Anarquistas

Escrito por on feb 14th, 2012 y archivado en Buhedera, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Thomas Hobbes

Nuuuueva evidencia científica que apoya la postura anarquista (tan humanista como impopular) que desde siempre he venido compartiendo: el anarquismo, como postura filosófica, es todo lo contrario del despapaye: un verdadero anarquista es todo lo contrario a un rijoso. Anarquismo no es caos, sino exactamente lo contrario: orden y armonía de nivel superior, pero voluntarios, fraternales, sin coerciones. El anarquista cree que las personas pueden entenderse, llevarse la fiesta en paz, lograr armonía y productividad, sin necesidad de tener encima una fuerza coercitiva que los obligue a respetar reglas o de lo contrario las sancione (la justificación eterna de ese mal ubicuo llamado “estado”, encarnado intelectualmente en la torcida versión al uso del “darwinismo social”). En su artículo “Oh No! Science Supports… The Anarchists!!”, Paul Rosenber dice (extracto): “Me refiero al anarquismo verdadero, no a los sangrientos terroristas que plantan bombas o rompen cristales. Me refiero a las personas que entienden el hecho desagradable de que todo poder coercitivo corrompe y siempre lo hará. El gran argumento contra el anarquismo es la sentencia mal atribuida a Tomás Hobbes: el hombre es el lobo del hombre.

HOBBES ERA UN SIMPLE COPIÓN

La sentencia comúnmente atribuida a Tomasito el Oscuro, Homo homini lupus, es en realidad mucho más vieja. Es una locución latina que significa ‘el hombre es un lobo para el hombre’, y es originaria del comediógrafo latino Tito Macio Plauto (254 a.C.-184 a.C.) en su obra Asinaria, donde el texto exacto dice: ’Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.’ (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.)

¿BESTIAS?

En todo caso el argumento es que los seres humanos somos por naturaleza bestias salvajes que, dejadas a su propio aire, no haríamos sino romper, violar, despojar y asesinar en una inacabable orgía de muerte. Como contraejemplos, los anarquistas siempre han presentado incontables casos de cooperación (de hecho el engrudo que mantiene viva este especie, en vez de la cacareada “competencia”),; pero las imágenes de miedo sangriento venden más que las de cooperación apacible. Por fin, un estudio científico apoya la postura anarquista: el 16 de enero, la Universidad Médica de Viena publicó un estudio científico serio que generó este titular: People Behave Socially and ‘Well’ Even Without Rules (http://www.physorg.com/news/2012-01-people-socially.html)

HOBBES

Wikipedia (extracto): “Thomas Hobbes (1588-1679), fue un filósofo inglés, cuya obra Leviatán (1651) estableció la fundación de la mayor parte de la filosofía política occidental. Es el teórico por excelencia del absolutismo político. Thomas Hobbes es recordado por su obra sobre la filosofía política, aunque también contribuyó en una amplia gama de campos, incluyendo historia, geometría, teología, ética, filosofía general y ciencia política. Más tarde diría respecto a su nacimiento: ‘El miedo y yo nacimos gemelos’, dado que su madre dio a luz de forma prematura por el terror que infundía la Armada Invencible española acercándose a las costas británicas (lo cual comprueba una vez más, indirectamente, la tesis de que el ansia de poder tiene un solo motivador central: el miedo). Hobbes ha sido considerado a lo largo de la historia del pensamiento como una persona oscura; de hecho en 1666 en Inglaterra se quemaron sus libros por considerarle ateo. Tras su muerte, se vuelven a quemar públicamente sus obras.”

¿ÁNGELES?

Yo quisiera creer que los humanos no somos lobos (o al menos ya no lo somos tanto), sino que tendemos hacia estratos espirituales superiores. Quizá no lleguemos a ser “ángeles” (o como gustes llamar a esa categoría ya no guerrera sino fraterna), al menos no todavía. Pero mis maestros esotéricos insisten en que el cambio que se dará este mismo año no será el Apocalipsis profetizado por tantas voces pesimistas, sino una elevación de conciencia que nos ascenderá a los muchos “buenos” y hundirá los pocos “malos”. Mmmm, suena muy atractivo (al menos para nosotros los “buenos”). En fin, un salto cuántico tan insólito y maravilloso se me hace demasiado ojón para paloma… pero quisiera creer que es posible.

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