La subordinación en la etapa neoliberal (Tercera Parte)

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La subordinación en la etapa neoliberal (Tercera Parte)

La subordinación en la etapa neoliberal (Tercera Parte)

1976, 1982, Dos años-crisis para acabar con el Estado nacionalista

 El crecimiento económico, es obvio, no beneficia a todos por igual. Si al predominio de las relaciones capitalistas de producción, que por sí solas determinan la distribución desigual de la riqueza, se añaden: la subordinación a la metrópoli imperialista, la contención de las demandas populares y una política económica orientada a fomentar el ‘ahorro’ y la inversión, es decir, la acumulación privada de capital, no puede extrañar la concentración de poder económico y su inevitable repercusión ideológica y política.

No pueden combinarse por tiempo indefinido un sistema económico cuyo beneficiario casi exclusivo es el capital y un sistema político que depende –no importa si los procedimientos son corporativos- del apoyo popular.

Un sistema económico conformado por el crecimiento excluyente pone en jaque a un sistema político que descansa en la aprobación mayoritaria.

Carlos Pereyra

El Partido Revolucionario Institucional se vuelve progresivamente –con ayuda, justo es decirlo, de su trayectoria y de sus dirigentes- un chiste fatigado y vacío, el pop de la infamia, lo ominoso a pesar nuestro y lo desternillante a pesar suyo.

Carlos Monsiváis

Pero en este país donde los problemas nos estallan siempre como petardos en las manos y nos hacen poner cara de sorpresa, ustedes encontrarán a funcionarios que interrogados sobre la CIA, contestarán siempre: ‘¿La CIA?, ¿Cuál CIA? ¿Se refiere usted acaso a la Compañía de Luz y Fuerza o por ventura a la compañía de Jesús?

Manuel Buendía

 

REVOLUCIÓN A FIN DE TÉRMINOS DE TENDENCIA BURGUESA

En la configuración del Estado nacionalista emanado de la Revolución fue preponderante conseguir el poder soberano para la Entidad Rectora de la Nación por sobre la presión de la metrópoli imperial y la burguesía tradicional porfirista.

El Estado mexicano se fortalece gracias a tres logros sociales de dimensión histórica estructural: la reforma agraria (1937), la nacionalización de los ferrocarriles (1937) y la expropiación petrolera (1938). Ante la carencia de una burguesía industrial de dimensión nacional, y de un proletariado pro socialista, el Estado es el bastión del orden social y bajo su égida creará a una burguesía nacional más moderna, incorporando a las clases trabajadoras de la infraestructura en un formato corporativista que acoge a sus representantes politizados, implicando ciertamente una alianza con las clases dominantes que tenderá a ir acreciendo. Es por esto que para pronto los propósitos revolucionarios se soslayan por la preferencia que tiene la construcción de un sistema capitalista, abandonando las reformas sociales procuradas desde abajo, al grado tal que el proyecto de Estado-Nación perdió legitimidad y autenticidad revolucionaria, cuando que en los años 30, a poco más de una década de la lucha armada, el régimen cardenista resucita el proyecto revolucionario con logros concretos (los tres ya mencionados, por obra y gracia de disposiciones presidenciales de Lázaro Cárdenas, 1934-1940).

Aprovechándose del ‘buen trato’ rooseveltiano por la coyuntura de la interface bélica y la depresión que frena la voracidad del capital imperialista ante el desastre generado. El Estado promueve la alianza que permite el crecimiento a como una nación del Sur periférico lo puede lograr, cual capitalismo atrasado y así dependiente del capital matriz metropolitano.

Proceso de desarrollo histórico en el que un Estado-Nación se fortalece sinergizando las energías populares a favor de una burocracia partidista, la que no deja de fortalecerse  al ir implementando la infraestructura capitalista, requiriendo del concurso de la clase propietaria privilegiada que se beneficia a contrapelo de los propósitos revolucionarios.

El carácter autocrático de data secular de todo Estado pre-proto-para-mexicano, siempre se fortalecerá en el centro superior de la Pirámide, como orden autocrático que beneficia a una clase suprema; incluso en el siglo XX pos revolucionario, conforme los caudillos van siendo apaciguados y la institucionalización procrea una burocracia burguesa y a una burguesía propietaria amparadas por el Estado, pero en donde el Presidente pasa a ser el nuevo Tlatoani o Virrey, jefe absoluto, conservador y pragmático. Presidencialismo que irá promoviendo un capitalismo monopolista de Estado, propio de una revolución inconclusa, en cuanto a que no llega a emancipar a las clases populares sino que las reacomoda en el orden neo clasista de un partido nacionalista dominante cuan favorable a los capitalistas, entre los cuales se incluyen a los salientes dirigentes del Partido, beneficiados por la Revolución convertida en ‘robolución’, a efectos de una revolución que se institucionaliza en favor de la burguesía, quedando encuadrada en el orden internacional que el dominio capitalista imperialista impone como un continuo que en los años 30 conoce una etapa aminorada pero no caduca.

Y la institucionalización pos revolucionaria proyecta a México en la ruta al desarrollo industrial…, pero de qué tipo: “No hay duda: la Revolución tuvo éxito al modernizar y desarrollar la economía mexicana. Sin embargo, el auge económico se tradujo en un crecimiento capitalista que, por ello mismo, no podía ser nacional ni independiente y sí, cada vez más, monopólico y dependiente.  El proyecto nacional desembocó en un  desarrollo excluyente; la alianza entre Estado y trabajadores en un sistema corporativo de control vertical, mientras se ampliaba la base económica del país, en las condiciones de un desarrollo capitalista tardío bajo la hegemonía del imperialismo en escala mundial”.[1]

Cuando que la burguesía industrial mexicana no podía, dada su insipiencia, sino crecer ligada y sometida a la inversión extranjera, en principio destinada preferentemente a la extracción de recursos minerales y petrolíferos; lo que se da a la par de que el proceso de acumulación original privada requería de la participación preferente y preferencial del Estado.

Capitalismo tardío en la industria, el comercio y los transportes, que crece a las faldas del Estado, con su venia y auspicio dentro de una situación histórica sobre-determinante: “El Estado mexicano enfrentó una disyuntiva desquiciante para el proyecto de la Revolución. No estimular la acumulación privada y, en consecuencia, cancelar el programa de desarrollo nacional o, por el contrario, fomentar dicha acumulación y aceptar que el desarrollo capitalista consiguiente refuncionalizara el proyecto nacional hasta convertirlo –como sucedió- en un proceso de concentración y monopolización de la riqueza”.[La herencia colonial perpetuada cual atraso secular forzaba a promover un capitalismo subdesarrollado y dependiente]: “En breve: en las circunstancias  sociopolíticas del país el proyecto de desarrollo económico no podía sino adoptar la forma capitalista dependiente. Sin un movimiento obrero y popular independiente capaz de contrarrestar en alguna medida esa tendencia histórica, a partir de 1940 el Estado desplaza a ritmo veloz su relación con las clases populares y estrecha sus vínculos con la burguesía que, en gran parte, contribuyó a crear”. [Significando que la revolución se va institucionalizando]. Una alianza con el bloque social dominante sustituyó, sin romperla, la alianza anterior con las clases populares. Todo se movió con rapidez: contrarreforma agraria, reducción de los salarios reales, abandono relativo de la ideología popular, sometimiento a la política de guerra fría”.[2]

En lo que irá a terminar el compromiso revolucionario, un Estado a favor de las clases propietarias, con una burguesía dependiente que terminara por hacer dependiente al Estado mismo del poder imperialista.

¿Traición a la Revolución? Más bien el sector favorecido por la inmanencia imperialista, la burguesía, es el que termina por imponerse gracias al propio movimiento armado y a la derrota de los Caudillos populares. Habiendo una secuencia del asesinato de Emiliano Zapata (y el de Francisco Villa) a la matanza de Tlatelolco (y al Jueves de Corpus 1971) que patenta el cómo la Revolución conforme se institucionaliza va caducando y el partido surgido de ella se vuelve en contra de las clases populares que viven un proceso de deterioro en sus condiciones de vida. (En caso de haberse beneficiado con los logros inmediatos o con el cardenismo).

La facción burguesa triunfante desde un principio se convierte en una Derecha elitista que vela en primera instancia por su patrimonio. Una llamada reacción ‘Termidoriana’ surgida del propio seno revolucionario que con Carranza-Obregón y Calles comienza el aburguesamiento institucionalizado que ha de prevalecer. Tendencia a reforzarse después de Cárdenas, ya en la Posguerra, etapa que beneficia el crecimiento de un ‘México moderno’, promovido por el Estado cual capitalismo monopolista beneficiario de una burguesía a su vez supeditada a la hegemonía metropolitana. Asimismo, presidencialismo con partido único, capaz de impulsar un capitalismo nacionalista, sí, pero subordinado a la(s) Potencia(s) del Norte.

Así pues, no hay revolución popular triunfante pero sí nacionalista, válida para promover el desarrollo capitalista, del cual en un principio las capas bajas de la sociedad incluidas en la modernización podrán beneficiarse con la relatividad de caso, pues el desarrollo capitalista que requiere la modernización del aparato productivo y demás instancias capitalistas, conforme se vaya estableciendo irá derivando en una contrarrevolución cada vez más aburguesada, y así  hasta la fecha. Rectoría del Estado en la conducción de la economía innegable, pero a favor de la capitalización de la Sociedad. Desarrollo soberano de la Nación pero capitalizado en favor de la clase propietaria, e ineludiblemente los capitales nacionales quedan subsumidos ante los extranjeros.

SURGIMIENTO DEL PARTIDO…. NACIONAL REVOLUCIONARIO (PNR)

Aglutinar tendencias e intereses político económicos en un solo partido auténticamente nacional, fue el propósito al concebir al Partido emanado de la Revolución presidido por Plutarco Elías Calles. Aparecido el día 4 de marzo de 1929 en el Teatro Republicano de Querétaro bajo el lema de ‘Instituciones y Reforma Social’. Declarando como principio constitutivo el velar por la libertad del sufragio, garantizando el triunfo de las mayorías en los comicios.

El Partido dice ponerse al servicio del pueblo, edificando un marco jurídico garantía de los derechos del proletariado en los azares de la lucha de clases.  Leyendas que con el correr del tiempo habrá de ver prevalecer las instituciones burguesas por sobre las reformas sociales, proponiendo un sistema democrático que nunca llegó a implementarse con autenticidad. [3] El sufragio efectivo y el triunfo de las mayorías escriturado como propósito efectivo nunca se verificó –todavía en julio de 2012 es un enigma si la elección presidencial será limpia y respetando el voto mayoritario.

Declaración de principios que además de comicios democráticos se comprometía a implantar leyes en garantía de los derechos del proletariado, “hasta entonces menoscabados por la superioridad de los explotadores sobre los explotados”. Preceptos que se designan en los artículos 27 y 123 de la Carta Magna: “…, ‘así como [por] la Ley del 6 de enero de 1915, y que los sostendrá indefectiblemente a través de su vida de partido’. En su programa, el PNR, reconoce a las clases trabajadoras como el factor social más importante; y se comprometía a luchar por: la protección de los indígenas; la soberanía nacional, base de la política internacional de México; la reconstrucción nacional; el interés colectivo por encima del interés individual; la elevación del nivel de cultura; la alfabetización de las masas; el desarrollo industrial, a base de capitales mexicanos y no extranjeros; la intensificación de la pequeña industria; la organización de los pequeños industriales, para competir con los grandes y los extranjeros; la distribución de la tierra; el fomento de la industrialización de los productos agrícolas y la asesoría técnica del campo. Postula el empleo de la técnica en materia de comunicaciones y la preeminencia del Estado en materia económica”.[4] En principio y como postulados teóricos, excelsos paradigmas acordes con los ideales de una Revolución emanada desde abajo con conciencia emancipativa. Pero el Quid radicaba en hacerlos efectivos en la praxis política por venir.

Se reconocía la lucha de clases y se ubicaba al Partido en combate “contra el fascismo o cualquier otra forma de opresión ‘que adopte la clase privilegiada de la sociedad con prejuicio de las libertades de los trabajadores y de otros sectores del pueblo’”.[5] Postulados de un innegable propósito revolucionario a favor del pueblo llano que revelan tener conciencia de los propósitos de emancipación social perseguidos; formalmente estipulados, en procura de un desarrollo acorde con el tiempo histórico vivido, proyecto auténticamente de un Estado nacional que promueve su independencia, objetivo para el cual la rectoría del Estado en la economía resulta prioritaria. Empero….

Cuando la historia crítica se atreve a indagar más allá de las apariencias y de las escrituras oficiales y ordinarias, denuncia el que desde un inicio en el Partido que se pretendía revolucionario se encuentra en esencia cual semilla la reacción derechista que ha de sofocar el impulso y los propósitos radicales. Los auténticos, acordes con los ideales de una Revolución pelada por los de abajo.

Sépase que el segundo presidente del Partido Revolucionario Institucional, el teniente Sánchez Taboada, participó en el destacamento encargado de asesinar a Emiliano Zapata. Como se dice en el formal lenguaje jurídico: ‘a confesión de parte relevo de pruebas’: “…, ‘formé parte efectivamente de las fuerzas que liquidaron a Zapata –afirmó Sánchez Taboada- fui de los primeros que vio su cadáver: quiero expresarles que en aquel tiempo él estaba levantado en armas contra el gobierno de la República y fueron los soldados de ésta quienes lo victimaron’. / La continuación de estas declaraciones revela la peculiar mentalidad conservadora que se gesta dentro del partido ‘revolucionario’ / ‘Si el más querido y respetado de mis amigos se levantara en armas contra la República y sus instituciones y a mí como soldado se me encomendara la tarea de perseguirlo y exterminarlo, lo haría cumpliendo con mi deber. Sí, vi caer a Zapata; por cierto que tenía unos ojos muy grandes y hermosos…”.[6] … Que al apagarlos se apagó la revolución profunda. Sánchez Taboada fue presidente del PRI del 5 de diciembre de 1946 al 4 de diciembre de 1952. Y he aquí que la “estirpe de políticos que contribuyó a apagar esos ojos grandes y hermosos se expande como plaga dentro del gobierno y del partido oficial….”.[7] Sí, triunfo la revolución carrancista, la que nominalmente se pronuncia por la protección del proletariado, pero que en los hechos pugna por el dominio partidista aburguesado.

Y EL PARTIDO ES ÚNICO

Monstruo híbrido que pasaría a ser el Estado Mexicano de propósitos revolucionarios y praxis que en su institucionalización se burocratiza como sinónimo de aburguesamiento, apremiado por la presión capitalista externa e interna.

Si como fiel de la balanza el Estado ya pos revolucionario quería favorecer a los trabajadores, será más fácil que se incline en favor de los propietarios. Cuando que el Estado pos revolucionario se constituye desde un principio como un Estado con Partido predominante; ambivalencia por praxis paternalista pero a la vez represiva, faltando a los más elementales procederes democráticos; la democracia nominalmente proclamada no pasaba de las formas y así de las apariencias; justificándose por la acción regulatoria de un Estado que controlando a las clases populares de la sociedad pretende procurar beneficiarlas; empero, haciéndose evidente que bajo los parámetros capitalistas tal status quo no funcionaba acorde con los propósitos revolucionarios originales.

El Partido era en principio la sujeción del caudillismo sometido por un régimen cívico, aunque aún encabezado preferentemente por militares. Dos breves apuntes radiografían y prefiguran la función y los objetivos del Partidazo. ‘El PNR nace para realizar (conculcar) las elecciones que antes estaban a cargo de la Secretaría de Gobernación’. (Luis Cabrera). Y el enemigo contrarrevolucionario a través del Partido pasa a instaurarse en el Estado, iniciando una acción larvaria de desgaste a la evolución revolucionaria: “…, las energías más inexpertas de la reacción se habían consumido en el intento de atacar a la Revolución desde afuera. Las más sagaces operaban dentro de la Revolución, en espera de que sonase la hora de una acción termidoriana”. (Carlos Mariátegui desde Perú).[8]

Interpretando tales circunstancias medio siglo después, para Roger Bartra 1929 fue el año que marcó el inicio organizado de la acción contra revolucionaria; con la aparición del Partido se logró instaurar un Termidor institucional llamado a garantizar la hegemonía burguesa “durante varios decenios. El gobierno institucional que inauguró Calles fue en realidad la dictadura de una burocracia que administró los procesos de la acumulación de capital. A diferencia del Termidor carracista –que significó la lucha abierta y la violencia contra las masas rurales- esta segunda versión fue un Termidor burocrático que abrió la puesta a las formas más grotescas de la lucha de clases: dudosos pactos y alianzas, asesinatos y corrupción. Los enfrentamientos de clases, que se agudizaron en esta época, lograron conducirse hacia el oscuro pacto de facciones que dio nacimiento al PNR, abuelo del PRI”.[9] Significando que el Partido al institucionalizarse se burocratiza y se mimetiza con la burguesía reaccionaria, pasando a ser un cúpula que controla al resto de la Sociedad.

Conforme la revolución se va institucionalizando, el Partido se va tornando autoritario y antidemocrático así como de un mayor marcado carácter pro capitalista y por tanto, beneficiario de la clase explotadora, faltando a sus más elementales principios revolucionarios.

Pero el Partido nace cuando la crisis mundial estalla, por lo que imperiosas condiciones de caída depresiva requieren reformas socio-políticas y económicas a favor de las clases asalariadas, objetivos para los cuales el ‘modelo callista’ no resultaba adecuado, estorbando su procuración, por lo que debía hacerse a un lado. Y Lázaro Cárdenas tuvo la entereza de echar del país al último caudillo.

Así que un gobierno que recuperaba las propuestas revolucionarias tenía la coyuntura a su favor para consumar sus objetivos nacionalistas, aprovechando el aminoramiento de la presión imperialista dadas las favorables circunstancias internacionales ya aludidas. Pudiéndose lograr apuntalar las bases populares que legitimaban al nuevo Estado: “Fue Lázaro Cárdenas, en abierto enfrentamiento con Calles, quien las llevó a cabo. Así, las grandes nacionalizaciones y los grandes repartos de tierra consolidaron la base campesina y obrera del gobierno y sentaron las bases para el desarrollo de un Estado capitalista moderno”.[10]

Pero el período cardenista fue tan solo el punto climático del proyecto revolucionario no teniendo continuidad sino caída. El proceso de burocratización burguesa habrá de proseguir su curso larvario, tejiendo las estructuras de una nación capitalista subdesarrollada.

LA REVOLUCIÓN HA MUERTO, VIVA LA ROBOLUCIÓN

En el ámbito de las posibilidades habidas en el horizonte geopolítico y en una temporalidad de disputa entre las potencias capitalistas; aprovechándose ciertamente la coyuntura creada por la Depresión y el avizoramiento de una conflagración mundial. El Gral. Lázaro Cárdenas pudo, porque se atrevió a  concretar los propósitos revolucionarios, favorecer “los intereses populares y de la independencia económica de México”, [hasta donde era posible]. “Durante su gobierno, en 1938, la Revolución Mexicana llegó a su culminación. Después el descenso, la crisis, la agonía y la muerte”.

La Revolución se detiene y caduca afectada por la contrarrevolución burguesa latente desde un principio en su propio seno: “Se detiene porque lo contienen las fuerzas de la burguesía que desde hacía varios años jalaban hacia atrás sin lograr sus fines; pero cuando 1938 llega a su término –todo esto por supuesto aproximadamente- estas fuerzas se imponen como resultado del incremento de su poder”.[11] Zas.

