La Andropausia

Escrito por on Oct 2nd, 2012 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Psicología. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

La Andropausia

Andropausia

A lo largo de la vida tanto el hombre como la mujer afrontan una serie de fases del desarrollo humano. En la mujer, generalmente, entre los 45 y los 55 años de edad se produce la menopausia, es decir, el cese permanente de la menstruación y por lo tanto, la incapacidad de tener hijos, lo que produce efectos tanto físicos como psicológicos. En el hombre, surge un proceso que, aunque también produce trastornos físicos y psicológicos; no aparece de forma brusca sino paulatinamente y es conocido como Andropausia.

La Andropausia (del griego pausia, cesar) es el proceso por el cual las capacidades sexuales del hombre merman con la edad como resultado de los bajos niveles de testosterona en el organismo.

La Andropausia es un proceso lento y progresivo que consiste en el declive gradual de las funciones fisiológicas en el hombre y en especial sobre la capacidad sexual. La edad en la que empieza a afectar a los hombres es variable, pero en general, se presenta alrededor de  los 50 años. La causa es el descenso del nivel de andrógenos, que son las hormonas sexuales masculinas, y en especial de la testosterona. Este proceso no termina bruscamente con la capacidad de engendrar, pero supone una serie de cambios hormonales, físicos y psicológicos que se acompañan de cambios de actitud, fatiga física y mental, disminución del apetito sexual y en definitiva de pérdida de energía y agilidad.

La menopausia masculina se inicia con cambios sutiles, que usualmente son atribuidos erróneamente a condiciones de estrés, depresión o cambios de la edad. Este proceso es largo y paulatino, y no termina abruptamente con la capacidad de engendrar vida ni mucho menos con el deseo y el ejercicio de la sexualidad. Algunos factores pueden contribuir a acelerar el desarrollo de la Andropausia tales como la actitud ante la vida, el estrés, el consumo de alcohol, las lesiones o cirugías, algunos medicamentos, el sobrepeso o la obesidad, la falta de actividad física, la diabetes o el consumo de drogas.

Entre los efectos físicos de la Andropausia se destacan:

  1. Deterioro de la función testicular y de la producción de testosterona.
  2. Dificultad para provocar y mantener la erección.
  3. Disminución de la calidad seminal y capacidad de procreación. (No obstante, la aparición de la Andropausia no supone la imposibilidad de engendrar).
  4. Cambios en el metabolismo, con aumento de la tendencia a acumular grasas, especialmente en el abdomen, agrandamiento de las mamas y caída del vello corporal.
  5. Fragilidad ósea, reducción de masa muscular y pérdida de agilidad física.

Efectos psicológicos de la Andropausia

La transición hacia la madurez es una etapa complicada por lo que se le denomina coloquialmente como “la crisis de los cuarenta”. Aunque no todos los hombres que atraviesan esta etapa la viven de la misma manera, la Andropausia puede provocar numerosos cambios y síntomas, mismos que pueden presentarse no sólo como signos referidos directamente a la función sexual, como por ejemplo la dificultad para provocar y mantener la erección; sino que también afectan al plano anímico, provocando irritabilidad, intranquilidad, disminución de la autoestima, pérdida de confianza en sí mismo, temor ante situaciones que antes eran rutinarias y tanto las situaciones personales como las familiares, se ven afectadas.

La aparición de la Andropausia en el hombre y la menopausia en la mujer hace que las relaciones sexuales en la pareja sean cada vez más esporádicas y que algunas veces lleguen a desaparecer. Pero en la mayoría de los casos, esto se debe más a cuestiones sociales y psicológicas que a razones puramente fisiológicas. Por otro lado, en una sociedad en la que la imagen cobra cada vez más importancia, el cambio en el aspecto físico es difícil de aceptar, unido al paulatino menoscabo de las aptitudes físicas y sexuales, hacen que la autoestima del hombre se resienta y que en ocasiones se caiga en procesos depresivos y de ansiedad.

Como reacción hay quienes intentan huir de este rumbo, buscando un cambio significativo y dramático en sus vidas, y es muy frecuente que comiencen a vestir o tener comportamientos que puedan parecer inapropiados para su edad; incursionen en alguna actividad deportiva o recreativa; o busquen un idilio repentino. En cierto modo, la explicación subyacente es un intento desesperado de recuperar su juventud, puesto que, en la mayoría de los casos, las expectativas, tanto laborales como sociales que se tenían, no se han cumplido y ello provoca un estado de crisis personal.

