TERRORISMOS A TERRORISMOS 22
COMPLOTS, PRAXIS PREFERENTE DEL PODER
-CONSPIRACIONES DEL CAPITAL-PODER, EJERCICIO IMPERIALISTA.
(Sexta Parte)
La Conspiración de los Estafadores (b)
…, la deuda pública, o sea, la enajenación del Estado, imprime su sello a la era capitalista…
La única parte de la llamada riqueza nacional que entra real y verdaderamente en posesión colectiva de los pueblos modernos es… la deuda pública.
La deuda pública se convierte en una de las más poderosas palancas de la acumulación originaria. Es como una varita mágica que infunde virtud procreadora al dinero improductivo y lo convierte en capital sin exponerlo a los riesgos ni al esfuerzo que siempre lleva consigo la inversión industrial e incluso la usuraria.
…, reino de sólo una fracción de la burguesía, la aristocracia financiera…, la sociedad por acciones para la explotación de la riqueza nacional…, el endeudamiento del Estado tenía un interés directo para la fracción de la burguesía que reinaba y legislaba por medio de las Cámaras. De hecho, el déficit del Estado era el objeto mismo de su especulación y la fuente principal de su enriquecimiento. Al final de cada año, nuevo déficit. Al cabo de cuatro o cinco años, nuevo préstamo. Y cada nuevo préstamo ofrecía a la aristocracia financiera una nueva ocasión de estafar al Estado el cual, mantenido artificialmente al borde de la bancarrota, estaba obligado a negociar con sus banqueros en las condiciones más desfavorables.
Karl Marx
¿Dónde está la base económica de este fenómeno histórico universal? / Se encuentra precisamente en el parasitismo y en la descomposición del capitalismo, inherentes a su fase histórica superior, es decir, al imperialismo…, el capitalismo ha desglosado ahora un puñado (menos de una décima parte de la población de la Tierra, menos de un quinto, calculado ‘por todo lo alto’) de países particularmente ricos y poderosos, que con el simple ‘corte del cupón’ saquean a todo el mundo. La exportación de capital da ingresos que se elevan a ocho o diez millones de francos anuales, de acuerdo con los precios de antes de la guerra y según las estadísticas burguesas de entonces. Naturalmente, ahora son mucho mayores.
Lenin
En cierta medida, los bancos de los Morgan, Rothschild y Warbrug representaron los primeros ejemplos en este siglo [XX] de empresas auténticamente multinacionales.
Adrian Salbuchi
LA BANCA Y LA BOLSA. EL TEMPLO DE LOS ESTAFADORES. O DE LA MAGIA CAPITALISTA DE BOLSEAR Y EL MILAGRO DE LA MULTIPLICACIÓN DE DINERO.
Bien hace ver Fernand Braudel que París iba a la saga de Ámsterdam y Londres en la instauración de los negocios del dinero, por ello se otea, a principios del XIX, que al Imperio napoleónico le falla o le falta el poder del dinero. Aquellos son adelantados en la praxis del Negocio, mostrándose más duchos en el manejo de los artilugios bursátiles.
Para cuando el dinero bancario se torna indispensable herramienta en el mercado, facilitador de los intercambios, circula por doquier, pero tiende a concentrarse en la acumulación de los ‘interesados’, y se hace efectivo en la compra excluyente de la real riqueza por los ‘afortunados’. Los eficientes conocedores se convierten en los jugadores expertos en la rueda de la fortuna, más que financiar, desde un principio se trata de beneficiar el agio con propósitos rentistas, en un mercado de ‘valores’ que tiende al alza: “La circulación de fondos supone la reventa de los títulos. En efecto, en el préstamo cerrado es frecuente en Ámsterdam o en Londres que los suscriptores compren a precios muy elevados algunos títulos suscritos por otros; la cotización sube y los responsables de la operación empujan atrevidamente al alza hasta que es muy ventajoso desembarazarse del gran paquete de títulos que tienen guardados con esta intención”.[1] Expertos en el subí-bajas que se convierte en la rueda de la fortuna. Actuar provocando efectos garantizados: concentrar, mover el dinero, especular con papeles, aprovechar los préstamos al Estado a costillas de la miseria pública, igual a: incrementar el dinero atrayendo el de los demás, multiplicar el propio capital inicial.
Maldición mefistofélica, la moneda, un instrumento necesario, así sea en principio una convención acordada por los interesados, la convención social se ve desbordada por los intereses particulares y el dinero moneda, oro o plata de preferencia, se torna el bien más preciado y así codiciado, pero también sobrevaluado; el dinero, ya sea como moneda metálica, o de manera más flagrante como billetes, tiende a tener un valor nominal superior a su valor real, precisamente debido a ello, el tener su control de emisión reditúa las preciadas ganancias elevadas a la n potencia.
En principio, preciada por su escasez: “Multiplicadora de los cambios, está siempre en cantidad insuficiente: las minas no proporcionan suficientes metales preciosos, las falsas monedas expulsan a las buenas durante años y las arcas de la tesorización están siempre abiertas. La solución: crear en vez de una mercancía-moneda, espejo donde las otras mercancías se reflejan y se calibran, una moneda signo. China es quien lo hace primero, a principios del siglo IX. Pero crear monedas de papel no es lo mismo que aclimatarlas. El papel moneda no ha jugado en China el papel de acelerador del capitalismo que ha jugado en Occidente”.[2] Porque sin duda en el Occidente inter-competitivo y colonialista la dinámica intra-europea y hacia fuera de Europa que genera su búsqueda de satisfactores, le hace sacar un provecho mayor al invento chino.
Ya las letras de cambio circulaban con profusión y a distancia por el Mediterráneo orientadas hacia el Levante, pero también ascendiendo hacia el Norte, con el mercadear de Venecia y de Génova semejante al de los Países Bajos, apenas empezando el segundo milenio de la Cristiandad, empleándose intensamente los títulos de deuda pública. Después las acciones de las Compañías ocuparán un lugar privilegiado en las Bolsas, haciéndolas valer. “Añadamos los billetes de ‘banco’, de diversos orígenes. Todo este papel representa una masa enorme. Los prudentes de la época decían que no debía sobrepasarse 3 ó 4 veces la masa del numerario. Pero proporciones de 1 a 15 y más son completamente probables, en algunas épocas, en Holanda o en Inglaterra”. Tendencia original que no hará sino exacerbarse cuando la ocasión se hace propicia en el afán de la codicia irrefrenable e insaciable, sobrepasando la riqueza real, dinero papel inflacionario y caro. El propósito pecuniario, para materializarse a través de la deuda pública, las acciones pretenden convertirse en metálico. Mejor que eso: sea papel u oro, lo importante es que sirva para acaparar la riqueza real como propiedad privada, disfrute exclusivo y excluyente del capitalista.
¡Oh!, ¡qué maravilloso funcionamiento del mercado monetario centrándose en Londres! Sin duda es el interés codicioso de los particulares el que perjudica al interés público. El Windhandel (comercio del viento) sopla con la fuerza de la sobre-determinación del impulso metropolitano, la fuerza imperialista, centrífuga-centrípeta. Los capitales concentrados en Ámsterdam, después en Londres, vienen a representar la cúspide de tan maravilloso sistema. Es por ello el que un italiano entusiasmado hacia 1782 hacía ver que: “los ingleses poseen entonces en Change Alley ‘una mina piú dovidioza di quella che la Spagna possiede nel Potosi en el Messico’. Quince años antes, en 1766, en su libro Les Interets des nations d’Europe, J. Accaris de Sérionne también escribía: ‘El agio de los fondos públicos es uno de los grandes medios que… mantienen el crédito en Inglaterra; el precio que el agio les da el crédito en la plaza de Londres fija el de las plazas extranjeras”.[3]
El agio sobre la deuda pública y la concentración de capitales que logra la Metrópoli, potencializándose a través del siglo XIX con la intensificación productiva industrial, darán a los bancos centrales y a las bolsas mayores riquezas reales convertibles a semi ficticias (concentradas, empapeladas para su conversión efectiva) con qué tranzar en el mercado de dinero en aras de la absorción capitalista. Trátese del agio que Inglaterra ejerce ya sobre el mercado-mundo; domino capitalista mundial del Norte anglosajón concentrado en la City (la capital del capital).
Para mediados del siglo XIX la familia Rothschild era la más rica del mundo y se habían consolidado como los banqueros del floreciente capitalismo neocolonialista. James Rothschild ubicado en París hacia 1850, poseía 600 millones de francos, 150 millones más que todas las demás casas bancarias en Francia. Pasando a financiar ni más ni menos que a Cecil Rhodes –nuestro ya conocido colonialista-esclavista inglés, explotador de oro y diamantes así como de esclavos en Sudáfrica. En los EUA financiaban a Harriman, magnate ferrocarrilero; así como a sus competidores, los Vanderbilts, también interesados en el negocio de las vías férreas pero acompasándolo con la propiedad de la prensa. Inclúyase en la lista al amo de la siderurgia: Mr. Carnegie. Y lo más importante del caso es que hasta hace poco se conoce o se comienza a difundir, que detrás de estos grandes magnates industriales estadounidenses se encontraba el capital de los Rothschild. Era el caso de que el mismísimo J.P. Morgan –ya a principios del siglo XX, tenido por ser el hombre más rico de los Estados Unidos, no era sino la cabeza filial de los Rothschild en New York. El testamento de Morgan demostró que sólo poseía el 19% de las Compañías que se le atribuían.[4]
Si en las eras pre capitalistas la nobleza reinante siempre procuró ponerle coto a la actividad mercantil, puesto que con ella los mercaderes de artículos preciados solían multiplicar las ganancias, enriqueciéndose desproporcionadamente hasta el grado de poder convertirse en un peligro que amenazara a los ocupantes del Palacio, la realeza procedía a someternos y acabar con los sobresalientes si acrecían en insolencia. En la Era Moderna ya avanzada, tras de dos o tres siglos de explotación colonial con que se incrementó la riqueza en la Europa oeste-septentrional, el oficio de los mercaderes del dinero de prosapia antigua (cambistas, goldsmiths, banqueros) pasó a convertirse en el peligro mayor para cualquier nación y así pueblo periférico que sentía la intensificación de la neo colonización con procedimientos financieros e industriales. No siendo sólo terribles para las periferias, pues su incidencia en el trabajo interno lacera al proletariado europeo que comienzan a padecer la explotación del trabajo a la manera capitalista. Explotación del capital-trabajo que será complementada por la plaga o calamidad monetaria ejercida por los midas men.
La Banca extrae el dinero y lo concentra, pero también lo hace circular permitiéndole cumplir con su función básica: medio de circulación-medio de pago. Mas con los intereses, la deuda, la inflación, pasa a ser el mecanismo apropiado para lograr la apropiación desmesurada de capitales.
“Detrás de cada billete está algún bien que se entrega al Banco Central o la deuda de algún sujeto con dicho Banco, o la reducción de otro pasivo del mismo Banco”.[5] No es el oro, o la plata, o cofres repletos de joyas lo que hace valer al dinero sino la producción, el trabajo de millares de obreros concretado en productos y esquilmado en plusvalía, ganancias a ser concentradas en bancos con preferencia a ser reinvertidas en la producción devengando ganancias por tasas de interés. El procedimiento de la deuda pública y las de particulares garantiza la concentración; la debilidad permanente de los asalariados para quienes endeudarse es un peligro latente, (preferentemente a los de la clase media pero también incluyendo a los del sector primario, dado su poco poder adquisitivo y lo múltiple de sus necesidades, precisamente, de proletario –prolífico en hijos-), hace de ellos una víctima propicia del banquero; pues se endeudan individualmente o la banca encuentra procedimientos para apropiarse de sus ahorros concentrados en pensiones. Puesto que el sistema capitalista trabaja a favor de este capitalista avezado, a favor de la concentración de la plusvalía y de su conversión en capital bancario y/o bursátil, hasta el grado de que el capitalista industrial pasa a ser cliente del capitalista bancario, y lo necesita, y lo imita y se adiciona a él. De tal manera que como él pone un banco al frente de su emporio. Simbiosis monopolista.
El funcionamiento bancario en sí provoca deuda e inflación, puesto que su actividad normal consiste en recibir depósitos del público pagando un interés menor al que exige al prestarlo. Y como el dinero inactivo no le otorga ganancia alguna, está predispuesto a prestarlo incrementándolo con los intereses. Su juego es apropiarse del dinero ajeno y multiplicarlo, así como el capitalista industrial se apropia de la plusvalía por imposición institucional, el orden que rige en el Sistema.
Organismo capitalista por excelencia dada su capacidad para concentrar las riquezas. Su primer ‘magia’ radica en propiciar un desdoblamiento del dinero depositado, dinero que prestado a interés crea más dinero, ganancia de banquero; préstamos que multiplicados por miles y miles producen exorbitantes ganancias. Y como los boomerangs, el dinero suele retornar a los bancos. La Banca gana con los endeudamientos, cobro de intereses, comisiones, inflación, el dinero tiende a incrementarse así como a concentrarse en su poder, a fin de cuentas factor de multiplicación que favorece al capital bancario, personalizado en unos cuantos barones del dinero.
Sépase que a principios del siglo XX sólo los industriales tenían el acceso preferente al crédito. A partir de la Posguerra se amplió el ‘servicio’ incluyendo a los de la clase media, poco después, ya en el inicio de la Crisis y con las modificaciones a favor de los capitostes que el monetarismo promueve, los cambistas del Templo fueron ideando los mecanismos apropiados para apropiarse de los ahorros de los asalariados pertenecientes al sector primario, cuando que los obreros requieren de adquirir seguros, y no es que los trabajadores pretendan convertirse en rentistas -como sus patrones- porque sus ingresos sean cuantiosos, la precariedad del trabajo y los riesgos de salud propios del trabajo fabril los obligan a procurarse una póliza de seguro, así aconteció preferentemente en los países industrializados. Procedimientos bolsísticos ideados ex profeso para capturar los ahorros populares, echándole el guante al sector básico del trabajo y así a la plusvalía en directo, lo que va aunado al acoso al campesinado tan necesitado de créditos ante su condición desfavorable en un mercado procreado para favorecer a los agentes urbanos; bajos precios de compra a las cosechas que se multiplican por el intermediarismo y la ganancia de acaparadores.
De manera tal que empleando a las aseguradoras van tomando los ahorros de los trabajadores, mismos que ‘invierten’ en la industria o de manera preferente en la especulación inmobiliaria, así como en prestarle al gobierno por su consabida garantía de respaldo en la deuda pública. ¿Y de quién es obra la Crisis? De quienes se favorecen de ella enriqueciéndose más y más, cada vez más por mecanismos o artilugios crematísticos, haciendo de tal aberración analizada y condenada por Aristóteles y Tomás de Aquino[6] su praxis capital, misma que causa el caos en la economía y su depreciación.
La emisión de la moneda por parte de un círculo estrecho de capitalistas les permite apoderarse de las economías nacionales, instaurando los Bancos Centrales que simulan ser públicos y no como en realidad son: privados. La escasez de moneda, tanto como su profusión, tienden a favorecer a los cambistas para su acumulación particular; la clave radica en incrementar el precio del money. El secreto de los cambistas del Templo, la estafa cambiaria apropiativa. Prestar más dinero del que se tiene en existencia y cobrar un interés cuantioso por él.