Ocurriendo que durante las dos primeras décadas pos revolucionarias la cúpula gubernamental se enriquece por la instauración de un capitalismo tardío, así fuesen generales o políticos que habían participado en la lucha armada, pasando a ser encumbrados funcionarios públicos, ellos mismos promotores “de banqueros de manga ancha para invertir en turbios negocios el dinero de los depositantes; agentes de negocios o ‘coyotes’, viejos y nuevos comerciantes, amigos, parientes o compadres de altos funcionarios públicos, favoritos de éstos y preferidos en la compra de mercancías para el gobierno o en los contratos para construcción de obras públicas; industriales protegidos por las tarifas arancelarias y la simpatía gubernamental; traficantes de toda laya enriquecidos con violar la ética flexible de la sociedad capitalista”.[12] Ese fue el caso desde el comienzo del período revolucionario, no necesitándose una descomposición posterior. Así pues, de tal manera la revolución burguesa triunfa.

Y peor cosa ha de ser con el advenimiento de la ‘Robolución’ y la demagogia pseudo revolucionaria: “El lenguaje revolucionario va perdiendo su sentido y eficacia. Las palabras se gastan, se quedan vacías y dejan de tener su virtud galvanizadora. Crece la confusión de ideas al mismo tiempo que la inmoralidad. Se presenta la crisis de la Revolución Mexicana. No es crisis de crecimiento, como alguien dijera; no, es crisis de agonía, del fin de un ciclo histórico….”.[13]

Los funcionarios del Partido quieren mantener vivo el cadáver con discursos demagógicos, aptos para el choteo popular: ‘Debió ser un día de septiembre, mes de la patria, de aquellos años, cuando los tuxcacuenses acarreados al evento escuchaban embriagados el discurso de un gobernador de tantos del período, él que venía en su auxilio’: “Conciudadanos –dijo [el gobernador]. Rememorando mi trayectoria, vivificando el único proceder de mis promesas. Ante esta tierra que visité como anónimo compañero de un candidato a la Presidencia, cooperador omnímodo de un hombre representativo, cuya honradez no ha estado nunca desligada del contexto de sus manifestaciones políticas y que sí, en cambio, es firme glosa de principios democráticos en el supremo vínculo de unión con el pueblo, aunado a la austeridad de que ha dado muestras la síntesis evidente de idealismo revolucionario nunca hasta ahora pleno de realizaciones y de certidumbres”. El bla, bla, bla de época para toda ocasión, es decir, para toda ocasión encomiable y conmemorativa, e incluso, discurso apto para ocasiones fúnebres: “Os ayudaremos con nuestro poder. Las fuerzas vivas del Estado desde su faldisterio claman por socorrer a los damnificados de esta hecatombe nunca predicha ni deseada”.[14]

Esto que bien puede complementarse con un discurso cantinflesco que brota por generación espontánea, emanado de la demagogia posrevolucionaria: ‘¡Compatriotas, la Revolución no ha muerto, noo, nosotros la hacemos vivir al revivificarla con nuestras acciones partidistas, como las que nos ocupan en el cotidiano afán por seguir revolucionando nuestras instituciones; porque los hombres pasan pero las instituciones permanecen con el espíritu de los ancestros que las forjaron! ¡Compañeros agraristas: somos todos o ninguno los que estamos arropados por su manto protector popular y populista. Porque la Revolución no se hizo por unos cuantos para otros tantos bribones, noo! ¡Abajo con los sepultureros precipitados que nos quieren hacer creer que ha fenecido, pos no, no ha muerto, sino que vive en nuestros bolsillos’! Demagogia de la cual los informes anuales de Alemán Valdés (1946-1952 son el complemento épico, cual logros revolucionarios ficticios, infraestructura inexistente: ‘¡Se gastaron, se gastaron, chorrocientosmil millones en la construcción de presas, carreteras, escuelas…’! Qué, on’tan y de a cuanto el sobreprecio.

Vicente Lombardo Toledano subraya la ruptura dada por el régimen alemanista denunciando su sino ya francamente anti revolución. La burguesía procreada por la propia Revolución se alzaba como un monstruo crecido que destruye a su creador. Cuya naturaleza era de índole no sólo contrarrevolucionaria, sino antinacionalista. Un gobierno ya encabezado por un licenciado, “representa un viraje en redondo de la política seguida durante el período anterior, respecto de la independencia nacional y la vida democrática…. El panorama de los últimos años no puede ser peor. Una política económica diametralmente opuesta a la verdadera industrialización del país; a la formación del capital nacional; a  la protección de las reservas monetarias y del peso mexicano; a la fijación de condiciones estrictas para las inversiones extranjeras; a la difusión de nuestro comercio exterior; a la distribución más justa de la renta nacional, que no evita la fuga en masa, al país del Norte, de centenares de miles de los mejores mexicanos; que no detiene el alza de los precios ni permite el necesario aumento de los salarios”. La contrarrevolución se orientaba hacia la alineación con el capital del Norte y a la concentración de la riqueza en la neo burguesía.

Denunciando también Lombardo que el régimen priísta cooptaba a los líderes de los movimientos obrero y campesino, obligando a los sindicalistas independientes a incluirse en el corporativismo oficial; procediéndose a nulificar el derecho a huelga, discriminándose a las organizaciones de trabajadores no afiliadas al Partido. “… ausencia de democracia en el seno de los sindicatos y comunidades campesinas. El enriquecimiento de los líderes que se han convertido, en muchas regiones del país, en dueños de comercios y de fábricas o en terratenientes, y no obstante su carácter patronal se siguen ostentando, sin rubor, como defensores de la clase obrera”. Cuando la corrupción y el cinismo se desbordan: “Una investigación, aun superficial, acerca de las fortunas logradas por esta nueva burguesía parasitaria, integrada por funcionarios públicos, caciques políticos, sindicales y agrarios, revela cuán profundamente ha penetrado la corrupción en la vida social de nuestro país… No hay un solo negocio de altas ganancias en el que no participe esta burguesía parasitaria. Los políticos menores tienen también lo suyo, según la influencia de que disfrutan…”.[15] Por desventura, ¿acaso no había muerto ya la Revolución sepultada por la burguesía y la burocracia del Partido y anexas?

El Partido…. Revolucionario Institucional

Los vicios del autoritarismo partidista habrían de proseguir reacomodados al dominio político detentado por el Partidazo, viniéndole bien el interregno del hegemón capitalista imperialista para propiciar reformas económicas y mantener la postura ‘revolucionaria’; pero la élite partidista aburguesada ya estaba coludida como casta dominante con el sector capitalista en ascenso, haciendo todo para su funcionamiento óptimo. Por tanto, los gobiernos pos cardenistas se irán inclinando más y más hacia la derecha.

El monolitismo político se acentúa, aún y cuando durante el período cardenista la espantada burguesía intentó erigir un partido propio en conjunción con la sacrosanta Iglesia y los sinarquistas (agrupación de abierta tendencia nazi fascista). Pero a la hora decisoria las jerarquías reaccionarias, el empresariado regiomontano y los nagualones, prefirieron pactar con el partidazo: “consideraron que sus intereses serían mejor protegidos y representados, a largo plazo, por el autoritarismo del Estado de la Revolución mexicana que por la gestación de un espacio político alternativo de oposición. Pocos años después el gobierno tolerará, e incluso fomentará, la existencia de un partido que expresase simbólicamente –y no sólo simbólicamente- a la derecha: el Partido de Acción Nacional (fundado en 1939)”.[16] Es a partir de ese entonces que los lineamientos revolucionarios serían más cantaleta y discursos demagógicos que acciones consecuentes.

El Estado mexicano podía engrosarse aceptando de manera paternal la inclusión de una Confederación de Trabajadores de México (CTM), así como una Confederación Nacional Campesina (CNC), es decir, aceptar una representación selectiva de los sectores populares, cuya relación servía de correa de transmisión vertical para control de las clases desfavorecidas; mientras que en la parte superior de la Pirámide, los prelados se las entendería en directo con los del Partido, así como las cúpulas empresariales verían ampliar su influencia dentro del Estado. Gracias al capitalismo de Estado que el propio Partido les serviría en pro de las grandes empresas. Clientelismo y corporativismo de por medio.

Con estricta preferencia una privilegiada casta gobernante ‘robolucionaria’ pasaba a convertirse en la jerarquía nacional incontrastable: “En términos generales se estableció la frontera precisa entre la máquina de gobernar y los dirigentes de las grandes fuerzas sociales. Es cierto que en ocasiones la burocracia política se alimentó con elementos provenientes de las fuerzas sociales, especialmente del movimiento obrero y campesino, pero ello no fue la norma. También ocurrió, a la inversa, que la clase empresarial se nutrió de políticos que gracias a la corrupción se habían enriquecido”.[17]

Y un PRI-gobierno estructurado en un Estado con instituciones político- economicas que cubrían todos los sectores sociales, optimiza su auto reproducción sistemática al unísono de que va edificando el México moderno de capitalismo subdesarrollado, favoreciendo al empresariado de abolengo regiomontano, a la vez de fomentar la nueva burguesía industrial. La que debía tener un carácter nacionalista, pero que subsumida y sobre determinada por el hegemón imperialista no podría dejar de crecer supeditada a las directrices del Norte.

Y la democracia estará ausente, pero los procesos de mediación (control) política de raigambre revolucionaria (que provienen del pacto originario) son suficientemente fuertes para prolongarse cual mediación ya meramente ideológica: “Para proporcionarle al Estado una base de consenso muy sólida y muy amplia”.[18]

Mantenimiento por el cual el autoritario y antidemocrático Partido se reafirmará favoreciendo a la clase empresarial en la medida en que la industrialización se vaya efectuando en ciertas zonas del país. La Nación se desenvuelve durante el período de la Posguerra a la sombra del desarrollo del Norte, aprovechando la ola del auge del Sistema. Sin requerir de la propensión a reformarse democráticamente: “Podemos decir, por tanto, que la alternativa indicada en el binomio autoritarismo-democracia no corre paralela a la dualidad subdesarrollo-desarrollo. Para decirlo en otras palabras, el autoritarismo mexicano no es una consecuencia del atraso, que se irá superando en proporción casi directa al desarrollo de la modernización. Esto podría ligarse a otra tesis más general: la democracia política no es simplemente la emanación superestructural normal del desarrollo capitalista; es, en gran medida, una conquista política y cultural del movimiento popular”.[19] Ergo, no habrá democracia en México bajo el hegemón capitalista.

El Estado crea la infraestructura que la burguesía capitaliza, además de otorgarle un proteccionismo arancelario, un sistema fiscal a favor del adinerado, con un control salarial estricto, garante de la plusvalía, permitiendo elevadas utilidades de empresas y políticos prominentes que se enriquecen, puesto que las propias empresas paraestatales operan a favor de la acumulación privada nacional. Y “a partir de los años 60, de los monopolios extranjeros”.[20]

Otro elemento propiciatorio del dominio monopólico en cierne se va promoviendo desde los 60, 70s, la preeminencia del capital financiero implementada por la política hacendaria. Estado patriarcalero que no dejaba de establecer una relación de control con las clases trabajadoras, de tipo clientelar, relaciones que eminentemente van favoreciendo cada vez más a las respectivas cúpulas o sectores privilegiados de representaciones populares, mientras que en la contraparte las ‘fuerzas vivas’ languidecen de manera paulatina, cuando la concentración de capitales comienza a favorecer a un sector empresarial cada vez más reducido.

Significando que la clave en la manutención del status quo a la mexicana radicó en un corporativismo por el cual todos los segmentos de la sociedad se contienen (campesinos, obreros, colonos, burócratas, profesionistas), así sea bajo un orden clasista que favorece por de faul al capitalista. Aquella bien organizada maquinaria de Partido de Estado funcionaba orientada por un proyecto nacional originario, cubriendo todos los sectores, garantizando así su dominio cupular a través del clientelismo.

El Partido configura al Estado; el Estado tiene su Aparato Nervioso Central en el Partido; el Partido creó al Estado desde su dirigencia incontrastable, incluyendo a todos los sectores relevantes que componen a la Sociedad, incluyendo por igual a los asalariados, y sin ignorar al empresariado, ante el cual media en las relaciones obrero patronales con sindicatos y confederaciones burocratizadas que entregan la domesticación de los trabajadores, estructurando un orden institucional que hace funcionar al sistema sin alternativas, para propósitos nacionales que se van descomponiendo conforme la etapa del aguje capitalista va aminorando, y el crecimiento con pobreza se cobra los rezagos.

Pero el Estado sigue siendo capaz de mantener el control sobre las clases trabajadoras paliando la pobreza, al no abandonarlas del todo: “La eficacia del sistema político fue tal que, en lo fundamental, cumplió su función a través de procedimientos institucionales y recurriendo sólo en forma complementaria a medidas coercitivas y represivas”. Mas la paulatina caída del nivel de vida irá generando el descontento en los desfavorecidos, a veces representados en sindicatos u organizaciones independientes, o entre quienes se rebelan al interior de las instituciones populares del Partido.

Mientras la alternativa reaccionaria aparecida versus el ‘populismo cardenista’, alias el PAN, si para algo sirve es para tornar más a la derecha al PRI en su relación con las cúpulas empresariales. Dejando al PAN originario convertido en un cero a la izquierda: “confinado a mero vehículo de núcleos conservadores de la pequeña burguesía y de los sectores medios sin apoyo efectivo de los dueños del capital”.[21] En espera de tiempos mejores que habrían de llegar, dado el proceso histórico del capitalismo reconfigurando su dominancia. En esencia, ya patentado como el partido de la derecha recalcitrante, apta para cobrar relevancia conforme la derechización mundial va triunfando de manera reaccionaria, lo que llegarán a cuajar como neo panismo.

Fue la dependencia hacia el Gran Capital lo que terminará por desvirtuar al proyecto nacionalista, abriendo campo a la creciente del impulso monopólico, el que terminará por tronar al Estado Nacional; tal cual la evolución del sistema capitalista lo plantea, la burguesía industrial financiera interna, colaborando con el capital extranjero, avisan desde la década del 70 su tendencia y preferencia por otra forma de Estado configurado en su favor: “…, el capital se orienta hacia otra forma de Estado, menos vinculada al apoyo popular, donde se debilite el riesgo de eventuales reformas que afectarían, así sea en pequeña escala, el monto de sus utilidades”.[22]

La alianza en la cima de la Pirámide entre el poder político y el empresarial prevalece, arrastrando a las instancias populares, a las cuales se seguirá incluyendo, cooptando para contar con su apoyo, así sea ya el apoyo de las facciones relacionadas e integradas en el Estado, las que se hacen minorías ante la gran masa de empobrecidos y desprotegidos que se acrecientan. Si bien, lo positivo de la permanencia del sector campesino-obrero-popular en este PRI aburguesado radica en que se evita que se produzca un contubernio descarado entre el gobierno y las cúpulas capitalistas.

La experiencia histórica muestra que el Estado logró frustrar pretensiones y hegemonía social absoluta del bloque dominante justo por la fuerza que le confieren los lazos que todavía guarda con la población trabajadora. En definitiva, la hegemonía social de ese bloque no se habrá consumado de manera absoluta mientras persistan las ligas del Estado, aunque debilitadas, con el movimiento popular que lo originó…”.[23] El compromiso con los propósitos originarios de la Revolución se mantienen como un deber ser a perseguir hasta el mandato de Jo Lo Po, evitándose la toma del Estado por la burguesía privada, aún y cuando una burguesía política tiende a ocuparlo desde la etapa alemanista.

Pero he aquí que hacia el final de la década de los 70 se detecta que el asalto de la burguesía al Estado se está fraguando: “… La ofensiva ideológica empresarial, cuyo impacto en los sectores medios y pequeñoburgueses es innegable, apunta a crear condiciones propicias para la sustitución del sistema político por otro prescindente del consenso popular”.[24]

El capitalismo subdesarrollado y dependiente, sometido a los intereses del hegemón usamericano, se ve sobre determinado por las causas de fuerza mayor histórico-estructurales que concitan las ventajas a la clase capitalista, menguando los logros revolucionarios:

La lógica del desarrollo capitalista dependiente juega a favor del bloque dominante. Las principales conquistas revolucionarias han sido mediatizadas: el sistema ejidal no ha impedido la transferencia de recursos al polo de la agricultura comercial, las empresas del sector público han sido fuente inagotable de subsidios para el capital privado, la ‘economía mixta’ y el ‘equilibrio’ de los sectores público y privado se han convertido en resorte estimulante de ganancias y privilegios para grupos minoritarios. [Lo dicho, la disminución de la política de Estado nacionalista, mengua la acción práctica que beneficia a las clases bajas] Si a ello se agregan vínculos personales crecientes entre los miembros de la burocracia política, a la vez capitalistas, y los otros dueños del capital, se comprenderá la inclinación del sistema político mexicano a perder sus peculiaridades originales”.[25]

Tal proceso va mellando la capacidad rectora del Estado en la conducción de la economía, el poder de los monopolios transnacionales, en primera instancia,  y de la burguesía dominante dominada local, ligada a aquél, se acrecientan en relación inversamente proporcional al decrecimiento de la hegemonía emanada de un Estado nacionalista.

ECHEVERRÍA O EL NOLIBERALISMO

En el sexenio de LEA, el detrimento de las condiciones de vida de las clases populares ya implica una afectación generalizada, la crisis mundial fulmina el relativo bienestar alcanzado con el ‘milagro mexicano’. El propio gobierno admite que el ‘desarrollo estabilizador’ se deteriora, habiendo favorecido preferentemente a las clases acomodadas; advirtiendo y denunciando el embate imperialista apoyado por la burguesía colaboracionista; de ahí el que se hayan intentado medidas compensatorias para resanar el quebranto que aqueja a los sectores populares, procurando paliativos a la ya muy concentrada riqueza malamente distribuida: “procurando salvar los restos del proyecto de desarrollo nacional e independiente”.[26]

En principio y en retórica el régimen de LEA decía estar por la restauración de la Nación y su espíritu revolucionario, pretendiéndose una ‘apertura democrática’, empero, su problema será, al igual que en los renglones económicos, que una cosa era lo propuesto y otra lo concretado, la apertura política y la tolerancia se vieron desmentidas en la práctica para pronto con el ‘Jueves de Corpus’, los fraudes electorales e imposiciones de gobernadores, y la ‘guerra sucia’ anti-guerrillera, lo que va aunado a la siempre campante corrupción sexenal.

Pudo más la inercia burocratizante, respaldando un orden social desigual, que la pretendida ‘restauración de la nación revolucionaria’. Puestos los propósitos en la balanza, languidecen ante la tendencia de imposición que hacia la derecha inclina con mayor peso lo realmente acontecido durante el sexenio. Prevaleciendo el status quo, las minorías  capitalistas se benefician mientras que la represión se extiende incluso hacia los trabajadores sindicalizados, caso de los electricistas, llegándose a ocupar militarmente sus lugares de trabajo.

