Estados Unidos Mexicanos

Escrito por on Nov 22nd, 2012 y archivado en Destacado, Macías opina. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Estados Unidos Mexicanos

Un ataque de las fuerzas conservadoras al sistema federal. Un ataque a los estados mexicanos. Un ataque a las posibilidades de desarrollo de las regiones que conforman los estados unidos mexicanos (así con minúsculas, pues no hablo aquí del nombre propio). Un soterrado ataque de las fuerzas conservadoras que vuelven por sus fueros, para reimplantar el sistema centralista. En fin, un ataque para lograr que la burocracia central controle, decida y mande en todo el territorio nacional sin posibilidades de decisiones de los estados ni de los municipios. Poco a poco vuelven por sus fueros. Esa es la razón de fondo, la motivación real por la que Felipe Calderón, actual Presidente de los Estados Unidos Mexicanos (perdón, Felipe, aunque te duela, así es la denominación del cargo que aún detentas) presentó hoy ante el Poder Constituyente Permanente una iniciativa de reforma constitucional para cambiar el nombre oficial del país.

Abandonar el nombre de Estados Unidos Mexicanos, simplemente por el de “México”. Esa es la propuesta del actual Presidente de la república federal mexicana. Fue sorpresivamente anunciada hoy jueves 22 de Noviembre de 2012 y tal como lo dijo el propio Presidente, enviada hoy mismo al Poder Constituyente Permanente. Una propuesta gravísima, fundamental, anunciada al cuarto para las doce, a sólo ocho días y fracción, de que termine el período constitucional del sexenio de gobierno.

Sin lugar a dudas, para todos los mexicanos la palabra “México” es sagrada y nos hace vibrar. Es la expresión de nuestra tierra, de esa patria que es la tierra de nuestros ancestros; es el vocablo que nos une y nos identifica. “México” es la expresión de nuestra identidad.

Sin embargo, pretender confundir o asimilar el concepto sociológico del vocablo en la denominación constitucional del estado mexicano y así pretender cambiar el nombre oficial de nuestro país, es no entender el sistema federal y más bien es presentarse soterradamente como un enemigo del federalismo y forjar un eslabón más en la cadena que cada vez más fuerte ata al país a los intereses de las fuerzas conservadoras, centralistas y sobre todo partidarias del fanatismo político, social y religioso y pretender hacernos volver a tiempos ya superados.

Dijo Calderón que el nombre de “Estados Unidos Mexicanos” fue una denominación de coyuntura, proveniente de la época inmediata a la en que triunfó el movimiento independentista, denominación por imitación a la de nuestro vecino del Norte. No coincido. Estás equivocado Felipe.

Tal vez Felipe nunca leyó “Las Diputaciones Provinciales”, obra de Nettie Lee Benson, quien a través de un riguroso análisis histórico y político demuestra que nuestro país es realmente una unión federal de estados. El federalismo mexicano no es una ficción ni es una copia y la denominación oficial de nuestro país no es ni copia ni vocablo sin sentido.

A lo largo de los años, quien esto escribe, siempre se ha manifestado como defensor acérrimo del federalismo mexicano. No hay una sola palabra en todo lo que he publicado durante años, desde 1995 a la fecha, que por la menor sombra de duda o de contradicción pudiera presentarse como una negación sobre la realidad del federalismo mexicano. Por el contrario, siempre me he manifestado a favor de la vigencia y del reforzamiento del sistema federal. Creo en los estados como entidades socio-políticas y creo en los estados como entidades que saben ejercer su gobierno autónomo unidos en una federación en atención a los intereses comunes.

Tenemos identidad nacional sin duda. Múltiples factores nos unen, pero también múltiples características nos separan. No es lo mismo el norte, que el centro o el sur. Las características sociológicas son distintas; hay muchas costumbres distintas, aunque haya algunos rasgos de igualdad. Somos un mosaico geográfico y humano; esto es la esencia social del federalismo. Pero también somos un mosaico político y de poder y sobre todo de raigambre en la historia. Tlaxcala existe como estado porque los tlaxcaltecas nunca fueron sometidos por los aztecas. Michoacán es estado, porque los aztecas no pudieron someter a su dominio a los purépechas. Aguascalientes se separó de Zacatecas por razones de la política del poder. Nadie puede decir que son iguales los guerrerenses (con su batallón de “los pintos”) a sus vecinos michoacanos o oaxaqueños. No hay uniformidad social, jurídica, de usos y costumbres ni política entre los habitantes de los estados de la península de Yucatán y los de la Baja California. No se pueden comparar las características de los chiapanecos con las de los neoleoneses, ni las de los chihuahenses con las de los tabasqueños. Ni siquiera se pueden confundir las de los hidrocálidos con los de los habitantes del Bajío, no obstante su proximidad. Y así, respecto de los demás.

México es realmente una unión de estados y lo ha sido desde los albores de su independencia. Las diputaciones provinciales –división territorial originada durante la colonia por las reformas borbónicas de 1776- fueron el resultado de reconocer la definición sociopolítica de las regiones del país y de ahí surgieron los estados mexicanos. De ahí surgieron los “estados unidos mexicanos”. Así,  cuando se consuma la independencia y después de superar al primer Imperio, por medio de aquél famoso “Voto del Congreso” de 1822, se crea la república federal bajo el nombre de “Estados Unidos Mexicanos”.

Este nombre no es de coyuntura sino de esencia. Felipe, estás mal. Te recomiendo que leas. La realidad político-jurídica de México no es coyuntaral, sino esencial y de ahí la denominación. Los conservadores, como tú, siempre han concebido al país como una entidad centralista y centralizada, donde el poder de los burócratas del centro minimiza y ningunea a las regiones y sobre todo pretende asumirse con alcances principescos, de realeza, de monarquía, de absolutismo.

Inicialmente, Felipe, me manifesté como un simpatizante de tu acción gubernativa. Después, los hechos evidenciaron que tu gobierno conducía y conduce a una balcanización del país, ello por la ineficiencia y corrupción centralista, el país desgarrado. Desde entonces manifesté públicamente mi oposición. Hoy que pretendes darle el golpe del comienzo del fin al federalismo mexicano.

Cambiar el nombre oficial al país no es cuestión de coyuntura. No es cuestión de semántica. Tiene un transfondo profundo; es cuestión de ideologías. Es llevarnos sin remedio al centralismo en el que gobierna desde lejos una burocracia sin visión, conforme a sus intereses. Cambiarle el nombre al país es una regresión en nuestro penoso esfuerzo por el desarrollo.

Vivir la esencia de los estados como entidades es ponernos en el camino del crecimiento, del desarrollo, del progreso. No podemos regresar. El cambio de nombre es una regresión, porque México no nomás es Tenochtitlan; el México social de hoy es el estado, el ente político que une a los estados. México es los “Estados Unidos Mexicanos”. No todo en México es Tenochtitlan. Viva México!

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1 comentario en “Estados Unidos Mexicanos”

  1. Gilberto Carlos Ornelas dice:

    Decimonónico debate sin resolver aún..

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