Cuando los diarios nacionales llegaban en la tarde

Escrito por on jul 23rd, 2012 y archivado en Destacado, Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Ricardo Rodríguez de la Vega

A propósito del Mercado Terán y sus inmediaciones, hace unos días el señor Antonio de Luna de Luna me contó que en la puerta principal del establecimiento, por la calle de Juárez, se instalaba hace muchos años un pordiosero, que no lo era tanto, y que en realidad llegó a amasar una pequeña fortuna con las limosnas que recibía.

Terminada la jornada laboral, si así pudiera llamársele, se iba a la cantina Los pericos, que estaba en el Pasaje Arteaga –así se llama actualmente-, es decir, el lado norte del mercado, que era también la zona de las birrierías. La cantina estaba ahí, casi llegando a la esquina con Juárez, y entonces iba este hombre, y brindaba por todos aquellos penitentes –lo dijo peor- que le habían dado alguna moneda…

También me contó que cuando el edificio de la cantina fue derribado apareció dinero, y como entre nosotros esas noticias corren como agua en pronunciado declive, pronto se llenó aquello de personas.

Aquí sucede como en la política, que el que sabe no dice y el que dice no sabe, y quien encontró el dinero muy probablemente se quedó debidamente callado. O sea que al Sr. De Luna no le tocó nada de ese dinero, ni a mí, y por eso le cuento lo anterior. Es más: ni siquiera me enteré.

Pero lo que sí me consta es que había un ciego que tocaba el acordeón en la puerta del correo, en la calle de Hospitalidad –ahora, para que no se oiga tan feo, a los ciegos les dicen invidentes, aunque esto no modifique en nada su situación-. Este que le digo era un hombre bajito, bien comido, y a mí me llamaba la atención su alegría; la manera como desafiaba su ceguera, y entonces sucedió que un día me lo encontré en la zona del mercado Terán, y requirió que alguien lo ayudara a cruzar la calle. Como el más a la mano fui yo, le ofrecí mi inútil auxilio.

Apoyó una mano en mi hombro y cruzamos la calle, rumbo a la taberna mencionada. No recuerdo qué me platicó, pero no se me olvida que cuando llegó a su destino, al cruzar las puertas de la cantina dijo a los parroquianos; exclamó el ciego: ¡ya los vide!...

En fin. Aquella fue una lección de vida que no olvido, pero que, por desgracia, y dada mi testarudez, no he aprovechado lo suficiente…

Cambio de tema. Quizá si tuvo la bondad de leer mi columna de la semana pasada, recordará que terminé evocando la presencia en esta ciudad, de los diarios nacionales, que aquí pudieron leerse como Dios manda y prescribe, es decir, en la mañana, y acompañados con una pieza de pan, un jugo de naranja y/o una taza de café, sólo hasta que se construyó el actual aeropuerto y, tiempo después, hubo vuelos diarios que traían la prensa nacional. Esta posibilidad comenzó a ser una realidad entre 1983 y 1984.

Me acuerdo que el vuelo inaugural al puerto aéreo Jesús Terán lo hizo un DC-8 de Aeronaves de México –entonces tenía ese nombre la línea aérea que ahora es Aeroméxico-; ese avión magnífico de cuatro motores en las alas, que en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado se disputó los aires del mundo con el Boeing 707.

En efecto, fueron esas las naves más grandes, hasta que irrumpió en el cielo su majestad, el Boeing 747 que, hasta donde tengo noticia, no ha aterrizado nunca aquí.

Este vuelo que le digo fue recibido por ahí del medio día, por el Lic. Joaquín Cruz Ramírez, que hizo multitud de cosas en representación del gobernador Rodolfo Landeros. El vuelo comunicó las ciudades de México, Aguascalientes y Tijuana.

Pero no era de eso sobre lo que quería platicarle, sino sobre la lectura de los diarios nacionales. Quizá ahora, con tanta maravilla tecnológica, más de alguno se imprime aquí; incluso de los que se editan del otro lado del Océano Atlántico, y que aquí se venden como si fueran locales, tal y como ocurre con el español El País; cosa de mandar por la Internet el archivo ya formado, y conectarlo a la imprenta…

Pero antes de que hubiera vuelos cotidianos, o la posibilidad de imprimirlos aquí, el asunto se resolvía de otra manera. Cuando el Sol le daba la espalda a la ciudad, llegaba una camioneta de tres toneladas a Publicaciones Excélsior, en el Parián, de la que eran bajados varios bultos de periódicos amarrados.

Mi padre compraba… creo que el Novedades, y en más de alguna ocasión debí recogerlo en su nombre. En verdad era toda una experiencia entrar en aquel local, profusamente iluminado. Ahí se mezclaban los aromas de los chocos que preparaban, el café y el papel nuevo, recién convertido en periódicos y revistas y, por supuesto, las conversaciones.

Recuerdo una ocasión en particular en que recogí el diario. Antes de entregarle a mi padre el paquetito vi que traía, en primera plana, una fotografía del automóvil Lotus del corredor mexicano de automóviles Fórmula Uno, Ricardo Rodríguez, hecho papilla contra la famosa curva aperaltada del autódromo de la Magdalena Mixhuca. La impresión fue tal, que todavía estoy viendo el automóvil destrozado, amarrado a unas cadenas que lo suspenden en el aire, supongo que por obra y gracia de una grúa.

Rodríguez se mató a los 20 años, el uno de noviembre de 1962…

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2 comentarios en “Cuando los diarios nacionales llegaban en la tarde”

  1. Minoria dice:

    Muy buen artículo. Sólo una corrección para la línea final: en español se dice primero de noviembre y no uno de noviembre.

  2. jimmy dice:

    Muy bien Carlos, excelente su artículo, y muy buena memoria; le completo la historia de la camioneta de tres toneladas que llegaba diario por la tarde a EXELSIOR , era de color rojo y me parece que era International.
    Y sí, los Boeing 747 nunca han aterrizado aquí, y según me dicen los expertos el problema es de tipo administrativo debido a la clasificacion oficial del aeropuerto Jesus Terán, no tanto por la extension de la pista, ya que solo habria que hacerle algunas adaptaciones en las plataformas. Parece que ya se está trabajando en ese tema para que pronto nuestro aeropuerto pueda operar tambien como de carga en vista del boom que se viene con nuevas inversiones automotrices, eso le agregará al Estado una gran fortaleza logística, que ya tiene de por sí por la situacion geográfica estratégica.

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