El Meme Garza González debería abrir una Escuela de Alquimia y Ciencias Conexas o una Academia Electoral de Procedimientos Heterodoxos. Un hombre con tan vasta experiencia en lides comiciales tendría mucho éxito en la transmisión de sus amplísimos y profundos conocimientos. Las materias podrían ser carrusel, ratón loco, operación tamal, compra de votos, tacos, embarazo de urnas, gestión de múltiples credenciales del IFE; pérdida, duplicación e impresión extraoficial de boletas; paquetes extraviados y otras disciplinas en las que México cuenta con grandes y probados especialistas.
En la misma academia podría abrirse una sección dedicada a la selección y nombramiento de funcionarios del IFE –¿O es que acaso ya no los hay de filiación priista?–, desde los señores consejeros hasta el más modesto empleado, pasando por toda la pirámide del funcionariado, lo que incluye a los integrantes de comités distritales y estatales. Por separado tendría que abordarse la selección de funcionarios de casilla y la facilidad para sustituirlos con amigos. Tal materia podría llamarse “Entrar a saco en la insaculación”.
Un aspecto que no debe descuidarse es la venta, alquiler y préstamo de representantes de partido en la casilla, área en la que el PRI siempre ha sabido actuar en beneficio de los partidos minoritarios que no tienen capacidad para vigilar la emisión y conteo del voto en cada urna. Por supuesto, tan generoso comportamiento le permite al PRI tener mayoría en cada casilla, lo que no es despreciable, aunque lo ignoren algunos teóricos del derecho electoral.
No podría dejarse fuera un curso intensivo para gobernadores sobre suministro de fondos, personal comisionado y amarre de votos, con subtemas como reparto de despensas, tabiques, láminas para techos, tinacos y otros objetos que contribuyan a enriquecer la conciencia política de la ciudadanía y la lleven a las urnas con la plena convicción de que votan por el PRI o ya no recibirán tantos regalos. Un apartado especial debe dedicarse al envío de millones de pesos en efectivo por vía aérea, pues debe evitarse que se descubra el trasiego como ya ocurrió en el aeropuerto de Toluca, estado de México, entidad que casualmente gobernaba el candidato del PRI.
Si algún gobernador teme ser acusado de intromisión indebida, habrá que recordarle que IFE, Trife, Fepade y los poderes celestiales suelen estar en hibernación durante el periodo electoral y que no van a dejar su sueño para enterarse de la propaganda negra contra López Obrador ni del faraónico derroche que está haciendo el PRI. Por fortuna, los ejecutivos priistas de cada estado tienen la suficiente autoestima para participar alegre e impunemente en toda clase de trastupijes.
En fin, que dicha academia, además de rendir homenaje a un prócer de la intervención en proceso electorales, serviría para generar algunas reservas en las almas buenas que tachan de imposible un fraude electoral, pero que, por si las dudas, demandan que partidos y candidatos firmen pactos en los que desde ahora acepten los números y decisiones oficiales, lo que lejos de ofrecer seguridades acaba por despertar suspicacias, pues se supone que la legislación electoral tiene en el IFE, el Trife y la Fepade los órganos que ejecutan, garantizan y aun juzgan su recta aplicación.
Tanta insistencia permite sospechar que no hay capacidad ni ganas para impedir el dinero ilegal en las campañas ni el manoseo de los comicios. Si no es así, ¿para qué tanto brinco si de veras creen que el suelo está parejo?
