Una idea tornándose rojisa

Escrito por on Abr 17th, 2012 y archivado en Cultura, Destacado, Galería Fotográfica, Paro en sístole. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Una idea tornándose rojisa

“Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”

Gramsci

La responsabilidad social en México de cada individuo casi se ha reducido a dejar en manos de la clase política la construcción de toda una nación renunciando a la voluntad soberana del poder del pueblo.

La escasa participación de la sociedad ABUNDA y con ello el típico comportamiento desinteresado, ¡pero eso si! muy crítico de lo que sucede en cada sitio del país. Esta actitud no concibe algo más que crítica pero crítica sin acción es tendiente a una parálisis colectiva donde lo único que se mueve son los labios.

Ahora las cruzadas sociales abanderan una revuelta contra la ominosa forma de gobernar enfrentando la distribución de ganancias, salarios y concesiones económicas en todo el orbe. Ejemplo de coraje muestran los indignados en Estados Unidos y parte del continente europeo donde un grupo social polimorfo  con el poder de la resistencia civil demanda mejores salarios y condiciones de vida mejores que las prevalecientes. En México hace falta es grito agudo en contra del  imperio del capital y de las alianzas politiqueras ungidos bajo el cobijo de la ignorancia y corrupción. Señalar la opresión después de tanto apretar es romper la burbuja de la tolerancia por el atropello sistemático de la clase media y baja. Este tipo de movimientos suele arrasar con cierto número de personas unidas por la identificación del reclamo; su imploración es participar frente a quien sólo está en el televisor observando con cierta indiferencia y apatía.

El desempleo y la necesidad de encontrar un modo honesto de vivir es una la demandas más admirable que merece atención y escucha activa de cualquier autoridad del Estado. La fórmula no parece sencilla porque hay que mezclarse con los “altos” mandos para fundamentalmente transformar con mayor agudeza las directrices sociales dirigidas hacia lo humano y deponer los incipientes salarios mínimos regidos por la ridícula cifra histórico de la inflación anual a principios de cada año.

La solución no está en la confrontación, ni en los tribunales, ni en los partidos políticos; la causa en común es posible llevarla a su realización con una palanca que sirva de apoyo. La manifestación de la irreverencia ante la miseria humana y ante un sistema gastado por la democracia en transición en una época donde es posible asirnos por las comunicaciones virtuales nos mueve a reflexionar seriamente en el papel insinuado en este alegato.

Viviendo en la era del capitalismo exacerbado surgido en la teoría keynesiana   del “desarrollo” del hombre medido por sus pertenecías más que por sus capacidades o conocimientos es palmaria la suma de talentos a la formación de individuos más abiertos y dispuestos a gobernar su entorno en el bien común.

El  mensaje de la re-vuelta en la generación multimedia despliega personajes que se van describiendo sus ideas identificadas con la juventud en el mapa terrestre. En esta trama se mezclan las disímbolas personalidades donde gira el talento y el brillante protagonismo de los héroes de carne y hueso que nos salvan el pellejo y de la enorme mediocridad aunada  a la estúpida ambición sin medida.

La seductora traducción del discurso del “todo estará mejor”, usa el lenguaje  entretejiendo una relación mentirosa con el mundo que en su reacción adormilada  ha gestado contradictoriamente el despertar de algunas mentes germinando el impulso de los demás para ver con los ojos muy abiertos lo que verdaderamente pasa.

El protagonista de esta historia debiera ser todo ente pensante dando de sí mejores resultados donde quiera que fuere. Esta es una narración más repleta de sentido humano engarzando dentro de las ideas políticas y posiciones radicales del grupo de disidentes. La mira es aplicar con todo rigor una estrategia para que el actuar individual se disemine en los pensamientos contrarios a la renovación del ser humano. Evoquemos al liderazgo inmerso en cada persona rompiendo esquemas y límites establecidos por el orden político en la holgura del status quo social. El rol del ciudadano no se circunscribe al proponer sino al responder por sus actos dentro de su perímetro conductual.

Ser fiel a este pensamiento es signo marcario de una relación no solo imaginaria, sino identitaria y aséptica contra lo corroído y lo necrófilo de la sociedad.

La congruencia de satisfacer el ímpetu de la trascendencia de la humanidad ha de diferenciarse unos de otros; los que forjan los puentes del progreso frente a los que esperan a lo largo de su existencia un cambio que nunca llegara o que pasara sin que esos sean parte de la mudanza histórica.

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