A sabiendas de que la especulación crea círculos viciosos y los bancos no tienen el efectivo depositado sino que lo acrecientan prestando a interés. “Así, retienen [la estimación probable calculada de lo que han de integrar a los clientes] como reserva líquida (encaje bancario) y prestan el resto cobrando intereses (que representan la ganancia de los bancos y de sus ahorristas)”. (En proporción mayor para la institución bancaria). Ganancia neta de banquero, cuando que el riesgo de exigencia del retorno de efectivo depositado siempre está presente, permitiendo generar una crisis de incapacidad de cumplimiento en efectivo. “El problema se agudiza…, debido al hecho de que a los bancos se les permite efectuar préstamos por cifras muy superiores a los depósitos recibidos (el ‘factor multiplicador bancario’) que en los sistemas bancarios modernos hace que los compromisos con los tenedores de certificados de depósito excedan el total de los depósitos reales (liquidez) disponibles en una relación que oscila desde 10 a 1 hasta 20 a 1 en algunos casos (ello depende de la reglamentación local sobre encajes mínimos). En operaciones bancarias transnacionales en las que la fiscalización por parte de cualquier estado prácticamente desaparece, esta relación generada por el factor multiplicador bancario puede ser de 50, 100 a 1, o incluso de 1.000 a 1, con lo que se generan créditos por 50, 100 ó 1.000 veces el monto de los depósitos disponibles. En efecto, los bancos operan con dinero cuasiexitente o, incluso, inexistente sobre el cual cobran intereses”.[7]
Corrida bancaria y/o drenaje monetario (currency drain) resulta una consecuencia obligada de la compulsión especulativa y del interés del capital-bancario por acrecentar las ganancias, haciendo uso exclusivo del factor multiplicador bancario. Y eso tiene Historia y un uso procurado: “Como lo explica el historiador John Klein, ‘los pánicos financieros de 1873, 1884, 1893 y 1907 fueron en gran medida ocasionados por … la creación excesiva de préstamos y depósitos por los bancos. Estos pánicos dispararon drenajes monetarios que se produjeron en períodos de relativa prosperidad cuando los bancos realizaban un alto nivel de préstamos’. En alguna medida, el multiplicador bancario representa un ‘punto de equilibrio’ que se basa en medida determinante sobre la confianza del público en cada banco individual y en el sistema en general”.[8]
De ahí el que se establezca un control arbitrario del mercado monetario a través de técnicas psicológicas. Lo que no es otra cosa sino saber inducir la especulación o provocar pánicos de exigencia del retorno del efectivo. Está claro que si se genera la desconfianza en la multitud de depositarios, una corrida bancaria terminará por quebrar a los bancos que en mayor medida se han extralimitado en el abuso del factor multiplicador, o en los que no estén preparados para el golpe.
Por supuesto que las crisis así provocadas serán atribuidas a factores estructurales o a ocurrencias extremas y no al funcionamiento normal del capital bancario y a los intereses de los estafadores del Club de Pluto que están detrás de la crisis procurada, prefiriéndose hacer ver que la causa de la crisis provocada es por el incumplimiento de pagos de alguna entidad financiera interna o país moroso.
Los impuestos que el gobierno les cobra a los contribuyentes van a parar al Banco Central (BC), siendo la manera efectiva de apropiarse de amplios porcentajes del trabajo asalariado; de otra manera, los ahorros que el ciudadano ingresa a los bancos también terminan por convertirse en porcentaje de ganancias del banquero.
La deuda ha sido desde la eclosión del Estado, uno de los recursos preferentes procurados para establecer el dominio de los poderosos. Y endeudar a la mayor cantidad posible de personas con los bancos y desbalijar en las bolsas se constituye en el acto supremo de la estafa capitalista concebida por los barones del dinero, ya como acto supremo del agio capitalista.
La ascendente influencia de los banqueros-bolsistas los convierte en banksters, cuando merced al ‘provecho’ obtenido por sus ‘preciados servicios’ prestados al Estado, los gobernantes los consideran indispensables y les van permitiendo entrometerse en la administración pública, y en su facultad más preciada, el manejo de la política monetaria. Pudiendo entonces los cambistas apropiarse del Templo que rige la religión de los midas men. La religión monetaria de los adoradores de Mammón.
La Bolsa complementa la concentración de capitales bancarios con las compañías por acciones, transfigurando y multiplicando el dinero ya no contante y sonante, no del todo activos reales, sino capitales ficticios inflados por especulación. La Bolsa de Valores es un mercado de capitales que dinamizan la compraventa de títulos y de bonos fiduciarios. Representa la institución más depurada en el mercado monetario y en si del Mercado capitalista. Concentración de capitales, especulación en la rueda, manipulación de los cambios bruscos, ganancias de especulador… La magia de los poseídos por Mammón.
En sí la Bolsa capitaliza la concentración de capitales de procedencia públicos, viniendo a ser el dominio último que ejerce el capitalista para concentrar la deuda pública (y privadas), aspirándolas. Templo del capital privado organizado como Sociedad Anónima especialista en préstamos ‘financieros’ a largo plazo.
La casa gana, la empresa gana, el accionista privilegiado se lleva lo acumulado, adquirido como ganancia de fundador con acciones de preferencia. El funcionamiento propio de la Bolsa está configurado para que la élite capitalista maniobre manipulando las actividades especulativas, sabedores de la información crucial que hace subir o bajar las acciones, ellos mismos, provocando movimientos y cambios bruscos que inciden en la cotización. Información o procedimientos que el accionista mayoritario o capitalista conoce, no así el minoritario que desconoce los pormenores y vericuetos, el teje y maneje bolsista por lo que está en desventaja, apto para que se le expriman sus ahorros.
Trátese de actividades semiocultas efectuadas en un mercado de dinero en el que un saber-poder de propietarios se aplica en un ejercicio vertical-descendente, manejando en su favor la especulación que le reditúa dividendos en porcentajes inigualables en los otros sectores capitalistas. La preferencia por el dinero fácil.
Valores mobiliarios, títulos de renta en grandes cantidades que al hacerse negociables –como cotización de acciones- incitan a la especulación; propiciando el hacer subir y vender al alza; hacer bajar y comprar en la depresión; engañando incautos, devorando pececitos. Dominio del capitalista agiotista que así concentra las ganancias de la manera fácil y el capital ficticio para él se convierte en real al apropiarse de papeles convertibles en mucho dinero, dinero que compra al mundo.
Iniciándose un proceso que potencia a los capitostes con el empleo de bonos en la Bolsa. Ubicados en la cima de la acumulación capitalista sacan el provecho de la concentración de capitales extraídos de las periferias, convertidos en los patrocinadores de la industrialización de las naciones metropolitanas, y de la semi industrialización de las periféricas, imponen la hegemonía capitalista en la Etapa Industrial, lo que va aunado a los procedimientos crematísticos en la Bolsa con los que multiplican el dinero ‘inflándolo’ cual papel-dinero que rellena la piñata, especulación pura, efectuada cual aberración monetarista, que en eso estamos.
En la Bolsa, el juego con los capitales particulares está predispuesto para su concentración en la propiedad de las grandes empresas, las cantidades atraídas van a dar al fundador o dueño de éstas por medio de: “la atribución de paquetes de preferencia etcétera, que se apropian los fundadores de la sociedad [empresa]”. Millares de ahorros individuales pasan a engrosar los grandes caudales.
La ‘magia capitalista’ se efectúa debido al acrecentamiento de los capitales industriales que proceden a efectuar la captura de otros capitales por medio de maniobras propicias, con las que logran aumentan el capital variable obtenido para acrecentar el constante, realizando el incremento de la tasa media de ganancia con la tasa de interés; así se encuentre ésta a un 5%, creándose un capital suplementario (excedente) que los propietarios se apropian. De manera tal que la ‘ganancia de fundador’ se incrementa al pasar a ser acciones que duplican el valor original y auténtico de la empresa. Títulos de renta que otorgan a los empresarios propietarios una cantidad de dividendos multiplicada anualmente por la cotización de las acciones en la Bolsa. Cuando que por el efecto ‘mágico’ de la Bolsa el valor real de la empresa ya se duplicó y corre a cuenta de los capitales capturados en beneficio de los dueños fundadores. Aunque en realidad la empresa siga valiendo el valor originario o actual, no el valor nominal que se estipula ya en la Bolsa:
“Así por ejemplo, cuando se construyó en 1926 el gran trust químico británico Imperial Chermical Industries, su capital nominal se elevaba a 56 803 000 libras esterlinas, en tanto que el conjunto de las empresas aglomeradas para su constitución sólo reunían un capital de 39 millones de libras”. ‘Obteniendo del futuro’ ganancias proyectadas se agencia ese incremento nominal pero llevando consigo “un fuerte elemento especulativo”.[9] Y por supuesto que esto produce una ‘sobrecapitalización’ y a la larga un mercado de ‘valores’ pleno de capitales ficticios.
Con el alza de la cotización de las acciones, el capital originario se incrementa más y más, he aquí el truco, la ‘magia de la multiplicación dineraria’. Al cotizarse en múltiples acciones un capital originario considerable, atribuyéndosele un valor promedio, ganancia anual a tasa media, supone que otorgará utilidades a digamos, un 5 o un 10% en millones en moneda contable; con un interés al 5% una suma de dinero prestada sólo se supone que producirá un 5% de una determinada cantidad empleada, la que deberá ser la renta anual normal. Mas vendiéndose en la Bolsa, no al valor real, sino al valor de la ganancia media calculada en el próximo futuro, resulta incrementada; el futuro ‘regala’ dinero al presente, excedente monetario del cual se apropia el empresario propietario, capitalista mayor, ganancia de fundador:
“El gran almacén británico de secciones múltiples Harrod’s, constituido como sociedad por acciones en 1889, proporciona un buen ejemplo…, de ganancia de fundador. La sociedad contaba con un capital de un millón de libras, de ellas 1 400 en acciones de preferencia para los fundadores que aseguraron así una participación cada vez mayor en las ganancias. A pesar de que las acciones normales de Harrod’s produjeron al principio dividendos anuales del 10% y después una media del 20% durante más de 20 años, las partes de fundador se capitalizaron inmediatamente en 140 000 libras y llegaron a valer en la bolsa, en 1911, no menos de 1 470 000 libras, es decir, diez veces su capital nominal, mil veces el capital efectivamente empleado…”.[10] ¡Oh magos!, ¡oh brujos que siembran en paraísos ocultos árboles que dan de fruto dineros, y lo mantienen en secreto! Antes de ello, nadie se creía lo de que el dinero crece en árboles.
Capital ficticio, capital especulativo; incluso los valores reales pueden desaparecer y seguir proporcionando dividendos especulativos en la Bolsa. Cuando que barcos de guerra construidos con capitales tomados a préstamo están ya hundidos en el fondo del mar, y siguen proporcionando ganancias, igualmente pasa con maquinaria industrial cuando ésta ya está convertida en chatarra, etc.: “Desde ahora, el divorcio entre el capital real y la masa de los títulos negociables, ya pronunciado por efecto de la sobrecapitalización de muchas sociedades por acciones, se hace total. El volumen de títulos sólo representa un capital ficticio que, bajo la apariencia de una fracción del capital social total, oculta su verdadero carácter: el de ser un simple título de renta, que da derecho a la participación en el reparto de la plusvalía social”.[11] Promoción de la ganancia inflada, ficticia, propia de la especulación y de la concentración en eso que ahora termina por ser el uno por ciento (1%).
Con la sociedad por acciones la concentración de capitales se optimiza. Usted comprando migajas de acciones de una gran industria no es un copropietario, aunque se sienta tal, en ello consiste la engañifa, hacerle creer que lo es, cuando que en realidad le está entregando sus ahorros a los capitalistas mayores de esa empresa.
Supuesta difusión de la propiedad, en realidad, mecanismo efectivo de concentración de la misma, “pura ficción jurídica. En realidad, este accionista sólo es propietario de un título de renta. A cambio de este título, ha abandonado prácticamente a los grandes industriales y banqueros la libre disposición de sus ahorros. Por tanto, la sociedad por acciones es más bien una forma velada de expropiación de pequeños ahorradores, no en beneficio de una fuerza anónima, sino en beneficio de los grandes capitalistas, que consiguen así dominar un volumen de capitales que rebasa ampliamente su propia propiedad. / Cuando un individuo invierte capital en una gran sociedad, concede a los dirigentes de la sociedad (corporate management) plenos poderes para emplear ese capital a fin de crear, producir y desarrollar, abandonando todo control sobre el producto”.[12]
En contrapartida, revirtiéndose el beneficio capitalista en favor de los pocos, tal praxis insana ha conducido a la aparición de conglomerados industrial y financieros con propietarios que poseen una porción no muy amplia de las acciones y que sin embargo manejan a las empresas como si fueran de su propiedad y se benefician de la plusvalía que producen, partiendo de ser socios mayoritarios en las grandes empresas originarias que así proceden a absorber a otras. Lo que va propiciando el paso del empresario industrial al propietario rentista, cuando que: “El capital del empresario se convierte en un instrumento de mando sobre capitales varias veces superiores al suyo propio”.[13]
El capitalista supremo se ubica en la cima de la Pirámide aprovechando la cadena de acumulaciones. Trátese del cambista rentista, magnate de las sociedades por acciones, quien resulta ser el beneficiario de la magia multiplicativa; al unísono de ser el gran especulador y prestamista, gran usurero implementando el consumo a crédito y la venta a plazos. Otro artilugio de los ‘magos’ que ha sido todo un éxito en la sociedad multi-industrial y todo consumo…, sí, pero a crédito y cobrándose altos intereses. La fórmula encontrada por los magos capitalistas para paliar la contradicción esencial capital/trabajo: “Industriales y comerciantes tienen interés en favorecer esta venta a plazos porque representa el único medio de ampliar el mercado de esos bienes de consumo duradero, y porque en general cobran un interés considerable sobre ese crédito (diferencia entre el precio al contado y el precio a plazo)”.[14] Sobre-producción, consumo exacerbado y crédito laxo que conduce al endeudamiento masivo, propiciando una deuda abultada, la gran burbuja que habrá de reventar próximamente.
Como lo hace ver Ernest Mandel, el crédito es un elemento (implemento) esencial en el desarrollo capitalista: ampliando su campo de acción; facilitando la circulación de mercancías; concentrando las reservas de dinero disponibles. Asimismo, y pasando por diversas etapas: “Ha estimulado la producción, la competencia, la concentración de capitales, en suma todas las tendencias de desarrollo del capitalismo”. Consiguiendo con el predominio del capital financiero establecer la élite capaz de concentrar con el capital-bursatil la riqueza mundial y el poder financiero apropiativo que rige al orbe:
Mas he aquí que: “El crédito ha transformado también a la propia clase burguesa. La separación del interés de la ganancia, de una clase de rentistas de la masa de la burguesía, señala al mismo tiempo la conclusión lógica del desarrollo capitalista y el primer signo cierto de su decadencia”.[15] La clase agiotista, los banksters que hoy se aprestan a controlar a las naciones, globalizado al orbe con su dominio ‘financiero’, entiéndase, endeudando a las arcas públicas y sometiendo a los pueblos a las recetas fondo-monetaristas.
Ergo, el comercio junto al crédito y su extensión transnacional merced al sistema financiero internacional, a la vez que instauran su dominio, extienden e intensifican la problemática, derivada de las contradicciones básicas e inexorables que aquejan al capitalismo. Soliendo ganar tiempo en el aplazamiento del estallido de la ‘madre de todas las burbujas’ con medidas administrativas que son meros paliativos, sin conseguir evitar la Crisis inaplazable: Tal y como lo planteaba Mandel desde mediados del siglo XX: “…, atenúa para el futuro próximo las contradicciones resultantes de la evolución del capitalismo. Pero, al mismo tiempo, exacerba esas contradicciones a largo plazo”.[16] Cuando que la contradicción básica C/T no se puede eliminar, por lo que su estallido postergado se hará más violento en un próximo futuro, y ante la carencia de una fuerza revolucionaria mundial, será la autodestrucción del Sistema la que propicie su debacle y sustitución.
Capital privado acrecentado y concentrado en los capitostes más adinerados, propiedad de unos cuantos magnates de la industria, el comercio, los servicios y sobre todo del Templo. Clímax del capital y cúpula de la Pirámide del Poder. Los auténticos beneficiarios con la instauración del monetarismo neoliberal que se han aprovechado de la supuesta autorregulación del Mercado. La dichosa ‘mano invisible del mercado’ que en realidad es una mano inexistente, un engaño que les ha permitido incrementar el ejercicio capitalista de obtener ganancia y acaparar riqueza, logrando la concentración de capitales en una proporción de más del 80% acaparada por un 10% de propietarios, algo inaudito y aberrante para la Sociedad-Humanidad, con todas las agravantes del caso que se dan por la explotación desenfrenada de recursos finitos, y la calamidad del calentamiento global y su subsiguiente cambio climático. Capitalismo de las catástrofes, propiciante de la Abominación de la Desolación que coloca a la Biósfera en un proceso de extinción, parcial pero continuo, o fulminante. Lo que no es producto de las fuerzas ciegas y abstractas del mercado, sino de la codicia irrefrenable de los capitostes.
No es que la política económica neoliberal implementada por el FMI-BM-FED-Banco Central Europeo (BCE) hayan fracasado, estas han cumplido y siguen cumpliendo con su cometido para el que fueron diseñadas e implementadas por econometristas y funcionarios burgueses al servicio de los capitostes…
El principio procurado, la relación favorable a obtener por los capitostes consiste en: Hacer que el Tesoro le deba al Banco Central, y no que el Banco Central le deba al Tesoro. Endeudando al gobierno, apropiándose de la emisión monetaria, para que la administración en turno les entregue las rentas públicas más preciadas.