La intención por colectivizar los ejidos también devino en fracaso, la contradicción inmanente en el orden pos revolucionario se resuelve, en último término, favoreciendo a la burguesía, tal cual el orden capitalista imperante lo determina, por eso las medidas echeverristas de restauración revolucionaria son más retórica que acciones efectivas. El Estado resultado de la revolución inconclusa termina por inclinarse a favor de las clases propietarias, acorde con los procedimientos partidistas prevalecientes de raigambre carrancista y triunfantes, empoderados desde Miguel Alemán.

Proceso en el que la corrupción de la clase política durante el priato, juega en detrimento de cualquier intento de restauración revolucionaria, la Revolución había muerto décadas atrás habiendo sido el cardenismo el único régimen capaz de reivindicarla.

Para ese entonces, el Monstruo que habita el complejo laberinto de la política mexicana es figurado por RB como un Minotauro de varias cabezas que operaba con la lógica de un partido único. Pero ese Minotauro representa a cuatro sectores preponderantes de la Sociedad: “la tecnocracia (ligada al capitalismo de Estado), los banqueros (encabezados por los dos grandes bancos Banamex y Bancomer), la burguesía tradicional (dirigida por el antiguo grupo Monterrey) y los nuevos empresarios (que se desarrollaron bajo el proteccionismo estatal a partir de los años cuarenta)”.[27] La burguesía en pleno reconfigurada, alineándose e interrelacionándose adentro y afuera del Estado, procurando su drástica transformación: acabar con su manto protector populista y con su carácter empresarial, que les debe ser concedido en exclusiva.

□ Una tecnocracia ya incrustada dentro del Estado proveniente de Usamérica, adoctrinada en Chicago y en similares universidades gringas difusoras del neoliberalismo, proveen doctores en teoría y praxis de la dependencia, aptos para implementar en México el monetarismo ya en franco estado de germinación en el segundo lustro de los 70.

□ Los banqueros que por sus abusos dejarán de serlo para dar paso al ‘experimento’ de la Banca nacionalizada, condenada al fracaso desde un principio por ser una medida desesperada y aislada…. Tránsito hacia la efímera nueva generación de banqueros bolsistas cuyas torpezas e ineficiencias causarán la entrega de la Banca mexicana a extranjeros, con la venia del salinato.

□ El Grupo Monterrey, como ya hemos visto, vivió el cerillazo del auge petrolero, su auge y caída en su pretensión de llegar a ser un emporio industrial de dimensiones transnacionales, quedando remitido en su zozobra y reduccionismo a un más modesto nivel nacional de dimensión industrial  supeditada a empresas del Primer Mundo. Cúpula empresarial que tuvo gran participación en la provocación de las dos crisis terminales del Estado nacionalista, en el 76 y en el 82 actuando como Coparmex; recordémoslo ahora, dejando de invertir en el País y sacando dólares.

□ El empresariado agrupado en la Cámara nacional de la Industria de Transformación (Canacintra). El empresariado ahijado del PRI-gobierno, concentrado preferentemente en la producción de bienes de consumo directo, favorecidos al tenor de la política de substitución de importaciones y con subsidios gubernamentales, en vías de verse afectados por la apertura neoliberal.

Aunados en la emoción del boom petrolífero, su auge momentáneo coincide con su conducta antipatriótica, cual nuevos ricos que acaban con la gallina de los huevos de oro, terminando por reventar la supuesta bonanza, encaminados por su supeditación consciente e inconsciente al Imperio, hacia el término del Estado proteccionista en procura del canje neoliberal que favorecerá más que nada a tecnócratas y neo banqueros.

Los signos y los síntomas ya podían ser detectados a principios de 1982: “Los signos de este fenómeno se pueden reconocer principalmente en tres hechos: 1) la actitud abiertamente intransigente y agresiva de una parte de los empresarios en momentos de crisis y transición (1976 y 1982); 2) la política económica francamente monetarista y antipopular de los tecnócratas y la hegemonía cada vez mayor de éstos en el aparato de gobierno, y 3) la creación del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (que agrupa a la élite de la burguesía: treinta personas) y del Consejo Coordinador Empresarial, que encabeza a las asociaciones y cámaras de industriales y comerciantes”.[28] Signos ominosos en el horizonte que anunciaban la debacle del Estado nacional y su transformación en un vil Estado al servicio del sector empresarial, al cual, para ser precisos, vuelve a procrear.

El sector tecnocrático incrementará su poderío en la medida en que el alineamiento con el capitalismo imperialista prospere, pasándose a engendrar neo banqueros y neo empresarios trepados por encima del Partido, realizando su sueño dorado, con un Estado al servicio del empresariado que sepulta los ideales y las instituciones derivadas de la Revolución. Ya no se diga cómo la burocracia populista se desdibuja ante el embate neoliberal. La maldición que trajo el diabólico petróleo produjo una crisis agrícola que debilitó al sector campesino y a su fuerza organizada: “las nuevas contradicciones en el campo –que implican un profundo proceso de proletarización y pauperización del campesinado- ya no pueden ser controladas y la antigua fuerza de la CNC se desmorona en muchas regiones y se desdibuja a escala nacional. Con ello el sector populista es desplazado y la tecnocracia toma en sus manos la política agraria del gobierno”.[29] Para desgracia del campesinado mexicano…. y de la revolución negada.

La democracia ausente habría de proseguir de ‘mejor manera’ desde el punto de vista de los de arriba, con el cambio al modelo neoliberal: “En México la modernización económica está erosionando las antiguas formas de mediación y legitimidad del Estado autoritario, y esta tendencia, por sí misma, parece conducir hacia el reforzamiento de un autoritarismo sin base social. Es cierto que la apertura de nuevos espacios democráticos pasa forzosamente por la quiebra de las viejas mediaciones; pero si esta quiebra no va acompañada de un auge irreversible y estable del movimiento popular, parece muy difícil la consolidación de una alternativa democrática”.[30] Y no la hay, porque el sustrato del que emana la auténtica democracia con el neoliberalismo se ha deteriorado aún más.

Los últimos gobiernos pos revolucionarios, (entiéndase, derivados de la Revolución), se ven acosados por la presión que se ejerce sobre de ellos, ante el creciente deterioro económico, haciéndolos que aceptasen la injerencia del FMI, para ‘remediar la situación’. Cuando que es de notarse que hacia tal condición-dirección los quería llevar el establishment imperialista, en procura de que el Estado mexicano abandonase la tutela económica de corte nacionalista popular, y se abriese a la penetración del capital externo al mismo tiempo de que entregase a la privada iniciativa  las paraestatales.

Como ya se ha referido en el artículo primero de esta serie, consta que durante el echeverriato se tuvo la intensión de legislar tratando de moderar los efectos de la crisis así como la tenencia que había favorecido la concentración de la riqueza en una clase propietaria, fue el caso de la ‘legislación sobre inversión extranjera, patentes y marcas’; así como del intento por acabar con el anonimato en la posesión de acciones, llegándose inclusive a insinuar una reforma fiscal. Pero la prontitud con que se detienen tales propuestas oficiales denota el poder de la ofensiva neoliberal en cierne.

Medidas de carácter redistributivo, como la ley sobre el reparto de utilidades, aunadas al establecimiento del INFONAVIT, el FONACOT, tienen escasa efectividad, obstaculizadas por la corrupción sempiterna, viéndose afectados en gran forma por la concentración del ingreso que resulta de la devaluación y del proceso inflacionario: “En cualquier caso, todo lo avanzado en esa vía lo canceló la debacle económica de las postrimerías del sexenio que condujo a someter las decisiones públicas a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional”.[31]

He aquí cómo el embate capitalista vencía la resistencia del Estado nacionalista, mostrándose éste incapaz de frenar la concentración de la riqueza y las ganancias exorbitantes en una facción de la burguesía.

Arrastrados por la recesión mundial las condiciones económicas del País se van deteriorando de manera progresiva, lo que se constata directamente en la caída subsecuente de la tasa de crecimiento: 7.3% en el 73; 5.9% en el 74; 4.2 en el 75%, para rematar el sexenio con un raquítico 1.9% en el 76, quedando torpedeado el modelo del desarrollo sustentable y la economía mixta; lo que se remata con la devaluación y la entrada del FMI a recetar remedios.

Las condiciones estructurales de un sistema subordinado, dado el capitalismo subdesarrollado, ejercían presión a favor del empresariado ‘independiente’, así como de la burguesía empresarial que había crecido auspiciada por el Estado. El deterioro económico va aunado al deterioro político, la pseudo democracia política se torna más intransigente a pesar de reformas discretas mal logradas.

El régimen de LEA no deja de tener un carácter autoritario, alejado de la izquierda y de las masas, no podía llamar a los sectores populares a la defensa del régimen nacionalista ante el embate del capital imperialista y de la reaccionaria clase empresarial mexicana.

Es innegable que la cúpula empresarial se organizó para golpear al régimen priista, empleando al Consejo Coordinador Empresarial y a la Unión Nacional de Agricultores. Es allí en donde la convergencia de intereses externos-internos llama a la participación de la CIA para desestabilizar al régimen. Los empresarios, la prensa y Televicentro se unieron para denostar a Echeverría, difundiéndose rumores mal intencionados, ejerciéndose la calumnia para incrementar la desconfianza y el descontento popular en contra del gobierno.

Un episodio acontecido en la UNAM resulta significativo para entender la ‘soledad de Echeverría’ que comenzaba a significar el finiquito del Estado nacionalista. Cuando en un foro ante estudiantes pretendía dar su discurso tercermundista-nacionalista-contradictorio, viéndose interrumpido por un grupo de estudiantes que desde el fondo del auditorio lo increpaban recordándole el 68 y el 71 y otras referencias familiares-; y Echeverría les respondía, ‘esos jóvenes del coro son de la CIA’. Quedando en ese instante en el escenario aislado de las fuerzas populares, de la juventud pensante, queriéndoles hacer ver que se sentía presionado por el Imperio, afectando sus intenciones reformistas. Pero como el PRI-gobierno en su conjunto, y no sólo él, en su aburguesamiento de tres décadas se había alejado de su proceder político de raigambre revolucionario, quedaba aislado, en condición de terminar por ser un Estado enterrador de la Revolución y enteramente en favor de la clase burguesa, lo que vendrá a ser el PRI de los tecnócratas….

ECHEVERRÍA, DERRAMANDO LA SAL SOBRE EL CESPED

Precisando la visita de Luis Echeverría a Washington en junio de 1972, podemos advertir que el mandatario mexicano no tuvo una actitud entreguista, a como ya nos tienen mal acostumbrados los presidentes neoliberales. No se puede negar que LEA ante Richard Nixon y ante el Congreso de los Estados Unidos se plantó para defender los intereses de la Nación; comenzando en específico por el caso de un problema habido con el agua residual que los vecinos del norte le arrojaban a México provenientes del Río Colorado, aguas degradadas por su uso agrícola, salitrosas. Las que llegaban a México acorde con lo establecido en un tratado acordado desde 1945, en el que se estipulaba que México recibiría 620 millones de metros cúbicos de aguas vírgenes al año, por 1,230 millones contaminadas, esto es, una mayor cantidad de aguas residuales impropias para la agricultura.

Convenios que legitimaban el envío a territorio mexicano de los desechos salitrosos del drenaje hidráulico del sistema de riego de Arizona, aguas residuales que afectaron el cultivo de algodón en el Valle de Mexicali; salándo el cultivo de algodón, haciendo que su rendimiento decreciera de manera drástica a una cuarta parte hacia 1972: “En términos humanos, donde antes comían cuatro, hoy solamente come uno. ‘Esa es la cuestión, nos dijo un campesino’”.[32]

Echeverría se hizo presente en el Valle de Mexicali constatando el deterioro agrícola y las causas de éste, advirtiendo que aquello era un problema transfronterizo que habría de tratarse con el Gobierno del Norte. Y así lo hizo LEA ante Nixon, fue ese un punto concreto punzante a tratarse en la agenda del encuentro en procura de lograr un acuerdo correctivo a la menor brevedad posible.

Dijo Echeverría ante Nixon que “no le parecía que los estadounidenses emplearan audacia e imaginación para resolver complejos problemas con las potencias rivales, y nos se ocuparan de resolver sencillos problemas con su amigable vecino del Sur”.

La parte norteamericana no podía desconocer la causalidad del problema y la injusticia derivada: “Los mexicanos afirman –y los expertos norteamericanos reconocen- que el aumento de la salinidad resultante en la parte de México ha afectado el cultivo de algodón y otras cosechas al sur de la frontera”. Se consigna en un artículo publicado en el Wall Street Journal el 27 de junio del 72, mismo artículo en el que se da cuenta de que el Departamento del Interior proponía se construyese una planta desalinizadora para solucionar el problema, planta que tendría un costo de 140 millones de dólares y que sería capaz de desalinizar 2,000 millones de galones de agua salobre por día.[33]

En la reunión con LEA, Nixon se dijo dispuesto a proceder a que su país incrementara la cantidad de agua de buena calidad que pasaría por la frontera, pero los de la Casa Blanca se negaron en un principio a que se mencionara lo referente al caso en la declaración conjunta emitida de manera oficial, alegando que el tema afectaría la soberanía de los estados del Sur-oeste y que el disgusto que esta referencia causara podía afectar la imagen de Nixon ante sus electores republicanos en la región.

El Canciller de México, Emilio O. Rabasa, tuvo que actuar de manera enérgica para hacer que se incluyese el asunto en la declaración oficial de la reunión presidencial, haciéndole ver a la contraparte que o se incluía el tema o no habría un comunicado conjunto. Llegándose a un acuerdo diplomático de incluir una alusión, haciendo ver que ambas partes procederían en lo inmediato a procurar alguna solución, efectuándose un trabajo conjunto. Lo fácil que se resuelven los problemas en el papel.

Innegable es también el hecho de que LEA en el Congreso de los Estados Unidos argumentó en favor de la defensa de México ante el problema causado con el agua degradada: “La contaminación voluntaria de las aguas que llegan a nuestro territorio configura una forma inaceptable de discriminación”.[34] Misma comparecencia en la cual LEA argumentó a favor de sus consignas tercermundistas: “El principio de coexistencia pacífica ha surgido como una autolimitación de las grandes potencias a que obliga la amenaza nuclear y que les aconseja la ardua competencia económica que libran entre sí. El fin de la guerra fría no será, empero, el inicio de una etapa de concordia, mientras se excluya de sus beneficios a los países débiles / Los países del Tercer Mundo aplauden toda gestión y todo acuerdo que tienda a reducir las tensiones internacionales, pero observarán con recelo los pactos entre grandes potencias que no consideren el derecho y el interés de las naciones menos desarrolladas. (…) Ningún equilibrio puede fundarse sobre la inconformidad de la mayor parte de los habitantes del mundo. Nuestros pueblos tienen conciencia de que su miseria produce riqueza para otros. Los rencores acumulados en contra del colonialismo político renacen ahora en contra del colonialismo económico / La paz y el progreso dependen, cada vez en mayor medida de las actitudes que adoptemos conjuntamente para reducir la alarmante distancia que separa a los pueblos ricos de los pobres”.[35]

Asimismo LEA abogó por un trato justo a las exportaciones agrícolas y de artículos semielaborados que de México pasaban a los EU, ante la amenaza de que se pudieran reducir, decisión tomada en los EU que podía perjudicar en gran medida a México, haciendo aún más desfavorable la balanza comercial.

Puesto que el problema de fondo que afectaba a México cual país del Sur radicaba en la desigual balanza comercial, debida a la asimetría productiva: exportaciones baratas, importaciones caras de bienes de capital, productos con valor agregado.  Por lo que en el recinto de la OEA, Echeverría le plantea a los representantes del Continente, el que se procurase una apertura a los legítimos intereses nacionales en lo concerniente a la independencia y soberanía de países como Chile (de Allende) y del propio México. Haciendo notar la conducta de ser un Ministerio de las Colonias de carácter pro estadounidense, exhortando a que se transformase en “un foro abierto en que se debaten posiciones diferentes; como un mecanismo capaz de conciliar y otorgar unidad relativa a políticas soberanas”. Cuando que en realidad funciona como Departamento de sumisión de soberanías ante el Imperio. En un entorno continental en el que se hacía indispensable el que se respetase el derecho de los Estados Nación del Sur a “la libre disposición de sus recursos naturales. Necesitamos garantizar, al respecto, la facultad soberana de cada país a realizar y a fijar las modalidades de las expropiaciones que considere necesarias para fortalecer su autonomía y favorecer su desarrollo”. Proposición de la más elemental de las independencias que en el ámbito imperialista que aqueja al Continente en su relación Norte/Sur resulta ser un reclamo más  que legítimo, mas siempre ofendido por la política imperialista de los del norte, (inclúyanse hoy en día a los canadienses y sus empresas mineras saqueando a México).

Así pues, LEA hizo ver: “Es también indispensable asegurar que los consorcios transnacionales no distorsionen la vida interna de los Estados miembros. Los capitales provenientes del exterior cumplen una función, a veces necesaria, de complementariedad económica. Las empresas extranjeras deben someterse, sin embargo, a la jurisdicción del país en que operan y no inmiscuirse, bajo ningún pretexto, en su vida política”.[36] Esto dicho en el preámbulo de la ofensiva neoliberal con la consigna del dominio para las transnacionales era algo que el establishment imperialista no podría tolerar.

Y aún hubo más, Echeverría se atrevió a denunciar el injusto dominio de las potencias capitalistas, acertando denunciar la praxis imperialista: “La negligencia de las grandes potencias respecto de los países menos poderosos ha determinado, más que ninguna otra causa, una nueva división del mundo. Asistimos, si se me permite la expresión, a una división clasista de la sociedad internacional. / Los centros del poder mundial, aun los más antagónicos, están concertando las decisiones capitales de nuestros días. Frente a las tendencias oligárquicas que prevalecen en el orden internacional, se ha vuelto necesaria la acción conjunta de los países del llamado Tercer Mundo”.

Un propósito integracionista y de acción conjunta entre los países del Sur era la propuesta para contrarrestar lo que por esos años venía a ser la primera oleada neocolonialista de características neoliberales: “Sabemos que unidos podremos conquistar una mayor participación en los frutos del progreso comercial, financiero y tecnológico. Desunidos, en cambio, veríamos forjarse a nuestras espaldas un nuevo y arbitrario reparto del poder y la riqueza”.[37]  Justo lo que se estaba cocinando en los emporios imperiales y lo que habría de venir. El canto del cisne del Estado nacionalista pronunciado en Washington.

‘Casualmente’ LEA no hacía sino proponer el antídoto histórico, cual desiderátum proclamado desde un principio por Simón Bolívar, la unión de la Patria Grande de lengua iberoamericana para defenderse de los embates del Norte.

Corría el primer año en el que la Crisis iniciaba su afectación[38], acicateando políticas intervencionistas de corte neoliberal transnacionales, los propósitos de LEA, así como de manera más efectiva y congruente, la política económica llevada a cabo por Salvador Allende y el gobierno de Unidad Popular, le resultaban, por lo menos decir, desagradables a los intereses imperialistas, y por tanto se pasaba a combatirlos a través de las agencias intervencionistas.

Al año siguiente procederían a aplastar al régimen de Allende a pedido de las transnacionales, como es ya consabido, en la conjura más descaradamente cometida y ya probada de ofensa imperialista usamericana versus un pueblo latinoamericano. (Vid en Terrorismos a Terrorismos, la Conspiración Conspicua).

