El negocio de las yardas

Escrito por on Mar 11th, 2012 y archivado en Aguascalientes, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Futbol Americano

Chivas, potros, pumas, cementeros y águilas arrastran hasta el centro del campo el prestigio ganado en épocas pasadas. Habitan en la inconstancia. Viven del recuerdo. Añoran tiempos de gloria. Recurren a la vieja película para recordar cómo se alza una copa al término del campeonato. Las camisetas azulgranas, doradas, azules y canarias son la esperanza siempre malograda, la esperanza nunca alcanzada.

El norte del país avasalla con sus equipos. La afición colma los estadios de Santos Laguna, Tigres y Rayados. Hierve la pasión. Se desborda el apoyo. Los grandes del juego que todos jugamos apenas caminan. El futbol mexicano trota entre la mediocridad y la incapacidad de directivos, técnicos, jugadores y árbitros.

Consulta Mitofsky, como cada año, midió los niveles de afición deportiva de los mexicanos, sus números reflejan el desinterés de la gran masa (la que acude a los estadios o hace deporte en casa frente al televisor con una cerveza en la mano y la botana en la panza), por seguir guardando fidelidad al juego inventado por los ingleses:

El futbol en 2012, a pesar de tener la mayor afición de los deportes (53%), presenta su menor nivel de los 6 años medidos.

Ya en 2009 se reportaba el crecimiento en la afición por el box, que se coloca entonces como el segundo deporte en interés después del futbol, superando primero al beisbol y después al basquetbol; ante la baja de figuras mexicanas el básquet y el golf disminuyen en número de seguidores y ahora en 2012 sólo suben de afición el box y el futbol americano (la encuesta se levanta durante las finales de conferencia y previo al Super Bowl); se mide por primera vez la lucha libre que aparece en los mismos niveles del beisbol.

La caída del interés por seguir al futbol de 60% a 53% se debe principalmente a la pérdida de afición por parte de las mujeres (de 47% a 31%); de los adultos jóvenes (71% a 56%) y de la región norte del país (64% a 47%), a pesar de que la última final enfrentó a dos equipos de esa región, ilustra el tracking poll de Roy Campos, alguna vez declarado ‘no grato’ para Aguascalientes por culpa de un proceso electoral municipal.

Queda claro, agrego, que correr tras un balón era (sí, era) un buen negocio en el mundo entero. En México, el duopolio televisivo ha ordeñado en demasía a la vaquita, ahí está la numeralia para evidenciar la decadencia deportiva y televisiva: por ejemplo, el equipo América ha diminuido el rating en televisión a 22 por ciento en los dos últimos años, informa Expansión, revista especializada en negocios.

Comparemos los datos del soccer con los del futbol americano.

En Estados Unidos, el Super Bowl de este año alcanzó la cifra de 110 millones de espectadores; ocupa el segundo lugar en atención universal   —después del soccer—, cuando éste organiza su Copa del Mundo, lo que es un asunto mayor si se considera que americano no se practica profesionalmente en el resto del planeta; el último contrato anual de las televisoras gringas con la NFL se firmó por casi cinco mil millones de pesos; y los paquetes especiales con la tv de paga (Ticket en Dish) le dejó a la liga 700 millones al año.

En contraste, diversos equipos de soccer español están al borde de la quiebra, la Liga Premier también se mira famélica, la italiana se revuelca en el lodazal, la mexicana destila pobreza deportiva y fomenta la ausencia del fanático en la mayoría de los estadios, inclusive en aquellas sedes de los equipos grandes; el beisbol y el basquetbol están muy lejos de alcanzar las suculentas ganancias  del americano.

El periodista Carlos Puig, en su texto Viendo el americano, pensando en el futbol, pasa “algunos tips que tal vez podrían leer nuestros dueños de equipos de futbol” para alcanzar los niveles deportivos y comerciales de la NFL, ¿cómo lo han logrado?:

Los dueños han entregado las decisiones a un comisionado con amplios poderes, que en muchas ocasiones toma decisiones contra alguno de los dueños.

Los derechos promocionales, de televisión y otros, son propiedad de la liga y de los equipos, y entonces comparten los ingresos. Por ejemplo, del ingreso por televisión se reparte aproximadamente 80 por ciento de manera igualitaria, y 20 por ciento en proporción al tamaño del mercado en que está cada equipo.

Esto, aunado al techo salarial —es decir la cantidad de dinero que un equipo puede gastar en su nómina de jugadores—, tiene como objetivo hacer una liga más igualitaria.

Esto hace que en un pequeño pueblo como Green Bay o en una ciudad mediana como Tampa pueda existir un equipo que gane algún día un campeonato, como de hecho ha sucedido. O poder tener equipos que van del último al primer lugar de la división, como también sucede regularmente. Tener equipo en esas ciudades, con esperanza de ser competitivos, y además una temporada muy corta, apenas ocho juegos de locales en la temporada regular, hace que los estadios estén siempre llenos y muchos prevendidos.

