Con un cartel de jóvenes espadas, originarios de Aguascalientes, se dio la segunda corrida del tradicional Carnaval de Jalostotitlán, Jalisco, el cual logró convocar a los aficionados de distintos puntos de la geografía taurina nacional.
Se anunciaron a Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar para lidiar un encierro de la ganadería de San José propiedad de Arturo Jiménez Mangas. El ganado permitió que Juan Pablo, con el que abrió plaza, nos diera una muestra de la raza que tiene y del torear con temple y lentitud; emocionando fuertemente a los aficionados que ocuparon un poco más de tres cuartos del aforo de la plaza de toros Fermín Espinosa “Armillita”, los cuales estuvieron jaleando con fuerza la labor muleteril del espigado matador, el cual pudo torear por ambos lados a su primer “socio” con clase, desafortunadamente con la espada no pudo redondear la muy buena faena y todo quedo en palmas tras terminar de oficiar el puntillero.
En su segundo toro (tercero de la lidia ordinaria) Juan Pablo necesito de abreviar por las pésimas condiciones del astado que por lo manso y deslucido no permitía ningún tipo de lucimiento retirándose al burladero de matadores acompañado del silencio.
El que habría de ser quinto de la lidia ordinaria y que correspondía a Sánchez pronto dejo ver que sus condiciones, similares a las de su toro anterior, y que no le darían oportunidad de triunfo, por lo que optó por anunciar uno de regalo, este de la ganadería de San Isidro.
Tras una faena corta en la que solo se pudieron ver destellos del torero, ya que el toro no tenía un fondo bueno, decidió Juan Pablo terminar pronto y recibir el reconocimiento del respetable.
En el toro de regalo pudimos observar a un Juan Pablo Sánchez muy relajado y toreando con sabor, una faena corta que caló fuerte en el ánimo de los aficionados, quienes pidieron y presionaron hasta conseguir el indulto del noble ejemplar de San Isidro; dando vuelta al ruedo primero con los trofeos simbólicos del primer astado que indulta en su carrera el torero de Aguascalientes y luego otra acompañado por el ganadero Francisco Guerra.
Arturo Saldívar en su primero se pegó un “arrimón” toreando con alegría y desparpajo de capa y muleta, con tandas intensas y de mucho sabor torero, coreadas con olés largos como los pases que interpretaba el torero, su toro con menos transmisión que el hermano corrido en primer lugar traía clase y Arturo supo sacarle ese buen fondo hasta lograr cortar una oreja después de un pinchazo. Arturo recibió algunas protestas de un pequeño sector del tendido cálido y se la entrego a sus subalternos.
En su segundo, de nueva cuenta pudimos ver la gran variedad de toreo de capa de Saldívar, la voluntad de agradar y el deseo de triunfar, con la atención del público fija en la labor muleteril del espada y siempre reconociendo el valor y la entrega del torero.
Con su tercer enemigo Arturo siguió en el mismo tenor de la entrega, con disposición, entendimiento y dando la lidia adecuada consigue la oreja, que le daba el derecho a salir por la puerta grande a hombros de los aficionados.
Ya con las dos orejas en su espuerta, Arturo decidido a darle la pelea a Juan Pablo Sánchez, anuncia otro toro de regalo con lo que la corrida llega a ocho toros.
Desafortunadamente el de San Isidro no traía las buenas condiciones de su hermano, que regalo Juan Pablo y a pesar de poner toda la carne en el asador, recibiendo al toro de rodillas con dos largas cambiadas y luego unas sedeñas verónicas de rodillas hasta rematar la tanda ya de pie; con la muleta lo tardo en la embestida no permitía descuido ni error pero la faena aunque adecuada, por las condiciones de la res, no alcanzó los vuelos de las anteriores y todo quedó en el aplauso del respetable.
Líneas antes mencioné que el público había buscado el indulto al toro de regalo de Juan Pablo Sánchez y al conseguirlo ese mismo público le pitó al torero.
La división de opiniones no impidió a Juan Pablo dar las dos vueltas al ruedo y al ser sacado en hombros de los aficionados en compañía de Arturo.
En total se lidiaron seis toros de San José y dos (los de regalo) de San Isidro.
De los toros de San José podemos decir que destaca el primero por su calidad y transmisión el segundo y cuarto de la lidia ordinaria fueron los que más o menos “se dejaron”, tercero, cuarto y quinto fueron los peores del encierro.
De los de regalo, el primero de Juan Pablo Sánchez un toro de clara y noble embestida, con calidad y transmisión, el otro correspondiente a Arturo Saldívar fue deslucido y tardo en las embestidas.
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Me gustaría saber si el toro realmente merecía el indulto, no se menciona su acción en la suerte de varas y si era bravo…
Sólo el comentario de que el público logró que lo indultaran, lo cuál me parece que no pone en su dimensión real la faena, saludos Gabo.
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