Más allá de las expresiones manifestadas por Nixon en el salón oval sobre LEA, -aptas para una grabación oficial-, al establishment usamericano no le debió parecer que el pretendido líder tercermundista, en las barbas del Tío Sam, expresara consignas y propuestas políticas que de llevarse a cabo chocarían con los impulsos imperialistas en proceso.

Al acabar con Salvador Allende el tercermundismo de LEA quedó confinado a ser mera retórica, la revolución pro justicia distributiva había muerto hace tres décadas, entonces, desde qué base popular en México se argumentaba una política pro tercer mundo, por los pueblos sometidos a las agresiones coloniales durante toda la Era Moderna. Candil de la calle y oscuridad en la casa, así se resumía la política de Echeverría. (Por aquellos años un cartón de Naranjo lo hacía ver).[39]

La ‘revolución languidecía’, sus derivados institucionales caducaban ante la presión que la Crisis ex profeso ejercía sobre del Estado para que la economía de sustitución de importaciones, la economía mixta, que aún con sus imperfecciones no dejaba de tener un carácter nacionalista, fuese finiquitada para abrir paso a la privatización neoliberal. Pero Echeverría no dejaba de ser un presidente molesto al que habría que moverle el tapete con la CIA.

¿Se arrepintió LEA de su cordial sumisión manifiesta en privado ante Richard Nixon en la Oficina Oval de la Casa Blanca, tras el asesinato de Salvador Allende? De cierto que se da un giro en la política externa en la segunda parte de su sexenio y un distanciamiento del régimen de Nixon, lo que se facilitaría porque el pillo de Yorba Linda entra en problemas a partir del caso Watergate teniendo su Watergeitazo en la primavera del 73, iniciándose un proceso que lo conduciría a renunciar en la primavera siguiente, quedando desacreditado su gobierno y el establecimiento estadounidense.

DERECHO A LA DERECHA A DERECHAZOS

Desde los 60, y con Díaz Ordaz de manera más marcada, el gobierno aminora la flexibilidad antes detentada por el Partido-Gobierno, derechizándose, haciendo que aun y cuando la economía muestra cifras positivas, las protestas se vayan incrementando ante la cerrazón de un régimen carente de alternativas políticas; y las protestas brotan por generación espontánea, el PRI-gobierno con su ‘milagrito mexicano’ comienza a caducar. La represión alcanza cotas antes no vistas en la propia ciudad capital, la conjunción del movimiento del Verano del 68 y la circunstancia de peso que significaban las Olimpiadas, presionaron aún más a un gobierno de por sí lerdo e intransigente.

El PRI de Díaz Ordaz era un gobierno tan cerrado como caduco, en el que culmina la falta de alternativas políticas en un callejón sin salida, no aceptando cambio alguno hace que se exacerbe la oposición en su contra al unísono de que la presidencia obtusa va incrementando la represión, conduciendo al genocidio; detentador  Díaz Ordaz de una mentalidad cargada a la derecha, puede ser conducido a dar golpes violentos creyendo que combatía una ‘conspiración comunista’…, y qué tal si era la CIA.

Con Echeverría el Estado pretende el control de los mass media para servirse de la propaganda a favor de sus proyectos nacionales e internacionales, encontrándose con la resistencia de monopolios formados por el propio Estado, los que crecidos reaccionan de manera inamistosa: “ellos no comparten ninguna obligación nacionalista, se rebelan ante cualquier intervención estatal por mínima que sea y, periódicamente, señalan las ineptitudes de un gobierno poblado de manías propagandísticas. La manipulación se apoya en la despolitización y en las debilidades gubernamentales y concluye igualando propaganda gubernamental con tedio infalible, extirpado cualquier propósito ‘intervencionista’”.[40]  Eso es, bien mencionado: la despolitización y la carga negativa que de por sí conlleva el Estado-gobierno se traduce en factores que juegan en su contra, elementos a los que los Aparatos Ideológicos de Estado privados habrán de acudir para explotar la animadversión a la se hace merecedor…, sí no se ponen a tono con las divisas empresariales.

Aparatos Ideológicos del Estado que se fortalecen como negocios privados adquiriendo preponderancia y éxito conforme los medios electrónicos conquistan al mercado y así a millones de televidentes. Adquiriendo un inmenso poder para ir interviniendo en política y configurando la mentalidad y conducta de masas alienadas, así pues, nuevamente despolitizadas, no tanto como analfabetos sino como televidentes, videntes cautivos y dominados mentalmente.

Dentro del mismo reparto de poderes institucionales y fácticos, la iniciativa privada puede ir retando al Pri-gobierno conforme sienten que el mundo va cambiando a favor de los refrescos de cola, es decir, en favor de los monopolios transnacionales; ya no quieren ser meros ‘soldados priistas’, sino un poder económico político que descubre que su propio potencial se incrementa y pueden ejercer una acción directa que les reditué en mayores ganancias conforme el Estado, presionado, vaya abriendo puertas y ventanas y haga ventas de garaje con paraestatales.

Así que las pretensiones de LEA de aplicar reformas en respuesta a peticiones procedentes desde abajo, se encontrarán con la intransigencia de la derecha que no está para otorgar concesiones sino para ganar privilegios. De manera tal que el País pasa a sufrir la intensificación del autoritarismo de Estado efectuado a través de dos vertientes: “la gubernamental y la de la derecha empresarial”.

Ya en el segundo tercio de su mandato, Echeverría opta por intensificar sus visitas y desplantes en territorios y ámbitos cargados a la izquierda. Viajes a China y a la Unión Soviética, así como procura un acercamiento con la Cuba revolucionaria de Fidel, efectuándose también un muy humano apoyo a los exiliados chilenos; pretendiéndose con ello un corrimiento político ideológico del centro hacia la izquierda, acción que no podrá corroborar en los parámetros de la economía.

Ya sabemos que su oposición a la burguesía empresarial mexicana se da más en el terreno de la retórica y de los golpes bajos sin tener efectividad como acciones que afectasen la concentración y reproducción capitalista pro empresarial. Pretensiones y medidas que se ven obstaculizadas y son frenadas, precisamente por una derecha que tras la caída de Allende se sabe sobreprotegida por la línea imperialista y por la tendencia anti-estatista que traen los vientos del Norte.

En un medio ambiente enrarecido por la CIA: “El catastrofismo de la derecha convoca las sensaciones adjuntas de impotencia y fatalismo y asocia al Estado con imprevisión, caos, despilfarro, odio a la familia, corrupción, lo que se remediará con eliminarlo por completo del proceso económico”.[41]

Tal es la intención de fondo que la ofensiva neoliberal en gestación procura. Comenzándose por desestabilizar al régimen propagando rumores, exagerando problemas y fastidiando la economía:

Primeramente: a fines de 1972 aparece el espectro de un estrangulador de mujeres metiendo miedo en todo el Distrito Federal, que si aquí que si allá hay cadáveres que el gobierno oculta. Ssschzzz. 2) A partir de fines de ese mismo año se da la alarma de que ‘hay escasez de víveres´, no habrá alimentos en los próximos meses, prepárense para las raciones…, los meses pasan y siguen comiendo acorde con sus costumbres y panzas, ¿y entonces? 3) Ah, pero para ser precisos lo que está por escasear es la gasolina; infundio ya empleado en el 68…, hagan colas en las estaciones para cargar un simple viaje (1973). 4) El tenebroso caso de las vacunas esterilizantes (1974). ¡Alerta padres de familia, el gobierno comunista de LEA procura el control de la natalidad! Tal mentira surte efecto: “Afectados en una zona esencial (la necesidad de garantizarles a sus hijos el mayor patrimonio, el de la descendencia) los padres de familia, desatendidos en la absoluta gratuidad del rumor, se angustian, amenazan, retiran con violencia a los niños de las escuelas, golpean maestros, persiguen ambulancias ‘que traen la vacuna’. Quienes propalan la calumnia saben su negocio…”. 5) Libro de texto gratuito (1975), de tendencia ‘comunista’ provocando la reacción de: “Invisibles e inasibles acciones de padres de familia [que] brotan para lanzar la consigna: ‘El gobierno quiere arrebatarnos la mente de nuestros niños’; ‘el marxismo leninismo quiere implantar un sistema ateo, totalitario y antimexicano’”.[42] ¡Dios no lo quiera!, de inmediato el clero ofrece sus servicios para reforzar una nueva cruzada-cristera capaz de frenar tal atrevimiento que va en contra de nuestras mejores costumbres.

Si en el fondo la generalidad que se nombra con decir el pueblo sigue siendo guadalupano, su fanatismo religioso es una debilidad potencialmente explotable por los que maquinan conspiraciones desde el Norte. (Y hasta película se hizo de lo ocurrido en Canoa, Puebla). 6) Rumor capcioso. Otro supuesto atentado a los fundamentos del sistema capitalista mexicano: El despojo a la propiedad privada patentada en la Ley General de Asentamientos Humanos, la que vale para propiciar otra andanada de rumores con mala intención. El gobierno de LEA atenta en contra de los bienes inmuebles: “se inició en el DF la socialización de los bienes raíces”. Reforma socialista para distribuir la riqueza que afecta a toda propiedad inmueble: edificios, casas, terrenos y fraccionamientos…. ‘¡Evitémosla!’ Haciendo de una pretendida ley de reordenamiento urbano un espantajo de los soviets; ‘¡unámonos para evitarlo!’. 7) Golpe de Estado (1976); ya a fin de sexenio, un gobierno debilitado por la crisis no tiene más remedio que devaluar, ello propiciado por la presión externa que incide sobre la nación, economía debilitada propensa a ser intervenida, o para que se dé el ascenso de la derecha interna vía privatizaciones. Un Estado devaluado, igual a debilitado, resulta incluso afectado per el rumor de que se le daría un Golpe de Estado, pero a diferencia de Chile, en donde el régimen de la Unidad Popular sí realizó cambios estructurales que afectaron al Gran Capital del exterior y del interior del país, en México todo intento progresista del Echeverriato, con solo mencionarlo, se frena por la presión que hacía correr del centro hacia la derecha al régimen priista.

Quo Bono con los temores inducidos e infundados y la crisis generada: “La crisis de 1976 le indica al aparato político una pérdida de base social que beneficia en primer instancia a la derecha”. Hasta el ‘Humor Patrocinado’ revela una estrategia accesible a todo público televidente que precisa una ´verdad envenenada’: ‘todo funcionario público es corrupto’, “la iniciativa privada es buena y honesta y si los pobres pudieran serían tan corruptos como los funcionarios”.[43] Gran verdad del catecismo neoliberal.

A chistoretazos se despide a LEA y se recibe a Jo Lo Po (mismo el cual no se salvará de un trato despectivo al término de su sexenio por haberse atrevido a nacionalizar la banca), considerándolos por igual de corruptos y demagógicos, y no es que no lo fueran, a la usanza del Partido, pero era el momento preciso para achacarles sus defectos en procura de provocar el cambio por lo mejor: la iniciativa privada ya se aprestaba a salvar al país: “La agresión es en 1977 y 1978 quizá la más feroz desatada contra político priísta alguno y los cómicos son determinantes en esta agresión a la imagen de la administración pública. El humor de la iniciativa privada se masifica y se vuelve popular y persuasivo”.[44]

Desde luego que no hay buen propósito ni análisis de fondo en criticar así al PRI-corrupto-gobierno; se trata de desprestigiarlo para que vaya aflojando y permita la participación empresarial en pro de su propiedad privada engrandecida gracias al abaratamiento de paraestatales. ‘Gracias capitalismo de Estado por acumular riquezas y propiedades que nos pertenecen por derecho patrimonial del auténtico capitalismo, el privado, derecho mundialmente reconocido y establecido’. Proyecto y compromiso internacional de por medio.

‘Respétese la sacrosanta propiedad privada, la modernización y el alcance primermundista solo es posible reforzando y promoviendo a las grandes empresas’.

Los intentos de LEA por paliar la concentración de la riqueza, como toda obra del Estado pseudo-revolucionario pos cardenista, es a medias y no concreta en acciones efectivas por lo que sirve al empresariado empoderado para propiciar el clímax que favorece exclusivamente sus propósitos: ‘Echeverría es comunista, combatámoslo por el bien de la Patria’.

Y el efecto desmovilizador triunfa: “La manipulación toca fondo: el azoro de las buenas conciencias estimula el desinterés ante la participación democrática”. Despolitizados y confundidos, desmoralizados. La estrategia de la derecha triunfa “La crisis del 76 termina por quebrantar el nacionalismo oficial en tanto proyecto de resistencia antimperialista y pone de relieve las insuficiencias del Estado Nacional”.[45]

Cumplido el embate anti Estado nacionalista. De eso se trataba la ofensiva soterrada imperialista en su primer etapa; la segunda vendría con el siguiente y último presidente ‘revolucionario’, tal y como él mismo se calificaría de manera posterior a su ejercicio; el último Presidente de la Revolución, o de la ‘Robolución’ don Pepe-pillo.

Que la presión era por su origen de carácter imperialista sólo los tontos útiles lo podrán negar: “…, en 1976 fueron legisladores norteamericanos quienes, en una carta dirigida al presidente Ford, ‘legitimaron’ la campaña de rumores contra el régimen mexicano al denunciar: ‘La designación de por lo menos mil comunistas y radicales extranjeros en puestos importantes del gobierno y en los periódicos. El propósito del gobierno mexicano de aumentar lazos políticos, económicos y ‘culturales’ con cada nación comunista. Los cambios recientes en la Constitución mexicana para minar la base legal de la propiedad privada. La inclusión de libros de texto castristas, para ser usados obligatoriamente en todas las escuelas de México. Inacción del gobierno ante miles de hechos de ocupación de tierras realizados con frecuencia por bandas armadas dirigidas por extranjeros… Por razones morales y humanitarias solamente, preferiríamos no ver a 65 millones de mexicanos obligados a escoger entre la esclavitud y el exilio. Y por razones estratégicas abrumadoramente importantes, preferiríamos no ver lo que algunos escritores mexicanos visualizan: una ‘cortina de cactos’ a lo largo del Río Bravo”.[46] Claro que la culpa del deterioro de la economía en México la tiene el régimen castrista y no el capitalismo depredador imperialista…, injerencia de la CIA incluida.

La complicidad del empresariado mexicano se sobreentiende y se comprueba; hay confesión explicita de su participación. ‘No es que se persiga acumular riqueza y poder, de ninguna manera, eso no pasa en este mundo capitalista, el problema es que México no puede progresar sin la participación del empresariado, además de que por supuesto que no estamos en contra sino a favor de los trabajadores’.  Atentamente Manuel Clouthier en octubre del 78, afirmando asimismo que lo que estaba por venir no sería en favor del empresariado y en prejuicio del proletariado, de ninguna manera (¿Ya conocería a Vicente Fox?). Pues sí, el neo panismo ya olía a empresarios fracasados pugnando porque el Estado les resolviera la caída de la tasa de ganancias en sus muy particulares negocios: “Distintos tonos y gradaciones. En su apología y defensa, los empresarios van de la amenaza a la promesa del capitalismo social, de la burla del Estado a la petición de comprensión del empresariado en las universidades. Tal estrategia se consolida con el impacto de la desnacionalización, de la norteamericanización de la vida cotidiana (imitación irrestricta y no asimilación crítica). Este proceso triunfalista de la derecha culmina a principios de este año [1979] con la visita a México del papa Juan Pablo II”.[47] Por si faltaba algo para apuntalar la ofensiva de la derecha.  Amen…, y vénganos el Opus Güey y los Millonarios de Cristo. Ahora sí Amen.

ALGO PARECIDO A UN PATO

Corría el mes de agosto de 1972 –un mes después de la visita de LEA a Washington-, cuando en México tenía a bien celebrarse el ‘congreso mundial anticomunista’, reunión de alimañas venenosas que hasta esa fecha se venía realizando en el Lejano Oriente, comenzando en Taipéi, Formosa. Siendo aquella una organización de extrema derecha de índole fantoche apadrinada por Chiang Kai-shek. Y escribía Manuel Buendía: “Ahora se le otorga el honor a México. Por algo será”. Tal honor incluía la presencia en este país de lo más granado del terrorismo anticomunista bajo “nómina del Pentágono y del Departamento de Estado”.[48]

Días en los cuales los ‘halcones de don Octaviano’ (sic) efectuaban atentados terroristas concentrándose en Puebla, como haciendo méritos para ser tomados en cuenta a la hora de obtener patrocinio en dólares. Agrupaciones de choque de derecha que se veían complementadas con jóvenes entusiastas del Instituto Atlético Cultural Marcial, ligados al Movimiento Cívico Tradicionalista de Méjico (sic), de católicos monarquistas a lo gachupín. Agrupación de mochos que veía con mala cara que el gobierno de Echeverría haya incluido en puestos clave a líderes del 68. ¡Jesús de Veracruz! Reclamando asimismo, tan recalcitrantes cuan exaltados franquistas, suprimir el régimen de economía mixta del priismo, pues ‘no era sino la bandera tras de la que se oculta el propósito de socializarlo todo’, teniendo temor de que el presente régimen implantase en nuestra patria una dictadura socialista, sobre todo si el próximo presidente llegase a ser Cuauhtémoc Cárdenas ¡Dios nos coja confesados!

Como puede verse, se trata del viejo truco de azuzar a los ‘mochos’ para que armen la escandalera oponiéndose a cualesquier seña de política progresiva, aprovechándose la consabida virulencia del fanatismo religioso anticomunista. ¡Qué el Tío Sam los tenga en su efímera gloria!

El secuestro del cónsul estadounidense en mayo del 73, ligado a los asesinatos de Garza Sada y de Fernando Aranguren (empresario tapatío), exaltan la participación de grupos derechistas, tanto en el norte del País como en Guadalajarra y en Puebla, efectuándose operativos que insinuaban tras de sí la injerencia de la CIA.

El ambiente se enrarecía con actividades que dejaban tras de sí el mal olor que hiede a derecha recalcitrante. En noviembre de 1973 visitaba México un prominente terrorista pinochetista llamado Pablo Rodríguez Guez, experto en asesinatos y explosivos. Conferencista destacado en la Ciudad Capital y en Puebla, donde fue recibido y condecorado acorde a recientes méritos realizados en su natal Chile. Poco tiempo después, se produjeron dos atentados dinamiteros contra la embajada de Cuba en México.

Y si los subversivos de izquierda ‘cometían atrocidades’, estaba justificado el que aparecieran escuadrones cazadores de comunistas adiestrados por la CIA en el uso de explosivos, el secuestro, la tortura y el asesinato. Coincidiendo con la instauración del gorilato pinochetista, en México se da la difusión de anónimos subversivos similares a los empleados meses atrás en Chile, arengando al ejército a que se opusiera al ‘régimen comunista’ que Echeverría estaba procurando. ¡Santo mocherío! ¡Hagan la ‘Vatiseñal’!

Por algo sería que Manuel Buendía alertaba sobre la incidencia de la CIA por aquellos años insinuando una estrategia de desestabilización. Como el valiente periodista lo solía decir: Si se trata de un ave acuática, palmípeda y que grazna, debe afirmarse que es un pato. Pues sí, se trata de que en México cunden los rumores, las referencias falsas, los atentados terroristas…, huele a operaciones de desestabilización, por lo que es de suponerse que la CIA esté detrás de ello. Si huele a pólvora, carroña, infundios, insania…, parecería que detrás de ello está la CIA.

