Pegados

Escrito por on feb 22nd, 2012 y archivado en Buhedera. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Te ví pasar...

De enero a junio de 1990 escribí mi primera novela, de 9 a 3, de lunes a viernes. Fue un divertimento erótico-literario que me costó un esfuerzo enorme. Me divertí mucho, pero me cansé aún más (todos los días terminaba como trapo). La apodé “novela pornotrágica” y la titulé “Señora Tentación”. Está inspirada en una noticia sobre un hilarante evento real ocurrido en un pueblecito de Ecuador. Cuando Planeta decidió editarla cuatro años después, había al aire una telenovela muy exitosa con Ofelia Medina y ese mismo título. Así que hube de cambiarlo. La rebauticé “Te vi pasar”, como el delicioso bolerito que se plagió Agustín Lara hace 80 años. Existe una reedición de 2007 de Solar Editores. Hoy me encuentro con esta obra musical que se anuncia como “diferente”. Se está presentando desde hace un mes en un teatrito cerca de mi casa. La obra es de la autoría del barcelonés Ferrán González, producida por Alejando Gou y dirigida por Ricardo Díaz. Es su primera escenificación en México.

 

PEGADOS

Este musical “es la historia de dos jóvenes (“Chico” y “Chica”) que se conocen en una discoteca y por esas cosas del azar y la testosterona, terminan consumando el acto sexual en un vulgar lavabo. La historia podría terminarse así, como así terminan muchas historias nocturnas de jóvenes, música y alcohol. Pero nuestros protagonistas se encontrarán con un problema con el que no contaban: debido a una extraña pero médicamente explicable situación, justo al final de su musical y sexual encuentro, el chico no consigue sacar su ‘aparato sexual’ del interior de la chica. Se quedan literalmente PEGADOS. Después de una serie de artimañas sin éxito buscando el modo de despegarse, deciden ir a un hospital. Y aquí es donde empieza nuestra historia. Los dos se encuentran en una misma cama del hospital, unidos, esperando al doctor y con la única compañía de una enfermera que no parece darle mucha importancia al asunto. La espera será eterna, el doctor no llegará hasta el final de la función. ¿Por qué? Pues porque casualmente el doctor es, al mismo tiempo, el pianista del musical, y si deja su sitio en el piano, el espectáculo no podría realizarse. Los dos protagonistas estarán pegados y condenados a entenderse y a conocerse durante esa larga espera en el hospital. Una espera tensa, alocadamente cómica y por encima de todo, musical. Al final terminarán por aceptarse y comprender que tienen algo en común, para luego enamorarse.”

ESE REFRÁN NO VA

El marido le pregunta a su mujercita: “Mi amor, ¿puedo ir solo a la despedida de soltero de Juan?” Ella le responde: “Bueno, como dice el refrán, ‘ojos que no ven, piedras que trae el río’. El replica tímidamente: ‘Mi vida, ese refrán no va.” “¡Ni tú tampoco, grandísimo cabrón!”

ARDE ATENAS

Sobre mi comentario respecto de la explosiva situación en la capital griega a raíz de la implantación de los primeros apretones de “austeridad”, una queridalectora seguramente contemporánea me recuerda el antecedente de una novela/película que marcó nuestra juventud. Wikipedia: “¿Arde París? es una novela de Larry Collins y Dominique Lapierre publicada en 1964, que fue llevada al cine en 1966 por René Clément con un extenso reparto de estrellas internacionales (Kirk Douglas, Glenn Ford, Yves Montand, Alain Delon, Orson Welles, Jean-Paul Belmondo, Philippe Noiret, Anthony Perkins, Michel Piccoli, Simone Signoret, Jean-Louis Trintignant, Charles Boyer, Leslie Caron, Gert Froebe). Describe los días y, muy detalladamente, las horas que precedieron a la entrada de las tropas aliadas en París al final de la Segunda Guerra Mundial. Muestra el momento desde diferentes puntos de vista: el de los habitantes de París, los soldados de Lecrerc, el de Eisenhower, el de Hitler o el del general Dietrich von Choltitz, gobernador alemán de París, quien se negó a obedecer la orden de Hitler de destruir París. Para escribir ese gran reportaje, los autores entrevistaron a docenas de testigos y protagonistas de los hechos.” Una característica del filme, insólita para entonces, es que hacía hablar a todos los protagonistas en su idioma original (inglés, alemán, francés, lo que fuera), y lo traducía en subtítulos.

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