Con la instauración del Banco Central se apoderan del control monetario en su favor ejerciendo los artilugios claves de la capitalización a intereses. Cuando que su influencia política se hace sentir a la hora de pedir –porque son ellos los que lo hacen- se erija un Banco Central para el supuesto control de los desequilibrios y el caos habido en el mercado monetario; el cual es cierto, pero se da porque ellos lo provocan para su beneficio capitalista.
El caso es de que con la influencia de sus intermediarios en el gobierno, proceden a instáuralo; por ejemplo, en el caso de los EUA, aprovechando que Alexander Hamilton era uno de los suyos, quien promueve los decretos para que se instaure el primer Central Bank (CB)usamericano viniendo a ser una alianza entre el gobierno y los adinerados; implementando un otro recurso de la magia capitalista, la cual consiste en principio en el traslado de los capitales públicos en conversión a capitales privados, pasando a ser sus capitales, (de ellos, los banqueros fundadores, la cabal iniciativa privada que se hace para beneficio de ellos) gracias al endeudamiento del gobierno y con él de los ciudadanos.
Para dotar de capital inicial al Central Bank, los capitalistas promotores se apropiaron del 80% de las acciones concediendo el 20% restante al gobierno; pero en realidad ocurría que el capital fundador se otorgaba en un sentido contrario a la proporción de acciones, era el gobierno quien lo aportaba a través de los fondos públicos: Luego, el Banco empleando la ‘antigua magia’ de los préstamos de prestidigitación con reserva fraccional, extiende el crédito a los pretendidos inversores privados originarios, fondos necesarios para iniciar el negocio con riesgo cero (de pérdidas).[17] Aconteciendo en realidad que la capitalización originaria se realiza con el dinero que el Tesoro Público les concede por la condescendencia de los gobernantes en el Gran Negocio (el negocio del control monetario), permitiendo que estos capitalistas que son los supuestos inversores se apropien del monto y se lo presten entre ellos mismos, acaparando el resto de las acciones. Lo que viene a ser: la gran estafa institucionalmente establecida.
La disputa por la imposición de un Banco Central fue álgida en los E U, teniendo que ver con quién controla la emisión del dinero, igual a la fábrica de la llave de la riqueza. Si como debiera ser, es el gobierno, el funcionamiento de la economía sería sano; pero si son los capitalistas quienes lo ejercen, la economía queda viciada, bajo el mando de agiotistas. En el caso de USA, muy probablemente los R estaban detrás de la procreación del primer Central Bank Usamericano.
En los años 80 del siglo XVIII se verificó el primer intento por crear un banco central en los EUA. El First Bank se inaugura en 1791, el primer Central Bank usamericano es aprobado por el presidente George Washington el 25 de abril de aquel año, concediéndosele un período de vigencia por 20 años. Los R mejor posicionados que ninguna otra entidad dedicada al gran negocio del control monetario se insinúa entre sombras detrás de los intentos. ¿Tiene algo de raro que se evidencie que Alexander Hamilton tuviese estrechos vínculos con los R? Según esta consideración, el prócer del capital imperialista yanqui “llegó a un acuerdo según el cual apoyaría el cambio de la capital a Washington D.C. a cambio del apoyo del sur para establecer un banco central”.[18]
Como la ciudadanía tuvo la oportunidad de experimentar los efectos que causa el funcionamiento de tan prestigiada institución, tan solo en el primer lustro de actividad el gobierno “pidió prestados 8,2 millones de dólares y los precios subieron un 72%”, resulta explicable que no estuviesen dispuestos a renovar la concesión, negándose por consenso en 1811. Hecho que en buena medida propició que al año siguiente Inglaterra le declarase la guerra a los estadunidenses, siendo capaces las fuerzas británicas de tomar la naciente capital usamericana e incendiarla, empero, derrotados en Nueva York y en Nueva Orleans, se ven forzados a pactar un armisticio y para febrero de 1812 ambos gobiernos acuerdan la paz concertada en el Tratado de Gante. Y entonces, ¿por qué de inmediato, al año siguiente se crea el Second Bank en los EUA para otros 20 años?
El Estado, los gobernantes en turno suelen doblegarse y tornan a hacerse cómplices y partícipes en el Negocio de la Banca y de la Bolsa, sucumbiendo ante el poder de los amos del dinero. El efecto agio hace ganar a esos ‘seres oscuros’ que aprenden a maniobrar ocultos en la secrecía que les brinda la Sociedad Anónima con la que se agencian la propiedad pública y privada, riqueza que no deja de obtenerse sino tras la ruina de millares de ciudadanos pasando a ser la culminación de la praxis capitalista en la sociedad ‘democrática’.
Una farsa que hace creer que un BC se establece con amplia participación de la inversión privada pero quedando bajo la dirección gubernamental para beneficio público y control de la inflación, cuando que no es así. En realidad, trátese del Templo de la concentración de capitales en beneficio privado, logrando su propósito: obtener el monopolio sobre la emisión de la moneda.
Apropiarse de los impuestos, endeudar al Estado y así a la ciudadanía, endilgar los intereses multiplicando el endeudamiento y haciéndolo permanente. Manejar la máquina de hacer dinero según su conveniencia, mucho o poco, acorde con la intención de provocar una inflación o una deflación; prestarlo al gobierno con un ‘módico’ interés, endeudar a los trabajadores, quienes en base a los impuestos laboran para pagar esa deuda invisible que empero afecta su nivel de vida al gravar sus salarios. Prestar para endeudar, regular las tasas de interés, el secreto antiguo de los prestamistas de estirpe bíblica…
Instrumento de acumulación capitalista por excelencia, con el manejo de la política monetaria, la estirpe de cambistas del Templo está en condición de ser la bancocracia (o se debiera decir, la bolsacracia, para el caso es lo mismo),[19] los amos del Templo dominando tanto la acumulación bancaria como la multiplicación agiotista, en un proceso propio de la dialéctica ad absurdum, cual actividades absurdas destinadas a propiciar catástrofes. Para cuando el ‘ciudadano’ es un consumidor cautivo que sub-existe entre ser zombi o sonámbulo. No piensa, no existe. Lamentablemente arrastrados por la corriente que lleva al precipicio, sin poder detener la Máquina, sin poder tomar el control del navío.
El Engendro (la Criatura) de la Isla Jekyll[20]
Desde fines del siglo XIX, había una relación entre la banca inglesa y la norteamericana, jugando en aquel entonces con la especulación de bonos argentinos “que llegaron a atraer casi la mitad de las inversiones británicas en el exterior”. La Banca Barnig compartía con J.P. Morgan el negocio para cuando una mala cosecha en Argentina rompió el idílico juego especulativo y lucrativo para los del norte. La subsiguiente crisis política en el país del Cono Sur dio al traste con las ganancias de los instrumentos fiduciaros que bajaron en cascada, arrastrando a la Baring Brother a la bancarrota, de la que se salva solo “gracias a la rápida intervención del Bank of England, que organizó un operativo rescate junto con J.P. Morgan & Company de Nueva York y la banca Rothschild, entre otras casas bancarias”.[21]
Ni más ni menos. Ayer como hoy las recurrentes crisis financieras responden a un patrón cortado a la medida que oficia a favor del capital usurero. Por igual que México,[22] Argentina inició su ‘independencia’ solicitando un préstamo a la Casa Baring hacia 1821, empréstito concertado por la cantidad de un millón de libras, de las cuales –también por igual que en el caso mexicano- solo una porción menor se hizo efectiva, y en letras de cambio valederas para ser canguiadas por comerciantes ingleses ubicados en Buenos Aires. Evidenciándose el negocio redondo de la economía imperialista inglesa; prestaba para que los países dependientes del Sur tuviesen efectivo con el cual éstos subdesarrollados tuvieran el dinero con qué comprarles su avanzados productos manufacturados por la industria más desarrollada del mundo. Originalmente, 570 000 libras de deuda soberana que acrece a través del siglo efectuándose sucesivos reajustes, cual negociaciones que permiten cobrar intereses sobre intereses, y/o las indispensables amortizaciones; lo que garantiza al prestamista obtener ganancias que superan por mucho las cifras originales concertadas. En el caso argentino la cifra fue saldada hasta 1901, a un costo total, tras de 80 años de cobros, por “3.734.766 pesos fuertes”. Demostrándose por igual al resto de América Latina, cómo ha venido procediendo el capital prestamista metropolitano fomentando el saqueo neocolonial que se implementa por medio del agiotaje bancario, legítimamente sustentado en el orden económico internacional, en beneficio de manera flagrantemente descarada de los países del Norte. Neocolonialismo a la carta ejercido en un orden histórico estructural que pasa de una forma de colonialismo a otra.
Y ocurrió que hacia 1995 la Casa Baring volvió a quebrar, no siendo ya rescatada por el Banco de Inglaterra, sino que se permitió su absorción por el ING Banker (de) Holand. Con lo que a fin de cuentas la vieja dinastía de banqueros europeos no deja de complementarse para seguir siendo los acreedores del Sur.
Desde antes de la Primera Gran Guerra, los EUA se perfilaban a ser la principal potencia mundial, para inicios del siglo, junto con Alemania, rebasaban la productividad de la Gran Bretaña en proceso a relevarla. Como en todos estos casos la casualidad simulando coincidencias denota la intencionalidad del poder capitalista actuando como causa de fuerza mayor que determina ciertos acontecimientos cruciales en el establecimiento del orden mundial. (Causalidad de casualidades).
El 23 de febrero de 1913 un Comité del Congreso estadounidense presidido por el demócrata Arsene P. Pujo, presentó un informe que hacía ver cómo se concentraba la propiedad cual posesión de grandes monopolios habiéndose consolidado en la nación la propiedad en poder de trust bancarios industriales o industrial bancarios, resultando los emporios de J.P. Morgan y John D. Rockefeller los más afortunados.
La ironía del caso radicaba en que a consecuencia del Informe, y de la noción inducida de que un banco central controlaría el caos monetario, se da paso a la aprobación del Sistema de Reserva Federal (FED), junto a las leyes anti-trust, las que resultarían inicuas en su cometido, mientras que la FED fungiría como un sistema efectivo para controlar el circuito monetario financiero, pero habría que advertir a favor de quién.
El informe del Comité Pujo refería tanto la concentración como el control de los flujos monetarios y del crédito en la ciudad de Nueva York, la que junto con Chicago y San Luis hacían las veces de ciudades capitalistas. A efectos de la disposición de la ley bancaria, tenían potestad para concentrar la mitad de las reservas de otros 47 bancos, también de reserva. De manera tal que la concentración de capital-dinero en pequeños grupos era ya un hecho. Cuando que hacia 1911 los flujos monetarios efectuados en NY fueron el 21.73% del total nacional, sin incluirse la cantidad desconocida de recursos poseídos por los emporios privados, siendo que en los registros totales del sector monetario neoyorquino, las 20 más grandes firmas poseían un 42% del total; porcentaje en franco crecimiento, puesto que en 1906, estos mismos marcaban el 38% y en 1901 el 34%.[23]
Era claro que las fusiones en el sector financiero causaban tal concentración monopólica, procurada por las grandes empresas o emporios financieros ya consolidados y en franca etapa de crecimiento, en lo que el gran capital se va comiendo a los pequeños y medianos negocios a su conveniencia. Ocurriendo que la correlación de bancos y compañías de crédito, supuestamente en competencia, en realidad operaban de manera mancomunada mediante un sistema de engranaje entre los directivos.
Sucediendo que la fórmula preferente de concentración capitalista acaecida se daba por medio de la ‘administración’ incidente de los banqueros prominentes en empresas productivas, de ferrocarriles y agrupaciones comerciales y de servicios, ejerciendo la dirección de los trust como socios capitalistas preferentes que los incorporaban a sus holdings, lo que conseguían a consecuencia de financiarlos, proporcionando las cantidades monetarias requeridas para el desarrollo de tales empresas: “adquiriendo con ello el derecho de participar en las decisiones de sus políticas financieras y de negociación”.[24]
Proceso que coronaban con la compra de las emisiones de valores de las grandes compañías interestatales, respaldados por acuerdos de reciente estipulación, “llamados a veces de ética bancaria’ [sic], cuyo efecto ha sido el de acabar realmente con la competencia entre dicha casa de banca, bancos y compañías de crédito para la obtención de transacciones o para la compra venta de grandes emisiones de dichos valores”.[25] Como se ve, eufemismos sobran, el lenguaje del capitalista es un contrasentido, mera retórica encubridora, ‘ética bancaria’ de la concentración monopólica.
A la sazón y en resultas de lo cual, J.P. Morgan, First National Bank de New York, National City Bank, también neoyorkino, junto a la Kuhn Loe & Co., se hacían notar como emporios neoyorquinos que encabezaban la concentración nacional de capitales. Sin entrar en números parciales, pero haciendo notar que los fondos de J.P. Morgan “son desconocidos”, el total calculado del triunvirato ya lindaba los 632 000 000 de dólares “aparte de los recursos particulares de los Seres. Morgan, Baker and Stillman”. Además de ello, los susodichos eran ‘socios capitalistas’ de 7 importantes firmas bancarias y de crédito neoyorquinas cuyos fondos totalizaban los 960 millones de dólares, con lo que el total monopolizado alcanzaba un billon, seiscientos millon dollars. Debiéndose añadir el capital de otra entidad monetaria, la Equitable Life Assurance Society, controlada por la posesión de acciones de J.P. Morgan, contabilizado en 504 millon dollars, haciendo un monto total de 2 billons 104 millons dollars. (Y uno se pregunta, ¿qué porcentaje de este caudal pertenecía a los R?).
Misma Corporación que extendía sus tentáculos al sector transportista como accionista de varias de las principales empresas de ese ramo, preferentemente en aquella época, compañías ferrocarrileras, pero también, marítimas, acaparando acciones y/o emitiéndolas; lo mismo vale para la incorporación de empresas de producción y comercio, entre las que se incluían la General Electric Co, la International Harvest Co, Lackwanna Steel Co, la Pullman Co, la United States Steel Co. Inclúyase en el sector servicios públicos a la American Telephone & Telegraph, etc., etc. Multitud de empresas bajo control accionario del emporio y triada bancaria neoyorquina. Añádase al Bankers and Guaranty Trust, como un apéndice más del Grupo Morgan. Así que el total de este holding neoyorquino ascendía, hacia 1911-13 a: “Ciento dieciocho direcciones en 34 bancos y compañías de crédito, sumando el total de sus recursos $2 679 000 000 y un total de depósito 1 239 000 000. / Treinta direcciones en 16 compañías de seguros, cuyos activos son de $2 293 000 000. (…) En total, 341 direcciones en 112 corporaciones que poseen una totalidad de recursos o capitalización de $22 245 000 000”. [En lo que] Los miembros de la firma J.P. Morgan & Co., ejercen 72 direcciones en 47 de las corporaciones más importantes…”. [Mientras que los miembros de la familia Baker del First National Bank de Nueva York], ejercen 46 direcciones en 37 de las corporaciones más importantes; [y James Stillam, Frank A. Vanderlip, Samuel McRoberts, J.T Talbert, W. A. Simonson, eran magnates que] “ejercen 32 direcciones en 26 de las corporaciones más importantes. Lo que para los miembros de este grupo hace un total de 150 direcciones en 110 de las corporaciones más importantes…”.[26]
Conformando así el más grande corporativo financiero e industrial de los Estados Unidos y probablemente ya del mundo, demostrando en su caso la preeminencia del capital bancario absorbiendo empresas de producción, comercio y servicios con profusión.
El dominio, el beneficio y la prepotencia, el agandalle en sí de la élite empresarial estadounidense no es algo novedoso, sépase que Andrew Carnegie, hacia el año de 1900 “ganó, él solo, 23 millones de dólares sin tener que pagar impuestos sobre la renta, lo que entonces estaba declarado como anticonstitucional por la Suprema Corte (…) Para 1900, el 1% de la población era dueña de más riqueza, a nivel nacional, que el 99% restante. En 1910 se estimaba que 70 norteamericanos poseían cada uno $35 millones o más, igual a 1/16 de la riqueza producida a nivel nacional”.
