Misoginia y política

Escrito por on May 12th, 2012 y archivado en Destacado, Paro en sístole. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Los minutos de fama que ganó la playmate Julia Orayen el domingo 06 de Mayo en el debate presidencial es un reflejo de la pobreza de la política manipulada por los Partidos Políticos solapada por el Instituto Federal Electora del país. En este encuentro la parte más deleznable -el vacío de las propuestas constructivas- fue el corto tiempo impuesto por ellos mismos y la forma tan inflexible de debatir indujo al exceso de crítica con una inmensa desatención a lo importante para todos los espectadores: la demostración de sus ideas.  Por tal motivo su presencia ganó popularidad en los comentarios de toda esa gran audiencia cuando en realidad la temática era diametralmente otra.

La rigidez de este formato no permitía ningún sobresalto y el tiempo otorgado a cada uno de los candidatos fue muy poco para desenvolver una verdadera propuesta. En las réplicas sucedió exactamente lo mismo. Gastar el tiempo en contestar señalamientos entre unos y otros fue la práctica habitual entre los tres contendientes más fuertes. Gabriel Quadri al ser “agente libre” aprovecho contundentemente su tiempo, sin embargo, cayó en la tentación de repetir una supuesta ciudadanía cuando procede de un partido político manipulado por una dictadora sindical.

En cuanto la toma de las imágenes siendo a un solo cuadro restó ostensiblemente fuerza a las documentos e imágenes de cada uno de los debatientes que al mostrarlas solo ellos sabían de lo que se trataba, en cambio toda la audiencia quedó impávida ante la falta de acercamientos a esos  documentos y a las reacciones de cada uno de ellos.

Cuando se habla de un debate se piensa en la confrontación de las ideologías exponiendo argumentos a través del  lenguaje verbal y no verbal. En este formato  solo se demostró la incapacidad de (no) revelar  ideas y gesticular un discurso pobre, enmohecido por los asesores de campaña de los tres principales candidatos a la presidencia.

En un debate se muestran las habilidades o torpezas para articular una idea y lo que vimos esa noche fue la ausencia de lucidez y claridad en el pensamiento de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador dos políticos opacos y anquilosados en sus discursos. Estos dos últimos personajes son insuficientemente convincentes en sus campañas pues están hechas de anuncios publicitarios y no de liderazgos efectivos. El país no solo se compone del Estado e México y el Distrito Federal. Ellos dos lo han olvidado. Así como Josefina se fía de sus votos duros y algunos indecisos difícilmente ganará la campaña por estar respaldada por las huestes panistas y la cúpula de su partido. Quadri alegremente ira de ciudad en ciudad para alcanzar el sostenimiento de un partido construido por acuerdo de una líder sindical que vende plazas y votos al mejor postor.

El pronóstico se ve ennegrecido por estos candidatos que representan grupos de interés y conveniencias personales. La sociedad debe tomar partido y hacer uso legítimo de su voz y voto. Sin embargo cuando no hay opciones inicia la reflexión para saber que pasó con todos nosotros los electores ¿Por qué dejamos en manos de estos personajes amañados la dirección de la patria?  Los partidos políticos tienen mucho que ver y los que buscan y viven de un hueso también.

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