MIS MOTIVOS.
Corría el año de 1971, era abril, y en casa sólo había una plática, se despide Rafael Rodríguez “El Volcán de Aguascalientes”, el día 26 y lo hace al encerrarse con seis imponentes TOROS… de la Punta. Recuerdo haberle rogado a mi padre que me llevara, yo quería ser testigo de ese acontecimiento histórico, pues varios amigos del colegio, lo platicábamos con Nicolás su hijo, compañero y amigo nuestro, deseábamos ser parte del suceso, afortunadamente Don Miguel, me llevo entonces, buscaba satisfacer el segundo aspecto que me interesaba, indagar como dice adiós una figura del toreo.
En ese tiempo, yo no entendía como un señor, amable, apacible, de hablar sereno, pausado y tranquilo; fuera un “Volcán” que levantara tantas pasiones y controversias, no comprendía cómo, un hombre, como Don Rafael, fuera capaz de hacer que el público se exaltara tanto… Por aquellos años de mocedad, contaba con 10 años y quería asistir a su despedida.
Esa despedida está grabada aun en mi mente. La plaza San Marcos estaba llena a reventar y se podía sentir un ambiente muy especial, quizás como muy pocas ocasiones lo he podido percibir. Esa tarde del 26 de abril de 1971 había caras largas, en otras alegría, al igual que terceras denotaban lágrimas, añoranzas y recuerdos. Todos comentaban que habían sido testigos de las grandes tardes del matador, que eran sus amigos y que siempre lo habían seguido en su trayectoria, en fin todos eran parte de la historia de esta gran figura de la fiesta.
Cuando se realizó el paseíllo, aquello fue la locura porque la gente exclamó un ahhh… de aclamación con una emoción retenida en el aliento como si quisieran retener al torero y hacerlo cambiar de idea en sus deseos de dejar la actividad de matador de toros. Hubo gritos de “No te vayas Volcán”, “Suerte torero”, en fin, de todo pasaba en esos momentos cuando salió a saludar al tercio y la gente le aplaudía a rabiar.
Los detalles de la lidia no me quedan muy claros, sólo recuerdo que mató un encierro majestuoso de La Punta y que uno de ellos dio una vuelta de campana en el centro del anillo, pero lo que no olvido, fue cuando dio la vuelta con los trofeos al compás de Las golondrinas. Me contagié de la emoción del momento y lloré, como los adultos también lloran, con la cara y el ceño fruncido y dejando salir una lágrima de emoción, tristeza y alegría. Para muchos era un orgullo poder estar viendo la despedida del ídolo, para otros la tristeza de un final lleno de gloria y triunfos, que quizá no vuelvan a repetirse en otro torero. Pero era el destino final de un hombre que en el año de 1948 tomó la decisión de ser TORERO, si un TORERO en toda la extensión de la palabra, que había cumplido sus sueños y ahora podía retirarse tranquilo, con la frente en alto y el orgullo muy profundo de haber sido siempre un gran profesional del toreo.
Otro aspecto que me impulsa para escribir este pequeño homenaje, es sin duda el aspecto humano, de Rafael Rodríguez, un hombre de cuna muy humilde, que escalo los más altos peldaños, sociales y económicos, que fue capaz de instruirse y prepararse de manera autodidacta, al grado de obtener un refinamiento y cultura; Que le permitieron mediante, sus escritos, reflexiones y poesías, hacer vibrar de emoción a su auditorio, al narrar, declamar o platicar, sus vivencias, andanzas y experiencias, en su vida, así mismo expresar su ser y sentir, de manera sublime, artística y poéticamente.
Fue un figurón del toreo, pero fue un hombre que nunca perdió su sencillez y humildad… Por eso en este trabajo intento descubrir ¿porqué Rafael Rodríguez fue una figura de la fiesta, un ídolo para el pueblo y un orgullo para la afición de Aguascalientes? Y merecidamente sus restos fueron velados en palacio de gobierno y descansa en la rotonda de los hombres ilustres, al ser todo un ejemplo de superación en todos sentidos.
