107] Salvador Corro y Guillermo Correa. “Desempleo y cierre de empresas: preludio al TLC”, 2-01-1994. Salinas en Proceso: 163-164.

[108] Ibid: 169.

[109] Ibid: 165.

[110] Ibidem.

[111] Ibid: 166.

[112] López Obrador. Op.Cit.: 68. Subrayado añadido.

[113] Salvador Corro y Guillermo Correa. Salinas en Proceso. Op.Cit: 167.

[114] Ibid: 168.

[115] Ibid: 169.

[116] Ibid: 170. A decir de José Luis Calva.

[117] John Saxe-Fernández. La Compraventa de México: 121.

[118] Ibid: 122.

[119]Ibid: 124. Citado por Dolia Estevez, “Empresas privatizadas por Salinas, en manos de narcotraficantes: FBI”, Financiero, 9 de mayo de 1995: 30.

[120] Carlos Puig. “La utopía del librecomercio”. 17-06-1990. Salinas en Proceso: 116.

[121] Ibid: 117. Siendo un fragmento del discurso del Presidente Salinas ante la élite empresarial norteamericana en Washington D.C.

[122] Salinas en Proceso. “El vicepresidente Córdoba Montoya”: 139.

[123] Saxe-Fernández. La Compraventa…: 170-171.

[124] Ibid: 175-76.

[125] Ibid: 206.

[126] Ibid: 206-207. Subrayado añadido.

[127] López Obrador. Op.Cit.: 21.

[128] Ramón Tamames. Introducción a la Economía Internacional. Alianza, 1983: 226.

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1 comentario en “Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): EL Salinato”

  1. jean paul dice:

    REFERENCIA. COMUNIDAD ABORIGEN DE NEGRA MUERTA SOLICITA CUMPLIMIENTO DE LEYES 23302 y 26206 PIDE MEDIDAS QUE GARANTICEN LA EDUCACION SUPERIOR UNIVERSITARIA DE SUS MIEMBROS. SOLICITA INTERVENCION DEL REPRESENTANTE DE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS; DE COMUNIDADES ORIGINARIAS ARGENTINA (DEFENSOR DEL PUEBLO, Intendente, profesor, maestro…) Originarios piden educación superior universitaria en sus jurisdicciones (enviado el 7 de febrero de 2012 al ministro de educación nación y de prov. de Jujuy, INAI … diputados y senadores por Jujuy ,Defensor del pueblo…sin respuesta a la fecha)
    En el tiempo se ha considerado y reconocido la integridad personal del descendiente del originario como ciudadano argentino, entonces se ha remarcado el siguiente:
    1-Prohibir la esclavitud moderna y la servidumbre, que en el transcurso del tiempo se ha logrado con mucha efectividad impartiendo únicamente la educación primaria. En tanto que una educación de nivel superior contribuye en el desarrollo mental en su proceso de análisis y síntesis; más favorece a la investigación y a tener un criterio personal, que hoy se necesita.
    2-Luego ante la falta de garantía en el derecho a la educación de nivel superior que vulnera irremediablemente a los niños y adolescentes y ante la ausencia del Estado que no asume su indelegable rol tutelar y no concurre al amparo del niño y del adolescente que padece deserción temprana del sistema escolar, y falta de propuesta que estimule su crecimiento y afirmación como persona; entonces acuden:
    Los integrantes de diferentes comunidades originarias, o aborígenes y reclaman Acción de Amparo por la inobservancia de la Ley 26206 de Educación Argentina y de la Ley 23302 de Protección de comunidades aborígenes, en cuanto a la intensificación de los servicios de educación y cultura en las áreas de asentamiento de las comunidades indígenas, cuyos planes deberá, resguardar y revalorizar la identidad histórico-cultural de cada comunidad aborigen. En ese sentido requieren que se instrumenten las siguientes carreras superiores universitarias:
    Arquitectura (dentro de la jurisdicción aborigen de Abra Pampa y Humahuaca).
    Investigación científica en: Matemática, Física, Química (Abra Pampa y Humahuaca).
    Computación. Luz. Sonido. Acústica. Reflexión (Negra Muerta, Iturbe, Humahuaca).
    Investigación y tecnología en Procesamiento de alimentos: frutas, verduras, carnes… (Tilcara)
    Investigación y tecnología en fabricación de cerámicos, mosaicos y azulejos… (Humahuaca
    Investigación y tecnología en reparación de automotores y motos (Humahuaca, Abra Pampa, Tilcara)
    Investigación y Tecnología en fabricación del vidrio (Abra Pampa).
    Investigación y tecnología en el tratamiento de carpintería industrial: madera y metal (Abra Pampa, Humahuaca).
    Tecnología en observación astronómica. Aprovechamiento del viento, aire, sol…Radar, Panel solar, Energía eólica (Abra Pampa, Cochinoca)
    Investigación y tecnología sobre el cuidado del Ecosistema. Y aprovechamiento de sus recursos naturales: bosque, suelo, río… Forestación, viveros y otros. (Comunidad: Ocloyas, Paipayas, Osas
    Cultivos Especiales. Investigación y tecnología sobre producción de granjas. Ganadería .Avicultura, piscicultura y otros. (Ocloyas, Paypayas, Osas)
    Comunicación. Investigación y tecnología en producción de cine, y tratamiento de radio y televisión (Humahuaca ,Tilcara, Abra Pampa)
    Gastronomía regional e internacional (Humahuaca, Tilcara, Abra Pampa)
    Conservatorio de Música (Humahuaca, Negra Muerta, Tilcara, Abra Pampa)
    Dibujo y pintura (Humahuaca, Tilcara, Negra Muerta)
    Arte escénico. Danza (Humahuaca, Tilcara)
    Por otro lado las comunidades originarias solicitan becas para alumnos primarios y secundarios. Así también como el incremento de partidas para sus comedores escolares. También piden que se habiliten alberges estudiantiles en las comunidades de Negra Muerta, Humahuaca, Abra Pampa y Tilcara; y se instrumenten becas para alumnos que siguen estudios universitarios en otros puntos del país, o subsidios hasta que finalicen su carrera universitaria.

    Humahuaca, 30 de diciembre de 2012

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