No es de extrañar que en lo inmediato fueran siendo asesinados presuntos terroristas de izquierda. Lo que le valía a Manuel Buendía la interrogante de si ya había en México escuadrones de la muerte a lo brasileiro o a lo guatemalteco, entrenados por efectivos pinochetistas bajo la experta asesoría de la Central Intelligence Agency, contando con financiamiento oligárquico.

Y si Echeverría planeaba un viaje a Cuba, había que colocar bombas en las representaciones cubanas. Era enero de 1974 cuando Buendía hacía saber que 24  horas antes de que iniciara una serie de bombazos, “se publicó la advertencia que nos hizo el presidente del Comité por una Sociedad Abierta, el norteamericano William Higgs; la CIA quiere inmiscuirse en el asunto de la sucesión presidencial en México”.[49]

La mano pachona de la CIA se insinúa detrás de rumores con propósitos desestabilizadores, a la manera como ya se habían efectuado en Chile y en Venezuela, contando en este caso con el patrocinio del Grupo Monterrey, con sucursales en Guadalajara –los Tecos de la UAG- y en la muy católica Puebla de los Angeles, así como con las simpatías de algunos panistas y la bendición del Alto Clero.

Y el miedo inculcado desorienta a la ciudadanía y cobra efecto, el pueblo ajeno a la simpatía por el gobierno, se aleja de la participación política.

En el mes de junio del 75 Manuel Buendía volvía a la carga en su escrutinio a las operaciones encubiertas de la CIA en México, denunciando la existencia de un laboratorio de ‘investigaciones profundas’ ubicado en Copilco, especializado en metodologías aplicadas al dominio mental colectivo, el que debía estar relacionado con la Agencia maligna. Sicólogos norteamericanos y mexicanos realizaban allí “una investigación sobre la entraña de un pueblo más allá de la conducta manifiesta / La investigación tiene un ‘valor predictivo’: se averigua lo que está latente y se detectan ‘las condiciones bajo las cuales eso podría convertirse en hechos de la conducta’ / En otras palabras, la investigación permite conocer al gobierno norteamericano cuáles son los más graves motivos de tensión en los ciudadanos mexicanos, por qué existen esas tensiones, y cuáles serían los mecanismos para hacerlas estallar en el momento requerido”.[50] Todo un caso de ‘estudio transcultural’ a como la CIA le agrada efectuar con motivo de realizaciones posteriores científicamente garantizadas.

La “Foundation Founds for Research in Psychiarty, organización cuyos recursos económicos provienen de la compañía Smith, Klein and French, fabricante de productos farmacéuticos. Y del gobierno de los Estados Unidos”…, le otorgaba a un prestigiado doctor mexicano apellidado Díaz Guerrero, la conducción de los estudios. Mismo doctor emérito encargado de seleccionar los libros de consulta básica a ser leídos por los estudiantes de psicología en la UNAM: “Más del noventa por ciento de tales libros son norteamericanos, editados aquí por ‘Trillas’ que a la vez está asociada al capital norteamericano vía la editorial Wykey. Díaz Guerrero figura oficialmente como asesor de Trillas”.[51]

Desde luego que tan egregio científico mexicano se valía de los dólares que le otorgaba la fundación Rockefeller, y en cuyo curriculum vitae se incluía una ponencia presentada en Austin en la que tenía a bien describir “las actitudes de los mexicanos ‘frente al padre, la autoridad, los jefes, y los Estados Unidos’”. Estudio para buen empleo imperialista que el dichoso Doctor les ocultó a sus colegas en México. Que aquello tenía que ver con la elaboración de Plaza Sésamo. Por tales bobos nos tienen.

SAQUEADOS Y ENDEUDADOS

‘¡Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear!’. Si así fuese, la nacionalización de la Banca debió complementarse con otras medidas de carácter nacionalista y control de empresas. No siendo el caso, los banqueros se prepararon para hacer inefectiva la nacionalización e iniciar su recuperación; además de que hay que reparar en las generosas cantidades recibidas por indemnización.

Miguel de la Madrid, siendo ya presidente electo sin haber tenido la más mínima oposición, dice estar de acuerdo con la nacionalización, cuando que en realidad no era un político que tuviese un perfil nacionalista, sino por el contrario, el primero de los presidentes tecnócratas neoliberales provenientes en sus estudios superiores de USA.

Aún antes de que tomara posesión se podía atisbar en el horizonte el que De la Madrid daba indicios de que su administración pretendía dar un giro diferente al de su(s) antecesor(es): “La noticia dada por el New York Times según la cual el gobierno mexicano envió una carta confidencial al FMI, en la que se ofrece tomar medidas que no aparecen consignadas en el documento que se hizo público no sólo es motivo de explicable preocupación….”.[52] La sospecha despertada entre estos analistas marxistas como se verá, no era infundada.

La Banca nacionalizada no se optimiza ni funciona de manera adecuada en un marco en donde irán prevaleciendo las consignas  neoliberales, resultando una contradicción de intenciones y procederes. En definitiva De la Madrid no era un presidente adecuado para hacer valer la transformación bancaria procurada y sin embargo, fue el elegido del anterior. Por algo sería que los ex banqueros veían con beneplácito su arribo a los Pinos; lo mismo vale para los empresarios de  Monterrey: ¡Ya la hicimos!, exclamaron al conocer su designación a la presidencia. Por su propia procedencia familiar y formación profesional y política, De la Madrid era un sujeto ligado a la Banca privada y a los postulados neoliberales.

Ni fu, ni fa; ‘renovación moral’ de por medio; la pusilanimidad por delante. La nueva administración no ha de comprometerse con el seguimiento de la decisión López-portillista, sino que como todo su ‘accionar’ sexenal es un ir pasándola en la inercia, eso sí, acatándose en pleno la política económica neoliberal…., y así le fue al País. Desdibujado, Miguel de la Madrid Hurtado no era ya un Presidente de la Revolución, pero tampoco un tecnócrata avezado, como sí lo será su secretario de Programación y Presupuesto.

Quedando la nacionalización de la banca como un acto aislado, desesperado, sin acompañamiento y así carente de continuidad y de posibilidad de ser consolidado, se dejaría a la Banca languidecer mientras la política económica de franco sesgo neoliberal se ejercía de manera autoritaria. Entonces, difícilmente la nacionalización bancaria podía concretar en un cambio radical en favor de la economía nacional, cuando todo apuntaba hacia la apertura neocolonial.

De manera tal que la nacionalización se llevaba a cabo en una temporalidad en la cual la intromisión del recetario neoliberal es admitida por parte de la cambiante agrupación política que adentro del Partido gira para aceptar la injerencia del capitalismo imperialista. El PRI dejaba de ser el Partido descendiente de la Revolución, para ser un partido dominado por la tecnocracia en conexión con la influencia que el capital internacional imponía a través de la política económica neoliberal.

Durante el período de transición la composición de la Banca Mexicana ya había sido asaltada por los de Chicago; ubicados primeramente en la Secretaría de Hacienda, desde donde con programas y proyectos diseñados bajo parámetros economicistas, fueron preparando las condiciones para que la mex-economía se pusiera a tono con la nueva orna del mercado monetario y otorgase facilidades para el saqueo del país; un saqueo normalizado por las instituciones financieras que imponen un orden abierto a la penetración de capital foráneo supuestamente financiero.

Adviértase ya desde el sexenio de JLP la presencia de un agente extranjero liderando la administración monetaria: “Toda la estructura del Banco de México permitió el maridaje con los banqueros… Miguel Mancera Aguayo, Leopoldo Solís, Alfredo Philips Olmedo, Carlos Bazdresch, eran capitaneados por el economista español Rafael Izquierdo, asesor económico presidencial y centro de todas las decisiones que sacrificaron los intereses y demandas populares más indispensables”.[53]

Sí, esto ocurría todavía dentro de la administración de Jo Lo Po. Como quedó constatado, el entonces Director del Banco de México, Mancera Aguayo, estaba en contra de la nacionalización, por lo que fue marginado de la cúpula gobernante cuando se decidió tomar la drástica medida.

Los ‘chicago boys’ aplicaban ya las típicas medidas econométricas en procura de una estabilidad macroeconómica, con cifras que reflejan una economía controlada, pero al costo de sacrificar la auténtica economía reflejada en las condiciones de vida de las mayorías. Procediendo a imponer los formularios fondomonetaristas que le costarían al país, después de la debacle del 82, un sexenio de nulo crecimiento.

Habiendo sido el caso de que recién en agosto del 82, el gobierno de López Portillo había establecido un nuevo convenio con el FMI, por el que reforzaba la implementación de medidas de choque, como las ya recetadas a partir de 1977, detectándose de inmediato la afectación a la economía popular, cayendo el salario mínimo ante el incremento desmedido de los precios de la canasta básica. A grado tal de que desde el acuerdo firmado en 1976 se propusieron con suma rigidez las cláusulas de desempeño que controlaban las actividades productivas, imponiendo medidas antiinflacionarias sin que disminuyese el desempleo, sino que por el contrario, se propició un deterioro en la economía prolongado, aunque ‘controlado’.

Cuando el sector privado venía adquiriendo mayor fuerza y el gobierno perdiéndola, la nacionalización de la banca no podía por sí sola remediar la situación. Pintando el 83-84 para verse afectados por una profunda recesión; las difíciles condiciones del entorno nacional y la recesión acaecida en los EUA le sirven al FMI para incrementar su injerencia, aflojando el Estado mexicano el manejo soberano de la economía nacional. Ante perspectivas de profunda recesión, “la firma del convenio impediría que el gobierno manejara con autonomía la política económica”.[54]

La petrolización y el endeudamiento masivo se realizan acorde con el programa delineado por el Fondo; así fue detectado desde aquel momento: “Todo hace pensar que el convenio pactado con el FMI en 1976 así lo especifica: depender exclusivamente del petróleo y de la deuda. Esto es, exponernos y dejarnos en manos de los organismos transnacionales / En los últimos cinco años, el país ha venido funcionando como una pieza del engranaje del sistema financiero internacional, aceptando el papel que se nos asigna”.[55]

Fue el seguimiento del diseño fondomonetarista lo que produjo la concentración del capital bancario en unos cuantos potentados, así como la participación de la banca extranjera en México, además de la reducción del encaje legal. A decir de la Coordinadora de la Asamblea Nacional de Trabajadores Bancarios (CANTB), los ingresos petroleros auspiciaron los beneficios de la banca privada. Con la agravante de que “…, los ingresos provenientes de la venta de gas y de petróleo y de la deuda interna, no se invirtieron en la creación de una infraestructura industrial y agrícola que resolviera las necesidades de la economía, sino que por el contrario, se canalizaron hacia la banca privada y hacia la banca internacional”. Esto no es sino concentración de capital en el sector capitalista por antonomasia, y de un capitalismo ya degenerando en agio de la plutocracia, así como tributo y saqueo efectuado a favor del capital metropolitano.

Bancomer y Banamex, por ejemplo, participan en la banca internacional asociados con bancos internacionales como Bank of America, con la mayoría de las acciones, y Bancomer con el Chase Manhattan Bank, Banca Serfín también lo hace con menor participación”.[56] Bien claro lo hacen ver en un comunicado el CANTB: el FMI fungía como la policía internacional fomentando el endeudamiento para después utilizar la deuda como elemento de presión, igual a que un gobierno endeudado se torna asequible a acatar las recetas del Fondo, procediendo a aplicar medidas de austeridad, contrastando con la libertad sin restricciones concedida a los de la iniciativa privada, siendo evidente que el FMI es el instrumento empleado para hacer que se aplique la política económica que favorece la concentración de capital usurario.

El 19 de febrero de 1982. A un día de haber realizado la primer devaluación, Jo Lo Po argumentaba que el Banco de México se retiraba del mercado monetario –‘muy dolorosa decisión’- con el propósito de que no le volviera pasar al país lo que hace seis años: “sobrevivir en la comunidad financiera acudiendo a convenios con el FMI”. Seis meses después, y tras de una segunda devaluación, Silva Herzog anunciaba iniciar conversaciones con el FMI con el propósito de utilizar los recursos monetarios a que México tiene derecho por pertenecer a tal organismo.

Haciéndose entender que México no podía ya evadir la injerencia del Fondo, el que entraba a ‘resolver el desastre’; pero habría que afirmar, se trataba de un desastre propiciado ya, por medidas contraccionistas acordes con los protocolos monetaristas de la troika neoliberal (FMI, BM, BID) al servicio del capitalismo imperialista. Siendo cierto que el diseño de la política económica concertada, incitaba a aumentar la producción petrolera y a realizar esto acudiendo al crédito externo, el que provenía de tales organismos y de prominentes bancos privados del ‘círculo dorado’ (Wall Street, The City, Suiza).

La petrolización del país se hizo acorde con convenios concertados con el Fondo, incrustados ya en el quehacer administrativo nacional desde el acuerdo secreto de 1976. El típico ejemplo: país con su economía en dificultades → recurre al Fondo para aplicar sus recetas inducidas → requiriendo posteriormente de ser rescatado por los mismos que al hoyo le hicieron caer.

Pero, ¿por qué entra la economía nacional en dificultades?, en gran medida debido a las presiones externas que se van agudizando conforme se agota el capitalismo floreciente de la Posguerra; la tasa de ganancias entre los monopolios metropolitanos decrece, repercutiendo en una mayor agresividad en la relación del Norte con los mercados tercermundistas, propiciando una balanza comercial externa más desequilibrada y el fracaso del modelo de substitución de importaciones, obligando a la mayor apertura y a los intercambios asimétricos beneficiarios para las metrópolis, lo que se complementará con la implantación del adeudo.

Lo que es igual a: mayor apertura a los bienes producidos por empresas metropolitanas; reapertura al capital extranjero que viene a intensificar la extracción de recursos naturales (el saqueo) y a explotar la mano de obra más barata del Sur; creación de un endeudamiento que torna más dependientes a las administraciones periféricas. Todo lo cual repercute en la pérdida de la rectoría económica que el Estado nacionalista pretendía ejercer. El fracaso de la economía mixta y de la sustitución de importaciones permite que el capital financiero metropolitano arribe implementando préstamos que reducen la soberanía. ‘Les prestamos porque no tienen para financiar su desarrollo’. Las empresas transnacionales llegan al país a cubrir rubros que las propias empresas nacionales no son capaces de ocupar, siendo el caso de que no pueden competir con los poderosos capitales de las potencias desarrolladas.

El Mismo Jo Lo Po alertaba o reconocía a principio del año aciago: “En 1976, con la situación económica en la que estaba el país, con nuestra moneda devaluada, con nuestro crédito perdido, con el Fondo Monetario Internacional encima de nuestra economía porque habíamos pedido una ampliación de nuestros derechos; en esos momentos, el mundo al que le debíamos iba a pasarnos la cuenta; entonces tuvimos que sacar una tarjeta y decir: un momento, este país tiene petróleo, tenemos capacidad de pago. ¡Espérense! Vamos a organizarnos y a recobrar el paso. Y eso sucedió”.[57] Sí, sucedió tal y como convenía al Capital Imperialista, poniendo al petróleo como garantía de pago del adeudo. Haciendo accesible el petróleo al Monstruo adicto que lo requiere como a la sangre un cuerpo orgánico.

La subordinación como forma de dependencia histórica estructural, de secular raigambre colonialista, reubicaba con el neocolonialismo a México bajo la égida del dominio imperialista proyectado desde Washington.

LA TROIKA NOCIVA

Entendiéndose que el FMI-BM-BID son instituciones de injerencia internacional diseñadas en el marco de la hegemonía Usamericana de la Posguerra. Orientadas desde Washington a impulsar proyectos favorables a los intereses expansionistas de empresas transnacionales, principalmente estadounidenses, e incluyéndose a las de otras potencias industriales europeas y del Japón.

Quedando los países del Tercer Mundo supeditados a la inversión extranjera, la que responde a un diseño capitalista-imperialista estructurado por tales instituciones rectoras del orden monetario internacional. Cuya aplicación permite ampliar los mercados que el Norte necesita para realizar los excedentes de su oferta industrial; así como para tener la preferencia en la extracción (saqueo) de los recursos naturales de valía habidos en el Sur.

Viniendo en realidad a ser el la troika monetarista un grupo de instituciones concebidas para ejercer una función de control e incidencia, a través de relaciones bilaterales de comercio y finanzas, las que se conciben y ejecutan con toda la carga histórica de las determinaciones del Norte sobre el Sur, aceptadas como el Nuevo Orden Internacional. Imponiéndose el dólar desde los acuerdos de Bretton Woods como la divisa imperante en los mercados internacionales.

La estrategia fue la de crear una estructura de instituciones ‘internacionales’, cuyo control estadounidense quedó garantizado por medio del sistema interno de votación que funciona desde entonces con el principio de ‘un dólar, un voto’”.[58] Y la fórmula se complementa así, recalquémoslo: Orden internacional a favor de las potencias del norte es igual a un orden a favor de los monopolios transnacionales. Orden en el que los criterios capitalistas se imponen como normas, leyes, reglamentos, tratados a regir las actividades mercantiles tanto en el ámbito internacional como en el nacional y local.

Política económica considerada neoliberal, que como venimos señalando implica promover el ‘libre mercado’, el ‘libre cambio’, la ‘inversión metropolitana’ en un sentido preferente que no puede ser otro sino el de la verticalidad Norte/Sur; implementándose la consigna ‘dejar hacer, dejar pasar’ que evidentemente favorece a los consorcios industriales desarrollados, dominando los intercambios por asimetría productiva; lo que va aunado a procurar ejercer el dominio en la toma de decisiones  económicas importantes efectuadas por los Estados intervenidos, no permitiéndose ya una política tendiente a la sustitución de importaciones, ni la injerencia del Estado en el sector productivo con la economía mixta, marcándole un no al estado proteccionista, inclinado a procurar con el gasto público la construcción de infraestructura que posibilite los servicios sociales públicos, por el contrario, orillándolo hacia las privatizaciones, porque la ‘iniciativa privada es lo mejor del capitalismo’.

La composición del FMI le otorga a los Estados Unidos el poder decisorio al detentar el 17.6% del derecho a voto, muy por encima de Alemania (6.02%), Reino Unido y Francia (ambos con un 4.97%); destacando el que Arabia Saudita, la petromonarquía de los jeques pro imperialistas, detente un 3.24%, teniendo otrora mayor participación que Rusia, China, India o Brasil.

Imponiéndose un status que le otorga inmunidad y privilegios extrajurídicos a la máxima potencia, así como a las propiedades y bienes del propio Fondo Monetario Imperialista, (perdón-ando la sinceridad), Internacional, extendido a los directivos, ejecutivos y demás empleados relevantes. Lo que va aunado a la aceptación de normas impositivas de carácter abiertamente intervencionista. Así fue en el caso de México: “- No impedir que las inversiones de extranjeros remitan utilidades al exterior ni evitar que salgan divisas al exterior / – No se puede alterar, sin la aprobación del FMI, la paridad del peso respecto a otras monedas / – No se puede establecer controles a la importación  / – No se pueden retener las divisas que otro país nos exija a cambio de pesos mexicanos que posea / Proporcionar toda la información que el Fondo requiera y –No celebrar operaciones contrarias al organismo”.[59] Normas impositivas de franco carácter intervencionista que no pueden ocultar su sino imperialista.

