Sedena: Los puntos sobre las íes.

Escrito por on feb 16th, 2012 y archivado en Aguascalientes, Destacado, Galería Fotográfica, Itinerancia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Sedena: Los puntos sobre las íes.

(Cierto olor a podrido.- El cambio de titular de la Fiscalía Especial para Delitos Electorales a unas semanas del inicio formal del proceso electoral 2012, da ciertamente motivos para suspicacias, “piensa mal y acertarás” dice el refrán. No falta quien piense que la remoción de José Luis Vargas tiene olor a perspectiva de género, pregunténselo a Maria Luisa Calderón “Cocoa” o a la mascarita sagrada Marisela Morales Ibañez de la PGR.)

Hace unos días en una reunión con personas destacadas de la iniciativa privada esta ciudad, el Gral. Genaro Fausto Lozano Espinoza, comandante de la 5a. Región Militar señalaba la complicada misión de las fuerzas armadas en la preservación de la paz social, función que constitucionalmente le ha sido conferida. A pregunta especial destacó la lealtad del ejército y la circunstancia que dada su conformación popular, su formación y su adiestramiento, no había sucumbido a la tentación de alcanzar el poder civil como ha acontecido con otros cuerpos militares de países iberoamericanos, en que los golpes de estado por militares fueron una constante durante el siglo pasado. El general Lozano advirtió también de un escalamiento en el número de muertes en la lucha contra la delincuencia organizada, derivada según señaló, de las traiciones y deslealtades entre los grupos de delincuentes. Criticó duramente la exageración de las notas policíacas en los medios de comunicación y la exaltación de ciertos personajes de la delincuencia a los que parecen transformar en una especie de Robin Hoods.

La participación de las fuerzas armadas en el combate a la delincuencia se exacerbó a partir de la “declaración de guerra” del presidente de la república Lic. (no de la UNAM) Felipe Calderón Hinojosa, en contra del narcotráfico que después fue matizada como “combate a la delincuencia organizada”. Ciertamente el ejército mexicano había venido participando en el combate contra el tráfico de enervantes desde el gobierno del presidente Adolfo López Mateos, pero su presencia se destacaba mas en áreas rurales y fronterizas. A partir de la declaración de guerra presidencial (por cierto no ratificada por el Senado de la República como debe serlo toda declaración de guerra), no solo el ejército sino también la Marina Armada han participado no sólo en labores de vigilancia, sino también de inteligencia (así le dicen) y en acciones específicas para la detención y para la ejecución (así le dicen también) de algunos personajes señalados como delincuentes organizados. La presencia en las calles y en labores policíacas de los cuerpos de la milicia y la marina han causado preocupación en los organismos de Derechos Humanos y han provocado la incomodidad de mandos militares, aún cuando la mayoría de la población siente confianza y aprueba la intervención militar.

(Mas lágrimas en la calle.- Cuando Don Alberto Fuentes D., el que te abrió una calle quien sabe para qué, según Pepe Nava, creció el callejón de Zavala dando lugar a la avenida Madero. Los lamentos de los afectados propiciaron el sobrenombre de “calle de las lágrimas”, más o menos como las de los comerciantes que ahora se ven afectador por una remodelación que aparte de todo es una ganga: sólo $6,000.00 por metro cuadrado.)

A todo esto el discurso presidencial ha venido siendo triunfalista. Los anuncios en los medios de comunicación festinan las acciones del “gobierno del presidente” (como si el gobierno se agotara en la figura presidencial), y expresan que vamos ganando a la delincuencia, recuperando espacios que se encontraban en su poder y regresando a la ciudadanía, a los buenos que somos mayoría (sic) la tranquilidad y la confianza. El número de víctimas (mas de 50,000 oficialmente reconocidas) malos o buenos, es una cantidad impresionante si se comparan, por ejemplo con las bajas militares en la guerra deVietnam o en la del Golfo, sin embargo el discurso presidencial trivializa los números privilegiando que “vamos ganando” el combate a la delincuencia organizada.

La semana pasada en la conmemoración del “Día de la lealtad” el general Guillermo Galván Galván Secretario de la Defensa Nacional, pronunció un discurso inquietante, en donde llamó a las cosas por su nombre señalando entre otras cosas que: “El problema de la delincuencia organizada ya no es un asunto de seguridad pública; en algunas “latitudes del territorio nacional, el espacio de la seguridad pública está totalmente rebasado. Es menester reconocer que es la seguridad interior la que hoy se encuentra severamente amenazada” o que “En la dilatación de este proceso, la situación se tornó aún más grave. En algunas regiones del país, la delincuencia organizada se apropió de las instituciones del Estado”. Fuera de contexto se corre el riesgo de malinterpretar la posición del ejército, especialmente por lo que toca a las violaciones a los derechos humanos de que ha sido constante sujeto de queja y en relación a la pertinencia de su continuidad en funciones policíacas, por lo tanto no me referiré a ese tópico. A mi manera de ver lo que reviste una importancia fundamental que quizás no se ha reflejado en los medios de comunicación es que el Secretario de la Defensa enmienda la plana a la visión triunfalista del Presidente, tras cinco años de guerra a la delincuencia organizada nos encontramos con la seguridad interior seriamente amenazada y con la certeza de que la corrupción y la delincuencia han permeado hasta altas esferas de gobierno. Parece oportuno replantearse la política militarista del Presidente y reconocer que las adicciones son antes que un problema de seguridad, un problema de salud pública. En tanto no se modifique el enfoque la sangre, de los buenos y los malos, seguirá regando inutilmente nuestro suelo.

(Trascendió que…- Llegó a las mas altas autoridades del estado la petición de ayuda para un joven e imprecavido conductor que ocasionó la muerte de dos personas, la respuesta según se supo fue que la aplicación de la ley no debe tener distingos. Una tragedia que afectó terriblemente a dos familias, pero hay de afectaciones a afectaciones. La garantía de que la justicia se aplique por igual es también tarea de la autoridad.  )

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