Muchos hombres no aceptan que su sexualidad no sea la misma que cuando eran jóvenes, pero si son capaces de conocer y manejar esos cambios, pueden seguir gozando de una sexualidad totalmente plena y satisfactoria. La sexualidad tanto en el hombre como en la mujer contiene elementos psicológicos muy fuertes y cualquier pareja puede tener un florecimiento de su sexualidad a edades avanzadas.

Algunos otros síntomas psicológicos que provoca la Andropausia son:

  1. La sensación subjetiva de insuficiente masculinidad que se manifiesta por pérdida de confianza, postura desgarbada, tono de voz vacilante y aire de debilidad.
  2. Otros indicadores son la pérdida del interés por los proyectos, nuevas ideas y el deseo de competir con otros hombres, que pudiesen estar asociados a la depresión de la persona que la experimenta. El riesgo parece ser que esta depresión se considera como un problema emocional esperado, una depresión reactiva o una respuesta a los eventos de la vida cotidiana, cuando en realidad puede ser el resultado directo de cambios bioquímicos en el cerebro debido a la reducción de los niveles de testosterona de acuerdo a amplias investigaciones.
  3. El cerebro tiene gran número de receptores para la testosterona, por ello en la Andropausia un síntoma importante es la menor vitalidad psicológica, que se traduce en la disminución del rendimiento intelectual, ya que los cambios cognitivos se relacionan con el deterioro neuronal y la pérdida de arborizaciones dendríticas, generando mayor susceptibilidad a presentar estados depresivos o cuadros de ansiedad;  factores que afectan directamente la atención, la concentración y la memoria.
  4. Surgen también pensamientos recurrentes sobre sentirse “más viejo” y cada vez es más frecuente que los jóvenes los traten de “señor”. Lo anterior, acompañado de una serie de cambios físicos y orgánicos, que van marcando la declinación inexorable del cuerpo.

Para algunos hombres uno de los factores desencadenantes de la crisis de la madurez puede consistir en el deseo de reconocimiento. Es frecuente que muchas crisis de la mediana edad de los hombres pasen inadvertidas y terminan como los efectos de un cambio de trabajo, un cambio de casa, o un cambio de esposa, como si algo externo fuera la causa. Lo anteriormente citado, no quiere decir, que no exista una crisis interna verdadera, simplemente se señala el hecho de que el hombre, por factores culturales y de educación, no toma conciencia plena de ese conflicto; ya que tiende a negar, reprimir o intelectualizar lo que le ocurre en este período de vida.

La Andropausia, implica un proceso difícil, en el cual la persona enfrenta el duelo sobre la pérdida de la juventud. Una crisis existencial genera ansiedad e incertidumbre. El enfrentarse inadecuadamente a estas crisis puede provocar situaciones sombrías en la identidad de la persona, se desestabiliza la relación de pareja, se abandona a los hijos, se recurre a un cambio de imagen, e incluso, las cosas que lo mantenían estructurado – trabajo, amigos, familia, red social, ímpetu y motivación para lograr sus metas, actividades deportivas, ejercicio de la sexualidad,  sensación de masculinidad y de ser importante, el mundo que le rodea en general, puede ser interpretado súbitamente como insustancial o insignificante. La mayoría de los psicoterapeutas creen, que la comunicación, el autoconocimiento y la creación de nuevas estrategias relacionales,  puede ser la clave para prevenir que las crisis de la madurez terminen en un desastre.

Los especialistas reconocen que se trata de una etapa necesaria por lo que no hay que desesperarse, sino tratar de reconocer las propias limitaciones y buscar las respuestas dentro de sí mismo; sin embrago, si esta crisis se prolonga más allá de los seis meses a dos años que debería durar, es recomendable, acudir a asesoría profesional para que no se convierta en un estado de angustia permanente e invalidante. Es indudable que la Psicoterapia brinda la posibilidad de una vida más plena, de reencontrarse con aquellas partes de la personalidad que no han sido reconocidas como propias, y con ello, tener la posibilidad de integrarlas y encontrar un desarrollo más maduro, armónico, saludable y que le permita preparase para afrontar la última etapa de vida: la vejez.

Be Sociable, Share!

Los comentarios estan cerrados