Fue la época de la creciente de los monopolios, de las compañías exitosas que afianzaban su desarrollo absorbiendo pequeñas o medianas empresas y/o fusionándose con otros pesos pesados, habiendo hacia “1904, 318 trust industriales con un capital combinado de cerca de 7 billones de dólares, representando la fusión de más de 5 300 plantas industriales… [En ese año las corporaciones] controlaban dos quintas partes de toda la producción fabril, y en 1910, seis grupos corporados interconectados controlaban el 95% de las vías de ferrocarril”.[27]
La asociación Morgan-Carnegie que termina en compra-venta, tipifica la fusión que constituye a los grupos monopólicos, relacionando al gran capital industrial con el financiero. Por su parte se hacían sentir las empresas de John D. Rockefeller -incluida su nuclear Standard Oil Company-, que a la sazón “concentraba el 84% de la producción nacional de petróleo y controlaba el 90% del mercado de exportación”. Así tenemos a un otro grupo industrial financiero preponderante que incluía en sus ramas expansivas “refinación de metales no ferrosos, a la industria del tabaco, ferrocarriles nacionales, bancos e instituciones financieras neoyorquinas”.[28]
Para cuando el Grupo Morgan venía a ser la corporación monopólica por antonomasia, representativa del dominio económico político que ejercen los grandes trust partiendo del sector bancario hacia el industrial; mientras que el trust inicial edificado por John Rockefeller va en un sentido preferente de las industrias que se refuerzan con la necesaria inclusión de un sector financiero propio, dando paso a fundar al Grupo Chase Manhattan Bank.
“Así, en 1913 la red financiera de la Casa Morgan mantenía el control de 341 corporaciones, por medio de 112 bancos, ferrocarriles e industrias manufactureras, valuado todo en más de $22 billones de dólares”.[29] Por su parte: “El monopolio de la industria petrolera permitió a la Standard Oil Co. (New Jersey) obtener utilidades muy elevadas: en el período de 1896 a 1906, logró una tasa de utilidades que fluctuó entre el 48.8 por ciento y el 84.5 por ciento anual, habiendo repartido dividendos de un 39.7 por ciento anual, en promedio”.[30]
Para cuando el dominio de los monopolios empleando avances tecno-industriales por ellos mismos estimulados, implementaba la ‘revolución científica’, que como una ´segunda revolución industrial’ hacía avanzar de manera cuantitativa la productividad, apareciendo principios tecnocráticos que pretendían regular a la sociedad en base a una metodología científica apegada al sistema productivo, lo que bajo parámetros capitalistas conduciría hacia un mundo mejor: “La nueva racionalidad economicista regularizaría la producción –ya no más crisis inflacionarias o deflacionarias-, conduciría a salarios más elevados y a un mercado de trabajo más estable. Un pueblo feliz, productor y consumidor a la vez, sería su resultado”.[31]
Una primera manifestación de la utopía tecnócrata presumiendo la edificación de un mundo mejor prontamente desmentido por la realidad. La recurrencia de las crisis, precisamente por ser secuencialmente crisis de sobreproducción, no tenían por qué verse suprimidas “Un nuevo colapso financiero en 1907, puso en entredicho la racionalidad de dichos cálculos. Los monopolios si no fueron afectados, no obtuvieron las ganancias esperadas: la expansión industrial no resultó la esperada”.[32] Cuando que con el incremento de la plusvalía relativa derivada del progreso maquinal –fordismo, taylorismo-, no se hacía sino incrementar la intensidad de las crisis, resultado de la intensificación industrial, abriendo puertas al productivismo desaforado, brutal, sobre-explotador de personas y recursos.
Dado el auge empresarial en las postrimerías del siglo XIX, el Congreso estadounidense era dominado por empresarios velando por sus intereses, al grado tal de que a la Cámara de Senadores se le conocía con picardía como el ‘Club de Millonarios’: “Fueron ellos los que votaron a favor de tarifas proteccionistas y de una moneda fuerte. Entre sus miembros se encontraba Nelson Aldrich; yerno de John Rockefeller, quien ingresó al Senado de 1881 y permaneció ahí por espacio de treinta años. Consciente del cambio ocurrido, Aldrich opinaba que la representación en el Senado no debía ser por estados, sino por ramas de la industria”.[33] El senador Aldrich lo era por el Partido Republicano, representando al estado de Rhode Island, quien era socio de J.P, Morgan & Company, y asimismo estaría vinculado por la vía del parentesco político con los Rockefeller: ‘Cuando su hija se casó con John D. Rockefeller II, uno de cuyos hijos sería Nelson Aldrich Rockefeller, posterior gobernador del estado de Nueva York y vicepresidente de los EU’. Lo que es igual a decir, la plutocracia configurada a través de alianzas matrimoniales teniendo como propósito principal fundar un nuevo Central Bank, en procura de obtener el control financiero nacional y por extensión del capital imperialista transnacional, pero incluyendo la participación de los banqueros europeos, puesto que ellos eran los gestores del nuevo orden internacional pretendido.
Una alianza establecida entre dos conglomerados de banqueros visualizando la futura hegemonía angloestadounidense atlántica se advierte en la intencionalidad de poderosos consorcios bancarios activando la política económica norteamericana e imperialista sucedánea. El acuerdo entre el bloque anglófilo liderado por la Casa Morgan, la Rockefeller y el Grupo Mellon, pactando con los banqueros judeo-alemanes de las casas Schiff, Rothschild y Warbrug. Estableciendo un convenio que proyecta a Wall Street al liderazgo financiero mundial, requería proceder a imponer un Central Bank en los EUA, y así proyectar la hegemonía del dólar.
Trasladándose desde Alemania a los Estados Unidos, Paul Mortiz Warbrug, socio mayoritario de la firma bancaria alemana M.M. Warbrug de Hamburgo, en misión de fungir como el agente encargado de preparar el advenimiento de un banco central bajo control de la plutocracia atlántica. Operando ya –mera ‘casualidad’ del destino- en los EU en plena crisis de 1907. Dejan ver el que no resulta fortuito que desde esos años se iniciara su actividad en pro de establecer el Central Bank usamericano, actuando como experto especialista en temas bancarios. Comenzando por teorizar sobre las necesidades de superar los problemas del sistema bancario, proponiendo la solución de concentrar las reservas para hacer frente a emergencias como las que se estaban viviendo debido a las recurrentes corridas bancarias, cuando que quiénes provocaban el pánico eran los propios agiotistas de la plutocracia.
Paul Warbrug, banquero judeo-alemán de prosapia, relacionado por la vía matrimonial, junto a su hermano Max, con la poderosa casa de los Schiff y de los Loeb, dueños de la banca Kuhn Loeb & Co. Las que entrelazadas incluían en su relación a los Rothschild, para completar de esa manera una entente de poder monetario de dimensiones mundiales, cuando Alemania despuntaba como la potencia europea en ascenso, en ruta a desbancar al Reino Unido.
Sin salirse de Alemania los potentados bancarios procuran establecer en los EUA el centro financiero mundial, oteando que la nación norteamericana estaba destinada a convertirse en la primera potencia mundial. Sabedores que la disputa por la hegemonía mundo que va aunada al predominio colonial produciría guerras de gran intensidad a principios del siglo XX, en una confrontación que dejaba de ser exclusivamente europea; al parecer se inclinan por apoyar a los EUA, aunque puede ser que también lo hicieran simultáneamente con Alemania. El principio de estar con los dos bandos preponderantes, para quedarse con el vencedor y con el vencido, sacando provecho de una apuesta en la que a fin de cuentas ellos ganan, pues están en ambos bandos aprovechando las ganancias que se obtienen tanto del ganador como del perdedor… No gustándoles la Rusia Zarista, por autócrata y antisemita, la banca judeo-alemana patrocina el movimiento revolucionario bolchevique.[34]
No en balde la guerra es el negocio privilegiado de la plutocracia y la stratocracia, ambas agrupaciones capitalistas preponderantes obtienen cuantiosas ganancias con la destrucción y las grandes carnicerías, la una financiándolas, la otra vendiendo en elevadas sumas el material bélico: “Ya durante la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71, la banca Morgan le había efectuado un préstamo de guerra a Francia por U$S 50.000.000 y luego, durante la Primera Guerra Mundial, sindicaría préstamos a favor de los Aliados para la adquisición de equipamiento bélico por más de U$S 1.500.000.000 de la época”.[35] [La mano dinástica de los R, se denota, cual mano maestra. Aunque se considera que los cinco hermanos originarios procuraron mantener la paz en Europa durante décadas porque así sus negocios florecían adquiriendo mayor valor: “Tenemos en custodia unas 900.000 rentas (18 millones de francos nominal) –escribía James a Salomón en 1830-. Si la paz se mantiene valdrán el setenta y cinco por ciento, mientras que en el caso de guerra bajarán al cuarenta y cinco…’”.[36] Negocio establecido procura estabilidad; no obstante la relación entre el capital financiero y el negocio de la guerra era ya un hecho que había acompañado el desarrollo de la Era Moderna, estando por conocer su apogeo en el Siglo XX].
En lo que es de advertirse la movida ajedrecística realizada por la bancocracia europea. En plena crisis de 1907 aparece un destacado agente de los banqueros judeo-alemanes, quien aprovechando el caos financiero, se convierte en el principal promotor del Central Bank estadounidense.
Salbuchi plantea que su propósito era favorecer la alianza atlántica y por ende el dominio estadounidense frenando el ascenso germano: “La decisión de mudar y reconcentrar una buena parte del poder de los Warbrug en los Estados Unidos terminaría siendo un logro y un acierto importantísimo para la incipiente tecnoestructura que ya perfilaba su camino hacia un gobierno mundial”.[37] Un gobierno mundial encabezado en su primera etapa por los EUA y no por Alemania.
Resultando curioso, qué casualidad del destino, Paul Warbrug era director de la Reserva Federal cuando su hermano Max lo era del banco central de Alemania: el Reichsbank, a dos años del estallido de la primer Gran Guerra, otra más de las casualidades causadas por la fuerza mayor del capital-poder.
Nada que ver con lo que acontece con la conceptualización de las drásticas disposiciones que se le imponen al vencido. Los dos hermanos estaban en los bandos contrarios acordando leoninas y draconianas medidas que representaban cuantiosas exacciones a los alemanes estipuladas en la Paz de Versalles….
En recóndito lugar frente a las costas de Georgia hubo una misteriosa reunión en la que importantes representantes de la banca estadounidense hicieron acto de presencia en la Isla Jeklly,[38] empeñados en concertar un acuerdo del cual saliera el diseño de un banco central disfrazado de reserva federal, precisado por una reforma monetaria. Reunión procurada por el mismo J.P. Morgan en lo que era su propiedad veraniega. Acompañando al político relevante y al agente de la banca judeo-alemana, prominentes banqueros, políticos y funcionarios, proceden a complotar en una reunión ultra secreta efectuada en noviembre de 1910, actuando a escondidas pues la reforma bancaria debía ser vendida como una promoción gubernamental y no proveniente de banqueros privados involucrados con Wall Street.
El Senador Aldrich, en su condición de senador preeminente actuaba como el agente político encargado de conducir el proyecto bancario por las instancias de la Cámara, desempeñándose como operador de los dos grupos de poder preponderantes, el Morgan y el Rockefeller. Alan Piatt Andrews, como Secretario Adjunto del Tesoro estaba presente, significando que la institución administrativa más importante del gobierno estadounidense, comparecía para ponerse de acuerdo en el cómo procrear un Central Bank que iría en detrimento de las finanzas públicas.
Los presidentes de los otros dos bancos relevantes neoyorquinos hacían acto de presencia de manera obligatoria: Frank Vanderlip, por el National City Bank, a la sazón el principal banco en los EU, quien a su vez representaba los intereses de la Kuhn Loeb & Co. Charles Norton, presidiendo al First National Bank, controlado por el Grupo Morgan. No pudiendo faltar el director de tan poderosa Casa: Benjamin Strong, quien también era presidente de Bankers Trust Company. Cerrando filas con Paul Warbrug, a quien se le menciona como el representante de los Rothschild.
“Durante mucho tiempo, los conspiradores no admitieron que dicha conferencia siquiera hubiese tenido lugar. Escribiendo en 1928, Paul aún mantenía su juramento de secreto. ‘Aunque han transcurrido dieciocho años de aquello, aún no me siento libre de brindar una descripción de esta interesantísima conferencia en relación a la cual el senador Aldrich juramentó a todos los participantes a mantener el secreto’ (…) Aldrich quería un banco central controlado por banqueros, pero sin embargo, por razones de realismo político, Paul quería hacer concesiones hacia un mayor control público… [Aparentemente los roles cambiados] Como resultado de estas conversaciones, Aldrich anunció en enero 1911 el así llamado Plan Aldrich…”.[39]
Ya en 1935 Vanderlip asentía: “Hubo una ocasión alrededor de fines de 1910 cuando yo mantenía el máximo secreto, en verdad era tan furtivo, como un conspirador [sic] ya que hubiera resultado fatal para el proyecto del Senador Aldrich si hubiese tomado dominio público que se estaba recurriendo a gente de Wall Street para asistirle a preparar su proyecto de ley (…) No creo que sea una exageración decir que nuestra expedición secreta a la Isla Jeklly como la ocasión en que se concibió formalmente lo que luego se convertiría en el Sistema de la Reserva Federal”. [40]
Un acuerdo, un cartel bancario monopolista que tenía capacidad de controlar las finanzas en los países hegemónicos, incluso aun y cuando estos fuesen antagónicos en las disputas imperialistas. La bancocracia occidental se erigía por encima de estos Estados Nación como los supremos mandamases. Sobra decir que posteriormente los dirigentes de la naciente bancocracia pasaron a fundar el Council on Foreing Relations.
¿Y no fue el propio J.P. Morgan quién propagó el pánico que inicia la estampida de los atribulados ahorradores, esparciendo rumores de que un prominente banco usamericano era insolvente y estaba al borde de la quiebra? ‘Consecuentemente los otros bancos se vieron forzados a reclamar sus préstamos, obligando a los endeudados a vender sus productos, haciendo comenzar una espiral de caos y colapsos bancarios.
La tormenta financiera de 1907 sirvió para que la Casa Morgan, con el propio John Pipper Morgan cavilando, se erigiera como la casa bancaria que fue capaz de salvar a la sociedad de los desperfectos ocurridos en el mercado monetario. Cuando que el propósito del quo bono con las crisis se evidencia, o atisba en la borrasca, asomándose por debajo de lo que sale a la luz pública o se revela a los ojos del profano y apurado pequeño propietario en el momento de las dificultades que le complican la existencia.
La Casa Morgan se convirtió en la entidad financiera preferente de los Estados Unidos (y detrás de ella, ya sabemos, la firma R). Pretendiéndose demostrar que la carencia de un banco central era la causa del crecimiento descontrolado de la especulación financiera. La Casa Morgan, haciendo las veces de un Banco Central, mostró la necesidad de implantar uno formalmente establecido. Por consiguiente, los grandes banqueros se dieron a la tarea de erigirlo y presidirlo para ‘poner la casa en orden’. Así es que fueron los Morgan, los Rockefeller, los Warbrug…. Y por supuesto, los Rothschild, los encargados de fundarlo. Un Banco Central que comenzara por ser semi independiente de los gobiernos en turno, y así de las políticas de ocasión circunstanciales y subjetivas, acorde a los avatares políticos, pretendida institucionalidad objetiva que les otorga el control. Qué bien se lo vendieron al público…. Por supuesto, la independencia del banco se iría incrementando con el transcurrir del tiempo.
Los intermediarios de Morgan tomaron ventaja infundiendo el pánico en 1907, y a la vez conduciendo astutamente a donde querían a la multitud en la confusión, declaró el articulista de la Revista Life Frederick Allen.
Por consiguiente, acorde con lo planeado, el Senador Albrich se pone al frente de la Comisión Parlamentaria, la que aconseja la instauración de un Banco Central, considerándolo necesario para evitar que la catástrofe bancaria volviese a repetirse. Así trabaja la perfidia de la bancocracia, confabulando los estafadores para recoger ganancias a río revuelto. Tal y como lo hizo ver el Senador Louis McFadden:
“Un sistema bancario mundial está siendo preparado aquí… Un Super Estado controlado por banqueros internacionales… Actuando conjuntamente para esclavizar al mundo en pos de su propio placer. El Banco Central ha usurpado al Gobierno”.[41]
La Reserva Federal viene a ser el más depurado Banco Central procreado por la plutocracia Atlántica. Lo que fue ideado como el complot de los banksters estableciendo la institución central monetaria que les permite manipular la moneda mundial preferente, que pasa a ser el dólar.[42] El complot de los estafadores por el cual hacen imperar su dominio en el ‘Largo Siglo XX’.
El surgimiento de los monopolios haciendo boom en la nación norteamericana implicó el control político del Senado en lo concerniente a imponer una política favorable al gran empresariado, para cuando los lobbies hacen su aparición con fuerza, sobornando a la clase política dirigente con miles de dólares, para cuando el senador Aldrich aparece como el alfil de las renombradas familias-emporios.