Lineamientos, procedimientos cuyos objetivos primordiales son de índole privatizante y desregulativa. Las instancias productivas-financieras-comerciales transnacionales se reactivan en vías de apropiarse de los activos estratégicos nacionales; lo que tiende a efectuarse “por medio de la International Finance Corporation (IFC), incluyendo los ‘activos naturales’ (como biodiversidad y agua) que en esta materia se realiza en vinculación con el Global Envioronmental Facility (GEF)-BM: …, el BM, en su papel de agencia ejecutora del GEF … debería jugar un papel fundamental en asegurar el desarrollo y manejo de los proyectos de inversión … El BM, basándose en la experiencia en inversiones de su filial, la International Finance Corporation (IFC) … promueve oportunidades de inversión y moviliza los fondos del sector privado”.[60] Esto es, el FMI actúa en correlación con el BM en la consecución de los objetivos prioritarios del Gran Capital Central.

Sí, el FMI delinea las directrices generales y globales del orden monetario internacional, diseñando los proyectos de inversión, otorgando préstamos para realizarlos, así como después, cómo no, para rescatar a los mismos gobiernos –o sus sucesores- que han caído en desgracia, cesación de pagos, todo en resultas del seguimiento de los proyectos diseñados por el, FMI. El Gran Capital queda favorecido mientras que los efectos nocivos causan estragos previstos, obligando a otro rescate, para cuando el efecto depauperarte en la población produce animadversión contra el gobierno, pero la dirección administrativa afectada suele optar por proseguir aplicando las ‘recomendaciones sugeridas’ por las instancias interventoras, que velar por los intereses del mercado interno suprimiendo los acuerdos; esto por el poder internacional del Sistema capitalista que envuelve al mundo entero bajo sus parámetros.

El esquema bipartidista y su procurada sucesión, dos partidos un Sistema (y pueden ser tres o cuatro los involucrados, que al cabo terminan alineándose con los preponderantes, adoptando el paradigma imperante), encierra las posibilidades de alternativa en un circuito de vaivén en el que un partido en el ejercicio administrativo sufre un desgaste que le permite a su contrincante el relevarlo sin que se cambien los patrones político-económicos.

Habiendo una división internacional del dominio financiero, en la que el BM se concentra en las operaciones dirigidas a ramas de la economía específicas, viniendo a ser el IFC del BM la institución empleada por las transnacionales para incidir a través de instancias internacionales establecidas en los Estados  de la Periferia, organizando las medidas adecuadas a las instituciones nacionales intervenidas, para que se implementen los programas favorables a la exacción neocolonial.

Así pues: “Desde la década de los ochenta la IFC es punta de lanza de los proyectos no sólo de privatización, también de desnacionalización de los activos estratégicos de la periferia, operando de manera compleja, es decir, con una complicada organización que oculta a los verdaderos beneficiarios de sus programas. Como su objetivo final es ‘financiar proyectos del sector privado en países en desarrollo, ayudar a multinacionales del primer mundo a movilizar capital en los mercados internacionales y proveer asesoría y asistencia técnica a empresas y gobiernos, el IFC se estructura en diversos clusters ogruposde trabajo y éstos a su vez en uno o varios niveles de sub-clusters. Al final de la cadena de clusters y subclusters que se conectan unos con otros, invariablemente están como beneficiarias las principales [empresas transnacionales] del ramo de que se trate, particularmente estadounidenses y europeas ‘seleccionadas’”.[61]

Aconteció en México que el FMI diseñó las directrices macroeconómicas a ser aplicadas, empleándose un procedimiento de apoyo crediticio solicitado por el gobierno del dependiente país, lo que se hace de manera oficial expidiendo una ´carta de intención’ “en la que se explica el tipo de desequilibrio económico que da pie a la solicitud y se especifica, punto por punto, lo que la nación peticionaria hará para superar ese desequilibrio”.[62] El convenio original que vincula a México con el FMI se acordó el 31-12-45, efectuándose reformas en el 59, 65 y 70, todas ellas publicadas en el Diario Oficial. No así el acuerdo efectuado en septiembre de 1976 y ratificado en enero del 77 ya por la nueva administración. Acuerdo por el cual se le prestaron a México 1,200 millones de dólares, siendo un vocero del propio FMI quien en noviembre del 77 expresara sin ambages la relación implicada: “Un crédito por alrededor de 250 millones de dólares (de esa época) no requiere compromisos que obliguen a la política económica nacional. Sin embargo, ‘cuando el enfermo ya necesita más medicinas, no solo aspirinas (sic), nosotros le manifestamos que estamos dispuestos a servirlo, pero que hay algunas recomendaciones que podemos hacerle”. No lo pudo decir de manera más franca, certera y sincera. Tal referencia revela el modus operandi de la troika, los organismos internacionales imperialistas del círculo dorado o circuito atlantista.

Y, ¿quién lo enfermó?, o ¿por qué está enfermo?, son preguntas capciosas que llevan a comprender la trama: el ataque conjunto de los monopolios externos combinados con la privada iniciativa interna pone a la economía en calidad de enferma; llega el FMI y desde su primer participación coadyuva a que se incremente la enfermedad con el recetario neoliberal, resultando en ser que la supuesta cura en realidad agrava aún más la enfermedad. El neoliberalismo con sus políticas intervencionistas e impuestas en la economía de las naciones tercermundistas es el culpable de que el malestar se incremente y no aminore.

En aquel entonces, al parecer se mostró un desacuerdo con la política injerencista fondomonetarista manifestado por el Secretario original de Hacienda, Julio Rodolfo Moctezuma, y por el de Programación y Presupuesto, Carlos Tello Macías, quienes renunciaron oponiéndose al acuerdo pactado: “Es necesario –escribió Tello- promover la educación y el empleo y rectificar la política contraccionista instrumentada por las autoridades hacendarias, apoyadas por el Fondo Monetario Internacional”.[63] El problema pasa a ser que quienes los substituyen habrán de actuar acordes con el mentado programa fondomonetarista y del BID (Banco Internacional de Desarrollo); lo que se repetirá en el sexenio siguiente.

La administración pública se petroliza y el país se endeuda más, motivo por el cual el FMI volvería al rescate, cumpliéndose el propósito de acceder a una mayor injerencia que delineara de manera más contundente la política económica nacional, en vías de tornarla abiertamente de carácter neoliberal.

LA DEUDA E(X)TERNA

El capital imperialista procede implementando una dominación financiera que le permite incidir en la política económica implementada en las naciones del Tercer Mundo. La que asimismo le permite la extracción de recursos materiales y de la riqueza ya convertida en dinero, la que como pago de un adeudo se traslada a las arcas centrales. Deuda a la que los intereses aplicados permite se incremente y prolongue, al tiempo de que empresas transnacionales encuentran la puerta abierta para explotar in situ los recursos naturales de las periferias.

El vericueto que resume la incidencia monetarista denota llegar a una situación calamitosa inducida por la determinación imperialista hasta el grado de declararse la moratoria de pagos. El Secretario de Hacienda sustituto, Jesús Silva Herzog (hijo), viajó a Nueva York a reunirse con los representantes de 100 bancos acreedores. La reunión se celebró en la sede de la Reserva Federal, recinto que proveía la atmósfera adecuada a la concertación de acuerdos para seguir implementando la exacción monetaria.

Inmejorable lugar y ocasión para reafirmar la sujeción al neoliberalismo monetarista naciente, renovando los acuerdos de empréstitos entre un principal país de la Periferia y los bancos del Centro en el Banco Central emblema del agio internacional.

Desde luego que el clima de la reunión fue excelente y la participación de los acreedores por demás de amble y comprensiva, por lo que el representante del gobierno mexicano se sintió muy complacido y solícito a emprender las reformas y procedimientos requeridos para el pago de la deuda y para que su indispensable reciclaje quedasen garantizados.

El mismísimo vicepresidente del Banque National de París hizo saber que los bancos acreedores ya habían designado un comité que se encargaría de encontrar la mejor manera posible de que el adeudo se cubriera, por supuesto, actuando en coordinación con el FMI. En lo inmediato los generosos banksters deciden conceder un plazo de 90 días para que México reembolsara los pagos vencidos. ‘Generosidad’ que iba acompañada de facilidades para concertar los nuevos préstamos de rigor.

Haciendo que la deuda actuara como trampa y condición de subsiguientes préstamos y pagos; logrando que la deuda se eternizase y se convierta en un tributo neto de un país pobre y dependiente a los acreedores de la región desarrollada que viven no sólo de lo que producen sino de lo que succionan de las periferias.

Y como el problema iba para largo, en consulta con el FMI un grupo de técnicos de 14 bancos norteamericanos, europeos, japoneses y mexicanos, procedieron a considerar el modo óptimo para de que el adeudo se reciclara a largo plazo, garantizándose los subsiguientes pagos. Por lo pronto, y aprovechando el viaje, JSH solicitó al FMI un nuevo préstamo stand-by por 4,500 m de d a un plazo de tres años (‘présteme para poder seguirle pagando y vénganos sus recomendaciones’. La sutil manera de ejercer el dominio neo imperialista).

Qué problema, México no estaba quebrado y tenía petróleo, hasta el grado de haber llegado a ser -así lo presumen en NY- el principal abastecedor de crudo a los Estados Unidos superando a la Arabia Saudita, haciendo a un lado la salvaguarda de no venderle a un solo país más del 50% de lo exportado, “por razones de seguridad e independencia”. Al diablo con esos detalles, había que quedar bien con Mefistófeles, quiero decir, con el principal prestamista so pena de embargo o de algo peor.

En Nueva York, el Oil User Oil informó que México suministró el 22% de las importaciones estadounidenses en junio, en comparación con el 17% de Arabia Saudita, tradicionalmente el principal proveedor de ese país. En 1981, añade la publicación, Estados Unidos compró del total de su petróleo el 10.1% a México”.[64]

De manera significativa, México pasaba a ser el principal proveedor de petróleo a los EUA, lo cual ya era un logro para presumir en New York. Un logro importante para el País del Norte, pues sin lugar a dudas ese era el objetivo planteado en Washington desde el momento en que se descubrieron los mantos negros en el subsuelo mexicano, y el endeudamiento de México, se hace evidente, garantiza la buena disposición del gobierno a favorecer la entrega inmediata en proporciones más allá de las de ‘seguridad e independencia’.

Otro aspecto relevante del asunto da cuenta de cómo los ingresos por las exportaciones del crudo no alcanzaban para pagar deuda, seguir financiando el crecimiento de Pemex y aportar al desarrollo social de México. Así que los usamericanos podían adelantar 1,000 m de d y otorgar un otro empréstito por la misma cantidad, además de hacer que se concediese un ‘crédito jumbo’ por 2,500 m de d, y otro más, faltaba más -el cliente lo amerita-, por 500 m de d concertado con diversos bancos internacionales, y asunto arreglado, así México tendría dinero de sobra que no servía para su desarrollo sino para comprometerse por décadas a seguir pagando. Nada de esto puede ser atisbado en ninguna referencia oficial hasta la fecha.

Asunto arreglado, el crudo asegurado a un precio que no compensa el pago de la deuda, a más de que las exportaciones de productos derivados del petróleo del Norte, USA, al Sur, México, con valor agregado, eran la otra vía de ‘compensación’ que inclinaba la balanza de las sumatorias en las transferencias obviamente en favor del país desarrollado industrialmente.

Y México podía agotar la cantidad que tenía asignada en el FMI como cuota en derechos especiales de giros, pero era dinero que ya sólo servía para pagar los intereses y emplearse en lo indispensable.

El adeudo era a tal grado abrumador, requiriendo en lo inmediato de 1,000 m de d para pagar importaciones y el servicio de la deuda, la solución: trasladar  la deuda concertada a corto plazo a un largo plazo. Total, que así la sumatoria a fin de cuentas se incrementa, contando con amortizaciones y seguros incrementos en la tasa de interés.

De hecho fue la elevación de las tasas de interés y la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas, la causa principal que suscitó la crisis de pagos. Dense cuenta, la deuda se incrementa y el petróleo baja, ¿quién por ventura aconsejó o propició que México estableciera un plan de desarrollo explotando los hidrocarburos, para lo cual había que solicitar préstamos? Ciérrese el círculo vicioso por primera ocasión.

Consta que JLP al principio del sexenio era reacio a permitir la injerencia del FMI que le había dejado como herencia LEA, pero la solución procurada ‘coincidía’ con lo que las instancias imperialistas venían buscando: desarrollo con petróleo, el petróleo para allá y el desarrollo frustrado se queda acá…, y México endeudado.

Que el sutil dominio del capitalismo imperialista se ejerce a través de artilugios financieros y tratados de ‘libre comercio’, de libre comercio pero des balanceado.

Aunado a ello recuérdese, iba el saqueo interno que se estaba efectuando por cortesía de la jerarquía bancaria y de la privada iniciativa mexicanas, alentados, por supuesto, faltaba más, por los bancos, sí del Norte. Y con qué dólares pagamos si ya nos saquearon, ergo, en la vuelta del círculo, se da la moratoria…, y a concertar más empréstitos. Una vez activada la trampa, no deja salir al deudor, quédese pagando y pagando, para ser así una deuda externa que se eterniza, representando el tributo y una auténtica sangría de recursos que pasa a afectar el nivel de vida de millones de personas; ¿por qué habrá tanto desempleado que tiene que irse de mojado?  Idiotas de Washington, será porque Fidel Castro es comunista. No será que en el sistema capitalista el rico es muy rico empobreciendo a miles que ya son millones, por lo que hay naciones ricas  a costa de empobrecer a otras, aunque ya no alcanza sino para que el reducido sector simbólico del 1 por ciento sea el que se beneficie con todo este entramado neoliberal.

Jo Lo Po se oponía a que se implementaran las medidas restrictivas dictadas por el FMI, pero se terminó cediendo: “reducción del gasto público, disminución de la producción y el empleo y flexibilidad para devaluar el tipo de cambio del peso. Silva Herzog sumó a ella la reapertura del mercado cambiario efectuada el jueves 19, y la promesa de ‘adecuar’ los aranceles a las importaciones”.[65]  Sí, pocas semanas después se tomaba la decisión de nacionalizar la Banca, pero en las condiciones de injerencia del FMI y las estructuras sociales conmovidas por el saqueo, y ante un entorno internacional virando a establecer los parámetros neoliberales con el reaganismo, era una medida desesperada que por sí sola difícilmente podría fructificar.

HACIA 1984, HACIA EL ADVENIMIENTO DE LOS HERMANOS GRANDES

Desde que JLP era candidato a la presidencia, la CIA trató de colocar agentes en su equipo. Era junio del 76 cuando Manuel Buendía publica un artículo en el que muestra haber detectado la estrategia de la CIA en lo referente al petróleo recién ‘descubierto’ en México. Se trataba de hacer parecer que México nadaba en petróleo, creando las expectativas de estar por ser una potencia petrolera: el país número dos en riqueza petrolera. Así que, mexicanos, dispónganse a vivir en la abundancia, tienen cuenta abierta en los grandes bancos. Después, Jo Lo Po y todo el país caerían en la cuenta de lo que significaba ‘administrar la abundancia’.

Vale el espacio contar lo escrito por Manuel Buendía en ese ´principio del auge’: Conocedores de ser un pueblo manirroto e imprevisor, la inteligencia yanqui sabe lo que hemos dilapidado y cuáles son nuestras debilidades políticas, lo que aprovechan concienzudamente “para llevarnos como de la gamarra a un despeñadero / Para ellos cabe dentro de lo posible –si nos envuelven otro poco en su propaganda- que acabemos por tomar la existencia del petróleo como una cuenta bancaria contra la que podemos girar cheques porque es inagotable / Simultáneamente estaríamos aumentando nuestra ya escalofriante deuda exterior, bajo el cálculo alegre de que con el petróleo se paga cualquier cosa / A un plazo no muy corto –pero tampoco demasiado largo- estaríamos envueltos en problemas económicos de tal magnitud, que nuestras presiones sociales internas estallarían sin remedio. Entonces los Estados Unidos tendrían preparado para instaurarse en México un gobierno según el modelo de los países del Cono Sur”.[66] Aunque no sería el caso de esto último, dado que el neoliberalismo que se advendría haría innecesario el gorilato…. Lo demás es el caso ocurrido.

Y si Carlos Monsiváis decía que en México había nacido una generación de pro-norteamericanos; Manuel Buendía nos cuenta en dónde se preparaban venturosos ejecutivos para venir a civilizarnos. En una Escuela ubicada en Phoenix Arizona, la Escuela Norteamericana de Administración para Profesionales (ENAIP). Una Escuela de prestigio que no tenía problema para colocar a sus egresados: “A la fecha, 10 mil hombres y mujeres egresados de esa escuela, se encuentran en 109 países, ocupando ‘puestos clave en unas 2 mil compañías de las de mayor prestigio internacional’ / Estos egresados de la ENAIP desempeñan puestos de ‘presidentes de bancos, gerentes de industria, contadores en jefe, e incluso presidentes de consejos administrativos”.[67] Es decir, un ejército de ejecutivos bien preparados para hacer funcionar debidamente la economía mundo capitalista…, a favor del empresariado transnacional, cabría agregar.

En ella se graduaban ciudadanos estadounidenses muy bien capacitados en el arte del engaño y la insidia, pero sobre todo duchos en hacer cuentas, aptos para ser calificados potenciales agentes de la CIA. Ejecutivos pro yanquis mimetizados en el extranjero, promocionando la american way of life.

Pero por supuesto que la Escuela también admitía estudiantes venidos del extranjero, sí, a graduarse de vende patrias e incondicionales agradecidos, los que regresan a sus lugares de origen convertidos en ejecutivos al servicio de líderes empresariales promoviendo el desarrollo del Tercer Mundo. Qué de extraño podía tener que un extranjero egresado de tan prestigiada institución educativa se dijera congratulado por tener trabajo asegurado al regresar a su país en alguna importante compañía internacional.

Thunderbirds imperialistas, estadounidenses y latinoamericanos y demás, esperando trabajar en red, teniendo un futuro promisorio con las aperturas que la política económica neoliberal estaba por generar, trabajo garantizado y sin necesidad de dar un Golpe de Estado para la penetración de la inversión y la empresa extranjera en pro de modernizar y desarrollar a los del patio trasero atrasados.

“¡Estupendo! Ya pueden los países en desarrollo legislar todo lo que quieran para reservar a sus nacionales mayoría de puestos clave en la dirección de las empresas: los Estados Unidos se encargarán de formar en la ENAIP a todos los nativos que le envíen, para que, como dice el agente de la CIA en México.“Se vuelvan adalidades del estilo norteamericano de hacer las cosas’”.[68]

Pero lo peor del caso radica en que habría no solo ejecutivos y empresarios cipayos de la nueva ola neoliberal-neocolonial, al lado de los chicago boys, tecnócratas ubicados en altos cargos de empresas y secretarías de Estado; lo peor del caso es el advenimiento de los presidentes doctorados en Harvard y en Yale, garantía del edicto neoliberal.

La política externa emprendida por JLP fue en buena medida similar a la de LEA, otro candil de la calle y oscuridad en la casa, pero el apoyo diplomático prestado a las guerrillas independentistas centroamericanas fue la actividad de esta política externa que más disgusto causó a los reaccionarios reaganistas.