SU TRAYECTORIA.
Rafael Rodríguez Domínguez vio la primera luz el 17 de agosto de 1926 en la ciudad de México y murió ahí mismo el 16 de octubre de 1993, pero al ser en esta ciudad donde se hizo torero, al debutar como “Rafaelillo”, al consolidarse como figura de la fiesta y al echar aquí raíces el público lo conoció a nivel mundial como “El Volcán de Aguascalientes” de donde siempre se considero originario.
Se presentó el 4 de abril de 1948 en la Plaza San Marcos y de ahí en adelante fue una persona que se caracterizó por llamar la atención, crear la pasión en los tendidos y destacar como una importantísima imagen del toreo. Cuando se presentó en la Plaza México, en esa temporada de 1948, fue el más sensacional de los llamados tres mosqueteros, ya que primero se presento Chucho Córdoba, después Manuel Capetillo y luego el mismo Rafael, precisamente el 5 de septiembre, cortando 2 orejas y un rabo, al domingo siguiente, cortó, dos orejas y dos rabos y al otro domingo oreja y rabo, reaparece tres semanas después y lo mismo, oreja y rabo.
Toma la alternativa el 19 de diciembre de manos del Faraón de Texcoco, Silverio Pérez y lleva como testigo a Gregorio García, con toros de Coaxamalucan, confirma su doctorado en Madrid el 16 de mayo de 1951 llevando de padrino a Pepe Luis Vázquez y actuando de testigo Manuel González, con 4 toros de Don Felipe Bartolomé, uno de Doña Francisca Sánchez y otro de “Castillo de Higares”, estando muy bien en sus actuaciones cosa, que hizo que lo taparan y regresara pronto.
Una de sus faenas cumbres fue la que le realizó a “Poeta” de San Mateo, el 25 de abril de 1959, en el coso de la calle Democracia, pero siempre se distinguió por ser un profesional a carta cabal, ya que en el ruedo era un rival de mucho pundonor, entrega y vergüenza, fuera del mismo, era un caballero, sencillo, poco afecto a los flashes y la publicidad, pero amigo sincero y un profundo pensador y filósofo de la vida, con una increíble capacidad para entenderla y expresar a través de sus poesías ese carácter místico, sereno, firme; nada que ver con el tremendista, valiente y arrollador que en el ruedo le permitían encender la pasión como si fuera en realidad un “Volcán”.
SUS DONES DE TORERO.
Algo que siempre caracterizó a Rafael Rodríguez “El Canteado” (como se le conocía también, pues ese fue su primer apodo), fue su gran fuerza de voluntad, su férrea decisión, pues tenía muy claramente en su mente que quería ser torero, entendiéndose como tal, a aquella persona que cobra y bien por salir a torear, lidiar y matar a los toros bravos, sin trampa y arreglos. Siempre salió a desquitar hasta el último centavo que ganaba, pues su profesionalismo ha sido como el de pocos. Al inicio de su carrera se baso en el valor, arrebatado explosivo y exponiendo al máximo, luego el público seguía pidiendo un toreo tremendista y no comprendió que Rafael, ya había aprendido a torear…
Ya que su actividad la basaba en un extraordinario conocimiento de los terrenos, y los tiempos de la lidia, manejaba a la perfección la geometría taurina y conocía con verdadera intuición a cada uno de sus toros, toreo en los terrenos prohibidos donde sólo él era capaz de hacer pasar a los toros, pasando a tener un valor sereno, que exasperaba al público al filo del asiento, certero con el acero, como muy pocos lo pueden decir que han sido.
Su gran pecado, si eso es posible que sea calificado como tal, es que fue honesto, honrado y un profundo creyente, que trasmitía en el ruedo una valentía, serena y calculadora que espantaba al más pintado, por eso lo tapaban ya que era incomodo y muy difícil de vencer en el ruedo, cuando vino “El Cordobés” y nadie le daba la pelea, sólo él lo paró en seco, como en aquellos inolvidables agarrones que tuvo con el leones Antonio Velázquez, que provocaron que Carlos León les apodara “Los luchadores”, por su espíritu combativo, por su vergüenza y celo profesional , amén de la decisión taurina que tenia este gran “Volcán de Aguascalientes”.