A consecuencia de la problemática financiera el Congreso usamericano procedió a promover la formación de una Comisión Monetaria tendiente a estudiar el sistema financiero en otros países, con miras a crear un nuevo orden monetario en los EU. “El presidente de la comisión sería el senador Nelson Aldrich quien al carecer de los conocimientos técnicos necesarios, llegaría a apoyarse fuertemente sobre los conocimientos de Paul [Warburg]”.[43]
Trátese de un Central Bank camuflado, cuasi-gubernamental, puesto que desde su instauración se edifica contando con el consentimiento de la clase política burguesa estadounidense. Es decir, contando con la aprobación del Presidente (Woodrow Wilson) y los principales miembros del Congreso coludidos –o más bien cooptados- por los barones del dinero, quienes asi maquinan la manera de imponer un Central Bank disimulado, sin despertar sospechas de quienes estaban detrás de él.
Acto seguido, en marzo de 1911 Paul Warburg se convierte en ciudadano estadounidense pudiendo presidir la: ‘Liga Nacional de Ciudadanos para la Promoción de un Sistema Bancario Seguro’ (sic), instalada en Chicago para simular no ser subterfugio de los de Wall Street. Liga que presenta al año siguiente el Plan Aldrich como toda una reforma monetaria sometida a la consideración de los congresistas, quienes por mayoría en primera instancia lo rechazan. Para cuando a la entrada de Woodrow Wilson a la presidencia, se le solicita al mismo Paul Warbrug que recomponga el primer esquema, haciéndolo más apto a los ojos de los miembros del Partido Demócrata. ¿Y no le patrocinaron a Wilson su campaña los banqueros?
Para hacerlo más asequible proponía la existencia de 20 bancos de reserva distribuidos en varios estados bajo control de un directorio central ubicado en Washington. Cuando que el organigrama y con él los propósitos capitales del engendro se mantenían en lo esencial, e incluso lograron reducir a 17 bancos provinciales controlados desde Washington…., y serían menos…
Para conseguir aprobarlo en el Congreso, el diputado Carter Glass lo promueve como Ley de Reserva Federal, involucrando a un colaborador estrechamente ligado al presidente Wilson, el Coronel House. Siendo el caso que el plan proyecto se presenta a hurtadillas y se aprueba en diciembre, aprovechándose de la ausencia de buena parte de los congresistas; un recurso de ‘golpe de Estado’ disimulado ratificado por el propio Presidente: “El 23 de diciembre de 1913, Wilson firmó la Ley de la Reserva Federal. Aunque se temía que el mínimo de ocho bancos de reserva previstos (luego ampliado a doce) habrían que el sistema fuese débil y difícil de controlar, Paul consideró que esta legislación era un triunfo espectacular….”. Un analista de la época hacía ver que aquello era obra de Mr. Warburg, sin más.[44] Y para coronar la instauración de la Criatura de Jekyll qué mejor que nombrar a Paul Warbrug como su director.
No está de más echarle un vistazo al informe presentado por Carter Glass al Congreso para vislumbrar la maquinación soterrada, en la que el diputado Carter Glass funge como el demagogo encargado de impulsar la instauración del Sistema de la Reserva Federal el 18 de septiembre de 1913, elaborando un documento que entre líneas deja ver el solapamiento de las intenciones corporativas de la bancocracia, en procura del establecimiento del Central Bank disfrazado de Reserva Federal. Denotándose un forcejeo entre las dos instancias que componen la Cámara y un manejo de los términos y procedimientos confuso y enrevesado, propio del laberinto de las disposiciones bancario-financieras, porque tal galimatías favorece la confusión en la que los intereses de la bancocracia se concretan de una manera disimulada y subrepticia, cual obra de reptiles de la sociedad que son.
-Los miembros del Senado, cual jerarquía oligárquica en la naciente República-imperial, actuaron en función del capital-poder, no queriendo incluir, por principio de cuentas, al Secretario de Agricultura ni al Contralor de Moneda entre los miembros del Consejo. La Cámara de Representantes logró que se respetara la inclusión del Contralor, mas no la del Secretario de Agricultura. Concluyéndose que el Consejo de la Reserva Federal se componía con el Secretario del Tesoro, el Contralor de Moneda y cinco miembros designados por el presidente en turno, por un período de 10 años, cuatro más que lo originalmente previsto en el proyecto presentado por la Cámara de Representantes. Con el mismo sentido, no fueron 10 000 dólares anuales de sueldo adjudicado, sino 12 000 los que consiguieron los reformistas a favor de los directivos del engendro plutocrático. ¡Ah bribones!
-El Senado enmendó el número de bancos que compusieran la Reserva Regional, procurando disminuir su cantidad. En la composición de la directiva establecieron una división entre los de clase A, representantes de los intereses bancarios, y los de clase B, representantes de los asuntos públicos; casi-casi, de primera y segunda categoría, al aceptarse el voto preferencial para evitar empate en una elección de directivos. En lo que respecta a quienes fuesen los dirigentes de los bancos de reserva regional, en el proyecto original se pedía que los directivos clase B no fuesen elegidos entre funcionarios de los bancos miembros, pero el Senado presentó resistencia tendiente a favorecer la participación preferente de los de clase A, a manera de una concentración plutócrata.
-En lo concerniente a la capitalización de los bancos de reserva regionales, el proyecto original procuraba que fuese “al 20 por ciento del capital de los bancos miembros, la mitad de la cual debería depositarse, quedando sujeta la otra mitad a que se solicitara, permaneciendo así el capital en calidad de garantía”. El Senado bajó el porcentaje a tan sólo un 6% de capital más un excedente de los bancos miembros. “La disposición de la Cámara estaba basada en la teoría de que un capital bancario está menos sujeto a cambios de lo que lo está su excedente. No obstante, la Cámara cedió en este punto por no considerarlo de vital importancia”. (Sic) [45]
-Y si la Cámara de Representantes pedía que el Consejo de la FED obligase a re-descontar papeletas que otro banco de la reserva federal hubiese descontado. “Dicha autorización sólo podía ejercerse en casos de emergencia y únicamente con el consenso de cinco de los siete miembros del Consejo de la Reserva Federal. La enmienda del Senado acabó con cada una de las restricciones impuestas por el proyecto de ley de la Cámara y confirió al Consejo de la Reserva Federal plenos poderes para ordenar el redescuento a su antojo, por mayoría de votos”.[46]
-El propósito de la Cámara de Representantes era que hubiese crédito suficiente y presto para cubrir la demanda comercial, agrícola e industrial, disponiendo de 90 días de vencimiento para las papeletas que fueran objeto de descuento, en este punto los miembros del Senado se portaron generosos ampliando el vencimiento a seis meses.
-En lo que respecta a las reservas requeridas, el Senado también enmendó la proposición presentada por la Cámara de Representantes, en un galimatías de cifras y procedimientos cuyo enredo favorece a que las disposiciones favorables a los banksters se cuelen sigilosamente. Lo sustancial del caso radica en que: “Los requerimientos de reserva para la banca privada quedaron sustancialmente reducidos por la enmienda del Senado; en realidad quedaron alarmantemente libres al grado de hacer peligrosa la probabilidad de inflación. La enmienda del Senado no exigió que cada dólar de la reserva fuera depositado en las bóvedas de seguridad de los bancos privados, pero sí posibilitó que cada dólar de reserva se guardara en los bancos de reserva regional, frustrando el propósito de la Cámara de poner fin a la viciosa costumbre de amontonar reservas con lo cual la tendencia inflacionaria resulta siempre tentadora”.[47] El control de las reservas era propiamente la función esencial del Sistema de Reserva Federal vendido como reforma monetaria, a fin de cuentas tal función recaerá en el control central establecido en la matriz neoyorquina.
-El cuidado social de los mecanismos monetarios requería de un sistema que no se basara en la emisión de bonos, sino en valores comerciales que respondiesen a la realidad de las necesidades de las empresas. Y conste que no saben solicitar un respaldo de dinero circulante o de crédito basado en la producción, como debía ser. De cualquier modo el Senado con su ‘sabiduría lucrativa’ modificó “radicalmente la disposición del proyecto de ley del Congreso, de tal suerte que ha convertido en poco probable, si no es que en imposible, retirar de la circulación los valores en bonos. [A lo más se pretendía retirar entre 300 y 500 millones de valores de bonos en 20 años], para ser remplazados por moneda flexible de la Reserva federal respaldada en la reserva de oro y en valores comerciales que se extiendan y contraigan automáticamente, según las necesidades de los negocios del país”. ¿Y por qué no acorde con la productividad del mismo: del Producto Nacional Bruto o del así Producto Interno Bruto?
-En cuanto al peliagudo caso de los cargos o intereses cobrados por los bancos, los que manejándose de manera arbitraria le proporcionan grandes beneficios a los del Club de Pluto, la Cámara buscó la prohibición de esta praxis usuraria. Pero los banqueros cavilaron para evitar se les quitase tal privilegio. La ‘sabiduría del Senado’ resolvió la disputa poniendo en manos del Consejo de Reserva Federal el disminuir o elevar a su criterio el prejuicio, pero los representantes aquí sí pelearon impidiendo que la propuesta senatorial se impusiera, la que favorecía la sumatoria monetaria inequitativa, procurando restringir “los recargos por cobranzas que deberían ser al costo real de las transacciones”; práctica usuraria que iba en detrimento del comercio y de los sectores productivos que tenía que ser regulada, impidiéndose que los bancos pudiesen convertir en fuente de ingresos las operaciones de cambio o las de cobro, con intereses implícitos, o como impuesto a las transferencias de fondos. Y en principio así quedó estipulado, mas habría que ver el desempeño a largo plazo de la cobranza de intereses y cómo se las arregla la bancocracia para ejercer su ‘derecho’ a obtener la ganancia porcentual.
- En lo respectivo a los depósitos del gobierno, en una disputa de sordos procurando o admitiendo lo mismo, tanto los representantes como los senadores pedían que fuese el Secretario del Tesoro quien depositara los fondos en los bancos de reserva federales cual excedentes a su discreción. Según Carter Glass, para que el Secretario del Tesoro pudiese combatir los intereses de los banqueros…, si en realidad funcionase el Departamento del Tesoro como contrapeso: “Es indispensable que tengamos alguna vez un Secretario del Tesoro que no [sic] ejerza el albedrío que le confiere el proyecto de ley, tal como está ahora, en cuanto a llevar a cabo el propósito real que la Cámara tenía en mente cuando hizo obligatoria esta cláusula…”.[48] Cuestión de tiempo para que se produjese, si la Banca Central tiene preeminencia sobre el Tesoro y/o si de manera mancomunada persiguen los mismos intereses agiotistas.
-Emisión de billetes. En tan importante función, el proyecto de la Cámara fue atacado por los ‘expertos’ y los senadores; algunos magnates bancarios lo criticaron considerando que se estaba creando una ‘moneda fiduciaria’, a lo que Carter Glass respondió que; ‘en el mundo no existía una moneda tan sólida y confiable como los billetes creados por la Reserva Federal, así sustentados en el Sistema que se estaba aprobando como Ley’. ¡Y los congresistas aplaudieron! Y este paladín de la democracia bancaria se batió en duelo ideológico nada más que con el presidente del National City Bank, haciéndole ver que ni el 1% de los banqueros inteligentes del país estaría de acuerdo en considerar que se estaba engendrando moneda fiduciaria. Contraposición que se presta para incrementar la confusión invirtiéndose los papeles, el congresista progresista defiende una ‘moneda fiduciaria’ y el banquero, un banquero prominente la crítica. La realidad del caso es que tal moneda pasa a ser fiduciaria en cuanto significa sustentarse en el endeudamiento de la ciudadanía, no de los banqueros, por supuesto. Moneda de deuda que endeuda al Tesoro y permite su concentración en manos privadas y su incremento con intereses. Deuda e intereses como el factor clave de la imposición bancaria que opera de manera subrepticia.
En principio procurando su respaldo en oro, así consiguiendo su apreciación pero en un sentido en que encarecía la emisión como una moneda selecta y no popular, si fuera el caso que estuviese respaldada o fuese de plata, así después las reservas de oro disminuyen y el billete no tiene respaldo (más que el que en realidad tiene por la producción de bienes manufacturados). El billete dólar estaba respaldado por la creciente producción industrial usamericana y ésta no se menciona, se habla de la garantía que dan las diversas instancias bancarias y por el “poder impositivo, [sic] crédito y honor de una nación de 95 millones de habitantes libres”. Bonita retórica que en realidad oculta la esencia del valor trabajo, fundamento de la sociedad industrial. Prejuicio de la economía burguesa, desconocimiento apropósito, disimulo que induce en su discurso embaucante.
Pero adviértase quién sale en defensa del real poder adquisitivo del dólar fabricado por la RF. Paul M Warbrug: “Tal vez el banquero más importante en los Estados Unidos” (sic), (quien se encontraba en Washington respaldando la confiabilidad de las emisiones) “…, reprochándome que la garantía de dichos billetes era ¡absoluta y excesivamente rigurosa!”.[49]
Sí, efectivamente, se trataba de una moneda fuerte a nivel internacional, pero basada en el enorme crecimiento productivo y en la inmensa potencialidad que a futuro desarrollaría la nación usamericana, el ardid estaba en apoderarse de esa fuerza productiva controlando la emisión monetaria, subterfugio que ni por aquí les pasó a los congresistas, al menos no a Carter Glass, como se advierte en su discurso. ¡Aplausos!
¿Habría oposición entre agrupaciones bancarias y funcionarios de la burguesía? Un banquero y un ex contralor de la Moneda se quejaban respectivamente de que “el proyecto de ley ‘restringía enormemente los créditos comerciales’”; mientras que el otro argumentaba que “el proyecto de ley ‘inflaba considerablemente los créditos comerciales’”. Para Glass con el Sistema la inflación o la deflación serían cosa del pasado y no se volverían a dar nunca, gracias a que la Ley proporcionaría “gran expansión de los créditos cuando sea necesario, sobre una base monetaria perfectamente sólida, y asegurará una cierta contracción de los créditos al finalizar las transacciones comerciales legítimas”. ¡Regulación automática! Cuando que una moneda que no se basa en consideración al sistema productivo es inflacionaria de por sí, dado que no es el patrón oro el artífice del valor.
Aquel diciembre de 1913 resultó nefasto para los pueblos del mundo, no sólo el estadounidense, aprobándose también el Impuesto Federal al Ingreso, un impuesto a todas luces anticonstitucional, por ser de carácter directo y no igualitario, pues todo impuesto directo debe ser igualitario para ser legal. Cuando que el número de estados requerido para ratificar la enmienda no fue alcanzado. Cuando que en el presente, aproximadamente el 35% del ingreso de un trabajador se le quita a través de este impuesto, no habiendo ningún estatuto legal que valide su importe. Lo que representa trabajar 4 meses para cubrir tal obligación impositiva, y por supuesto el dinero captado lo emplean los banksters para pagar el interés de la moneda producida por ellos mismos en la FED.[50] Un negocio redondo, una forma sofisticada de esclavitud capitalista. Se obtiene el tributo de los trabajadores y a la vez se les endeuda de manera permanente a través del Estado.
Acorde con la suposición legal que ampara a la Constitución de los EUA, esto es un fraude impuesto por la conspiración de estafadores de la tenebrosa Isla Jeklly. Significando el control de la economía y el robo perpetuo de la riqueza. Lo que debía ser complementado en el ideario ominoso de los banksters con la promoción de la guerra y su manejo para obtener cuantiosas e incomparables ganancias…. ¡Qué venga la Gran Guerra!…
Sí, ¡Aleluya!, ¡las crisis financieras habían terminado!, cuando que para pronto, de 1914 a 1919 la Fed incrementó grandes cantidades en préstamos a los bancos pequeños, para después retirar porcentajes masivos del suministro en 1920, forzando a los bancos menores a cancelar una enorme cantidad de préstamos, y como en 1907, hubo corridas bancarias, quiebras, y un subsiguiente colapso. Más de 5 400 bancos competitivos fuera de la Fed quebraron. A decir del Senador Charles Lindberg: “Bajo el acta de Reserva Federal, los pánicos son creados científicamente, el pánico actual es el primero creado científicamente, y funcionó como calculamos una ecuación monetaria”.[51]
De 1921 a 1929 la FED volvió a incrementar la emisión de dólares promoviendo grandes préstamos a bancos y solicitantes particulares. Felices fueron los años veintes con la inflación monetaria patentada por la Fed, aumentando la afluencia monetaria en un 62%, estimulando los mercados de consumo. Apareciendo un nuevo tipo de préstamo en el mercado bursátil: ‘préstamo al margen’, el que consistía en ser un tipo de préstamo que le permitía al inversor pagar sólo el 10% del precio de un título, mientras que el otro 90% se seguía prestando a través de un corredor en la bolsa. Lo que significaba que una persona podía tener 1 000 dólares en títulos sólo pagando 100. Tal método fue muy popular en aquellos felices años, cuando tantos y tantos avorazados de ocasiones similares se sentían los grandes accionistas de la Bolsa.