Para cuando al interior de México la sinfonía terrorista de la derecha iba en franco incremento, de lo cual seguía dando cuenta Manuel Buendía: Que opus deístas inquietos por la muerte del Dictador Franco y el paso a la ‘democracia’ española les pone activos en México, procediendo a cerrar filas, lo mismo que a ir en santa procesión al Cerro del Cubilete a llenarse de energías para una imaginaria cruzada que habrían de emprender versus los comunistas que amenazaban deponer la democracia, la libertad y el catecismo: “No pocos de estos ‘cristianos’ son terroristas activos, que manejan desde la intimidación y el secuestro, hasta los explosivos y las balas, a veces contra ‘imaginarios’ comunistas, a veces contra los miembros de las propias organizaciones católicas”.[69]

De Italia llegaban informes de que grupos neo fascistas tenían vínculos con grupos ultras en México; amenaza latente, presión para garantizar el giro hacia la derecha. Y quién mejor que los ‘Tecos’ aquí en México para secundar a aquellos, por aquel entonces su activismo era notable y sus relaciones con la derecha extranjera inocultables y envidiables. Poco antes de mayo del 76 un prominente dirigente de un banco interamericano que venía de visitar a Pinochet hizo escala en Guadalajara para apadrinar a una nueva generación de ‘tecos’: “Para nadie es un secreto que el jefe de relaciones públicas de ese banco, en Washington, es un prominente ‘teco’, sobrino del füeher de la UAG”.[70] No se dirán nombres, pero sí que instituciones que están para qué.

La CIA tenía en México un gran grupo de cobertura, interesados tanto en el permanente hostigamiento a Cuba, como en entrometerse en Centroamérica actuando en contra de los insurgentes, mientras que el principal objetivo perseguido en México era ejercer presión tendiente a ir estableciendo las condiciones para un cambio de modelo pro empresarial, borrando al Estado interventor en la economía.

Para fines de 1977 un elemento de la embajada estadounidense y representante de la American Chambers Commerce of Mexicou, se hacía notar con declaraciones en los diarios de la capital. Justo cuando la economía mexicana estaba en problemas, el propósito de las declaraciones efectuadas no era otro sino el de hacer advertencias (amenazas) sobre lo que nos podía pasar si el gobierno de México y demás empresas no optaban por beneficiar los intereses norteamericanos.

De ello se trataba la intención injerencista de la época, cuando el presupuesto destinado al espionaje por el gobierno usamericano al año era de 13,500 m de d, 184 mil m de p, equivalentes al presupuesto de diez y nueve secretarias de Estado mexicanas. Haciendo fácil el realizar actividades tales como las de información pública, propaganda y relaciones públicas para influir en la opinión de los mexicanos.

Proyectos para explotar mantos acuíferos en el Noroeste de México, posibles gracias a la avanzada y exclusiva información satelital, propuesto en México por un ex agente de la CIA, dan una idea de lo que se traían entre manos los de la Agencia intervencionista. Cuando que el negocio grande era la información concerniente al petróleo.

La ‘candidez’ de los funcionarios de Pemex servía para dar cabal cumplido a la intención de los yanquis; “desde hace ocho meses, por acuerdo de la dirección general de Pemex, toda la información estratégica sobre esta industria, fue situada en bancos de datos de Houston y Chicago, y es manejada por la Computer Science Corporation, mediante un contrato con Pemex / Así pues, cualquier entidad norteamericana –inclusive los organismos de espionaje del Pentágono y del Departamento de Estado- no tienen más trabajo que conectar sus propias computadores a las de la CSC, cuantas veces deseen información actualizada sobre Pemex…., y además Pemex paga para que así sea”.[71] Por increíble que parezca, no hay inteligencia de Estado en México. Esto es reivindicar la condición de ser un país colonizado, y dirigido por funcionarios altamente corruptibles.

¿Candidez? Bueno, con decir que Conacyt  reproducía traducido al español una obra realizada por la CIA intitulada: “Campos petroleros gigantes y recursos mundiales de petróleo”. Firmado por Richard Nehring a junio del 78. A la dirigencia del Conacyt no le pareció importar la baja estofa de la procedencia, tenía toda la razón Manuel Buendía al reclamar: “Ninguna estimable institución de cultura superior en cualquier país que se respete a sí mismo podría considerar que se enriquece en lo moral o lo académico publicando subsidiariamente trabajos de la CIA o para la CIA, porque esa labor editorial –en la que se invierten recursos de un pueblo tantas veces víctima de la propia agencia- de un modo muy claro significa un aval académico, moral y aún político, para una de las más abominables invenciones del imperialismo. La Central Intelligence Agency jamás podrá ser tocada ‘asépticamente’”.[72] Aquella relación servía para entregarle valiosa información a la Agencia, cuando que a ésta le servía para aminorar las defensas del país en los tratos referentes a la comercialización del petróleo con los EUA.

El que el ex-director de Pemex, Díaz Serrano estuviera asociado, ni más ni menos que con George H. W. Bush, debía decir mucho de la asociación oscura como el chapopote para entonces ya habida entre los imperialistas y los vende patrias. Y consta en el trabajo emprendido por Buendía que Bush era un connotado elemento de la CIA, un dirigente que hizo resurgir por sus fueros a la Maldita Agencia.

Nada más y nada menos que un pez gordo de la CIA fungía como jefe de la estación en México: Lawrence Sternfield, un cabal dirigente terrorista que en abril de 1976 “convocó en San José, Costa Rica, una gran convención de ‘exiliados cubanos’. Con base en los membretes ‘Acción Cubana’, ‘Movimiento de Recuperación Revolucionaria…, ‘Alpha 66’, ‘Jóvenes de la Estrella’ y ‘Movimiento Nacionalista’, la CIA construyó el Comando de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) y nombró coordinador general al médico de niños y asesino profesional, doctor Orlando Bosch”.[73]

Año y medio después ocurrió el atentado en contra de un avión cubano en el Caribe que le costó la vida a 73 personas; y si regresamos tres meses atrás en aquel mismo año, el 23 de julio el CORU intentó secuestrar en Mérida al cónsul cubano, fracasando en el intento, pero no dejando de causar daño, pues asesinaron al secretario del cónsul, Artagnan Biass. El objetivo del secuestro consistía en ejercer presión en contra del gobierno de México, para que pidiese a Fidel Castro la liberación de Hubert Matos y Eloy Gutiérrez Menoyo.

Echeverría había invitado a Fidel a venir a México, pero la visita no pudo efectuarse, puesto que los servicios de inteligencia cubanos detectaron que la CIA estaba preparando varias emboscadas en su contra: “Una debía tener como escenario la columna de la Independencia, cuando el comandante llegara a depositar la tradicional ofrenda floral a nuestros héroes. Un tirador dispararía desde el hotel María Isabel; otro confundido entre fotógrafos y periodistas, intentaría disparar a corta distancia con una pistola”.[74]

Unos cuantos años después, cuando JLP recibió en Cozumel a Fidel, mayo de 1979, los imperialistas acusaban al gobierno de México de estar favoreciendo la ‘cubanización de Centroamérica’, por lo que cuando llegara el siguiente presidente usamericano, lo habrían de lamentar. Vil imperialismo. Así expresado por un tal Daniel James en un escrito publicado en The Washington Quarterly, publicación correspondiente a la Universidad de Georgetown.

Y los yanquis seguían presionando. Ya en 1981 el general Vernon Walters se apersona en México para ‘probar’ que Cuba apoyaba con armamento a las fuerzas insurgentes salvadoreñas. Y el ‘superespía’ prosigue su viaje hacia Sudamérica dejando la tarea de que la Agencia se encargara de destruir el prestigio de estorbosos miembros del gabinete de JLP, haciéndoles parecer como demonios procomunistas: ‘Ciertos comentaristas de la prensa nacional están siendo utilizados para propalar infundios, calumnias, engaños’. Ayer como hoy, plumas pagadas y muy publicitadas.

El general Walters presumía una hoja de servicios envidiable para cualquier procónsul del Imperio, habiendo tenido una participación importante en el juego sucio del caso Watergate, siendo entonces director adjunto de la Agencia. Y fue él quien convenció al director del FBI, Patrick Gray, para que no se comprometieran ciertas importantes actividades realizadas por la CIA en México, altamente clasificadas. “Parte de estas operaciones secretas consistían en actividades financieras, por medio de un importante banquero mexicano. El dinero estaba destinado a financiar las actividades del espionaje estadounidense en nuestro país. La organización de la CIA en México por aquellas fechas [c. 1972], incluía la capacidad de aprehender a personas y mantenerlas prisioneras”.[75] Hasta ese grado se llegaba y parece que de nuevo vamos para allá.

El propio general Walters era uno de los principales agentes encargados de promover las actividades subversivas y otras de desestabilización económica, por igual concertadas en contra de la política exterior y económica durante los gobiernos de LEA y de JLP.

Sépase que a la sazón múltiples crímenes políticos se cometían en Guatemala detrás de los cuales estaba la CIA y en particular el general Walters, a quien también se le relacionaba con crímenes de lesa humanidad cometidos en Nicaragua, así como también partícipe en el connotado caso del asesinato de Orlando Letelier en 1976 en Washington D.C.

Relacionado asimismo en la vinculación CIA-Watergate-México, aparece otro pez gordo de la Central: Howart Hunt, agente muy activo por acá, quien en su libro: “Memorias de un espía” nos da referencias precisas sobre el operar de la Agencia en México: “Formé en México una amplia red de colaboradores extranjeros entre los que se contaba un popular y joven sacerdote católico que actuaba muy activamente en el movimiento anticomunista desarrollado en una de las universidades mexicanas. / Entretanto, los agentes de mi delegación habían establecido organizaciones anticomunistas que abarcaban muchos sectores de la vida mexicana, tales como los de la juventud, los estudiantes, la mujer, la Iglesia y el trabajo. Por medio de periodistas a nuestro servicio, tenían acceso a las páginas de los más prestigiosos periódicos mexicanos, y mis agentes también estaban en el partido comunista mexicano, en el partido trotskista, y en dos organizaciones más que podían llevar a efecto manifestaciones de importancia media, tan pronto se les ordenaba”.[76]  Por qué será que sigue oliendo a poinsettias en la embajada de los EUA en México.

Lo que permite entrever cómo México ha padecido esta intervención soterrada, silenciosa, invisible, desde décadas atrás (por no decir desde los tiempos de Mr. Poinsett), misma que en los últimos años del funesto calderonato, de seguro se ha incrementado con la complacencia de un gobierno espurio.

En mayo de 1978 se dieron sendos bombazos incendiarios atribuidos a la ‘izquierda oligofrénica’. Pero el ‘sospechosismo’ del colmilludo columnista le hacía pensar que existía la posibilidad de que tales acciones terroristas hubieran sido ejecutadas por ‘gusanos’ excombatientes de la CIA.[77]

Recuérdese que fueron empresarios poblanos quienes una noche de diciembre del 75 le pedían al entonces candidato a la presidencia que su gobierno tomara un sesgo fascista. Años después, ya durante el sexenio de JLP: “Los ‘fachos’ de la UAG hicieron algo más. Publicaron en su revista oficial un desafío al gobierno del Presidente López Portillo para acabar con la ‘subversión comunista en Chiapas’ [qué buen ojo tuvieron, lástima que no pudieron pararla] (resic), ‘si el presente régimen tiene la intención de seguir conservando la libertad de nuestro país, lo cual es puesto en duda por observadores y analistas políticos’”.[78] ¡Quién lo decía!

Los tecos-‘fachos’ estaban muy bien relacionados con los contra revolucionarios cubanos por intermedio de ‘Guacardí’, cuyo presidente era uno de los patronos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Procurándose establecer una nueva ‘Santa Alianza’ entre grupos de extrema derecha; y aquellos ultras no eran otra cosa sino terroristas.[79]

Los tecos eran fanáticos religiosos recalcitrantes constituidos como una sociedad secreta apta para vigilar y asechar desde la oscuridad, similar a otras tantas agrupaciones de extrema derecha que tuvieron su arquetipo hacia 1919 en la fasci di combattiamento de Mussolini. Grupos de terror auto justificados por ser de derecha, esto es, por estar ubicados a la derecha de Dios, combatiendo para que predominen los buenos creyentes.

Los hermanos Antonio y Juan José Leaño, fundadores y directores de la Universidad Autónoma de Guadalajara, estaban muy bien relacionados en su Santa Alianza con grupos fascistoides de Europa, Centro y Sudamérica. Además de ser los consentidos del establecimiento estadounidense, de cuyo patrocinio gozaban y se enorgullecían: al morir Lyndon B. Johnson, Antonio Leaño montó la segunda guardia junto al féretro; y estuvo presente en un lugar privilegiado en la toma de posesión de Nixon.[80] Los hermanos Leaño acogieron en Guadalajara a Henry Pérez, ex ministro del dictador Anastasio Somoza, junto con algunos pistoleros que fueran de su guardia. Por la parte interna, Manuel Buendía publica en abril de 1984 el catecismo de los tecos y sus alianzas con el Opus Dei, el PAN, la Coparmex, incluyéndose grupos de choque.[81]

Ningún otro periodista se atrevía a lo que se atrevía Manuel Buendía, si alguien publicó las andanzas de la CIA, los ‘tecos’, denunció vendedores de armas y demás alimañas que componían la ultraderecha en México fue él. Esto le repercutía en ganarse múltiples y poderosos enemigos.

Descubriéndose que durante el sexenio de Díaz Ordaz la CIA ideó un plan para causar desasosiego –meter cizaña- entre México y Cuba, empleando a un funcionario mexicano acreditado en la embajada en la Habana. Tratábase de Humberto Carrillo Colón, consejero agregado de prensa, a quien la policía cubana fácilmente detectó realizando un burdo espionaje.

La representación diplomática cubana en México protestó de manera oficial, protesta que fue rechazada por la presidencia. Espinoso caso que tuvo seguimiento en una nota escrita en el diario Granma, en la que se afirmaba categóricamente que Carrillo Colón era un agente de la CIA, y que las inferencias recopiladas en la investigación, hacían ver que actuaba en complicidad con otros funcionarios mexicanos, entre los cuales se encontraba Joaquín Cisneros, ni más ni menos que el secretario personal de Díaz Ordaz; persona a quien se dirigían los envíos de Carrillo Colón, los que se realizaban aprovechándose de la inmunidad diplomática.

Precisando los cubanos que ya en México la valija era abierta por Cisneros usando una llave especial, quien extraía los mensajes y se los entregaba a un enviado de la CIA. Alfredo Ríos Camarena, quien fungía como secretario de acuerdos, hacía las veces de asistente en tan, según ellos, tenebroso e importante proceder. Lo importante del asunto es que en 1982 la Cámara de Diputados nombró una Comisión Investigadora dedicada a escrutar las actividades de la CIA en México, -por primera y única vez en su historia.

El pillo que venía a ser Ríos Camarena, detenido justamente por el fraude cometido en Bahía de Banderas, se defendió de las acusaciones argumentando que si se le castigaba haría revelaciones incómodas que involucrarían a ciertos funcionarios involucrados en el caso de la CIA. Pesquisas que a decir de Manuel Buendía, debían involucrar a un cierto personaje relevante de la derecha que era el enlace de la CIA con el presidente Díaz Ordaz.[82]

Lo más probable es que esta fechoría de la CIA tenía un trasfondo más siniestro: En realidad Carrillo Colón era un espía de pacotilla, realizando un espionaje de nimiedades, -pero en su emoción de ser espía de la CIA debió sentirse el 007. La CIA lo empleó como señuelo para provocar un disgusto entre el anticomunista de Gustavo Díaz Ordaz y Fidel Castro, quizás con la expectativa de que se llegasen a romper las relaciones diplomáticas.

Fácilmente descubierto, era obvio que la CIA procuró así generar el conflicto, calculando que la ira de los cubanos provocaría asimismo el disgusto de Díaz Ordaz y fechoría consumada: “La CIA pudo haber utilizado, pues, los impulsos anticubanos de GDO, para llevarlo de la mano –sin que él se diese cabal cuenta- hasta una grave decisión de gobierno. / Así, Díaz Ordaz habría comenzado aceptando un juego personal- su propio secretario particular se vio involucrado- que estuvo a punto de terminar en un error histórico. / La CIA –según fama pública- no es ningún compendio de infalibles cerebros. Suele cometer tonterías; pero cuando éstas alcanzan el grado de la estupidez, siempre hay que sospechar un doble juego”.[83]

Tenderle un cuatro a personeros suele ser una estratagema perversamente maquinada con un trasfondo de segundas intenciones de mayor relevancia que lo que a primera impresión o bajo la luz pública se aparenta.

Los analistas de la época tendían a considerar que la presión que se sentía en México era para imponer un régimen de corte fascista, temían que en México se impusiera un régimen similar a los gorilatos que iban apareciendo en Centro y Sudamérica; pero en realidad se trataba de que se venía el neoliberalismo, un fascismo económico si se quiere, pero aún manifestado bajo los parámetros ‘democráticos’.

Manuel Buendía persiguiendo en sus indagatorias periodísticas a la CIA y a los grupos de ultraderecha en México, daba cuenta de la ofensiva neo imperialista para que se impusiera lo que será dado en llamarse el neoliberalismo, capitalismo desenfrenado propiciado por un sistema pseudo económico desregulado que le otorga preponderancia a las instituciones ‘financieras’, no haciendo necesario el fascismo aunque actúe en el ámbito económico ejerciendo una serie de actividades similares. Máxime su ligazón con el neocolonialismo, lo que implica el dar cuenta del empoderamiento de la ‘libre empresa’ y su embate para apropiarse de las paraestatales en México, desplazando de manera contundente y definitiva al Estado de índole nacionalista.

Tal asunto fue la última referencia y denuncia descubierta por Manuel Buendía: “A mediados de abril de 1984, un grupo de industriales, encabezado por los dueños de Televisa, formalizó la creación de la firma ‘Libre Empresa, S.A., con el propósito de adquirir todas las empresas propiedad del Estado, a excepción de las instituciones bancarias. Este grupo pretende desplegar intensa campaña ideológica y publicitaria para impulsar los principios de la libre empresa, pero, sobre todo, busca debilitar el área nacionalizada de la economía mexicana. En estos planes no hay casualidades. No es gratuito que al frente de ‘Libre Empresa S.A.’, estén Televisa y sus principales accionistas. El surgimiento de esta alianza fue dado a conocer públicamente por el periodista Manuel Buendía, dos días antes de ser asesinado, en mayo de 1984”.[84]

Efectivamente, el lunes 28 de mayo de 1984 Manuel Buendía escribió en su columna ‘Red Privada’ en el diario Excelsior, que: “Un grupo de prominentes empresarios deseaba comprar parte del país, independientemente de las empresas propiedad de la banca nacionalizada. Han dicho que están dispuestos a comprar ‘todas las empresas que opera el Estado’. El gobierno se dice interesado en principio. De hecho, ya han empezado las negociaciones…. Se habla, incluso, de documentos. Por ejemplo, éste que habría sido leído en presencia de un miembro del gabinete: ‘Ante la confianza que nos inspira el gobierno y nuestra firme creencia en el régimen de economía mixta, un grupo de empresarios mexicanos decidió formar una empresa cuyo fin será negociar la adquisición de…., con objeto de facilitar al Estado la venta de dichas empresas, y a los empresario la adquisición de ellas, bajo las bases más justas posibles’. ‘Esta empresa ya está legalmente constituida y se denomina LESA de C.V. (Libre Empresa, S.A. de C.V.)”.

