Concluyo la relación del Coño venerable que empecé ayer y no me cupo en una sola página (no es de extrañar: el coño es una cosa inabarcable por definición, ¿o no?) Nos quedamos en que tras morir la Bernarda, el pueblo de Artefa comenzó de inmediato a sufrir una secuencia intolerable de desdichas de la naturaleza. Y ahora viene la continuación del milagro. “Sin embargo un buen día ‘una muller del pueblo, ploraba lagrimas de seus ollos al sepolcro della, vióse sorprendida por unas luminarias que ascendían del sepolcro, asustada e enloquecida corrió a presencia del señor cura párroco, que ordenó desenterraran el corpo morto de la Bernarda, hallando, todos los presentes que la Bernarda polvo era, salvo su figo incorrupto, rojo y húmedo qual breva’. El párroco ordenó el traslado del despojo santo a la parroquia, donde enseguida lo colocaron en un relicario, llamado desde entonces el COÑO DE LA BERNARDA, por la urna de oro y la forma de lo que dentro conservara… y que no hubo nadie que al contacto del relicario no recuperara la abundancia en cualquier empresa que emprendiera. Tanta fe le tenían en Artefa al coño de la Bernarda, que el propio párroco, y siempre según las crónicas: ‘Decidió, junto con el Ajuntamiento de la ciudad, elevar el asunto a la disquisiçión de los notables de la Sancta Madre Ecclesia Metropolitana de Granada, solicitando si pluga a ella, la sancta e pronta canonizaçión de la santa Bernarda de Artefa’. Al parecer, el por aquel entonces Arzobispo de Granada, don Pedro Castro Vaca y Quiñones, más preocupado en vigilar de cerca de los moriscos falsamente convertidos a la ‘fe verdadera y noble de nostro Senyor IesuChristo’, y alentando a la Inquisición, no estaba mucho por la labor de apoyar una petición de canonizar a una santera nada más conocida en su pueblo, amén de que, como expresivamente decía la misiva, remitida al Ayuntamiento de Artefa: ‘Dicen los senyores teologos e dominicos desta Ecclesia de Granada que nunca oyóse en toda la christiandad, que el Senyor Papa gobierna, y Christo benedice, que nada bueno saliera del coño de una muller, a no ser el Senyor mesmo IesuChristo, de su Sancta Madre, con todo Virgen, e que por eso la devoçión popular del coño de la Bernarda era cosa perniçiosa que devía ser desterrada, so pena de mandar la inquisición a façer las pesquisas oportunas’. Con tal respuesta, don Higinio Torregrosa, siempre según las crónicas: ‘Una noche del 9 de abril del año de Nuestro Senyor IesuChristo de 1609, alumbrado solo por dos candelas, y con el Notario por unico testigo dello, colocó el sancto reliquario del coño de la Bernardo, tras un emparedado debaixo de la ventana de la Sacrestía, donde permaneciera hasta que la Ecclesia mudara su razonamiento sobre este singular suceso, y asi la buena Bernarda trajera de nuevo la benediçión sobre el pueblo della’.
REMATE
Termina como sigue esta esclarecida relación nacida de la España profunda: “Y no sé si verdad o mentira, esto es lo que se cuenta del célebre coño de la BERNARDA, con todo, si queréis saber algo más de la historia, podéis leer la crónica, que en su día redactara D. HIGINIO TORREGROSA titulada: “Relación de las cosas verdaderas que acotescieron en Las Alpuxarras en lo que se refiere á una piadosa muller llamada la Bernarda, y al coño della, que fizo grandes milagros para la gloria eterna de Dios nuestro Senyor y de la Sancta Madre Ecclesia, escrita por el Licenciado Higinio Torregrosa, Cura Propio de la Ecclesia del Sancto Christo del Zapato desta ciudád de Artefa.”
MEDITACIÓN
Recuerda, todos los días a las 12 del mediodía. Un minuto tan sólo. Cada día somos más. Entre todos estamos creando un mundo más armónico, pacífico y generoso. “Al rezar, el hombre habla y Dios escucha; al meditar, Dios habla y el hombre escucha.” (Y nomás para que no te equivoques de lenguaje: “Si hablas con Dios estás rezando; si Dios te habla a ti, tienes esquizofrenia.”)