Como era de esperarse, tal mecanismo bursátil incluía una trampa: podía ser reclamado en cualquier momento, y debía ser pagado en 24 hrs. A esto le llamaron un, ‘pedido marginal’; y el resultado típico de un pedido marginal era la venta del stock comprado con el préstamo. Entonces, unos cuantos meses antes de octubre del 29, J.D. Rockefeller y Bernhard Barack, entre otros tiburones, se retiraron silenciosamente de la Bolsa y el 24 de octubre de 1929 los más pudientes financieros neoyorquinos, los que habían sustentado los préstamos marginales, pasaron a solicitarlos de manera repentina y al por mayor. Lo que provocó una instantánea venta masiva en el mercado, puesto que todos los involucrados debían cubrir sus préstamos marginales. Por la misma razón tal apremio disparó corridas despavoridas provocando el colapso de miles de bancos, habilitando a los banksters conspiradores a no sólo comprar bancos rivales a descuento, sino también a comprar corporaciones completas por centavos de dólar. Fue el robo más grande de la Historia en Norteamérica.[52] Por supuesto, a la usanza Rothschild, con el sello de la Casa.
…Felices fueron los años veintes patrocinados por la FED… Cuando la gran burbuja inflada estalló, los de la Fed procedieron a realizar el efecto contrario, contrayendo la emisión monetaria en 8 000 millones de dólares entre el 29 y el 33, sin duda una cantidad estratosférica para la época; quebraron más de un tercio de los pequeños bancos.[53]
Para el Senador McFadden: “los banqueros internacionales buscaron traer una condición de desesperación para así ellos surgir como los dueños de todos nosotros”. Y el Senador se atreve a intentar proceder en contra de la criatura del poderoso grupo, promoviendo alguna objeción en el Senado. Tras de dos intentos de asesinato, el Senador McFadden fue envenenado en un banquete.[54] Uno más en la cuenta de los banksters.
Siguiendo con su pérfido accionar, los conspiradores bancarios deciden que el patrón oro debía ser eliminado, en realidad se trataba de que ellos debían acaparar el preciado metal. Así que proclamaron por ley que todo ciudadano estadounidense entregara su oro al Tesoro, so pena de ir a prisión por 10 años.[55] A fines de 1933 el patrón oro fue abolido, acabando con la convertibilidad del dólar en oro, pasando a ser moneda de uso legal respaldada en (???), porque como buenos capitalistas explotadores del trabajo creador del valor, lo ignoran. En realidad, así pasa a ser una moneda fiduciaria, emitida como deuda a capricho de los banksters.
Conocida es la frase atribuida a Amschel Rothchild: “Denme el control del suministro de dinero de una nación y no me interesa quien haga sus leyes”. Lo que es una verdad a medias, si como entendemos también influyen en su promulgación.
Hacer la Guerra. Entrar en Ella Cuando Convenga: EL CASO LUSITANIA
Desde la Primer Gran Guerra, el gobierno usamericano con el presidente Wilson a la cabeza, de manera subrepticia procuraba alguna excusa para poder inmiscuirse en ella. El Secretario de Estado William Jenning Bryan detectó el propósito, aludiendo al respecto: “…, los grandes intereses bancarios están profundamente interesados en la guerra, debido a las oportunidades de grandes ganancias”. Y se ha mencionado que ante los apuros de la guerra los gobiernos implicados se ven en la necesidad de solicitar préstamos que se les otorgan con intereses elevados, los banksters aprovechan el apuro para incrementar sus ganancias.
El Coronel Edward House, mentor del Presidente Wilson, se encargaba de buscar la excusa que permitiese la entra de los EU en la guerra. En comunicación con el Secretario de Relaciones Exteriores de Inglaterra, Sir Edward Grey, cavilan el hundimiento de un barco norteamericano por un submarino alemán, considerando que el resultado obligado de un hecho de tal impacto conduciría de manera directa a la declaración de guerra, ante la inevitable conmoción pública.
La artimaña era tan obvia que ya estaba detectada por la propia embajada alemana en los EU, a tal grado de que ésta se atrevió a pagar inserciones en los principales diarios estadounidenses, conteniendo una advertencia a quienes pensaran embarcarse en las naves trasatlánticas, en consideración de que tales naves conducían material bélico a Inglaterra.
Siendo el Lusitania el mayor y el más lujoso de los Trasatlánticos de la Compañía Cunard, el efecto mediático de su probable hundimiento sería mayúsculo, así lo calcularon los conspiracionistas atlantistas. A los pasajeros se les ocultaba el hecho de que el barco de uso civil iba cargado con pertrechos, 4 200 cajas de municiones que por sí solas no valían gran cosa para las necesidades requeridas, no dejando de representar una ayuda que violaba la supuesta neutralidad norteamericana.
Durante la guerra la flota alemana no fue rival para la inglesa, por ello permanecía atracada en los puertos hasta mayo de 1916 -esto es, un año después del ataque al Lusitania-, en que implementa la estrategia de atrapar barcos británicos aislados. La única gran batalla naval de la Guerra se produjo frente a las costas occidentales de Dinamarca, la batalla de Jutlandia, en la que no hubo un claro vencedor, como en tantas otras ocurridas en esa desgastante y brutal contienda. Mas sin embargo, fue el caso de que en el resto de la guerra la flota alemana no volvió a participar en actividad alguna relevante. Sólo los submarinos representaban peligro para las naves contrarias, pero resultaban insuficientes para lograr romper el bloqueo que la Armada Británica fue imponiendo sobre Alemania, cortando preferentemente los suministros de alimentos y materias primas. Lo que con el correr de los meses fue un factor decisivo para la rendición alemana.
Pero en el año de 1915, quince submarinos alemanes rondaban las costas británicas en busca de presas. En tal situación, el 1 de mayo zarpaba de Nueva York el Lusitania, mismo día en que un submarino alemán hundía al Gulfight, un buque perolero con bandera de barras y estrellas. Y en los días siguientes la actividad bélica de los sumergibles alemanes prosiguió en la costa sur de Irlanda, por lo que a los buques británicos se les hace saber de manera urgente que se alejaran de la zona o la evitaran. El capitán del Lusitania Turner estaba al tanto de los ataques cuando el 7 de mayo avizoran la Costa Irlandesa, extrañando la presencia de barcos británicos auxiliares o de patrulla alguna, lo que significa que los ingleses dejaron a solas al Lusitania, cuando que a 22 barcos mercantes ascendía la suma de naves hundidas en la semana previa.
El submarino alemán U 20 atacó al mediodía del 7 de mayo, cuya bitácora indica que se disparó un solo torpedo, el cual bastó para provocar un hundimiento vertiginoso, en 18 minutos el gran crucero estaba sumergido, ello a consecuencia de una segunda explosión producida al estallar las municiones almacenadas. 1 198 personas entre tripulantes y pasajeros se fueron al agua, pero sólo 128 de ellas eran norteamericanos.[56]
La guerra mediática se desató, la prensa anglófila procedió a exaltar los ánimos: ‘aquel fue un acto de piratería atroz, propio de la salvaje raza germana’. Como era de esperar, la propaganda estaba predispuesta para actuar en pro de conseguir el objetivo procurado. Destaca un cartel inglés intitulado: ‘Tender la espada de la Justicia’, en el que aparece la Dama ofreciéndoles la espada a los del poniente del Atlántico. En contrapartida los alemanes celebraron el ataque considerando que la codicia de los angloestadounidenses fue la culpable del atroz suceso. Aquello ocurrió a pesar de las advertencias alemanas. En una de las caras de la medalla conmemorativa que se emitió celebrando el ataque se lee: “‘El trasatlántico Lusitania, hundido por un submarino alemán, 7 de mayo de 1915’, En la parte superior: ‘Nada de contrabando’. La otra cara muestra a la muerte vendiendo billetes en la oficina de la Cunard, bajo el siguiente lema: ‘El negocio, ante todo’”.[57] Cientos de vidas sacrificadas en vano, era el caso de que el gobierno usamericano no declararía la guerra y prosigue en una actitud de aparente neutralidad durante casi dos largos años más.
¿Por qué el establishment estadounidense prosiguió en su supuesta neutralidad? Porque pragmáticamente se beneficiaba de la guerra en Europa; sus potenciales aliados eran sus clientes en un circuito monetario-comercial por el cual capitalizaban sus apremios: “…, Inglaterra y Francia se veían obligadas a vender sus bienes a los Estados Unidos para obtener préstamos estadounidenses con los que comprar mercancías a los Estados Unidos”.[58] Vislumbrándose en las oscuras instancias del capital-poder la conducción de la bancocracia internacional implementando tan favorable como lucrativa política internacional.
Fue hasta el 3 de febrero de 1917 que el gobierno norteamericano rompe relaciones con el alemán. A fines de ese mes, el Departamento de Estado da a conocer el telegrama Zimmermann, lo que venía a ser un factor de mayor peso para intervenir, por fin, en Europa, ante la propuesta de ayuda ofrecida por Alemania a México para que se recuperase Nuevo México y establecer junto con los japoneses una entente beligerante contra los Estados Unidos.
El Estado usamericano decide intervenir a favor de la causa atlantista cuando la guerra había desgastado a los contrincantes. Pero incluso así le costó la vida de 114 095 de sus muchachos mandarlos a los campos de batalla, mientras que la intervención en sí le costó unos 30 mil millones de dólares a los contribuyentes. Pero, ¿Quo bono? Entre otros J.D. Rockefeller, quien ganó alrededor de 200 millones de dólares, equivalentes a 3 mil millones de los actuales. Y ¿quién fue el prestamista principal?, por supuesto, la FED, la Fed que presta cobrando como era de esperarse unos módicos intereses de ocasión.[59]
Así pues, se advierte entre las ‘brumas impuras’ de la contienda las maniobras de los banksters, su maléfico influjo dirigiendo la política exterior usamericana, pronunciándose por el cambio de hegemonía a favor de los EUA y en detrimento de Europa. No sería ya el Reino Unido quien se ostentara como el Rey de los océanos y por tanto la nación colonialista preponderante; su producción venía decayendo en comparación con la alemana y la norteamericana: “Los Estados Unidos y Alemania aventajaron a Gran Bretaña en la industria del hierro y del acero y en los sectores industriales más nuevos y más avanzados técnicamente (química, industria electrónica, industria de implementación más reciente, el sector del automóvil). En las décadas que precedieron a la guerra, la participación británica en el comercio mundial se redujo de un 20 por 100 (1876-1880) a un 14 por 100, tendencia explicable en parte por la expansión del desarrollo industrial y económico en ultramar, aunque también es posible que sea expresión de una pérdida de capacidad de producción”. Gran Bretaña sostenía un superávit positivo en la balanza de pagos gracias a su posición de acreedor internacional, posición construida y respaldada con las inversiones en el extranjero, “y en los ingresos de los fletes. En los años 1911-1914 Gran Bretaña financiaba por término medio el 84 por 100 de sus exportaciones de capital con el producto de sus inversiones en el extranjero, mientras que la marina mercante inglesa representaba alrededor de una tercera parte del tonelaje mundial”.[60]
La segunda revolución industrial potencializaba a los EU y a Alemania como a las dos potencias emergentes, pero los EUA estaban mucho mejor posicionados geográfica y económicamente para pasar a ser la potencia mundial del siglo XX. Su Doctrina Monroe la había posicionado como una potencia colonialista destinada a controlar América, si no es que ya era el caso por completo; y su incidencia en ambos océanos principales le ampliaban los horizontes mundiales, en franca escalada intervencionista. “Por el volumen y la distribución regional de su comercio exterior, los Estados Unidos parecían estar más calificados para convertirse en potencia económica mundial. En 1913 todavía era un país que tenía una deuda neta considerable, aunque debido al reciente aumento de sus exportaciones en los últimos años, en un tiempo no muy lejano se podía esperar un vuelco en la situación”.[61] Precisamente ese era el caso, si entendemos que en 1913 se estaba instalando el nuevo sistema monetario estadounidense e internacional con el cual se revertiría tal situación, cuando que la Guerra serviría para cambiarlo de manera drástica, para que en adelante los EUA pasaran a ser los acreedores del mundo, eso en la perspectiva macroeconómica a nivel nacional, mientras que en la dimensión de su micro-poder, eran los banksters de la alianza atlántica quienes pasaban a concentrar su capital en la metrópoli norteamericana.
A diferencia, Alemania carecía del dominio colonial indispensable para el establecimiento del hegemon imperialista, la desventaja de no ser una metrópoli colonialista se hacía denotar en que “carecía de profundas relaciones comerciales en el ámbito mundial, [así] como de una fuerte posición de acreedor que le permitiera aspirar a la posición de potencia económica mundial. El comercio exterior alemán no era significativamente inferior al comercio exterior británico, pero se concentraba fundamentalmente en Europa, de ahí que no representara ninguna competencia seria para las exportaciones británicas a ultramar”.[62]
La búsqueda de tal dominio la hacía expandirse y chocar con Inglaterra, siendo poco factible que llegase a dominar a la Europa entera La tardía incorporación de Alemania a la disputa intraeuropea por la hegemonía colonial-imperialista, representaba un hándicap, insuficiencia histórico-estructural en cuanto a capacidad de capitalizar la riqueza mundial. Su clase dirigente estando consciente de tal desventaja se lanzaría a la guerra en procura de remediarla. Ya la construcción del ferrocarril Berlín-Ankara iba en dirección de romper la hegemonía comercial británica. Tal y como lo hacía constar Walther Rathenau hacia 1913: “Necesitamos tierra de este mundo… De los futuros repartos debemos seguir obteniendo cuanto necesitemos hasta sentirnos aproximadamente tan saciados como nuestros vecinos”.[63]
Para cuando la condición mundial revelaba la implementación de un profuso comercio metropolitano, en el que la exportación de mercancías pasaba a ser el factor preponderante de la política económica de las potencias metropolitanas preferentes aún europeas: Gran Bretaña y Francia. El liberalismo a lo laissez faire- laissez passer, fungía a la perfección como dínamo de los vectores centrífugos-centrípetos propiamente neocoloniales; lo que incentiva la competencia extrema entre las potencias metropolitanas, las que se veían forzadas “a adoptar una agresiva política de comercio exterior, considerada como la única política coyuntural posible en la época”. Tal cual, la ideología liberal creaba una apariencia falsa de convivencia armónica en un orden internacional en el que privaba, el libre mercado, el libre intercambio, (sic) cuando que en realidad se trataba de una competencia despiadada conduciendo hacia la guerra: “La rivalidad entre las grandes potencias industriales en el terreno de la exportación demuestra que en el sistema económico mundial, aparentemente estable y armónico desde el punto de vista liberal, existían considerables tensiones. Un área de conflictos no menos importante era la creciente rivalidad de las grandes potencias en pugna por la explotación económica del mundo, rivalidad que bajo el concepto de ‘imperialismo’ dio nombre a toda la época”.[64]
Para cuando tal orden económico internacional sumía a las periferias en el déficit perpetuo, quedando estancadas en la producción primaria de proveedores de materias primas, de compradores de productos industriales, de sectores dependientes requirientes de la importación primermundista. Resaltando el hecho de que: “La penetración económica en estos países se inició, generalmente, a través de acciones político-militares. [Trátese de la violencia capitalista que ejercen las potencias del Norte sobre la periferia del Sur]. El hecho de que se concentrara en el sector primario perpetuó luego la dependencia económica y, por lo tanto, la política, de estos países. La especialización económica internacional queda claramente reflejada en el comercio exterior de las potencias industriales. Haciendo el promedio de los años 1911 a 1913, más del 80 por 100 de las importaciones de los principales países industriales (Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Francia) consistían en materias primas y productos alimentarios, mientras que las mercancías industriales alcanzaban el 60 por 100 de las exportaciones”.[65] Lo que habría de dirimirse con la guerra era qué países terminaban de capitalizar la renovada expansión e injerencia colonial-imperialista. Y esta nueva hegemonía debería recaer en la nueva potencia, la que ya iba en franco ascenso, a través de una secuencia que ocurriría en la primera mitad del siglo, significando translación noratlántica, con lo que el dominio atravesaría el Océano, pasando a ser estadounidense si bien respaldada por la Gran Bretaña, invirtiéndose el rol hegemónico.