El problema es que obrando de tal manera se acababa con la economía mixta. Ah, pero se decía que “el Estado aún podría participar con el porcentaje de las acciones convenientes”. Sí, tal vez para empezar con un 45%, o un 20%, un 10%, lo que iría disminuyendo hasta ser nada, cuando el destino de las privatizaciones nos alcanzara.

A la reunión con un secretario de Estado no identificado asisten entre otros: Emilio Azcárraga Milmo, Alejandro Sada Olivares, Emilio Diez Barroso, Abel Vázquez Raña, Juan Diego Gutiérrez Cortina, Adolfo del Valle Ruiz, Fernando Senderos, Antonio Madero Bracho, Antonio del Valle Ruiz, Carlos Slim Melo y Felipe Cantú Ayala. Afortunados magnates, algunos de los cuales harían realidad su sueño dorado, convirtiéndose en los hoy afamados millonarios Forbes. A los que durante el transcurso del salinato se irán agregando otros más.

El señor Secretario presente se dio por enterado y adelantó que la decisión del gobierno era la de aceptar la propuesta del grupo de empresarios, aun y cuando esta operación pudiera suscitar algunas turbulencias políticas, se seguiría adelante, todo estaría bajo control en un mundo que cambiaba a favor de la propiedad privada monopolista. Por algo será que de ese punto de partida al ‘hay que privatizarlo todo’ exclamado recién por Carlos Slim, se da la procesión de la apoteosis de capitalismo, la que representa la debacle de la Humanidad, pero al parecer todavía no quieren darse cuenta.

En seguimiento de lo cual, se acordó se formara un grupo de trabajo, el que para el 7 de mayo debió haber entregado, en aquella secretaría, “una lista de las empresas que consideramos que el Estado podría poner a disposición”. Y así fuera para bien de la libre empresa y que la Nación no se los reclame.

Puede ser que de manera similar al caso relatado por el periodista concerniente a la trampa con doble fondo que la CIA le puso a GDO, algo parecido le hicieron a Buendía. Con información proveniente del columnista norteamericano Jack Anderson, por aquellos días MB le seguía la pista a conexiones del narcotráfico con la Presidencia de Miguel de la Madrid, lo cual lo pudo arrojarlo a la boca del lobo, indisponiéndolo con el gobierno de su propio país. Siendo evidente que los autores materiales, e incluso, el supuesto autor intelectual detenido, José Antonio Zorrilla, no eran sino  intermediarios de los de arriba. Pero los de arriba habían sido azuzados por los verdaderos lobos.

Manuel Buendía Tellezgirón fue asesinado el 30 de mayo de aquel 1984, ejecutado por los ultra derechistas que denunciaba, justo cuando la descomposición del gobierno neoliberal se iniciaba, incluyéndose la participación del narcotráfico y el advenimiento de los Hermanos Grandes.

NOTAS DE MAYOR ACTUALIDAD: ELECCIONES 2012

A seis años de una muy sucia campaña emprendida en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y tras de seis años de intenso bregar proselitista y en labor de convencimiento y construcción de un movimiento popular, el candidato agraviado vuelve a intentar obtener de nuevo la victoria y el que le sea reconocida.

En la etapa neoliberal la política en México dominada durante 70 años por el Partido cambia, pero no a favor de la democracia, sino en resultas de la concertacesión en acomodo al modelo que la potencia pseudo democrática establece como patrón a seguir, conforme en México los pri-tecnócratas adoptan el modelo neoliberal en los terrenos de una economía que pasaba a ser cada vez más una crematista, haciendo que la composición política también varíe, pretendiendo de manera disimulada adoptar el modelo estadounidense de dos partidos diferentes pero similares, un mismo Sistema político económico imperante, el que garantiza la vigencia del capitalismo.

La reproducción en México del bipartidismo no ha sido posible por la proliferación de partidos aparecidos después de las reformas oficiales realizadas en procura de la ‘apertura democrática’. Aceptando el Partido de Estado, además de la oposición del tradicional partido de la derecha: PAN, a otras agrupaciones políticas, las que inicialmente  pretendían preferentemente cubrir el extremo de la izquierda, en representación de las propuestas meta-históricas en ruta al socialismo.

Siendo el caso de que a tres décadas de la ‘apertura democrática’, la izquierda prácticamente ha desaparecido del espectro político; el PRI, se ha corrido hacia la derecha y el PAN permanece en su sitio. Lo que revela que la etapa neoliberal, como era de esperarse y cumpliendo con sus expectativas y logros en pro de la re-acumulación capitalista, lo que ha hecho es jalar la política hacia la derecha, en esta ‘lucha al cable’ de la política mundial, desplazando el centro muy hacia la diestra.

Mientras que una izquierda, si acaso raquítica, a duras penas puede mantenerse agarrada al cable. Y si no es arrastrada por completo más hacia el centro perdiendo la partida, es porque los fortachones de la derecha se encuentran de momento conformes con su victoria parcial. La resistencia popular en México no se da a través de un partido político, ni hay alguno actualmente que represente los designios socialistas por el mismo hecho  de que el triunfo parcial de la derecha impone condiciones en la política muy a su favor, y a lo máximo que aspira la oposición por ahora es a una reforma o correcciones discretas.

Se trata de la derechización de la política en resultas del triunfo del capital imperialista, así monopólico a favor de las corporaciones transnacionales metropolitanas, las que incluyen en la praxis hegemónica a sus socias o sucursales en la periferia dependiente. Así también crematista en cuanto que establecen el dominio de una plutocracia bancaria-bolsera-agiotista; lo cual tiene sus repercusiones en la derechización de la política, implicando la degradación de los sujetos participantes en las actividades públicas y gubernamentales: igual a política de los peleles respondiendo o velando por los intereses de los potentados capitalistas, tanto en el Primer Mundo como en el Tercero.

Salvo honrosas excepciones como en la Venezuela de Chávez, y su ejemplo extendido a los otros países componentes del ALBA, a los que hay que considerar en un proceso de ardua lucha y desigual versus la hegemonía capitalista imperial, la que tiene en las burguesías nacionales a sus representantes, aún, no vencidos. Si bien los gobiernos del ALBA muestran disposición para dejar atrás la política neoliberal.

Mientras que en el caso de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, debido a la mayor potencialidad de sus oligarquías históricas, la transformación a una sociedad pos neoliberal implica mayores dificultades, dado, precisamente, el corrimiento hacia la extrema derecha llevado a cabo por los regímenes militares, seguidos de los gobiernos neoliberales. Pero se intenta una compensación a los problemas dejados como lastre por administraciones que privatizaron la economía nacional, debiendo ser una lucha que habrá que continuar sin romperse durante lustros.

A diferencia, la política en México ha seguido fielmente operando bajo las consignas neoliberales, por la causa de fuerza mayor que representa la hegemonía de nuestros vecinos del norte. De una manera imperfecta, pero que no deja de ser efectiva, el dos partidos un sistema ha funcionado durante la etapa neoliberal, gracias al ‘concertacesionismo’ maquinado desde el salinato. El PRI-tecnócrata a la derecha y el PAN del neo panismo empresarial, se combinan y relevan en la detención de los puestos públicos, manteniendo la misma política económica, para eso ha servido la apertura democrática.

Cuando que el PRI y el PAN en la actualidad representan a dos facciones de la burguesía disputándose el ocupar los puestos públicos para beneficio personal de los ‘líderes’ que los encabezan y de sus cortes de allegados, alineados con la política hegemónica metropolitana. De ahí el que la disputa entre estas dos instituciones políticas de la burguesía pueda ser sincera, pero al mismo tiempo concertada: amos partidos compiten para ver quién es el más apto para ejercer el dominio sexenal, cual administración elegida para seguir aplicando el neoliberalismo sin más.

Anunciándose que tras de dos sexenios de desastre panista, y del ejercicio de la política más estólida, cretina y denigrada posible, se conviene el retorno priísta, para que así se consume la concertacesión. Dos partidos que se alternen en el poder manteniendo el mismo sistema neoliberal.

Ganar las elecciones para un auténtico candidato de oposición se vuelve una misión difícil en México neoliberal. Ganar las elecciones teniendo en contra la carga (y la cargada) de los apartaos del Estado públicos y privados, se torna misión muy ardua; aunque se cuente con la preferencia del voto de una mayoría no muy amplia, no parece ser suficiente lo que va de la Crisis para aglutinar a los desfavorecidos en una organización política que intente tomar el poder.

Igual que hace seis años, la fuerza del sistema político económico imperante, la oligarquía como tal, juega a favor del candidato elegido para que los represente. Encuestas  prefabricadas de por medio, desvirtúan las tendencias del voto en preparación del fraude, no dejando de haber votos cooptados y toda la ingeniería del chanchullo posible, con procedimientos burdos y refinados, arcaicos y cibernéticos.

En este país campeón en fraudes históricos, hacer uno más se antoja rutina continua. El fraude de hace seis años ha sido documentado, pero igual, no se ve modificación, o fuerza capaz de revertir el próximo. La elección sigue estando en manos de la oligarquía que no cede su lugar a menos que AMLO acepte sus condiciones de gobierno.

La alternativa que representa AMLO es una alternativa auténtica y popular pero menguada y discreta en sus propuestas de cambio, puesto que para poder competir en la lid política, tal cual están establecidas las estructuras e instituciones en el modelo de hacer política bajo el hegemón neoliberal, se ve obligado a alejarse de los programas de una auténtica reforma anti capitalista, encontrando tal vez en un programa nacionalista la compensación al desastre de la apertura indiscriminada a los mercados y del favorecimiento a la concentración monopolista.

El programa de AMLO sólo alcanza para intentar resanar los estropicios, sin proponer una política económica diferente: ni con el pétalo de una rosa osa tocar las prerrogativas de los potentados. Un neoliberalismo honrado y girando un tanto hacia los intereses nacionales no sería suficiente para aminorar la pobreza mayoritaria que padece el país.

No obstante lo cual, una política nacionalista como paliativo al neoliberalismo pudiera iniciar el tránsito hacia una política social en favor de las mayorías, y no como está pasando, a favor de una minoría de adinerados, pero no hay instituciones políticas aptar para emprender la obra.

El PRD con su palmarés de gobiernos habidos hasta la fecha, y con dirigentes como los ‘chuchos’, es garantía de que no habría transformación alguna si tal partido toma las secretarías de Estado y fuese mayoría en las cámaras. El PT es la opción para votar más a la izquierda, pero no es un partido solido que por sí solo garantizara una gobernanza efectiva a nivel nacional.

La coalición necesaria que apoya a López Obrador es demasiado heteróclita y carga a los oportunistas y tránsfugas de cada ocasión, no augurando un gobierno cohesionado y con vocación de cambio de llegar a la presidencia Andrés Manuel, son los mismos de otras ocasiones reciclados, haciendo falta el empuje de una nueva generación auténtica en el cambio.

Pero el caso es de que a diferencia de hace seis años, cuando los del PRI abandonaron a Madrazo para apoyar a Calderón, la ‘concertacesión’ ahora procede a la inversa, y Peña Nieto es garantía de continuidad neoliberal y hasta de maximato.

La verdad histórica es que a más de siglo y tres cuartos de elecciones en la República, aún no hay garantía de que se respete el sufragio efectivo, lo que confirma que la democracia electiva no es posible en el capitalismo dependiente…, como tampoco en el desarrollado.

Hoy como ayer, Andrés Manuel es preferible a su oponente, pero la mafia que tan bien él conoce no está para elecciones efectivas, y el movimiento popular, que más allá de los partidos impulse la transformación verdadera, dista aún en tener la fuerza requerida para generar el auténtico cambio.

(Continuará)                           28-06-12


[1] Carlos Pereyra. “Estado y Sociedad”, en: México, Hoy.  Pablo González Casanova y Enrique Flores Cano, coord. Siglo XXI, 1985: 291.

[2] Ibíd.: 292.

[3] En las primeras elecciones efectuadas bajo el dominio del Partido, el Ing. Pascual Ortiz Rubio contendió por el PNR en contra de José Vasconcelos postulado por el Partido Antirreleccionista y, ‘haigan sido como haigan sido’, el día de la toma de posesión sufría el Ingeniero un atentado por disparo de pistola, obligándolo a ausentarse por dos meses de su puesto. Dos años después tendría que renunciar ante la presión de ambas Cámaras y de los gobernadores, entiéndase, ante la presión de Calles. Así nació la ‘democracia’ pos revolucionaria, bajo el maxi mato de Calles, Gran Comedia de la pseudo-democracia que intenta volver a sus principios….

[4] Enciclopedia de México. Partidos. T. 10: 156.

[5] Ibíd.: 157

[6] Roger Bartra. La Democracia Ausente. Grijalbo, 1986: 61-62. “R. Sánchez Taboada en conversación con Gonzalo N, Santos y Leobardo Reynoso, quienes habían afirmado que él no había estado en la hacienda de Chinameca”. Miguel Osorio Marbán escribe en su obra El Partido de la Revolución mexicana: “…, existe un telegrama dirigido al Secretario de Guerra y Marina el 1° de julio de 1919, en el que se ordena el ascenso del coronel Jesús Guajardo y del teniente de infantería Rodolfo Sánchez Taboada, por haber participado en la acción de armas de la ex hacienda de San Juan de Chinameca y que costó la vida ‘al facineroso’ Emiliano Zapata”. Ibíd.: 62, n 9.

[7] Roger Bartra. Op.Cit.: 62.

[8] En Roger Bartra Op.Cit. : 39.

[9] Ibid: 40.

[10] Ibidem.

[11] Jesús Silva Herzog. “La Revolución Mexicana es ya un hecho histórico”. En: ¿Ha Muerto la Revolución Mexicana? –causas, desarrollo y crisis. Preparación de Stanley R. Ross. SepSetentas, 1972: 131-132 y 136. Escrito publicado originalmente en Cuadernos Americanos, XLVII, sep-octubre. 1949.

[12] Ibíd.: 134.

[13] Ibíd.: 137.

[14] Juan Rulfo. “El Día del Derrumbe” en el Llano en Llamas. RBA, 1993: 213 y 214, subrayado añadido.

[15] Vicente Lombardo Toledano, “Una democracia del pueblo”. En: ¿Ha Muerto la Revolución Mexicana? Op.Cit.: 190 y 191. Escrito publicado originalmente en “Problemas agrícolas e Industriales de México”, vii, 2, abril-junio de 1955.

[16]Roger Bartra. Op.Cit.: 41.

[17] Ibíd.: 42.

[18] Ibíd.: 44.

[19] Ibídem.

[20] Carlos Pereyra. Op.Cit.: 292.

[21] Ibíd.: 294.

[22] Ibíd: 295

[23] Ibidem.

[24] Ibíd: 295.

[25] Ibíd: 295-296.

[26] Ibid: 297.

[27] Roger Bartra. Op.Cit.: 46.

[28] Ibid: 47. Subrayado añadido.

[29] Ibid: 48.

[30] Ibid: 50. Subrayado añadido.

[31] Carlos Pereyra: 299.

[32] Guillermo Ochoa … En la Sal y en el Césped –Echeverría en Norteamérica-. Novaro, 1972: 18.

[33] Ibid: 160-161.

[34] Ibid: 224. Discurso pronunciado por el Presidente Luis Echeverría, durante la Sesión Conjunta del Congreso de los Estados Unidos de América. Junio 15 de 1972.

[35] Ibid: 220-221.

[36] Ibid: 236 y 237. Discurso pronunciado por el Presidente Echeverría, ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, junio 16 de 1972.

[37] Ibid: 239 y 240.

[38] Año simbólico de 1971, puesto que en tal año se declaró de manera oficial la ruptura con el patrón oro, realizada por la propia administración Nixon.

[39] Vid. México un Pueblo en la Historia vol. 4.

[40] Carlos Monsiváis. “La Ofensiva Ideológica de la Derecha”. México, Hoy. Op.Cit.: 311.

[41] Ibid: 317.

[42] Ibid: 317 y 318.

[43] Ibid: 321 y 322.

[44] Ibid: 322.

[45] Ibid: 325. Subrayado añadido.

[46] Ibíd: 325-26.

[47] Ibid: 326-27.

[48] Manuel Buendía. La Ultraderecha en México. Océano-Excelsior, 1984: 35.

[49] Ibid: 46.

[50] Manuel Buendía. La CIA en México. Océano. 1983: 64.

[51] Ibidem.

[52] Alonso Aguilar M. Fernando Carmona. Arturo Guillén, Ignacio Hernández. La Nacionalización de la Banca –la crisis y los monopolios-. Nuestro Tiempo. 1985: 78.

[53] Carlos Ramírez. “Los barones del dinero perdieron el centro de su poder”. Proceso 305, 6 septiembre de 1982: 23.

[54] Salvador Corro. “El convenio con el FMI se traducirá en sometimiento obrero”. Proceso 303, 23 de agosto de 1982: 10. Siendo una referencia de Juan Antonio Escalante.

[55] Alejandro Álvarez, en Salvador Corro, Op.Cit.: 12.

[56] Salvador Corro. Op.Cit.: Ibidem.

[57] José López Portillo, citado por, Carlos Marín. “Los convenios con el FMI son hipotecas de la soberanía contra los que JLP previno con frecuencia”. Proceso 303.

[58] John Saxe-Fernández, Gian Carlo Delgado. Imperialismo Económico en México –las operaciones del Banco Mundial en nuestro país-. Debate, Arena Abierta, 2005: 13.

[59] Carlos Marín. Op.Cit.: 6-7.

[60] Fernández-Delgado. Op.Cit.: 15.

[61] Ibid: 16.

[62] Marín. Op.Cit.: 7.

[63] Ibidem.

[64] Fernando Ortega Pizarro. “Silva Herzog lo confirmó: México está, otra vez,  en manos del Fondo Monetario”. Proceso 303: 7.

[65] Fernando Ortega Pizarro Op.Cit.: 8.

[66] Manuel Buendía: “El Petróleo, la CIA y el Diablo”, 30-VI-76. En La CIA en México. Op.Cit: 73-74.

[67] Ibid. “Los ‘Thunderbirds’ de la CIA. 31-10-76: 74-75.

[68] Ibid: 77.

[69] La Ultraderecha en México.  “… Y Lefebvre no entró”. 13-7-77: 70.

[70] Ibid. “Lo que significa UAG”.  11-8-77: 75.

[71] La CIA en México. “Información a la CIA”. 9-8-78: 99.

[72] Ibid. “La CIA y el Conacyt”.  3-1-80: 125. Negritas añadidas.

[73] Ibid. “CIA y ‘Gusanos’”.  16-10-78: 114.

[74] Ibid. “Identidad del Jefe de la CIA en México”.  25-11-80”: 144.

[75] Ibíd. “Un Superespía, Aquí”. 26-2-81: 151.

[76] Ibid. “Quién es Walters”. 23-2-81: 155.

[77] La Ultraderecha en México: 83.

[78] Ibid. “El Fuhrer del Fut. Excélsior”. 20-3-81: 113.

[79] Ibid: 115.

[80] Ibid: 152.

[81] Ibid: 167.

[82] La CIA en México : 209.

[83] Ibid. “CIA Engaño a GDO”.  27-4-82: 212.

[84] Raúl Trejo Delarbre. “La nueva política de masas de la derecha mexicana / un vistazo a Televisa”, en: Televisa el quinto poder. Claves Latinoamericanas, 1985: 189-190.

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