A MANERA DE CONCLUSION.
En toda sociedad existen personas que por el desarrollo de su actividad y el oficio que tienen sobre la misma, llegan a tener el reconocimiento de los demás, ese fue lo que ocurrió con Rafael, logró tener tal oficio como torero, lidiador y matador de toros, que se convirtió en un profesional del toreo, en alguien que hace todo, casi de manera perfecta y que aparte tiene una actitud humilde, para no vanagloriarse de sus capacidades, por eso llegó a ser un ejemplo para los jóvenes que querían ser toreros, por eso era un ídolo del pueblo, porque era un ejemplo de alguien que salió de lo más profundo y oscuro de la esfera social, para llegar a lo más alto y no solo llegar, sino quedarse ahí por siempre, como el mejor en su actividad, por eso su personalidad y trayectoria taurina aún después de haber partido al cielo sigue siendo atrayente para el que quiere descubrir que todo en la vida se logra con deseos, valor, decisión y fuerza de voluntad…
EPILOGO.
¿En donde abrevaste esa decisión matador?
¿En donde encontrar esa fe?
¿En donde pueden nuestros jóvenes beber esa agua del manantial de la vergüenza y la honradez?
¿En donde pueden comer nuestros hijos ese fruto de la sencillez y la humildad?
Será acaso; Rafael, caminando en el barrio de Triana o la Estación, será en el Jardín de San Marcos, será en el manantial de Ojocaliente, o será en toda la ciudad.
¿Pero porqué con los oros tu sencillez y humildad no cambió?…
Por la grandiosidad y luminosidad de tu espíritu…
Que te permitía hacer erupción como volcán en el ruedo…
Pero también emocionar al borde de las lagrimas, con tu suave y aterciopelada voz al declamar, esos tus poemas que enseñaron tu alma torera y artística…
Esos poemas que de manera auto didacta expresaron tus vivencias y acrecentaron tu cultura y refinamiento…
Permitiendo hacer una verdadera delicia el escuchar tus charlas y exposición, donde nos narraste tus duras andanzas, penas y sinsabores, en el espinoso camino a la cumbre…
Agradezco las muchas veces que en el café tuve siempre su saludo amable y la afectuosa charla, por demás interesante y enriquecedora…
Sé que desde el cielo nos ilumina con su verdad torera y su sencillez humana, que sirven de ejemplo, para las nuevas generaciones de jóvenes espadas hidrocálidos.
OLE… MATADOR Y MUCHAS GRACIAS POR SU EJEMPLO…
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Solo alguien como este gran personaje del toreo que sin ser de Aguascalientes y por tener esa magia de encender pasiones pudo ser llamado como tal “Volcan de Aguascalientes”.
Y para ti Fernando me imagino la dicha que sentiste a tu corta edad de presenciar el adios de los ruedos de este gran personaje.
Por todo lo que aqui escribes de el se nota que no solo como figura del toreo fue un gran ejemplo, sino en su vida personal y que todo con decision, temple y bravura se logra..
Gracias por compartir esta historia de este icono del toreo..
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GRACIAS EDNA…
De verdad tenía un personalidad muy impactante y era un gran ejemplo como ser humano.
ME ENCONTRÉ ESTA CITA Y ME PARECE MUY ADECUADA…
Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. No lo puede el talento; nada hay más común que los fracasados con talento. No lo puede el genio; el genio no retribuido es casi proverbial. La cultura no lo puede. El mundo está lleno de cultos derrotados. La persistencia y la determinación lo pueden todo. El lema “sigue adelante” siempre ha resuelto y siempre resolverá los problemas de la raza humana.
Calvin Coolidge
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Fer: es una delicia leerte, tienes una pluma que deslizas lento como un gran pase en redondo estructurando la faena, te felicito por haber tenido el privilegio de conocerlos.
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Muchas gracias Luis Gerardo te agradezco mucho tus palabras, saludos
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