Previsión geopolítica, sabiduría de estadistas mundiales, no sería ni GB ni Alemania la nación desde la cual se establecería la capital del capitalismo imperialista, era obvio que el Nueva York norteamericano era más apropiado.
Tal y como Lenin lo caracterizara: La Gran Guerra fue un evento calculado por los capitalistas imperialistas, a manera de una conquista, guerra de rapiña, expoliación para repartirse el mundo, distribuir y redistribuir las colonias, las esferas de influencia del capital financiero. Acercándose el revolucionario ruso a la comprensión cabal de los móviles procurados: “Decenas de millones de cadáveres y de mutilados, víctimas de la guerra –esa guerra que se hizo para decidir qué grupo de bandoleros financieros, el inglés o el alemán, había de recibir una mayor parte del botín…”.[66] Faltara precisar, del inglés (dólar) que se hablaba ya al otro lado del Atlántico. Pero la derrota de Alemania y las duras condiciones impuestas de la posguerra, dejaban pendiente la revancha.
Hasta John Maynard Keynes protestó, y mejor dimitió de la delegación inglesa percibiendo y advirtiendo, el economista inglés, que en tal acuerdo se jugaba el futuro, el destino del mundo, y este era sombrío, pues la razón humana yacía eclipsada en una especie de letargo: “la estación muerta de nuestro destino” adentrándose en ‘la noche oscura’ con el palpitante ‘corazón de las tinieblas’, henchido de odio y orgullo. ‘Nunca antes había ardido tan débil el elemento universal en el alma del hombre’. Tales acuerdos, imposiciones, fueron producto de la pasión y la codicia desatada por unos vencedores cegados por la avidez, el miedo y la egolatría.
El Tratado era un disparate económico cuyas consecuencias nocivas habrían de repercutir empobreciendo a otras naciones europeas. “La totalidad de Europa, y especialmente la Europa central y oriental [advertía Keynes] está al borde de grandes peligros e infortunios”.[67] Se lo advertía en particular a los rumanos. Y aquella certera prospección del futuro no haría sino cumplirse al ir in crescendo la hegemonía imperialista a través del tiempo y del espacio en círculos continuos allende Europa, en un mundo más globalizado así como atribulado.
… Libro en el cual Keynes percibe el espíritu maligno que liberado por el capital imperialista comenzaba a azolar la Tierra: “Lo bueno es malo, y lo malo bueno, revoloteando a través de la niebla y el aire impuro”….
La FED le Tizna la Vida.
Uno de los propósitos principales en la creación de la FED fue la concentración del capital en una banca así central, controlando todo el sistema monetario usamericano. Puesto que habiendo aparecido pequeños bancos en el sur y el oeste de los Estados Unidos, éstos eran capaces de captar una proporción del 57% de los depósitos totales hacia 1913, lo que mortificaba hondamente a los barones del dinero, iba en desmedro de sus ganancias.
Circunstancia que se daba aunada a la fluidez del préstamo concedido a las industrias, lo que se procura re centrar en la banca neoyorquina, es decir en Wall Street. Para cuando las grandes y medianas industrias solían autofinanciarse “echando mano de sus ganancias empresariales como fuente de recursos genuinos para financiar el crecimiento, en lugar de hacerlo tomando préstamos externos provenientes de bancos. Ello se debía, entre otras cosas, a que el punto de equilibrio logrado entre el nivel de intereses sobre los depósitos y préstamos, transformaba al capital en sí como un valor de inversión directa sin que necesariamente formara parte del circuito bancario”.[68]
Empero, tal equilibrio debía ser trastornado por el impulso monopolista que promueve el capital financiero en la discordia por obtener la prevalencia. La farsa financiera de por medio, no se trata de financiar, sino de endeudar al capital productivo y de que las empresas no escapen al control de la banca. El control usufructuario de la productividad efectuado por el capital agio, prevalencia intrínseca al desenvolvimiento del capital dinero efectuado la dominación crematistica.
Siendo el caso que de manera funcional-pragmática el sistema bancario se erige en la instancia intermediaria que oficia entre el prestamista y el prestatario, obteniendo la concentración del capital dinero por el que se torna preponderante en toda actividad capitalista, configurando una red y telaraña de estructuras e instituciones llamadas sistema financiero internacional, en la que caen tanto las empresas productivas, comerciales y de servicios, como los gobiernos y los ciudadanos. Regida por emporios precisamente financiero-industrial, igual a monopolios transnacionales, igual a monopolios cuyos patronos constituyen la élite del poder mundial.
Era el caso de que “entre 1900 y 1910 el 70% de la financiación del crecimiento empresari(al) estadounidense se realizó utilizando el capital propio de las industrias y empresas, lo que las hacía crecientemente independientes de los bancos”.[69] Lo que significaba que en pleno boom de la aparición de monopolios industriales, su financiación escapaba en buena medida a la participación de los cambistas de Wall Street.
Para cuando incluso, el gobierno estadounidense podía autofinanciar el desarrollo nacional merced al respaldo que tenía de disponer de amplias reservas de oro, sustentando aún los greenbacks (billetes emitidos por la administración de Abraham Lincon para financiar la guerra de los yanquis vs los confederados segregacionistas, evitando pagar cuantiosos intereses que los banqueros le exigían. (Vid. Tercera parte de este artículo de próxima aparición). Gracias a lo cual las finanzas del Gobierno Federal fluían con números negros, cuentas positivas.
“Pero aquello tampoco convenía a los banqueros de Wall Street ya que su negocio era (y es), hacer que las empresas y los gobiernos se endeudan con sus bancos, para lo cual el control sobre la cantidad de dinero disponible en la economía representa un instrumento indispensable y esencial para lograrlo”.[70] Tal era el propósito y el recurso procurado por los banksters, conduciéndolos a establecer otro Central Bank in New York. Está visto que los desórdenes que afectan al sistema bancario bursátil y que van adheridos a las crisis de sobreproducción, suelen ser manejados como motivo para que la élite bancaria tome el control de la política monetaria a través de un Banco Central.
Instaurando un Banco Central, además de asegurarse el control sobre los recursos financieros, la bancocracia atlántica pretendía recuperar el mercado prestatario y monopolizarlo, así como manejar las políticas tendientes a controlar el desempeño de las tasas de interés, de una manera uniforme y generalizada en todo el país.
Cuidando mucho su forma de presentación para hacerlo parecer un banco público y no uno privado. En realidad es un híbrido, puesto que para su instauración y funcionamiento requiere de la participación gubernamental, cuando que lo sustancial y a la vez soterrado del caso radica en que el usufructo del banco es para beneficio privado, monopolio de la emisión de dólares bajo control privado de Sociedad Anónima, o lo que es igual a: capital creciente y concentrado en los barones del dinero.
Es un “…, hecho…, que el Sistema es de propiedad privada con fines de beneficio privado como cualquier otra empresa. Tiene accionistas como otras corporaciones públicas, que reciben un 6% de intereses libres de riesgo cada año sobre su participación en el capital”.[71]
La auténtica Bancocracia edifica el Sistema de Reserva Federal para su beneficio particular y control de las finanzas mundiales. Auténtica Sociedad Anónima que siguiendo el ejemplo de sus patriarcas y maestros Rothschild se cuida en la secrecía propia de la exclusividad del poderoso. Viniendo a ser el caso de que los barones del dinero son una estirpe de potentados originaria de la Europa Occidental y extendida hacia el otro lado del Atlántico Septentrional. De manera tal que algunos de los propietarios de la Reserva Federal “son poderosos inversionistas extranjeros en el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda e Italia. Son socios de gigantescos bancos de USA como JP Morgan y Citibank así como de poderosas firmas de Wall Street como Goldman Sachs en un cartel banquero del nuevo orden mundial que influencia y afecta por doquier los negocios y nuestras vidas”.[72]
El meollo del asunto radica en que las crisis recurrentes que acaecen aparentemente de manera fortuita, en realidad ocurren cumpliendo con propósitos de acumulación-agio.
A efectos de la Depresión, el Central Bank y sus prácticas agiotistas aminoran, sin dejar de ser la entidad e instancia financiera especulativa preferente. El banco capitalista por excelencia que no deja de ser la bancocracia, un tanto cuanto recatada, sin aceptar la nacionalización, sólo su regulación y separación de funciones. El New Deal frenó parcialmente su afán crematístico desenfrenado. Siendo el caso de que tal regulación sólo puso en hibernación al monstruo, el que habría de resurgir con mayor hambre y ferocidad.
No es casualidad que en los años 80, bajo la administración Reagan, la FED incrementó su poder al unísono de que las desregulaciones en el sistema financiero comenzaron a aplicarse en favor de la dinámica monetarista. Abriéndole campo a la bien calificada de ‘contrarrevolución monetaria’ promovida por Milton Friedman y demás secuaces de la Escuela de Chicago: “En la teoría aparece el monetarismo friedmaniano y el monetarismo bastardo de la economía de la oferta; en la práctica surgen el thatcherismo en Inglaterra y la reganomanía en Estados Unidos; a la vez, en America Latina la contrarrevolución monetarista, a través de la teoría monetarista de balanza de pagos, se impone en Chile, Argentina, Uruguay y recientemente en Perú, dando lugar a un nuevo modelo: el monetarismo neoliberal autoritario”.[73] So pretexto de disminuir la inflación y el desempleo, las falacias friedmaníacas, como praxis de imposición política, promueve la contracción monetaria, la que si para algo sirve es para disminuir los salarios argumentando que el Estado se ha excedido con el gasto público. La estanflación apareció cual fenómeno aberrante para el capitalismo. Todo por culpa del ‘dinero fácil’ que repercutió en el déficit fiscal. Ergo: ¡Contráigase el gasto público y congélense los salarios! Como usted diga, su eminencia y hay le van dos premios nobel de recompensa por haber rescatado para los barones del dinero el Tesoro Público, tanto en el Tercer Mundo como en el Primero.
Trátese de que la: “Contrarrevolución Monetarista –que se presenta como un simple y riguroso modelo ‘científico’ de teoría económica, producto del análisis más puro de economía positiva-, encubre en realidad todo un programa ideológico-politico que, basado en el liberalismo económico clásico del laissez-faire, laissez-passer y en el ‘liberalismo político´ espurio de la Escuela de Elección Pública (Public Choise), es el ataque más abierto y frontal al intervencionismo del Estado y a todas las conquistas sociales…”.Acabar con el Estado interventor, propietario, asistencialista y regulador; con la economía mixta, destruyendo de paso “los derechos políticos y sociales que constituyen el fundamento de la libertad política de la democracia”.[74]Hasta donde esta sea posible bajo parámetros capitalistas.
El thatcherismo tanto como el reaganismo condujeron por segunda ocasión y de manera deliberada a una Gran Depresión, la que se ha venido pronunciando de manera gradual y creciente desde los años 70 del pasado siglo, con recurrentes recesiones y desempleo creciente. Programando el predominio financiero desquiciado en detrimento de la productividad industrial. Permitiendo el manejo de la política monetaria de las naciones del Tercer y Primer Mundo bajo el formulario del FMI-Banco Mundial: ¡Qué se abran los mercados del Sur, pero que se protejan los del Norte!
El neoliberalismo monetario a lo friedmaníaco procura (pretende) que el Banco Central actúe con reglas automáticas y no discrecionales para combatir la inflación, pero en realidad la FED o el Departamento del Tesoro no dejan de tener ‘discrecionalidad’ para emitir la oferta monetaria, concluyendo que el gobierno debe expandir la oferta a una tasa constante. (Ni idea se tiene de la mano emisora privada). Pero es el sector privado el que debe controlar la inversión, porque supuestamente actúa de manera racional y óptima, volviendo pertinente el liberar el mercado y eximir los controles de precios y salarios, efectiva manera de hacer que aumenten gradualmente los primeros mientras se mantienen aparcados los segundos.
Monetarismo a favor de salvar la moneda y el circuito financiero, como elemento propio de las ganancias privadas y la ‘libertad’ que con el neoliberalismo alcanza su apoteosis. Libertad de apropiarse los recursos naturales y de las empresas y servicios públicos para ganancias particulares.
Alza de tasas de interés, extensión de impuestos públicos ciudadanos, restricción a los privados ricos. ‘Dinero fácil’ para gasto público No; dinero fácil para ganancia especulativa Sí. “El Estado debe reducir su gasto, eliminar las regulaciones y los controles de precios mientras que la oferta monetaria se debe aumentar con una regla automática”.[75] Sí, a favor del agio.
Ocurriendo que la ‘libertad del mercado’ sacrifica la real economía por las ganancias de los banksters. Libertad de mercado que se expresa como salvaje competencia entre monopolios por agenciarse la propiedad y la rentabilidad de bienes y recursos. Lo que a contrapelo de los postulados friedmaníacos, es la causa de la destrucción y la progresión de las crisis capitalistas desembocando en la Crisis, y no como esta teorética sofística y perversión ideológica quiere hacer creer que es el Estado interventor y populista el causante de la aguda problemática que afecta al mundo globalizado. Se trata de que la función efectiva de la bazofia teórica neoliberal-monetarista sirve para hacer del Estado un Estado gerencial y policíaco, al servicio del Gran Capital (capitostes), tal y como viene aconteciendo para desgracia de la Sociedad Humanidad y de la Biósfera.
Falsificando la realidad el monetarismo friedmaníaco hace creer que los monopolios son producto del Estado (sic), pero a la vez considera que son benéficos para la economía productiva y para la innovación tecnológica. En versión de los reaganomics se procede a elevar las tasas de interés para hacer impagable la deuda en medio mundo, y supuestamente para controlar la oferta monetaria, en procura de frenar la inflación interna y fortalecer al dólar como medio de reserva internacional.
La elevación de la tasa de interés en realidad tuvo efectos negativos, a manera de ser una ‘devaluación’ en procura de atraer flujos financieros externos, lo que en realidad no podría fortalecer al dólar, sino todo lo contrario: “El efecto en la balanza en cuenta corriente es que el dólar se sobrevalua, impidiendo las exportaciones y favoreciendo a las importaciones, es decir, se resta competitividad a la economía”. No había que ser brujo para saberlo, con tales medidas los reaganomics apuntaban a cercenar el desarrollo industrial productivo y a incrementar el déficit comercial: “Ello se traduce, finalmente, en un crecimiento económico más lento de la economía estadounidense, en última instancia provocará un aumento del déficit fiscal (dado que la recaudación se reduce), y un proteccionismo mayor (dadas las presiones internas debidas al desempleo y quiebra de empresas)”.[76] Así comenzaron a tejer la tenebra, habiendo que aunar la deslocalización de la industria usamericana para redondear la pérdida de empleos y el déficit externo, cuando que el dólar chatarra se mantiene por consideraciones más de índole político-militares que por otra cosa.
Con la reducción de impuestos a los ricos se consiguió elevar los beneficios de las empresas, pero a costa de deprimir los empleos y salarios y por ende la demanda en los mercados. Cuando lo peor del caso radicó y radica en la preferencia por efectuar el gasto público de manera generosa…, si, pero solo en el sector industrial militar, pues ‘tan solo el Estado usamericano es capaz de defender a la nación’ y bla, bla, bla. Sacrificio de millones para beneficio de unos cuantos desalmados, procediéndose a la ‘reducción presupuestaria aprobada por el Congreso, haciendo que los gastos sociales disminuyesen en 140 mil millones de dólares en tres años, con el fin de poder hacer compatible el gasto en defensa creciente al 7% anual en términos reales, compensándose con la reducción del la tasa de crecimiento del gasto federal, del 13.6% entre 1979-1981 a 4.7% en 1984’.[77] Tendencia que desde la guerra de Vietnam venía mortificando el estado de bienestar alcanzado en la Posguerra. Por ahí empezó el neoliberalismo a labrar la madre de todas las Crisis.
Aplicándose un ofertismo monetario que en realidad determina los patrones de consumo, manipulando a los sujetos programados para consumir lo que a los dueños de la industria les conviene.