En lugar de invertir en “fuerzas básicas” han colaborado y reconocido el desarrollo del sistema estudiantil —de secundaria a universidad—, que se ha convertido en su granja de reclutamiento.

El objetivo del comisionado y la liga, su centro de atención es el aficionado. Hay una constante revisión de las reglas, las normas y la actuación de los árbitros con el fin de hacer el juego más espectacular, más justo y con menos errores arbitrales. No hay nada sagrado.

Ninguna televisora es dueña de ningún equipo y ningún dueño es dueño de más de un equipo. Además de las marcas de cada equipo, la NFL es en sí misma una marca que genera ingreso y dividendos.

Los jugadores tienen un sindicato de verdad que les hace ganar muchos millones y participar del pastel de los ingresos.

Cosa seria. Bien hecha, pues. (Milenio Diario, 6/2/2012).

Hay de yardas a yardas. Unas, las de la parrilla verde. Otras, las de la Feria Nacional de San Marcos. Salud.

Doble moral

Me encuentro a los apóstoles de la democracia del PAN en Aguascalientes, sus ropas secas aún conservan las huellas de la lucha en lodo, de la fraticida batalla librada por un pretendido hueso en el Congreso de la Unión.

La votación interna para elegir candidatos a senadores y diputados se fraguó en las cañerías del partido, a decir de algunos correligionarios inconformes, denunciantes de las fechorías: utilización de credenciales falsas para sufragar; aplicación de recursos públicos federales para favorecer a Fernando Herrera Ávila; la presidencia del proceso actuó con parcialidad; el Mosco Reyes “no tiene autoridad moral para debatirme”, estas y otras linduras del salvajismo electoral fueron exhibidas por Benjamín Gallegos Soto, el popular Bronco.

La mera verdad, estuvo muy chido el espectáculo brindado por la fauna nociva de la política. Recitaron las letras más selectas del repertorio florido de Paquita La del Barrio. Se calificaron de puercos, tranzas, mañosos, manipuladores y falsarios. Nada nuevo en el submundo de la doble moral, pues.

El mártir de Calvillo, Gallegos Soto (copia pirata del alborotador perredista Fernández Noroña), aderezó su verborrea con una promesa aún incumplida: organizarse una huelga de hambre (a base de guayaba) frente a Los Pinos, la residencia del primer panista del país. Demagogia pura. Corrupción auténtica. Podredumbre al canto.

El proceso al interior del PAN me remite a mi niñez, me recuerda a don Jorge Gabilondo Soler, el bien amado Cri Cri, cuando los puerquitos están en la cama, muchos besitos les dio su papá (Jorge López Martín) y calientitos los tres en pijama, dentro de un rato hurtarán. Uno soñaba que era candidato al Senado y de momento quiso una urna azul, su gran ministro hizo traer quinientos votos nomás para él.

En olor de santidad

 

Para eso me gustaban. Siempre los visualicé con alitas a cuestas. La mirada perdida en el infinito cielo. El semblante reposado. Las manos resguardando la sagrada Biblia. Los dedos sosteniendo el bendito rosario. La atención concentrada en la venturosa palabra revolucionaria.

Los suspirantes tricolores de Aguascalientes, a una diputación federal por la vía de la representación proporcional, sacrificaron sus legítimas aspiraciones en aras de desactivar conflictos partidistas en otras regiones del país donde los espacios faltaban y los precandidatos sobraran.

Desde el experimentado veterano cocido en la olla de barro hasta el imberbe aprendiz calentado en el microondas de la política, lucieron sus mejores galas para hacer de la palabra de Cristo su mejor Evangelio y del edificio de López Mateos su piadoso convento franciscano.

En esta contienda electoral federal el priismo aguascalentense carece de candidatos plurinominales a la Cámara de Diputados, después de varios trienios de asidua presencia levantando el dedo: no importa, “el amor al prójimo está por encima de ambiciones personales” en la República Filantrópica del verde, blanco y colorado, confesaron orgullosos los derrotados.

Ajá.

Querido compadre

 

Simplemente avanzaste cual destacado centro delantero de nuestro amado Cruz Azul. Te fuiste sin festejar el campeonato siempre añorado pero jamás cumplido desde hace muchos años. Ahora que estas cerca del Creador pídele  que nos eche una manita, al cabo los árbitros ni se fijan, para alzar la anhelada copa del futbol mexicano. Salúdame por favor al Centavo Muciño y al Superman Marín. Cuando puedas, mándanos alguna nota, al fin, fuiste el mejor periodista de tu generación. Descansa en paz lealísimo amigo y compadre querido: Marco Antonio Oliva Cuevas.

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