Monetarismo y monopolios, poder del capital imperialista que se re posiciona y lanza la ofensiva neocolonialista terminante con la que procede a intensificar la explotación de mano de obra y de los recursos finitos. Monetarismo que termina por concentrar la riqueza en la propiedad de unos cuantos especuladores acaudalados. Tipo George Soros, ‘gran economista’ que suele dar consejos públicos para resarcir los desmanes que el libre mercado, el monetarismo, pues, suele producir
“En síntesis, la doctrina del lado de la oferta es un monetarismo bastardo, porque lleva al extremo las recomendaciones de política y de ideología subyacentes, hasta convertirla en un monetarismo ilegítimo. Así, para los monetaristas bastardos, los monopolios y la pérdida de la soberanía del consumidor son dos grandes virtudes del capitalismo y no imperfecciones del mercado”.[78]
La falacia contradictoria del ´libre mercado’ y su supuesto funcionamiento en beneficio social radica en: hacer creer que el comportamiento individual ególatra de los agentes preponderantes en el mercado termina por beneficiar al conjunto de la sociedad, lo que en realidad es un vil disparate santificado por los capitalistas. La aberración que representa el neoliberalismo de los monopolios, que ya no de un liberalismo incitador de la competencia, vale para establecer el dominio propio del sector minoritario, acorde con la trayectoria de un sistema que tiende a concentrar las ganancias en unos cuantos, como tal esencia intrínseca del capital. Dando paso a una época epigonal en la que priva la ciega avaricia e irrefrenable e irreflexiva codicia de los capitostes.
Mera ideología plena de contradicciones, pero que sirve de supuesto teórico a la imposición del capital imperialista; autoritarismo y carrera armamentista abriéndose paso. Convirtiéndose en un auténtico monetarismo cual imperio de la moneda que sojuzga a las personas sometiéndolas a un régimen de mercado (compra-venta) absolutista.
Dinero ficticio, dinero fácil, ganancia especulativa, extralimitación, que pague el Estado de los impuestos cobrados a los contribuyentes… Que se jodan los pueblos, los bancos mandan y no pueden perder.
Viniendo a ser el ‘mago’ de Alan Greenspan el funcionario llamado para implementar las medidas tendientes a la liberación de la especulación acompasada por el control inflacionario favoreciendo a una plutocracia que raptó la economía y desvalijó a la industria en favor del monetarismo y el sector servicios. ‘Sociedad pos industrial y fin de la historia’ de por medio. No en vano los disparates posmodernos van a la par secundando el asalto al Estado realizado por los capitostes.
Alan Greenspan provenía de una firma financiera de consultoría que había ido a la quiebra; como muchos otros casos de empresarios fracasados y capitalistas oportunistas que sienten que la tasa de ganancias se les viene abajo, optando como estrategia de época el infiltrase en el Estado para apoderarse del Tesoro Público.
Y Alancito fue el genio de la lámpara concediendo tres deseos: money+ money + money para los midas men mientras aplicaba el formulario monetarista junto al recetario del FMI-BM; primero, fuera de los Estados Unidos, en las periferias, haciendo estragos. Cuando que tal política económica garantiza con su funcionamiento la quiebra económica donde quiera que se aplique; y como el botín es el mundo entero, posteriormente las propias economías centrales han sido víctimas de su implementación. Y aquí están las consecuencias; primero en el Sur, después en el Norte, que la voracidad de la plaga neo apocalíptica cual langostas se esparcen infestando a todo el orbe.
¿Cómo funciona la máquina de hacer dinero de la Fed? A través de un Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, siglas en inglés) que designa la tasa de referencia y de los requerimientos de reserva, así como de la compra o venta de obligaciones: “Mediante el uso de estos instrumentos, la Fed puede influenciar el suministro y la demanda de dinero y así controla directamente la tasa a corto plazo de los fondos federales que es siempre fija a menos que la Fed desee elevarla o bajarla…”. Este Comité está conformado por 12 miembros que son gobernadores de bancos estatales que pertenecen a la Fed, presididos por el presidente del New York Bank. Ellos deciden la implementación de la política monetaria: “Literalmente, el FOMC tiene el poder de crear dinero de la nada”.[79]
La magia de la multiplicación de los dineros realizada por la Fed permite que los bancos del sistema monetario-dólar –la moneda preponderante- realice préstamos hasta 10 veces la suma real originalmente contenida: “Los bancos que reciben los créditos pueden entonces utilizarlos como reservas para posibilitar que presten hasta 10 veces su suma (sí su requerimiento de reserva es de un 10%) mediante la magia (que sólo poseen los bancos) de la banca de reserva fraccional y, por cierto, cobran intereses por el total. ¡Qué negocio! Y todo es legal”.[80] ¡Negociazo! El negocio capital de los banksters, en ello radica su poderío monetario, realizado en contubernio con los funcionarios públicos de la supuesta democracia. Pida prestado un millón de dólares, mantenga el 10% en reserva, multiplíquelo por diez, igual a 100 millones sacados de la nada, quédese con 10, cobre un interés sobre el resto que destina al préstamo, qué le parece un módico 6%, aprópiese de la ganancia resultante…, y de seguro va a la cárcel por fraude, pero los de la cúpula de la Pirámide no. Ellos pueden realizar el gran fraude y quedar intocados, porque el poder los protege. Tienen la llave del mundo y el Sistema trabaja en su favor, no hay instancia que no puedan comprar o dominar con el poder de su firma.
La magia de la reserva fraccional explica asimismo la creciente de dinero-capital-ficticio, hacedor de burbujas a reventar empleando el efecto de la inflación monetaria, cada que echan a funcionar la máquina que imprime billetes reduciendo el valor del total en circulación. Ese fue el trabajo encomendado al mago Greenspan, hacedor del milagro multiplicador; si Cristo multiplicó los panes y los peces, en un milagro de valor económico, a los maléficos magos les da por multiplicar el dinero cual artificio eminentemente capitalista-crematista, es decir, mefistofélico: “Desde 1982, antes de que llegara en 1987, hasta 1992, el suministro de dinero aumentó en un promedio de un 8% al año. Pero de 1992 a 2002, las imprentas trabajaron horas extras en sincronización con la desregulación y el crecimiento de los mercados globales, expandiendo la moneda en más de un 12% por año. Se hizo aún más extremo después del 11-S y desde 2002 creció a una tasa de un 15%. Ahora se ha más que duplicado en una década”.[81] (El 11-09 pudo encubrir la crisis que estaba por estallar, pero no evitarla). Dinero inflacionario y desindustrialización igual a incremento del capital ficticio y del sector servicios; vorágine por los préstamos a interés elevado y por la ganancia especulativa. Les entregaron la economía a los agiotistas.
Aunado a lo cual van los gastos de las guerras imperialistas iniciadas por Bush padre, luego Clinton, para rematar con su incremento por medio de la ‘guerra contra el terror’ proclamada por la dupla genocida de Bush-Cheney, so pretexto de la farsa 11-09; quienes además, para ‘financiarlas’ recortaron aún más los impuestos a los ricos, favoreciendo a los del complejo industrial militar y a los de las hermanas petroleras fusionadas, beneficiarios preferentes a costa de la mayoría de asalariados y de cometer un crimen de lesa humanidad en Irak, los Balcanes y en Afganistán. Y por consiguiente, la deuda y los déficits aumentan, pasando por un superávit ficticio que reventó con la burbuja.com, para hipertrofiarse de manera asombrosa la deuda: “el endeudamiento federal ha crecido en un 40% sólo desde 2001 y ha sido financiado por la ‘gentileza de extranjeros’…”. Estos números válidos hacia el 2006, mostraban cómo la administración estadounidense se encamina a la debacle de los bonos basura del 2007-2008, en estricto seguimiento del monetarismo neoliberal.
Y la magia de hacer dinero y aventarlo endeudando a medio mundo y devaluando al dólar termina por devaluar al euro, pero como el dólar es la moneda imperialista el euro se tiene que subordinar… De cierto que se toman el cuidado de no informar de la plaga de dólares que han propagado: “desde marzo de 2006, la Fed dejó de publicar la suma M-3 del monto total de dólares en circulación. Sin esa transparencia, ahora los grandes compradores de obligaciones del Tesoro de USA tienen que calcular el valor del dólar basándose en la especulación y la inseguridad en lugar de datos seguros – no es algo que inspire la confianza en los mercados financieros que funcionan mejor en una atmósfera de franqueza y claridad”.[82] Por supuesto que de eso se trata con toda intención, de ocultar la desquiciada emisión, puesto que viene a ser un negocio turbio, el exceso de los estafadores, la clave del éxito al 1%. La estafa tiene costes que se endilgan a los contribuyentes así endeudados con la deuda pública, dado el grado sumo de la perfidia neoliberal que privatiza las ganancias pero socializa las pérdidas, tanto en el Sur como en el Norte.
Cada crisis, cada inflación, cada deflación, conduciendo a la depresión y a la bancarrota de la ciudadanía y de gobiernos cautivos, lo que hace a la bancocracia incrementar aún más sus ganancias. Deuda y cobro de intereses, inflación, el nombre del juego que participa la ganancia capitalista de los banqueros; hacer del dinero una mercancía, la mercancía por excelencia, la que ellos crean y se la prestan al gobierno, no sin antes de que el gobierno les haya entregado las arcas públicas para fundar el Banco Central fomentando las ganancias privadas de unos cuantos ‘inversores’ que permanecen en la secrecía. Cobrando con creces su participación al endeudar al propio gobierno, y así, a cada ciudadano, de cuyo trabajo, tasado en impuestos, se hacen cargo de apropiarse cobrando su módica cuota, en la Cima de la Pirámide monetaria, con interesada ganancia.
De la industria al control de los bancos, de los bancos al control de la industria; los grupos financieros se configuran. Como se hace evidente contando con la valiosa colaboración de gobiernos que se van poniendo a su servicio, y les van concediendo el Tesoro Público.
El quid en la gran estafa radica en capitalizar la especulación con la apropiación de activos. Sumatoria de títulos y acciones que en cascada se aúnan al capital original, así ya corporativo, haciendo valer el capital ficticio que en la Bosa se permite para la ascendente de los Holdings o Trust: “Las compañías de inversión compran acciones de otras firmas a cuenta de recursos que les proporciona la venta de sus propios títulos de valor. Los monopolios se valen de estas compañías, que se dedican al doble corte de cupones, para ampliar la acumulación capitalista”.[83] Recurso del capital consolidado con el cual consuma la exacción de la deuda pública o de alguna sociedad de crédito, su capital acumulado les permite la apropiación de un resto de valiosas empresas.
Siguiente paso en su conversión a meros rentistas: Con la magia exacerbada de la multiplicación del dinero bancario, inundan al mundo con dólares creando inflación, devaluando otras monedas y el poder adquisitivo en diversos pueblos. Endeudándolos, obligándolos a pagar y a que entreguen sus activos.
Desde la década de los 60 se percibe que el dominio de los monopolios se acentúa y acrecienta, toda vez que después de la Depresión tuvieron que sosegarse los artífices…, de la Depresión. Pues el crack del 29 fue un primer episodio de una crisis extrema causada por el capital especulativo y la concentración monopólica. Ese crack condujo a la Segunda Guerra, este otro a la catástrofe global.
NOTAS
1] Braudel. Op.Cit.: T 2: 85.
[2] Ibidem.
[3] Ibid.: 85 y 86
[4] The Money of Masters.
[5] Dinero. Salvat. Grandes Temas. Texto: Antonio Argandoña. 1973: 82.
[6] No está de más citar dos capítulos del Tratado de la Justicia del Aquinate que aluden a la pobredumbre monetarista: cap. XXI “Del Fraude que se Comete en las Compraventas”. Cap. XXIII “Del Pecado de la Usura que se Comete en los Préstamos”.
[7] Adrian Salbuchi. El Cerebro del Mundo. 1999: 137 n 99. Subrayado añadido.
[8] Ibid.: 138. Incluye cita de John Klein.
[9] Ernest Mandel. Tratado de…. Op.Cit. T 1: 321 y 322.
[10] Ibid.: 322-323.
[11] Ibid.: 323. Subrayado añadido.
[12] Ibid.: 324. Incluye cita de A. A. Berle. Subrayado añadido.
[13] Ibid.: 328.
[14] Ibid.: 329.
[15] Ibid.: 330.
[16] Ibid.: 331.
[17] The Money Masters.
[18] The American Dream. “41 hechos de la historia de los bancos centrales de EE.UU. que no se enseñan en las escuelas”. Rebelion.org. 26-11-2010. Traducido por Germán Leyens.
[19] Lo que en el léxico mexicano coloquial se dice bolsa de bolsear a los incautos.
[20] Edward Griffin tiene un libro así intitulado: The Creature from Jekyll Island.
[21] Adrian Salbuchi: 135 y 136.
[22] Vid. “México Independiente”, en la sección de Crisolplural, México Subordinado.
[23] Comité Pujo: Informe Sobre la Concentración de la Riqueza (28 de Febrero de 1913). En EUA3, Documentos de su Historia Política III. Instituto Mora, 1988. 640-648.
[24] Ibid.: 642.
[25] Ibidem.
[26] Ibid.: 648.
[27] Cristina González O. EUA 9: Síntesis de su Historia II. Instituto Mora-Alianza Edit. Mexicana, 1988: 190.
[28] Ibidem.
[29] Ibidem.
[30] José Luis Ceceña. El Imperio del Dólar. El Caballito. 1972: 9.
[31] EUA9: 191.
[32] Ibid.: 192.
[33] Ibid: 75. ¿Yerno o consuegro?
[34] Adrián Salbuchi. Op.Cit.: 140-145. Según esta versión, la Casa Warbrug de Hamburgo y la Casa Kuhn Loeb de NY financiaron a Lenin para que desestabilizara al régimen zarista y proclamara la paz, cuando la primer Gran Guerra afectaba Alemania por dos frentes; lo que en realidad, desde la perspectiva de los alemanes, les hacía el favor de cerrar el frente este para concentrarse en el oeste.
[35] Adrián Salbuchi: 143.
[36] Frederic Morton. Los Rothschild. Op.Cit.: 116.
[37] Adrián Salbuchi: 145.
[38] Tal y como suena de tenebrosa así fue el significado de la ocasión para el destino de la Humanidad.
[39] Adrian Salbuchi: 148 y 146.
[40] Ibid.: 148 y 149.
[41] Zeitgeist, capítulo III Don´t Mind the men behind the curtain. Peter Joseph. Traducción y subtítulación en español por Joaquin….
[42] Así como el inglés es la lengua franca en el mundo, el dólar viene a ser la moneda franca o preponderante o mejor dicho imperante en el mundo-mercado.
[43] Adrian Salbuchi: 146.
[44] Ibid. : 147. Incluye cita de Ron Chernow.
[45] Carter Glass: Sobre el Sistema de la Reserva Federal (18 de septiembre de 1913). EUA3. Op.Cit. : 650-51.
[46] Ibid.: 651.
[47] Idid.: 652.
[48] Ibid.: 655.
[49] Ibid.: 657.
[50] Zeitgeist. Opus cit.
[51] Ibid.
[52] Ibid.
[53] “41 hechos de la historia de los bancos centrales de EE.UU. que no se enseñan en las escuelas”. The American Dream.
[54] Zeitgeist. Opus cit.
[55] Ibid.
[56] Barry Turner. El Lusitania. Historia Mundial del Siglo XX, T. 1. Vergara, 1972: 452-454.
[57] Ibid.
[58] Historia Universal en sus momentos cruciales –vol- vi, el mundo del siglo xx, 1903-1929- Aguilar, 1972: 34.
[59] Zeitgeist. Opus cit.
[60] Gerd Hardach. La Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Historia Económica Mundial del Siglo XX. Crítica, 1986: 11.
[61] Ibid.: 12.
[62] Ibid.: 11.
[63] Ibid.: 16.
[64] Ibid.: 12.
[65] Ibid.: 13.
[66] Lenin. El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo. Progreso, s/a: 5-6 y 7.
[67] Las Consecuencias Económicas de la Paz. Crítica, 1987.
[68] Adrian Salbuchi. Op.Cit.: 139, n 103.
[69] Ibidem.
[70] Ibidem. Subrayados añadidos.
[71] Stephen Lendman. “Los secretos sucios del templo: de cómo la Reserva Federal de USA y los bancos manejan el mundo”.The Rebel. Traducido del inglés para Rebelión.org por Germán Leyens, 20-07-2006.
[72] Ibid.
[73] René Villareal. La Contrarrevolución Monetarista –teoría, política económica e ideología del neoliberalismo-. Océano, 1984: 15.
[74] Ibid: 16 y 17.
[75] Ibid: 102.
[76] Ibid: 124.
[77] Ibid: 119.
[78] Ibid: 116.
[79]Stephen Lendman. Ibid.
[80] Ibid.
[81] Ibid.
[82] Ibid
[83] M. Ríndina-G. Chérnicov. Economía política del capitalismo. Cartago, 1975: 194.
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